Notas de la Autora: Lo siento! Sé que tenía que haber actualizado ayer, pero tenía muchísimos pendientes por hacer. Entre apenas la semana pasada a un nuevo trabajo, y aún estoy adaptándome, así que mi tiempo esta demasiado saturado. En verdad una disculpa!
También quiero aprovechar para recordarles a mis nuevos lectores, que actualizo un sábado si y un sábado no, para que sepan cuando esperar mi actualización. Y hay veces que puedo atrasarme, pero intento que no sean demasiados días.
Ahora bien, pasando a los comentarios, muchas gracias a Macka14, CIELO-BL, giulianacontesso y AnaM1707, ya saben que me gusta mucho leer lo que piensan, y que eso siempre me motiva en mis actualizaciones :D!
Ahora si los dejo para que puedan disfrutar de la lectura!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 13: La Entrada
Cuando llegó el momento de regresar a Hogwarts, pudieron abordar el tren sin problema, llegando al castillo sin contratiempo alguno. Ya ahí, se enteraron de que durante las vacaciones no había habido ningún ataque, aunque había quienes decían que eso se debía a que Harry no se había quedado ahí.
Por su parte, Harry trato de no prestarles atención, algo que resultó sencillo con la cantidad ingente de deberes y actividades que tenía. Por un lado estaban las clases normales, con la enorme cantidad de deberes que comúnmente solían dejarles, y por el otro, estaban las clases de Oclumancia con Snape que siempre le dejaban muerto de cansancio; A eso no podía olvidarse de sumar las prácticas de Quidditch, donde Marcus les exprimía por completo, las clases de Animagia con la Profesora McGonagall, y las clases de Pársel con Salazar.
Harry tenía que agradecer que las clases de Oclumancia, Quidditch, Animagia y Pársel no fueran todos los días, o decididamente se habría vuelto loco durante la primera semana. Y a todo eso, aún le sumaba un pendiente: Que no había podido hablar con Ginny antes de las vacaciones, ni tampoco durante esos días, simplemente porque no había logrado verla, por eso cuando la vio esa noche encaminándose al Gran Comedor, no dudo ni un segundo en correr tras ella.
- ¡Ginny! – le llamó, lo que hizo saltar a la pelirroja, y aunque se mostró insegura, se quedó ahí para que Harry la alcanzara.
- ¿Si, Harry? – le preguntó cuándo el ojiverde la alcanzo, aunque se mostraba claramente nerviosa.
- ¿Tienes un minuto?, me gustaría hablar contigo – le explicó Harry sonriéndole.
- Eh… Si… Supongo… - le respondió Ginny.
Ante aquello, el resto de los Slytherin que acompañaban a Harry se adelantaron al Gran Comedor. Sólo Draco y Hermione se quedaron en las puertas esperando a Harry, que se apartó un poco para poder hablar con Ginny en privado.
- Antes de que empezaran las vacaciones, Luna me comentó que no te veía bien – le explicó Harry, y confundido, vio que la pelirroja dio un paso hacia atrás – Ella estaba preocupada por ti – se apresuró a seguirle explicando – Y yo también. Sé que no soy un amigo muy cercano como para que me cuentes las cosas que te pasan, pero quiero que sepas que si algo te sucede, que si tienes un problema, puedes contar conmigo, que buscare la forma de ayudarte –
Ginny le miró asombrada de sus palabras.
- No tienes por qué preocuparte… - murmuró apenada.
- Pero quiero hacerlo – le aseguro Harry, y cuando ésta le miró asombrada, Harry le sonrió – Sé que no hemos sido los grandes amigos, porque fui más cercano a Ron y a tus demás hermanos, pero te tengo aprecio, y también me gustaría ser un amigo de confianza para ti –
Con asombro, Harry vio que los ojos de Ginny se empañaron de lágrimas, lo que le hizo sentir confundido, y justo cuando estaba por decir algo, la pelirroja se abrazó a su cuello.
- ¡¿Pero qué demonios?! – mascullo Draco, e iba a acercarse, cuando Hermione lo detuvo sujetándolo del brazo.
- ¿A dónde crees que vas? – le reprendió.
- ¡¿Cómo que a dónde?!, ¡A separarla! – le respondió Draco sin siquiera pensarlo, forcejeando para que la castaña le soltara.
- Deja tus celos para después, Malfoy – le amonesto Hermione, haciendo saltar a Draco cuando escucho aquello.
- ¡No estoy celoso! – mascullo indignado.
Discutiendo como estaban. Ninguno de los dos se dio cuenta de que Ron iba llegando al vestíbulo, y cuando vio a Harry abrazando a su hermana, no pudo contener el estallido de cólera que le invadió. Corrió hasta donde se encontraban, y jalando a su hermana la separo de Harry, lanzándole a éste un puñetazo a la cara que termino enviándolo al suelo.
- ¡No quieras pasarte de listo! – le espetó.
- ¡Ron! – chillo Ginny al ver aquello - ¡¿Qué hiciste pedazo de Trol?! – y forcejeo para que la soltara
- ¡Cállate y quédate quieta! – le grito Ron sin soltarla.
Draco y Hermione apenas vieron eso, se apresuraron a acercarse a Harry.
- Mantén tu distancia Comadreja – le advirtió Draco sacando su varita, mientras Hermione se hincaba al lado de Harry.
- ¿Estas bien? – le preguntó, pero se mordió el labio al ver que la nariz le sangraba.
- ¡Si vuelvo a ver que andas detrás de mi hermana, te voy a partir la cara! – le advirtió Ron a Harry.
- ¡Él no anda detrás de tu hermana, idiota! – le espetó Draco.
- ¡No voy a permitir que juegues con mi hermana! – siguió amenazando Ron, sin escuchar a nadie.
- ¡Eso no es lo que paso, idiota! – mascullo Harry, que ya se levantaba con la ayuda de Hermione.
Para ese momento, comenzaba a reunirse un círculo de curiosos, y algunos del Gran Comedor comenzaban a salir atraídos por el escándalo.
- ¡Harry no es esa clase de chico! – le reclamó Ginny, y le soltó una patada en la espinilla a su hermano, que la soltó por fin con una mueca de dolor, agachándose para sobarse - ¡Era sólo un abrazo entre amigos, tonto! –
- ¿Qué está pasando aquí? – preguntó la voz plana y fría del Profesor Snape. Todos brincaron, abriendo paso al Profesor - ¿Causando problemas, Weasley? – le preguntó al pelirrojo al ver a la escena – 20 puntos menos para Gryffindor por pelear en el pasillo y agredir a un compañero. Y Ahora dispérsense todos, o seguiré bajando puntos –
No necesito decir más. Neville se apresuró a ayudar a Ron a llegar al Gran Comedor, mientras que Ginny se iba escaleras arriba. El resto de los alumnos se apresuraron a dispersarse en diferentes direcciones, la mayoría dirigiéndose al Gran Comedor.
- ¿Qué paso? – preguntó entonces Snape, una vez se quedó a solas con aquella Triada.
- Weasley golpeo a Harry – informó pronto Draco, mientras Harry trataba de parar la hemorragia con un pañuelo que Hermione le había dado.
- Parece que malinterpreto el hecho de que Ginny había abrazado a Harry – agregó la castaña.
Snape simplemente hizo una mueca.
- Señor Malfoy, acompañe al señor Potter a la Enfermería para que le revisen esa nariz – le ordeno, pero no se inmuto cuando vio que la niña los seguía también. En verdad que esos tres eran inseparables, y aun no entendía cómo es que había pasado.
- Y a todo esto, ¿Por qué esa mocosa te abrazo? – quiso saber Draco mientras caminaban de regreso al Gran Comedor, luego de que Madame Pomfrey curara a Harry. Había sido una pregunta que no había podido quitar de su cabeza durante todo aquel rato.
Hermione miró de reojo al rubio al escucharle hacer esa pregunta, pero no dijo nada al respecto.
- No estoy muy seguro, pero pienso que pudo haber sido una distracción – le respondió Harry pensativo.
- ¿Una distracción? – repitió Hermione confundida, ante lo que Harry asintió con la cabeza.
- Cuando me abrazo, me dijo que confiaría en mí, pero antes de que pudiera decirme algo más, fue cuando Ron llego y armo todo ese escándalo – les explicó el pelinegro.
- ¿Qué crees que te iba a contar? – preguntó curiosa la castaña.
- No lo sé – respondió Harry encogiéndose de hombros – Pero luego tratare de hablar de nuevo con ella –
- Pues será mejor que no sea cerca de la Comadreja – opinó Draco, aunque no estaba del todo convencido con la idea de que Harry quería hablar con la pequeña Comadreja.
- Lo sé. Ron hizo un escándalo por algo sin sentido – comentó Harry haciendo una mueca.
- O quizás fue una excusa para buscarte pleito – opinó Draco.
- Podría ser – convino Harry.
- Estoy cansado. Sólo quiero llegar a dormir – murmuró Harry mientras caminaba junto con Draco por los pasillos. Iban cubiertos con la Capa de Invisibilidad, mientras Harry observaba el Mapa del Merodeador para constatar que no se toparían con nadie mientras regresaban de la Sala de los Menesteres.
- Es normal, ya es bastante tarde – comentó Draco encogiéndose suavemente de hombros. También estaba cansado, pero por ningún motivo iba a dejar de acompañar a Harry a aquellas clases. Le encantaba escucharlo hablando Pársel, además, estaba el plus de que Granger había dejado de acompañarlos porque necesitaba mantenerse al día con sus deberes, y Draco, aunque no lo admitiría en voz alta, estaba descubriendo que disfrutaba bastante el tiempo que podía pasar con el ojiverde a solas, y algo que ya no era tan posible porque regularmente se encontraban rodeados de sus demás compañeros de Slytherin.
- A este paso, no creo que mañana pueda despertarme temprano – comentó Harry, cubriéndose la boca mientras bostezaba. Al bajar por los escalones que llevaban al segundo piso, se detuvo al escuchar que pisaba agua, viendo con asombro que éstos estaban empapados.
- ¿Y esto? – preguntó Draco.
- Parece que viene del segundo piso – respondió Harry, mirando hacía el pasillo que se encontraba ligeramente inundado.
- ¿Alguien no cerro la llave? – inquirió Draco.
- O quizás es… - pero no tuvo ni que terminar la frase, porque en ese momento ambos escucharon el sonido amortiguado por las paredes, del llanto de Myrtle.
- Bueno, eso no nos importa, vámonos – opinó Draco, pero antes de dar un paso, Harry lo detuvo del brazo.
- No seas así, Draco, no perdemos nada con ir a ver que le ocurre – quiso convencerlo.
- Harry, está muerta, nada de lo que le pase va a lastimarla – le recordó Draco con seriedad, cruzándose incluso de brazos para mostrarse firme – Nosotros por el contrario, necesitamos ir a dormir para rendir en las clases de mañana, o vamos a tener problemas –
Harry le miró apenas unos instantes, antes de decidirse.
- Bueno, entonces yo iré a ver – le aviso con simpleza, y comenzó a andar, jalando consigo la Capa.
- ¡Harry! – le reprocho Draco, siguiéndole para que la Capa no lo descubriera - ¡¿Para qué quieres ir?!, ¡No es como que puedas ayudar a un fantasma!, ¡Ya está muerta! –
- Shhh, te va a oír, Draco – le reprendió Harry sin dejar de caminar hacía el baño – Además, no sabremos si en verdad podemos hacer algo por ella o no, si no le preguntamos –
- En verdad que a veces no pareces Slytherin – mascullo Draco, ante lo que Harry se detuvo haciendo que Draco chocara contra él.
No tuvo que preguntarle porque se detuvo, basto con ver la forma herida y molesta con que aquellos verdes ojos le miraban, para saber que sus palabras habían sido bastante desafortunadas.
- Lamento si no estoy a la altura de tus perspectivas – le espetó Harry, y dándose media vuelta, jaló la Capa consigo, quitándosela a Draco que se sobresaltó.
- ¡Harry, no lo decía por eso! – mascullo, alcanzando a agarrar una parte de la Capa para seguir al pelinegro y no perderlo ante la incapacidad de verlo - ¡No es que seas un mal Slytherin!, ¡No te enojes! –
Pero Harry no le respondió y siguió caminando. Algunas veces incluso jalo la Capa para que Draco la soltara, pero éste la tenía bien sujeta y eso no paso. Cuando entraron al baño, entonces sí Harry se quitó la Capa, y Draco aprovecho para ponerse delante de él al poder verlo, atrayendo de esta forma su atención.
- No quería que sonara como una ofensa – le quiso explicar.
- Pues fue exactamente como sonó – le reprocho Harry mirándolo con el ceño fruncido, y trato de pasarlo de largo, pero Draco lo agarró del brazo para impedírselo.
- Lo siento, en verdad – se disculpó, mirándolo con seriedad – No quería que sonara así. Es sólo que a veces esa parte Gryffindor que tienes no la entiendo –
Harry le sostuvo la mirada largos segundos, pero cuando abrió la boca por decir algo, una voz llorosa y furiosa los interrumpió.
-¡Váyanse de aquí!, ¡Este es el baño de las niñas!, ¡Ustedes no deberían estar aquí! – grito, haciendo saltar a ambos, que se volvieron para ver salir de uno de los cubículos a Myrtle La Llorona.
- Sabemos que este es el baño de niñas – comentó Harry acercándose mientras Draco lo seguía sin hacer comentario alguno, no fuera a ser que Harry volviera a molestarse con él cuando apenas estaba tratando de que le perdonara – Venimos porque vimos que estaba todo el pasillo inundado, ¿Estas bien? –
Myrtle le miró con una mezcla de asombro y confusión.
- ¿Me estas preguntando cómo estoy? – quiso aclarar.
- Pues si… - le respondió Harry, algo inseguro ante la pregunta.
- Tú… ¿Te preocupas por mí? – siguió preguntando el fantasma de la chica, pero en aquel momento parecía casi al borde del llanto.
- Eh… Pues… Sí… - volvió a responder Harry, aunque ahora un poco inseguro al ver la reacción que estaba teniendo la chica.
Draco se mantuvo impasible con muchos esfuerzos, porque tenía demasiadas ganas de rodar los ojos.
- ¡Nunca nadie se había preocupado por mí antes! – exclamó el fantasma, y entonces se soltó a llorar cubriéndose la cara con ambas manos.
- ¡Myrtle, no llores así! – le pidió Harry, pues sus sollozos eran altos y hacían eco en el baño - ¡Vas a hacer que venga Filch! –
- ¡Nunca nadie había sido tan amable!, ¡Todos se burlan siempre!, ¡Me ponen apodos y se ríen a mis espaldas!, ¡Incluso me lanzan libros en la cabeza! – siguió sollozando, señalando un punto en el suelo donde había un pequeño libro tirado.
- ¿Te lanzaron un libro? – preguntó Harry, mirando el libro confundido - ¿Quién? –
- No lo sé… - murmuró Myrtle compungida, dejando de llorar de esa forma tan ruidosa, pero soltando aún uno que otro sollozo ligero – Estaba aquí, llorando mi triste suerte, cuando me cayó en la cabeza. No vi quien lo lanzo –
Curioso, Harry se acercó a donde estaba el libro. Draco y Myrtle lo siguieron, mientras ésta última no dejaba de dirigirle sonrisas que pretendían ser encantadoras, pero que terminaban haciendo que sus mejillas se vieran más abultadas y su cara más redonda.
Harry trato de no prestarle atención mientras se hincaba a recoger el libro, pero al tomarlo, una extraña sensación de familiaridad le recorrió, como si conociera ese libro, que inclusive sentía familiar entre sus manos. Lo miró confundido, mirándolo de un lado y de otro, antes de abrirlo para hojearlo. Parecía un diario, pero estaba en blanco.
- Parece que nadie lo ha usado – comentó Draco.
- T.S. Ryddle – leyó Harry en la primera página, aunque las letras estaban algo borrosas – Y dices que no viste quien lo aventó, ¿Verdad, Myrtle? –
- No, no vi – le respondió solicita, y floto tan cerca de Harry, que le atravesó el hombro, haciendo al moreno estremecer mientras daba unos pasos hacia el lado contrario para alejarse, chocando en el proceso con Draco, quien lo sostuvo ligeramente al verlo un poco pálido.
- ¡Myrtle no hagas eso! – le reprendió el rubio - ¡Si te le acercas mucho lo harás ponerse mal! –
- ¡Oh, lo siento tanto! – exclamó Myrtle, cubriéndose la cara con las manos apenada - ¡Es que hace tanto que no tengo contacto con nadie! –
- Pues no, estas muertas – comentó Draco con obviedad, ante lo que Myrtle le dirigió una acida mirada.
- ¡Tú no eres nada caballeroso ni amable! – le grito al borde del llanto nuevamente - ¡Eres tan desagradable, como todas esas personas que vienen a insultarme y tirarme libros! – y con un largo y lastimero chillido, se sumergió en uno de los inodoros, salpicando agua por todas las paredes del cubículo.
- Que encantadora… - mascullo Draco.
- No estaría de más que tuvieras un poco más de tacto – comentó Harry, que se frotaba los brazos para tratar de quitarse aquella sensación de frio que aún le quedaba.
Draco no quiso responder a eso para no terminar peleándose con Harry, así que enfoco la conversación en otro tema que le era más agradable.
- ¿Estas bien?, te ves algo pálido – comentó.
- Jamás me había atravesado un fantasma… No es algo agradable… - comentó Harry estremeciéndose tan solo de recordarlo – Mejor vámonos, ya es tarde y en verdad estoy cansado – y echando aquel libro en su mochila, se apresuró a cubrirse a él y a Draco con la Capa para irse de ahí.
- No importa cuántas veces mires esas hojas, seguirán estando en blanco – le hizo saber Draco, al verlo por enésima vez mirar las páginas – Deberías hacer tu tarea – agregó.
- ¿Qué puede tener de interesante ese libro? – quiso saber Hermione. En cuanto la vieron a la mañana siguiente, le habían contado cómo fue que lo habían encontrado, y ahora, los tres estaban sentados en la biblioteca. Se suponía que debían hacer sus deberes, pero Harry no había dejado de observar aquel librito desde que lo saco de la mochila.
- Realmente no sabría cómo explicarlo – comentó Harry sin dejar de mirar las páginas.
- Inténtalo – le animó Draco, dejando la pluma en el tintero para prestarle atención. Hermione también dejo su libro para poder prestarle atención, y al ver eso, Harry suspiro ligeramente, acomodándose mejor en su silla antes de hablar.
- Es que… No sabría cómo explicarlo… Es… Es como si supiera de quien es el libro… - intento explicarles, aunque sin dejar de mirar el libro – Una parte de mi siente como si conociera a este Ryddle… -
- ¿Lo habrás conocido en algún lugar? – sugirió Draco.
- No lo creo… - respondió Harry, mirando pensativo el libro.
- ¿Lo habrás escuchado en algún lado? – aportó Hermione.
- No estoy seguro… De alguna forma es como si… Como si fuera alguien importante en mi vida, como un amigo muy querido… Pero como si al mismo tiempo fuera incapaz de acordarme de él… -
- Eso si suena extraño – convino Hermione.
- Bastante extraño – corroboro Draco pensativo, y sacando su varita, dio unos golpecitos al libro con ésta - ¡Aparecium! – murmuró, pero nada paso, por lo que se encogió de hombros – Bueno, tinta invisible no es–
- ¡Tengo un Revelador!, lo compre en las vacaciones en el Callejón Diagon, quizás pueda funcionar – comentó Hermione animada, y buscando en su mochila, saco una goma roja con la que froto un pedazo de la hoja en blanco, pero nada paso.
- Quizás sea simplemente un cuaderno que alguien dejo en blanco – comentó Draco luego de ver eso, haciendo una mueca.
- Pero de alguna forma siento como si este libro guardara algo muy importante… - les hizo saber Harry.
Draco le miró inseguro ante esas palabras, pero fue Hermione la que habló.
- ¿Y si se lo llevamos a la Profesora McGonagall? – sugirió – Ella podría analizarlo más a fondo –
- Y nos lo quitara, así que seguramente no volveremos a verlo – comentó Draco, ante lo que Harry hizo una mueca.
- Tratemos de averiguar primero quien es este T.S. Ryddle, y si no lo conseguimos, entonces le damos el libro a la Profesora McGonagall o al Profesor Snape – propuso.
- Será difícil. La escuela tiene muchos alumnos actualmente, pero inclusive así, este Ryddle podría no ser un alumno en este momento, ese cuaderno no se ve muy nuevo que digamos – observó Hermione.
- Lo sé – convino Harry, mordiéndose suavemente el labio - Un mes – pidió entonces mirando a ambos – Si en un mes no logramos saber quién es este Ryddle, entonces entregamos el cuaderno –
Hermione se mordió el labio. Ella no estaba del todo segura, quizás lo mejor sería simplemente entregar el cuaderno y ya.
- Esta bien, un mes – concedió Draco, y Hermione le miró asombrada mientras Harry sonreía animado – Pero sólo será un mes, Harry – le advirtió – Si no logramos saber quién es en ese mes, le daremos el libro a alguno de los dos Profesores. Y ahora ponte a hacer tu tarea antes de que te retrases más –
- Si – convino Harry, y de mejor humor, dejo de lado el cuaderno para ponerse a hacer su tarea.
Ninguno se dio cuenta de que unos ojos marrones los observaban detenidamente entre los estantes.
- Hoy se cumplen las doce clases con Salazar, ¿No, Harry? – le preguntó Hermione mientras regresaban de las clases de Oclumancia.
- Si, hoy podremos hacerle la primera pregunta – confirmó éste.
- ¿Y qué preguntaras? – quiso saber la castaña.
- Draco y yo pensamos que sería buena idea preguntarle donde queda la Cámara – le respondió el pelinegro.
- ¿Crees que será la mejor pregunta para hacerle? – se animó a cuestionarle Hermione.
- En realidad, eso es muy relativo, Granger – le hizo saber Draco con su habitual indiferencia – Puede haber muchas preguntas que sean tan buenas como esa, o tan malas como esa, por ejemplo, quién es el Heredero que está abriendo la Cámara, quién la abrió hace 50 años, cómo la cerraron hace 50 años, cuál es el monstruo que se esconde ahí, cómo lo derrotaron. Al final, ninguna de esas preguntas sirve por sí sola, porque no tenemos más información con la cual hacer una comparación –
- Pero necesitamos empezar por algo, y creemos que puede ser una ventaja si sabemos dónde se encuentra ubicada la Cámara – agregó Harry.
- Supongo que si – concedió Hermione – Entonces esta noche sí iré con ustedes a la Sala de los Menesteres. Pasen por mí a la torre de Gryffindor –
- ¡Ash, no, Granger! – se quejó Draco al escuchar eso, lo que hizo que la castaña le fulminara con la mirada.
- ¡¿Por qué no?! – quiso saber a la defensiva.
- ¡Ir por ti hasta allá, y luego llevarte de nuevo, es mucho camino, y hace que lleguemos más tarde a las mazmorras! – se defendió Draco, no queriendo decir que el llevarla, le quitaría ese tiempo a solas con Harry que apenas estaba teniendo.
- Basta ambos – les pidió Harry – Podemos ir por ella, Draco, no pasa nada. Esta es una ocasión especial, y creo que sería bueno que estuviéramos los tres –
Ante esas palabras, Hermione le dirigió al rubio una mirada triunfante, que éste devolvió con una mirada acida.
- Esta bien – mascullo derrotado.
A la hora acordada, Harry y Draco pasaron por Hermione, que abrió el retrato para permitirles entrar. Una vez acomodados bajo la Capa, salieron y se dirigieron a donde quedaba la Sala de los Menesteres. Ahí, Harry tuvo su clase con Salazar, y Draco se limitó a observar a Harry, sonriendo mientras lo escuchaba. El siseo que salía de sus labios era suave, casi hipnotizaste, a diferencia del siseo de Salazar, que era fuerte y en ocasiones le causaba un cierto escalofrío. Además, estaba el hecho de que observando a Harry, iba descubriendo ciertas manías que tenía, como la forma en que se mordía ligeramente el labio y fruncía el ceño cuando algo se le estaba dificultando, o la forma descuidada en que se pasaba la mano por el cabello, alborotándolo aún más y dejando a la vista la cicatriz, cuando se sentía frustrado. No pudo evitar preguntarse cómo rayos le hacía Harry para que su cabello estuviera así de suave y desenredado, con lo alborotado que se veía, y pensó que sin lugar a dudas le gustaría volver a enterrar su mano en aquel oscuro cabello.
Draco no se dio cuenta de que así como él estaba observando a Harry, Hermione llevaba un rato observándolo a él. Siempre le había parecido un niño estirado y mimado, alguien que no dudaba en decir las cosas como las pensaba, aún si sus palabras eran hirientes o desagradables. Y era así, no iba a negar eso, pero también estaba segura de que la cercanía de Harry había mitigado un poco esos aspectos en él, permitiéndole resaltar otros más positivos, como su inteligencia, su lealtad y sus habilidades mágicas. Tampoco podía decir que ya era la mejor persona, pero podía notar el cambio que iba teniendo, y pensó que si seguía ese camino, sin duda se convertiría en un gran mago digno de ser reconocido y respetado. Miró a Harry, y sonrió orgullosa de saberse su amiga, de saberse parte de su círculo cercano, de que fuera un Slytherin y pese a ello fuera así de justo y leal. Si él era el designado para convertirse en el Salvador del Mundo Mágico, el mundo tenía al mejor salvador, y de eso ella estaba segura. Por eso, en cierta forma entendía que Draco estuviera mostrando ese interés en el pelinegro, aunque todavía seguía tratando de dilucidar si era interés romántico, o simplemente lo admiraba. Sonrió divertida, porque en todo ese rato, en ningún momento Draco dejo de ver a Harry, casi ni parecía que se acordara de que ella estaba ahí. Se preguntó si Draco era consciente del interés que estaba demostrando por Harry. Abrió la boca para comentar algo, pero justo en ese momento, Harry se paró de la silla donde se sentaba frente al retrato para tener sus clases. Les hizo un gesto con la cabeza, y tomó sus cosas.
Draco y ella también se apresuraron a levantarse y tomar sus cosas. Ya sabían que Harry no podía hablar otra cosa que no fuera Pársel ahí adentro, así que lo mejor era abandonar la Sala si querían hablar. Se cubrieron con la Capa de Invisibilidad, y luego de comprobar que no había nadie en el pasillo a través del Mapa del Merodeador, salieron.
- ¿Y bien? – quiso saber Draco mientras la pared se cerraba tras de ellos.
- La entrada está en el baño de las niñas del segundo piso – les informó Harry.
- ¡¿En el baño?! – saltó Hermione, pero luego de un rápido pensamiento, golpeo su puño derecho en la palma de su mano izquierda - ¡Claro, tiene sentido si pensamos que ahí fue el primer ataque! –
- ¿Pero dónde está la entrada exactamente? – preguntó Draco.
- En uno de los lavabos – le respondió Harry con gesto serio y ligeramente lúgubre – Pero sólo puede abrirlo alguien que hable Pársel –
Ante aquellas palabras, Draco y Hermione lo miraron atónitos.
- ¿Es en serio? – le preguntó Draco. Harry simplemente asintió con la cabeza.
- Pero eso significaría que hay alguien más en Hogwarts que habla Pársel, ¿No? – cuestiono Hermione.
- Si, eso parece – confirmó Harry.
Ninguno dijo algo más después de eso. Estaban tratando de pensar en quien podría ser esa persona que hablaba Pársel y había abierto la Cámara.
- Ya es noche. Lo mejor es que vayamos a dormir – sugirió Draco luego de algunos minutos más en silencio – Mañana con más energía y claridad, podremos ir a investigar el lugar –
- Tendría que ser después de la práctica de Quidditch – le recordó Harry.
- ¡Pero no debemos entrar! – sentencio Hermione - ¡Puede ser peligroso, aún no sabemos cuál es el monstruo que se esconde ahí! –
- Salazar me dijo lo mismo – le hizo saber Harry encogiéndose de hombros – Que no debía entrar, que aunque era su Heredero, podía ser peligroso por la otra persona que la está abriendo. Que primero reuniera más información –
- Por una vez estoy de acuerdo con Salazar – opinó Hermione satisfecha.
- Bueno, si ya lo decidimos, entonces vámonos. No sirve de nada que estemos aquí, y en verdad necesitamos descansar – opinó Draco.
Draco esquivo la Bludger por casi nada, pero al hacerlo, término soltando la Quaffle, lo que hizo que Marcus gritara de frustración.
- ¡¿Pero qué rayos pasa contigo, Draco?! – le espetó - ¡Has estado jugando asquerosamente! –
- Lo siento – apenas y respondió éste, incomodo de que le llamaran la atención frente a todos.
- ¡El siguiente mes será nuestro partido contra Ravenclaw!, ¡No tolerare de forma alguna que ganemos por menos de 300 puntos, y como Cazadores, será nuestra obligación anotar más que 150, así que no quiero que te duermas en tus laureles, Draco!, ¡Los otros 150 puntos serán obligación de Harry, así que más vale que también hagas un buen trabajo, porque llevas una hora sin poder atrapar esa Snitch! – y ahora miró a Harry, que se movió incomodo sobre la escoba, porque era verdad, desde que comenzó la práctica, no había podido atrapar ni una vez la Snitch, por más que ya la había visto en 4 ocasiones – ¡Volvamos a entrenar!, ¡No nos vamos a ir de aquí hasta que Draco anote 150 puntos él sólo, y Harry agarre 3 veces la Snitch! –
Aquella fue una de las prácticas más largas y cansadas que tuvieron. Draco tardo una hora en lograr las 15 anotaciones, y Harry dos horas en atrapar por tercera vez la Snitch. Cuando terminaron, cansados y sin ánimo de nada, todos se dirigieron en silencio a los vestuarios para bañarse y cambiarse. Al salir, el cielo ya estaba oscuro.
- Estoy molido… - se quejó Blaise – Sólo quiero descansar –
- Nosotros tenemos que ir todavía a la biblioteca – le hizo saber Draco – Nos hemos atrasado con las tareas, y como pasamos todo el día de hoy en el Campo de Quidditch, no hemos avanzado como esperábamos –
Blaise hizo una mueca al escuchar eso.
- Bueno, yo si iré a las mazmorras a descansar – decidió – No estoy tan atrasado con las tareas –
Cuando llegaron al castillo, Blaise se encamino hacía las mazmorras, mientras Draco y Harry se dirigían hacía las escaleras.
- Herm, ya estamos libres. Te vemos en el segundo piso – le aviso Harry por medio del broche.
- ¡Vaya, por fin! – comentó la castaña a través del broche, aunque ya se apuraba a guardar sus cosas – Los espera desde hace horas –
- El entrenamiento se alargó más de lo que pensamos – fue todo lo que dijo Harry.
- Muy bien, ahí los veo – concedió la castaña, y se apresuró para alcanzar a los otros, encontrándolos en el pasillo del segundo piso unos minutos después.
- El pasillo está vacío – le informó Harry.
- Es lógico, sobre todo si tenemos en cuenta que este fue el lugar donde sucedió el primer ataque, y que ese mensaje siga escrito ahí no tranquiliza a los alumnos – opinó Hermione.
- Vamos a movernos. Como están las cosas, no creo que lo más correcto sea que nos vean por aquí – les recordó Draco.
- Es verdad. Vamos – convino Harry, y se apresuraron al baño de chicas, cerrando la puerta cuando estuvieron dentro.
- Dijiste que en uno de los lavabos, ¿Verdad? – recordó Draco mientras se acercaba a estos.
- Si – confirmó Harry acercándose también – Salazar me contó que cuando él la construyó, la entrada era otra, pero luego de algunas modificaciones que tuvo la escuela, uno de sus descendientes tuvo que adaptar la entrada nuevamente para que no quedara descubierta –
- ¿Y cuál lavabo es? – quiso saber Hermione, que también se había acercado y los miraba curiosa.
- Salazar dijo que en el grifo tenía tallada una serpiente, que así podría reconocerlo – le respondió el pelinegro, y los tres se enfocaron en revisar los lavabos durante los siguientes minutos.
- ¡Es este! – exclamó Hermione triunfal, y Draco y Harry se apresuraron a acercarse.
- ¡¿Quién está ahí?! – bramó entonces Myrtle, asomándose desde uno de los cubículos.
- Hola Myrtle – respondió Hermione tratando de mostrarse tranquila.
- ¡Oh!, ¡Hola, Harry! – saludo Myrtle, dirigiéndole una sonrisa que tenía la intensión de ser coqueta, pero que no lo lograba en lo absoluto, e ignorando a los otros dos, floto hacía Harry.
- Hola Myrtle – le saludo éste, tratando de sonreírle pese a la incomodidad que sentía.
- ¿Viniste a visitarme? – le preguntó la chica, flotando alrededor de él.
- Estamos aquí para investigar algo, Myrtle – interrumpió Draco mirándola molesto. Ese fantasma nunca le había gustado, y ahora le gustaba menos, pero no iba a pensar en que era porque estaba demostrando interés hacía Harry.
Myrtle le dirigió una gélida mirada.
- ¡Que desagradable eres! – le espetó, y aunque se cruzó de brazos, no se separó de Harry, que sentía un ligero escalofrío ante la cercanía de Myrtle.
- Bueno… Sigamos… - les pidió éste.
Hermione apenas miró un poco a Myrtle por su comportamiento, antes de volver la vista al lavabo.
- Tiene una serpiente tallada en el grifo – les explicó, pasando su mano por la serpiente.
- Entonces esta sería la entrada – comentó Harry.
- Y dijiste que se abre sólo hablando Pársel, ¿Cierto? – le preguntó Draco, tratando de ignorar al molesto fantasma.
- Sí. Salazar dijo que simplemente con que le dijeras "ábrete" en Pársel, se movería para dejar a la vista la entrada – le explicó.
- ¿La entrada a dónde? – quiso saber Myrtle, preguntándole con voz soñadora a Harry.
- A una Cámara oculta – le explicó Harry, tratando de no pensar en las actitudes de aquella chica fantasma.
- ¿Y que hay en esa Cámara? – siguió preguntándole Myrtle, que de nuevo volvió a flotar alrededor de Harry ante la mirada ligeramente confundida de Hermione, y la mirada molesta de Draco.
- Creemos que es donde se esconde un monstruo que está atacando a los alumnos – le siguió tratando de explicar Harry.
- ¿Y para que quieres entrar a una Cámara que oculta un monstruo? – le preguntó confundida Myrtle.
- Queremos detener a ese monstruo, pero no vamos a entrar aun – le respondió.
- ¿En verdad le vas a explicar todo? – preguntó Draco fastidiado.
- ¡¿Qué tiene?! – espetó Myrtle molesta - ¡Eres tan desagradable! – y pasó a través de Draco mientras se iba a su cubículo, dejando a Draco apenas y jadeando, poniéndose todo tenso al sentir el frio que le recorrió helando cada parte de su cuerpo.
- Y por eso no debes hacer enojar a un fantasma – sentencio Hermione, mientras ella y Harry se acercaban al rubio.
- Ay, Draco… - murmuró Harry, que sin saber qué hacer para ayudar a su amigo a sentirse mejor, sobre todo al recordar cómo él mismo se sintió cuando la chica le atravesó ligeramente el hombro, comenzó a frotar sus brazos, tratando de esa forma de ayudarle aunque sea un poco a recuperar el calor perdido.
