Notas de la Autora: Holis! Bueno, me atrase un poco, así que antes que nada, una enorme disculpa! La verdad es que tuve una semana bastante movida, y tuve que reestructurar muchas cosas, así que apenas pude hacerme de un espacio para actualizar. Espero este nuevo capítulo les guste, es un capítulo más tranquilito :D
Y pasando a sus comentarios, muchas gracias por tomarse un momento de su tiempo para dejarme sus impresiones! Sé que también tenemos algunos nuevos lectores que estas dejando su comentario, así que muchas gracias a Macka14, CIELO-BL, Abril Elena, AnaM1707, y giulianacontesso x 2! Ya saben que son sus comentarios los que me animan a no dejar de actualizar la historia, pese a lo ajetreada o descalabrada que pueda salir mi semana!
También recordarles a mis nuevos lectores, que actualizo cada dos semanas en sábado!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 6: Aprendizajes
- Harry – le llamó Pansy acercándose a la mesa donde él, Draco y Hermione hacían los deberes - El Profesor Snape dice que vayas a la oficina del Director de inmediato – le informó, antes de mirarle detenidamente con los ojos entrecerrados - ¿Ahora qué hiciste? –
Harry miró de reojo a los otros dos, antes de encogerse de hombros.
- Que yo recuerde, nada – le respondió mientras comenzaba a guardar sus cosas – En un momento voy –
Pansy sólo asintió con la cabeza, dirigiendo una rápida mirada a Draco y Granger que comenzaban a guardar también sus cosas. No dijo más y salió de ahí.
- Quizás simplemente quiere hablar contigo sobre la voz misteriosa que escuchaste ayer – comentó Hermione una vez que la otra chica se fue, aunque más parecía que trataba firmemente de convencerse de que se trataría de eso.
- Podría ser – convino Draco, no queriendo ser negativo, y terminando de guardar sus libros, se hecho la mochila al hombro.
- O tan bien podría ser que van a llamarme la atención por faltarle el respeto a un Profesor – opinó Harry con simpleza.
- En ese momento no era el Profesor de Pociones, no deberían regañarte por eso – acotó Hermione, aunque aún sin creerlo ella misma del todo. En cuanto termino de guardar sus cosas, se hecho la mochila al hombro, y agitando la varita, mando las pilas de libros que había sobre la mesa, a un estante para que después fueran acomodados.
- No lo sabremos hasta estar ahí, así que vamos – decidió Draco, y los tres salieron hacía la oficina del Director, donde al pie de la escalera les esperaba el Profesor Snape.
- Van a hablar con Harry, así que ustedes dos esperarán afuera – les indicio con seriedad.
- Pero si van a hablar sobre la voz misteriosa, podríamos estar ahí, ¿No? – se animó a preguntar Hermione, y Snape los estudio con una mirada tan severa, que puso nerviosos a los tres.
- Quizás sería conveniente que nosotros también escucháramos sobre eso, ¿No? – trato de presionar un poco Draco, aunque no pudo sostener la mirada de su Jefe de Casa por mucho tiempo – Estamos con Harry todo el tiempo, deberíamos saber este tipo de cosas –
- Entren – ordeno con frialdad antes de arrepentirse, volviéndose hacía la gárgola – Empanada de Calabaza – mascullo la estúpida contraseña, y las escaleras comenzaron a girar.
Harry, Draco y Hermione se apresuraron a subir, viendo que el Profesor subía detrás de ellos, y cuando llegaron a la puerta, Harry que iba adelante llamo.
- Pasen – permitió la tranquila y amable voz del Director del otro lado, por lo que Harry abrió la puerta, deteniéndose al ver ahí no sólo al Director como esperaba, sino a la Profesora McGonagall, a Sirius y Remus.
- Pasa Harry – le invito el Director amable, y algo inseguro, Harry se obligó a entrar a la oficina.
- ¿Me mandó llamar, señor? – preguntó.
- Si, y veo que el joven Malfoy y la señorita Granger te acompañan – observó Dumbledore sonriéndole a los susodichos.
- Es imposible separarlos – mascullo Snape cerrando la puerta al entrar.
- Como debe ser con los buenos amigos – defendió Sirius sonriendo orgulloso a su ahijado.
- Y parece que de todas formas Albus ya los consideraba – comentó Remus con tranquilidad, mirando el total de sillas en el lugar.
Dumbledore sonrió.
- Si, los considere – acepto satisfecho – Ahora tomemos todos asiento – invito señalando las sillas, y todos se sentaron en un semi circulo donde Harry estaba en el centro, con Draco a su derecha y Hermione a su izquierda – Imagino que sabes porque te pedimos venir, ¿No es así, Harry? – le preguntó cuándo todos estuvieron sentados.
- Si, lo imagino – convino Harry asintiendo con la cabeza, aunque algo incómodo. No sostuvo la mirada del Director porque no quería que viera en sus recuerdos, y Dumbledore sonrió ante eso.
- Muy bien – aceptó - ¿Quieres hablar sobre la discusión que tuviste con el Profesor Snape, o de la voz que escuchaste? –
- Hablare primero de la discusión que tuve con el Profesor – respondió Harry – Porque creo que es importante aclarar esto, no sólo para él, sino para todos aquí, y necesitamos llegar a un acuerdo –
- Te escuchamos entonces – le invitó Dumbledore, y asintiendo con la cabeza, Harry aspiro hondamente el aire antes de ponerse de pie, mirando al Profesor.
- Antes que nada, creo que debo disculparme con usted por la forma en que le hable – le explicó, y Snape lo escudriño con la mirada antes de hablar.
- ¿Por fin entendiste que lo que te decía era lo mejor? – le preguntó, y esta vez, su voz no fue tan fría como antes.
- No del todo – repuso Harry, y se apresuró a explicarse antes de ser interrumpido – Pero entiendo que se preocupa por mí, y por eso dijo lo que dijo. Y también entiendo que la forma en que le alce la voz no fue correcta –
- ¿Le alzaste la voz a Snape? – preguntó Sirius sonriendo divertido - ¿Por qué? –
- ¡Sirius! – le gruño Remus bajito, llamándole la atención.
- Digo… ¡Eso estuvo mal, Harry, no debes alzarle la voz a tus mayores! – le reprendió de inmediato Sirius, pero el regaño contrastaba con la sonrisa que luchaba por formarse en sus labios.
- Eres un idiota – le espetó Snape.
- ¡Ey!, ¡Hay niños aquí! – protesto Sirius fingiéndose indignado - ¡¿Qué vocabulario es ese para un Profesor?! –
- ¡Sirius! – volvió a regañarle Remus.
- ¡Ambos, basta! – les llamó la atención Dumbledore, y ambos adultos se acomodaron en su asiento con cierta incomodidad al ser regañados como si fueran niños chiquitos, evitando mirar a los verdaderos niños de esa habitación – Muy bien, Harry, continua – ofreció Dumbledore al ver que todo volvía a estar calmado, y Harry asintió con la cabeza.
- No creo que tenga del todo la razón – le explicó a Snape mirándolo – Pero también sé que no se equivoca por completo, así que quiero que entienda la forma en la que pienso sobre esto, para poder llegar a un acuerdo sobre el cómo manejarnos en este tipo de situaciones. Y creo que lo mismo podría aplicar para todos ustedes – agregó, mirando a los otros adultos en la oficina.
- Ahora si suenas como un Slytherin – observó Snape con una leve sonrisa satisfecha.
- Supongo que sí, a final de cuentas es lo que soy, un Slytherin, pero también tengo ciertas manías Gryffindor porque crecí rodeado de ellos, y no creo que eso sea malo – quiso hacerle saber Harry, sentándose entonces.
- Ser Gryffindor siempre es malo – comentó Snape sólo por molestar, y Harry sonrió, notando que aquello era una broma, aunque fuera extraño viniendo de Snape.
- ¡Ey! – protesto Sirius, pero Remus le jalo de la manga obligándolo a callar.
- ¿Cuál fue la discusión que tuvieron? – quiso saber el castaño.
- El Profesor Snape decía que debo cuidar mi vida, que mi vida es más importante que la de nadie, porque estoy destinado a derrotar a Voldemort – les explicó Harry.
- Eso suena muy Slytherin – observó con ironía Sirius, y Remus le dio un pequeño codazo para hacerlo callar.
- ¿Y qué piensas tú, Harry? – quiso saber Dumbledore mirándole.
- Ayer cuando hable con el Profesor Snape estaba en completo desacuerdo – le respondió – Luego de hablar con Draco y Hermione, y de ordenar mejor mis ideas, pienso que el Profesor tiene razón en que mi vida es importante por la Profecía que existe, así que debo cuidar lo que hago, pero no creo que mi vida sea más importante que la de los demás –
- Tu vida es importante, con o sin Profecía, Harry – le quiso aclarar Dumbledore, sonriéndole amable, y Harry le sostuvo la mirada, sabiendo por alguna extra razón, que no intentaría leerle la mente – Como lo es la vida de todos los que estamos aquí, y de cualquier otro ser vivo. Lamentablemente, en una guerra hay vidas que deben cuidarse más – aclaró mirándolo atentamente – Y eso se hace porque su influencia puede inclinar la balanza a favor de un lado. Una guerra es cruel, y no distingue entre niños o adultos. En una guerra se pierden no solo vidas, sino esperanzas, ilusiones y deseos. Una guerra arrasa con todo, incluso con la humanidad de las personas, y en la medida en que lo evitemos, es la medida en que realmente podremos ganar –
- No creo entender eso… - no pudo evitar comentar Harry.
- Es normal, porque aun estas muy joven – le aclaró Dumbledore – Cuando lo entiendas, significa que habrás crecido, y si soy sincero, espero que eso todavía tarde mucho en llegar para ustedes – y miró a los tres chicos sonriéndoles amable, antes de mirar a Harry nuevamente – Me alegra saber qué piensas de la forma en que lo haces, tus pensamientos van bien encaminados, sólo necesitas un poco más de guía; Cuando llegue su momento, yo te la daré personalmente, pero por ahora, la forma en que piensas está bien, sólo necesitas tener presente que no puedes ser impulsivo. Cuidar tu vida es importante, así que si vas a arriesgarte, debe ser con un plan de respaldo, y con gente que te apoye por si algo sale mal, ¿Estamos de acuerdo en eso, Harry? –
Harry asintió con la cabeza ante aquellas palabras.
- Sí, señor – convino.
- Me alegra. Y lo segundo que debemos discutir, es aquella voz que escuchaste – observó Dumbledore – Usando el consejo que acabo de darte, ¿Cómo debiste haber actuado al escuchar esa voz? –
- En primer lugar no debí estar solo – respondió Harry.
- Bien – convino Dumbledore sonriéndole – ¿Y en esta ocasión que estabas solo? –
Harry medito la pregunta.
- Creo que tenía dos opciones – comentó – Cuando escuche la voz, estaba en la Biblioteca, pude haberle dicho a Madame Pince y esperar que me ayudará, o en todo caso, pude haberle avisado a Draco y Hermione, y esperarlos donde estaba –
- Muy bien Harry – elogió Dumbledore, y entonces miró a los otros dos jóvenes – Joven Malfoy, señorita Granger, según tengo entendido por el Profesor Snape, fueron con Harry apenas se enteraron de la voz que escuchaba, y celebro su actuar, pero hay algunas cosas que se les escapan aún. No sólo depende de Harry el actuar con consciencia en este tipo de situaciones. Ustedes son sus amigos y su apoyo más inmediato en casi todos los casos que podrán suceder, así que en un futuro, lo que hagan puede ser la diferencia entre la vida y la muerte de algunos de ustedes. Si Harry les hubiera avisado sobre esa voz, ¿Qué habrían hecho? –
Ninguno de los dos contesto de inmediato, sopesando la pregunta detenidamente.
- Creo que debimos haberlo discutido – opinó Hermione, ruborizándose al sentir todos los ojos sobre ella.
- Pero no sabíamos si había tiempo – acotó Draco – No sabíamos a ciencia cierta lo que pasaba. Debí haberle dicho a Granger que fuera con Harry, ella estaba más cerca de la Biblioteca, mientras iba a avisar al Profesor Snape para ir ambos –
- Si, ambos tienen una idea acertada de lo que debían haber hecho – observó Dumbledore, y Draco y Hermione sonrieron orgullosos.
- Nadie sabía cuál era la situación real, ni si había tiempo. Quizás también era peligroso que Hermione hubiera tratado de llegar hasta ahí sola – comentó Harry.
- Si, eso también es verdad – convino Dumbledore.
- ¿Entonces que debimos haber hecho? – quiso saber Draco frunciendo el ceño, porque aquello sonaba ciertamente contradictorio.
- Como bien dijo Harry, no sabían cuál era la situación real. Como bien dijo la señorita Granger, debieron haberlo discutido, y como bien dijo usted, joven Malfoy, debió haber solicitado ayuda del Profesor Snape, porque era la persona más cercana a la que podían solicitarle ayuda – les respondió Dumbledore.
- Pudieron atacar a Harry en ese inter – repuso Draco.
- Harry sabía que algo pasaba, y no estaba solo. Debió haber estado alerta, y alertar a Madame Pince para que pudiera ayudarle si algo pasaba, en lo que llegaba el Profesor Snape para apoyarlos – le explicó Dumbledore.
- ¿Sólo el Profesor Snape? – inquirió Draco.
- Si joven Malfoy. No le habría llevado conmigo – respondió Snape.
- ¡¿Por qué no?! – quiso saber Draco con el ceño fruncido.
- Por la misma razón por la que no era bueno que la señorita Granger fuera sola a apoyar a Harry – tercio Minerva mirando a los tres – Aun son niños. No están preparados, y lejos de apoyar, podrían estorbar o terminar poniéndose en un peligro innecesario –
- Eso no quiere decir que siempre será así – quiso agregar Remus mirándoles amable – Ustedes crecerán y aprenderán a defenderse, y quien sabe, quizás en un futuro sean ustedes quienes vayan a apoyarnos a alguno de nosotros –
- Pero por ahora, deben ser apoyados – agregó Sirius, y miró a Harry directamente – Por ahora debes ser cuidado, pero serás enseñado para que no siempre sea así, para que no tengas que estar detrás, para que inclusive tengas la capacidad de salir solo de las situaciones que se te presenten. Pero por ahora, esto es lo que sucede, y lo más inteligente, es confiar en los adultos, escucharlos, y hacer lo que dicen, porque nosotros estamos preparados para reaccionar a situaciones que ustedes jamás han vivido, y que me gustaría que no vivieran nunca –
Ninguno de los chicos dijo nada, no supieron que decir, porque sabían, aunque se sentían ligeramente ofendidos, que los adultos tenían razón.
- Hay otra cosa que quiero pedirte, Harry – hablo el Director.
- ¿Qué es, señor? – quiso saber Harry.
- Permite que el Profesor Snape vea el recuerdo de esa voz que escuchaste – le pidió – Nadie más que tú pudo escucharla, aun cuando la escuchaste en un momento en el que se supone que estaba Madame Pince, o después tus amigos, y necesitamos saber el porqué de eso –
- Esta bien – accedió, asintiendo con la cabeza, ante lo que Snape se levantó, acercándose a Harry.
- Ya sabes cómo lo haré. Relájate para que sea menos aversivo y no te lastime en el proceso – le recordó, y Harry asintió con la cabeza algo nervioso, viendo que el Profesor Snape levantaba su varita – Legeremens – pronuncio éste, y Harry sintió cuando entraba a su mente, abriéndose paso como a través de cortinas vaporosas.
Arrugo un poco el ceño porque le dolía, pero se obligó a no apartar la mirada para permitir que el Profesor llegara al recuerdo que buscaba, incluso le ayudo trayéndolo a la superficie para que no fuera tan profundo en su mente, y Snape lo estudio detenidamente durante largos minutos, antes de salir de aquella mente, finalizando el hechizo mientras miraba a Harry con cierta curiosidad.
- ¿Y que decía exactamente la voz, Harry? – quiso saber.
- Usted mismo la escucho en el recuerdo. Hablaba de matar, de despedazar, de desgarrar. Repetía lo mismo una y otra vez – le respondió Harry, mirándolo con el ceño fruncido ante la extraña pregunta.
- Escuche algo, Harry, pero no fue una voz, fue un siseo – le explicó Snape, y Harry se sobresaltó al comprender lo que eso significaba.
- Escuche a alguien hablando Pársel… - murmuró.
- Si – confirmó Snape – Por eso ni el señor Malfoy ni la señorita Granger la notaron, sus oídos no están habituados al Pársel, y por eso pasaron por alto el silbido –
- ¿Pársel? – repitió Hermione mirando a Harry, que le regreso la mirada incómodo.
- Al inicio del año descubrí que parece que puedo hablar Pársel, la lengua de las serpientes – le explicó.
- Eso fue lo que te escuche entonces en la Biblioteca, ¿Verdad?, ¿Y cuándo pensabas decirme? – quiso saber Hermione mirándole ceñuda.
- La lengua de las serpientes es un don considerado Oscuro, señorita Granger. Mientras menos gente sepa que Harry lo habla, es mejor – le informó Snape, pero pese a la explicación, la chica volvió a mirar a Harry en espera de la suya.
- Lo siento, pensaba que mientras menos hablara de ello, podría incluso desaparecer, por eso no le vi importancia a decírtelo – le explicó Harry removiéndose incomodo en su silla – No es un don que me dé orgullo tener –
- No, supongo que solo a un loco podría darle orgullo – comentó Sirius.
- ¡Es un don que distinguía a mis descendientes, una lengua que casi nadie sabe hablar! ¡Claro que es un orgullo! – mascullo indignado Salazar, y la mayoría saltaron de sus asientos, Harry porque escucho las indignadas palabras con claridad, y los otros porque escucharon un siseo amenazante. Dumbledore fue el único que no se inmuto.
- No había notado que tenía un retrato de Salazar aquí – comentó entonces Harry, mirando a la pared sobre la puerta, donde estaba el cuadro de Salazar.
- Al ser esta la oficina del Director, están aquí los retratos de todos los anteriores Directores que hubo en Hogwarts, pero sobre todo, de los cuatro fundadores – le explicó Dumbledore, señalando con la mano extendida los retratos alrededor de Salazar. A diferencia de los otros retratos alrededor de la oficina que parecían dormidos, ellos cuatro tenían los ojos abiertos, pero se mantenían tan callados e inmóviles, que fácilmente podían pasar inadvertidos, aunque al mismo tiempo destacaban más que los otros por su porte casi majestuoso e imponente – Me imagino que ya los conocen –
- He visto imágenes de ellos en los libros – comentó quedamente Hermione – Y en la Sala Común de Gryffindor hay un retrato de Godric Gryffindor –
Godric asintió con la cabeza, sonriéndole, y Hermione le devolvió tímidamente la sonrisa.
- Cada Sala Común tiene el retrato de su fundador – explicó Minerva – Se hizo de esa forma por dos razones, para que los alumnos pudieran tener contacto directo con los fundadores y su conocimiento, y para que los fundadores pudieran estar al pendiente de lo que pasa ahí, aunque he escuchado que Salazar Slytherin nunca había hablado con otros estudiantes –
- Y nunca lo hacía, hasta que empezó a hablar con Harry, aunque siempre le habla en Pársel, así que sólo él le entiende – se quejó Draco.
- Salazar es, de los cuatro fundadores, el más selectivo. Siempre lo fue incluso mientras vivía – opinó Dumbledore – Y no le gusta hablar otro idioma que no sea Pársel, así que no suele hablar con otros –
- No hay necesidad de hablar con niños tontos – opinó Salazar, y Draco, Hermione, Snape, Minerva, Sirius y Remus volvieron a saltar al escuchar los siseos – Sólo necesito hablar con el Director y mi descendiente, hablar con cualquier otro es una pérdida de tiempo – y miró directamente a Sirius, que aunque no entendió nada, se removió incomodo ante la severa mirada.
- ¿Y en verdad entiendes eso, Harry? – no pudo evitar preguntarle Hermione, ante lo que Harry asintió con la cabeza - ¿Qué dijo? – quiso saber curiosa.
- No creo que deba repetirlo… - respondió éste algo incómodo, y Dumbledore sonrió antes sus palabras.
- Si, quizás sea mejor no repetirlo – convino.
- ¿Usted sabe hablar Pársel, señor? – le preguntó Harry asombrado.
- Más que nada lo entiendo – le aclaró Dumbledore – Hablarlo es muy complicado, casi pareciera que es cuestión de herencia el poder hacerlo –
- ¿Y porque Harry sabe hablarlo? – quiso saber Hermione, y Harry se removió incomodo ante la pregunta.
- Porque Harry es Heredero Mágico de el Señor Tenebroso, y el Señor Tenebroso es descendiente de Salazar Slytherin – le explicó Draco.
- ¡¿Heredero Mágico?! – repitió Hermione atónita y confundida, mirando entonces a Harry con el ceño fruncido - ¡¿Cuándo pensabas decirme todo esto?! –
- No tenías por qué decirle nada, pequeña Serpiente, es una cuestión personal y privada. No tienes por qué estarlo ventilando a Leones chismosos – intervino Salazar con firmeza.
- No había encontrado el momento para hacerlo – trato de explicarle Harry, sin prestar atención a Salazar.
- Pero Malfoy lo sabía, ¿Cierto? – y miró con dureza al rubio, antes de volver a mirar a Harry – Porque aquel día en la Biblioteca él te advirtió y reviso que no hubiera nada alrededor, cuando por accidente hablaste Pársel –
- Si, él sabía, pero fue porque estuvo ahí cuando Salazar comenzó a hablar conmigo… - le aclaró Harry.
- Pues estoy sentida contigo, Harry – sentencio la castaña antes de cruzarse de brazos, acomodándose en su lugar claramente molesta.
- Bien, entonces Harry tendrá sólo un mejor amigo, y seré yo – opinó Draco feliz, y Hermione lo fulmino con la mirada.
- Basta ambos – les reprendió Minerva – No es por esto por lo que nos reunimos –
- Es verdad – convino Dumbledore – Estamos aquí, sobre todo por esa voz misteriosa –
- ¿Por eso estabas insistiendo en que aprenda Pársel? – quiso saber Harry, volviéndose en su asiento para mirar a Salazar.
- En parte, pequeña Serpiente – convino Salazar – Es el legado que llevas, está mal que no lo uses –
- No es seguro usarlo – le recordó Harry.
Nadie más hablaba, mirando curiosos a Harry y a Salazar, tratando de entender por lo que Harry decía, la conversación que parecía tener con el retrato.
- Ahora más que nunca lo es – objetó Salazar.
- ¿Sabes quién está hablando, Salazar? – le preguntó Dumbledore.
- Puede… - respondió escuetamente Salazar.
- Si eso habla de matar, ¿No deberías decírnoslo? – le preguntó Harry frunciendo el ceño.
- No es una obligación – respondió Salazar encogiéndose de hombros.
- ¡Eres uno de los cuatro fundadores! – protestó Harry poniéndose de pie indignado - ¡¿Cómo puede darte igual?! –
- Es una lástima que no hubieras quedado en mi Casa, Harry – intervino entonces Godric, sonriéndole condescendiente – Pese a tus actitudes Slytherin, tienes muchas cualidades de un digno Gryffindor –
Harry miró asombrado el retrato de Godric ante sus palabras, sentándose sin saber que decir, aunque no tuvo necesidad, pues fue Salazar quien hablo.
- Tiene más cualidades Slytherin – siseo ofendido.
- Sabes que no te entiendo cuando siseas, Salazar – le reprendió Godric mirándole con desaprobación – Y te recuerdo que Harry fue primero mi descendiente. Que sea tu descendiente es sólo casualidad y algo secundario –
- ¡¿Descendiente de Godric Gryffindor?! – exclamó Hermione asombrada. Minerva también miraba asombrada al ojiverde, que se removió en su asiento.
- De eso me acabo de enterar hace poco – se defendió al momento – Sirius no me había dicho nada –
- Bueno, lo considere una cuestión privada – aclaró Sirius en su defensa – Así que pensaba decirle hasta que tuviera quince años, pero con todo lo que ha pasado, y sobre todo al saber que compartía descendencia con Salazar, creí importante que lo supiera tanto él como Albus, aunque bueno, ahora ya todos aquí lo saben… –
- Es más Slytherin que Gryffindor – opinó Salazar en siseos.
- Me exaspera cuando hablas así – mascullo Godric mirándole molesto – Harry pudo haber estado tanto en tu Casa como en la mía –
- Creo que lo mejor es dejar esta plática hasta aquí – comentó amable Dumbledore.
- Pues a mí me alegra que no esté en Gryffindor – opinó Snape sin siquiera pensarlo – De por si es terrible cuando actúa como tal, gritando como loco –
- ¡Ey! – protestaron Sirius y Godric al mismo tiempo mientras Salazar se reía, pero su risita incluso sonó como un suave silbido.
- ¡Discúlpalo por preocuparse por los demás y no sólo por él mismo! – ironizo Sirius mirando a Snape con resentimiento.
- ¡Los Slytherin también nos preocupamos por otros! – respondió Snape indignado.
- ¡Basta ambos! – ordenó Minerva mirándolos con severidad, y ambos guardaron silencio al instante - ¡No es este el ejemplo que deben dar a los niños! –
- Creo que es un buen momento para dejar esta conversación – opinó Dumbledore poniéndose de pie – Gracias por venir y hablar con nosotros, Harry, y ahora, sabiendo que hay algo en el castillo, ¿Tengo tu palabra de que andarás con cuidado, y de que siempre sopesaras la situación? – le preguntó, y Harry asintió con la cabeza – Buen muchacho – agregó, antes de mirar a Draco y Hermione - ¿También tengo su palabra? –
- Si, Director – respondió Hermione mientras Draco asentía.
- Albus, ¿Puedo hablar un momento en privado con Harry? – pidió Sirius.
- Claro, no veo porque no. Yo necesito salir un momento, así que ustedes tres pueden quedarse aquí para platicar en privado mientras los demás salimos – respondió Dumbledore, y se puso en pie, por lo que los demás se pusieron también de pie.
- Te esperamos afuera, Harry – le aviso Draco antes de salir con el resto, mientras Harry, Remus y Sirius se quedaban.
- ¿Qué piensas sobre ellos, Albus? – quiso saber Minerva mientras caminaban por uno de los pasillos.
- Que aún son unos niños – respondió Dumbledore sonriendo afable – Pero que tienen todo el potencial para afrontar la guerra que se aproxima, y sobrevivir a ella –
- Me choca un poco la idea de pensar que siendo solo unos niños, se están teniendo que preparar para una guerra – comentó Minerva.
- Pero es de esa forma que van a poder sobrevivir a la guerra que se aproxima – le recordó Snape con su frialdad característica.
- Severus tiene razón, Minerva – coincidió Dumbledore – Queremos que sobrevivan, por eso vamos a enseñarles todo lo que nos sea posible, aunque no es esto lo que desearía hacer, porque en efecto aún son unos niños, deberían jugar, divertirse, ir aprendiendo poco a poco de la vida, y no preocuparse por demasiadas cosas, pero el destino lo ha querido de otra forma –
- ¿En verdad crees en esto del destino y las Profecías, Albus? – quiso saber Minerva.
- Lo hago – confirmó Dumbledore, y se detuvo para mirar por una de las ventanas, hacía la explanada donde los alumnos jugaba, reían y corrían.
- Pero… ¿El destino que no es algo que nosotros mismos vamos creando? – preguntó Minerva mirándole confundida.
- Es complicado – aclaró Dumbledore tranquilo – Todos venimos aquí con una misión, o para aprender algo, Minerva, siempre he creído eso, pero el camino que tomamos para llegar, lo elige cada uno, e inclusive hay quienes nunca llegan, y eso también lo elige cada uno, por eso si te fijas, la Profecía no dice que Harry derrotara a Voldemort –
- Habla de la probabilidad de que eso ocurra – observó Minerva pensativa.
- Así es. Harry fue elegido entre miles de niños e inclusive adultos, por una Profecía que decía que es quien tiene mayores posibilidades de derrotar a Voldemort – le explicó Dumbledore – Su habilidad mental y su capacidad mágica son superiores a los niños de su edad, eso lo hemos visto todos, y con la instrucción adecuada, sin duda se convertirá en ese líder de guerra digno de ser seguido, pero muchas cosas pueden pasar en ese camino, por eso debemos cuidarlo y enseñarle todo lo posible –
- ¿Y la señorita Granger y el joven Malfoy? – quiso saber McGonagall.
- Por eso es cosa curiosa el cómo se va armando el destino, y que de entre tantos niños, acercó a Harry a dos jóvenes que le podrían ayudar bastante a cumplir su destino – le respondió Dumbledore – La señorita Granger y el joven Malfoy, son de los magos más sobresalientes que hay, y su amistad, es una de las mejores cosas que le han podido pasar –
- Pero aún queda mucho por hacer – observó Minerva.
- Entonces hagámoslo – opinó Snape.
- Hagámoslo – convino Dumbledore, sonriendo mientras miraba por la ventana a sus estudiantes – Esperemos que tengamos todavía mucho tiempo por delante –
- Es normal que te sientas de esa forma, Harry – le aseguró Sirius sonriéndole – Esas inseguridades son muy normales cuando tienes amigos a quienes aprecias, y eso sólo significa que aprecias mucho la amistad del pequeño Draco – entonces hizo una mueca, arrugando el ceño – Más le vale al pequeño Draco que sienta lo mismo –
- ¿Y si no es así? – quiso saber Harry.
- Te darás cuenta, y entonces lo mejor será alejarse – le respondió Sirius.
- ¿Cómo se supone que me daré cuenta? – siguió preguntando el ojiverde.
- Eso es algo que se ve y se siente, Harry – le respondió su padrino – Cuando le importamos a otros, lo sentimos aquí – agregó, poniendo su mano sobre el pecho de Harry a la altura de su corazón – Y podemos verlo en las cosas que hacen por nosotros. Un ejemplo que puedo darte, es que el pequeño Draco y Hermione siempre buscan estar en estas reuniones, porque eres importante para ellos y quieren saber cómo ayudarte si se llega a presentar el momento –
- Pero eso es ahora… ¿Y si en un futuro no es así? – le preguntó, bajando la mirada algo inseguro.
- Harry, escúchame bien – le pidió, tomándolo del mentón para hacer que aquellos verdes ojos le miraran, y entonces le sonrió suavemente – No te preocupes. Disfruta lo que tienes, agradécelo y atesóralo, y de ese modo te durara mucho tiempo. Si en un futuro tu amistad con el pequeño Draco llegara a terminar, entonces terminara, pero si vives preocupado de que pudiera terminar, tú serás quien lo cause, con tus miedos e inseguridades –
- ¿Pero cómo puedo hacerle para que nunca termine?, tu amistad con mi papa nunca termino – comentó Harry.
- Cachorro, mi amistad con tu padre termino muchas veces – le confeso sonriendo divertido.
- ¡¿En verdad?! – le preguntó Harry mirándolo atónito.
- ¡Claro! En nuestros años en Hogwarts dejamos de ser amigos cuando menos unas veinte veces – le respondió.
- Pero… Dijiste que fueron los mejores amigos… - comentó Harry confundido.
- Y lo fuimos. Dejar de ser amigos, nos ayudó a darnos cuenta de lo mucho que nos importábamos, de que no queríamos estar lejos, y entonces hacíamos las pases y volvíamos a ser amigos – le explicó Sirius – Eso también hacía más fuerte nuestra amistad, porque si hubiéramos terminado de forma permanente, y no hubiéramos sido capaces de regresar, entonces significaba que nuestra amistad no era tan fuerte como habíamos creído –
Harry le miró confundido, tratando de asimilar aquella información.
- Siempre pensé que su amistad había sido ininterrumpida durante todos sus años – comentó.
- No lo fue. Muchas veces peleamos porque no estábamos de acuerdo en algo. De hecho, una de las veces que más fuerte discutimos, fue cuando por una estúpida broma que planee, casi hice que Snape y tu padre murieran – confeso, mirándole apenado.
- ¡¿Qué?! – preguntó Harry mirándolo atónito - ¡¿Por qué harías algo como eso?! –
- Por idiota – le respondió Sirius sonriéndole ligeramente, claramente apenado, y procedió a explicarle – Cuando era más joven, Harry, hice muchas tonterías, pero de la que más me arrepiento, fue de esa broma en particular. Snape siempre andaba metiendo sus narices donde no lo llamaban, fastidiándonos y tratando de descubrir que hacíamos para meternos en problemas, así que un día, cansado, me pareció una buena idea contarle como pasar el Sauce Boxeador para llegar a donde se transformaba Remus, pero sin decirle que él era un Hombre Lobo que esa noche se transformaría… - Harry lo miró boquiabierto, pero no se atrevió a decir nada, por lo que Sirius continuo – Cuando le conté a tu padre, él se dio cuenta de la estupidez que había cometido, y corrió para advertir a Snape, pero ya era demasiado tarde. Esa noche casi mueren ambos, porque tu padre, Gryffindor como era, no se amedrento ante el peligro y se arriesgó para salvar la vida de quien hasta ese entonces había sido su más jurado enemigo. Claro que luego de esa noche, Snape me odio más, y tu padre y Remus dejaron de hablarme por meses… -
- Pues sí, lo que hiciste fue más que una idiotez – comentó Harry mirándolo aún asombrado.
- Si, lo sé – convino Sirius asintiendo con la cabeza.
- ¿Y cómo te perdonaron? – quiso saber Harry.
- Me costó mucho trabajo, muchas disculpas, muchos regalos, muchas promesas, y sobre todo, mucho tiempo y esfuerzo de hacer todo eso – le explicó Sirius – Pero me di cuenta, cuando me quede sin ambos, que no podía estar así, que no quería estar sin ellos. Yo podría haber buscado más amigos, podría haber buscado olvidarme de ambos, pero me di cuenta que no quería, que lo que ambos me daban, no quería perderlo en realidad, y eso me llevo a esforzarme por recuperar la amistad de ambos, aunque al inicio ninguno de los dos quiso escucharme –
- ¿Por qué lo perdonaste? – quiso saber Harry mirando a Remus, que le sonrió cálido.
- Fue una de las cosas más difíciles de hacer – le confeso – Porque estaba dolido con él, me sentía traicionado, porque por su culpa, casi mataba no sólo a Snape, sino a James, o pude haberlos transformado en Hombres Lobos, y jamás me habría perdonado eso. Mis ideales y mis principios chocaron con la amistad que sentía por Sirius, y el amor, porque para ese entonces, me iba dando cuenta que lo amaba más allá de un amigo, así que fue muy duro –
- Pero al final lo perdonaste – observó Harry.
- Lo hice – confirmó Remus asintiendo con la cabeza – Porque al igual que Sirius, me di cuenta, sopesando todo, que no quería una vida donde él no estuviera, que si él era sincero, y sobre todo si lo demostraba, entonces podría valer la pena perdonarlo. Y creo que algo parecido pensó tu padre. Ambos lo perdonamos, pero le pusimos pruebas, reglas y advertencias que tuvo que seguir durante bastante tiempo sin fallar, antes de sentir que podíamos volver a confiar en él y perdonarlo –
Harry asintió con la cabeza ante sus palabras, asimilando todo aquello.
- ¿Y nunca sentiste que te complementabas con alguien tan bien como con mi padre? – quiso saber mirando de nuevo a su padrino.
- Así como con tu padre, no – le respondió Sirius - ¿El pequeño Draco está llevándose mejor con alguien? –
- Bueno… Es que hay alguien con quien hace muy buen equipo cuando juegan Quidditch – le explicó Harry apenado.
- Cuando no podía hacer equipo con James porque los Profesores no nos dejaban, había gente con la que podía hacer un muy buen equipo, porque eran personas con las mismas habilidades y nivel que yo, por ejemplo Remus – le contó Sirius.
- ¿Y a ti nunca te dieron celos su amistad? – quiso saber Harry, mirando entonces a Remus.
- Un poco – confeso Remus, sonriéndole suavemente mientras acariciaba su cabello.
- ¿Y cómo le hiciste? – siguió preguntándole curioso.
- Siempre sentí un poco de celos, Cachorro, pero también entendía que mi amistad con ellos era de una naturaleza un poco diferente a la que había entre ellos dos, y eso se debía en parte a que su amistad había nacido antes que la mía con ellos, así que mientras mi amistad con ellos iba creciendo, la de ellos, que ya existía, se iba haciendo más fuerte – intento explicarle Remus.
- ¿Y no te hacía sentir mal que su amistad fuera de esa forma y la tuya no? – no pudo evitar preguntar Harry, mirándole confundido.
- Un poco, pero siempre me ayudó que nunca me hicieron menos. Yo era muy distinto a ellos dos, y ellos lo sabían, pero siempre que quería participar en lo que hacían, siempre me incluían, y notaba que era importante para ellos porque siempre me ayudaban y apoyaban cuando lo necesitaba – le respondió – Creo que mi amistad con ellos era como la de Hermione con ustedes dos –
Harry escuchaba atento, y asintió con la cabeza sin decir nada.
- No le des muchas vueltas, Harry – le aconsejo Sirius palmeando su hombro – Tu amistad con el pequeño Draco es fuerte. No lo hubiera considerado un buen amigo para ti, pero hasta ahora ha demostrado que tiene toda la intensión de serlo, así que disfrútalo, y si piensas que les falta algo, entonces habla con él de eso. Lo mejor que siempre puedes hacer, es hablar con la gente sobre lo que sientes –
Harry le miró, sonriéndole ante sus palabras.
- Gracias. A ambos – les dijo mirándolos.
- Sabes que para eso estamos, Cachorro – le recordó Sirius acariciando y alborotando en el proceso su cabello.
