Notas de la Autora: Hoy es el cumpleaños de mi queridísimo Harry!, así que me alegra mucho que la actualización de mi capítulo hubiera caído en un día tan especial! :D Además, debo decir que aunque este capítulo me costo algo de trabajo en la redacción, me entretuve bastante escribiéndolo, así que espero de que igual forma lo disfruten!
Pasando a los comentarios, muchas gracias a quienes siempre se toman unos momentos para dejarme sus impresiones, al igual que a quienes me escriben por primera vez, se agradece mucho, y sobre todo, agradezco su apoyo y animo! Por eso, muchas gracias a AnataYume, Macka14, AnaM1707, Abril Elena y CIELO-BL! Muchas gracias por su tiempo!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 8: La Bludger Loca
Aquella mañana, Harry no salió de inmediato de la cama, se puso los lentes y se quedó mirando el techo pensativo. Aquel era el día en que se llevaría a cabo el partido de Quidditch, y sin embargo, por primera vez en su vida, saber que estaba por jugar Quidditch no le hacía sentirse emocionado. Este año no había sido como el anterior, donde los habían atacado las otras Casas, y podría haber sido algo bueno, si no estuviera el pequeño detalle de que se comenzó a correr el rumor de que si algo le pasaba a Neville o a cualquier otro jugador de Gryffindor durante el juego, seguramente sería culpa de Harry.
Harry escuchó movimiento en la cama de la derecha en ese momento, poco antes de escuchar la voz de Draco.
- ¿Sigues dormido, Harry? – la pregunta se hizo sin alzar demasiado la voz para no despertar al resto de sus compañeros de cuarto por si seguían dormidos.
- No realmente – le respondió Harry de la misma forma, y al saber eso, Draco se levantó de la cama y se asomó por entre las cortinas corridas de la cama de Harry.
- ¿Qué pasa? – le preguntó al verlo con las gafas puestas y ahí acostado, pues podía notar que parecía llevar algo de tiempo despierto.
- Nada – respondió Harry que apenas le miró de reojo antes de seguir mirando al techo – Sólo pensaba –
- No pienses demasiado. Pensar demasiado nunca es bueno, te distrae y hace que pierdas de vista la perspectiva – le aconsejo Draco sentándose en el borde de la cama, mirándole – Disfruta el juego y ya. Hay que darles una paliza a esos estúpidos Leones –
Harry le sonrió ligeramente al escucharle.
- Si, supongo que tienes razón – convino mientras se sentaba en la cama.
- Anda, vamos a arreglarnos e irnos. Déjame despierto a Blaise – y dicho así, se levantó de la cama de Harry para ir a la cama de Blaise, que estaba a la izquierda de la cama de Harry – Blaise, despierta – le apremio pero no escucho ruido – Anda Blaise, es el gran día – le recordó, y como de nuevo no obtuvo respuesta, se asomó por entre las cortinas mientras Harry abría sus cortinas de aquel lado para ver a Draco hacer.
- ¿Qué pasa? – le preguntó cuándo Draco saco la cabeza con el ceño fruncido.
- Blaise no está – le respondió abriendo las cortinas de la cama para mostrarle.
- Quizás estaba tan emocionado, que se despertó temprano y decidió irse adelantando – sugirió Harry al ver la cama vacía.
- Quizás – convino Draco encogiéndose de hombros – Anda, arreglémonos, ya quiero ir a ponerme el uniforme – agregó sonriendo con suficiencia, lo que hizo sonreír también a Harry.
- Es verdad, es tu primer partido oficial, y la primera vez que usas el uniforme – observó.
- Y sin duda ganaremos – agregó Draco con suficiencia, yendo al baño para comenzar a arreglarse, por lo que Harry también se apresuró a levantarse, no queriendo arruinar un momento que sin duda era importante para su amigo.
- ¡Quítate esa ridícula cosa! – escucharon decir a un chico conforme se acercaban al Gran Comedor.
- ¡Si, no queremos ser el hazmerreír por tu culpa! – escucharon decir a otro chico, por lo que confundidos, Harry y Draco intercambiaron miradas.
- Pero creo que se me ve bien – contesto entonces la voz suave, inocente y soñadora de una niña.
- ¡Lunática, quítate esa cosa horrible!, ¡No dejaremos que salgas con eso para que la Casa de Ravenclaw sea la risa de todo el colegio! – masculló la primera voz, y al escuchar un ligero quejido de la voz de la niña, Harry apuro el paso.
- ¡Harry! – masculló Draco siguiéndole y tomándole del brazo justo cuando salía de aquel corredor que desembocaba en el Hall, donde aquellos dos chicos de Ravenclaw que el año pasado los habían estado molestando, estaban ahora con una niña de su misma Casa, jalando una cosa que llevaba puesta en la cabeza, y que Harry no supo identificar lo que era.
- ¡Ey!, ¡Déjenla! – les ordeno, molesto de ver que estuvieran molesta a esa niña varios años más chica que ellos, y que trataba de sujetar lo que llevaba en la cabeza para que no se lo quitaran.
Ante la voz, ambos chicos saltaron, volviéndose para encarar a quien se atrevía a hablarles, pero al ver quien era, saltaron de nuevo.
- ¡Corre Dash, o nos petrificara! – exclamó Antón, y los dos comenzaron a correr hacía las escaleras.
- Idiotas – mascullo Harry, haciendo una mueca al escuchar lo que decían, pero viendo que ya estaban lejos, regreso su atención a la chica, teniendo que parpadear varias veces al contemplar lo que parecía una enorme cabeza de serpiente, con las fauces abiertas en donde se podía ver asomarse la cabeza de la chica. La serpiente no se veía nada aterradora, sino más bien ridícula.
Draco hizo un ruido como de atragantamiento al ver aquello y tratar al mismo tiempo de contener la risa, y Harry lo miró apenas de reojo, antes de volver su atención a la niña.
- Yo… ¿Estas bien? – le preguntó, enfocando su mirada en la niña.
- Si, gracias Harry Potter – le respondió ésta con una voz suave y soñadora, sonriéndole, y aunque le miraba, Harry tuvo la sensación de que no estaba mirándole realmente a él, como si de hecho pudiera ver a través de él, y aquello acentuaba en ella aquel aire distraido – Tu ayuda fue muy oportuna –
- Si bueno… Me alegra… - murmuró Harry, esforzándose como nunca antes le había pasado, para no apartar la mirada de la niña, porque no podía evitar mirar de reojo aquel enorme y estrafalario gorro, sintiéndose seriamente preocupado de pensar que pudiera terminar hablando Pársel sin darse cuenta, en medio del Hall principal – Yo… ¿Por qué el gorro? – no pudo evitar preguntar, y entonces, señalándolo, se permitió mirarlo de nuevo sin hablar.
Draco volvió a hacer el mismo ruidillo de risa ahogada, ocultándose ligeramente detrás de Harry.
- ¡Oh!, ¿Te gusta? – le preguntó la niña sonriendo un poco más ampliamente, enfocando su mirada en él – Es para apoyarte –
Draco se atraganto al escuchar eso, y entonces sí miró más seriamente a la niña.
- ¿Para apoyarlo? – repitió.
- sí, claro – confirmó la niña asintiendo calmadamente con la cabeza antes de mirar al rubio, ladeando ligeramente la cabeza antes de sonreírle amable – Como Harry está en la Casa de Slytherin, y hoy juega, pensé en usar este bonito gorro de cabeza de serpiente, para demostrar mi apoyo hacía él de forma decisiva y contundente, sobre todo ahora que todos piensan que fue él quien petrifico a la señora Norris. Incluso hace ruido – y jalo un listoncito, lo que hizo a la serpiente soltar un enérgico siseo.
Harry vio eso, arrugando el ceño porque casi estuvo seguro de escuchar en ese siseo "¡Victoria!" dicho con bastante euforia, y se preguntó si algo así podía ser posible. No quiso pensar más en ello, y negando con la cabeza, se obligó a volver a enfocar su mirada en la niña.
- Dices que es para demostrar tu apoyo ahora que todos pensaban que había petrificado a la señora Norris, ¿Eso significa que tú no lo crees? – no pudo evitar preguntarle.
- No – respondió simplemente la niña, sonriéndole de esa misma forma distraída.
- ¿Por qué no? – quiso saber.
- No podrías haber sido tú, Harry Potter, tu aura no despide esa clase de sensaciones – y aunque lo miraba, Harry sintió como si su mirada se enfocara en algo que estuviera alrededor de él.
- ¿Mi aura? – repitió confundido.
- Sí. Tienes un aura muy brillante, pero la mayoría de esos colores hablan de justicia, rectitud, de lo correcto. Es un aura que se siente muy cálida y reconfortante – le respondió la niña, y con la palma extendida hacía él, acercó la mano dejándola a un palmo de distancia – Una persona así, jamás habría hecho eso a la señora Norris –
- ¿Estás diciendo que puedes ver y sentir el aura de la gente? – le preguntó Draco escéptico, y la niña le miró, parpadeando un par de veces como si buscara ajustar su visión, antes de asentir con la cabeza.
- Puedo – le confirmó, viéndolo sin verlo – La tuya se siente un poco fría, pero no es fría porque seas una persona mala. Creo que es así porque eres una persona que se controla mucho y trata de mostrar toda esa firmeza y fuerza que tienes, pero detrás de todo eso hay una sensación también de calidez, así que no creo que seas una persona mala en lo absoluto – y le sonrió amable, aunque Draco hizo una mueca ante sus palabras.
- Sí, claro – mascullo incómodo.
- Nunca había escuchado de alguien que pudiera ver el aura – comentó Harry asombrado.
- ¡Luna! – exclamó de pronto una voz.
Los tres se volvieron para ver que había sido Ginny, que ahora bajaba las escaleras para dirigirse a donde ellos se encontraban.
- Buenos días, Ginny – le saludo la chica sonriéndole suave cuando llego hasta donde ellos estaban.
- ¡Que sombrero tan llamativo! – opinó Ginny luego de algunos segundos de observar atentamente aquella cosa sobre la cabeza de su amiga.
- Es para apoyar a Harry Potter, ¿Te gusta? – le preguntó la niña.
- Es gracioso, pero está bien – convino, antes de mirar a Harry sonriéndole – Veo que ya conoces a Luna Lovegood –
- ¡Oh!, eso… Es verdad… Disculpa, no te había preguntado sobre tu nombre, Lovegood… - se apresuró a decirle Harry a la niña, completamente apenado.
Draco hizo una mueca. Él sólo quería irse de ahí.
- No te preocupes, y puedes llamarme Luna – le aclaro.
- Entonces tu puedes llamarme Harry – le pidió éste sonriéndole.
- Muy bien, me gusta más de esa forma – convino Luna asintiendo con la cabeza.
- ¡Harry! – exclamó de pronto otra voz, y cuando los 4 se volvieron, vieron a Colin que bajaba las escaleras apresuradamente.
- ¡Oh, no! – mascullo Draco, acercándose a Harry para hablarle al oído – ¡Vámonos ya!, ¡Todavía tenemos que desayunar e ir a reunirnos con el equipo en el campo! – le urgió.
- ¡Harry, que emoción verte antes del partido! – exclamó Colin, y desde la distancia a la que aún se encontraba alzo la cámara y tomo una foto, justo cuando Draco había tomado a Harry del brazo y lo comenzaba a jalar hacía el Gran Comedor.
- Lo siento… Tengo que irme… Tenemos que desayunar antes del partido… - se disculpó Harry con los tres, dejándose remolcar por Draco.
- ¡Si, está bien, mucha suerte, Harry! – convino Colin agitando la mano - ¡Te estaré apoyando! –
- ¡Suerte, Harry! – le desearon las dos chicas, mirándolo irse, o más bien ser llevado.
- ¡Llegó justo a tiempo! – comentó Blaise, llegando hasta donde el Equipo de Slytherin desayunaba.
- ¿Qué llego a tiempo? – quiso saber Draco mirándole curioso.
- ¡Esto! – y orgulloso, enseño aquella escoba que ocultaba detrás de él. Una Nimbus 2001.
- ¡Vaya, con esta, ya serán 3 las Nimbus 2001 que tendrá el equipo! – comentó Adrian Pucey asombrado.
- ¡Genial! – opinó Marcus sonriendo completamente satisfecho – ¡Con estas tres escobas y el talento de cada uno de nosotros, haremos morder el polvo a esos estúpidos Gryffindor! –
- ¡Sí! – exclamaron la mayoría, y algunos palmearon la espalda de Blaise mientras éste se sentaba a desayunar.
- ¿Por eso no estabas? – quiso saber Draco.
- Por supuesto – respondió Blaise sonriendo ampliamente, orgulloso – Hable con mi madre, y le pedí que me consiguiera la Nimbus 2001 porque sería mi primer juego y no quería volar en ese vejestorio. No estaba tan seguro de si llegaría a tiempo, pero justo esta mañana acaba de llegar –
- Vaya, pues felicidades, Blaise, con esa escoba, ahora podrás jugar con la misma velocidad que Draco – comentó Harry sonriéndole, a final de cuentas, estaba tratando de dejar de lado aquel episodio de celos, porque pese a todo, Draco seguía estando con él casi todo el tiempo, obviamente prefiriendo más su amistad sobre la de cualquier otro.
- Así es. Y con las escobas que tenemos Draco y yo, haremos morder el polvo a esos estúpidos Leones – observó orgulloso, y Draco sonrió, asintiendo con la cabeza.
- Harry, ¿Sabes que anda una Ravenclaw con un ridículo sombrero de serpiente?, dice que es una muestra de su apoyo hacia ti – comentó Theodore que llegaba a la mesa de las Serpientes.
- Oh, sí, también me lo dijo. Es muy amable – comentó Harry, y Theodore frunció ligeramente el ceño al escuchar eso.
- No creo que sea amable, más bien pienso que está loca – opinó.
- No seas desagradable, Theo – le advirtió Harry mirándole con seriedad – Ella es amable, y está bien que nos apoye, casi ningún de otra Casa lo hace –
- No nos apoya, te apoya, que es distinto – corrigió Theodore mientras se sentaba.
- Pues no importa, igual no seas desagradable, si esa es su manera de expresar su apoyo, yo no tengo problemas con que lo haga de esa forma – le hizo saber Harry, y Theo se encogió de hombros.
- A veces no pareces un Slytherin – comento.
- ¡Theodore! – le llamó la atención Draco, soltándole incluso una patada por debajo de la mesa, lo que hizo exclamar al otro adolorido.
- ¡¿Por qué me pateas, Draco?!, ¡Sólo era un comentario, no tiene por qué tomárselo tan en serio! – se quejó mientras se sobaba adolorido.
- Como sea – murmuró simplemente Harry, y ya sin hambre, aparto el plato antes de ponerse de pie.
- ¿A dónde vas? – quiso saber Draco, que le había estado dirigiendo una severa mirada a Theodore.
- Iré adelantándome. Quiero ver si alcanzo a ver a Sirius – comento – Quédate aquí y termina – y se alejó, sin ganas de seguir ahí por más tiempo, y queriendo algo de aire.
- ¡Gracias Theodore! – le reprocho Draco con fastidio - ¡Espérame Harry! – le grito, y se apresuró a ponerse de pie para correr a alcanzarlo, mientras Theodore y Blaise los veían marcharse.
- Era sólo un comentario, pero en ocasiones me da la impresión de que esos dos se toman las cosas demasiado enserio – comentó Theodore encogiéndose de hombros.
- Tampoco lo entiendo, pero en ocasiones me da la impresión de que hay cosas que esos dos saben o hacen, y nosotros ni nos enteramos – opinó Blaise mirando como salían ambos del Gran Comedor – Además, ya sabes cómo es Draco de sobreprotector con Harry – agregó encogiéndose de hombros mientras regresaba su atención a la comida de la mesa para poder comenzar a desayunar.
- Y eso no está bien. Terminará echándolo a perder. A Harry le hace falta forjar carácter, se toma todo en serio y se enoja por tonterías – observó Theodore.
- En realidad, Theodore, no es que a Harry le haga falta formar carácter, sino que ese es su carácter – intervino Millicent que desayunaba tranquilamente.
- Tiene sentido si lo piensan detenidamente – agregó Pansy que comía sentada enfrente de Millicent – Creció en un entorno Gryffindor, y por lo que sé, esperaba entrar a Gryffindor. Es normal que sea tan leal y justo, que a nosotros nos parezca exasperante y falto de carácter –
- También es cero prejuicioso – añadió Millicent.
- No me gusta ese lado de él – comentó Theodore haciendo una mueca.
- No tiene que gustarnos. Yo creo que solo necesitamos respetar sus ideas, a final de cuentas no pide nada demasiado descabellado – opinó Millicent.
- ¿Y a qué viene ese tipo de pensamiento? – quiso saber Theodore mirándola inquisitivo, por lo que la chica sonrió con suficiencia.
- Estoy viendo a futuro, tontos – le aclaró con arrogancia – Harry es un mago hábil y fuerte, y está respaldado por la Casa Black, eso sin mencionar que es el Heredero Potter. No podemos ignorar que puede convertirse en una figura política importante en un futuro. Un aliado así no es nada que deba despreciarse, y por los beneficios que la relación con él pueda darme a mí y a mi familia en un futuro, creo que vale la pena respetar sus ideologías extravagantes –
- Ya suenas como mi padre – mascullo Theodore, picando una de sus salchichas con el tenedor.
- ¿Entonces también a ti te ha dicho eso? – le preguntó Pansy sonriendo divertida – Lo mismo me dijo el mío, que debía tratar de forjar lazos solidos de amistad con él, que inclusive si se puede forjar una alianza de matrimonio, sería aún mejor –
- Que rayos… - mascullo Blaise al oír eso – Si Harry se entera de eso, no vuelve a acercarse a ti –
- Blaise, en ocasiones tu tampoco actúas como un Slytherin, propiamente sea dicho – comento Pansy dirigiéndole una mirada reprobatoria - Harry es como una extraña mezcla entre un Slytherin y un Gryffindor, y eso no va a cambiar, o no por lo menos para volverse un completo Slytherin, porque sigue teniendo una importante influencia Gryffindor en su vida, así que tenemos que tener en cuenta eso al relacionarnos con él, sobre todo si buscamos una alianza firme y fuerte para el futuro, y es precisamente lo que ustedes parecen olvidar bastante seguido –
- Esta clase de retos me encantan – comentó Millicent sonriendo satisfecha, y Pansy soltó una risita divertida mientras que Theodore y Blaise intercambiaban una mirada.
Ninguno de los dos dijo nada, simplemente volvieron a enfocarse en continuar con el desayuno. Había veces que era mejor no contradecir a una chica.
- No le hagas caso, Harry – le sugirió Draco mientras caminaban por la explanada hacía el Campo de Quidditch.
- No lo hago – le respondió Harry encogiéndose de hombros.
Draco le miró de reojo, pero por el gesto en el rostro de Harry, sabía que eso no era del todo cierto, aunque también entendía por sus palabras, que no quería hablar más sobre eso.
- Esta bien entonces – fue todo lo que dijo, y continuo bajando con Harry por la explanada hacía el campo – Parece que te esperan – observó al reconocer a aquellas dos figuras que se mantenían a una cierta distancia de la entrada al campo.
Harry sonrió.
- Entonces llegue justo a tiempo para alcanzar a verlos – comentó mientras apresuraba el paso y agitaba una de las manos al aire, siendo visto pronto por los dos magos. Draco no se apresuró.
- ¡Harry! – le llamó Sirius, agitando también una de sus mano al aire en señal de saludo, y cuando éste llego hasta donde estaban, lo abrazo fuertemente sin dudarlo – ¡Vaya, has crecido! – comentó asombrado mientras alborotaba su cabello.
- ¡Sirius, no te burles! – le reprocho Harry haciendo una mueca dentro de los brazos de su padrino.
- No es una broma, Harry, en verdad has crecido – comentó Remus, que también le tendía los brazos para ser ahora él quien le abrazara, así que Harry se acercó sonriéndole para abrazarlo.
- Pero no tanto como Draco – comentó dentro de los brazos de Remus.
- Bueno, apenas están ambos comenzando a crecer, y aunque puede que el pequeño Draco sea un poco más alto, tú también estas comenzando a estirarte – le hizo saber Sirius sin dejar de sonreírle, y volviendo a alborotar su oscuro cabello.
- Me gustaría ser igual de alto que él – comentó, separándose entonces de los brazos de Remus, mirando a ambos hombres.
- Debes de buscar las ventajas que tu condición te aporta, Harry. No está bien buscar ser igual que los demás – le recordó amable Remus, alzando la vista al ver que el rubio por fin los había alcanzado, pues Draco no había apresurado el paso, para darles unos momentos a solas.
- Buenos días – saludo éste de forma educada, asintiendo con la cabeza.
- Buenos días, joven Malfoy – saludo Remus sonriéndole amable – Harry nos comentó que hoy será tu primer partido con el Equipo de Quidditch de Slytherin. Muchas felicidades y suerte –
- Gracias – respondió Draco, sonriendo animado sin poder evitarlo.
- Es verdad, hoy es tu primer partido oficial, seguro estas nervioso – comentó Sirius animado – Pero descuida, Harry también estaba un poco nervioso en su primer partido y lo hizo genial, además, nos ha comentado que eres bueno –
- Por supuesto que es bueno, es un Malfoy y es mi hijo – comento una voz fría y arrogante que Sirius reconoció al momento. Se enderezo cuan alto era, y con gesto serio, miró hacía un costado, por donde venían caminando Lucius y Narcisa.
- Lucius… - mascullo simplemente.
Draco y Harry intercambiaron una mirada, recordando que la última vez que ambos se habían visto, las cosas no habían salido muy bien que se pudiera decir.
- Buenos días – saludo Remus amable, acercándose para agarrar el brazo de Sirius, presionándolo suavemente en un mudo recordatorio de que debía controlarse.
- Buenos días – saludo también Narcisa sonriéndoles amable – Es un gusto verlos – agregó, en un mudo recordatorio a su esposo, de que debía comportarse como si fuera un gusto, incluso si no lo era – Buenos días, Harry, Draco –
- Buenos días Narcisa – saludo Harry con una ligera inclinación de cabeza, internamente admirado de la forma en que tanto Remus como Narcisa manejaban la situación de forma velada, para tenerla baja control – Buenos días, señor Malfoy -
- Buenos días, madre, padre – saludo Draco también haciendo una ligera inclinación de cabeza.
- Buenos días señor Potter – saludo Lucius, antes de mirar con reticencia a los otros dos adultos – Buenos días – dijo a tirabuzón.
Sirius arrugo el ceño al escuchar la forma en que fueron saludados, pero Remus presiono un poco más su brazo, por lo que se obligó a enfocar su atención en los chicos. Lucius nunca le había gustado, y no creía que le llegara a gustar nunca.
- Estamos muy orgullosos de ti, y estaremos apoyándote desde las gradas – le recordó Narcisa sonriéndole a su hijo, que le devolvió la sonrisa.
- Verán que no los decepcionare – les aseguró Draco.
- Sabemos que no, ni siquiera necesitarás esforzarte si tus oponentes son de Gryffindor – comentó Lucius con indiferencia, y Sirius apretó los puños y los dientes para controlarse de no decir o hacer algo que sin duda sería desafortunado, y que le causaría problemas con Remus después.
Harry miró a Lucius. A la mayoría de los Slytherin no les gustaban los Gryffindor, e incluso solían hacer comentarios desagradables sobre ellos, algo que en cierta forma estaba acostumbrado a escuchar, pero regularmente ese tipo de comentarios eran dichos cuando no estaban los Leones presentes, o de lo contrario sería incitarlos a una pelea, y todos lo sabían. Que Lucius lo comentara estando dos Gryffindor, uno de los cuales era exasperantemente orgulloso de su Casa, no le pareció lo más sensato y correcto en ese momento, aunque tampoco le pareció que fuera un resbalón de lengua.
- Creo que lo mejor es que vayamos yendo a nuestros lugares para que puedas ir a cambiarte, Harry – comentó Remus, que no quería estar demasiado tiempo ahí, consciente de que controlar a Sirius cada vez le sería más complicado, y esperando en las gradas poder sentarse lo suficientemente lejos de Lucius Malfoy para evitar problemas.
- Si, yo también creo lo mismo, Remus – convino Harry, enfocando su atención en ellos dos, no queriendo pensar en Lucius Malfoy, que no estaba dándole la mejor de las impresiones en aquel momento, pero no quería tomar una postura negativa ante el padre de su mejor amigo.
- Suerte Cachorro. Te estaremos animando desde las gradas – le aseguró Remus, y Harry asintió – Con Permiso – se despidió de Narcisa y Lucius, antes de remolcar a Sirius.
- Suerte Harry – le deseo Sirius, dejándose llevar por Remus porque sabía que sería lo mejor en esos momentos.
- Gracias – respondió Harry, y viendo que se alejaban, se volvió a Draco y sus padres – Yo también me voy adelantando para que hables con tus padres, Draco. Te veo en los vestidores –
- No es necesario, Harry – interrumpió Narcisa – Nosotros también nos vamos, no queremos que a Draco vaya a hacérsele tarde. Suerte a ambos – les deseo sonriéndoles, tratando de aminorar el ambiente que sin dudas se había puesto un poco tenso.
- Gracias – respondió Draco sonriéndole ligeramente a su madre y a su padre, algo incómodo con las acciones de su padre, que ponían un ambiente desagradable en medio de él y Harry.
- Gracias – respondió también Harry, y se dio la vuelta para dirigirse a los vestidores, seguido de Draco.
Narcisa los observó irse, pero no hablo hasta que los perdió de vista.
- En serio Lucius, ¿Acaso pretendes sabotear a tu propio hijo? – le reprocho suavemente, mirándole apenas de reojo, antes de encaminarse a las gradas, y Lucius, haciendo una mueca que recompuso al siguiente segundo, la siguió sin decir más. Simplemente estando frente a esos dos, le costaba trabajo que su afilada lengua no hiciera acto de presencia.
- En verdad lo lamento, Harry – le quiso hacer saber Draco, consciente de lo importante que era disculparse con él en nombre de su padre, aun cuando quizás su padre nunca se hubiera disculpado en primer lugar con un niño.
- Bueno, no podemos hacer nada por como tu padre y Sirius se llevan, ambos son adultos y no podemos decirles cómo deben tratarse o comportarse, y Sirius tampoco se comporta de la mejor forma – comentó Harry encogiéndose de hombros ligeramente incomodo – Sólo tratemos de que su animadversión no afecte nuestra amistad –
Draco sonrió ante sus palabras.
- No dejaría que eso pasara – le hizo saber, lo que también causo que Harry sonriera.
- Ahora sólo resta jugar tan bien como sabemos, y dejar que Gryffindor muerda el polvo – opinó. No tenía nada contra la Casa de los Leones, al contrario, por medio de Sirius y Remus, y las historias de sus padres, había aprendido a amar a Gryffindor, pero la realidad era que su Casa era Slytherin, y no iba a perder bajo ningún concepto, esa era una definición que no quería agregar a su diccionario.
- Sin lugar a dudas – convino Draco sonriendo confiado y animado.
En los vestidores fueron los primeros en llegar, y Harry sonrió divertido al ver lo emocionado que se veía Draco. Parecía niño con juguete nuevo, y presumía incansablemente lo bien que le quedaba el uniforme de Quidditch, que era la primera vez que se ponía.
- Si, se te ve bien – concordó Harry, sonriendo divertido mientras asentía con la cabeza. Se había sentado en una de las bancas luego de terminar de vestirse, para estar más cómodo mientras Draco se admiraba a sí mismo. Nunca sintió que el uniforme le quedara grande, le quedara mal, o que no fuera merecedor de llevarlo, pero al ver a Draco llevándolo, no pudo evitar pensar que el uniforme se le ajustaba mejor de lo que se le ajustaba a él mismo, y se preguntó si sería por ese orgullo que el rubio destilaba al portar el uniforme de Slytherin. Se rio ligeramente, divertido al pensar que aquello bien podría ser más arrogancia que orgullo.
- ¿De qué te ríes? – preguntó Draco mirándolo a través del espejo al escucharlo.
En ese momento, el resto del equipo entro al vestidor atrayendo la atención de ambos.
- ¡Conque aquí estaban! – farfullo Marcus, y sonrió satisfecho al verlos con el uniforme ya puesto - ¡Esa es la actitud!, ¡Todos, cámbiense de inmediato! – ordeno, y al punto, todos se movieron para comenzar a ponerse el uniforme.
- Esto es un dilema… - murmuró Ginny, que miraba a todos lados ligeramente incomoda.
- Lo sé – convino Hermione asintiendo con la cabeza.
- ¿Y cómo le hiciste el año pasado? – quiso saber Ginny mirándola.
- Me mantuve callada – le respondió la castaña,
- Supongo… - murmuró Ginny haciendo una mueca, porque no sabía si podría permanecer callada como Hermione sugería.
En ese momento, el Equipo de Gryffindor salió, y todos a su alrededor estallaron en aplausos y gritos. Hermione aplaudió, y Ginny también grito animada. Al poco tiempo salió el Equipo de Slytherin, y todos a su alrededor abuchearon y gritaron en desaprobación. Hermione se quedó quieta, simplemente mirando, y Ginny se mordió el labio, aunque se inclinó sobre la barandilla para ver mejor.
- ¡Vamos Harry!, ¡Tú puedes! – gritó entonces una voz bastante cerca, y cuando ambas se volvieron, vieron a Colin gritando y aplaudiendo emocionado. Hermione suspiro.
- Bueno, él demuestra el valor Gryffindor – opinó Ginny, e hizo una mueca cuando algunos chicos tras Colin le empujaron para que se callara.
- No es un buen lugar para gritar si quieres apoyar a Slytherin – le hizo ver Hermione – Si quiere apoyar a Slytherin, debe moverse o lo terminaran echando –
- Yo también quiero apoyar a Harry… - murmuró Ginny con desilusión y frustración, apoyando el mentón en la barandilla desanimada.
Para Draco, salir al campo y elevarse en su escoba en el Campo de Quidditch, le hizo sentir una emoción difícil de poner en palabras, sobre todo cuando escucho las gradas de Slytherin tronar en gritos de alegría.
- ¡Suerte! – le deseo Harry, que volaba aún a su lado.
- La suerte es para aquellos que no tienen talento, Harry, y nosotros lo tenemos, así que el éxito es sólo la consecuencia obvia de todo lo que hagamos – le explicó Draco con suficiencia, lo que hizo reír a Harry divertido.
- ¡Sólo diviértete! – le ordeno sin dejar de sonreír, pasando a su lado y moviendo la escoba para acercarse y golpear su hombro ligeramente, yendo entonces a la posición que le correspondía como Buscador. Draco mismo se dirigió a asumir la posición que le correspondía como Cazador, sin poder dejar de sonreír como niño chiquito.
Cuando Madame Hooch sonó el silbato anunciando el inicio del partido, y la Quaffle estuvo en el aire, Harry se apresuró a elevarse un poco más para comenzar a buscar la Snitch. Draco y Blaise por su parte, salieron disparados hacía la Quaffle, haciéndose con ella en el primer segundo, y dirigiéndose cual bólidos hacía los aros de los Leones. Encontraban resistencia por parte de los Gryffindor, pero ante la velocidad que podían alcanzar en sus escobas, lo que los Leones hacían para tratar de impedírselos, no era nada. La diferencia de velocidad entre estas escobas y las que tenía Gryffindor era bastante notoria, y aunada a la habilidad de Draco y Blaise, les permitía hacer jugadas bastante intrépidas por decir lo menos, porque algunos otros podrían catalogarlo más como un juego rudo y hasta cierto punto peligroso.
Ninguno de los dos tenía miedo de enfrentar a los otros Cazadores, por el contrario volaban directamente hacía ellos, y en el último segundo, viraban para esquivándolos y pasarlos. Si calculaban que no podrían pasarlos, igual harían la finta, y segundos antes, pasarían la Quaffle al otro, que la tomaría y seguiría el camino hasta el aro, haciendo de esta forma, una sorprendente demostración del talento que ambos tenían para volar, así como de su sincronización en el juego. Fue de esta forma que menos de un minuto después de iniciar el partido, Slytherin obtuvo los primeros 10 puntos de la mano de Draco.
Harry, que había estado observando eso, aplaudió junto con el resto de los Slytherin, y luego volvió su atención al campo, no queriendo ver más, diciéndose que estaba bien que Draco pudiera tener esa sinergia con otras personas. Entonces vio que Neville volaba por el campo, mirando a todos lados con desesperación, y sintió cierta pena por él, sabiendo de la gran presión que debía recaer en sus hombros en esos momentos, porque conforme más tiempo tardara en encontrar la Snitch, más puntos harían ellos, y más lejos se encontrarían los Leones de poder obtener la Copa de Quidditch por segundo año consecutivo. Miró también él el campo, pero no vio ni rastro de la pelotita alada. Se deslizo en su escoba, buscando, aunque sin la misma prisa que Neville.
La verdad es que aquel partido no era un reto para ellos, sobre todo con la forma en que Draco y Blaise jugaban, esquivando jugadores y Bludgers como si fuera de lo más sencillo. A diferencia de ellos, los Gryffindor parecían estar teniendo bastantes problemas. La mayor parte del tiempo trataban de mantener el dominio de la Quaffle, porque si la perdían, recuperarla les estaba resultando imposible sin cometer alguna falta. Y aunque el modo de juego de Draco y Blaise era bastante feroz e intrépido, cuidaban de no cometer ninguna falta por la que pudieran ser echados del juego.
Fue así como veinte minutos después, Slytherin llevaba anotados 50 puntos, y Gryffindor sólo 20. Justo en ese momento, gruesas gotas de fría lluvia comenzaron a caer en el campo de Quidditch.
- Maldición… - masculló Harry al sentir las gotas y ver como mojaban sus lentes. Hace tiempo que había aprendido un hechizo para evitar que la lluvia le impidiera ver, pero como no llevaba la varita en aquel momento, era simplemente imposible que pudiera usarlo. Se quitó los lentes y los limpio, poniéndoselos justo en el momento en que la torrencial lluvia se soltó con fuertes vientos que lo obligaron a aferrarse mejor a la escoba.
Suspiro, y trato de agudizar la vista en medio del cristal empapado. Así, sin duda sería imposible ver la Snitch, algo que lo dejaba en una clara desventaja. Entonces escuchó el distintivo silbido que hacían las Bludger al acercarse, sólo que ligeramente atenuado por la tormenta. No lo pensó dos veces y viro, esquivando la Bludger por apenas nada, porque paso rosándole la mejilla y dejándole una ligera quemadura.
- Que cerca – murmuró tocándose ligeramente la mejilla, antes de volver su atención a tratar de buscar la Snitch, sin embargo a los pocos segundos, volvió a escuchar aquel silbido. Esta vez, mientras descendía para salir del camino, sintió la Bludger pasar rosándole la cabeza – ¡¿Pero qué rayos…?! - y esta vez miro alrededor, viendo con asombro como la Bludger viraba en una amplia curva, para regresar hacía él. Atónito, se apresuró a volar, tratando de poner distancia entre él y la Bludger - ¡Ey, Adrian! – le llamó en cuanto lo vio aparecer en su limitado campo visual, y apenas éste se volvió, alzó el Bate.
Harry alcanzó a agacharse, justo en el momento en que Adrian abanicaba golpeando la Bludger con éxito, y ambos la vieron salir dispara con fuerza.
- ¡Listo Harry, salvado! – comentó Adrian satisfecho, pero Harry, que había tratado de no perder la Bludger de vista, se sobresaltó al ver que regresaba.
- ¡Cuidado! – exclamo, y lo jalo consigo del brazo, arrastrándolo con todo y escoba en el aire, para salir del camino de la Bludger, que paso peligrosamente cerca de la nariz de Adrian.
- ¡¿Pero qué demonios?! – mascullo éste sobresaltado.
- ¡Está regresando! – le advirtió Harry al verla virar, señalándola, así que Adrian se acomodó para poder golpearla, viendo cómo se alejaba apenas unos metros, antes de virar y regresar.
- ¡¿Pero qué demonios está pasando?! – exigió molesto, y volvió a pegarle, viendo como regresaba - ¡Esta Bludger está siendo manipulada! –
Ginny a final de cuentas sí había terminado callada, mirando asombrada la fuerza con que jugaba el Equipo de Slytherin, sin embargo, también rastrillaba el campo buscando la Snitch. Esperaba que Harry pudiera agarrarla pronto para finalizar el partido. Cuando aquella fuerte lluvia se soltó, se refugió con Hermione bajo una capa que pusieron sobre sus cabezas para tratar de mantenerse refugiadas.
- ¡Necesito aprender un hechizo impermeable! – se quejó Hermione al ver que la capa comenzaba a escurrir agua mojándolas.
- ¡Mira, mira!, ¡Algo pasa! – exclamo Ginny señalando el campo en dirección a donde Harry estaba - ¡Esa Bludger esta hechizada! –
- Si, lo están – confirmó Hermione sin entender a lo que se refería.
- ¡No, pero mira!, ¡Las Bludger nunca siguen así a un mismo jugador! – trato de explicarle Ginny, y entonces Hermione pudo darse cuenta.
- No otra vez… - murmuró.
- ¡¿Qué?! – le preguntó Ginny, que ante los fuertes vientos y la lluvia, no la había alcanzado a escuchar bien.
- El año pasado recuerdo que pareciera que alguien le hechizo la escoba en el partido de Gryffindor contra Slytherin – le explicó entonces Hermione, alzando la voz lo suficiente para que pudiera escucharle esta vez.
- ¡¿Y qué paso esa vez?! – quiso saber Ginny, aunque sin despegar su vista del campo.
- No supe. Aún no hablaba bien con Harry, pero parece que las cosas se solucionaron en mitad del juego, y pudo atrapar la Snitch sin problema – le contó la castaña - ¡Mira, piden tiempo! – exclamo al darse cuenta que el Bateador que estaba con Harry, había llamado la atención del Capitán, y éste había pedido tiempo.
- ¡¿Qué rayos están haciendo?! – quiso saber Theodore, arrugando el ceño cuando detuvieron el partido. Con la lluvia, le costaba ver bien el campo.
- ¡Parece que pidieron tiempo, pero no entiendo porque! – comentó Pansy, alzando la voz sobre la lluvia para hacerse escuchar- Estaba protegida bajo su capa conjurada para evitar que la lluvia la traspasara, del mismo modo que iban Millicent y Theodore, quien había terminado aplicando el hechizo a Vincent y Gregory, al no saberlo ellos mismos.
- ¡Parece que Harry tenía problemas con una Bludger! – les contó Millicent - ¡Me pareció que lo seguía! –
- ¡Pero eso es imposible! – comentó Vincent, mirando más atentamente a los jugadores en el campo.
- ¡¿Qué demonios pasa?! – exigió saber Marcus una vez que todos descendieron, mirando a Adrian y a Harry con el ceño fruncido, claramente molesto porque justo estaban por anotar otro punto, cuando tuvo que detener el partido ante la insistencia del primero.
- ¡Marcus, ese Bludger está manipulada! – le hizo saber Adrian, señalando la Bludger que volaba en un amplio ovalo sobre ellos, y que en ocasiones se perdía entre la torrencial cortina de agua - ¡La he intentado alejar varias veces de Harry, y regresa a él! –
- ¿En serio? – preguntó Draco asombrado, mirando directamente a Harry. Sostenía la Quaffle, porque había estado por marcar cuando le avisaron que el partido se detenía.
- Si – le confirmó éste.
- Bueno, hasta ahora no le ha pegado – observó Marcus, antes de mirar a Harry con el pulgar levantado – ¡Sigue así, Harry! – ordeno.
- ¡Marcus! – exclamaron Blaise y Draco con el ceño fruncido, aunque la voz de Draco sonó más alta e indignada.
- ¡No podemos esperar a que le parta la cabeza para detener el partido! – comentó Adrian con acritud –Perderemos a nuestro Buscador, y por más que nuestros Cazadores sean excepcionales, sin un Buscador excepcional que de cierre al juego, tenemos una alta posibilidad de perder –
- ¡Tampoco es bueno detener el partido justo ahora! ¡Estamos bien, vamos a la cabeza!, ¡Si detenemos el partido, no sabemos si la siguiente vez que enfrentemos a Gryffindor, ellos hayan ideado un plan para hacernos frente! – les hizo ver Marcus – ¡Además, es verdad que la Bludger no lo ha golpeado todavía!, ¡Harry vuela con una Nimbus 2001, es posible que sea un poco más veloz que la Bludger, y es ágil, así que no debería ser demasiado problema esquivarla!, ¡Que se enfoque en encontrar la Snitch y acabar el partido cuando antes y ya! –
- ¡No puedes estar hablando en serio! – protesto Draco indignado - ¡Podría salir lastimado! –
- ¿Están listos? – interrumpió Madame Hooch acercándose a ellos.
Draco abrió la boca para seguir protestando, pero Harry se le adelanto.
- Esta bien – dijo, y todos le miraron como si de pronto le hubiera salido una cabeza extra.
- ¡Estas delirando, Harry! – le reprendió Draco.
- Si no tengo que retrasarlo más y en cuanto vea la Snitch debo tomarla, creo que puedo hacerlo – le explicó Harry – Así el partido terminara ya –
- Aun así puedes salir herido – le recordó Draco.
Harry ya no respondió y se acercó a Madame Hooch.
- Disculpe, Madame Hooch, ¿Podría lanzarle el encantamiento Impervius a mis gafas?, la lluvia las empapa demasiado y no puedo ver nada, además, no traigo mi varita para hacerlo yo mismo – le explicó.
La mujer le miró unos segundos, antes de asentir con la cabeza.
- Esta bien – y saco su varita para lanzar el encantamiento.
- ¿Qué hacen? – preguntó Ginny, tratando de agudizar la vista – Parece que Madame Hooch apunta a Harry con su varita –
- ¡Es verdad! – exclamó entonces Hermione – ¡De seguro con esta lluvia, Harry está teniendo muchos más problemas que el resto para poder ver con los lentes mojados, así que la Profesora le está realizando un encantamiento impermeabilizante! –
- ¡Pobre Harry, tener una desventaja tan grande al jugar bajo la lluvia! – comentó Ginny haciendo un gesto de tristeza.
- ¿Estás seguro? – no pudo evitar preguntarle Draco cuando ya los demás se elevaban en sus escobas, agarrando a Harry del brazo antes de que se elevara.
- Sí. Con el encantamiento impermeabilizante me será más fácil encontrar la Snitch. Tratare de esquivar todo lo posible la Bludger, y terminar cuando antes el partido, así que enfócate en hacer tantos puntos como sea posible, porque pretendo que este partido se termine ya – le respondió Harry, y era tal su seguridad, que Draco no pudo seguir oponiéndose.
- Ten cuidado – le pidió.
- Lo tendré – prometió Harry asintiendo con la cabeza, de todas formas, no tenía intenciones de dejarse golpear por esa Bludger.
Cuando Madame Hooch sonó el silbato, el partido se reanudo, y los Cazadores de Slytherin salieron disparados hacía los arcos. Draco sabía que tenía una misión, anotar tantos puntos como fuera posible, porque el partido estaba pronto a terminar, y sin embargo, no podía dejar de mirar en ocasiones a Harry, preocupado por su seguridad.
Harry por su parte, voló a toda la velocidad que le permitía la Nimbus 2001 alrededor del campo, dando vueltas, piruetas, y subiendo y bajando para esquivar la Bludger cuando se le acercaba demasiado, dando con ello, una gran demostración de la habilidad que tenía para volar. Los Golpeadores también estaban al pendiente, y cuando lo veían acercarse, trataban de ayudarle un poco sin descuidar el resto del partido.
Quizás en otro momento Harry ya habría encontrado la Snitch, pero esa tupida lluvia se la estaba poniendo difícil, y conforme más tiempo pasaba, más ansioso se ponía, deseando que terminara por fin el partido. De pronto, un trueno ilumino el cielo, rugiendo de forma ensordecedora, pero eso permitió a Harry vislumbrar la Snitch que volaba a cuatro metros del suelo a mitad del campo. Sólo fueron unos segundos los que se detuvo para confirmar que lo que veía era la Snitch, cuando sintió un fuerte golpe en el codo derecho. Apenas y pudo jadear ante aquel dolor que le recorrió por completo, y no tuvo que mirar su brazo que colgaba, para saber que se lo había roto. Se dio cuenta cuando la Bludger volvía, por lo que viro la escoba, y se enfilo a donde estaba la Snitch. Necesitaba terminar ese partido, y necesitaba terminarlo ya, porque no tendría una segunda oportunidad.
- ¡Ay no!, ¡Lo golpeo!, ¡Lo golpeo! – chillo Pansy preocupada - ¡Que detengan el partido! –
- ¡Pero mira, Harry lleva una dirección más precisa, quizás ya vio la Snitch! – exclamó Theodore.
- ¡Atrapa la Snitch, Harry! – gritaron Vincent y Gregory al mismo tiempo.
- ¡Dios santo! – exclamó Hermione, tapándose la boca con una de las manos con la que no sostenía la capa.
- ¡No, Harry! – grito Ginny preocupada, y salió de debajo de la capa para acercarse a la barandilla y tratar de ver mejor - ¡Que detengan el partido! –
Draco, que en realidad había estado prestando más atención a Harry que al juego, se dio perfecta cuenta cuando la Bludger lo golpeo, y luego, la dirección que siguió el moreno, así como la forma en que estiro la mano izquierda hacía el frente, sin sostenerse más que por las piernas del palo de la escoba, y de una forma bastante precaria. Dejo de volar detrás de Blaise que llevaba la Quaffle, y enfilo su escoba a donde estaba Harry, notando que la Bludger lo seguía de muy cerca.
- ¡Draco, vuelve aquí! – le ordeno Marcus al verlo pasar a su lado, en sentido contrario a los aros de Gryffindor.
- ¡Ya no me necesitan!, ¡Tenemos suficientes puntos para ganar! – le grito en respuesta sin detenerse, presintiendo que Harry estaba a punto de atrapar la Snitch, aunque no sabía si lo lograría con la mano izquierda. Sintió emoción al verlo cerrar el puño, sólo para sentir terror después, al ver que parecía perder el precario equilibrio que tenía, y caer de la escoba.
No pensó en nada en ese momento, simplemente enfilo la escoba hacía aquel lugar, y segundos antes de que Harry golpeara el suelo, alcanzo a sujetar su brazo izquierdo. No pudo detener su caída por la velocidad y el ángulo que ambos llevaban, pero la freno lo suficiente, aunque al hacerlo, el tirón termino tirándolo de su propia escoba, y ambos rodaron por el césped, que más que césped en ese momento era barro que termino ayudando a amortiguar más el golpe.
Desorientado, le costó un poco erguirse, y para poder hacerlo, tuvo que apoyarse en las rodillas y las manos. Miró a todos lados, viendo a Harry en el suelo a un metro de él. Se movió gateando sobre el suelo hasta llegar a su lado.
- ¿Estas bien? – le preguntó, moviéndolo ligeramente preocupado.
- Si – apenas y jadeo Harry, que todavía se sentía bastante desorientado – Pero gracias por salvar mi vida –
Draco sonrió ampliamente al escuchar eso.
- Si, hoy salve tu vida – confirmó orgulloso de sí mismo, y se hinco en el suelo, enderezándose más - ¿Puedes levantarte? –
- Sólo ayúdame a sentarme, creo que me rompí el brazo – le pidió Harry, y Draco le dio la mano, ayudándolo a sentarse, haciendo una mueca al ver el ángulo extraño del brazo - ¿Te duele? –
- Algo – respondió Harry asintiendo con la cabeza.
- ¡Harry!, ¡¿Estas bien?! – exclamó una voz que hizo que tanto Harry como Draco hicieran una mueca.
- Ya me quiero parar – le dijo a Draco con cierta desesperación – Ayúdame –
Sin dudarlo, Draco se paró también y le tendió la mano, pero apenas estaba ayudando a parar a Harry, cuando Lockhart los alcanzo.
- ¡Por Merlín!, ¡Ve cómo te quedo el brazo!, ¡Lo bueno es que sé cómo arreglarlo! – y saco su varita.
- ¡No, no! – le pidió Harry negando con la cabeza, haciéndose de lado para no dejar a la vista su brazo roto - ¡No hace falta, estoy por ir a la Enfermería! –
- ¡Tonterías!, ¡No hay necesidad de eso si yo estoy aquí! – le aseguró Lockhart.
- Será mejor llevarlo a la Enfermería – opinó Draco ceñudo. Justo entonces, un clic y el flash de una cámara, delataron la presencia de Colin - ¡Deja de hacer eso, enano! – le advirtió Draco, frunciendo más el ceño al ver que su público comenzaba a crecer.
- ¡Anda Harry, déjame ayudarte! – le pidió Lockhart.
- Mejor déjelo que vaya a la Enfermería – opinó Remus que iba llegando al campo acompañado de Sirius, que se pasó directamente hasta Harry.
- ¡¿Estas bien, Harry?! – le preguntó, haciendo una mueca al ver su brazo – No pasa nada, vamos a la Enfermería –
Harry asintió con la cabeza, aliviado de ser rescatado.
- Pero si el Profesor Lockhart puede ayudarlo, ¿No sería lo mejor? – comentó Hermione – Él sabe mucho –
- Si claro – ironizó Sirius.
- ¡No tienen que preocuparse, sé lo que hago! – les aseguro Lockhart, que ya estaba haciendo intrincados movimientos con su varita.
- ¡No, no, no! – exclamó Sirius, tratando de detener la varita, pero Lockhart ya la apuntaba hacía el brazo derecho de Harry.
Los siguientes segundos, hubo un silencio expectante. Harry se dio cuenta de que el dolor se había ido, pero cuando trato de mover el brazo, sus ojos se abrieron como platos al darse cuenta de que el mismo no le respondía.
- ¿Esta mejor? – se animó a preguntarle Ginny, que había logrado abrirse paso tras Hermione.
- No puedo moverlo… - murmuró, y miró aterrado a Sirius.
- Pero que rayos – mascullo Sirius, y cuando tomó el brazo de Harry, jadeo al notar que parecía gelatina - ¡¿Pero qué rayos le hizo?! – exigió saber, soltando el brazo de Harry que colgó aguado, mientras enfrentaba al Profesor.
- Bueno, claramente ya no le duele – comentó éste sonriendo nervioso.
Remus se acercó, tocando el brazo de Harry antes de hacer una mueca.
- No, y parece que tampoco tiene huesos – murmuró.
En el siguiente segundo, Harry se desmayó, Sirius le soltó un golpe al Profesor Lockhart en plena cara, Draco alcanzo a sostener a Harry, y Remus trato de contener a un furioso Sirius Black que quería borrar para siempre la sonrisa de aquel desvergonzado Profesor.
