Notas de la Autora: Sorry! Me tarde un día más en actualizar de lo que tenía previsto... En parte también Fanfiction me esta dando algunos problemas, pero espero que pese a todo, puedan disfrutar de este nuevo capítulo!
Y pasando a los agradecimientos, gracias a Abril Elena y Macka14, que como siempre aquí están dejándome sus comentarios! Muchas gracias y perdón por la tardanza! Espero que este capítulo sea de su agrado!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 17: Y La Serpiente Abre Sus Fauces
Conforme se acercaban al Gran Comedor, no dejaron de notar que el ambiente era aún más lúgubre y pesado que en ocasiones pasadas. No se oían voces, ni siquiera murmullos, y todos se movían en grupos grandes, siempre acompañados de un Profesor, y aun así, manteniéndose completamente alerta, algunos de los estudiantes incluso llevaban la varita en la mano, listos para defenderse de ser necesario.
En el Gran Comedor la situación no era diferente, inclusive el ambiente se veía más lúgubre a causa del cielo gris que ese día se mostraba en el techo encantado. No se escuchaba casi ningún ruido, ni siquiera de los cubiertos o copas al usarle, como si los estudiantes temieran que al hacer demasiado ruido, pudieran atraer la atención del monstruo sobre ellos.
- Vayan a su mesa – les indico en voz baja Madame Pomfrey, dirigiéndose ella misma a la mesa de los Profesores, así que Harry y Draco se dirigieron a la mesa de Slytherin, donde comieron en medio de aquel pesado silencio.
Cuando terminaron de desayunar, los Jefes de Casa se encargaron de llevar a sus respectivos alumnos de regreso a las Salas Comunes, pero cuando Harry iba saliendo junto con el resto de los Slytherin, alguien le sujeto la mano, jalándolo ligeramente.
- Sí necesito tu ayuda – le susurró apresuradamente una preocupada Ginny Weasley.
- ¿Qué ocurre? – le preguntó alerta, saliéndose de la fila mientras Draco hacía otro tanto para acercarse a ambos, mirando a la pelirroja con el ceño ligeramente fruncido.
- Es sobre… - pero no alcanzó a terminar de decir, porque en ese momento, Ron llego y la jalo, alejándola de Harry.
- ¡No toques a mi hermana! – le espetó.
- ¡Ron, suéltame! – le reclamó Ginny molesta y frustrada.
- ¡Estoy cuidándote, Ginny!, ¡Si sigues cerca de él, terminaras petrificada como Hermione! – le recordó Ron, molesto con la actitud retadora de su hermana menor.
- ¡¿Qué está pasando aquí?! – preguntó la autoritaria voz de la Profesora McGonagall – Regresen todos a sus filas y sigan avanzando en orden, o comenzare a restarles puntos – advirtió.
Neville jalo a Ron, mientras Ginny se soltaba de él y regresaba a la fila. Draco por su parte jalo consigo a Harry, aunque Harry se resistió un poco.
- Vámonos o perderemos puntos – le apremio Draco, y al ver que Ginny también se iba, accedió a regresar a la fila, aunque no dejo de sentirse inquieto sobre aquello en lo que la pelirroja necesitaba ayuda.
Una vez que llegaron a la Sala Común de Slytherin, Snape noto que Harry y Draco se rezagaban, así que espero a que todos entraran antes de hablar.
- También ustedes deben entrar – les recordó con seriedad.
- Necesitamos hablar con usted – le explicó Draco.
- Es sobre la Cámara – completo Harry.
Snape no hizo más preguntas, espero hasta que la puerta de piedra de la Sala Común se cerrara.
- Vamos – les indico, y los llevo por los corredores hasta donde quedaba su oficina, entrando y permitiéndoles pasar, antes de cerrar la puerta – ¿Qué quieren hablar? – preguntó mientras se dirigía a la silla detrás de su escritorio.
- Sabemos dónde queda la entrada a la Cámara – respondió Harry sin rodeos.
- Y también sabemos cuál es el monstruo que la habita – agregó Draco.
Snape se quedó a medio sentar, mirándolos atentamente antes de enderezarse.
- ¿Cómo están tan seguros? – preguntó.
- No estamos seguros al cien por ciento – le aclaró Harry – Tenemos la información, pero no hemos podido comprobarlo –
- Para hacerlo tendríamos que haber entrado a la Cámara, y haber visto al monstruo, sólo de esa forma tendríamos la certeza absoluta – aportó Draco – Pero sabemos que eso puede ser peligroso –
- Bien, esa es una buena valoración de la situación – les elogio Snape sentándose por fin - ¿Dónde está la Cámara? –
- En el baño de chicas que está en desuso en el segundo piso – le respondió Harry.
- Donde hubo el primer ataque – observó Snape.
- Así es – confirmó Harry.
- ¿Y el monstruo? – quiso saber el Profesor.
- Creemos que es un Basilisco – informó Draco – Por eso sólo Harry puede escucharlo, y por eso a petrificado a sus víctimas –
- Porque ninguna de sus víctimas lo ha visto directamente a los ojos – completo Harry – La señora Norris debe haberlo visto a través del charco de agua, Colin a través de su Cámara… -
- La señorita Lovegood a través del cristal que miraba cuando fue encontrada – le interrumpió Snape, siguiendo el hilo de pensamientos de Harry – El señor Macmillan a través del fantasma de Gryffindor, y un fantasma no puede morir así que solo quedo en ese estado. Y a las señoritas Granger y Parkinson se les encontró con un espejo –
- Así es – confirmo Harry – Herm fue la que descubrió que el monstruo era un Basilisco. Por eso fue a la biblioteca, para confirmar sus sospechas. La verdad es que fuimos demasiado lentos en darnos cuenta de eso, pero en cuanto confirmó sus sospechas, le aviso a Pansy, y trataron de regresar usando el espejo para mirar en las esquinas –
- Y lo más seguro es que se mueva por las tuberías – murmuró Snape pensativo.
- Si, lo mismo intuyo Granger – comentó Draco.
Los tres se quedaron los siguientes minutos en silencio.
- Muy bien. Organizare las cosas con la Profesora McGonagall para entrar a la Cámara – les informó.
- Antes de hacer eso, sería bueno descubrir quien ha estado abriéndola – opinó Harry, ante lo que Snape le observó un poco.
- ¿Qué sugieres? – preguntó, mirándole atento mientras se cruzaba de brazos, lo que hizo sentir ligeramente asombrado a Harry al saber que su opinión era solicitada.
- Dejar vigilando el segundo piso – le respondió entonces – Si podemos vigilar esa zona, podemos atrapar a quien está abriendo la cámara, y así saber porque lo hizo. Si lo detenemos, realmente no hay necesidad de entrar a matar al monstruo, el monstruo no puede salir a menos que así se lo indique alguien que hable Pársel, y que sea descendiente de Salazar Slytherin –
- Aunque en un futuro, la misma situación puede darse – observó Snape – Algún loco puede intentar abrir la Cámara y soltarlo –
- Eso es cierto – coincidió Draco mirando a Harry, que hizo una mueca.
- Bueno, supongo que es inevitable matar al Basilisco entonces, pero considero que primero debemos atrapar al que está abriendo la Cámara – opinó – Al Basilisco luego puede intentársele matar cuando la escuela este vacía y ningún alumno corra peligro –
- Durante las vacaciones – observó Draco, y Harry asintió con la cabeza.
Snape no hizo comentario alguno, se limitó a escuchar y evaluar la habilidad mental de ambos chicos en ese tipo de situación. Decir que se sentía bastante satisfecho era quedarse corto.
- Muy bien, lo hablare con Profesora McGonagall para comenzar a movernos – concordó.
- Deben de tener cuidado – le pidió Harry – No sabemos si en verdad sea un Basilisco lo que se esconde ahí, pero antes de atrapar al causante, deben permitirle abrir la Cámara, para confirmar que es él, y eso podría significar… -
- Soltar al monstruo – intervino Draco con una mueca de preocupación.
- Así es – confirmó Harry asintiendo con la cabeza – Y si alcanza a soltar al monstruo, eso podría volverse muy peligroso –
- ¿Cómo se hace para entrar a la Cámara? – les preguntó Snape.
- Según lo que sabemos, hay un lavabo en el baño con una serpiente tallada en el grifo. Se le tiene que decir en Pársel "ábrete", y el lavabo se moverá descubriendo la entrada – le respondió Harry.
Snape medito aquella información.
- Así que tiene que hablar Pársel, tanto para abrir la Cámara, como para controlar al Basilisco… Creí que eras el único que podía hablar Pársel en la escuela – comentó mirando a Harry, quien se encogió de hombros.
- Lo mismo pensaba yo – convino.
- Pensare en un plan junto con la Profesora McGonagall para atrapar al responsable, y luego ir a por el monstruo – les informó a ambos – Si eso es todo lo que tenían para decirme, los llevare de regreso a la Sala Común de Slytherin –
- Si, eso era todo – confirmo Harry, sintiendo cierto alivio de saber que los adultos se harían responsables, y que ese ya no sería su problema.
El resto del domingo pasó de forma lenta y aburrida, ya que ninguno de los estudiantes podía salir de la Sala Común.
Harry y Draco se la pasaron en el cuarto tratando de estudiar, aunque Harry no podía evitar distraerse pensando en cuanto tardarían en atrapar al culpable. A la hora de la comida bajaron escoltados por Snape, y estando en el Gran Comedor, busco con la mirada a Ginny, encontrándola en una de las orillas de la larga mesa, apartada de todos y con la cabeza inclinada sobre su plato, sin mirar ni hablar con nadie, y tampoco sin comer. No conocía muy bien la actitud de Ginny en la escuela, pero no parecía que esa actitud fuera muy normal para nadie.
- Come – le ordenó Draco, fastidiado de ver que no apartaba la mirada de la mesa de los Leones donde estaba aquella pequeña Comadreja pelirroja.
- Si lo hago – se defendió Harry, picando de manera distraída otra salchicha para comerla, aunque lo cierto es que casi no había comido nada.
- No lo suficiente – le reprocho Draco.
- Esta bien, comeré más - mascullo Harry, enfocándose en su comida, ante lo que Draco asintió con la cabeza satisfecho.
Cuando llegó la hora de irse, todos en el Gran Comedor se pusieron de pie esperando a los Profesores que los escoltarían de regreso a sus Salas Comunes. Snape se acercó para guiarlos, y cuando iban saliendo, Harry sintió que alguien tomo su mano. Fueron sólo unos segundos, pero alcanzo a captar en su periferia izquierda una melena pelirroja que apareció y desapareció entre la multitud, al tiempo que en su mano dejaban una nota, lo que le hizo detenerse.
- ¿Qué paso? – le preguntó Draco, apartándose un poco de la fila al verlo detenerse, para no obstruir el paso de los demás alumnos.
- Te digo en el cuarto. Vamos – le respondió Harry, y guardando la nota en el bolsillo, siguió al resto de los Slytherin hacía las mazmorras.
En cuanto llegaron, él y Draco se dirigieron a la habitación.
- ¿Y entonces? – preguntó Draco no bien cerró la puerta.
- Ginny me dio esto – le explicó, mostrándole la hoja de pergamino mientras la desdoblaba para leerla.
Draco se acercó para leer sobre su hombro la escueta nota:
Te veo en el baño de las niñas del segundo piso. No te preocupes, está en desuso. Es urgente que te cuente lo que pasa. Hoy a las 9 PM.
- ¿Por qué en ese justo lugar? – preguntó Draco con desconfianza – Hay muchos otros lugares donde podría verte –
- ¿Quizás le pareció un lugar que ambos ubicábamos? – sugirió Harry, aunque también le llamaba la atención el lugar.
- Espero que sólo sea eso – murmuró Draco inseguro – Ya de por si es peligroso que quiera verte fuera del toque de queda en un lugar apartado, pero ¿En ese lugar en específico?, ¿Cómo planea la pequeña Comadreja llegar hasta ahí sin llamar la atención? –
- Buena pregunta – observó Harry, asintiendo con la cabeza antes de doblar la nota y guardarla en el bolsillo de su pantalón – Se la haremos cuando la veamos –
- ¿Entonces iremos? – quiso saber Draco, animado de saber que Harry estaba considerando que le acompañara.
- A menos que tu no quieras ir – comentó Harry.
- No voy a dejarte ir solo – sentenció Draco, lo que hizo que Harry sonreirá divertido.
- Esta bien – convino – Entonces después de la cena, llevaremos la Capa y la usaremos para separarnos cuando estemos volviendo por los pasillos de las mazmorras –
- A Snape le va a dar un infarto – comentó Draco.
- Si, puedo imaginarlo – coincidió Harry – Pero no creo que si le decimos, vaya a permitir que nos encontremos con Ginny para hablar, o en todo caso irá por ella y la castigara por no obedecer las reglas, ya sabes el odio insano que le tiene a los Gryffindor –
- Si ya han montado guardia en el baño, igual nos descubrirán y nos meteremos en problemas – le quiso recordar Draco.
- ¿Crees que ya estén haciendo la guardia? – le preguntó Harry pensativo – Hablamos con Snape apenas hoy en la mañana –
- No podemos dejar de considerarlo – opinó Draco encogiéndose de hombros.
- Bueno, esperemos que en todo caso si ya están haciendo la guardia, nos den tiempo de hablar – comentó Harry.
Draco miró a Harry algo indeciso, antes de animarse a hablar.
- Sabes lo que pienso de esta situación, ¿Cierto? – le preguntó, necesitando saber si Harry había llegado a las mismas conclusiones que él.
- Lo imagino – confirmó Harry, asintiendo con la cabeza mientras iba a su baúl por la Capa – Pero hasta no probarlo, ella es inocente, Draco –
- Si es culpable podría matarnos, y podría ser muy tarde cuando lo confirmemos – observó el rubio, aliviado de saber que pese a que la pelirroja era su amiga, no había dejado de pensar en esa posibilidad, aun cuando no lo viera como un hecho.
- O quizás sabe quién es el culpable y quiere decirnos – opinó Harry antes de levantarse con la Capa en mano, mirando a Draco – En ambos casos debemos escucharla para poder saberlo. ¿Aún quieres ir? –
- No te desharás de mí tan fácilmente – le respondió Draco testarudo, lo que hizo sonreír a Harry.
- Muy bien. Me llevare la Capa para usarla luego de la cena – decidió.
Durante la cena, Harry intento entablar contacto visual con Ginny, pero esta no le miró en ningún momento, de hecho, no miró a nadie, mantuvo la misma actitud que la vez anterior, su cabeza inclinada sobre el plato de comida, pero sin comer, sólo moviendo su contenido, sumida en sí misma. Al terminar de cenar, de forma intencional se pusieron hasta el final de la fila, siguiendo a los demás por los pasillos durante unos pocos minutos, antes de sacar la Capa, y deteniéndose de forma silenciosa se cubrieron con la misma.
Permanecieron largos minutos sin moverse y en silencio, esperando a que el resto de los Slytherin se alejara lo suficiente.
- Vamos – le indico Harry en un susurro, y ambos comenzaron a moverse en dirección al segundo piso.
- Debimos haber traído el Mapa – opinó Draco.
- No le vi mucho sentido traerlo. No se supone que nos topemos con nadie – le explicó Harry sin dejar de caminar – A lo mucho y nos toparíamos con los Profesores que hacen sus rondas, pero basta con quedarnos parados y en silencio a un lado del pasillo en lo que pasan –
- Espero que tengas razón – murmuró Draco, tomando su varita conforme subían las escaleras, alcanzando pronto el pasillo del segundo piso frente a los baños.
- ¿Crees que este adentro? – le preguntó Draco.
- Si se escabullo de la fila como nosotros, muy seguramente – respondió Harry, y pese a todo, tomó su varita – Escuchémosla, pero hay que estar alertas, ¿Si? –
- Esta bien – concedió Draco, y ambos entraron al baño, que estaba vacío y silencioso.
- ¿Ginny? – preguntó Harry mientras se quitaba la Capa.
- Parece que la pequeña Comadreja no tiene sentido de la puntualidad – observó Draco quitándose también la Capa.
- ¡Harry! – exclamó Myrtle saliendo de su cubículo emocionada, haciendo saltar a Harry y a Draco, que nerviosos y alerta como estaban, en acto reflejo la apuntaron con la varita
Myrtle grito, como si cualquier hechizo que le lanzaran pudiera lastimarla.
- ¡¿Por qué me apuntan?! – preguntó alarmada.
- Disculpa Myrtle, estamos nerviosos – le explicó apresuradamente Harry mientras bajaba su varita.
- ¿Es por qué no deberías estar aquí? – le preguntó Myrtle sonriéndole coqueta, ante lo que Draco arrugo el ceño – Sé que hay toque de queda. Deberías estar en tu Sala Común –
- Si bueno… Necesitaba hablar con alguien… - le explicó Harry incómodo, y trato de cambiar el tema – Myrtle, ¿Alguien más aparte de nosotros ha venido a este lugar? –
Myrtle medito la pregunta.
- En la tarde vinieron el Profesor Snape y la Profesora McGonagall – le respondió – Miraron el lavabo que tu habías visto antes, dijeron algo sobre que necesitaban un plan, y luego se marcharon –
- Entonces quizás aún no hacen nada – comentó Harry mirando a Draco de reojo.
- Con mayor razón debemos de tener cuidado – observó Draco.
Harry asintió con la cabeza antes de mirar a Myrtle.
- ¿Puedes hacerme un favor, Myrtle? – le pidió.
- Lo que tú quieras, Harry – le respondió la chica fantasma sonriéndole encantada, ante lo que Draco no pudo evitar bufar.
- Vine a hablar con una amiga. Hay algo que le preocupa, y no sabemos lo que sea. Si las cosas se llegan a poner mal, si algo sale mal, ¿Puedes buscar al Profesor Snape y avisarle? – le preguntó.
- El Profesor Snape no me gusta – murmuró Myrtle haciendo un puchero – Me da miedo –
- Entonces a la Profesora McGonagall – cambio Harry – A ella también puedes buscarla para contarle –
- ¿Por qué?, ¿Qué vas a hacer?, ¿Estás haciendo cosas peligrosas? – le preguntó Myrtle mirándole interesada - ¿Crees que podrías morir? –
- Qué rayos… – mascullo Draco al escuchar eso, pero Myrtle no se inmuto, y tampoco dejo de sonreírle a Harry.
- Espero que no… - respondió Harry algo inseguro.
- Si mueres, puedes venir aquí, con gusto compartiré mi retrete contigo – le ofreció gustosa la chica, ante lo que Draco bufo.
- Yo… - pero Harry no alcanzo a decir nada, cuando la puerta del baño se abrió de pronto.
Harry y Draco saltaron, mirando hacia la puerta con las varitas desenfundadas mientras Myrtle se desvanecía.
- ¿Harry? – preguntó confundida Ginny, sin terminar de entrar al baño.
- ¡Ginny!, Pasa, lo siento, estamos algo nerviosos… - se apresuró a explicarle Harry, bajando su varita mientras le hacía una señal a Draco para que también bajara su varita, algo que el rubio hizo no tan convencido de ello.
- Lo imagino… - convino Ginny, y se pasó, cerrando la puerta tras ella, pero no se movió más y miró al rubio con cierta seriedad.
- ¡Oh, cierto!, él vino a acompañarme para que no anduviera solo – le explicó – Pero nada de lo que digas lo va a repetir, ¿Verdad, Draco? –
- Claro – respondió Draco encogiéndose de hombros indiferente, pero la niña siguió mirándolo con aquel mismo gesto serio.
- ¿Te molesta que este aquí? – le preguntó Harry al ver que no dejaba de ver a Draco – Si quieres, puedo decirle que espere afuera –
- ¡Harry! – protesto Draco al escuchar eso, pero Ginny suspiro.
- No importa, de igual forma puedo manejarlos a ambos – respondió con tranquila indiferencia.
- ¿Manejarnos? – repitió Harry, sintiéndose alerta de aquella actitud que no le recordaba en absoluto a la pelirroja.
- Pensaba en atraerte sólo a ti, Harry. Supongo que uno más no hará mucha diferencia – comentó Ginny, y sonrió con una frialdad que hizo a ambos chicos ponerse alerta.
Draco alzo su varita, mientras que Harry sujetaba la suya con mayor firmeza.
- ¿Por qué, Ginny? – quiso saber.
- ¿Por qué? – repitió Ginny, y fingió meditarlo durante unos segundos, antes de mirarle con frialdad, con un odio que Harry nunca había visto en aquel rostro infantil, y que la hacía ver demente – Porque te odio – respondió con simpleza, y con un movimiento ágil y rápido que los chicos apenas y lograron registrar, saco su varita, lanzando un hechizo que dejo a ambos inmovilizados de todo el cuerpo a excepción de la cabeza.
- ¡No puedo moverme! – mascullo Draco, que forcejeaba para intentar recuperar el control de su cuerpo.
- Yo tampoco… - le hizo saber Harry, pero a diferencia de Draco, no intento forcejar, sabía que no podría moverse por más esfuerzo que hiciera, así que centró su atención en Ginny, que sonriendo con un cierto aire de locura, comenzó a caminar hacia ellos.
- Creo que no van a necesitar esto – les dijo, y con algo de fuerza dado sus cuerpos inmovilizados, a cada uno le quito la varita que apenas y habían comenzado a levantar cuando notaron los movimientos de la chica.
- ¿Y qué harás ahora? – quiso saber Harry, frustrado del rumbo que habían tomado las cosas.
Ginny sonrió, y buscando en su túnica, saco un cuaderno que Harry reconoció de inmediato.
- Lo reconoces, ¿Verdad? – le preguntó la niña, sonriendo complacida ante el gesto de reconocimiento del ojiverde.
- Fuiste tú quien lo robo de los vestidores de Slytherin, ¿Cierto? – le preguntó éste.
- Así es – confirmó la niña satisfecha.
- ¿Por qué?, ¿Para qué lo quieres? – quiso saber Harry.
- Para terminar lo que comencé – le explicó Ginny, y se acercó a los lavabos, concretamente, al lavabo que era la entrada a la Cámara de los Secretos - ¡Ábrete! – ordeno, y Harry reconoció de inmediato el Pársel, ya que las clases con Salazar le estaban permitiendo diferenciar cuando se hablaban ambas lenguas.
- ¡Espera Ginny! – le pidió, comenzando a forcejar mientras la pelirroja daba algunos pasos hacia atrás, permitiéndoles ver que el grifo emitía una tenue luz blanca antes de comenzar a girar. A los pocos segundos el lavabo mismo comenzó a moverse, hundiéndose en el suelo y dejando un agujero lo bastante ancho como para que un hombre entrara.
- ¡Cierra los ojos! – le recordó Draco, y ambos cerraron con fuerza los ojos.
- No es necesario – les aclaró la pelirroja – El Basilisco no vendrá si no es llamado –
- ¿Cómo lo sabes? – le preguntó Harry, abriendo los ojos para verla - ¿Cómo es que puedes controlarlo? Se supone que sólo el descendiente de Salazar Slytherin puede hacerlo, y tú no puedes ser su descendiente –
- ¿Quieres saberlo? – le preguntó la niña divertida – Entonces sígueme – y agitando su varita, el hechizo inmovilizaste desapareció – Adelante – y dando algunos pasos hacia atrás, señalo con la varita la tubería.
- ¿No se supone que son primero las damas? – no pudo evitar comentar Draco, ante lo que la chica le apunto con más firmeza.
- Puedo dejarte aquí paralizado – le advirtió.
- No es necesario, iremos – intervino Harry, poniéndose frente a Draco para atraer la atención de la chica – Vamos Draco – le insto, y comenzó a caminar hacía aquel hoyo en el suelo.
Miró hacía la chica apenas unos segundos, antes de saltar dentro. Aquello era como deslizarse por un tobogán interminable, viscoso y oscuro. Se podían ver más tuberías en otras direcciones, pero ninguna tan grande como aquella, que se curvaba y retorcía en ángulos a veces demasiado violentos, descendiendo en ocasiones de manera bastante súbita.
Harry se preguntó qué tan abajo llegarían, considerando ante la distancia que parecían haber recorrido, que debían estar incluso más allá del lago negro y las mazmorras de Slytherin. Podía escuchar a Draco deslizándose algunos metros detrás de él, y súbitamente, el tubo tomo una dirección horizontal.
Salió del extremo del tubo y cayo con un ruido sordo en el húmedo suelo de piedra. Algo aturdido, alcanzo a hacerse hacía un lado, justo en el momento en que Draco salía, escuchando el quejido de dolor del rubio, quien también apenas tuvo tiempo para quitarse, antes de que Ginny bajara, pero a diferencia de ellos, ella lo hizo de forma suave y controlada, obviamente ayudada por alguna clase de hechizo.
Ginny agitó su varita, y una esfera de luz azulada brillo sobre sus cabezas. La cueva era oscura y húmeda, apenas lo suficientemente alta para que un adulto pudiera permanecer de pie.
- Qué asco… - mascullo Draco, que intentaba limpiar sus manos en su ropa, pero al no estar en mejor estado, el resultado no era el que al rubio le hubiera gustado.
- Vamos – les ordeno la niña apuntándoles con la varita.
Myrtle se asomó desde su cubículo cuando no escuchó más voces, comprobando que el baño estaba solo.
Floto hasta el hoyo que había quedado en el lavabo, y lo miró preocupada.
- ¡Ay no, Ay no! - murmuró, y se sobresaltó cuando el lavabo comenzó a regresar a su sitio – Esto está mal… ¡Debo buscar a la Profesora McGonagall como Harry me pidió! – y salió flotando, apresurada en su búsqueda de la Profesora.
Harry se paró con cuidado y le tendió la mano a Draco para ayudarlo a pararse, antes de comenzar a caminar por el oscuro túnel, tan oscuro, que apenas y aquella luz les permitía ver unos centímetros por delante de ellos.
- Por Merlín… Esto es tan asqueroso… - mascullaba Draco sin parar, mirando con la nariz arrugada aquel lugar mientras trataba de limpiarse las manos, hasta que al dar vuelta en una curva, vieron una cosa grande que yacía a lo largo del túnel - ¡¿Qué es eso?! – preguntó a la defensiva.
Harry mismo se detuvo abruptamente, aterrado de pensar que aquello podía ser el Basilisco.
- Es sólo la muda del Basilisco – les explicó Ginny con aquel tono frio – Sigan caminando –
Inquietos, Harry y Draco siguieron andando, y cuando la luz ilumino aquello, comprobaron que aquella muda era extremadamente larga, casi de 7 metros de largo. Siguieron andando en silencio, tropezando aquí y allá, hasta que varios minutos después, y luego de doblar otra curva, vieron delante de ellos una gruesa pared en la que se encontraban talladas las figuras de dos serpientes enlazadas, con grandes y brillantes esmeraldas en los ojos.
- Por Salazar… - murmuró Draco.
- Dile que se abra, Harry – le ordeno Ginny.
- ¿Y el Basilisco? – preguntó pese a todo Harry.
- No saldrá. Debe ser llamado, ya te lo dije – le respondió la chica con tono monótono – Ahora dile que se abra –
Harry miró la pared, y aspirando hondamente aire, lo soltó, junto con el suave siseo de la orden.
- Ábrete –
Contemplaron con asombro a las dos serpientes comenzar a moverse como si tuvieran vida, y separándose, comenzaron a deslizarse hacía cada extremo, al mismo tiempo que el muro se abría por la mitad, siguiendo a cada una de las serpientes hasta que el mismo muro quedo oculto.
- Adelante – les ordeno Ginny, y Harry dirigió una nerviosa mirada a Draco antes de entrar.
Aquella sala era muy grande y casi no tenía iluminación, pero eso no evito que apreciaran las altísimas columnas de piedra talladas con serpientes enroscadas a ellas.
- Bienvenidos a la Cámara de los Secretos – les infirmó Ginny, y caminando, los adelanto.
- ¿Cómo es que sabes Pársel? – quiso saber Harry.
- En un momento lo sabrás, Harry – le prometió la niña casi con diversión, y siguió caminando por el largo salón sin detenerse.
Harry no dudo en seguirla, y Draco siguió a Harry, aunque ambos se mostraban alertas ante lo que podría pasar.
Cuando llegaron al último par de columnas, vieron una estatua tan alta como la Cámara misma, y Harry reconoció en aquella figura a Salazar Slytherin, una estatua que para poder ver su rostro, debía echar la cabeza hacía atrás.
- Entonces Harry, ha llegado la hora de que conversemos en serio – le hizo saber Ginny, y guardándose las 3 varitas en el bolsillo de la túnica, tomó el diario, que de pronto brillo con una tonalidad verde botella, y segundos después, Ginny se desplomo.
- ¿Ginny? – le llamó Harry confundido, e hizo el ademán de acercarse, cuando Draco se lo impidió sujetándolo por el brazo.
- No creo que sea buena idea – le dijo cuándo Harry le miró, y entonces, ambos pudieron sentir una vibración mágica que recorrió la cámara haciendo erizar sus cabellos.
El diario que quedo tirado en el suelo volvió a brillar, y de él surgió una figura. Era aquel mismo joven que Harry había visto en su sueño, pero sus contornos estaban borrosos, como si lo estuvieran mirando a través de un vidrio empañado.
- Tom Ryddle… - murmuró a la defensiva - ¿Pero cómo? –
- ¿Cómo?, una pregunta muy interesante – comentó Tom sonriendo con suficiencia – Y todo empieza por este pequeño diario – y agachándose, tomó el diario y las varitas – Este diario, y una tonta niña ingenua –
- ¿Qué quieres decir? – le preguntó Harry.
- A que fue gracias a Ginny que yo pude llegar aquí – le explicó Tom tranquilo, aunque apuntando con la varita de Ginny a ambos – Te lo dije cuando pude conectar contigo mediante aquel sueño. Soy un recuerdo guardado en este libro, guardado para esperar una mejor oportunidad. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero escuchando con paciencia a esta mocosa, pude descubrirlo. Ella me contó todo, me abrió su alma, y de ese modo, yo pude controlarla –
- ¿Controlarla? – repitió Draco.
- Claro. Me costó algo de trabajo, pero siempre he sido muy persuasivo con la gente que me interesa – les explicó Tom con orgullo – Sólo tuve que ser paciente y fingir empatía, escuchar sus aburridas historias y mostrarme comprensivo, y entones, se fue abriendo cada vez más, contándome sus más íntimos secretos, y de esa forma, el vínculo con el diario fue más profundo hasta el grado en que pude controlarla. ¿Sabías que está enamorada de ti? – preguntó mirando a Harry con burla - ¡Es tan maravilloso!, es un chico ejemplar, no sé cómo puede estar en la Casa de las Serpientes, pero aun así es noble y justo. ¿Acaso algún día el gran Harry Potter podría fijarse en alguien como yo? – dijo, fingiendo una voz aniñada antes de reírse – Fue fácil, y cuando el vínculo fue más profundo y pude controlarla, los ataques comenzaron –
- Entonces no fue Ginny, fuiste tú controlándola – observó Harry con seriedad - ¿Pero porque? –
- ¿Por qué?, otra pregunta inteligente – alabó Tom divertido - Cuando Ginny me empezó a escribir, sentí cierta apatía, sus historias eran las historias de una niña tonta, todo lo que decía eran cosas aburridas, hasta que comenzó a hablar de ti. El Gran Harry Potter que destruyo a Voldemort siendo tan solo un niño, el Gran Harry Potter del que todos hablan que es un gran mago, que es justo y noble. El Gran Harry Potter que estaba estudiando su segundo año en Hogwarts, y que era muy amable y atento con ella. Tenía tantas ganas de saber cómo fue que un bebé pudo destruir al mago más poderoso de todos los tiempos, pero ella no tenía esas respuestas, así que trate de investigar de otros modos, poseyéndola para tratar de obtener la información, pero entonces ella comenzó a darse cuenta que algo pasaba. Al principio no pensó en el diario, pero después fui notando que dejaba de escribir, que era más reservada en lo que decía, y como mi vínculo con ella ya era más profundo, podía ver y escuchar lo que ella veía y escuchaba. Así fue como supe que trato de decirte sobre sus inquietudes, pero no lo logro, y asustada como comenzaba a estar, decidió tirar el diario. Quien hubiera pensado que de esa forma, el diario llegaría a tus manos. Aunque debo aceptar que no me esperaba que pudiera comunicarme contigo a través de tus sueños, eso fue algo nuevo para mí, pero entonces Ginny se dio cuenta, te vio con el diario y los escuchó, y temió que yo te dijera que ella había sido quien atacaba a la gente, o lo que ella sentía por ti –
- Pero Ginny no lo hizo adrede, tú la obligaste – asevero Harry, lo que hizo reír a Tom.
- Si, eso es verdad – convino sin inmutarse – Pero ella no lo sabía, ella no lo entendía por completo, sólo eran suposiciones que tenía, sin embargo cuando se dio cuenta que tú tenías el diario, preocupada y asustada, decidió robártelo. Imagina mi coraje al saber que mi diario estaba de nuevo en sus manos. Estaba tan furioso, que cause los otros ataques, pero Ginny no estaba tranquila, y luego del ataque a esa asquerosa sangre sucia que era tu amiga, volvió a tratar de contarte las cosas. Sabía que Ginny no iba a resistir más, por eso le hice darte la nota, y junte todas mis fuerzas para poseer por completo su cuerpo, decidido a hablar contigo –
- ¿Por qué? – quiso saber Harry.
- Porque sigo sin entender como sobreviviste, como derrotaste al mago más poderoso, y sólo con esa cicatriz – le explicó, señalando su frente con la varita.
- ¿Y eso porque te interesa a ti? – quiso saber Draco.
- Es fácil, porque Voldemort es mi pasado, es mi presente, y también mi futuro – y comenzó a escribir en el aire con letras como el fuego TOM SORVOLO RYDDLE. Dio un pase de la varita, y de pronto todas las letras se desacomodaron por unos segundos, antes de comenzar a buscar un nuevo orden en el que se creó la frase: SOY LORD VOLDEMORT.
Harry jadeo asombrado, y Draco dio un pequeño saltito al leer aquello.
- No es cierto… - murmuró Harry.
- Claro que lo es. Es el nombre que yo ya usaba incluso en Hogwarts, sólo que entre mis amigos más íntimos. ¿Acaso crees que iba a usar para siempre mi sucio nombre Muggle?, ¿Yo, que soy descendiente del mismísimo Salazar Slytherin por parte de mi madre?, ¿Conservar yo el nombre de un vulgar Muggle que me abandono antes de que naciera, sólo porque se enteró de que su mujer era una bruja? – había tanto desprecio en sus gestos y su voz en aquel momento, pero entonces su gesto cambio, y su voz sonó orgullosa – No Harry, me di un nuevo nombre, ¡Un nombre que sabía que un día todos los magos temerían incluso pronunciar, cuando llegara a ser el más grande hechicero del mundo! –
- Pero no lo eres – objeto Harry.
- ¿Perdón? – le preguntó Tom.
- No eres el hechicero más grande del mundo – repitió Harry con firmeza, ignorando el hecho de que Draco le aferraba del brazo y lo jalaba hacía atrás – Quizás en algún punto pudiste llegar a serlo, pero yo te derrote cuando era sólo un bebé, e incluso antes de eso, siempre temiste a Albus Dumbledore. Nunca te atreviste a apoderarte de Hogwarts porque sabías que tendrías que enfrentarlo, y Sirius me lo dijo, que los únicos que pudieron plantarte cara y destrozar tus planes, fueron los miembros de la Orden del Fénix guiada por Dumbledore. Él es actualmente el hechicero más grande de este mundo –
- ¡Dumbledore no está más!, ¡Lo han echado gracias a mi simple recuerdo! – rugió Tom furioso.
- ¡Pero vendrá si sabe de ti!, ¡Y mientras él llega, yo voy a enfrentarte y detenerte todo lo que pueda, porque sé que él vendrá! – respondió Harry con firmeza, mientras Draco contenía la respiración aterrado por esas palabras tan valientes y suicidas que Harry estaba pronunciado.
Tom se rio, pero calló ante la música que comenzó a inundar el lugar. Los tres miraron hacía todos lados, pero no había nadie más ahí, pese a que la música sonaba cada vez más y más fuerte. Era una música inquietante, estremecedora, sobrenatural.
En cuando Myrtle llegó a contarle, McGonagall mando a su Patronus para avisar a Severus, y se dirigió apresura hacía el baño del segundo piso, pero cuando llego, jadeo asombrada al ver la nueva inscripción que rezaba en la pared al lado de la primera.
- Por Merlín… - murmuró llevándose una mano a la boca.
- Los huesos de Ginny Weasley reposaran en la Cámara para siempre – leyó Myrtle – Pero ella fue quien secuestro a Harry – comentó confundida mirando a la Profesora.
Unos pasos les advirtieron que alguien se acercaba, segundos antes de ver aparecer al Profesor Snape, que se sintió confundido de ver a la Profesora junto a aquel fantasma, ambas de pie afuera del baño mirando la pared.
- ¿Qué sucedió? – preguntó acercándose de inmediato.
- Myrtle me ha avisado que parece ser que Ginny secuestro a Harry y el joven Malfoy, pero ve esto – le explicó la bruja señalando la pared.
Snape leyó el mensaje e hizo una mueca.
- ¡Pero fue ella quien secuestro a Harry! – protesto Myrtle.
- ¿Y dónde están? – le preguntó Snape a la fantasma.
- Entraron en un pasadizo que está en los lavabos – le informó de inmediato.
- Creo que los llevó a la Cámara – comentó Minerva mirando a Snape, que asintió con la cabeza.
- Debemos ir – decidió, dirigiéndose al baño.
Minerva lo siguió.
- Te ayudare a entrar, pero tendrás que ir tú solo – le indico – Yo me quedare para avisar a Dumbledore y los otros, pero también deberemos avisarle a los padres de Ginny, y organizar al resto de los estudiantes, porque si algo sale mal, deberemos enviarlos inmediatamente a sus casas –
Snape simplemente asintió con la cabeza.
Harry y Draco podían sentir como se estremecían ante aquella melodía, cuando de pronto, en las columnas más cercanas a ellos vieron aparecer llamas, segundos antes de que un hermoso y enorme pájaro del tamaño de un cisne pero de color carmesí, apareciera volando por el lugar mientras entonaba su extraña y vibrante melodía. Tenía una cola dorada y brillante, tan larga como la de un pavo real, y brillantes garras doradas con las que sujetaba un rollo de harapos.
Aquel pájaro voló en dirección a Harry, y dejó caer el rollo de harapos a sus pies, antes de posarse sobre su hombro izquierdo. Harry pensó que sería pesado, pero no fue así, no sintió en absoluto su peso, sólo una calidez agradable y una suave presión donde las garras se posaban sin lastimarle en absoluto. Alzo la mirada, y vio que tenía un pico dorado y afilado, y los ojos redondos y brillantes.
El pájaro dejo de cantar, y acerco su cabeza cálida a la mejilla de Harry, como una suave caricia, pero sin dejar de mirar en ningún momento a Tom.
- Es solo un Fénix – comentó Tom con desprecio, pero Harry creía reconocer a aquel enorme pájaro, aunque no estaba tan seguro.
- ¿Fawkes? – le preguntó, y el pájaro soltó un suave trino, volviendo a acariciar con su cabeza la mejilla de Harry, que sonrió, pues sentía aquello como una confirmación.
- Y eso que te trajo, es sólo el Sombrero Seleccionador del colegio – siguió diciendo Tom, mirando aun con desprecio el sombrero, que Draco levanto y le paso confundido a Harry - ¡Grandes Armas que te manda Dumbledore! – se burló - ¡Veamos como enfrentas con eso al verdadero Heredero de Slytherin! – y dándoles la espalda, se volvió hacía la estatua – ¡Háblame, Slytherin, el más grande de los Cuadro de Hogwarts! –
Era un siseo, pero Harry pudo entenderlo a la perfección, por lo que confundido miró hacía la estatua, viendo con asombro como la boca de la misma comenzaba a abrirse más y más, hasta dejar a la vista un agujero enorme en el que se podía ver que algo se movía, algo que comenzaba a salir.
- ¡Cierra los ojos! – le advirtió a Draco, cerrando él mismo los ojos mientras sentía como una de las alas de Fawkes le rozaba la mejilla al emprender el vuelo.
Sintieron que una gran mole golpeaba contra el suelo de piedra, y la cámara se cimbro. Harry estuvo seguro de que la enorme serpiente había terminado de salir de la boca de aquella estatura.
- ¡Mátalos a ambos! – le ordeno Tom en Pársel a la enorme serpiente.
- ¡Matar, quiero matar! – siseaba la serpiente mientras se acercaba.
