Notas de la Autora: Holis! Bueno, por fin esta aquí el capítulo 4! Espero que les vaya a gustar, pero sobre todo que sea entendible, porque ha sido el capítulo donde más me he trabado y roto la cabeza por la explicación de las Herencias, que se me hacía demasiado revoltoso y poco claro -.-

Y pasando ahora a los comentarios, muchas gracias a aquellos que se toman unos minutitos de su tiempo para escribirme y hacerme saber cómo van sintiendo y percibiendo la historia, al igual que sus expectativas y presentimientos de lo que sucederá. Así como a ustedes les encanta recibir un nuevo capítulo, a mi me encanta recibir un comentario de su parte, eso me anima siempre a seguir actualizando! Así que muchas gracias a Abril Elena, Macka14, CIELO-BL y AnaM1707, por dejarme sus comentarios!

Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D


Capítulo 4: ¿El Famoso Harry Potter?

- Entonces, ¿Estás diciendo que hablas Pársel, y que Salazar Slytherin te dijo que eras su descendiente, Harry? – le preguntó Snape alzando una ceja ante aquel inesperado relato que llegaron a contarle ambos chicos.

Luego de pasado el asombro inicial, Draco le sugirió a Harry que fueran a comentárselo a alguien, y el primero con quien se habían topado había sido con el Profesor Snape, que los llevo a su oficina para tener aquella peculiar charla.

- Si – confirmó Harry asintiendo con la cabeza – También dijo que los Potter son descendientes de Godric Gryffindor –

- ¿Es en serio? – preguntó Draco mirándole asombrado.

- Y eso fue algo que sólo tú escuchaste, porque el retrato te hablo en Pársel todo el tiempo, y Malfoy no entendió nada aunque estuvo ahí, ¿Cierto? – preguntó Snape, viendo a ambos chicos asentir con la cabeza mientras trataba de asimilar aquella historia - ¿Y cómo sabían que era Pársel? –

- Yo no lo sabía, Salazar y Draco me dijeron que lo era. Yo de hecho pensé que Salazar estaba hablando inglés cuando lo escuche, no me di cuenta que era otro idioma – le explicó Harry mostrándose confundido.

- ¿Y cómo sabía que era Pársel, señor Malfoy? – le preguntó Snape al rubio.

- Es un idioma que a mi padre siempre le ha interesado, así que tiene algunos libros sobre eso. En realidad nunca lo había escuchado en persona, pero he leído un poco sobre ello, y sobre todo sé que Salazar fue un consumado hablante Pársel, así que cuando escuche ese siseo, deduje que podía estar hablando la lengua de las Serpientes, sobre todo al ver a Harry responderle como si pudiera escuchar palabras en medio de esos siseos – se explicó éste de inmediato.

- Eso es verdad, de hecho, por eso el emblema de Slytherin es una serpiente – confirmó Snape asintiendo con la cabeza.

- Salazar también me dijo que los Potter siempre han estado en Gryffindor porque son descendientes de Godric, pero que yo también soy descendiente de él por el vínculo que tengo con Voldemort, que me vuelve su Heredero Mágico – les explicó.

- Había escuchado el rumor de que los Potter eran descendientes de Godric – comentó Snape pensativo – Era algo que se comentaba mucho cuando… Cuando tu padre estudiaba aquí – corrigió sobre la marcha, pues había estado muy cerca de decir algo impropio del padre de aquel mocoso – Cuando estuve en la Orden, también llegue a escuchar que era un buen duelista porque descendía de Godric Gryffindor, aunque la realidad de eso supongo que sólo él y Lily la sabían –

- Quizás Sirius y Remus sepan algo – ofreció Harry.

- También podría ser. El pulgoso sobre todo fue muy cercano a tu padre, así que quizás pudo haberle contado – observó Snape, mirando curioso a Harry al verle sonreír cuando llamo pulgoso a su padrino, cuando hubiera esperado que quizás se mostrara molesto, lo que ignoraba era que cuando llamo pulgoso a Sirius, Harry recordó como Sirius lo llamaba Quejicus. En ese aspecto, esos dos parecían adolescentes aún.

- Le escribiré – decidió entonces el menor.

- Esta bien, eso podría ayudarnos a despejar algunas dudas – coincidió Snape asintiendo con la cabeza antes de mirar a Harry atentamente – Un Heredero Mágico… Eso no es muy común – comentó.

- ¿Por qué? – quiso saber Draco curioso.

- Porque un Heredero Mágico no nace, se tiene que crear – les explicó Snape – Y eso es muy complicado, porque primero tienes que encontrar a alguien con quien tengas afinidad mágica para poder crear el vínculo mágico, y una afinidad mágica no se tiene con cualquiera. Encontrar al indicado, puede ser imposible en ocasiones –

- ¿Y que implica ser un Heredero Mágico? – quiso saber Harry – Sirius y Narcisa me explicaron que un Heredero Legal se designa para continuar con el linaje de una familia, dándole al hijo el apellido, pero que para poder hacerlo, tienes que tener sangre de esa familia en tus venas –

- ¿Black te designo entonces Heredero Legal de los Black? – le preguntó curioso Snape ante aquellas palabras.

- Si, me lo dijo estas vacaciones – le respondió Harry asintiendo con la cabeza – Pero dijo que me nombro Heredero solo para que el poder y antigüedad de la línea Black me respalden, que es mi decisión si elijo que la línea Black continúe con uno de mis hijos –

- Pero no es tan simple como parece que piensas – le aclaró Snape – Las Herencias guardan más de lo que se ve a simple vista. Cuando eres un Heredero de Sangre, significa que se imponen la sangre y magia del apellido que lleva el niño, consolidándose con la magia y sangre del apellido de la madre, para de esa forma hacerse más fuerte. En palabras simples, cuando James y Lily se unieron y naciste tú, la sangre y magia que se impuso en ti fue la Potter, porque fue el apellido que se te dio, y la sangre y magia de tu madre solo pasaron a hacer más fuerte el legado Potter, manteniéndose en segundo plano como un apoyo. Para un Heredero Legal sin embargo, existe una cláusula que lo obliga a tener en sus venas sangre de la familia a la que representara, porque cuando designes a uno de tus hijos como Black, esa cláusula hará que la sangre y magia Black que corren por las venas del niño se imponga a la Potter, siendo la Potter la que se mantendrá en segundo plano para hacer más fuerte el legado Black, lo que en términos simples significaría que tu hijo dejara de ser un Potter, y pasar a ser un Heredero de Sangre Black, y tú su tutor hasta que sea mayor de edad para hacerse cargo de su linaje. Por el contrario con un Heredero Mágico, éstos no llevan en sus venas sangre de la familia con la que se vinculan, pero por eso la afinidad mágica es muy importante, ya que cuando designes a uno de tus hijos como Heredero de esa familia, la magia vinculada se encargara de recrear la sangre del linaje que está heredando, a partir de registros que guarda la misma magia, y sumara la magia del linaje de los Potter, lo que le hará más fuerte aún de lo que sería el Heredero Black, y al igual que con el Heredero Black, tu pasaras a ser su tutor en lo que cumple la mayoría de edad –

- No creo entender – comentó Harry arrugando el ceño – Y no me gusta cómo suena eso de que mis hijos no serían mis hijos… Eso es incluso muy extraño… ¿Cómo es posible que la magia pueda recrear la sangre? –

- Estamos hablando de magia muy antigua Harry, y por lo mismo muy poderosa y complicada, más de lo que puedes llegar a imaginar – le explicó Snape – Este tipo de prácticas eran muy comunes en la antigüedad porque permitían mantener mediante la magia el linaje puro, pero sobre todo poderoso, que era lo que muchos buscaban al hacer esto –

- Pero entonces mis hijos serían los importantes, no yo – opinó Harry.

- No realmente. Esa es la cuestión por la que se dejaron de usar estas prácticas – le aclaró Snape – Tú eres el Heredero de estas tres ramas, porque terminan y comienzan de nuevo en ti, y tu magia es lo suficientemente fuerte para poder hacer este traspaso cuando llegue el momento. Además, hasta donde sé, como Heredero, tienes el poder y autoridad para usar los recursos de cada una de estas tres familias a tu antojo, tanto lo monetario, legal, mágico, o de cualquier otra índole. Te conviertes en el Jefe de Familia, y puedes tomar todas las decisiones que se necesiten para estas familias, e inclusive cuando los Herederos lleguen a la mayoría de edad, no tendrán todo el poder hasta que tu mueras, en ese aspecto es como la Herencia de Sangre entre padre e hijo: Los hijos son los nuevos Jefes de Familia en un determinado momento, pero siempre lo que dicen los padres tiene mucho peso y debe ser respetado. Serás una figura muy importante dentro de la comunidad mágica, porque encontrar a alguien que reúna los atributos necesarios para poder ser un Heredero no era cosa fácil incluso en la antigüedad, sobre todo si buscabas un Heredero Mágico. Como Heredero Legal, el mayor problema era encontrar a alguien con un poder mágico notable, porque con estas prácticas siempre se buscaba aumentar el poder del linaje, nunca disminuirlo, y tú eres Heredero en los 3 modos que existen, como Heredero de Sangre, Heredero Legal, y Heredero Mágico. Jamás había escuchado de alguien que reuniera las tres formas de herencia, pero el hecho de que seas Heredero Mágico, incluso si fue hecho de forma inintencionada, demuestra que eres un mago muy fuerte, o simplemente no habría sido posible, ya que el vínculo debe formarse entre dos magos igual o casi igual de poderosos, algo que sólo se hacía entre magos adultos, y tu vinculo se formó siendo apenas un bebé –

- Entonces, Harry tendría que tener 3 hijos para seguir con la descendencia de cada una de las 3 familias que representa ahora – comentó Draco divertido – Un hijo para los Black, un hijo para los Potter, y un hijo para la familia del Señor Tenebroso… - y al decir eso, se estremeció, haciendo una cara de asco – Mejor para esa familia no – agregó de inmediato.

- Definitivamente no – convino Harry, arrugando el ceño y la nariz en una mueca de asco ante el sólo pensamiento de eso – Inclusive no estoy seguro de quererlo para la familia Black si dejará de ser mi hijo –

- Bueno, ahora mágicamente eres descendiente de Salazar, pero como te dije antes, si no designas a alguno de tus hijos como Heredero de esa familia, ninguno de tus hijos tendrá los poderes pertenecientes a esta rama, como lo es la Lengua Pársel. Sin embargo si designas a un Heredero, lo más seguro es que hable Pársel también – comentó Snape pensativo – Igual esto es algo que debemos informarle al Director, y sobre todo, Harry, no quiero que andes hablando Pársel por los pasillos. Pese a todo, es considerado un Don Oscuro dentro de la comunidad mágica –

- Entonces creo que tendré que tener mucho cuidado – murmuró Harry pensativo – Cuando lo hable ni siquiera me di cuenta, a mis oídos no suena nada distinto del inglés que hablo, y Salazar me explicó que al ser principiante, no puedo decidir cuándo hablar o cuando no, que necesito ver una serpiente o algo similar para poder hacerlo –

Snape le miró pensativo, antes de señalar una figurita de vidrio en forma de serpiente que tenía sobre la mesa.

- Mírala, y dime algo, lo que sea – le ordeno.

Harry se removió incomodo, pero siguiendo la orden, miró la figurita, aspirando hondamente aire antes de hablar.

- Realmente no sé qué espera que le diga – comentó, y cuando alzó la vista, vio que el Profesor le miraba con una intensa mirada en sus oscuros ojos.

- Cada vez que lo escuchó, creo que me gusta más – comentó Draco sonriendo satisfecho.

- Entonces va a ser muy importante que tengas mucho cuidado de a donde miras cuando hablas, Harry – le advirtió Snape, pensando que Draco podía decir que le gustaba, porque nunca había escuchado al Señor Tenebroso hablar Pársel, un idioma que en él sonaba aterrador, oscuro y peligroso. Sacudió ligeramente la cabeza para quitarse aquellos pensamientos, y entonces se puso en pie – Y ahora retírense. Yo tengo que ir a hablar con el Director, y creo que tú tienes una carta que escribir – agregó mirando a Harry, que asintió con la cabeza poniéndose de pie.

- Si, necesito escribirle a Sirius y Remus – convino.


- Pero el Profesor Snape me dijo que no puedo hablar Pársel, que debo cuidar que nadie me vaya a escuchar – le repitió a Salazar, que le miraba con los brazos cruzados y el ceño fruncido, algo que le hacía ver bastante severo.

- Eres mi descendiente. Todos mis descendientes han hablado Pársel y no vas a ser la excepción, pequeña Serpiente, así que debes practicar – le ordeno.

- ¿Qué quiere? – preguntó Draco, que miraba a uno y otro, frustrado de solo entender la mitad.

- Salazar quiere que practique el Pársel – le explicó Harry suspirando.

- Podríamos buscarte un lugar donde puedas practicarlo – ofreció Draco sonriendo, queriendo ser parte de las lecciones de Harry para poder seguirlo escuchando.

- Pero el Profesor Snape dijo que no debía – le recordó Harry frunciendo el ceño al no verse apoyado.

- Dijo que debías tener cuidado de que nadie te escuchara, así que sólo debemos buscar un lugar donde nadie pueda escuchar, además, si prácticas mucho, puedes controlar a la larga cuando hablarlo y cuando no, y ya luego no tendrás que estar tan alerta – observó Draco, tratando de convencerlo.

- Me gusta cómo piensa este chico – comentó Salazar, y Harry lo miró de reojo, antes de volver a mirar a Draco.

- Tú sólo lo dices porque quieres escucharme – le acuso con el ceño fruncido.

- No puedes culparme, Harry, me gusta cómo suena – se defendió Draco encogiéndose elegantemente de hombros – Además, es tu don, no creo que nadie deba decirte cómo usarlo, es algo que tú mismo debes decidir –

- Sabes que Snape lo dice por mi bien, quiere cuidarme – le recordó Harry.

- Si, y está muy bien que quieran cuidarte, pero decidir si usas este don, es algo que debes hacer tú, y si quieres usarlo, ellos deben respetarlo – opinó Draco.

- Él tiene una buena cabeza – terció Salazar, y Harry los miró a ambos con el ceño fruncido por unos segundos.

- Lo pensare, y no obtendrán nada más de mi por ahora – les dijo al fin.

- Eso es mejor que escucharte decir que no lo harás – convino Draco sonriendo.

- Debes aprender, pequeña Serpiente. Voldemort domina el Pársel – le recordó Salazar con seriedad.

- ¿Y de que le puede servir? – preguntó Harry – Es sólo un idioma para hablar con las serpientes –

- No es sólo un idioma para hablar con las serpientes, pequeña Serpiente terca – le reprendió Salazar con molestia – No sólo hablas con ellas, las puedes persuadir incluso, y hay una a la que inclusive podrías controlar – y sonriéndole enigmático, se fue del retrato, mientras Harry miraba con el ceño fruncido, preguntándose qué había querido decir con eso.

- ¿Qué paso? – preguntó Draco.

- Salazar dice que debo aprender Pársel porque Voldemort sabe – le explicó simplemente, encogiéndose de hombros después – Anda, vamos a mandar la carta, el resto de alumnos no debe tardar demasiado en llegar –


Cuando los alumnos comenzaron a llegar, Harry y Draco se encontraban sentados a la mesa de Slytherin.

- ¿Dónde estaban?, no los vimos en el tren – comentó Blaise sentándose frente a Draco.

- Es que llegamos tarde y no pudimos buscar el compartimiento donde estaban – respondió Harry con simpleza.

- Es una lástima entonces – opinó Theodore que ya se sentaba también.

- ¿Y los encontró la Granger? – preguntó Pansy. Ya habían aprendido que frente a Harry, decirle sangre sucia a ella o a cualquiera, era sermón seguro, y preferían evitarlo para no morir de aburrimiento.

- Si, paso por nuestro compartimiento buscándolos – comentó Millicent, y miró a Harry divertida al ver la mirada inquisitiva de éste – Y descuida, la tratamos bien, puedes preguntarle –

Harry siguió mirándola unos segundos más, antes de alzar la vista a la mesa de los Leones. En esos momentos, Hermione se estaba sentado en la mesa de Gryffindor, pero tenía la mirada fija en donde ellos estaban. Se puso en pie.

- Iré a hablar con ella – avisó antes de alejarse.

- ¿Acaso no confía en nosotros? – preguntó Blaise divertido.

- No creo que sea eso, parece más bien que nuestro querido Harry está interesado en esa sangre sucia – comentó Pansy con fingida ensoñación.

- No digas tonterías – le espetó Draco mirándola con el ceño fruncido – A él no le gustaría ella –

- ¿Por qué no? – preguntó Pansy sonriéndole divertida, y miró hacía la mesa de los Leones antes de arrugar el ceño – Tienes razón, Harry puede conseguir a alguien mejor, no creo que tenga tan malos gustos – rectifico, y entonces le dirigió una traviesa y significativa mirada – Tienes que estar más al pendiente de tu Serpiente, Dragón – le advirtió con fingido y melodioso tono meloso, lo que hizo que Draco frunciera más el ceño.

- Que tonterías estas diciendo, Pansy – mascullo, pero se puso en pie y se apresuró a alcázar a Harry, sin querer prestar atención a las risas que se escuchaban detrás de él, y viendo que Weasley se paraba frente a Harry en esos momentos, impidiéndole llegar a la mesa de Gryffindor.

- La mesa de las Serpientes esta allá – le espetó a Harry, señalándole la mesa de Slytherin.

- Se dónde está mi mesa, Ron, y no vengo contigo – le respondió éste, pero frunció el ceño al darse cuenta que Ron era algunos centímetros más alto que él, ¡¿Qué rayos estaba pasando?!, ¡¿Por qué todos estaban creciendo tanto?!

- Aparta Comadreja, no nos hagas perder el tiempo – le espetó Draco, que a diferencia de Harry sonrió con suficiencia al notar que era igual de alto que el pelirrojo.

- ¡¿Cómo me llamaste?! – reclamo Ron molesto.

- Mejor lárguense – les advirtió Neville poniéndose de pie.

- ¿O qué? – presiono Draco.

- Basta Ron – intervino Hermione, sujetando su brazo en el momento justo en que éste estaba por sacar su varita – Si comienzas a pelear, perderemos puntos, y el año pasado perdiste muchísimos –

- ¡Tu cállate, traidora! – le espetó Ron empujándola, lo que la hizo trastabillar y caer al suelo.

- ¡¿Cómo te atreves?! – le espetó Harry, jalándolo del brazo para atraer su atención, mirándolo con el ceño fruncido y la varita en la mano. Draco y Neville ya habían saco también sus varitas.

- ¿Qué está pasando aquí? – preguntó una voz alegre y alta, atrayendo la atención de todos en el Gran Comedor. Era Gilderoy Lockhart que les mirara con una enorme sonrisa – No es correcto empujar a una damita – censuró a Ron con voz melodiosa antes de acercarse a Hermione, tendiéndole elegantemente la mano sin dejar de sonreír ampliamente - ¿Estás bien? –

Hermione le miró con los ojos como platos, pero asintió con la cabeza mientras tomaba su mano, sonriendo nerviosa y completamente ruborizada.

- Bien, me alegro – comentó, y entonces centro su atención en Harry - ¡Harry!, como puedes darte cuenta, siempre es importante ser un caballero con las mujeres – le explicó, y le guiño el ojo a Hermione, que junto con otras alumnas que estaban cerca, suspiraron encantadas – Se nota que serás un gran mago cuando crezcas, así que descuida, desde este momento estarás bajo mi tutela. ¡Yo te ayudare en el largo camino de la fama que te espera! – le aseguro, posando firmemente su mano en el hombro derecho de Harry, mientras Draco lo fulminaba con la mirada.

- Eh… No, gracias, no creo necesitarlo – le respondió Harry tratando de alejarse, pero aquella mano estaba firme y pesadamente apoyada en su hombro sin permitírselo.

Gilderoy se rio con una risa fuerte y llamativa que cada vez atraía la atención de más alumnos, lo que hacía sentir bastante incomodo a Harry

- Lo dices porque aun eres muy chico y no sabes todo lo que implica ser famoso, pero descuida, yo te instruiré – le aseguro jovial.

- Profesor Lockhart, por favor, todos deben tomar sus asientos – intervino la Profesora McGonagall mirando con severidad al hombre – Para que podamos dar comienzo a la selección –

- ¡Oh!, ¡Es verdad, la selección! – comentó feliz Gilderoy - ¡Vamos Harry, vamos!, te llevare a tu lugar, y si luego lo necesitas, puedes ir a mi oficina y podemos hablar – se ofreció, siempre hablando en voz muy alta, mientras lo remolcaba a la mesa de Slytherin, y Harry sólo se encogía, queriendo que el piso se abriera y se lo tragara para parar con aquello, o mejor aún, que se abriera y se tragara únicamente a Lockhart.

Draco los siguió también, sin dejar en ningún momento de fulminar con la mirada a ese incompetente.

- Bueno, aquí te dejo, Harry. Luego hablaremos – le prometió cuando llegaron a la mesa de Slytherin, y luego de guiñarle el ojo a Pansy y Millicent que suspiraron soñadoras, se alejó.

- Que inepto – murmuró Blaise con fastidio.

- Mi padre dice que es un idiota, el peor Profesor que Hogwarts pudo encontrar – comentó Theodore con una mueca.

- ¡No digan eso! – les reprendió Pansy mirándolos ceñuda.

- ¡Si, es un gran mago que hizo muchas cosas importantes! – concordó Millicent.

- A mí me parece un farsante – opinó Harry encogiéndose ligeramente de hombros – Sirius dice que no es posible que haya hecho tantas cosas, que se ve como un tonto –

- Mi padre también piensa algo similar – concordó Draco.

- ¡Lo que pasa es que están celosos! – les reprocho Pansy molesta.

- Y tu deslumbrada por su estúpida sonrisa – le respondió Blaise sin inmutarse – Es un idiota –

- ¡Que grosero! – chillo Pansy y se movió de la mesa junto con Millicent, sentándose en otro lado.

- Bueno, no es mi culpa que no soporten la verdad – se defendió Blaise encogiéndose de hombros, sin importarle mucho en realidad que ambas se hubieran movido.

La selección comenzó pronto, y Harry vio que entre los nuevos alumnos estaba la hermanita de Ron, que también quedo en Gryffindor. Luego de eso siguió el anuncio por parte del Profesor Dumbledore, de que Gilderoy Lockhart sería el nuevo profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras; En su mayoría fueron las chicas quienes aplaudieron, y uno que otro chico, pero nadie de la mesa de Profesores, y ningún chico de la mesa de Slytherin.

Luego de cenar y de recibir sus horarios, Harry salió del Gran Comedor junto con el resto de sus compañeros de Slytherin.

- ¡Harry!, ¡Harry Potter! – grito una voz, y Harry se detuvo, volviéndose apenas para parpadear ante el flash que le cegó momentáneamente.

- ¡¿Qué rayos quieres, mocoso Gryffindor?! – protesto Blaise, que al volverse junto con los demás, el flash también le había cegado.

- ¡Lo siento! – se disculpó el pequeño, mirándolos un poco preocupado, antes de centrar su atención en Harry - ¡Harry, soy Colin Creevey!, ¡Soy de primer año de Gryffindor! – se presentó, tendiéndole la mano sonriendo ampliamente.

- Si bueno, eso no nos importa – mascullo Theodore, y Colin les miró algo inseguro antes de bajar la mano.

- Mucho gusto Colin – le saludo pese a todo a Harry mientras se tallaba un poco los ojos, preguntándose qué quería ese niño, sobre todo al ver que sonrió ampliamente cuando le respondió el saludo.

- Yo… ¡He leído mucho de ti, Harry, y te admiro! - le explicó de nuevo animado, y dudo apenas unos segundos antes de animarse a hacer la pregunta que tanto quería - ¿Puedo hacerte una foto? –

- ¿Qué? – repitió Harry tomado fuera de lugar.

- ¿No le hiciste ya una? – le preguntó Draco con gesto de pocos amigos.

- Es que… Salen ustedes… Quiero… Quiero una donde solo salga él… - les explicó ligeramente ruborizado.

- Deberías sentirte agradecido de que salgamos en tu foto – comentó Theodore mirando al Gryffindor con el ceño fruncido.

- ¡Vaya, al rato te va a pedir un autógrafo, Harry! – se burló Blaise divertido.

- ¿Qué pasa aquí? – preguntó la voz jovial de Gilderoy - ¿Quién está dando autógrafos? –

- ¡Oh, no! – gimió Harry, y comenzó a escabullirse detrás de Draco, pero ya era muy tarde para ocultarse.

- ¡Vaya, pero si es el pequeño Harry! – exclamó Gilderoy - ¿Qué te parece si nos toma una foto a ambos? Puedo enseñarte como posar – se ofreció de inmediato. Los alumnos que salían del Gran Comedor para ir a sus habitaciones, comenzaron a reunirse alrededor de ellos para ver lo que estaba pasando, y el círculo que los rodeaba comenzó poco a poco a crecer.

- ¡No!, ¡No gracias! – exclamó Harry negando repetidas veces con la cabeza, ante lo que Gilderoy se rio sonoramente.

- ¡Vamos, ven, no seas tímido! – le animó, y tomándolo de la manga de la túnica, lo jalo hasta su lado – Sólo relájate, y sonríe así – le explicó, mostrando su blanca y completa dentadura, pasando uno de sus brazos por el hombro de Harry para mantenerlo cerca.

- ¡Genial! – exclamó Colin emocionado, y tomo la foto pese a la cara de incomodidad y la postura rígida que Harry tenía.

- Cuando la reveles, puedes traerla y te la firmamos – le ofreció Gilderoy antes de volverse a Harry – Debes siempre cuidar a tus fans, Harry – le aconsejo, y sin dejar de sonreír de esa forma tan amplia, miro a algunas de las chicas que les rodeaban, guiñándoles el ojo. Todas suspiraron y rieron tontamente.

- Si… Claro… - murmuró Harry, que sólo quería irse de ahí, pero Gilderoy no quitaba el brazo de encima de sus hombros.

- Profesor, debemos ir a prepararnos para las clases de mañana – intervino Draco, mirando al hombre con el ceño fruncido. Le costaba tenerle cualquier clase de respeto a alguien como él, que más que autoridad parecía un mal chiste.

- ¡Oh!, ¡Es verdad, mañana comienzan las clases!, y me complace saber que mañana una de mis clases será contigo, Harry – comentó orgulloso, ante lo que tanto Harry como varios Slytherin hicieron un gesto de dolor.

- ¿Qué está pasando? – preguntó entonces la voz plana y fría de Snape, y Harry agradeció en silencio su oportuna aparición – Profesor Lockhart, debo recordarle que los alumnos deben retirarse a sus habitaciones y prepararse para el día de mañana –

- ¡Severus! – exclamó amigable, y Snape arrugo el ceño profundamente, claramente molesto por esa familiaridad que se permitía el otro - ¡Claro, claro!, recuerda que también es muy importante dormir adecuadamente, Harry – le aconsejo – ¡Buenas noches a todos! – y volvió a guiñar el ojo a las chicas que suspiraron complacidas, antes de marcharse en un revuelo bastante innecesario de su túnica.

- ¡Todos a sus habitaciones! – les corrió el Profesor Snape, con bastante mal humor por tener que tratar con ese idiota, y todos saltaron antes de comenzar a moverse a tropel.


Al día siguiente, Harry, Draco, Theodore, Blaise, Vincent y Gregory subían de las mazmorras, cuando el flash de una cámara los cegó, haciendo mascullar a la mayoría mientras Gregory tropezara en las escaleras.

- ¡Buenos días, Harry! – le saludó enérgicamente Colin, sonriendo detrás de la cámara.

- Buenos días, Colin – saludo Harry tallándose los ojos.

- ¿Listo para comenzar el día?, ¡Sin duda será magnifico! – exclamó animado - ¡Que tengas un buen día! – y sin esperar palabra alguna, se marchó trotando hacía el Gran Comedor.

- ¡Si, mejor que corra antes de que lo despelleje! – mascullo Theodore mientras Harry suspiraba pesadamente, volviendo a emprender el camino hacía el Gran Comedor.

- Buenos días, Harry – le saludo entonces una tímida voz que a Harry se le antojo familiar, y cuando se volvió hacía ella, vio a Ginny que estaba parada a un lado del pasillo.

- Vaya, pero si es… - comenzó Blaise, pero Harry le dio un pisotón, aprovechando que lo tenía justo a su izquierda.

- Hola Ginny – le saludo sonriéndole amable - ¿Todo bien?, ¿Estuviste nerviosa anoche? –

Ginny miró insegura al resto de los Slytherin, pero le sonrió a Harry. Harry siempre había sido muy amable con ella y con todos en su familia; La verdad no entendía la molestia de Ron. Su hermano sin lugar a duda era un tonto.

- Un poco, pero estuvo bien. Ahora voy a desayunar para ir a mi primera clase – le contesto.

- Esta bien, entonces esfuérzate mucho – le animó Harry amable, y Ginny le sonrió más ampliamente.

- Así lo hare, Harry. Que tengas un buen día – le deseo, y entonces se alejó sonriendo.

- Vaya, parece que nuestro querido Harry Potter se está haciendo famoso, tanto así, que ya tiene algunos fans – comentó Theodore con burla.

- Cállate Theodore – mascullo Harry que comenzó a andar de nuevo, sólo para ser detenido por otra voz cuando entro al Gran Comedor.

- ¡Pero si es el famoso Harry Potter! – comentó con burla Ron, que estaba rodeado por Neville, y otros 3 de sus compañeros de año de Gryffindor.

- Cállate Comadreja – le espetó Blaise, y las orejas de Ron se pusieron rojas ante el nuevo apodo que ya los Slytherin estaban usando.

- Es obvio que sientas celos, jamás podrás sobresalir en nada, Comadreja - se burló Draco.

- ¡No estoy celoso de él! – mascullo Ron desenfundando su varita. Pronto, los otros 4 Gryffindor la sacaron, al igual que Harry, Draco y los otros 4 Slytherin.

- Parece que te está costando trabajo madurar, Ron – comentó Harry.

- ¡Ya déjalo en paz, Ron! – intervino Ginny mirándole ceñuda.

- ¡No te metas en esto, Ginny! – le espetó Ron.

- ¡Harry era tu amigo!, ¡¿Cómo puedes estarlo tratando así ahora?! – le reprendió Ginny.

- ¡Te dije que no te metieras, Ginny! – le reclamó Ron molesto.

- Tu hermana tiene razón, Ron – opinó Hermione, que iba llegando al Gran Comedor.

- ¡¿Qué está pasando aquí?! - preguntó la voz firme y severa de la Profesora McGonagall, y todos se volvieron a ella, apresurándose a guardar sus varitas en cuanto vieron quien era – Es el primer día de clases, no quiero problemas – les advirtió – Vayan a sus mesas antes de que los castigue a todos –

- Vamos – le apremio Neville a Ron, jalándolo antes de ser castigados.

Ginny y Hermione se apresuraron a irse a su mesa, y Harry y el resto de los Slytherin se dirigieron pronto a tomar su lugar, antes de terminar perdiendo puntos que nadie había ganado aún.

- Casi nos hace perder puntos esa comadreja – se quejó Draco una vez que estuvieron en sus lugares.

- Habría sido nuestra culpa por responder a sus provocaciones – opinó Harry mientras comenzaba a servirse de la comida que ya había en la mesa.

- Y a Harry obviamente no le molesta tener fans – comentó Blaise con malicia.

- No son fans. Ginny es la hermana de Ron, la conozco desde hace años, es una amiga – le explicó Harry – Y Colin… Bueno, Colin esta deslumbrado por su primer año, en unos días se le pasara – agregó encogiéndose de hombros.

- Eso espero. Es muy molestoso el flash de su cámara – mascullo Theodore.


La clase de Herbología fue hasta cierto punto entretenida y caótica. En ella ganaron sus primero 10 puntos, cuando Theodore le gano una pregunta a Hermione, quien obviamente lo fulmino con la mirada. Luego manejaron mandrágoras, en donde terminaron tan sucios, que tuvieron que regresar al castillo para asearse. Su siguiente clase fue Transformación, y ahí, Draco pareció haberse dispuesto a intentar ganar todas las respuestas posibles a Hermione, quien lo fulminaba con la mirada cada vez que le ganaba en responder. Draco por su parte, se limitaba a dirigirle una satisfecha mirada.

- Estabas disfrutándolo – comentó Harry cuando salían de la clase, negando con la cabeza aunque no estaba realmente enojado.

- Granger no es la única que sabe y puede responder correctamente a las preguntas – se excusó Draco encogiéndose de hombros elegantemente, aunque sin dejar de sonreír en ningún momento.

- ¡Harry, Harry! – se escuchó entonces la ya familiar voz de Colin, y cuando se volvieron, lo vieron llegar corriendo por el pasillo, agitando algo en su mano derecha - ¡Aquí tengo la foto!, ¡Ya la tengo!, ¡¿Puedes firmarla?! –

- ¿Firmarla? – repitió Harry incomodo - ¿Para qué quieres que la firme? –

- ¡Así puedo demostrarle a mi familia que estoy en la misma escuela que tú! – le explicó Colin dando saltitos feliz - ¡He estado tomando fotos de todo, para poder mostrarles el mundo mágico! –

Theodore bufo detrás de Harry, porque entendía que eso significaba que el mocoso era hijo de Muggles, pero no dijo nada, no con Harry tan cerca.

- Si vas a estar firmando fotos, vete a otro lado donde no estorbes el paso – espetó Ron, que paso al lado de Harry empujándolo con el hombro.

- Corta eso, Ron – le exigió Harry, comenzando a molestarse con el pelirrojo.

- Quien debe cortarlo eres tú. Mira que ponerte a firmar fotos por los pasillos. No sabía que eras tan ególatra – mascullo Ron deteniéndose frente a él.

- Ron, recuerda lo que nos dijo la Profesora McGonagall – murmuró Neville, tomándolo del brazo para tratar de jalarlo.

- ¿Por qué están obstruyendo el paso? – preguntó desde dentro la Profesora McGonagall, al ver que los alumnos no avanzaban.

- Por nada, Profesora – se apresuró a decir Ron.

- Vámonos – le urgió Draco a Harry, y tomándolo de la túnica, lo jalo para que comenzara a andar, pasando y golpeando con el hombro al pelirrojo en el proceso, alejándose pronto de ahí antes de que les quitaran puntos, y el resto de los Slytherin se apresuraron a seguirlos.

- ¿Y tú que quieres, renacuajo?, ¿Por qué nos sigues? – le preguntó Blaise, al ver que el chico de la cámara los seguía.

- ¡Es que Harry no me firmo la foto! – le explicó Colin.

- Colin, mira, no voy a firmarte la foto – le aclaro de inmediato Harry, deteniéndose para mirarlo, aunque sintiéndose incomodo – A mí no me gusta eso. Fue una idea del Profesor Lockhart, pero no lo voy a hacer, lo siento –

- ¿En serio? – le preguntó Colin, que se veía claramente desilusionado.

- Lo siento Colin… Yo… Esas cosas no me gustan – se apresuró a explicarle Harry, ahora más incómodo que antes.

- ¡¿Entonces puedo tomarme una foto contigo?! – propuso éste animado - ¡Así también puedo mostrarles a mis padres que te conocí!, ¡Les he contado tanto de ti desde que conocí la existencia del mundo mágico, que estarán orgullosos de saber que te conozco! –

- ¡Corta eso, enano! – intervino entonces Draco – ¡Tenemos que ir a comer para nuestra siguiente clase! – y sin darle tiempo de decir nada al niño, jaló a Harry consigo al Gran Comedor.

- Gracias – le dijo Harry mientras se dejaba llevar.

- De nada, pero será bueno que aprendas a ponerle un alto – le advirtió Draco sin dejar de remolcarlo.

- Tú lo escuchaste, el mundo mágico es nuevo para él. Todo esto se le pasara en unos días – opinó Harry, dirigiéndose a la mesa de Slytherin una vez que entraron al Gran Comedor.

- Draco tiene razón. Yo creo que deberías ponerle un alto – opino Theodore.

- Si, se nota que puede ser un fan bastante molestoso – comentó Blaise sólo por molestar.

- No es un fan, Blaise, solo esta deslumbrado. Si sigue pasando, entonces si hablare con él – prometió Harry, aunque esperaba que no volviera a pasar algo así.

- ¿Y qué clase toca? – preguntó Vincent.

- Defensa – mascullo Theodore.

- No es posible… - se lamentó Draco.

- Creo que me reportare como enfermo – decidió Blaise.

La comida fue tranquila, pero apenas llegaron, se dieron cuenta que la clase sería de las más largas y aburridas.

- ¿Qué acaso tendremos todas las clases con los Gryffindor? – se quejó Blaise, pues era la tercera clase que tenían en conjunto con la Casa de los Leones.

- Para las pulgas de la Comadreja – mascullo Draco, confirmando con una mirada, que aquel pelirrojo los fulminaba con la mirada desde su pupitre.

- Será una larga clase – comentó Harry en medio de un suspiro, y no se equivocaba. El profesor Gilderoy no dejaba de presumir sus hazañas de una forma que parecía ridícula, y con una sonrisa demasiado grande para el gusto de algunos. Hizo un ridículo examen en el que parece que la única que sobresalió fue Hermione, que se mostró orgullosa, y luego hizo una ridícula demostración con unos duendecillos que se salieron de control, haciendo que todos en la clase salieran corriendo apenas sonó la campana.

- ¿Creen que este bien? – les preguntó Pansy, mirando hacia atrás, al aula de defensa de la que ya se alejaban, y donde se había quedado el Profesor.

- ¡Que importa! – opinó Blaise con el ceño fruncido - ¡Mira que dejar a esos duendecillos sueltos! –

- Si es tan magnifico como declara en sus libros, debería poder controlar algo como eso – critico Theodore.

- ¡Ustedes son muy malos con él! – se quejó Pansy.

- Le deben tener celos – opinó Millicent con absoluta seguridad.

- No sabes cuánto… - ironizo Draco, y el resto de los chicos se rieron.

Pansy y Millicent los fulminaron con la mirada, y se alejaron de ellos sin hablarles el resto del día.


- Te dije que estaría aquí – comentó Harry animado, y dirigió sus pasos a la mesa llena de libros en el rincón de la biblioteca.

- ¿Dónde más si no? – comentó mordaz Draco, encogiéndose de hombros mientras seguía a Harry.

- ¿Comenzando con las tareas? – le preguntó Harry una vez que llegaron al lado de la mesa, desde donde se podía apreciar mejor la melena castaña inclinada sobre la mesa, misma que de inmediato se enderezo al escucharles.

- ¡Vaya, pero si es el famoso Harry Potter! – comentó bromista la castaña, y Draco se rio bajito para no llamar la atención de Madame Pince.

- ¡Oh, vamos, Hermione!, ¡No empieces tú también con eso! – le pidió Harry mortificado, dejándose caer en una de las sillas al lado de la chica, que se rio ligeramente, cubriéndose la boda.

- Lo siento, no pude evitarlo – se disculpó luego de controlar la risa – Colin no deja de hablar de ti, y creo que dentro de poco comenzaras a tener tu club de fans en Gryffindor –

Draco bufo al escuchar eso.

- Ese mocoso nos ha estado siguiendo todo el día – mascullo sentándose también.

- Más bien sigue a Harry – puntualizo la castaña, mientras se levantaba para acomodar los libros y dejarles espacio a ambos.

- ¡Vaya!, ¡Gracias por eso, Granger! – mascullo ofendido Draco.

- Sólo digo las cosas como son Malfoy. Lamento si eso hiere tu ego – se justificó encogiéndose de hombros – A final de cuentas es verdad que Harry es una especie de celebridad –

- No lo soy, y no es algo que me agrade que pase – mascullo ahora Harry.

- Quizás no, pero muchos de los nuevos se sienten curiosos por ti, y no ayuda que Colin no deja de hablar de lo magnifico que eres, o que Ginny se ha peleado en plena Sala Común con Ron por defenderte – le explicó Hermione sonriendo divertida.

- Lo que menos quiero es que Ginny se pelee con su hermano – comentó Harry suspirando.

- No depende de ti. Ella sabe que él está actuando como un idiota. Está bien que alguien más se lo haga saber, porque a mí no me escucha – opinó Hermione.

- Quien diría que la pequeña Comadreja es tan valiente – comentó Draco divertido.

- Bueno, ya, basta. No es por eso que venimos a verte – intervino Harry antes de que siguieran hablando ambos – Quería que nos reuniéramos los 3 para poder darles esto – y metiendo la mano en su túnica, saco una cajita, que al abrirla, mostro tres figuras en su interior, dos serpientes y un león, figuras que eran muy parecidas a las que Hermione le había dado en las vacaciones, pero más brillosas, y su diseño más elegante y fino. Las serpientes plateadas tenían la cola enroscada, pero la cabeza elevada mirando al frente con dos brillosos ojos verdes. El león dorado estaba sentado en sus cuartos traseros, y miraba al frente con brillantes ojos rojos.

- ¡Vaya, que hermosas! – exclamo Hermione tratando de no elevar demasiado la voz para que Madame Pince no la regañara.

- Sirius logro tenerlos listo el día previo a venir a Hogwarts – les contó, sacando una de las serpientes para dársela a Draco, mientras le daba el león a Hermione.

- Y esto es plata real – comentó Draco satisfecho, mirando como brillaban los verdes ojos de la serpiente, que le recordaron de alguna forma a los ojos de Harry.

Hermione le dirigió una acida mirada a Draco ante sus palabras, pero luego miró a Harry.

- ¿Y el hechizo? – quiso saber.

- Fue muy complicado en realidad – le explicó Harry, sacando su serpiente para admirarla – Pero lo probamos y funciona bien

- ¡Harry! – saltó Draco al escucharle sisear, dándole un codazo mientras miraba a todos lados alerta.

Harry mismo se sobresaltó, tanto ante las palabras de Draco como ante el golpe, y también miró a ambos lados preocupado.

- ¿Qué paso?, ¿Que fue eso? – preguntó Hermione, alerta ante el comportamiento de ambos chicos.

- Nada Granger, no preguntes – masculló Draco, mirando una vez más alrededor – Parece que nadie estaba cerca – comentó, y Harry asintió con la cabeza, aunque Hermione pensó que se notaba un poco nervioso.

- No es un lugar para hablar de esto – le explicó el pelinegro, guardando su serpiente en la cajita, cuidando de no mirarla – Como te decía, fue muy complicado el hechizo, porque Sirius y Remus buscaron implementar una comunicación completa. Para que una sola persona escuche, debes decir su nombre mientras tocas el broche. Si quieres que todos los que tengan el broche escuchen, solo lo tocas. La comunicación queda abierta, y solo se cierra hasta que vuelves a tocar el broche –

- Vaya… ¿Y la distancia? – quiso saber Hermione, sin preguntar de momento sobre lo que había pasado.

- Por lo que aventuro Sirius, puede que abarque todo el terreno de Hogwarts – le respondió Harry – Aunque es difícil asegurarlo porque no pudieron probarlo aquí antes, pero se basaron en el rango que usaron cuando crearon el Mapa del Merodeador –

- En verdad son unos genios… - murmuró Hermione mirando su león con asombro.

- Lo son – convino Harry sonriendo orgulloso – Y ahora podremos comunicarnos –

- Entonces pónganselos – les urgió Hermione mientras ella misma se ponía su león abrochado a la solapa de la túnica.

Harry saco su serpiente, y se la puso cuidando de no hablar mientras la veía. Draco hizo otro tanto.

- Por cierto, la Profesora McGonagall me pidió que les dijera que comenzaremos las clases de Animagia la siguiente semana porque quiere que tengamos una semana para adaptarnos al nuevo curso – les comentó la chica.

- Esta bien, entonces comenzaremos la siguiente semana – convino Harry.


Harry dejo su desayuno de lado y se enfocó en la carta que había traído Hedwig, sintiéndose ligeramente ansioso al imaginar que sería la contestación de Sirius y Remus, a la carta que él les había escrito cuando llego a Hogwarts.

Querido Harry:

Esto que nos escribes nos deja sin palabras. Nunca imaginamos que el vínculo que tenías con Voldemort podría convertirte en descendiente de Salazar Slytherin, aunque tampoco sabíamos que Voldemort era descendiente de Salazar.

En estos momentos estamos investigando junto con Dumbledore sobre las Herencias Mágicas. No creía que el enlace que tenías fuera tan profundo como para que pudieras ser considerado Heredero Mágico.

Sé que Quejicus ya te lo dijo, pero igual te lo repetiré, ten cuidado de no hablar Pársel, sabes que no es una lengua bien vista, y eso podría traerte problemas.

Sobre tu pregunta sobre la descendencia de Godric Gryffindor, hace muchos años tu padre me confirmo que era descendiente de Godric, aunque me hizo prometer que no lo contaría a nadie. Ni siquiera Remus sabía, y a ti pensaba decírtelo hasta que tuvieran cuando menos quince años. Realmente no consideraba eso importante, pero ahora con la descendencia mágica de Salazar, creo que lo mejor es que lo sepas, y se lo contare también a Dumbledore, quizás esta información pueda traernos algunas respuestas.

Nos gustaría mucho poder hablar contigo de esto en persona, seguramente tú mismo lo querrías de esa forma, pero por el momento lo mejor es hacerlo por este medio.

Cuídate mucho y cualquier cosa, sabes que puedes hacérnosla saber.

Con amor, Sirius y Remus.

Termino de leer y doblo la carta, guardándola en el bolsillo de su túnica mientras digería todo aquello que había estado sucediendo. Apenas estaba empezando el año, y ya pasaban muchas cosas.