Notas de la Autora: Holis! Si, lo sé, ando tarde con la actualización, pero es que en verdad que aun no me da descanso mi trabajo... Esperemos que para la siguiente vez ya este más libre de tiempo y pueda actualizar sin retrasos...
Y sé que este no es el capítulo más largo, inclusive termina un poco más abruptamente que otros porque tuve algunos problemas para poder terminarlo, pero considero que trae un poco más de información interesante, así que espero que lo disfruten!
Ahora pasando a los comentarios, quiero agradecer a Macka14, blackladymoon, Abril Elena y giulianacontesso por sus comentarios y ánimos! Espero que este nuevo capítulo sea de su agrado!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 14: El Diario Perdido
La siguiente semana habían pensado en ir de nuevo al baño del segundo piso, pero ante la cantidad de deberes que les dejaban, tuvieron que desistir de la idea, y terminaron pasando las tardes en la biblioteca para tratar de mantenerse al corriente.
Por aquellos días pareció que la tranquilidad comenzaba a regresar al Castillo, pues no se habían escuchado rumores de algún ataque, y Harry no había vuelto a escuchar aquella voz, algo que le tranquilizaba bastante, por eso no tuvo problemas en enfocarse en sus deberes, y en mantenerse alerta por si llegaba a toparse con Ginny, con quien aún quería hablar.
- Señor Malfoy – le llamó Snape cuando Harry, Draco y Hermione pasaban por el vestíbulo hacía el Gran Comedor para cenar, por lo que los tres se acercaron, pese a que había llamado sólo a Draco, y de igual forma Snape no comentó nada al respecto.
- ¿Si señor? – le preguntó Draco.
- Tiene una visita – le hizo saber Snape, ante lo que Draco asintió con la cabeza.
- Harry, ven – le pidió – Quiero que estés ahí –
- ¿Estás seguro? – le preguntó Harry, confundido de por qué Draco querría que fuera él también.
- Sí, estoy seguro – confirmó.
- Entonces me voy adelantando al Gran Comedor – les informó la castaña, y cuando los dos chicos asintieron con la cabeza, ella se fue, aunque curiosa por aquella visita que estaba recibiendo Malfoy.
- Vamos – les indicó Snape, y comenzó a caminar para llevarlos por las mazmorras hasta su oficina, donde abrió la puerta y los dejo pasar, cerrándola sin entrar para darles privacidad.
Ahí, sentada en una silla, Harry observó con asombro que se encontraba sentada Narcisa Malfoy, quien les sonrió a ambos, asintiendo con la cabeza.
- Buenas noches – saludo.
- Madre – saludó también Draco con un asentimiento de cabeza, pero sonriendo como sólo hacía cuando estaba en presencia de esa mujer.
- Narcisa, buenas noches – saludo Harry, haciendo una respetuosa inclinación de cabeza – Que sorpresa verte aquí – comentó sin poder evitarlo, pero mirando de reojo a Draco.
- No es ninguna sorpresa – le aclaró el rubio negando con la cabeza – Yo le pedí que viniera cuando tuviera algunas respuestas que necesitaba –
- ¿Algunas respuestas? – repitió Harry confundido.
- Sobre Dobby – le aclaró Draco – Como te prometí, me comunique con mi madre y le conté lo poco que Dobby nos había dicho. Ella prometió que buscaría respuestas, y que cuando las tuviera vendría – entonces se volvió a mirar a su madre - ¿Las obtuviste? –
- Lamentablemente no, hijo – le explicó Narcisa con un gesto de derrota que no alteraba sus bellas facciones – Dobby es el Elfo Domestico de tu padre exclusivamente. No va a darme respuestas a mí, sin importar cuanto lo presione, o sin importar cuando lo castigue –
- ¡Yo no quiero que lo castiguen para obtener respuestas! – se apresuró a decir Harry, mirando a Narcisa preocupado, pero ésta le sonrió amable.
- Descuida, no lo hice – le aclaró – Pero mientras Dobby siga siendo su Elfo, no obtendremos respuesta alguna de él, y Lucius no va a liberarlo, no, si Dobby tiene información que él pueda catalogar como delicada – observó el gesto apesadumbrado de ambos chicos, así que sonriendo, agrego - Aunque si obtuve unas pocas respuestas en este tiempo, que quizás puedan servirles. Por eso fue precisamente que accedí a viajar con tu padre – le explicó a Draco.
- ¿Qué respuestas? – preguntó Draco interesado.
- Dobby y tú han hablado de la Cámara de los Secretos, así que me anime a formularle a tu padre algunas preguntas con respecto a esa Cámara – le explicó la mujer.
- ¿Y qué te dijo? – preguntó Draco de inmediato. Harry mismo se acercó un poco más, bastante interesado con aquella información.
- Tu padre me contó que hace mucho tiempo, la Cámara de los Secretos fue abierta, y que en ese entonces, hubo varios ataques a hijos de Muggles y sangre mestiza – les contó – Pero no sólo eso. Me dijo que también hubo una muerte –
- ¿Una muerte? – preguntó Harry atónito – Nosotros no hemos escuchado nada de eso –
- Supongo que en su momento lo debieron de haber tratado con la mayor discreción posible, a final de cuentas una escuela donde los alumnos son atacados y mueren, no podría permanecer abierta por mucho tiempo – observó Narcisa – Lo cierto es que hubo una chica que murió, una hija de Muggles, pero luego de eso, no se volvió a saber nada sobre más ataques –
Harry y Draco intercambiaron una mirada, pero fue Harry quien hablo.
- ¿Te dijo cuándo fue abierta? – preguntó.
- Sí. Dijo que fue hace 50 años, entre 1942 y 1943 – le respondió Narcisa.
- ¿Cómo sabe mi papá todo eso? – quiso saber Draco, ante lo que Narcisa hizo una suave mueca que no afecto su hermoso rostro.
- Fueron cosas que escuchó del tiempo que estuvo bajo las órdenes del Señor Tenebroso, Draco – le explicó, sin querer decirle que fue una conversación que el Señor Tenebroso tuvo directamente con él. Y no hubo tampoco necesidad de ahondar en aquello, porque ambos chicos no preguntaron al respecto.
- ¿Hay algo más que puedas decirnos, madre? – le preguntó el rubio, ante lo que la mujer negó suavemente con la cabeza.
- Por desgracia, eso fue todo lo que pude averiguar – le respondió, pero luego le miró atentamente – Según lo que me había contado Lucius, la bestia de la Cámara sólo atacaba a hijos de Muggles y sangre mestiza, pero ataco a esa chica Lovegood, y ella es sangre pura. Eso me hace sentir muy tentada a sacarte de la escuela, y creo que Sirius debería hacer lo mismo contigo, Harry –
Draco se sobresaltó al escuchar esa declaración.
- No creo que lo haga. Sirius confía en mí, y en los que están aquí para cuidarme, además, yo mismo no quiero dejar la escuela – le explicó Harry con seriedad.
- Y yo tampoco – le hizo saber Draco – Me quedare con Harry, y tendremos cuidado –
Narcisa les miró preocupada, pero solo asintió con la cabeza.
- Me asombra que todo esto aún no se haya sabido. Me imagino que Dumbledore debe estarse esforzando para que no se haga del conocimiento de todos – comentó, suspirando suavemente.
- Tendremos cuidado madre – le prometió Draco, acercándose para tomar su mano entre las suyas, besando el dorso de manera caballerosa, lo que hizo sonreír suavemente a la mujer.
- Pero en verdad cuídate Draco – le pidió, viendo a su hijo asentir con la cabeza, antes de mirar a Harry – Y tú también Harry –
- Lo haremos, Narcisa – prometió Harry asintiendo con la cabeza.
- ¿Está bien que sigas sin decirle la verdad a Draco sobre la lealtad de Lucius? – le preguntó Snape, luego de que Harry y Draco se fueran a cenar.
Narcisa dirigió sus azules ojos a Snape.
-Supongo que a ti no te parece la decisión correcta, ¿Cierto, Severus? – le preguntó la mujer.
- No soy quien para opinar al respecto – le respondió Snape encogiéndose de hombros.
- Pero tienes tu propia opinión y me gustaría saberla – le pidió Narcisa.
Snape sostuvo la mirada de aquellos impasibles ojos azules durante varios segundos, antes de hablar.
- Considero que deberías decirle – le hizo saber – De esa forma, si llegado el momento, Lucius decide servir al Señor Tenebroso, no causará un impacto negativo en Draco, porque ya sabría sobre las antiguas lealtades de su padre, además, quizás entre Draco y tú puedan hacerlo cambiar de opinión antes del regreso del Señor Tenebroso, y para cuando él vuelva, Lucius ya halla decidió estar de nuestro lado –
- Tiene sentido – convino Narcisa – Pero me gustaría mucho pensar que Lucius puede encontrar el camino correcto por sí solo, sin que Draco se entere de su oscuro pasado –
- Ese no es un pensamiento muy Slytherin – observó Snape, ante lo que Narcisa soltó una risita cargada de tristeza.
- No, no lo es, es el simple pensamiento de una madre de familia, que quiere creer que su familia podrá seguir unida y feliz al terminar esta guerra – le explicó con cierto pesar que no pasó inadvertido para el mago.
- Debes estar lista para lo peor – le recordó – Y sobre todo para apoyar a Draco, si tienes pensado no contarle nada –
- Lo sé – corroboro Narcisa asintiendo con la cabeza antes de suspirar suavemente – Me hubiera gustado que Draco pudiera tener una vida tranquila, sin tener que estar pensando en una guerra que puede estallar en cualquier momento… –
- A todos nos hubiera gustado poder tener una vida tranquila, y no estarnos preparando para una guerra – le respondió Snape.
Abrió los ojos, pero no pudo ver nada. Supo que estaba de nuevo teniendo aquel extraño sueño mucho antes de escuchar el goteo del agua.
- Que curioso… - murmuró una voz que nunca antes había escuchado, y que le hizo saltar, mirando alrededor sin poder ver nada ni a nadie.
- ¿Quién está ahí? – preguntó en voz baja, para no atraer la atención de aquellas criaturas que se escondían en la oscuridad.
- Conozco este lugar… - comentó la voz – Pero no creo que debamos estar aquí – de pronto, todo a su alrededor ondulo, y cuando Harry se dio cuenta, se encontraban en una Sala Común de Slytherin que se veía ligeramente diferente a la que Harry conocía.
A unos metros de él pudo ver a un chico de cabello tan negro como el suyo, pero mucho más manejable, y que llevaba pulcramente peinado. Llevaba el uniforme de Slytherin, y la insignia de Prefecto en el pecho, además, era mucho más alto que Harry, por lo que éste aventuro que debía tener más de quince años.
- ¿Quién eres? – le preguntó.
- Tom Ryddle – respondió el chico con tranquilidad, y Harry casi saltó al escuchar eso.
- ¡Yo encontré un diario que tenía las siglas T.S. Ryddle! – le contó.
- ¡Oh!, así que tú encontraste mi diario – comentó el chico, mirando alrededor, antes de mirarlo, sonriéndole amable – Yo soy Tom Sorvolo Ryddle –
- Pero… ¿Cómo es posible que esté hablando contigo? – quiso saber Harry, mirándole desconfiado.
- Buena pregunta – respondió Tom, que le dirigió una mirada analítica, antes de volver a sonreírle – ¿Cómo te llamas? –
Harry dudo un poco. Aquel sueño no parecía para nada un sueño, y no estaba tan seguro de darle su nombre a aquel chico que no conocía. A simple vista se veía amable, incluso tenía que admitir que era bastante atractivo, pero había algo en él que hacía que Harry sintiera cierta animadversión…
- No quieres decirme, ¿Cierto? – le preguntó el chico.
- No entiendo cómo es que estas en mi sueño – fue la respuesta que le dio Harry – Es muy extraño –
- Si, es muy extraño – confirmó Tom asintiendo tranquilamente con la cabeza – Yo tampoco lo entiendo. Soy solo un recuerdo del verdadero Tom, una memoria que él guardo en este diario, y por lo regular sólo puedo comunicarme con quienes escriben en él. Jamás había podido aparecer para hablar frente a nadie de esta forma –
- ¿Pero porque alguien guardaría una memoria suya en un diario? – quiso saber Harry.
- Para dar testimonio de lo que sucedió en Hogwarts – le explicó Tom con tranquilidad.
- ¿Lo sucedido en Hogwarts?, ¿A qué te refieres?, ¿Qué pasó en Hogwarts? – pregunto Harry, prestándole mayor atención al muchacho.
- Fueron sucesos terribles – le contó éste, y suspiro como si le causara cierto agobio recordarlo, mostrándose incluso triste – Hogwarts estuvo a punto de cerrar en aquel entonces, sobre todo, luego de que una pobre chica muriera a causa de aquel monstruo –
- ¡¿A causa de un monstruo?! – repitió Harry asombrado - ¡¿De casualidad estás hablando del monstruo de la Cámara de los Secretos?! –
Tom se mostró asombrado.
- ¿Sabes sobre la Cámara de los Secretos? – le preguntó.
- Sí. ¿Sabes que chica murió? – quiso saber.
- Haces muchas preguntas, pero no has querido decirme tu nombre – observó desinteresadamente Tom, ante lo que Harry se mordió ligeramente el labio.
- Me llamo Harry Potter – respondió entonces, y tuvo la impresión de que al escuchar esa respuesta, hubo un extraño brillo en los ojos de Tom que le hicieron ver de pronto de un color rojizo, mientras sonreía un poco más acentuadamente.
- Bueno, Harry, mucho gusto – le dijo, y realmente se veía complacido – La realidad es que no conocía a esa chica, sólo sé que murió en los baños de las chicas del segundo piso –
Harry le miró con más interés, pues sabía que la entrada a la Cámara se encontraba en ese lugar.
- ¿Y cómo murió? – se animó a preguntarle.
- No lo sé. No se dijo mucho sobre eso. Lo primero que dijeron fue que lo causo el monstruo de la Cámara, pero luego la versión cambio, supongo que porque de mantener esa premisa, tendrían que haber cerrado Hogwarts – le explicó Tom con tranquilidad – Además, después de esa muerte, no se volvió a saber de ningún otro ataque –
Harry estaba por decir algo más, cuando todo a su alrededor comenzó a ondular.
- ¿Qué pasa? – preguntó confundido.
- Parece que estas apunto de despertar – comentó Tom, y le dirigió una mirada intensa – Fue un placer platicar contigo, Harry. Espero que podamos hacerlo de la misma forma en otro momento –
Harry no supo porque, pero esas palabras le hicieron sentir ciertamente inquieto. Cuando parpadeo, se dio cuenta de que estaba mirando el dosel borroso de su cama. Se sentó, y poniéndose las gafas, miró con cierto recelo el diario que estaba sobre la mesa de noche, pues justamente antes de dormir, había estado viéndolo. Se preguntó si había sido un simple sueño movido por todo lo que había pasado en las últimas fechas, o si aquello había sido algo más que un sueño, a final de cuentas, ya no sabía cuánto podía confiar y cuánto no en lo que vivía estando dormido.
No supo porque, pero inquieto, se levantó de la cama y se dirigió a la cama de Draco. Trato de no despertar a Draco al acostarse, pero éste, que trataba de mantenerse alerta incluso mientras dormía por si algo pasaba, abrió los ojos ligeramente adormilado, notando que era Harry quien se estaba acostando a su lado.
- ¿Qué pasa? – le preguntó aún medio dormido.
- Nada. Duérmete. Mañana hablamos – fue todo lo que le dijo Harry, así que Draco sólo asintió con la cabeza, y tomando su mano, volvió a dormir.
Harry sonrió ante aquello, y se terminó de acomodar para dormir también, sintiéndose más tranquilo ante la compañía del rubio.
"Hola, Tom, soy Harry" escribió Harry, y los tres vieron que la tinta brillo ligeramente, antes de desaparecer. A los pocos segundos, surgieron unas nuevas palabras en la hoja. "Hola Harry" era lo que decía.
- No sé qué tan bueno es un libro que puede responderte de esta forma… - comentó Hermione, volviendo a acomodarse en su asiento. Se habían reunido en la biblioteca para hacer la tarea, y Harry había aprovechado para contarle sobre el sueño a la chica, pues a Draco se lo había contado en la clase de Historia de la Magia. Luego de volver a escuchar el relato, Draco le sugirió comprobar si en verdad el diario respondía, y de hecho lo hizo.
- Tampoco estoy tan seguro – concedió Harry mirando el libro con curiosidad.
- Quizás deberías de contarle a alguno de los Profesores – opinó la chica, mirando el librito con cierto recelo.
- En la noche veremos al Profesor Snape, podrías contarle a él – sugirió Draco.
- Supongo… De todas formas he estado pensando tanto en eso, que sin dudas se dará cuenta en la clase de Oclumancia – murmuró Harry encogiéndose de hombros – Aunque lo más seguro es que cuando le diga, Snape vaya a querer que le entregue el diario – se lamentó mientras miraba el diario.
- Es lo más seguro – convino Draco.
Harry suspiro.
- Creo que no me quedará más remedio que hacerlo – comentó mientras comenzaba a guardar sus cosas, y al verlo hacer, Draco mismo comenzó a guardar lo suyo.
- ¿Entonces los veo en el aula? – quiso asegurarse Hermione.
- Sí. En cuanto terminemos la práctica de Quidditch iremos ahí – confirmó Harry.
- Muy bien. Suerte con su entrenamiento – les deseo la chica.
- Gracias. Hasta al rato – se despidió Harry, y ambos salieron de la biblioteca dejando a la castaña ahí, que se enfrasco en sus deberes sin darse cuenta de aquella persona que había estado escuchándolos, y de que algunos minutos después, salió siguiendo a Harry y a Draco.
Esta vez, la práctica fue mejor que la vez pasada. Draco pudo atrapar la Quaffle y hacer varias anotaciones. Su forma de volar volvía a notarse más ágil e intrépida, lo que tuve de bastante buen humor a Marcus. A Harry tampoco le fue nada mal, y pudo atrapar la Snitch en dos ocasiones, así que Marcus se dio por satisfecho, y concluyo el entrenamiento.
- Aún faltan algunas semanas para que juguemos, pero si seguimos así, sin dudas podremos tener un marcador arriba de 400 – comentó Marcus feliz. Nadie dijo nada sobre el hecho de que cada que pasaba el tiempo, Marcus parecía aumentar la cantidad de puntos que se suponía que debían conseguir – Ahora regresemos a los vestuario a bañarnos –
El buen humor era perceptible, pues a diferencia de la vez pasada, todos platicaban y bromeaban, pero cuando llegaron a los vestuarios, el buen humor se esfumo. Dentro, las cosas de todos estaban esparcidas por el suelo.
- ¡¿Pero qué demonios?! – mascullo Marcus.
- ¡¿Quién se atrevió a hacer esto?! – salto indignado Graham mientras se adentraba al vestuario seguido por los demás.
- ¡De seguro algún maldito Gryffindor! – mascullo Adrian mientras comenzaba a recoger sus cosas.
- ¡Snape se enterara de esto! – espetó Marcus furioso mientras levantaba también sus cosas - ¡Y si descubro quien fue, no habrá lugar donde pueda esconderse! –
Por los siguientes minutos, la mayoría estuvo mascullando cosas desagradables contra la persona o personas que hicieron eso mientras recogían, aunque realmente no parecía que faltara nada.
- No puede ser… - apenas y murmuró Harry para sí mismo, pero Draco que estaba cerca de él levantando sus cosas, lo alcanzo a escuchar.
- ¿Qué pasa? – preguntó en el mismo murmullo mirándolo.
- No está el diario – respondió éste, que estaba volviendo a revisar todas las cosas que había juntado.
- ¿Seguro que buscaste bien? – le preguntó, pero se acercó para ayudarlo a buscar.
- Si, pero no está… - le respondió Harry - ¡Maldita sea! – mascullo, mientras se hacía el cabello hacía atrás, dejando visible la cicatriz en el proceso.
- ¿Qué pasa? – les preguntó Blaise, sobre todo al escuchar aquello que mascullo Harry - ¿Te falta algo? –
- Un libro – se apresuró a responder Draco – Pero estaba en Blanco. Un conocido le había pedido que lo guardara. Tiene las iniciales T.S. Ryddle. Si lo ven, es de Harry –
Todos asintieron, y mientras rejuntaban sus cosas, ayudaron a Harry a buscar también aquel libro, aunque no apareció por ningún lado.
- ¿Entonces es todo lo que falta? – pregunto Marcus.
- Parece que sí – confirmó Adrian.
- Entonces reportare esto al Profesor Snape – les informó Marcus – Quizás podamos encontrar tu libro y al infractor, Harry –
- Esperemos… - fue todo lo que dijo Harry, aunque realmente no estaba seguro de que eso fuera posible.
En silencio se bañaron y cambiaron, y en ese mismo silencio regresaron al castillo. Ahí, con la excusa de necesitar ir a la biblioteca, Harry y Draco se separaron de los demás, yendo solos por las mazmorras hacía el aula donde el Profesor Snape les daba las clases de Oclumancia, y donde ya les esperaba afuera Hermione.
- ¿Y esas caras? – preguntó.
- Se robaron el diario de Tom – le explicó Harry.
- ¡¿En serio?!, ¡¿Cómo?! – cuestiono la castaña asombrada.
- Parece que alguien se metió a los vestuarios mientras estábamos entrenando y robo el diario – fue Draco quien le respondió.
- ¿Están diciendo que alguien sabía que Harry tenía ese cuaderno? – inquirió Hermione preocupada.
- Eso parece. Revolvieron las cosas de todos, pero lo único que se perdió fue el diario – le hizo saber Harry.
- Si se arriesgaron a robarlo, muy seguramente no solo sabían que Harry lo tenía, sino que sabían que pensaba contarle de él al Profesor Snape – observó Draco.
- ¿Pero quién podría haber sido? – preguntó Hermione preocupada.
En ese momento la puerta del aula se abrió haciéndolos saltar.
- ¿Piensan entrar en algún momento, o seguirán ahí parados haciéndome perder el tiempo? – les preguntó con acides Snape, mirándolos con su frialdad habitual, ante lo que los tres se apresuraron a entrar.
- Profesor, antes de que comencemos, hay algo que tengo que decirle – le hizo saber Harry en cuanto éste cerró la puerta.
- ¿Y no puede esperar hasta después de la práctica? – preguntó Snape, ligeramente fastidiado porque pensaba que sólo estaban queriendo perder el tiempo.
- Creo que sería mejor si se lo digo de una vez – respondió Harry.
- Entonces habla – le indico Snape cruzándose de brazos.
Harry asintió con la cabeza, y dirigió apenas una mirada de reojo a sus amigos, quienes asintieron también con la cabeza.
- Hace una semana encontramos un libro en el pasillo del segundo piso – comenzó a explicarle – El libro tenía las iniciales T.S. Ryddle y estaba en blanco, pero me llamaba mucho la atención, así que decidí quedármelo. Es difícil explicarlo, pero ese nombre me resultaba conocido, sentía que era de una persona a quien conocía muy bien, pero al mismo tiempo no recuerdo conocer a nadie con ese nombre… Por eso decidí quedarme con el libro y tratar de averiguar quién era ese T.S. Ryddle, pero anoche algo muy extraño paso. Tuve de nuevo el sueño que he estado teniendo del lugar con agua, pero entonces escuche una voz, y el sueño cambio, y vi a un joven frente a mí que se presentó como Tom Sorvolo Ryddle. Me dijo que era una memoria guardada en un diario para dar fe de lo que paso en Hogwarts la primera vez que se abrió la Cámara de los Secretos, y que culminó con la muerte de una alumna –
Snape mantuvo el ceño fruncido durante todo el relato, sin interrumpir, y solo hablo, hasta que vio que Harry no decía nada más.
- ¿Muéstrame ese diario? – le pidió, tendiéndole la mano.
- Eso no va a ser posible – respondió Harry haciendo una ligera mueca.
- ¿Por qué? – quiso saber Snape alzando una ceja.
- Porque lo robaron esta tarde – fue Draco quien contesto – Harry lo traía consigo, pensábamos contárselo en esta reunión y entregarle el libro, pero parece que alguien nos escuchó, y mientras estábamos en la práctica de Quidditch, entro a los vestuarios y robo el libro –
Snape frunció más el ceño, haciendo una mueca inconforme al escuchar eso.
- Muéstrame entonces ese sueño – le indico a Harry, quien asintió con la cabeza.
- Esta bien – concedió.
Dejo sus cosas en una mesita al fondo, y se acercó, tratando de mantener en su cabeza únicamente aquel sueño, para que Snape no viera nada más.
- Legeremens – pronuncio Snape apuntándole con la varita, y con facilidad entro a la mente dispuesta de Harry. Ya conocía esos pasillos, estaba habituado a ellos, y por lo mismo, le fue fácil notar que Harry estaba resguardando sus otros recuerdos. Quizás para alguien con poca experiencia, aquello habría pasado inadvertido, pero para él fue bastante notorio, ya que al chico le faltaba habilidad para poder engañar a alguien con su experiencia. No le presto demasiada atención de momento, pues había un recuerdo en particular que quería ver y que le interesaba. Encontró una puerta casi de inmediato, así que intuyo que Harry no quería que husmeara demasiado en su mente, por lo que traía a él el recuerdo. Quiso abrir la puerta, pero la misma no se movió. Confundido, volvió a intentar abrirla, pero la puerta no se movió ni un centímetro. Eso ya le había pasado antes, cuando quiso ver el sueño que Harry había tenido, y donde había sido atacado, pero la diferencia es que esa vez tuvo que buscar la memoria, y la encontró en una parte muy profunda de la mente de Harry, una puerta en un pasillo oscuro que no pudo abrir. Esta puerta estaba aquí, Harry la había traído, y aun así, no podía acceder a ella.
- ¿Harry? – le preguntó.
- Lo sé – respondió la voz del chico como un eco que resonó suavemente por todos lados, algo normal dado que se encontraban dentro de su mente – Pero no sé porque pasa eso. Yo puedo acceder al recuerdo –
Snape medito un poco.
- Voy a usar mi magia – le advirtió mientras sacaba la varita – Alohomora – pronuncio, y el hechizo salió impactando en la puerta. El lugar a su alrededor vibro suavemente como si una ligera brisa atravesara el lugar, pero la puerta no se abrió – Esto te va a doler – le hizo saber, antes de blandir su varita – Evanesco – el hechizo salió de la varita y choco contra la puerta, pero la puerta siguió tan firme y sólida como antes, mientras que el lugar a su alrededor ondulo con más fuerza - ¿Estas bien? – le preguntó Snape.
- Eso creo… - respondió la voz de Harry, pero ahora se escuchaba ligeramente ahogada.
- Uno más – le advirtió Snape, y alzó la varita de nuevo – Bombarda – llamó, y el hechizo partió con fuerza de la varita, estrellándose con violencia sobre la puerta y causando una fuerte explosión. Todo a su alrededor ondulo, Snape mismo sintió como el lugar se estremecía con fuerza mientras la imagen del pasillo se difuminaba. No se quedó más en la mente de Harry, y cuando salió, lo vio en el suelo, sostenido por Draco y con Hermione a su lado - Perdió el conocimiento, ¿Verdad? – les preguntó.
- Si – respondió Draco mirándolo preocupado - ¿Qué paso? –
- El recuerdo estaba bloqueado, no pude verlo, así que trate de usar magia para ver si podía desbloquearlo su acceso – les explicó Snape mientras agitaba su varita para transformar una silla en un diván, y volviendo a agitar su varita, apunto a Harry, levitando su cuerpo para tenderlo en el diván.
Hermione miró al Profesor preocupada.
- ¿No es peligroso usar la magia dentro de la mente de alguien? – le preguntó.
- Lo es si no se tiene cuidado, si se hace con la intensión de lastimar, y si se usa una gran cantidad de magia – le respondió Snape – La magia que use no fue demasiada para causarle daño, pero sin duda le dolería. De igual forma el entrenamiento que ha estado recibiendo hace que su mente sea más resistente, así que no creo que haya demasiados problema –
- ¿Y porque está bloqueado ese recuerdo? – siguió preguntando Hermione curiosa, acercándose a su amigo para acomodar las gafas que le habían quedado ligeramente torcidas.
- ¿Es como lo del otro sueño al que no pudo acceder? – preguntó a su vez Draco, acercándose también a Harry para estar al pendiente.
- No, la forma en que está bloqueado este recuerdo, es distinto al sueño – respondió Snape negando con la cabeza mientras se recargaba en su escritorio – Harry si lo recuerda y puede verlo, pero como con el sueño, hay una fuerza que mantiene el recuerdo resguardado de ojos ajenos –
- ¿Es posible hacer algo como eso? – preguntó asombrada Hermione.
- No es muy común, porque se necesita de una magia muy fuerte y conocimientos avanzados, para poder hacer eso en la mente de otra persona – explicó Snape, que miraba a Harry pensativo – Obviamente no es la magia de Harry la que hace eso, ni su fuerza de voluntad, hay otra presencia que está influyendo de esta forma –
En ese momento, Harry soltó un quejido, y lentamente comenzó a abrir los ojos.
- ¡¿Estas bien?! – preguntó Draco al momento, asomándose para quedar dentro de su campo visual.
- Eso creo… - murmuró Harry, pero se llevó la mano a la cabeza, sintiendo que le punzaba la cicatriz, y entonces, con asombro, bajo la mano, viendo que tenía sangre en la palma.
Hermione jadeo al ver eso.
- ¡Estas sangrando! – exclamo preocupada.
Draco saco uno de sus pañuelos blancos de seda, y se lo tendió.
- Gracias – le dijo Harry, tomando el pañuelo para ponerlo sobre la cicatriz.
- ¿Te duele? – le preguntó Snape.
- No mucho – respondió Harry mirándolo – Siento más que nada que me punza –
Snape asintió con la cabeza ante sus palabras.
- Me preocupa esa reacción de la cicatriz – le hizo saber, acercándose y haciendo que quitara el pañuelo para poder ver la misma, que estaba ligeramente enrojecida. Hizo una mueca, y fue a uno de sus estantes para sacar un frasquito que se acercó a entregarle – Tomate esto, ayudara con el dolor de cabeza y la sensación de pesadez que seguro tienes –
Harry asintió con la cabeza y tomó el frasquito sin dudarlo, bebiendo su contenido por completo, pero haciendo una mueca ante el sabor amargo.
- ¿Pudo ver el recuerdo, señor? – quiso saber.
- No, no pude acceder a él – le respondió Snape con un gesto de desagrado – Es casi lo mismo que con tu sueño, sólo que aquí, tú puedes acceder a ese recuerdo. Tendré que hablarlo con Dumbledore y los demás –
Harry se limitó a asentir con la cabeza
