Notas de la Autora: Holis gente! Ya esta aquí el capítulo 5! La verdad que con Secretos de Serpiente me estoy divirtiendo al escribir, así que espero que también para ustedes sea divertido al leer!
En cuanto a quienes dejan sus comentarios, en verdad muchas gracias, porque si les soy sincera, hay ocasiones en que por una u otra causa, en verdad he pensado en dejar de escribir la historia (Seamos realistas, la vida nos absorbe demasiado, y hay tantas cosas que pasan, que ha veces nos supera, o a veces a mi me pasa xD), pero son ustedes quienes me animan a no dejar y seguir esforzándome, así que en realidad es por ustedes que estas historias siguen existiendo, a final de cuentas los escritores, si bien escribimos por gusto, también lo hacemos no sólo para que otros lean, sino para recibir comentarios sobre todo positivos sobre lo que escribimos, y es eso lo que principalmente nos motiva a continuar, así que muchas gracias a Macka14, AnaM1707, CIELO-BL y Abril Elena, porque estas historias existen por ustedes :D
Espero este nuevo capítulo sea de su agrado!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 5: Amigos
De alguna forma que Harry aún no entendía, Colin demostró una gran habilidad para seguirlo. Casi parecía como si conociera su horario mejor que él mismo, porque durante toda la semana no dejo de encontrárselo en varios de los pasillos cuando iba de una clase a otra o al Gran Comedor, y siempre lo saludaba con una sonrisa de oreja a oreja, de vez en cuando tomándole fotos de contrabando.
Harry trataba de ser amable, aunque Blaise, Theodore, Vincent y Gregory habían dejado de caminar junto a ellos para evitar maldecir en una de esas ocasiones al renacuajo, como Blaise lo llamaba. Draco por su parte, cada que lo veía alzar la cámara para tomar una foto, alzaba su propia varita en gesto amenazante, lo que evitaba que muchas de esas veces, Colin hiciera la foto que seguramente quería.
- Estoy listo – informó Draco con suficiencia cuando salió del baño, tomando su Nimbus 2001.
- ¿Tú también estás listo, Blaise? – le preguntó Harry poniéndose de pie de su cama donde había estado sentado esperándolos, mientras tomaba también su Nimbus 2001.
- Sí, estoy listo – convino éste asintiendo con la cabeza mientras tomaba su Nimbus 2000, mirando las escobas de Harry y Draco con una mueca – Debo decirle a mi madre que necesito otra escoba, está ya está vieja –
- No es verdad. La Nimbus 2000 apenas salió el año pasado – objeto Harry divertido.
- Y aun así estas usando una Nimbus 2001, ¿No es eso un poco incoherente de tu parte? – le preguntó Blaise alzando una ceja.
-Bueno, la estoy usando porque es el regalo que Draco me dio, pero si no la hubiera recibido, seguiría usando mi Nimbus 2000 sin problemas – le explicó.
- Igual le diré a mi madre que me compre una – decidió Blaise, y Harry se rio negando con la cabeza.
- Mejor vámonos. Si llegamos tarde, Marcus me matara. ¿Entonces tú no harás la prueba para entrar al equipo, Theo? – le preguntó, mirando que el chico estaba sentado en su cama leyendo el libro de Pociones que usaban ese año.
- No. Aún hay muchos otros jugadores, así que no iré a hacer una prueba, si sólo quedare como suplente – le respondió, antes de cerrar el libro para mirarlo – Y hablando de cosas, ¿Por qué últimamente estas cortando mi nombre?, no cortas el de Draco ni el de Blaise – observó.
- Bueno, tu nombre es muy largo y se puede cortar sin escucharse mal – comentó Harry encogiéndose de hombros tranquilo – Los nombres de Blaise y Draco ya son muy cortos como para cortarlos más. No se escucharía bien si lo hiciera. ¿Te molesta? –
- Aún no lo decido – admitió Theodore.
- Bueno, cuando lo decidas, me avisas. No tengo problema en volver a llamarte Theodore si así lo prefieres – le informó Harry encaminándose a la puerta, pero se detuvo antes de salir, y se volvió a mirarlo de nuevo – Y otra cosa, Theo, yo creo que si eres bueno en el puesto en el que quieres jugar, Marcus no tendría problemas en ponerte como titular pese a ser de segundo –
- Habla el experto, escúchalo Theo – se burló Blaise entonando melodiosamente el nombre cortado de su compañero.
- No estoy tan seguro de querer que tú me llames Theo – mascullo éste mirándole con cara de pocos amigos.
- Pero Harry tiene razón – observó Draco – Marcus quiere ganar a toda costa. Si eres un buen jugador, te dejara como titular sin importar si eres de segundo –
- Así que aquí la pregunta es, ¿Eres un buen jugador, Theo? – le preguntó Blaise aún burlón, pronunciando de esa misma forma melodiosa el nombre.
- ¡No quiero que tú me llames Theo! – le espetó lanzándole una almohada que Blaise esquivo sin problemas.
- De Bateador creo que no serás tan bueno – observó éste divertido.
- Anden, vámonos – les apremió Harry saliendo del cuarto – Se nos está haciendo tarde –
- ¡Adiós Theo! – se despidió Draco sonriendo divertido, usando la misma entonación que Blaise.
- ¡Adiós Theo! – se despidió también Blaise, con aquel corito en el nombre.
- Idiotas – mascullo Theodore antes de volver su atención al libro que había estado leyendo, mientras Vincent trataba de ocultar la risita sin conseguirlo realmente – Cállate, Vincent – le ordeno con frialdad Theodore, y eso basto para que el otro se mordiera la lengua y guardara silencio.
- ¡Harry!, ¡Harry! – escucharon exclamar una voz a sus espaldas.
- ¡Oh, no! – gimió Blaise, y comenzó a andar más rápido mientras Harry suspiraba y miraba sobre su hombros.
En efecto era Colin, que corría para alcanzarlos con su cámara colgando al cuello como siempre acostumbraba llevarla. Comenzó a caminar un poco más lento para permitir que los alcanzara.
- Puedo petrificarlo – ofreció Draco sacando su varita – Estuve practicando mucho ese hechizo, y comienzo a pensar que fue un gran acierto –
Harry se rio ante sus palabras, pero negó con la cabeza.
- Olvídalo, Draco – le respondió, y cuando Colin por fin los alcanzo, comenzó a caminar de nuevo a paso normal.
- ¡Buenos días, Harry! – saludo de inmediato éste, sonriéndole ampliamente - ¡Que suerte tuve de despertarme temprano!, ¡Si hubiera despertado un poco más tarde, no habría alcanzado a verte! –
- Si, que gran suerte – ironizo Draco, pero Colin no se dio por enterado.
- Si, ¿Verdad?, ¿Y a dónde van? – preguntó curioso, mirando las escobas que llevaban - ¡¿Esas son las nuevas Nimbus 2001?!, ¡Se ven geniales!, ¡Leí de ellas!, ¡Son las mejores escobas del mercado!, ¡Yo aún no se volar, pero estoy ansioso por aprender!, ¡Apenas tuve mi primera clase, y la verdad no me fue tan bien! –
- Si enano, son las nuevas Nimbus 2001 – le confirmó Draco con suficiencia – Y ahora apártate –
- Hoy son las pruebas para entrar al Equipo de Quidditch, Colin – le explicó Harry mientras bajaban por la explanada hacía donde estaba el Campo de Quidditch.
- Pero se supone que tú ya estás en el equipo, ¿No? – le preguntó Colin mirándolo confundido – Granger nos lo contó el otro día, ¡Que eres el Buscador más joven en un siglo!, dijo que Longbottom también se hizo Buscador para Gryffindor en su primer año, pero que tú fuiste el primero en ser nombrado, que él fue nombrado Buscador un tiempo después –
- Granger es inteligente – observó Draco satisfecho – Así es enano, aunque Gryffindor también tuvo un Buscador joven, Harry fue el primero en ser nombrado Buscador, y es mejor que Longbottom – le aclaró.
- ¡Genial! – comentó Colin animado - ¡Jamás he visto el Quidditch!, ¡¿Puedo ir a verlos?! –
- De eso nada, enano – le espetó Draco de inmediato – Eres un Gryffindor, no puedes estar en las prácticas de los Slytherin –
- ¡Pero prometo que solo veré jugar a Harry! – le pidió Colin - ¡Es más, ni siquiera haré una foto!, ¡Sólo quiero verlo! –
- ¡¿Qué acaso eres un acosador?! – le preguntó Draco con el ceño fruncido, deteniéndose para enfrentarlo.
- Basta Draco – le pidió Harry, poniéndose entre ambos mientras miraba a Colin – Lo siento Colin, no puedes ir, a Marcus no le va a gustar – intento explicarle.
- ¿Quién es Marcus? – quiso saber Colin.
- El Capitán del Equipo de Quidditch – le respondió Draco cruzándose de brazos – Así que ya márchate –
- ¡Pero sólo quiero verte jugar, Harry! – le pidió Colin.
- Y podrás verme jugar cuando sean los partidos, Colin, pero en las practicas Marcus no lo va a permitir porque eres de otra Casa, además, hoy ni siquiera practicaremos, como te dije, son las pruebas para los que quieran entrar al equipo – le siguió explicando.
- ¿Entonces en verdad no puedo verte? – le preguntó Colin desilusionado.
- No Colin. Lo siento – respondió negando con la cabeza.
- Me habría gustado haber estado entonces en Slytherin – murmuró Colin abatido – De esa forma habría estado en la misma casa que tú –
- Parece que no tuvimos tanta suerte – ironizo de nuevo Draco, ante lo que Harry le dio un codazo.
- ¿Y en verdad te habría gustado estar en Slytherin? – le preguntó a Colin, curioso sin poder evitarlo.
- ¡Claro, porque tú estás ahí! – le respondió Colin asintiendo con la cabeza animado.
- ¿Sólo por eso? – le preguntó Harry algo confundido - ¿Acaso no has escuchado de la mala fama que tiene la Casa de Slytherin? –
- Si, pero no creo que sea verdad, porque de ser así, entonces tú estarías en otra Casa. Muy seguramente en Gryffindor – respondió Colin con seguridad, y Draco bufo.
- Eso jamás pasaría, enano – le dijo, mientras Harry miraba a Colin pensativo de sus palabras. No era la primera persona que le decía que de no haber salido sorteado en Slytherin, sin duda hubiera estado en Gryffindor.
- Además, los Slytherin no son malos, solo quieren fingir que lo son para verse rudos – opinó Colin, y Harry sonrió divertido ante sus palabras.
- No tientes tu suerte, enano – le advirtió Draco con el ceño fruncido de nuevo, rodeando a Harry para acercarse a él amenazante – Si no te hemos hecho nada, ha sido porque Harry ha intervenido a tu favor, pero los Slytherin en verdad podemos ser peligrosos si nos provocas –
- Draco – le pidió Harry.
- ¡Entonces Harry es como el Príncipe de Slytherin, y todos hacen lo que él dice! – opinó Colin admirado de aquella idea.
- ¡Colin! – exclamó Harry, asombrado de sus palabras.
- Voy a hechizarlo – decidió Draco mientras sacaba su varita.
- Draco, por favor – le pidió Harry tomándolo de la mano para que bajara la varita – Colin, mejor vete, anda. No debes subestimar a los magos que te rodean, mucho menos a los que son orgullosos –
- ¡Esta bien! – convino Colin, y hecho a correr hacía el castillo antes de que algo malo pasara.
- ¡Maldito renacuajo! – mascullo Draco mirándolo alejarse.
- Olvídalo, Draco, mejor apurémonos, o llegaremos tarde y Marcus me colgara – intento distraerlo Harry, y sin soltarlo de la mano lo jalo consigo, aunque claro que llegaron tarde, pues Harry aun tuvo que ir a ponerse el uniforme.
- ¡Apresura tu trasero hasta aquí, Harry! – le grito Marcus apenas lo vio aparecer en el campo - ¡O la próxima vez vas a desear no haber nacido! –
Todos se volvieron a mirarlos, lo que hizo ruborizar a Harry. Apresuro el paso mientras Draco lo seguía de cerca.
- ¿Esas son las nuevas Nimbus 2001? – preguntó Marcus alzando una ceja en cuanto los vio llegar por fin, admirando las escobas sin disimulo alguno.
- Lo son – presumió Draco.
- Tener dos escobas como esas sin duda nos beneficiara – murmuró Marcus sonriendo complacido – Espero que seas un muy buen elemento, Draco, ¿Qué posición esperas jugar? –
- Cazador – respondió Draco de inmediato.
- Vaya, pues en verdad espero que seas bueno, porque los Cazadores que actualmente estamos, somos muy buenos, pero no me gustaría tampoco perder esa escoba – comentó Marcus.
- Soy bueno, ya lo verás – le aseguro Draco sin inmutarse.
- ¡Entonces todos a sus escobas, comenzamos los entrenamientos! – grito Marcus, y subiéndose a su escoba, dio una fuerte patada elevándose. Todos se apresuraron a seguirlo.
Las primeras pruebas que se hicieron fueron para los Golpeadores, que solo eran dos postulantes, pero que luego de treinta minutos quedaron como suplentes al no ser mejores que los Golpeadores actuales. Para el puesto de Buscador no hubo postulantes, así que Marcus pasó a las pruebas de los Guardianes y Cazadores. Ese año había 6 Cazadores postulantes y dos Guardianes, así que los dejo tener un partido de treinta minutos, para poder evaluar las habilidades de cada uno de ellos.
Durante esa parte de las pruebas, Harry se sentó con el resto del equipo en las gradas. Sentía curiosidad de ver jugar a Draco; Si bien había jugado con él durante el verano, sabía que su desempeño en ese momento sería diferente, sería más enérgico, y de hecho no fue sólo enérgico, sino fuerte también. Blaise estuvo en el mismo equipo que el rubio, y pronto, ambos demostraron la gran habilidad que tenían. Ambos volaban con velocidad y destreza, pero también con una fuerza imponente, haciéndose de la Quaffle a cada momento, robándola sin miramientos ni miedos, pero cuidando la mayor parte de las veces de no comer faltas. Se entendían sin palabras, eso fue algo que asombro a Harry, y que sin saber porque, le hizo sentir ligeramente celoso, algo que le asombro bastante, pues no creía que hubiera razón para eso.
Al final el marcador quedo 80 a 30. De esos 80 puntos, Draco anoto 50 y Blaise 20. El tercer Cazador apenas y pudo hacer una anotación, y propiamente quedo eclipsado al no poder seguirle el ritmo a los otros dos. Marcus hizo un nuevo equipo, reuniendo a los 3 Cazadores más sobresalientes, entre los que sin duda estaban Draco y Blaise, y al Guardián que había defendido mejor sus postes, avisándoles que jugarían contra el Equipo Oficial, y nuevamente a Harry le toco observar el juego, en el que pese al admirable desempeño del Equipo Oficial, Draco y Blaise sobresalieron bastante.
Después de una hora, Marcus y los demás aterrizaron en el campo.
- Entonces las posiciones quedarán así – anuncio luego de unos minutos de revisar una libreta que tenía – Como Guardián se quedará Miles Bletchley. Los Cazadores serán Draco Malfoy, Blaise Zabini y yo. Los Golpeadores serán Adrian Pucey y Graham Montague. Nuestro Buscador seguirá siendo Harry Potter. Los que no han sido nombrados, se quedaran como suplentes. Ahora vayan a comer, y en dos horas los veo aquí para comenzar el entrenamiento –
Todos se apresuraron a regresar al castillo, hablando animadamente sobre la prueba, mientras Draco se acercaba a Harry sonriéndole orgulloso.
- ¿Lo viste? – le preguntó.
- Imposible no verlo – comentó, sonriéndole de la mejor forma que pudo – Tú y Blaise sobresalieron bastante –
- ¿Qué te pasa? – quiso saber Draco, sin darse cuenta de que durante aquellas vacaciones se había acostumbrado tanto a ver esa sonrisa, que ahora era capaz de distinguir una genuina a una forzada, como era el caso en ese momento.
- ¿De qué? – preguntó a su vez Harry, tratando de hacerse el desentendido – No pasa nada, anda, vamos que tengo hambre – agregó, comenzando a caminar, pero apenas dio dos pasos, cuando tuvo que pararse, pues Draco se había plantado frente a él.
- Algo te pasa. Lo sé, y quiero saber lo que es – demandó cruzándose de brazos.
- No me pasa nada, Draco – le respondió Harry tratando de mostrarse normal mientras se encogía ligeramente de hombros.
- Te conozco, Harry, y aún pese a que estas en Slytherin, sigues siendo un pésimo mentiroso – le advirtió Draco, y Harry se removió ligeramente, sabiendo que quizás no estaba haciendo el mejor papel para ser creíble.
- Supongo que sólo estoy fastidiado – quiso justificarse – Estar solo observando es hasta cierto punto irritante y cansado. Quiero hacer algo más, y además tengo hambre –
Draco no dijo nada, sólo lo miró como si estuviera calculando que tanto le creería lo que había dicho, y Harry se dio cuenta de eso, así que se acercó y se colgó de su brazo, algo que en cierta forma le fue fácil, dado aquellos centímetros extra que Draco aún mantenía.
- Anda, vamos a comer que tengo hambre, y si no como pronto, terminare realmente de mal humor – le pidió mientras lo remolcaba, sonriéndole lo más tranquilo y relajado que pudo para que se olvidara del tema, mientras se reprendía a sí mismo por sentirse celoso del buen equipo que Draco hacía con Blaise, diciéndose que debía sentirse orgulloso y feliz del gran desempeño que había tenido su amigo, pues eso le había logrado un lugar seguro en el Equipo Oficial, además, eso les ayudaría a ganar los partidos que venían, y era lo único que debía importar, ¿No?
Harry agradeció que durante el entrenamiento de la tarde tuviera que estar al pendiente de la Snitch, pues de esa forma no pudo prestar demasiada atención al entrenamiento de los Cazadores, y por consiguiente a las jugadas que tanto Draco como Blaise hacían en conjunto.
- Bueno, daremos por terminado el entrenamiento de hoy – les aviso Marcus – Sin dudas con la nueva implementación de Draco y Blaise al equipo, vamos a hacer morder el polvo a los Gryffindor –
- ¡Sí! – exclamaron varios de los integrantes al unísono, mientras otros palmeaban las espaldas de ambos chicos.
- Bajemos y vamos a descansar – les ordeno Marcus, pero Harry no tenía ganas de bajar e ir con todos a los vestidores, por lo que cuando se acercó a darle la Snitch a Marcus, abrió algunos segundos antes la mano, solo lo suficiente para que la escurridiza Snitch se alejara de inmediato volando y pareciera un accidente, algo que de haber sido Marcus más hábil como lo debía ser un Buscador, no le habría resultado a Harry.
- ¡Maldición, se fue! – mascullo Marcus que había intentado sin éxito agarrarla
- Descuida, en cuanto la atrape puedo ir a guardarla – se ofreció Harry.
- ¿Seguro?, ya casi no hay buena luz – observó Marcus – Puedo decirle a Terence que te ayude, igual él tiene ciertas habilidades de Buscador –
- No te preocupes, no creo que me cueste mucho encontrarla – le respondió Harry, y sin esperar más, se elevó en el aire, fingiendo que buscaba la Snitch para que Marcus se fuera, algo que paso pocos minutos después, permitiendo a Harry suspirar aliviado mientras volaba distraídamente ahora por el campo.
Sabía que era una tontería sentirse celoso del buen trabajo en equipo que hacían Draco y Blaise, y tampoco era algo sano, pero había descubierto que no podía sacarlo de su cabeza por más que lo intentaba. Desde que entro a Hogwarts, Draco siempre se había mantenido a su lado, ignorando a todos los demás por estar con él, así que cualquier trabajo que tenían, terminaban haciéndolo juntos, incluso la investigación para las tareas normales las hacían juntos, apoyándose y ayudando a complementar de la mejor forma los trabajos, así que en cierta forma había pensado que él y Draco eran el mejor dúo, que eran los únicos que se complementaban tan bien y funcionaban como equipo, pero ahora descubría que no era así, que no existía esa exclusividad que había querido creer.
- Maldito ego… - mascullo, porque intuía que tenía que ser cosa del ego. Draco era muy bueno en casi todo lo que hacía, así que ya fuera con él o con cualquier otro, sin dudas sobresaldría, estaba en su naturaleza, y él simplemente estaba celoso porque su mejor amigo estaba sobresaliendo con alguien que no era él, eso era todo, y debía hacer algo al respecto, porque sentir eso no estaba bien.
- ¿Te ayudo? – le preguntó Draco, y Harry se sobresaltó, volviéndose sobre la escoba para ver que el rubio ya lo había alcanzado – Aunque realmente no parece que busques la Snitch – observó y Harry suspiro.
- Sólo quería volar un rato más sin tener que entrenar – se justificó, mirando hacia otro lado incómodo.
- Has estado raro todo el día – comentó Draco flotando a su lado - ¿En verdad no me vas a decir la razón?, porque claro que tienes algo, y no me vas a convencer de que es solo porque tienes hambre o porque no has jugado –
Harry volvió a suspirar y miró al horizonte, donde ya se ocultaba el sol. Dudo algunos largos minutos antes de hablar, y en todo ese tiempo, Draco no lo interrumpió, porque por su expresión, sabía que el moreno estaba pensando en algo.
- Oye Draco, ¿Crees que algún día dejemos de ser amigos? – no pudo evitar preguntar en un momento.
- ¿Dejar de ser amigos? – repitió Draco frunciendo el ceño – No, ¿Por qué dejaríamos de ser amigos? –
- Bueno, apenas estamos en segundo año. Nos faltan 5 años más para terminar, y apenas estamos empezando el segundo año – observó Harry - ¿Y si luego descubrimos que nos agrada más estar con otros?, ¿O si en algún momento nos peleamos y no podemos reconciliarnos? –
- También puede que eso no pase nunca. ¿No decías que Sirius y tu padre fueron los mejores amigos desde el primer año, e incluso después de salir de Hogwarts? – observó Draco.
- Si, es verdad – convino Harry, mirando pensativo sus manos que sujetaban el palo de la escoba.
- Estoy seguro de que se han de haber peleado varias veces en el transcurso de los 7 años que pasaron en Hogwarts, y encontraron la forma de solucionarlo para seguir siendo mejores amigos – opinó Draco, observando a Harry detenidamente por algunos minutos - ¿Te preocupa que dejemos de ser amigos? – quiso saber, y no pudo evitar sonreír al hacer la pregunta.
- Claro que no – respondió Harry de inmediato, incomodo sobre todo ante la sonrisa del rubio, y sin darle tiempo de nada, se lanzó hacía abajo, hacía la Snitch que justo acababa de ver, sin querer hablar de aquel tema que no terminaba de comprender y que le hacía sentir incómodo.
Draco lo observó sin poder dejar de sonreír. Le gustaba ver a Harry volar, y era una lástima que ya no podría verlo como hacía desde las gradas, pero prefería estar en el mismo campo que él, jugando y compartiendo el esfuerzo de la victoria. Cuando lo vio atrapar la pelotita dorada, bajo al campo, sintiendo algo en el pecho que le hacía sentir muy bien, de saber que a Harry le preocupaba perder su amistad.
Pese a todo, Harry no pudo dejar de pensar en lo animado que Draco se veía durante los entrenamientos, y lo bien que jugaba junto con Blaise. En un determinado momento se llegó a preguntar si no podría cambiar su posición a Cazador, pero se reprendió por ello casi de inmediato. Su posición era como Buscador del Equipo de Slytherin, y aunque no dudaba que podría llegar a ser un muy buen Cazador como su padre y su padrino, su posición no era esa, a él le gustaba jugar como Buscador, y no podía estar cambiando las decisiones que tomaba, sólo para coincidir con las de Draco, eso no podría ser sano de ninguna forma. Que no hicieran todo juntos, no significaba que por eso dejarían de ser mejores amigos, ¿No?
Fue esa inquietud lo que le impidió dormir con tranquilidad, y despierto desde temprano, decidió bajar a la Sala Común a escribir una carta para Sirius, a final de cuentas quien mejor podría aconsejarle y quizás entenderle, sería su padrino, ¿No fue justo como dijo Draco, el mejor amigo de su padre durante todos sus años en Hogwarts e incluso después?, si había alguien que podría ayudarle a aclarar sus ideas, sin duda sería él.
- Necesitas practicar el Pársel, pequeña y terca Serpiente – le recordó la voz de Salazar en cuanto entro en la Sala Común, lo que sobresaltó un poco a Harry, perdido como estaba en sus pensamientos.
- Salazar, creo que mientras menos hable eso, será mejor para mí – le respondió, y al ver la mirada irritada del retrato, trato de explicarse – Mira, entiendo que es algo que te hace sentir orgulloso, pero realmente es un don que no me pertenece, que tengo por alguna clase de error, y que por cierto Voldemort se encargó de que fuera un sello de oscuridad y maldad. Cualquiera que me escuche pensara que me convertiré en el siguiente Señor Oscuro –
- Es tuyo por derecho, no es ninguna clase de error que lo tengas. Encárgate de que sea un sello de orgullo y dignidad – le ordeno Salazar.
- No es así de fácil, Salazar – repuso Harry suspirando – Voldemort hizo tantas cosas malas, que ni haciendo el doble de cosas buenas, creo que pudiera hacer cambiar a la gente de idea –
- Si, las cosas malas siempre pesan más que las buenas, pero puedes ir comenzando – observo Salazar – Es importante que aprendas –
- No veo porque – comentó Harry encogiéndose de hombros, y estaba por decir algo más, cuando Salazar alzo el broche de serpiente que traía en la túnica, poniéndolo a la altura de su rostro - ¡No hagas eso! – le pidió en un murmullo apresurado y reprobatorio, mirando hacía la entrada a los dormitorios, sabiendo aunque aún no lograba diferenciarlo, que estaba hablando Pársel.
- Tienes que aprender – le ordeno Salazar con firmeza – Es importante –
- ¡No, no es importante! – protesto frustrado, y dándose media vuelta, se apresuró a salir de la Sala Común, pensando que lo mejor sería ir a la Biblioteca para escribir la carta que quería enviarle a Sirius, y no se equivocó. La Biblioteca estaba sola, tranquila y silenciosa, con Madame Pince al fondo acomodando algunos libros, así que pudo destinar su tiempo a escribir tranquilamente.
- Harry, ¿Dónde estás? – preguntó la voz de Draco casi media hora después a través del broche, justo cuando Harry estaba poniéndole el punto final a su carta.
- En la biblioteca – respondió este luego de presionar el broche, pero hablando en voz baja para no llamar la atención de Madame Pince.
- ¡Vaya!, ¿Tan temprano y ya estudiando? – tercio entonces la voz de Hermione.
- ¡Granger, sal del canal! – mascullo la voz de Draco.
- Si no quieres que escuche y participe de la conversación, ya sabes que hacer, sólo pronuncia el nombre de Harry antes de presionar el broche, así sólo será una conversación entre tú y él – observó impasible Hermione.
- Basta ambos – les pidió Harry, que estaba enrollando la carta – No vine a estudiar, vine a escribir una carta para Sirius –
- ¿Por qué no en la Sala Común?, ¿Por qué ir hasta la Biblioteca? – preguntó la voz de Hermione – Además, recuerda que no se supone que debas andar solo –
- Vamos a desayunar, Draco – se escuchó la voz de Blaise, y Harry alcanzo a morderse el labio para no bufar, suspirando entonces ante su propia actitud. Estaba actuando como un niño chiquito.
- Iré por Harry a la Biblioteca y los alcanzamos allá – respondió la voz de Draco, y Harry se sintió mal por la actitud que estaba teniendo, cuando Draco pese a todo, seguía considerándole a él antes que a otros, justo como escucho en ese momento.
- Ve con ellos Draco, yo los alcanzo ahí, no es necesario que subas hasta acá – le dijo, tratando de hacer las pases con todas esas sensaciones que le asaltaban.
- Yo puedo alcanzarte y bajamos juntos – ofreció Hermione – Ya voy saliendo de la torre, espérame ahí –
- ¡No es necesario, Granger, ya estoy saliendo de la Sala Común para ir allá! – protesto Draco, y Harry no pudo evitar sonreír al escucharlo, sintiéndose un poco mejor.
- En verdad no necesitas subir hasta acá, Draco – le quiso decir mientras guardaba sus cosas, pero sintiéndose bien de esa prioridad que Draco le daba.
- Si, yo estoy más cerca de él – opinó Hermione.
- Desgarrar… Destrozar… Quiero matar… - aquella repentina voz hizo detener a Harry en seco. Miró alrededor, preguntándose si había escuchado mal, y apenas estaba creyéndolo de ese modo, cuando la voz se escuchó de nuevo – Quiero matar… Huelo sangre… Quiero destrozar… - un estremecimiento le recorrió. Aquella voz era ponzoñosa, helada como el hielo, y bastante lúgubre.
- Si, pero igual ya voy hacía allá – objetó Draco, y su voz hizo parpadear a Harry. Se puso en pie, colgándose la mochila al hombro sin dejar de mirar alrededor.
- Eres un cabezón – comentó Hermione.
- ¡Shhh, los dos cállense! – les pidió Harry, pero en voz más alta, lo que hizo que Madame Pince le mirara con el ceño fruncido, y quizás le habría dado importancia a ese hecho, de no ser por que volvió a escuchar la voz en aquel justo momento.
- Desgarrar… Quiero destrozar… - decía.
- ¿Por qué? – quiso saber Draco, y sonaba ligeramente ofendido.
- ¡Draco, cállate, no me dejas escuchar esa voz! – le susurró Harry, apresurándose a la salida para alejarse de la mirada asesina de Madame Pince.
- ¿Voz?, ¿Qué voz? – quiso saber Hermione.
- Si, ¿Qué voz? – preguntó casi al mismo tiempo Draco.
- Matar… Quiero matar… - declaraba la voz, pero a Harry le costaba escucharla tras las voces de sus amigos.
- ¡Que se callen los dos!, ¡No me dejan escuchar! – mascullo Harry mientras acercaba el oído a la pared. De alguna forma, le daba la impresión de que el sonido atravesaba las paredes.
- ¿Pero de que voz hablas, Harry? – quiso saber Hermione.
- ¿De dónde rayos viene? – se preguntó Harry a sí mismo, sin hacer caso a la pregunta de Hermione.
- Matar… Matar… Quiero matarte… Voy a matarte… - escuchó de nuevo, y comenzó a caminar por el pasillo, tratando de encontrar el origen de aquella voz.
- ¿De dónde viene qué?, Harry me estas asustando – comentó Hermione, pero Harry no le prestó atención, porque en ese justo momento volvió a escuchar la voz.
- Desgarrarte… Déjame desgarrarte… -
- Parece que viene de abajo… – murmuró, comenzando a caminar hacía las escaleras.
- ¡Y más vale que no se te ocurra ir! – le amenazo Draco, que pese a todo, ya corría hacía las escaleras, presintiendo que Harry no iba a hacerle caso.
- ¡Harry, ya escuchaste a Malfoy, ni se te ocurra ir! – le advirtió Hermione, que también ya corría escaleras abajo, esperando topárselo, porque tampoco creía que fuera a hacerles caso.
Justo en el momento en el que Harry llego a las escaleras, Draco iba subiendo el primero piso, y Hermione bajaba desde el quinto, pero las escaleras donde estaban cada uno comenzaron a moverse, alejándolos de su objetivo.
- ¡Maldición! – protesto Draco molesto - ¡Más vale que no te muevas! – le advirtió a Harry señalándolo - ¡Quédate donde pueda verte! –
- No soy… - pero Harry se interrumpió, cuando volvió a escuchar la voz.
- Quiero matarte… Te matare… Quiero sangre… -
- ¿Harry? – le preguntó Hermione, asomando la cabeza desde el barandal, preocupada al verlo así.
- Shhh – les pidió Harry, alzando una mano en señal de silencio, tratando de aguzar el oído lo más posible - ¿No lo escuchan? – entonces las escaleras se detuvieron en su nueva dirección.
- ¡Granger, estas cerca, alcanza a Harry! – le ordeno Draco, y la chica ni siquiera se sintió indignada por la orden.
- ¡Sí! – respondió dando un pequeño saltito, antes de comenzar a bajar las escaleras corriendo, pues sus dos escaleras los habían dejado cerca, mientras que Draco tendría que rodear para llegar hasta ellos.
- Me tratan como niño chiquito – protesto Harry rodando los ojos, pero no se movió, quedando a la vista de Draco, mientras Hermione llegaba hasta él.
- ¡Pues pareces un niño chiquito!, ¡¿Cómo se te ocurre correr a buscar una voz extraña?! – le reprendió la chica cuando llego hasta su lado. Miró a Draco por sobre el barandal, asintiendo con la cabeza.
Draco también asintió con la cabeza, y se metió corriendo en el pasillo para buscar el nuevo camino que tendría que tomar hasta ellos.
- ¿No lo escuchaste? – le preguntó Harry a la chica – Hablo hace justo un momento… -
- No escuche nada. ¿Qué decía? – le preguntó Hermione, mirando en todas direcciones algo preocupada.
- Hablaba… De matar… - murmuró Harry, mirando a Hermione inseguro.
- De… ¿Matar? – repitió asustada.
- ¡Entonces mucho menos deberías haber intentado ir! – le reprendió ahora Draco a través de la comunicación del broche que seguía abierta, y Harry hizo una mueca.
- ¿Escuchaste esa voz, Malfoy? – le preguntó Hermione.
- No, tampoco escuche nada – respondió el rubio.
- Quizás era porque hablaba como en susurros… - opinó Harry pensativo.
- Deberías pensar en contarle al Profesor Snape – comentó la voz de Draco.
- Si, lo mejor es decirles – convino Hermione asintiendo con la cabeza – Una voz que habla de matar no debe ser una buena señal, sobre todo, teniendo en cuenta lo que te dijo ese Elfo en vacaciones –
- Supongo que si – aceptó Harry, aunque un poco renuente.
- Así que yo digo que vayamos ahora mismo – propuso Draco, que por fin llego hasta donde ellos se encontraban, resollando a causa de hacer el camino corriendo.
- Vamos – acordó Hermione, y Harry, haciendo una mueca, se limitó a seguirlos sin decir más.
- Me preocupa tu sentido común, Harry – le reprocho Snape dando la tercera vuelta frente a ellos – O más bien la falta de este, ¡¿Cómo se te ocurrió ir detrás de una voz que escuchabas que decía que quería matar a alguien?! –
- Bueno, realmente no lo pensé – murmuró Harry incómodo.
- No, eso me queda claro – observó Snape con ironía - Y de no ser por Malfoy y Granger, quien sabe si en este momento hubiera podido estar hablando contigo –
Harry se removió incómodo, sin decir nada, porque sabía que no había nada que pudiera decir a su favor.
- Necesitas entender algo, Harry – le dijo Snape mirándolo seriamente, apoyando ambas manos en los reposabrazos de la silla de Harry para acercarse, manteniéndose a un palmo de distancia de su rostro – Tu vida es muy importante, mucho más incluso que la de cualquiera de los que estamos aquí –
- No estoy de acuerdo en eso – protesto Harry con el ceño fruncido.
- ¡Pues no me importa porque es así lo quieras o no! – acotó Snape con firmeza, separándose de Harry pero mirándolo con molestia - ¡Entiéndelo Harry, tu vida es muy importante porque estás destinado a derrotar al Señor Tenebroso, no yo, ni el señor Malfoy o la señorita Granger! –
- Pero eso no implica que mi vida este por sobre las de ustedes – le contesto Harry también con firmeza, sin amedrentarse – No piense que voy a tener esa mentalidad –
- ¡Pues deberás tenerla! – le ordeno Snape.
- ¡Pero no la voy a tener! – respondió Harry testarudo, parándose incluso de la silla – ¡No debería ser así!, ¡Pensar así está mal! –
- ¡Si no piensas así, terminaras arriesgando tu vida de manera estúpida por ayudar a alguien, y muriendo antes de que incluso puedas enfrentar al Señor Tenebroso! – le reprendió Snape.
- ¡Pero prefiero arriesgar mi vida para tratar de salvar a alguien, que pensar que la vida de nadie es más importante que la mía! – debatió Harry pese a todo - ¡Y quiero que le quede claro que las veces que sean necesarias, si sé que puedo salvar a alguien aunque arriesgue mi vida, lo voy a hacer! –
Draco miraba a ambos con los ojos como platos, mientras que Hermione estaba completamente pegada al respaldo de la silla, mirando con la boca abierta como Harry le hablaba a un Profesor. Ninguno se animaba a intervenir de forma alguna.
- ¡No eres un maldito Gryffindor! – gruño Snape furioso.
- ¡Si esta es la mentalidad que debo de tener por estar en Slytherin, entonces me habría gustado mucho haber estado en Gryffindor!, ¡Sería un honor! – objetó Harry, y sin siquiera pensarlo, se dio media vuelta y se dirigió a la puerta.
- ¡¿A dónde vas, Harry?!, ¡Regresa aquí! – le ordenó Snape, pero Harry no le hizo caso y salió del despacho azotando incluso la puerta - ¡Maldito muchacho! – mascullo Snape, mirando entonces a los otros dos chicos que estaban aún ahí - ¡¿Qué hacen aquí?!, ¡Vayan con él, no lo dejen solo! – les ordeno, y ambos saltaron en sus asiento, poniéndose de pie en el momento para correr detrás de Harry, sabiendo que lo mejor era estar lejos del Profesor Snape en esos momentos.
- ¡Harry, por favor espéranos! – le pidió Hermione, corriendo porque Harry no se detenía ni aminoraba el paso.
- ¡Vamos, Harry, detente! – le pidió Draco, que al ser un poco más alto que Harry, lo alcanzó más rápido, sujetándolo de la manga de la túnica para que no siguiera caminando.
- ¡Suéltame, Draco!, ¡Quiero estar solo! – protesto Harry, sacudiéndose el brazo para tratar de que Draco le soltara, pero éste no lo hizo.
- No Harry, no debes andar solo, eso es algo que ya sabías desde antes – le recordó Draco - ¿Por qué estás tan molesto? –
- ¡Porque no estoy de acuerdo en lo que dice el Profesor Snape! – respondió Harry molesto -
¡Se suponía que íbamos a luchar juntos!, ¡Y ahora resulta que si mi vida peligra, se me debe cuidar por sobre los demás!, ¡No quiero eso! – mascullo.
- ¡Chicos, basta, este no es el lugar para hablar de eso! – les recordó Hermione - ¿Y si vamos al lago?, ahí podemos hablar –
Harry volvió a jalar su brazo y esta vez Draco le soltó.
- Vamos – convino Draco, y en silencio, los tres se dirigieron al lago, donde en ese mismo silencio se sentaron bajo un árbol, sin hablar durante los primeros minutos.
- Yo pienso igual que tú, Harry – le quiso decir Hermione luego de un rato, mirándole – No se oye bien eso de que tu vida sea más importante que la de cualquiera de nosotros –
- Pero lo es – objetó Draco mirándola molesto – Es el único que podrá derrotar al Señor Tenebroso –
- Lo sé – convino Hermione sin inmutarse – Pero no deja de ser chocante escucharlo de la forma en que lo están planteando, y creo que es lo mismo que ha molestado a Harry, ¿No es así? – le preguntó mirándolo, y Harry la miró largamente, antes de asentir lentamente con la cabeza.
- Sé que mi vida es muy importante para la próxima guerra por esa Profecía – concedió Harry, y miró el lago con la mirada perdida – Y sé que van a tratar de cuidarme por sobre todo, porque pueden intentar matarme, pero no creo que el camino correcto sea pensar que no debo arriesgarme. Desde que Voldemort me señalo como su igual, mi vida ha peligrado, y eso no dejara de pasar. Quiero que me enseñen a pelear, a defenderme, pero sobre todo, a proteger a otros. Si veo la posibilidad de ayudar a otros, así sea arriesgando mi vida, lo haré, porque quiero ayudar, porque eso es lo que me hará diferente de Voldemort, la humildad, la compasión, la humanidad que él ha perdido –
- Podrías verlo desde otro tipo de perspectiva, Harry – ofreció Draco – Si te cuidas, si te mantienes tras la línea de fuego, y te preparas para enfrentar únicamente a Voldemort, entonces al final salvaras muchas más vidas –
- ¿Y cuantas morirían en el proceso? – le preguntó a su vez Harry, mirándolo con seriedad – No Draco, salvar una vida es tan importante como salvar miles. No creo que el pensamiento correcto sea enfocarnos en el número mayoritario, porque entonces estamos sacrificando, ¿Y es ese el camino correcto?, ¿Vamos a cimentar la sociedad sobre los hombres, mujeres y niños que sacrifiquemos en el proceso para lograrlo?, mi consciencia no me permitiría dormir tranquilo sabiendo eso, ¿Podrías tú? –
Draco lo observó largamente, sopesando aquellas preguntas.
- Supongo que no – concedió con algo de renuencia – Pero te arriesgarías menos así –
- ¿Recuerdas lo que dijo el Centauro, Draco? – le preguntó Harry, pero no espero a que respondiera y continuo hablando – Hablo de un líder de guerra, y el líder pelea con su gente, está en primera línea guiando, no escondido –
- Hay líderes que lo están – no pudo evitar comentar Draco, y Harry le dirigió una mirada poco amigable – ¡Pues es cierto! – se defendió al momento – ¡Hay líderes que dan órdenes, y solo observan que se cumplan! –
- No quiero ser esa clase de líder – le hizo saber, mirándose entonces las manos con cierta frustración – Quiero estar ahí, codo a codo con quienes lucharan, con quienes arriesgaran sus vidas. Creo que ese es el camino correcto –
- Y yo creo que debes estarlo – convino Hermione tomando una de su mano, lo que hizo a Draco fruncir el ceño – Yo te estoy siguiendo primeramente porque eres mi amigo, y segundo porque creo que la causa lo amerita, pero también porque sé que si mi vida llega a peligrar, no dudaras en buscar ayudarme, incluso si eso significa arriesgar tu vida. Me das confianza y seguridad para querer seguirte, y no creo que eso pase con los seguidores de Tú-Sabes-Quien. Sólo creo que debes buscar un equilibrio entre la forma en que te arriesgas, y la forma en que debes cuidarte, porque sin lugar a dudas debes sobrevivir –
- Yo no quiero que me protejan de todo, quiero que seamos un equipo, que trabajemos juntos – les explicó Harry, mirando primero a Hermione, y luego a Draco.
- Lo seremos – prometió Hermione.
- Si eso quieres, podemos serlo, pero si veo que te pones en demasiado peligro, te voy a echar para atrás, no porque seas más importante que yo, sino porque no dejare que mi mejor amigo se ponga en peligro de forma imprudente – le advirtió Draco, y Harry le miró algunos segundos con seriedad, antes de asentir con la cabeza, sonriéndole ligeramente.
- Y ahora que ya aclaramos esto, creo que tienes que ir a disculparte con el Profesor Snape por la forma en que le hablaste – opinó Hermione.
- ¡Querrás que Snape lo mate! – comentó Draco, mirándola como si le hubiera salido otra cabeza – Lo más inteligente que puede hacer en estos momentos, es esperar a que se le pase el coraje, a final de cuentas es sábado. El domingo puede ir a hablar con él y disculparse –
- Entonces sólo voy a mandar mi carta a Sirius y nos vamos a desayunar, ¿Qué les parece? – propuso Harry poniéndose de pie.
- Vamos, te acompañamos – decidió Hermione, y ella y Draco se pusieron de pie.
