Notas de la Autora: Llego el capítulo 10! Sí! Este capítulo me gusta mucho, así que espero que también a ustedes les vaya a gustar bastante :D!
Y en esta ocasión, quiero dar una agradecimiento especial, no solo a quienes se toman un momento para ponerme sus comentarios, sentimientos y pensamientos, que ya saben que me encanta y anima a seguir actualizando: HikariSabakuno, Macka14, Abril Elena y Emi Huuzna, sino que esta vez también quiero dar un especial agradecimiento a quienes no han dejado de acompañarme durante el transcurso de los 10 capítulos que lleva esta historia, siempre dejándome su comentario, o cuando menos dejándomelo la mayoría de las veces. Muchas gracias Abril Elena, Macka14, AnaM1707 y CIELO-BL, incluso 3 de ustedes me acompañaron durante el proceso de mi primero historia, y seguirlas viendo por aquí, me llena mucho de alegría :D!
Y bueno, eso era todo por ahora, les dejo la historia para que se entretengan en ella!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 10: Mi Heredero
Cerca de la una de la mañana, Harry y Draco se asomaron a la Sala Común. Durante toda la tarde no pudieron acercarse a hablar con Salazar porque el lugar estuvo lleno de estudiantes, así que se vieron obligados a esperar a que todos se marcharan, lo que no sucedió hasta ese momento, y que corroboraron por medio del Mapa del Merodeador.
- Necesitamos hablar contigo – le dijo Harry en cuanto se plantó frente al retrato.
- En realidad sólo tú hablaras conmigo, pequeña Serpiente. Tu amigo no entiende el Pársel – le corrigió Salazar indiferente, pero mirando de soslayo a Draco, ante lo que Harry hizo una mueca.
- ¿Qué pasa? – preguntó Draco, curioso ante la mirada que Salazar le dirigió.
- Salazar dice que en realidad solo hablaremos él y yo porque tú no entiendes el Pársel – le explicó Harry, y ahora fue Draco quien hizo una mueca.
- Voy a tener que aprender… - mascullo indignado.
- Esa misma intención deberías tener tú. Es una lástima que la tenga alguien que nunca podrá aprender el idioma – observó Salazar mirando a Harry, que frunció ligeramente los labios antes de hablar.
- Necesito que me hables sobre la Cámara de los Secretos – le pidió.
Salazar le observó un momento antes de comenzar a reír, lo que hizo que ambos chicos intercambiaron una confundida mirada.
- ¿Qué es tan gracioso? – quiso saber Harry, pero Salazar sólo le respondió cuando hubo terminado de reír y recobro la postura.
- ¿Por qué crees que yo te contaría sobre mi cámara? – le preguntó a su vez.
- ¿Por qué no? – quiso saber a su vez Harry.
- No tengo motivo para hacerlo – le respondió Salazar encogiéndose de hombros displicente.
- ¿Ni siquiera porque un estudiante fue petrificado?, ¡Corremos peligro! – le hizo ver.
- En realidad sólo los sangre sucia – le corrigió Salazar, y Harry le miró con la boca abierta.
- ¿Qué pasa? – quiso saber Draco.
- ¡No puedo creer que seas tan cruel! – mascullo Harry.
- ¿Por qué no?, soy un Slytherin – le recordó Salazar sin inmutarse.
- ¡Eso no es una excusa!, ¡Que seas Slytherin no significa que debas ser malo o cruel!, ¡Eso no representa a Slytherin! – le contradijo Harry indignado – ¡Slytherin representa la agudeza mental, la astucia, la determinación, incluso la ambición, pero eso no tiene por qué ser malo o negativo!, ¡¿Cómo es que tú siendo su fundador, puedes escudarte de esa forma?!, ¡Si eres malo, es porque deseas ser malo, porque usas tus habilidades y cualidades de mala forma!, ¡No tiene nada que ver con la Casa de dónde eres, sino con quien decides ser! –
Draco miró asombrado a Harry. No entendía muy bien que pasaba, pero le asombro la forma en que el pelinegro defendió la Casa de las Serpientes, al parecer de su mismo fundador. Fue entonces que Salazar comenzó a aplaudir, y ambos chicos lo miraron de nuevo confundidos.
- Un digno representante de Slytherin – opinó Salazar – Pero esta pregunta o cualquier otra que me quieras hacer sobre la Cámara de los Secretos, sólo la responderé cuando hallas dominado la Lengua Pársel –
Harry apretó los puños y los dientes, exasperado con aquella situación, pero se obligó a mantener la calma. Aspiro el aire hondamente, y lo retuvo un poco antes de soltarlo.
- Sabes que me prohibieron andar hablando Pársel – le recordó pese a todo – Me meteré en problemas si se enteran que estoy aprendiendo –
- Ellos no tienen por qué saberlo, y tú no tienes por qué contarles todo lo que decidas hacer, pequeña Serpiente. Hay cosas que son tuyas, y que sólo tú debes decidir y saber – comentó Salazar con tranquilidad – Además, conozco un lugar donde podremos practicar sin ningún problema –
- ¿Dónde? – quiso saber Harry, mirándole escéptico ante sus palabras.
- Te lo diré cuando aceptes aprender – ofreció Salazar con tranquilidad.
- ¿Y cuándo me dirás lo que quiero saber sobre la Cámara de los Secretos? – le cuestiono Harry con desconfianza, lo que hizo sonreír a Salazar divertido.
- Tú quieres algo, y yo quiero algo – observó Salazar – Te contare sobre la Cámara de los Secretos cuando domines el idioma –
- Eso puede ser en mucho tiempo – refutó Harry con el ceño fruncido.
- Entonces esfuérzate – comentó Salazar encogiéndose de hombros – Igual dicen por ahí que eres un joven mago bastante prometedor, ¿No? –
Harry hizo una mueca ante aquello.
- Me voy a esforzar en aprender, pero quiero que cada determinado tiempo, respondas alguna de mis preguntas sobre la Cámara de los Secretos. No puedo esperar hasta que domine este idioma. Alguien más podría ser petrificado – comentó.
- Ser petrificado es lo mejor que podría pasarles – murmuró Salazar.
- ¿Qué dijiste? – quiso saber Harry, con el ceño fruncido ante las palabras de Salazar, pero éste simplemente se encogió de hombros.
- No suena como un mal trato – respondió en su lugar – Vendrás a aprender 3 noches a la semana. La doceava noche que vengas, luego de terminar, accederé a responder una de tus preguntas, y haremos de esa forma consecutivamente –
Harry medito sus palabras.
- ¿Qué pasa? – quiso saber Draco ante el silencio que siguió, un poco exasperado de no entender nada.
- Salazar dice que iré a aprender 3 noches a la semana, y la doceava noche podré hacerle una preguntar – le explicó.
Ahora fue Draco quien hizo una mueca.
- Si quiere que vayas 3 noches a la semana, y hasta la doceava noche te responderá, eso quiere decir que solo podrás hacerle una pregunta sobre el tema cada que pase un mes – observó, ante lo que Harry asintió con la cabeza.
- Lo sé. Así que deberemos pensar muy bien la pregunta que le haremos cuando llegue el momento – murmuró, y dicho así, miró a Salazar – Aceptó –
Al escuchar esas palabras, Salazar rio complacido.
- Bien – convino – El lugar donde nos veremos, es una sala muy especial. Se ha ganado varios nombres en el transcurso de los siglos, entre ellos, la Sala que Viene y Va, Sala Multipropósitos, o Sala de Requerimientos. Nosotros le llamamos Sala de los Menesteres –
- ¿Sala de los Menesteres? – repitió Harry confundido – Nunca escuche hablar de una sala con ese nombre, no recuerdo que la nombren en La Historia de Hogwarts –
- No la nombran. La Sala de los Menesteres es una habitación especial que podría tratarse como un mito dentro de Hogwarts – le hizo saber Salazar.
- Como la Cámara de los Secretos – observó Harry, a lo que Salazar sonrió enigmático.
- Cómo la Cámara de los Secretos – confirmó – Este lugar es muy especial, porque aparece con todo lo que quien la convoco pueda necesitar. Se encuentra en el séptimo piso, frente al tapiz de Bárnabas el Chiflado, y para convocarla, debes tener muy claro en la mente lo que necesitas. Con esta idea, debes pasearte 3 veces por delante de la pared, y a la tercera vez, si tuviste éxito, una puerta aparecerá, y la Sala de los Menesteres habrá sido convocada con aquello que necesites –
- Vaya… ¿Y que se supone que voy a pensar cuando este ahí? – quiso saber Harry, curioso de poder ver esa Sala de los Menesteres.
- Cuando estés ahí para las prácticas, pensaras en una copia de la Sala Común de Slytherin, así podré moverme al retrato que aparecerá ahí, y podremos tener nuestras prácticas – le indico Salazar, ante lo que Harry asintió con la cabeza.
El lunes, todo Hogwarts sabía lo que le había pasado a Colin Creevey, y como era de esperar, el miedo empezó a inundar el castillo. La mayoría de los alumnos, sobre todo aquellos hijos de Muggles, se movían en grupos grandes, y se negaban a ir solos a cualquier lado por miedo a ser atacados, eso sin contar a los estudiantes que habían comenzado a vender amuletos para la protección.
- Lo bueno es que nosotros no tenemos que preocuparnos por ser atacados – comentó Blaise con suficiencia.
- Ventajas de ser un sangre pura – opino Theodore con satisfacción.
Harry abrió la boca para decir algo, cuando un fuerte grito a sus espaldas les hizo saltar no sólo a ellos, sino al resto de los alumnos que transitaban el pasillo. Todos se volvieron con las varitas en la mano, pues desde esa mañana, no había ningún alumno que no llevara firmemente sujeta su varita, o en algún lugar donde pudiera tomarla fácilmente por si tenía que usarla para defenderse. No la necesitaron, porque quien grito era Ginny, a quien al parecer los gemelos habían jugado una broma.
- ¡Si siguen haciendo eso, la próxima vez les lanzare una maldición! – les grito furiosa, con los ojos inundados en lágrimas y visiblemente pálida.
- Es para que te relajes – le dijo uno de los gemelos.
- Si, estas muy tensa, hermanita – agregó el otro.
- ¡Lárguense antes de que los hechice! – les advirtió Ginny apuntándolos con la varita, por lo que riendo divertidos, Fred y George se apresuraron a irse.
Al ver eso, Harry se separó del grupo de Slytherin, y se acercó a ella.
- ¿Todo bien? – le preguntó.
Ginny se sobresaltó ligeramente al escucharle, pero volviéndose, asintió torpemente con la cabeza.
- Estoy bien, estoy bien – le respondió atropelladamente – Disculpa, tengo que llegar a mi siguiente clase – y se apresuró a alejarse, dejando a un muy confundido Harry que la siguió con la mirada.
- ¿Qué rayos le pasa a la pequeña Comadreja? – mascullo Draco que ya caminaba a donde se había quedado parado Harry.
- Creo que sigue en shock – comentó una voz familiar, y cuando ambos se volvieron, vieron a Hermione que se acercaba a ellos.
- ¿Por qué en shock? – quiso saber Harry.
- Parece que lo sucedido con Colin le ha afectado mucho – le explicó Hermione – Tengo entendido que ellos dos eran compañeros en todas las clases que tienen, así que convivían mucho entre si –
- Vaya, ¿La pequeña Comadreja está enamorada? – preguntó burlón Draco.
- No lo creo – refutó Hermione negando con la cabeza – Más bien creo que se han hecho muy buenos amigos por su interés en común –
- ¿Su interés en común? – repitió Harry confundido.
- Sí. Tú – le respondió Hermione, y sonrió al ver como Harry arrugaba el ceño ante aquellas palabras – Parece ser que de lo que mayormente hablan es de ti. Colin tiene muchas preguntas sobre ti, y Ginny te conoce desde hace años por lo que cuenta, así que le platica todas esas cosas a Colin, y eso parece que los ha vuelto muy buenos amigos –
- Por Salazar… - murmuró Harry, cubriéndose la cara con la mano mientras negaba con la cabeza.
- Cuando se es famoso, se es famoso – comentó Draco divertido.
- ¡Oigan!, ¡¿Se van a quedar ahí?! – les preguntó Blaise, pues ellos no se habían movido tampoco - ¡Tenemos clase de Encantamiento justo ahora! –
- Pueden irse adelantando, iremos con Hermione – le respondió Harry, a final de cuentas, era una clase que compartían con la chica.
- Podemos ir todos juntos – ofreció Pansy sonriendo tranquila, lo que hizo que Harry la mirara claramente confundido, y mirara de reojo a Draco.
- ¿Escuchaste lo que dijiste, Pansy? – le preguntó el rubio con el ceño fruncido.
- Claro que sí, Draco. No eres el único que puede convivir con Granger – le respondió Pansy encogiéndose suavemente de hombros con displicencia, pero sin dejar de sonreír.
Harry intercambio una mirada rápida con Draco y Hermione, antes de asentir con la cabeza.
- Esta bien, vamos – convino, y se acercaron al resto de los Slytherin, sin embargo, el camino a la clase de Encantamientos fue por demás incomoda. Todos se mantuvieron callados, sin saber de qué hablar o qué decir, y notando que el resto de los estudiantes se les quedaban mirando cuando pasaban por los pasillos.
- No te preocupes, Harry. Creo que iré a la biblioteca – le explicó Hermione mientras guardaba sus libros luego de que la clase de Encantamientos hubiera terminado.
- Pero es la hora de la comida – observó Harry.
- Si, es verdad… Pero me gustaría aventajar un poco de los deberes y… -
- Di lo que piensas – la interrumpió Harry, mirándola con seriedad – No me inventes cosas. No te voy a agradecer que me mientas, y sé que me estas mintiendo. Si me dices lo que pasa, podemos llegar a un acuerdo satisfactorio para los dos –
Hermione se mordió el labio sin saber que decirle, pero fue Draco quien hablo.
- Arréglenlo pronto. Yo si quiero ir a comer – mascullo acomodándose la mochila sobre el hombro.
- Es porque no quieres ir con los demás Slytherin, ¿Cierto? – inquirió Harry al ver que la castaña seguía sin decir nada, y Hermione hizo una mueca ante aquello.
- No te ofendas, pero el camino a Encantamientos no fue muy cómodo que digamos… – observó la chica.
- Es verdad, no lo fue, pero ellos están haciendo un esfuerzo por aceptar tu presencia, y eso ya es mucho si consideramos quienes son y el cómo piensan – le hizo ver Harry – Así que si me lo preguntas, te toca a ti poner un poco de tu parte. Quizás será un poco incómodo al inicio, pero es porque no están acostumbrados a tratar con alguien como tú. Será casi como lo que paso con Draco cuando comenzaron a tratarse –
Draco y Hermione bufaron al mismo tiempo, y al darse cuenta, se miraron ceñudos, pero Hermione negó con la cabeza antes de mirar a Harry.
- ¿Y porque de pronto les interesa aceptarme en su grupo? – quiso saber – Que yo recuerde, jamás pedí que me consideraran –
- Pueden ser muchas las razones – respondió Harry encogiéndose de hombros, tratando de restarle importancia.
- ¿Y no sería mejor si primero sabemos cuáles son esas razones? – cuestiono la castaña.
- No es por ti, Granger – bufó Draco exasperado – Si tanto quieres saber, te están aceptando en su grupo por Harry –
- ¿Por Harry? – repitió Hermione mirándole ceñuda.
Draco rodo los ojos.
- Me asombra que no seas más avispada con lo inteligente que te enorgulleces de ser, Granger – le cuestiono con sarcasmo, lo que hizo que la castaña le fulminara con la mirada – Te están integrando, no por ti, sino porque Harry te estima. Quieren mantener una relación cercana y buena con él, pero eso sólo pasara si demuestran que pueden ser tolerantes con la gente que le es importante, y curiosamente tú eres una de esas personas. Si demuestran que pueden ser tolerantes contigo, podrán ser más cercanos a Harry –
- Pues yo no pedí que lo fueran – respondió Hermione ofendida.
Draco iba a responder, pero Harry alzo la mano en señal de que no continuara.
- ¿Tanto te importan si lo hacen por eso o por alguna otra razón? – le preguntó – Quizás Draco tenga razón, o quizás no. A mí no me interesa mucho porqué lo hacen, pero me tranquiliza que acepten tu presencia, porque así no andas sola, y sabes que ahora más que nunca, no debes andar sola – le recordó, ante lo que Hermione aparto la mirada, pues sabía que se refería al hecho de que los hijos de Muggles estaban siendo atacados – Quizás no sea por la causa más noble que te acepten, pero eso no significa que no puedas ganarte por tu propia cuenta un lugar entre ellos. Sería como cuando comenzaste a tratar a Draco; Al inicio apenas y se toleraban, y la convivencia no era la más cómoda, pero ahora ambos se llevan bien – Draco bufo en ese momento, y Hermione lo fulmino con la mirada, ante lo que Harry sólo sonrió divertido – Tal vez a ambos les cueste decirlo, pero ya se llevan mejor, y confían más el uno en el otro, al margen de si estoy o no con ustedes, lo sé aunque no lo digan, así que qué dices, ¿Vienes con nosotros? –
Hermione sostuvo aquella verde mirada por algunos segundos. No estaba del todo convencida, pero debía aceptar que las palabras de Harry eran ciertas, su relación con Malfoy no había comenzado de la mejor manera, y jamás hubiera pensado que iba a escalar de esa forma, pero aunque todavía podía considerarse bastante complicada, era cierto que aunque le costara admitirlo en voz alta, ahora sentía más confianza con ese rubio estirado.
- Esta bien – accedió, y los tres salieron por fin del aula de Encantamientos. En el pasillo, el resto del grupito Slytherin esperaba.
- ¿Listos? – preguntó Pansy como si nada hubiera pasado.
- Apresúrense, muero de hambre – les apremio Blaise. Si alguno de ellos noto el tiempo que se tardaron en el interior del aula, nadie dijo nada, y todos se encaminaron en silencio al Gran Comedor.
- ¿Es aquí? – le preguntó Draco mientras se quitaban la Capa de Invisibilidad, mirando aquel papel tapiz en el muro de enfrente.
- Sí. Este es el tapiz de Bárnabas el Chiflado, y Salazar dijo que quedaba enfrente – convino Harry mirando la pared desnuda frente a ellos.
- ¿Y qué sigue? – quiso saber Hermione.
- Salazar dijo que debía dar tres vueltas frente a la pared, pensando en lo que quería que apareciera en la sala – respondió Harry.
- ¿Y qué será? – preguntó curiosa la castaña.
- Una copia de la Sala Común de Slytherin – fue ahora Draco quien respondió, pues Harry ya estaba comenzando a caminar de un lado a otro, pensando en cada detalle que podía recordar de la Sala Común de Slytherin.
Al terminar la tercera vuelta, se detuvo, observando la pared.
- ¿No funciono? – preguntó Hermione.
- Esperas ver una puerta, o un retrato que te de acceso como en la Torre de Gryffindor, pero la entrada a la Sala Común de Slytherin esta camuflajeada en una pared. Si no eres de Slytherin, sin duda podrías perderte en las mazmorras tratando de encontrar esa pared, pero una vez que llegas a ella, para entrar sólo debes dar la contraseña – le hizo saber Draco – Quizás sea el mismo caso aquí – agregó mirando a Harry, que asintió con la cabeza acercándose a la pared.
- Orgullo Slytherin – pronuncio, pero la pared no se movió. Frunció el ceño, alejándose un poco mientras se cruzaba de brazos.
- ¿Habrá salido algo mal? – preguntó Draco.
- ¿Y si es otra la contraseña? – inquirió Hermione mirando a la pared también confundida.
- No lo sé… Volveré a intentarlo – decidió Harry, y volvió a dar las tres vueltas frente a la pared desnuda, pensando intensamente en la Sala Común de Slytherin donde se vería con Salazar. Al terminar, se volvió a parar frente a la pared – Orgullo Slytherin – pronuncio, pero nuevamente nada paso, por lo que frunció el ceño mirando la pared.
Draco se acercó, parándose a la derecha de Harry, mirando la pared.
- Orgullo Slytherin – pronuncio también, pero nada paso.
- Orgullo Slytherin – quiso probar también Hermione, que se había acercado detrás de Draco y se había parado al otro lado de Harry, pero nuevamente nada paso – Creo que algo salió mal. ¿Y si es aquí? –
- Si, Salazar dijo que aquí… - murmuró Harry mirando la pared.
Dos veces más, Harry volvió a hacer el ritual de caminar tres veces delante de la pared, pero nada paso, incluso Draco y Hermione lo hicieron una vez cada uno para ver si había alguna diferencia, aun cuando Hermione no conocía la Sala Común de Slytherin por dentro, pero en ninguna ocasión apareció ninguna puerta, y la pared nunca se movió, por más de que inclusive comenzaron a inventar contraseñas.
- Quizás deberías ir a preguntarle a Salazar en la verdadera Sala Común de Slytherin – opinó Hermione cansada.
- Quizás – murmuró Harry, y suspiro derrotado mientras miraba la pared – Si tan sólo no hiciera las cosas tan complicadas Salazar con el Pársel –
- ¡Eso es! – exclamó de pronto Draco, haciendo saltar a Harry y Hermione.
- ¿Qué? – preguntó la castaña.
- ¡Venimos a que Harry tenga clases de Pársel con Salazar, así que quizás la pared no se moverá, hasta que no de la contraseña en Pársel! – sugirió Draco.
- Bueno, supongo que no perdemos nada con intentarlo – convino Harry luego de meditarlo un poco, así que se acercó a la pared, y quitándose el broche de serpiente, miró a ambos lados para asegurarse de que no había nadie más, antes de mirar el broche. Aspiro el aire hondamente, y despacio lo soltó – Orgullo Slytherin –
Hermione miró con asombro a Harry, aún nada acostumbrada a escucharlo hablar Pársel, mientras que Draco sonreía complacido. Y entonces, una puerta de piedra oculta se dibujó en la pared desnuda, deslizándose a un lado para dejar un rectángulo en la pared. La entrada a la Sala Común de Slytherin había aparecido.
- Vamos – les apremió Harry, y se apresuró a entrar seguido de Draco. Hermione fue la última, y cuando salió del pequeño pasillo, observó asombrada la amplia y elegante Sala Común, con aquella iluminación verdosa, que no hacía más que acentuar en cierta forma la elegancia del lugar.
- ¿Tiene que ser todo tan verde? – no pudo evitar preguntar.
- Estas en la Sala Común de Slytherin, ¿Qué esperabas? – le cuestiono Draco con orgullo.
- En realidad la luz es verde, porque la Sala Común de Slytherin se encuentra situada bajo el Lago Negro – le explicó Harry.
- Ya veo – comentó Hermione, que no dejaba de mirar alrededor curiosa. Le costaba admitirlo, pero la Sala Común de Slytherin sin duda se veía elegante y con cierto estilo, como sin dudas se vería un lugar de gente rica.
- Bueno, creo que debemos comenzar – se hizo al ánimo Harry, acercándose al cuadro donde estaba Salazar – Ya estoy aquí –
- Y con compañía – murmuró Salazar mirando a quienes lo acompañaban, pero deteniéndose más tiempo en la chica – Aunque una no muy buena. Ella es una sangre sucia, ¿Por qué la traes contigo? –
Harry frunció el ceño ante sus palabras.
- Es mi amiga – le respondió.
- Debes conseguirte mejores amigos – observó Salazar.
- No voy a debatir sobre eso contigo – le hizo saber Harry con seriedad, y Salazar le observó un poco, antes de encogerse de hombros.
- A partir de hoy, pequeña Serpiente, desde el momento en que entres a este lugar, hasta que salgas, quiero que solo hables Pársel – le indico – Esa será la única regla que pondré dentro de este lugar, y de ahí en más, cada vez que quieras hablar conmigo, lo harás sólo en Pársel, incluso si es en la verdadera Sala Común –
- Que… - estaba a punto de protestar, pero Salazar lo interrumpió alzando una mano.
- Son unas pequeñas condiciones extra, no creo que sea demasiado a cambio de saber dónde está mi Cámara de los Secretos – le recordó, ante lo que Harry apretó los dientes un poco.
- Esta bien – convino, asegurándose de mirar el broche en forma de Serpiente que Salazar llevaba en la solapa de la túnica, para estar seguro de que hablaba en Pársel.
- ¿Entonces te quedarás? – le preguntó Hermione mientras se sentaban en una de las mesas de la Biblioteca.
- Sí. Si me voy, tardare más en reunir las doce clases que Salazar quiere para que pueda hacerle la primera pregunta – le recordó Harry – Así que me quedare para poder seguir reuniéndome con él –
- No deberías quedarte – comentó Hermione – Ahora más que nunca es peligroso –
- Lo sería para ti, no para él – observó Draco, ante lo que Hermione le miró con el ceño fruncido.
- Estaré bien, no te preocupes, además, no estaré solo, Draco dijo que se quedaría también – le hizo saber Harry.
- ¿Y eso? – preguntó curiosa Hermione.
- Mis padres saldrán de viaje, así que aprovechare y me quedare también – le explicó Draco encogiéndose de hombros.
- ¿Y qué dicen Sirius y Remus de esto? – quiso saber Hermione mirando a Harry.
- Aún no les digo – murmuró éste haciendo una mueca – Pero sin duda Sirius armara un escándalo cuando se los diga –
- ¿Y cómo lo justificaras? – siguió preguntando Hermione.
- Les diré que como los padres de Draco no estarán, me quedare para hacerle compañía en el castillo – le explicó el pelinegro.
- Entonces me quedare también – decidió Hermione.
- No – refutó Harry – Es mejor que tú vuelvas a casa. Cualquier cosa que pase te escribiremos. Como dijo Draco, para quien es más peligroso es para ti –
Hermione le miró ceñuda, cruzándose de brazos indignada.
- ¡Pero también quiero quedarme! – protesto, aunque cuidando no alzar demasiado la voz, o la regañaría Madame Pince.
- No seas terca, Granger. Es mejor si regresas a tu casa – intervino Draco mirándola con desapruebo – Muy seguramente este año serán muchos menos los alumnos que se quedarán luego de lo que le paso al enano de Gryffindor, así que con menos posibles víctimas, la probabilidad de que te ataquen es mayor –
- Draco siendo un buen amigo – no pudo evitar comentar Harry, sonriéndole a Draco ampliamente, lo que hizo ruborizar a Draco.
- ¡No lo digo por eso! – exclamó, poniéndose incluso de pie como si le hubieran picado.
- ¡Silencio ahí! – les reprendió de inmediato Madame Pince, y los tres se sobresaltaron.
- Lo siento – se disculpó Draco, sentándose y hundiéndose en su asiento todo apenado mientras Harry le sonreía divertido, y aunque él había sido quien le había metido en problemas, supo que no podía sentirse enojado con él cuando estaba sonriéndole de esa forma, lo que le hizo encogerse más en su asiento sin saber cómo actuar.
Harry:
Si es necesario, dile al pequeño Draco que venga también a pasar las festividades aquí. Le aceptaremos sin problema, pero no puedes quedarte en Hogwarts.
Sirius.
Harry suspiro, y doblando la carta para guardarla en el bolsillo de su túnica, se dispuso a seguir desayunando.
- ¿Sigue negándose? – preguntó Draco.
- Ahora incluso dice que puedes venir a pasar las festividades en casa, pero que no puedo quedarme aquí – le respondió Harry.
- Yo no sé por qué quieren quedarse. Simplemente ve a casa de Harry y ya, Draco – opinó Pansy.
- Es verdad. Si bien ninguno de ustedes corre peligro, creo que lo mejor sería que no pasaran las vacaciones aquí – comentó también Blaise.
- Además, pobre de tu lechuza, con esta contestación, será la quinta vez que realiza el viaje – observó Millicent.
- A Hedwig le gusta realizar las entregas sin importar que tan lejos sea – le hizo saber Harry – Siempre se enoja porque tardo mucho en mandarla con alguna carta –
- Entonces es como su amo. No le gusta estarse quieta, y le gustan los retos – comentó Theodore divertido.
- Si, suena como Harry – convino Pansy sonriéndole al ojiverde.
La segunda semana de Diciembre, Snape pasó la lista para que se anotaran aquellos que se quedarían durante las vacaciones, siendo Harry y Draco los únicos que se apuntaron.
- ¿El pulgoso sabe sobre esto, Potter? – le cuestiono Snape alzando una ceja al ver que éste terminaba de anotarse.
- Estoy en eso – le respondió Harry haciendo una ligera mueca, pues a la fecha, aún no había podido convencer a Sirius de que le dejara quedarse.
- Entonces mejor vete a casa – le indico Snape, alzando la varita con la intensión de borrar su nombre.
- ¡Pero Draco se quedara!, ¡Quiero quedarme a hacerle compañía! – se apresuró a explicarle, cubriendo con sus manos el papel para que no borrara su nombre.
- Que tiernos – ironizo Snape antes de mirar más serio a Harry – Sabes que deberías irte a casa. Lleva al señor Malfoy contigo, no creo que el pulgoso tenga problemas –
- Pero yo no tengo permiso de mis padres para salir de Hogwarts – comentó entonces Draco.
- Además, ya casi convenzo a Sirius de que me deje quedar, señor – agregó Harry – Por favor, no borre mi nombre –
Snape arrugo el ceño y los miró largos segundos antes de hablar.
- Quiero leer la carta donde el pulgoso te dé permiso de quedarte, la noche previa a la partida de todos, Harry, o yo mismo te subiré al tren, así tenga que hacerlo a la fuerza – le advirtió antes de darse media vuelta y salir de la Sala Común.
Harry suspiro aliviado de haber ganado ese periodo de tiempo para seguir tratando de convencer a Sirius.
- Necesitas trabajar más en convencer a Sirius – opinó Draco.
- Lo sé – convino Harry asintiendo con la cabeza.
- ¿Qué es todo ese alboroto? – preguntó Blaise cuando la tercera semana de Diciembre iban llegando al vestíbulo, pues había un grupo grande de alumnos que miraban un tablero y comentaban animados.
- No alcanzo a ver – murmuró Theodore, que siendo el más alto de todos, se estiraba intentando ver lo que parecía tener tan interesados a tantos alumnos.
- Es un club de duelo – comentó una voz soñadora que Harry reconoció de inmediato, y luego de buscar con la mirada, vio a Luna detrás de ellos.
- Oh, hola Luna – saludo.
- Hola Harry – respondió ésta sonriéndole amable.
- ¿Entonces es el aviso de un club de duelo? – le preguntó.
- Si, un club de duelo – confirmó Luna asintiendo suavemente con la cabeza – Será hoy en la noche a las 8, aquí en el Gran Comedor –
- ¿Y quién rayos lo impartirá? – cuestiono Theodore.
- Sólo espero que no sea Lockhart – comentó Blaise.
- Espero que no. No creo que él pueda enseñarnos nada que sea de utilidad – opinó Draco.
- ¡Que malos son! – se quejó Pansy.
- ¡Es un gran Profesor! – agregó Millicent.
- No creo que sea alguien confiable – intervino Luna con aquella voz soñadora, sin mirar a nadie en específico.
- ¡¿Qué?! – brinco Pansy indignada.
- ¡¿Tu que sabes de eso?! – cuestiono Millicent con dureza.
- Cuenta historias muy inspiradoras, me preguntó, ¿Quién las vivió? – se preguntó Luna mirando al techo, como si viera la cosa más interesante del mundo.
- ¡¿Qué?! – volvió a chillar Pansy.
- Podría considerar seriamente eso – opino Harry, tratando de desviar la atención de las chicas.
- Suena coherente. Tendría más sentido si pensamos que son historias de alguien más, que él cuenta poniéndose como protagonista – observó Draco.
- ¡Draco! – protesto Millicent molesta.
- ¡Él es un gran mago!, ¡Es obvio que hizo todas esas cosas que aparecen en sus libros, si no, ¿Cómo las sabría?! – se indignó Pansy.
- Ahora quienes no están actuando como Slytherin son ustedes – comentó satisfecho Blaise, y él y Theodore se rieron.
- Harry, ¿Puedo hablar un momento contigo? – le pidió Luna entonces, atrayendo la atención de todos.
- Oh, sí, claro – convino Harry, mirando a sus compañeros – Ya vengo –
- Te estaré esperando aquí – le aviso Draco.
- Esta bien – aceptó Harry, y se alejó a una parte menos concurrida, para poder hablar sin ser molestados - ¿Qué pasa, Luna? –
- Harry, me preocupa Ginny – le hizo saber Luna, y le miró apenas un poco, antes de mirar a la pared como si de pronto hubiera aparecido ahí algo muy interesante – Esta rara –
- ¿Rara?, ¿Rara cómo? – preguntó confundido.
- Parece que carga un peso muy grande – intento explicarle – Se ve triste y preocupada la mayor parte del tiempo, pero no quiere hablar conmigo. Cada vez que quiero acercarme a ella se aleja. Por eso pensé en decírtelo, quizás tú puedas descubrir lo que le pasa – y regreso sus grises ojos a Harry – Además, su aura se está volviendo opaca – y estiro la mano hasta dejarla a un palmo de distancia de Harry, moviéndola frente a él, como si pudiera tocar algo que ahí había y que Harry era simplemente incapaz de ver.
- ¿Su aura se está volviendo opaca? – repitió Harry ahora más confundido - ¿Y eso que significa? –
- Realmente no lo sé, jamás había visto un aura cambiar de esa forma… Su aura brillaba más intensamente en el color rojo, pero ahora es cómo si se estuviera apagando, como si estuviera volviéndose gris… – murmuró mientras miraba hacía el pasillo donde pasaban algunos alumnos.
- Está bien, veré si puedo hablar con ella – le prometió Harry, lo que hizo que la chica volviera sus ojos a él, sonriéndole.
- Sabía que podría encontrar ayuda en ti si te lo decía – comentó – Cualquier cosa que necesites, estaré atenta para ayudarte – y sin darle tiempo de nada, se alejó hacía las escaleras dando pequeños saltitos mientras tarareaba.
Al verla alejarse, Draco se acercó.
- ¿Y bien?, ¿Qué tenía para decirte? – preguntó curioso, sobre todo, al ver a Harry pensativo.
- Me dijo algo muy extraño – le hizo saber Harry.
- Todo lo que sale de la boca de esa chica es extraño, Harry – observó Draco sarcástico – Debes ser más específico –
- ¿Se enteraron del club de duelo? – interrumpió de pronto la voz de Hermione a través del broche de ambos.
- Si Granger, nos enteramos – le respondió Draco con fastidio por haber sido interrumpidos.
- ¿Irán? – quiso saber, ignorando la forma en que Draco contesto.
- Si, iremos – respondió Harry.
- Entonces los veré ahí – decidió Hermione.
- Sólo espero que sea algo que en verdad valga la pena – murmuró Draco derrotado.
A las 8 en puntos, Draco, Harry, y el resto de los Slytherin llegaron a la entrada del Gran Comedor, donde Hermione se acercó a ellos.
- Han cambiado el Gran Comedor. Retiraron las mesas y hay una enorme tarima – les contó.
- Vaya, suena interesante – comento Blaise, y todos entraron confirmando lo que Hermione les había contado.
- Aun no sabemos quién será el instructor, ¿Verdad? – preguntó Theodore mientras se acercaban a la tarima.
- No, y el anuncio no decía nada – respondió Harry.
- ¡Que pésima suerte tenemos! – se quejó entonces Draco, y señalo hacía las puertas, donde Gilderoy Lockhart entraba con aquella enorme sonrisa en el rostro, y su elegante túnica de duelo ondulando.
- ¡Por favor, acérquense! – les pidió, hablando lo suficientemente alto para poder hacerse escuchar.
Todas las chicas chillaron de emoción, lo que hizo sonreír más ampliamente si eso era posible a Gilderoy.
- ¡Como ya se habrán dado cuenta, seré su instructor en este modesto club de duelo que Dumbledore me ha dado permiso de abrir! – les explicó mientras subía a la tarima - ¿Me ve todo mundo?, ¿Me escucha todo mundo?, ¡Perfecto!, pero antes de comenzar, permítanme presentarles a mi asistente, el Profesor Severus Snape – y señalo al susodicho, que con un gesto por demás amenazante, subía ya la tarima.
- ¡Esto se pondrá bueno! – exclamó Blaise emocionado.
- ¡Cállate Blaise! – le espetó Pansy dándole un codazo.
- Él me ha contado que sabe un poquito sobre batirse en duelo, y ha aceptado gustoso en dar esta pequeña demostración para ustedes – siguió contando Gilderoy sin dejar de sonreír.
- Gustoso no creo que sea la palabra – murmuró Harry a Draco, y este se rio.
- ¡Harry! – le reprendió Hermione dándole un golecito en el hombro al escucharlo.
- ¡Bien hecho, Granger! – la felicito Pansy, a lo que la castaña le sonrió ligeramente.
- ¡Vamos, cualquiera lo sabe viendo la cara del Profesor Snape! – comentó Draco, viendo la notable cara de desprecio que éste tenía. No entendía como Lockhart no se daba cuenta de ello.
- ¡Pero descuiden, que no se quedarán sin Profesor de Pociones después de esta pequeña demostración! – quiso agregar Gilderoy animado. Se paseaba por la tarima sin dejar de sonreír mientras hablaba – Muy bien, ¡Comencemos! –
Ambos se colocaron a varios metros de distancia uno frente al otro e hicieron una reverencia, o al menos Gilderoy hizo una reverencia bastante garigoleada, porque Snape sólo inclino brevemente la cabeza.
- ¡Lo principal es el saludo! – les explicó Gilderoy.
- ¡Quizás el Profesor Snape lo mate! – murmuró animado Blaise, y los chicos rieron.
- ¡Cállate! – le ordeno Millicent golpeando su hombro.
- ¡Lo siguiente es adoptar la posición correcta! – prosiguió Gilderoy, y ambos alzaron sus varitas frente a ellos.
- Ambos están en posición de ataque – observó Harry, mirando curioso al Profesor Snape. Ya se había batido en bastantes duelos con Sirius, así que sabía el tipo de posturas que tomaba cuando iban a combatir; Sirius le había dicho que entender la postura de combate que tomaba tu enemigo, te ayudaba a anticipar el tipo de ataques que podría usar. Sólo con ver a Gilderoy, encontró algunos errores en su postura de ataque, porque eran errores que él mismo cometía y que Sirius le corregía aún, mientras que por el contrario el Profesor Snape tenía una postura muy parecida a la que adoptaba Sirius cuando practicaban, lo que significaba que iba en serio aunque no sería letal.
- Esto será emocionante – murmuró Draco animado, y Pansy lo empujo para tratar de que se callara.
- ¡Como pueden ver, ambos hemos adoptado la posición convencional de ataque, y a la cuenta de tres lanzaremos nuestro primer conjuro, aunque claro es que ninguno de los dos tiene la intención de matar! – indicó Gilderoy.
- Una verdadera lástima… - murmuró Theodore, y Millicent le pego un codazo mientras los otros chicos reían.
- Uno, dos, ¡Tres! –
- ¡Expelliarmus! – exclamó Snape cuando Gilderoy apenas y alzaba su varita. Su movimiento fue bastante rápido, y un destello de luz roja brillo, antes de ver a Gilderoy salir despedido. Voló varios metros saliendo de la tarima, y golpeó contra la pared, resbalando hasta que quedo desmadejado en el suelo.
Las chicas chillaron, mientras uno que otro alumno reía, y todos los chicos en Slytherin vitorearon a su Jefe de Casa.
- Eso fue asombroso… - murmuró Draco, ante lo que Harry asintió con la cabeza.
- ¿Creen que este bien? – preguntó Hermione, que trataba de pararse de puntitas para ver a Gilderoy, del mismo modo que hacían Pansy y Millicent.
- La verdad es que no me importa – comentó Harry, y Hermione volvió a empujarlo.
- Bueno, como vieron, ese fue un encantamiento de desarme… - comentó Gilderoy, que despeinado y con la túnica por ningún lado, se levantaba con esfuerzo – ¿Dónde quedo mi varita? – pero pronto, una alumna se acercaba a entregársela con una sonrisa boba en la cara – Gracias señorita Brown – le dijo sonriéndole, antes de comenzar a acomodar su aspecto de nuevo – Fue muy buena idea enseñarles ese hechizo, Profesor Snape – comentó mientras subía de nuevo a la tarima, tratando de contener el gesto de dolor al caminar – Aunque debo decir que fue más que evidente que usaría ese hechizo, y si hubiera querido impedírselo, habría sido demasiado fácil –
- Si claro – murmuró Blaise.
- ¡Es obvio que sí, Blaise! – le espetó Pansy - ¡Y ya cállense! –
- ¡En fin, basta de demostraciones!, ¡Vamos a colocarlos por parejas, pero para hacerlo más interesante, será con un oponente de otra Casa! – les hizo saber Lockhart – Profesor Snape, si pudiera ayudarme por favor – y de esa forma comenzaron a acomodar a todos por parejas. Lockhart fue quien llego primero a Harry, y lo acomodo con Neville. Designo a Draco con Ron, y a Hermione con Millicent. Al final de algunos minutos, las parejas estaban armadas.
- ¡No le tengas piedad, Neville! – le animó Ron.
- Deberías preocuparte por ti, Comadreja – le sugirió Draco, que jugaba con su varita entre los dedos, mirándole con satisfacción de poder enfrentarlo.
- ¡Ni creas que te lo dejare fácil! – le espetó Ron.
- Dudo que puedas ponérmelo difícil – le aseguró Draco con suficiencia.
- ¡Muy bien, todo listo! – les hizo saber Gilderoy - ¡Recuerden que solo usaremos el encantamiento de desarme!, ¡Pónganse frente a su oponente! – todos hicieron lo que Gilderoy indico - ¡Y no olviden la inclinación! – la mayoría se inclinó, sólo Draco y Ron no lo hicieron, obviamente porque no querían perder de vista a su oponente - ¡Varitas listas!, ¡Cuando cuente tres, lancen su hechizo de desarme!, ¡Una, dos, tres! – pero en el dos, tanto Draco como Ron habían lanzado sus hechizos, que conectaron al mismo tiempo.
Draco salió disparado hacia atrás chocando con otros estudiantes, mientras Ron se tambaleaba ante el efecto del hechizo, como si algo pesado le hubiera golpeado la cabeza.
- ¡Depulso! – exclamó Neville, y como Harry se había distraído con Draco y Ron, el hechizo lo golpeo haciéndolo volar hacia atrás, chocando contra Macmillan y cayendo prácticamente sobre él con un golpe seco.
- ¡Rictusempra! – ya exclamaba Ron apuntando hacía Draco que apenas comenzaba a pararse, y en cuanto el hechizo le pego, Draco lucho con todas sus fuerzas para tratar de contener sin éxito aquellas cosquillas que sentía.
- ¡Dije sólo hechizos para desarmar! – les llamó Gilderoy, y se hecho al suelo al ver un hechizo pasar volando demasiado cerca.
- Esto es un desastre… - mascullo Snape, viendo como los estudiantes lanzaban cualquier clase de hechizo, pero no intento detener nada de eso, complacido con la forma en que sus Serpientes estaban aplastando a los Leones.
- ¡Tarantallegra! – exclamó Harry apuntando a Neville en cuanto pudo incorporarse un poco, y las piernas de Neville comenzaron a moverse sin control, sacudiendo su cuerpo y dificultando de esa forma que pudiera apuntar a Harry.
- ¡Petrificus Totalus! – exclamó Ron apuntando a Harry, pero éste alcanzó a darse cuenta a tiempo.
- ¡Protego! – exclamó, y el reluciente escudo se alzó a tiempo. El hechizo choco con fuerza, esfumándose en una brisa.
- ¡Titillando! – exclamó Theodore algunos metros más allá, pero apuntando a Ron, que de inmediato cayó al suelo riendo sin poder contenerse.
Apenas unos segundos después, incontables hechizos comenzaron a volar por todos lados, pues los estudiantes comenzaron a elegir por cuenta propia a quien querían atacar.
- ¡No, no, basta! – les pedía Gilderoy sin poder incorporarse por miedo a meterse en el camino de alguno de los hechizos que volaban por sobre su cabeza.
- Completamente caótico… - mascullo Snape, antes de agitar su varita – ¡Finite Incantatem! – y al momento, todos los hechizos que habían sido lanzados, así como las consecuencias de los mismos se detuvieron.
- ¡Serpensortia! – exclamó Ron apuntando a Harry en cuanto el hechizo de las cosquillas paro, y de la punta de su varita, una enorme serpiente negra surgió, cayendo al suelo con un ruido seco antes de comenzar a elevarse con un ondular suave de su cuerpo, mirando a todos lados.
Varios alumnos gritaron, apresurándose a echarse para atrás, buscando alejarse de aquella serpiente.
- No te muevas, Potter, me encargare de ella – le avisó Snape, pero Gilderoy intervino.
- ¡Descuide Profesor, yo lo haré! – informó, y con paso decidido y presuntuoso, se acercó, apuntando a la serpiente con su varita, de la que se escuchó una fuerte explosión luego de que la agitara, pero la serpiente, en lugar de desaparecer, salto por los aires tres metros, y cayo a menos de un metro de donde originalmente había estado, entre un grupo de estudiantes que gritaron y corrieron aterrados.
- ¡Me dolió!, ¡Me dolió! – siseaba furiosa la serpiente, y enfoco sus furiosos ojos en Hermione, que estaba justo frente a ella, y que aterrada, trato de hacerse hacia atrás, tropezando y cayendo sentada en el suelo - ¡Te voy a matar, te voy a matar! –
Harry ni siquiera supo en que momentos sus pies comenzaron a moverse, sólo supo que apenas unos segundos después, estaba entre la serpiente y Hermione.
- ¡Alto! – le pidió nervioso - ¡No lo hagas! –
La serpiente, que ya estaba lista para atacar, se irguió y ladeo ligeramente la cabeza, mirando atentamente al chico, en medio del tenso silencio que surgió en torno a ellos.
- ¿Por qué no?, ¡Me lastimaron! – se quejó aún furiosa.
- ¡Pero no fue ella!, ¡Ella sólo está en tu camino! – le explicó apresuradamente Harry.
- ¿Entones quien fue?, ¡Lo matare! – declaro la serpiente, y Harry se mordió suavemente el labio, bastante tentado a decirle donde estaba el Profesor Lockhart.
- Fue un accidente. No debes atacar a nadie – dijo en su lugar.
- ¿No debo? – repitió la serpiente.
- No – repitió Harry, y entonces, la serpiente bajo al suelo, enroscándose en sí misma, esta vez tranquila, por lo que Harry mismo suspiro, sabiendo, sin entender cómo, que la serpiente ya no atacaría a nadie.
Snape fue el primero en moverse luego de pasada la sorpresa, y agito la varita haciendo desaparecer a la serpiente. Al siguiente segundo, Draco había agarrado a Harry del brazo, y ya lo arrastraba fuera del Gran Comedor.
De inmediato comenzó tal alboroto, que simplemente fue imposible llamar al orden. Todos comentaban que Harry hablaba Pársel, que había controlado a la serpiente, y que muy seguramente podía ser el Heredero de Slytherin que controlaba al monstruo, a final de cuentas, estaba en esa Casa, y tenía aquel peligroso don, así que quizás fue el causante de la petrificación de la señora Norris y de Colin.
- Deberías tener cuidado y no seguir juntándote con él – comentó Ron a Hermione, que apenas estaba comenzando a levantarse del suelo, pero no le respondió nada al pelirrojo, apresurándose a salir para alcanzar a los otros dos.
- ¿Y porque no usaste ningún hechizo? – le preguntó Draco.
- No pensé en eso – contesto Harry encogiéndose de hombros – Demonios… - mascullo, y apoyo la frente en el mesa del pupitre en donde estaba sentado.
- Y cuando salí de Gran Comedor, la mayoría estaban comentando que tú eras el Heredero del que hablaba el mensaje en la pared… - comentó Hermione, que estaba sentada en otro de los pupitres cercanos.
- Para mañana, toda la escuela sabrá lo que paso, y seguramente declararan que Harry es quien está detrás de los ataques… - murmuro Draco con una mueca inconforme.
- Mi vida estudiantil llego a su fin… - murmuró Harry desde la misma posición que había adoptado.
Hermione se mordió el labio, pero no sabía qué podría decir en esos momentos, y Draco tampoco. Permanecieron un poco más ahí, sobre todo porque Harry esperaba que para cuando volvieran, la mayoría de los alumnos de Slytherin ya se hubieran retirado a dormir, sin embargo, cuando él y Draco atravesaron la pared, se detuvieron al ver que no sólo parecía que ninguno de los alumnos de Slytherin se había ido a dormir, sino que incluso parecía que estaban esperándoles.
- No sabíamos que hablabas Pársel, Harry – fue Theodore quien hablo, y lo hizo en una voz suficientemente alta y clara, para ser escuchado por todos, aunque no tuvo que esforzarse mucho, porque todo estaba muy silenciosos.
- No queremos hablar de eso, Theodore – le advirtió Draco.
- ¿Por qué no? – preguntó ahora Blaise.
- Creo que podrías dejar que Harry hable por sí mismo, Draco – opinó Millicent.
- ¿O qué?, ¿Temes que creamos que como Harry habla Pársel, es quien ataco a la señora Norris y Colin? – preguntó a su vez Pansy con tranquilidad.
- ¿Y no lo creerías? – le preguntó Harry, bastante incomodo de sentirse el centro de atención.
- Nosotros si usamos nuestro cerebro, Harry, creí que lo sabías – comentó Theodore – Sería una tontería pensar eso, cuando eres un fiel defensor de los sangre sucia –
- No tienes por qué decirles así – objeto éste, ante lo que Pansy se rio con una risa suave - ¿Qué es tan gracioso? – le preguntó con el ceño fruncido.
- Es que es simplemente imposible que tú seas quien ataco a Colin, cuando a la primera que escuchas a alguien decir eso, saltas a defenderlos, aun cuando ellos no están aquí como para enterarse – le hizo ver la chica, ante lo que Harry parpadeo confundido.
- Además, siempre que somos desagradables, ya fuera con ese mocoso, o con cualquier otro como la niña rara de Ravenclaw, eres el primero en venir a reprendernos – comentó Blaise.
- Eso sin mencionar la de veces que le recuerdas a esa Granger que no debe andar sola para que no le pase nada – recordó Millicent – Se nota que te preocupa que le pueda pasar algo malo, y quien escribió eso en la pared, obviamente no entablaría nunca amistad con gente como ella –
- Entonces… ¿En verdad ustedes no piensan que yo sea el Heredero de Slytherin? – les preguntó.
- No sabemos si eres o no el Heredero de Slytherin – aclaró Theodore – Hasta donde sabemos, sólo sus descendientes pueden hablar Pársel, y dado que estas en Slytherin, existe una cierta posibilidad, ya que él existió hace muchos siglos –
- Pero lo que si sabemos, es que no eres quien ataco a ese Gryffindor o a la gata de Filch – agregó Millicent.
Harry los miró a todos claramente atónito. Bajo ningún concepto se hubiera esperado que los Slytherin cerraran filas en torno a él de esa forma, dándole un voto de confianza que no sabía si merecía, pues con muchos de ellos no hablaba, y con los que hablaba, no creía llegar a tener una relación más allá de la de buenos compañeros de Casa.
- Ciertamente están demostrando la astucia Slytherin, a diferencia de los idiotas de otras Casas – comentó Draco, sintiéndose ciertamente orgulloso de ser de Slytherin.
- Así que no tienes que esconderte de nosotros – le aclaró Theodore.
- No vamos a juzgarte, al contrario, creo que es genial que hables Pársel – opinó Blaise sonriendo con suficiencia.
- Si, jamás había escuchado el Pársel, y me pareció asombroso, sobre todo, al ver como controlaste a esa serpiente que estuvo a punto de atacar a Granger – convino Pansy sonriendo orgullosa, como si hubiera sido ella quien lo hiciera.
- Aunque considero que debiste decirnos que hablabas Pársel, así no nos habría tomado por sorpresa lo que paso hoy – quiso agregar Millicent.
Harry sólo se encogió de hombros, sonriéndoles ligeramente sin saber muy bien que decir, aunque realmente nadie esperaba que dijera nada.
- Por eso los reunimos a todos aquí – aclaró entonces Theodore, y señalo con la mano a todos los miembros de la Casa Slytherin que estaban ahí.
- Queríamos dejarle claro a toda la Casa, las razones por las que creemos que no fuiste tú, y que estamos de tu lado – agregó Blaise.
- Creo que cualquiera que te conozca, sabe que eres demasiado noble para hacer ciertas cosas – intervino Marcus, haciendo que ahora todos le miraran a él – Habría bastado con que petrificaras a todo el Equipo de Gryffindor en lugar de jugar contra ellos, y todavía saliste herido. Creo que eres un Slytherin demasiado recto, así que tampoco podría pensar que eres capaz de eso –
- Así que si alguien tiene algo que decir en contra, este es el momento de hablar – desafío Pansy, mirando a todos con una imponencia digna de un Slytherin.
Nadie hablo, la mayoría solo se miraron entre sí y murmuraron.
- Las otras Casas comenzaran a culpar no sólo a Harry, sino al resto de los Slytherin – comentó entonces Millicent, parándose al lado de Pansy – Dirán cosas cómo que es porque los Slytherin son malos, que somos Magos Oscuros o cosas por el estilo –
- No será la primera vez que pasa – terceo Theodore – Slytherin siempre ha sido la Casa a la que han culpado, pero les demostraremos que la serpiente es bastante más venenosa de lo que creen, y que no deben jugar con nosotros –
- No atacaremos si no nos atacan, pero si nos atacan, responderemos de la misma forma – agregó Blaise – Si es de manera verbal, será de manera verbal, si es con magia, será con magia, y si lo intentan físicamente, igual responderemos con magia, porque tenemos más estilo y dignidad que ellos – la mayoría rio al escuchar eso último, pero Harry se preguntó si eso que estaba pasando ahí era bueno, ¿Acaso se estaban preparando para ir a la guerra contra las otras tres Casas?, eso no podría salir bien de ninguna forma que se mirara.
De pronto, una risa fría y satisfecha se escuchó, y poco a poco, todos los alumnos comenzaron a volverse, contemplando atónitos que era el retrato de Salazar Slytherin el que se reía, ese retrato que siempre se mantenía impasible, sin prestar atención a nadie, sin moverse casi, como si fuera una pintura sin vida alguna, y ahora se reía a carcajadas.
- ¡Jamás había visto una revolución como esta! – habló Salazar, aunque nadie pudo entenderle, y sabiendo que lo que hablaba era Pársel, comenzaron a mirar de reojo a Harry - ¡Y pensar que tú la causaste, pequeña Serpiente! –
Harry noto todas las miradas que se paseaban entre él y el retrato de Salazar. El único que estaba tranquilo, pero sonreía con suficiencia era Draco, que se mantenía cerca de él.
- Anda, dales una pequeña demostración de tu talento – le animó en un susurro – Esto levantara más el ánimo de la Casa –
- No creo que a estas alturas, ellos necesiten que se les levante más el ánimo… - murmuró Harry mirando de reojo a Draco, pero pese a todo miró a Salazar, o más específicamente, el broche en forma de serpiente que éste llevaba – Estas causando más conmoción de la que ya había – respondió en Pársel.
Todos miraron con admiración a Harry, mientras Salazar volvía a reír complacido.
- ¡Que todos sepan que Harry Potter es mi Heredero! – pronuncio en ingles de pronto, y todos saltaron al escucharlo, inclusive Harry y Draco.
