Notas de la Autora: Se acaba! Se acaba! Que nervios que ya casi se acabe! Yo soy quien lo escribe, pero no puedo evitar emocionarme cada que subo un capítulo jajajaja En fin, no sé si soy la única, pero Fanfiction me ha estado fallando, no me envía las notificaciones, y eso me ha dado algo de dolor de cabeza. En todo caso espero no ser la única, pero sobre todo que se solucione pronto!
Ahora pasando a los agradecimientos de mi gente hermosa que siempre me lee y me comenta, muchas gracias a CIELO-BL, giuliana contesso x 2 (La vez pasada olvide saludarte, una disculpa enorme!), Abril Elena y Macka 14! Ya saben que para mi sus comentarios son muy importantes, me animan siempre a seguir, y es propiamente por ustedes que sigo actualizando!
Ahora si, no les entretengo, que disfruten este capítulo!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 16: Los Secretos De Hogwarts
- Por Merlín… - murmuró Godric desde su retrato, y Harry y Draco se sobresaltaron ligeramente, alzando la mirada hasta aquel lugar sobre la puerta – Esto no luce bien –
- Nada bien – convino Rowena negando suavemente con la cabeza.
- Es una lástima que en un momento como este, hayan decidido destituir a un Director como Albus Dumbledore – se lamentó Helga.
- Tienes que mantenerte al pendiente, Harry – le advirtió Godric, mirando atentamente al chico – Hogwarts puede volverse mucho más peligroso ahora –
- ¿Por qué? – le preguntó éste.
- Porque Albus estaba trabajando junto con la Profesora McGonagall para descubrir al atacante, y creo que estaban cerca de descubrirlo, sobre todo, luego del último ataque – le explicó Rowena.
- ¿Cómo? – quiso saber Harry curioso.
- Hogwarts posee más de lo que a simple vista se puede ver, Harry – le explicó Godric – Y no lo digo por la Cámara de los Secretos – agregó, dirigiendo una mirada de desapruebo a Salazar, quien indiferente, simplemente se encogió de hombros sin darle importancia.
- ¿Entonces a que te refieres? – quiso saber Harry.
- Hogwarts posee barreras mágicas que lo protegen, eso cualquiera lo sabe porque es información que aparece en la Historia de la Magia, pero lo que ahí no dice, es la naturaleza de las barreras – respondió Godric.
- ¿La naturaleza de las barreras? – repitió Draco confundido.
- Así es – convino Helga – Estas barreras no son simples aunque así puedan parecer –
- Estas barreras fueron creadas con parte de nuestro núcleo mágico – les contó Rowena - Así que no cualquiera puede manipularlas. Inclusive entre los Directores que ha habido, casi ninguno ha podido hacerlo –
- ¿Por qué? – preguntó Harry - ¿Qué diferencia hay entre estas barreras y unas comunes? –
- Primeramente, que las barreras comunes sirven únicamente para proteger de la entrada de extraños a algún lugar, y si el extraño llega a colocarse, las barreras se quedan ahí de forma permanente y estática – le explicó Godric – La barrera de Hogwarts sin embargo, al estar creadas con nuestro núcleo mágico, tiene una cierta voluntad –
- ¡Es como un ser vivo! – comentó Helga feliz.
- En cierto modo – convino Rowena asintiendo con la cabeza – Y dado eso, las barreras son más poderosas y protegen de forma más eficiente el castillo. Si alguien quiere interferir con ellas, pueden actuar en consecuencia, volver más fuerte una cierta zona, o volver a cubrir de inmediato una zona que haya quedado descubierta, además de que pueden advertir sobre el intruso, y obstaculizar su camino si no puede contenerlo –
- Vaya, eso en verdad parece como un ser vivo que puede pensar por sí mismo – opinó Harry.
- ¿Verdad que si? – le preguntó Helga feliz – ¡Siempre lo he dicho! –
- Tonterías – siseo Salazar.
- ¡Ya sabes que no te entendemos cuando siseas! – le riño Godric con el ceño fruncido – En fin – agregó, negando con la cabeza antes de regresar su mirada a los niños – Esa es la diferencia más notable. La otra, es que como la barrera tiene cierta voluntad, no obedece a cualquiera. Quien la quiera manipular, debe tener una cierta afinidad con ella, y un buen caudal mágico, por eso no muchos Directores han podido controlar por completo la barrera –
- Albus es uno de los pocos Directores que ha podido controlar la barrera, y aun así, no ha podido hacerlo en su totalidad – se lamentó Helga.
- En manos de cualquier otro, la barrera permanecería como una simple barrera, ya que reacciona en función de quien la quiere controlar – agregó Rowena – Mientras más fuerte sea el mago que la quiere controlar, más poderosa se mostrara, y más funciones hará por si misma –
- ¿Y qué estaba haciendo exactamente Dumbledore para descubrir al atacante? – quiso saber Harry.
- Trataba por medio de la barrera, de sentir cuando la bestia se estuviera moviendo, para tratar de rastrear su procedencia – le explicó Godric.
- Quizás si fuera más poderoso, o tuviera más afinidad a la barrera, eso habría facilitado el rastrear a esa bestia – comentó Rowena – Pero como no es así, Minerva le estaba ayudando –
- Los Subdirectores también pueden controlar la barrera – les contó Helga animada – Pero casi no sucede porque su afinidad con ella es escasa, o su nivel mágico no es suficiente, sin embargo, Minerva es una bruja muy habilidosa y con un gran caudal mágico, además, su afinidad con la barrera es mejor que la de muchos otros Subdirectores –
- Así que entre los dos han estado trabajando en la barrera para rastrear al monstruo, y habían concluido que el mismo parecía siempre aparecer y desaparecer en el segundo piso – les hizo saber Godric, y Harry lo miró asombrado por esa exactitud, ya que él sabía que ahí estaba la entrada a la Cámara de los Secretos.
- Es una lástima que cuando más cerca estaban de obtener una respuesta, Albus haya sido destituido – se lamentó Helga – Ahora no sabemos qué será de la escuela… –
- Parece que el segundo piso está inundado de nuevo – comentó Draco cuando iban de regreso a la Sala Común, mirando las escaleras mojadas frente a ellos.
Harry también miró las escaleras bajo la Capa de Invisibilidad, antes de mirar hacía el pasillo.
- ¡Eso es, Draco! – exclamó de pronto, lo que hizo sobresaltar un poco al rubio.
- ¿Qué pasa? – le preguntó éste confundido.
- ¿Recuerdas lo que dijo tu madre? – le preguntó Harry – Una chica fue asesinada, y Tom me dijo que sucedió en el baño de niñas del segundo piso… Y hay un fantasma de una niña en ese baño… -
- No estarás refiriéndote a Myrtle, ¿Verdad? – le preguntó Draco con cierto escepticismo, mirándole incluso con una ceja alzada.
- Podría ser. Vamos a preguntarle – y decidido, comenzó a andar hacía allá, mientras Draco le seguía nada convencido de querer soportar a ese molestoso fantasma, pero sin la intensión de dejar ir sólo a Harry.
Cuando entraron, no vieron al fantasma por ningún lado.
- Bueno, no está – comentó Draco, pero Harry lo ignoro olímpicamente y les quito la Capa.
- Myrtle, ¿Estás aquí? – preguntó en voz alta, y apenas unos segundos después, se escuchó el ruido de chapoteo en el cubículo del fondo, antes de que Myrtle se asomara desde ahí.
- ¿Eres tú, Harry? – preguntó con voz melosa la chica, y sonriendo ampliamente al verlo, termino de salir del cubículo para acercarse flotando, jugando con su cabello sin dejarle de sonreír a Harry – ¿Viniste a visitarme? – le preguntó emocionada.
- Bueno… Yo… Lo que sucede es que quiero hacerte una pregunta… - le trato de explicar Harry sin que fuera demasiado notorio que estaba evadiendo aquella pregunta.
- ¡Si, si quiero! – exclamó emocionada Myrtle, y Harry la miró confundida.
- ¿Si quieres qué? – le preguntó.
- ¡Si quiero ser tu novia! – le aclaró Myrtle feliz.
- ¡¿QUE?! – ahora fue Draco el que exclamó - ¡Jamás te pregunto eso! –
- ¡Pero me quiere hacer una pregunta, quizás sea eso! – se defendió la chica mirándole con el ceño fruncido por su interferencia.
- ¡Pero no lo es! – le hizo saber Draco mirándola también con el ceño fruncido - ¡Además, eres un fantasma! –
- ¡¿Eso que tiene que ver?! – le preguntó la chica envarándose molesta.
- ¡Ambos, basta! – les ordenó Harry, aunque se notaba algo incómodo cuando miró a la chica fantasma – Lo siento, Myrtle, no era eso lo que quería preguntarte – le explicó, y desvió la mirada sin animarse a ver la expresión de desilusión de la fantasma – De hecho, lo que quería preguntarte era la forma en que moriste… –
- Oh, sobre eso… - murmuró Myrtle, y olvidándose momentáneamente de su desilusión previa, se mostró pensativa, olvidándose momentáneamente del tema anterior – Sucedió en aquel cubículo – y señalo el cubículo del que había salido – Pero realmente no recuerdo mucho –
- ¿Y qué es lo que si recueras? – se animó a preguntarle Harry.
- Bueno, estaba aquí llorando porque me había estado molestado Olive Hornby, cuando escuche que un niño susurraba algo, pero no le entendí nada, parecía hablar otra lengua – ante aquello, Harry y Draco intercambiaron una mirada, aunque no interrumpieron el relato de la chica – Me asome para gritarle que se fuera porque este era el baño de las niñas, y entonces… Me morí… -
- ¿Sólo así? – no pudo evitar preguntar Draco confundido, lo que le gano una mirada dura de parte de la chica fantasma.
- ¿No recuerdas nada más? – preguntó Harry también confundido.
Myrtle se mostró pensativa por un rato.
- No mucho, sólo un par de ojos amarillos, y que sentí como si mi cuerpo se paralizara – le respondió entonces.
Harry trato de encontrarle pies o cabeza al relato de Myrtle, pero aquello parecía imposible.
- Pues lo que dice no nos aclara nada – comentó Draco.
- No, seguimos igual… - convino Harry suspirando – Bueno, esas eran todas las dudas que tenía. Gracias por respondernos, Myrtle –
- Siempre es un placer platicar contigo, Harry – le respondió la chica sonriéndole coqueta, ante lo que Harry se removió incómodo.
- Vámonos – mascullo Draco, y jaló a Harry hacía la salida.
- ¡Espera, Draco, la Capa! – le recordó Harry, deteniéndolo antes de que salieran para poder ponerse la Capa.
- ¡Vaya! – exclamó Myrtle acercándose – Que curiosa Capa –
- Es una Capa de Invisibilidad – le explicó Harry asomando la cabeza.
- ¡Ya vámonos! – le apuró Draco, acomodando la Capa mientras se apresuraba a salir del baño llevando a Harry consigo.
Cuando estaban cerca de las escaleras, escucharon los pasos de alguien que venía, por lo que alarmados comenzaron a retroceder lo más rápido que les era posible sin que sus pasos resonaran demasiado en los charcos del agua. Doblaron una esquina, y ahí se detuvieron por un momento para asomarse, viendo que era Filch quien llegaba.
- ¿Sigue custodiando este lugar? – preguntó en un susurró Harry, mirando al conserje con asombro.
- Eso parece… Esta loco – respondió Draco también en un murmullo.
- No digas eso, Draco – le reprendió Harry sin alzar demasiado la voz, sintiendo pena por aquel hombre – No debe estarlo pasando bien luego de que la Señora Norris fuera atacada. Era su única amiga –
- No me imagino por qué – ironizó Draco, ante lo que Harry le dio un codazo en las costillas que le hizo soltar una queja, que en medio del silencio Filch alcanzo a escuchar.
- ¡¿Quién está ahí?! – exigió agitando el trapeador que tenía entre manos - ¡Sal de una vez infractor!, ¡No creas que te tengo miedo!, ¡Sé que tú eres quien lastimo a la Señora Norris! – y para la suerte de Harry y Draco, lo vieron que comenzó a caminar hacia donde ellos estaban.
- ¡Viene hacía acá! – murmuró Draco alarmado.
- Ya lo vi… - murmuró Harry también, mirando al conserje preocupado - ¡Ven! – y tomando de la mano a Draco, comenzó a correr por el pasillo, doblando en una esquina y luego en otra, buscando poner la mayor distancia posible entre ellos y Filch - ¡Por aquí! – le indico cuando vio una puerta, y abriéndola, ambos entraron.
Una vez que cerraron la puerta, en acto reflejo miraron hacia el interior, recordando lo sucedido el año anterior con aquel perro de tres cabezas.
- ¡Mira, Draco! – exclamó Harry lo más bajito que le fue posible, y quitándose la Capa, se acercó de inmediato al enorme espejo que estaba al fondo.
- ¿Es el mismo espejo? – preguntó Draco asombrado, y con la Capa en mano, se apresuró a acercarse.
- Parece que si – respondió Harry luego de observar el marco del espejo, pero al pararse enfrente, la sonrisa se le borro.
Nuevamente la imagen que mostraba el espejo había cambiado. Por primera vez desde que conoció ese espejo, podía ver a su reflejo vistiendo el uniforme de Slytherin, pero no sólo eso, la cicatriz en su frente no estaba, y abrazaba a Draco y Hermione mientras los tres reían con una felicidad que no recordaba haber visto antes en ellos, sin mencionar el hecho de que Hermione vestía también el uniforme de la Casa de Slytherin.
Draco tampoco hablo, completamente mudo por el reflejo que había en el espejo frente a sus ojos. En él, podía ver a un Draco un poco más grande, quizás de unos catorce o quince años, que con una actitud sensual y juguetona que no sabía que podía mostrar, tenía apresado entre su cuerpo y la pared a un Harry algunos centímetros más bajito, pero que no se veía para nada incomodo, que incluso sonreía mientras sus manos se apoyaban en el pecho del rubio no para apartarlo, propiamente sea dicho. Y aquel Draco mayor, sonriéndole a aquel Harry en el espejo, tomó su mentón, e inclinándolo suavemente, se acercó a besarlo.
- ¿Draco? – la voz de Harry le hizo sobresaltarse.
- ¡¿Qué?!, ¡¿Qué paso?! – le preguntó alarmado, esperando que la penumbra del aula pudiera ocultar el calor que sentía en el rostro.
- ¿Estas bien? – le preguntó Harry mirándolo confundido, y cuando Draco estaba por responder, escucharon pasos fuera del aula.
Draco apenas y alcanzo a reaccionar echándoles la Capa encima, justo cuando la puerta se abrió.
Snape se asomó al interior del aula, mirando brevemente esta, antes de cerrar de nuevo la puerta para seguir patrullando los corredores.
Harry y Draco suspiraron aliviados, y Harry se apresuró a sacar el Mapa.
- Regresemos a la Sala Común – comentó.
- Está bien – convino Draco, y en silencio, con mucho cuidado y revisando constantemente el Mapa, ambos regresaron a la Sala Común, descubriendo que no quedaban más que Theodore, Blaise, Vincent, Gregory y Millicent, ya que se habían encargado de correr al resto de los alumnos a sus respectivos dormitorios para cuando ellos llegaran.
- ¿Y bien? – preguntó Blaise apenas los vio aparecer en la Sala Común.
- No pudimos hablar con Dumbledore… - murmuró Harry, y fue a sentarse al sillón más cercano a la chimenea con gesto abatido.
- ¿Por qué?, ¿Qué paso? – quiso saber Millicent mirándolos confundida.
- Dumbledore ha sido destituido… - respondió simplemente el ojiverde, suspirando pesadamente al recordar lo sucedido, pero sin poder decir que el mismo padre de Draco se había encargado de traer la noticia al castillo.
- ¡¿En serio?! – preguntó Theodore atónito - ¡No me lo puedo creer! –
- Pues créelo – mascullo Draco, yendo a sentarse al lado de Harry.
- ¿Y entonces?, ¿Ahora qué sigue? – le preguntó Vincent a Harry.
- No lo sé… - respondió Harry encogiéndose de hombros – Supongo que podría decirle a Snape, porque la verdad no se me ocurre nada más –
Luego de permanecer un poco más en la Sala Común, todos se fueron a sus habitaciones, aunque ni Harry ni Draco pudieron dormir, cada uno sumido en sus pensamientos sobre lo que había sucedido en aquel largo día, y lo que habían visto en aquel espejo…
Abrió los ojos. Todo a su alrededor era oscuridad, pero el goteo constante que hacía eco, le hizo saber que de nuevo estaba teniendo aquel sueño, y saberlo le hizo sentir inseguro, sobre todo, recordando las anomalías que últimamente había sufrido cuando tenía aquel sueño.
De pronto se percató de que a diferencia de los sueños pasados, en esta ocasión el agua le llegaba hasta la cintura, agua helada que le hacía temblar.
- Ayuda… - pidió de nuevo aquella voz.
- ¿Dónde estás? – le preguntó Harry, y comenzó a andar, deteniéndose cuando noto que estaba adentrándose más al agua – No puedo verte –
- El tiempo se le acaba… - hablo entonces aquella otra voz, pero a diferencia de la vez pasada, sonó dolida, cansada y muy bajita, como si le costara trabajo hablar.
- ¿El tiempo?, ¿Por qué? – preguntó, pero entonces sintió que algo le tomó del tobillo, y antes de que pudiera hacer nada, lo jaló hacía las profundidades del agua, como si de pronto el piso bajo sus pies hubiera desaparecido.
Forcejeo con fuerza tratando de soltarse, pero aquellas garras le aferraban con mayor fuerza. Trato también de gritar, aunque de su boca no salió sonido alguno bajo el agua, mientras sentía que más y más garras se aferraban a él con fuerza, hundiéndolo más y más, y conforme más lo hundían, la cicatriz había comenzado a dolerle.
- ¡rry…! ¡arry…! ¡HARRY! – de pronto, aquella voz fue perfectamente audible, y se dio cuenta de que pese a que estaba empapado de aquella agua helada, ya no estaba bajo el agua ni en su sueño, estaba de nuevo en su cuarto, y Draco le tenía aferrado fuertemente de los hombros de una forma que dolía.
Alguien había prendido en ese momento la luz, y Draco contuvo el terror que sintió al ver que no solo la cicatriz le sangraba de nuevo, sino aquellas marcas rojas que eran visibles en el cuello de Harry.
- ¡Llamen a Snape! – ordenó sin siquiera dudarlo.
- Vamos Vincent, vayamos juntos – le pidió Blaise sin dudarlo, y asintiendo repetidas veces con la cabeza, Vincent lo siguió.
- Tranquilo Harry, en un momento vendrá Snape – le hizo saber a éste, quien sólo asintió con la cabeza titiritando.
- ¿Usamos magia para secar a Harry? – preguntó Theodore, que no perdía detalle de lo que estaba pasando, sobre todo, de aquella sangre que parecía salir de la cicatriz de Harry, o aquellas marcas rojizas en su cuello, que él estaba seguro de que el moreno no tenía antes de irse a dormir esa noche. La actitud de Draco también era algo a tener en cuenta, pues si bien se veía asustado y preocupado, tenía bastante más control sobre sí mismo del que hubiera creído posible en ese tipo de situación, y también se mostraba más posesivo de lo que recordaba haberlo visto.
- No. Pásame una frazada – le pidió el rubio, así que Theodore se apresuró a pasarle la de su cama, misma que Draco puso sobre los hombros de Harry, usando la manga de su pijama para limpiar la sangre de su frente – Tranquilo Harry, todo está bien – le susurró, subiéndose a la cama pese a lo empapada que estaba, para abrazarlo mejor y tratar de darle calor, sin querer usar magia, al recordar la última vez que despertó de un sueño y trataron de usar magia en él.
Harry se limitó a asentir con la cabeza, temblando de pies a cabeza, aunque no sabía si era por el frio, por el sueño, por el dolor en el cuerpo, o por el dolor en la cicatriz, del que en varias ocasiones más se limpió la sangre, mientras otras veces era Draco quien lo hacía.
Snape no tardo demasiado en llegar, y si le llamó atención la forma en que Draco abrazaba a Harry, se guardó muy bien de decir nada.
- ¿Que paso? – preguntó.
- No lo sé. Despertó gritando y empapado – le explico, y medio abrió la frazada para mostrarle las marcas en el cuello – No quise usar magia – agregó de manera significativa, y no necesito más para que Snape entendiera el porqué de ello.
- Muy bien – convino, y miró a Harry – ¿Puedes pararte? – le preguntó, y su tono un poco más suave de lo normal, asombro a Theodore, Blaise y Vincent, aunque ninguno se animó a comentar nada al respecto.
- Puedo… Intentarlo… - respondió tembloroso el ojiverde, pero eso fue suficiente para que Snape decidiera que no lograría llegar por cuenta propia.
- Yo te llevare – le advirtió, y haciéndole un gesto con la cabeza a Draco, este se apresuró a pararse, dejando el espacio para que el Profesor tomara en brazos a Harry, levantándolo con una firmeza y facilidad que ninguno de los 4 en aquella habitación pensó que tuviera, y cargándolo, lo saco del lugar.
Draco no lo dudó ni un momento y lo siguió, mientras los otros 3 se quedaban ahí.
- ¿Qué diablos fue todo eso? – se animó a preguntar Blaise una vez que se quedaron solos.
- Parece ser el tipo de cosas en las que Harry y Draco están metidos, pero que nosotros desconocemos por completo – le respondió Theodore mientras tomaba su varita y la agitaba para secar la cama de Harry.
- La cicatriz le sangraba… - observó Blaise con cierta preocupación.
- Lo vi – convino Theodore mientras iba a su cama.
- ¿Y eso que significa? – preguntó Vincent confundido - ¿Cómo puede sangrar una cicatriz de hace tantos años? –
- No debería – concedió Theodore.
- Además, esa fue la cicatriz que le quedo de vencer al Señor Tenebroso… - comento de forma lúgubre Blaise.
- Lo es – concordó Theodore mientras se acostaba.
- ¡¿Te vas a dormir?! – le preguntó Blaise mirándolo atónito.
- Claro – respondió Theodore con total tranquilidad - Es de noche, y mañana tenemos clases, así que debemos descansar –
- ¡Theodore, acabas de ver a Harry Potter, el vencedor del Señor Tenebroso, despertarse gritando, empapado como si acabara de venir de nadar con el Calamar Gigante, y con la cicatriz que le quedo de la derrota del mago más poderoso que haya existido, sangrando!, ¡¿Y dices que te vas a ir a dormir?! – exclamó Blaise sin poder creérselo.
- Si Blaise, si – mascullo Theodore mirándole con el ceño fruncido - ¿Qué tiene de malo?, ¿Acaso vas a esperarlos hasta que lleguen?, ¿Y qué harás cuando lleguen?, en el hipotético caso de que lleguen en algún punto de la noche – le cuestiono con ironía - ¿Preguntarle a Harry porque le sangraba la cicatriz que le quedo de cuando venció al señor Tenebroso hace 12 años?, ¿Preguntarle porque estaba empapado?, ¿O simplemente lo miraras como bicho raro en espera de encontrar alguna milagrosa respuesta solo viéndolo? Nunca nos han dicho nada de lo que hacen, Blaise, ¿Qué te hace creer que esta vez será distinto?, ¿Ya tienes la confianza de Harry para pedir ese tipo de explicación?, ¿Harry te ve como un amigo de confianza?, a Draco lo ve de esa forma, a todos nos queda claro, por eso Draco puede inclusive ir con él a todos lados, y lo está ayudando con lo que sea que sabe. Nosotros no tenemos ese estatus con él, y me pregunto, ¿Qué tan dispuesto estas a tener ese estatus?, recuerda que no sólo se trata de tener, si quieres algo, debes dar algo a cambio y en igual medida, así que, ¿Te has puesto a pensar en que es lo que debes dar a cambio para tener esa clase de respuesta?, y sobre todo, ¿Estás listo para ello?, porque yo creo que no, así que deja de hacer escándalo y duérmete, Blaise. Cuando estés listo a dar en igual medida, estoy seguro de que Harry responderá. Yo aún no lo estoy, así que no vale la pena perder el sueño por eso – y dicho así, se acomodó y se tapó dándole la espalda a Blaise.
Vincent no dijo nada más tampoco, y dirigiéndose a su cama, se acostó.
Blaise hizo una mueca, pero al igual que Vincent no dijo nada, sabía que no tenía sentido, Theodore tenía razón en ese punto, así que en silencio apagó las luces y se fue a acostar.
- Llama a Madame Pomfrey – le ordeno Snape en cuanto entraron a la Enfermería.
- ¡Sí! – respondió de inmediato Draco, corriendo hacía donde quedaba la habitación de la bruja, mientras Snape llevaba a Harry a una de las camas vacías al fondo, en donde con cuidado lo sentó - ¿Cómo te sientes? – le preguntó.
- Un poco adolorido – le respondió éste, que afortunadamente había comenzado a dejar de temblar.
- No te preocupes, en seguida vendrá Madame Pomfrey – le aseguró Snape, justo en el momento en que Draco y Madame Pomfrey aparecían.
- ¡¿Qué ha sucedido?! – preguntó alerta la mujer, acercando con preocupación mientras miraba a Harry, haciendo una mueca al ver la sangre en su rostro.
- Parece que tuvo otro de esos sueños extraños que no estoy tan seguro de que sean sueños – le explicó Snape a la mujer – Tiene esta marca, pero no sé si tiene más en el cuerpo – y destapó un poco la parte del cuello, mostrándole a la mujer las marcas que ya se amorataban ligeramente – Así que me gustaría que lo revisara, pero sin magia, porque no sabemos si su magia pueda reaccionar –
- Muy bien, lo revisare sin magia – convino Poppy, y agitando su varita, hizo levitar unos biombos para acomodarlos alrededor de la cama del niño – Permanezcan afuera – les ordeno, y Snape y Draco se quedaron del otro lado de los biombos, mientras Madame Pomfrey ayudaba a Harry a quitarse la ropa aún mojada, haciendo muecas preocupadas ante las marcas que tenía en las piernas, los brazos y el cuello – Por Merlín santo, niño, como te pasan estas cosas… - murmuró con cierta tristeza, pero como Harry no sintió que fuera una pregunta hecha realmente hacía él, no dijo nada y dejo que la Enfermera terminara de revisarle, poniéndole algunos ungüentos sobre los magullones, para después ayudarle a vestirse y acostarse – Listo. Pueden pasar – indico entonces a los otros dos, que de inmediato entraron.
- ¿Y bien? – quiso saber Snape.
- Tiene marcas como de garras en las piernas, los brazos y el cuello, como si lo hubieran agarrado con bastante fuerza. De ahí en más no tiene ninguna herida – le explicó Madame Pomfrey.
- ¿Puedes recordar el sueño que tuviste, Harry? – le preguntó Snape mirándolo.
- Si – respondió éste asintiendo levemente con la cabeza – Era el mismo de la cueva y la voz que pedía ayuda –
- Muy bien. En estos momentos no intentare verlo, no sabemos si tu magia pueda reaccionar, así que simplemente descansa – le indico Snape – Mañana intentare ver el sueño –
- Esta bien – convino Harry.
- Yo digo que lo dejemos pasar la noche aquí – comento Madame Pomfrey – Estaré al pendiente de él por si vuelve a pasar algo más, y si no, mañana lo dejare salir temprano –
Snape medito aquello.
- Esta bien. Mañana vendré por él para llevarlo al Gran Comedor – convino – Descansa – le ordeno a Harry, que asintió con la cabeza, antes de mirar a Draco – Vámonos señor Malfoy, lo llevare a las mazmorras –
- Señor… - comenzó a decir Draco, pero Snape lo interrumpió.
- No, no puedes pasar la noche aquí. Vámonos – y comenzó a andar hacía la salida, dejando a Draco con una mueca de descontento.
- Te veo mañana – le prometió a Harry, antes de correr detrás del Profesor.
Draco no había podido dormir por más que lo intento cuando regreso al dormitorio. A su mente no dejaba de venir aquella imagen que había visto en el espejo, donde su yo más grande besaba a Harry, para luego recordar la forma en que había visto a Harry aquella madrugada, todo empapado en agua helada, lastimado, y con la sangre corriéndole desde la cicatriz. Se había sentido tan inquieto, que simplemente le había sido imposible dormir, así que cuando el profesor Snape llegó para llevarle a Harry su ropa y sus lentes, no hubo poder humano que lo hiciera desistir de acompañarlo, amenazando con que si no iba con él, de todos modos iría por su cuenta. Al final, el Profesor Snape aceptó que fuera, y se mantuvo al lado de la cama de Harry hasta que le escuchó suspirar, para segundos después comenzar a abrir los ojos.
- Espera, te daré tus lentes – le aviso, levantándose de la silla para tomarlos de la mesita de noche. Había tenido toda la intensión de pasarle los lentes como había dicho, pero por alguna razón que escapo por completo de si, decidió ponérselos él mismo.
- Yo… Gracias – murmuró Harry, ligeramente confundido por aquel gesto, y el mismo Draco no supo que decir, así que simplemente asintió con la cabeza y se fue a sentar.
- ¿Cómo te sientes? – le preguntó, buscando distraer la atención de lo sucedido.
- Creo que bien – respondió Harry – Por lo menos el cuerpo ya no me duele –
Draco iba a abrir la boca para decir algo, cuando Madame Pomfrey llego.
- ¿Cómo te sientes? – le preguntó a Harry acercándose.
- Creo que ya me siento bien – le respondió Harry.
- Me alegra. En lo que llega el Profesor Snape, te haré unas revisiones – le avisó, y Draco salió de los biombos para permitir a la Medibruja hacer su trabajo.
Primeramente le hizo una revisión a Harry, comprobando que los hematomas habían desaparecido, y luego, uso su magia, comprobando que la magia de Harry no reaccionaba. Cuando termino, asintió satisfecha.
- Muy bien, estas en perfectas condiciones – le informó satisfecha – Ahora vístete, y en cuanto llegue el Profesor Snape te dejaremos salir –
- Si, muchas gracias – le dijo Harry, y una vez que la Enfermera salió, comenzó a vestirse, saliendo a los pocos minutos – Listo – le informó a Draco, antes de que su mirada se paseara por aquellas camas con los biombos corridos donde descansaban los alumnos petrificados.
- Según dijo la Profesora Sprout, las Mandrágoras ya están cerca de la etapa en la que se pueden usar para crear el antídoto para los petrificados – comentó Draco al percatarse de hacía donde veía Harry.
- Pero aún no sabemos quién está haciendo esto – comentó con cierta decepción el ojiverde.
En ese momento, Madame Pomfrey regresó.
- ¿Listo? – le preguntó a Harry, que asintió con la cabeza.
- Bueno, el Profesor Snape está acompañando al resto de los Slytherin al Gran Comedor, así que yo los llevare hasta allá – les informó – Vamos – y comenzó a andar.
- ¡Madame Pomfrey! – se apresuró a llamar su atención Harry, que no se había movido de donde estaba - ¿Cree que podríamos ver un poco a Hermione? – se animó a preguntarle.
La mujer le observó con cierta pena ante la pregunta.
- Mi niño, ella no puede escucharte, ella no sabrá que estás ahí – le quiso explicar, pero al ver el gesto de tristeza en su rostro, se mordió ligeramente el labio – Sólo cinco minutos, no más. Debo llevarlos al Gran Comedor – les advirtió, y se guardó muy bien de sonreír al ver el gesto de felicidad en el pelinegro.
- Gracias Madame Pomfrey – le dijo, y se apresuró a acercarse a la cama donde su amiga estaba, siendo seguido de cerca por Draco, que pensaba igual que la Enfermera, que era una pérdida de tiempo, que ella no sabría que estuvieron ahí, pero si era algo que Harry quería, y eso podría hacerle sentir un poco mejor, decidió que no diría nada al respecto, y junto con el moreno entro tras los biombos, viendo a la chica en aquella pose rígida.
- ¿Crees que pudo ver a la persona que las atacó? – le preguntó Harry, sin dejar de mirar el rostro paralizado de su amiga.
- No lo sé, aunque es muy probable – le respondió Draco.
- ¿Pero porque traían un espejo? – se preguntó Harry pensativo – Snape lo dijo, cuando las encontraron traían un espejo -
- No tengo idea – respondió Draco encogiéndose de hombros, y estaba por decirle a Harry que era mejor irse, cuando su mirada cayó en algo arrugado dentro de la mano de Hermione - ¡Mira! – le aviso, y se acercó señalando la mano, ante lo que Harry también se acercó.
- Parece ser un pedazo de hoja – comentó, y con cuidado intento quitarla, pero estaba firmemente sujeta en la mano.
- Ten cuidado o podría romperse – observó Draco.
- Lo sé – respondió Harry, que trataba de no jalar con demasiada fuerza, jalando apenas un poco, y moviéndola de uno u otro lado para tratar de zafarla - ¡Lo tengo! – exclamó animado cuando por fin pudo quitarla.
- ¿Qué dice? – preguntó curioso Draco, acercándose para poder ver.
- Veamos… - murmuró Harry, desenvolviendo y estirando la hojita para poder leer su contenido – De las muchas bestias pavorosas y monstruos terribles que vagan por nuestra tierra, no hay ninguna más sorprendente ni más letal que el Basilisco, conocido como el rey de las serpientes. Esta serpiente, que puede alcanzar un tamaño gigantesco y cuya vida dura varios siglos, nace de un huevo de gallina empollado por un sapo. Sus métodos de matar son de lo más extraordinario, pues además de sus colmillos mortalmente venenosos, el Basilisco mata con la mirada, y todos cuantos fijen su vista en el brillo de sus ojos han de sufrir instantánea la muerte. Las arañas huyen del Basilisco, pues es éste su mortal enemigo, y el Basilisco huye sólo del canto del gallo, que para él es mortal… -
- ¡Eso es! – murmuró Draco - ¡Por eso lo oyes, Harry, y por eso nadie más lo puede escuchar! –
- Porque es una serpiente… - completó Harry asombrado – Y jamás pensamos en eso, siempre pensamos que era una persona… -
- Aunque todavía no entiendo cómo es que se mueve. Si es tan grande, alguien ya debería haberlo visto – comentó Draco pensativo.
- Quizás si lo vieron – observó Harry.
- Pero nadie ha muerto – le recordó Draco, y Harry medito un poco antes de sonreír.
- Porque no lo vieron directamente a los ojos – le aclaró triunfante – La señora Norris debe haberlo visto a través del agua que había esa noche en el suelo. Colin lo vio a través del lente de su cámara. Luna… Luna fue encontrada petrificada de cara hacía los cristales de la ventana, así que seguramente también vio sólo el reflejo –
- Ernie Macmillan pudo haberlo visto a través del fantasma de Gryffindor – aportó Draco luego de seguir la línea de pensamientos de Harry.
- Si, y como Nick es un fantasma, no podía morir – concordó el ojiverde.
- Y Granger y Pansy lo vieron a través del espejo que llevaban – continuo Draco.
- Así es – confirmo Harry asintiendo con la cabeza – Quizás Herm pensó en el Basilisco como una posibilidad, pero fue a confirmarlo a la biblioteca para estar segura antes de decirnos nada – agregó mostrándole la hoja de papel – Así que estaban regresando con cuidado cuando el Basilisco las descubrió –
- Bueno, le concederé eso a Granger – opinó Draco asintiendo con la cabeza.
- Tendrás que concederle un poco más – comentó Harry, señalándole la inscripción a pluma al pie de la nota.
- ¿Cañerías? – leyó Draco confundido.
- Herm descubrió cual era el medio por el cual se movía. Por eso podía escucharlo. Su voz hacía eco en las tuberías y yo podía escucharlo con más claridad – le explicó Harry – Vamos, tenemos que buscar al Profesor Snape y contarle –
Draco asintió con la cabeza, y ambos salieron para seguir a Madame Pomfrey al Gran Comedor.
