Notas de la Autora: Holis! Feliz Año Nuevo! Como prometí, aquí esta un nuevo capítulo de los últimos que ya quedan de este tomo!

También he visto que tengo nuevos lectores, algo que me emociona mucho, porque ya saben que son sus comentarios los que me animan a continuar esta saga. Y aprovechando les recuerdo que actualizo un domingo si y otro no, para que lo tengan en consideración, además de que a todos los que puedo les contesto sus comentarios en la zona destinada a ello!

Pasando a los agradecimientos, muchas gracias por su apoyo a CIELO-BL, Abril Elena, male03, Murtilla, AnataYume, Komiteiah y Macka14! Ya saben que es gracias a ustedes que estas actualizaciones continúan, así que espero que este nuevo capítulo para iniciar el año sea de su agrado!

Ahora si los dejo para que disfruten este capítulo!

Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D


Capítulo 19: El Secreto Del Diario

- ¿Y ahora qué piensas hacer, Dobby? – le preguntó Harry, mirándole curioso mientras los tres regresaban a la Enfermería.

- No lo sé. La verdad es que nunca pensé que podría ser libre… - le respondió el Elfo, mirándole con una mezcla de alegría y confusión.

Harry sonrió divertido.

- Bueno, pues de hoy en delante puedes hacer lo que quieras – le hizo saber.

- ¿Lo que quiera? – preguntó asombrado Dobby, deteniéndose incluso, lo que hizo que ambos chicos se detuvieran también.

- Si, lo que quieras – convino Harry, sonriéndole al ver ese asombro en su rostro.

- ¡Es verdad!, ¡Dobby puede hacer lo que quiera! – exclamó el Elfo feliz, dando incluso saltitos, lo que hizo reír a Harry.

- Tienes todo un mundo para ver y decidir lo que quieres hacer – comentó.

- ¡Dobby sabe lo que quiere hacer! – exclamó entonces el Elfo, mirándolo animado.

- ¿Qué es? – le preguntó Harry curioso.

- ¡Dobby quiere proteger a Harry Potter! – exclamó feliz.

- Más que ayudarlo, vas a terminar matándolo – comentó Draco sin poder evitarlo, ante lo que el Elfo se mostró apenado, y Harry no pudo evitar reír.

- No tienes que ayudarme, Dobby. Ahora eres libre, disfrútalo – le pidió el ojiverde.

- Dobby sabe que es libre, y le debe mucho a Harry Potter por eso, pero también Dobby quiere ayudar a Harry Potter en todo lo que pueda. Quiere ayudar a un mago tan noble y justo como lo es Harry Potter – le hizo saber Dobby con firmeza.

Harry le miró asombrado de sus palabras.

- Dobby se pone al servicio de Harry Potter por voluntad propia – añadió el elfo, e hizo una inclinación tan marcada, que casi tocaba el suelo con la nariz.

- Parece que conseguirte tu propio Elfo Domestico – comentó Draco sin poder evitarlo, pensando en lo extraño que era saber que ese Elfo que había en cierto sentido traicionado a su padre, ahora quería proteger y servir a Harry.

- No quiero un Elfo Domestico – le hizo saber Harry a Draco, y se acercó a Dobby, tendiéndole entonces la mano – Si me quieres ayudar, entonces serás mi aliado, no mi sirviente, ¿De acuerdo? –

Dobby le miró con los ojos como plato, pero dio un brinco de alegría y aferró la mano de Harry con las dos suyas.

- ¡Dobby es feliz, Dobby ayudara a Harry Potter! – exclamó.


- ¡¿Qué paso, Harry?!, ¡¿A dónde fuiste?! – le preguntó Sirius en cuanto éste y Draco regresaron, mirando curioso a aquel Elfo que los seguía.

- No te preocupes, Sirius, sólo hable un poco con el señor Malfoy – le explicó Harry tranquilo.

Draco no pudo evitar apartar la mirada ligeramente incómodo, pero no dijo nada, agradeciendo que de momento Harry no comentara lo que su padre había hecho.

- ¿Hablaste con Lucius?, ¿Y de qué? – cuestiono Sirius alzando una ceja, lo que hizo sonreír a Harry divertido.

- El señor Malfoy acaba de liberar a Dobby – fue todo lo que explicó – Por lo que sé no tiene donde quedarse, ¿Crees que pueda quedarse en nuestra casa mientras encuentra un lugar donde quedarse? –

Ante aquella pregunta, el Elfo le miró con los ojos como plato.

- ¡¿Quedarme yo en la casa de Harry Potter?! – chillo con asombro.

- ¿Eso está bien para ti? – le preguntó Harry, sin saber cómo tomar sus palabras.

- ¡Dobby no podría tener honor más grande! – chillo feliz.

- ¿Crees que se podría? – le preguntó Harry a Sirius antes de mirar a Remus – No se quedaría como sirviente. Es… Un aliado –

- ¿Un aliado? – repitió Snape mirando a aquel ser con una ceja alzada.

- Él quiere ayudar a Harry – comentó Draco encogiéndose de hombros.

- Supongo que podría quedarse – comentó Sirius mirando curioso a aquel ser. Hacía muchos años que no estaba en contacto con un Elfo Domestico.

- ¡Bueno, ya!,¡Este niño debería estar en la cama descansando! – les riño Poppy adelantándose para quedar frente a Harry - ¡No deberías andar por ahí paseando o buscando aliados!, ¡Debes dormir, así que todos fuera de aquí! –

- ¿Podemos quedarnos a cuidarlo? – preguntó Remus.

- ¡Si se quedan aquí seguirán haciéndole preguntas y no lo dejaran descansar, así que no! – le respondió la Enfermera con severidad – El paciente debe descansar. Sube a tu cama y no te muevas de ahí – ordenó mirando a Harry, que asintió con la cabeza apresurándose a subirse a la cama.

- Te vemos mañana, Harry – le prometió Remus, desilusionado de no poder quedarse a cuidar a su Cachorro.

- Hasta mañana – le dijo Draco.

- No tan rápido señor Malfoy, aun debo revisarlo a usted – le hizo saber la Enfermera.

- No me siento mal – comentó Draco.

- Eso no importa. Igual lo voy a revisar – le advirtió Poppy, y al ver que los demás no se iban, les miró con severidad.

- Dejemos a Poppy hacer su trabajo – sugirió Dumbledore a todos – El Profesor Snape esperara para llevar al joven Malfoy a su Sala Común – agregó mirando al hombre, que asintió con la cabeza.

Todos salieron mientras Poppy sentaba a Draco en una cama y comenzaba a revisarlo. No tardó más de diez minutos.

- Bueno, tuvo un fuerte golpe en la cabeza. No parece nada de cuidado, pero igual prefiero que pase la noche aquí para estar segura – comentó mirando al Profesor.

- Si eso cree mejor, está bien – convino Snape antes de mirar a ambos chicos – Descansen – les ordeno, y con un asentimiento de cabeza hacía la Medibruja, se marchó.

- Pasen al baño a asearse, y pónganse esto – les indico Poppy, levitando hasta ella unas pijamas que dejo sobre la cama de cada uno – Iré por las pociones que beberán –

Harry y Draco la miraron alejarse. Ambos fueron al baño como les indicaron, y luego de asearse, regresaron para acostarse. La Enfermera volvió al poco tiempo y les puso algunos ungüentos, antes de darles las pociones.

- Beban y descansen – les ordenó, y apareció unos biombos que rodearon la cama de cada uno de ellos – Sin hablar. Sólo descansar – advirtió con severidad.

- Si, señora – convino Harry mientras Draco asentía con la cabeza.

Poppy fue a revisar a Ginny una vez más, y dándole las pociones necesarias, también la dejo descansar.

Harry y Draco no dijeron nada, escuchando que Poppy se movía cerca de ahí. Cuando la escucharon alejarse, fue Harry quien hablo.

- Si no fuera por la poción para dormir, no creo que pudiera hacerlo – murmuró.

- Lo sé… - convino Draco, mirando curioso las cortinas cuando escucho movimiento en la cama de Harry, y apenas unos segundos después, Harry asomo la cabeza por las cortinas que cubrían la cama de Draco.

- Pero no quiero dormir solo – murmuró algo apenado, ante lo que Draco no pudo evitar sonreír ligeramente.

- Ven, podemos compartir la cama – le aseguro, haciéndose a un lado mientras alzaba las sabanas, ante lo que Harry sonrió acercándose a la cama para subirse, acostándose al lado de Draco.

- Ha sido una larga noche… - murmuró.

- Lo ha sido – convino Draco, y ambos, cansados como se sentían, no tardaron realmente mucho en rendirse al sueño, necesitando ese descanso.


- Es la segunda vez que Harry tiene que enfrentar directamente a Voldemort – mascullo Sirius - ¿Acaso va a ser así todos los años? –

- Me gustaría poder asegurarte que no, Sirius, pero me temo que eso no es posible – le respondió Dumbledore con pesar – Hemos hecho lo posible por protegerlo, pero de una u otra forma, Voldemort se las ha ingeniado para llegar hasta él –

- Eso me preocupa – comentó Remus.

- Con mayor razón creo que debemos enfocarnos en su entrenamiento – opinó Snape – Si no somos capaces de protegerlo por completo, él debe ser capaz de hacerlo –

- Deberíamos ser capaces de hacerlo – se quejó Sirius molesto.

Se habían reunido en la oficina de Dumbledore luego de salir de la Enfermería, para poder hablar de lo que había sucedido.

- Si bueno, no nos ha funcionado mucho – observó Snape sarcástico – Y parece que Harry ha tenido más éxito protegiéndose a sí mismo –

- Pero ya lo estamos comenzando a entrenar – les recordó Minerva – Y es un niño, no podemos exigirle demasiado –

- Estoy de acuerdo – convino Remus.

- No espero que lo hagamos – aclaró Sirius con firmeza – Quiero que lo protejamos más nosotros –

- Creo que necesitamos comenzar a expandir más la Orden – comentó Dumbledore – Sólo de esa forma podremos protegerlo mejor –

- Entonces hagámoslo – decidió Sirius.

- Hay que ser cuidadosos con eso – mascullo Snape.

- Lo seremos – le aseguro Dumbledore – Y hay otra cosa que creo que debemos decirle a Harry –

- ¿Qué? – preguntó Sirius con recelo.

- Sobre la suposición que tenemos en cuanto a los Horrocruxes de Voldemort – le respondió el Director.

- ¿Por qué? – quiso saber Minerva.

- De alguna forma que aun no comprendo, Harry parece ser sensible a ellos – les explicó Dumbledore.

- ¿Cómo que es sensible a ellos? – quiso saber Sirius a la defensiva.

- ¿Por qué lo dices? – preguntó Remus preocupado.

- El año pasado, cuando la cicatriz de Harry le sangró por primera vez, fue aquel día que dice que escuchó los gritos, y según recuerdo, también dijo que sintió como si algo atravesara su frente a la altura de la cicatriz – comentó Dumbledore – Ese día, más o menos a la hora en que a Harry le paso eso, fue el momento en que me encontraba destruyendo el Horrocrux que se encontraba incrustado en este anillo – y sacando del cajón un anillo, lo puso sobre la mesa.

- Ese es el Horrocrux que dijiste que habías estado buscando, ¿Verdad? – quiso confirmar Snape, mirando el anillo atentamente.

- Lo es – confirmó Dumbledore.

- Pudo haber sido una coincidencia – comento Sirius.

- Hoy, cuando Harry destruyo el diario, le paso exactamente lo mismo – le recordó el mayor.

- ¡¿Estás diciendo que ese diario era un Horrocrux?! – saltó Sirius señalando el diario alerta.

- Estoy casi seguro de ello – respondió Albus asintiendo con la cabeza – Por lo menos parece el mismo tipo de magia que la que guardaba el anillo –

- ¿O sea que sin saberlo, Harry y Draco destruyeron un Horrocrux de Voldemort? – preguntó Snape sonriendo complacido.

- ¡No veo porque sonríes!, ¡Pudo haber sido muy peligroso! – le reprocho Sirius a Snape.

- De hecho lo fue – observó Remus preocupado.

- Si bueno, pero igual lo hicieron, y son unos niños de apenas doce años. No pueden quitarles ese merito – observó Snape sin inmutarse.

- No sé si sea un mérito hacer algo sin ser consciente de que lo hiciste… - murmuró Minerva pensativa.

- No creo que eso sea lo realmente importante – intervino Remus.

- Es verdad, eso no es lo importante – convino Dumbledore – Lo importante es que lo hicieron, y que lo más seguro es que sea un Horrocrux –

- Pero si es así, eso apoyaría la teoría de que hay más de uno, ¿Cierto? – preguntó Sirius receloso.

- Eso también es verdad – confirmó el mayor.

- Eso me preocupa – confeso Remus – Si son más, ¿Cómo saber cuántos? –

- Aun es demasiado pronto para saberlo, pero dado su aspecto, estoy casi seguro de que son más de cinco – les informó Dumbledore.

- ¡¿Más de cinco?! – exclamó Sirius atónito - ¡Dime que estas bromeando! –

- Qué más quisiera yo, Sirius, pero según lo que hemos investigado hasta el momento, el cuerpo no comienza a tener ese tipo de cambios tan drásticos, hasta que el alma se divide un cierto número de veces – le recordó el Director.

- Bueno, pero también es verdad que esto no había pasado antes, todo son suposiciones – no pudo evitar comentar Remus.

- Sí, es cierto, así que debemos seguir investigando – coincidió Dumbledore.

- ¿Y le planeas contar eso a Harry? – le preguntó Minerva.

- Creo que mientras menos cosas le ocultemos a Harry, será mejor – intervino Sirius decidido.

- Si, pero también es verdad que él no ha sido muy sincero con nosotros. Inclusive se ha metido en problemas que se pudieron haber evitado si hubiera acudido a nosotros – no pudo evitar observar Minerva.

- Yo pienso que Harry lo ha hecho muy bien hasta ahora – comentó Remus, haciendo que todos le miraran – Seamos sinceros, si él hubiera acudido a Severus o a ti, Minerva, ¿Le hubieran dejado ir esta noche a la reunión con Ginny? – les preguntó.

- Claro que no – respondió Snape sin dudarlo.

- Pero porque podría haber sido peligroso para él como de hecho lo fue – se apresuró a agregar la bruja.

- Si, esa parte la entiendo, y Harry pudo predecir que nosotros haríamos exactamente eso, sin embargo, para él era importante acudir, así que decidió ir sin decirnos nada. Lo bueno dentro de todo, fue que llevo a Draco, así que entre ambos pudieron apoyarse, incluso tuvo el acierto de pedirle a esa fantasma que nos alertara si las cosas se ponían mal –

- No sé si entiendo lo que quieres decir – murmuró Sirius mirando a su pareja.

- Lo que quiero decir, es que debemos confiar un poco más en Harry. A mí también me preocupa, y quizás hubiera actuado como ustedes dos – añadió mirando a ambos Profesores con una sonrisa apenada – Pero creo que debemos confiar un poco más en él, darle más espacio para actuar, y confiar en lo que hace. Ayudarlo, más que protegerlo, porque si queremos seguir protegiéndolo por sobre todo, va a seguir ocultándonos este tipo de cosas –

- Pero aún es un niño – no pudo evitar comentar Minerva.

Sirius miró algunos segundos a aquellos ojos castaños de su pareja, antes de mirar a Minerva.

- Entonces hay que orientarlo – decidió – Estamos decididos a acompañarle en este camino, y sabemos que tiene que pelear una guerra, incluso esperamos que lo haga, pero no estamos confiando en él, seguimos pensando que es un niño indefenso, y sí, es un niño, pero es el niño más inteligente que conozco. Lo crie durante todos estos años, y sé que no hay nada que le puedas impedir a Harry; Si él lo quiere hacer lo va a hacer, además, hasta el momento nos ha demostrado que tiene la capacidad necesaria, que puede tomar decisiones acertadas la mayor parte de las veces. Remus tiene razón, debemos confiar más en él, hablar con él, y si vemos que sus pensamientos están mal encaminados, guiarlo, porque es todo lo que ocupa, una guía, y él puede encontrar solo su camino –

- Debemos recordar que Harry es un Slytherin – comentó Snape, presionando un poco el puente de su nariz, cerrando momentáneamente los ojos para ordenar sus pensamientos, sintiendo que una ligera jaqueca parecía querer comenzar – Si no le permitimos hacer las cosas, él tiene la astucia suficiente para buscar una forma de hacer lo que siente que necesita, además, tiene dos amigos que pese a todo lo que les ordenemos, lo ayudaran sin dudarlo –

- Eso es verdad – convino Sirius sonriendo orgulloso de la amistad que su ahijado tenía.

- Sí, creo que nos hemos enfocado mucho en tratar de protegerlo – concedió Dumbledore, suspirando entonces pesadamente – Está bien, trataremos de cambiar el enfoque que hemos estado teniendo con Harry, y le contaremos también sobre los Horrocrux –


Draco abrió los ojos, y sonrió cuando lo primero que notó, fue aquel cabello negro tan cerca de él. Aspiro el aire, sonriendo suavemente ante el ligero olor a vainilla que le lleno, pero luego suspiro pesadamente al darse cuenta de lo que estaba haciendo.

Harry se removió ligeramente entre sueños, pero no se despertó, sólo se apartó ligeramente de Draco, permitiéndole contemplar su rostro dormido.

No pudo evitar que a su mente vinieran lo sucedido la noche anterior, lo cerca que estuvo de perder a Harry… Se estremeció, y sacudió la cabeza para tratar de alejar aquellos desagradables pensamientos, aquellas sensaciones que le asaltaban haciéndole sentir una angustia como jamás en la vida había sentido. No había querido pensar en lo que sentía por Harry, simplemente se había limitado a decirse que era su amigo, un muy buen amigo y que por eso lo quería tanto, pero lo que sucedió anoche, le hizo darse cuenta de lo que había estado queriendo ignorar.

Sin darse cuenta, alargo la mano y acaricio la mejilla de Harry con el dorso del dedo índice, haciéndolo de forma muy suave para no despertarlo. Sonrió sin poder evitarlo, y al darse cuenta de eso, la sonrisa se borró, mientras nuevamente suspiraba pesadamente. ¿Cómo había llegado a eso?, ¿Estaba realmente enamorado de Harry?, ¿Pero cómo había pasado? Draco no lo sabía, sólo sabía que esa angustia que sentía en su pecho y que la noche anterior le hizo desesperar, no podía ser simplemente por un buen amigo, no cuando sintió que todo su mundo se haría pedazos si Harry moría…

- Quien pensaría que pondrías mi mundo de cabeza… - murmuró.

- Lamento eso – respondió entonces Harry, y Draco saltó, viendo que lentamente se abrían aquellas orbes verdes y brillantes que le observaban con tristeza.

- ¡¿Por qué no dijiste que ya habías despertado?! – le preguntó Draco nervioso, sentándose incluso en la cama.

- Iba despertando cuando te escuche – le explicó Harry, sentándose también mientras buscaba sus lentes para ponérselos, mirándolo entonces inseguro – Lamento si conocerme ha hecho tu vida complicada… - le dijo, y bajo la mirada sintiéndose incomodo – En verdad entiendo si a causa de eso quieres dejar de ser mi amigo –

Draco parpadeo, dándose cuenta de que Harry no había entendido el sentido de sus palabras en el sentido amoroso en que lo decía, sino en referencia a la existencia del Señor Tenebroso y la futura guerra.

- ¡No lo decía por eso, Harry! – le aseguro de inmediato, tomando sus manos entre las propias con firmeza, sin querer pensar en ese vacío que sintió en el estómago al pensar en alejarse de él.

- ¿Entonces porque? – le preguntó Harry mirándolo confundido.

Draco abrió la boca, pero luego la cerro, incapaz de explicarle por qué lo había dicho, y sin poder evitarlo, se ruborizo.

- ¿Estas bien, Draco? – le preguntó Harry confundido, y soltando una de sus manos, la puso sobre la frente del rubio – De pronto te pusiste rojo –

- Estoy bien, Harry – le aseguró Draco, tomando de nuevo la mano del ojiverde para apartarla de su frente antes de que se pusiera aún más rojo.

- ¿Y entones? – quiso saber Harry, mirándolo expectante - ¿Por qué dijiste aquello? –

- Yo… Es que… - Draco intento decírselo, intento ordenar sus pensamientos para buscar la mejor manera de explicarle, pero se dio cuenta de que no podía, era demasiado bochornoso hacerlo, y cada momento que estaba pasando, se estaba poniendo más nervioso y rojo.

- Draco… - comenzó Harry, pero éste le interrumpió.

- Aun no estoy listo para explicarte – le dijo – Dame tiempo, ¿Si?, y prometo que te explicare esa frase, pero no tiene nada que ver con nuestra amistad, yo estoy satisfecho de estar contigo y poder apoyarte –

Harry le sostuvo la mirada por algunos segundos, pero ante la forma en que Draco le miraba, sabía que no le mentía, aunque entonces no comprendía aquella frase.

- Esta bien – convino.

Draco le sonrió, y entonces soltó sus manos, justo en el momento en que las cortinas se abrían de par en par, dejando ver a una Madame Pomfrey molesta.

- ¿Qué hacen ambos aquí? – les preguntó – Deberían haber dormido cada uno en su cama para descansar –

- Lo siento Madame Pomfrey, es que con todo lo que sucedió anoche, no quería dormir sólo, por eso le pedí a Draco que me dejara dormir con él – se apresuró a explicarle Harry, mostrándose apenado y triste, ante lo que la mujer se mordió ligeramente el labio.

- Bueno, supongo que es normal – comentó luego de suspirar suavemente – Lo que pasaron anoche no fue cualquier cosa, pero que sea la última vez, ¿Escucharon? – agregó mirando a ambos niños con severidad, ante lo que Harry le sonrió inocentemente asintiendo con la cabeza.

- No volverá a suceder – prometió, mientras Draco no podía dejar de mirar a Harry asombrado. Sabía que los Slytherin eran buenos manipulando, pero jamás había visto a Harry haciéndolo, inclusive llego a pensar que muy seguramente no sabía hacerlo, considerando sus antecedentes Gryffindor, y ahora resultaba que no sólo podía, sino que era bueno en ello, al grado de poder convencer a la severa Enfermera. No pudo evitar sonreír. Que nadie dijera que Harry Potter no era un Slytherin.

- Muy bien, ahora cada uno regrese a su cama para hacerles una última revisión – les indico la Enfermera mientras desaparecía los biombos, así que Harry se pasó a su cama, y ahí esperó a que la Enfermera revisara a Draco, para que lo revisara a él, algo en lo que la Medibruja no tardo más de media hora.

Cuando estaba terminando de revisar a Harry, Ginny se despertó sobresaltada, sentándose en la cama mientras miraba a su alrededor asustada, por lo que Madame Pomfrey se acercó de inmediato a ella.

- Tranquila mi niña, tranquila – le hablo suave, acariciando su espalda para buscar reconfortarla – Todo está bien, estas en la Enfermería de Hogwarts. Ya todo termino –

- ¿En la Enfermería? – repitió Ginny confundida, pero su mirada se detuvo en Harry - ¡Oh, Harry, cuanto lo siento! – murmuró, y comenzó a llorar desconsolada.

- Tranquila Ginny, no pasa nada – le aseguró Harry, bajándose de la cama para acercarse a ella, sentándose a su lado mientras le palmeaba suavemente su brazo, ante lo que la niña se abrazó a él.

Draco gruño, parándose de la cama para acercarse.

- Ya te dijo que no pasa nada – le dijo con frialdad.

- ¡Joven Malfoy! – le reprendió Poppy mirándolo con severidad – La niña está afectada –

Draco hizo una mueca insatisfecha y se cruzó de brazos molestó, pero no dijo más, y Harry simplemente le miró sonriéndole mientras palmeaba la espalda de Ginny.

- ¡Me van a correr!, ¡Yo fui!, ¡Yo fui! – le murmuró Ginny angustiada - ¡Yo ataque a todos! –

- No pienses en eso, Ginny. Si fuiste tú, pero no porque quisieras, Tom te obligo, así que no pueden culparte, además, nadie salió herido realmente, y el Basilisco ya está muerto – le contó.

- Harry está en lo cierto – confirmó la voz de Dumbledore, y cuando todos voltearon, lo vieron entrando acompañado de Sirius, Remus, y los señores Weasley.

- ¡Ginny! – exclamó Molly, y pálida y temblorosa, se soltó de su esposo para correr a donde su hija estaba.

Harry se apartó para permitir a la señora Weasley acercarse, y ésta de inmediato envolvió en sus brazos a su hija de forma protectora, llorando de alivio al ver que se encontraba bien.

- ¡Madre, hice algo terrible! – lloró Ginny dentro de los brazos de la pelirroja mayor, pero ella negó con la cabeza.

- Shhh, tranquila, no pasa nada – le hizo saber.

- El Director nos contó que es gracias a ti que tenemos de nuevo a nuestra hija – comentó Arthur, deteniéndose frente a Harry sonriente. Estaba pálido también, y tenía los ojos rojos, señal de que había llorado, pero sonreía.

- No fui sólo yo, señor Weasley. Draco me ayudo bastante – le hizo saber Harry, mirando de reojo al rubio.

- Si, eso también nos dijeron – convino Arthur mirando al rubio apenado – Gracias a ambos. Les debo más de lo que algún día podría pagarles –

- Las palabras no bastan para expresar la deuda que tenemos con ustedes – agregó Molly, que con los ojos inundados en lágrimas, abrazaba fuertemente a su hija.

- No se preocupen. Es un alivio saber que ya todo eso termino – le aseguro Harry sonriendo.

- ¿Entonces no me van a correr? – se animó a preguntar Ginny, mirando al Director preocupada.

- No – le aclaró éste sonriéndole amable – Harry tiene razón, Tom fue detenido, y ahora todo está arreglado. Los alumnos que fueron atacados, podrán ser curados en poco tiempo, y tú misma incluso fuiste una víctima – le hizo saber, lo que hizo que la pelirroja llorara de nuevo, aunque ahora de alivio.

- Me alegró – murmuró, ante lo que sus dos padres se acercaron a consolarla, felices de poder seguir teniéndola entre sus brazos.

Harry sonrió al ver eso, y se acercó a Sirius, quien sonriéndole, lo acercó a él cálido

- ¿Harry y el joven Malfoy ya pueden salir, Poppy? – le preguntó Albus a la Enfermera.

- Si, acabo de revisarlos y están bien. Ellos ya pueden retirarse – convino la bruja asintiendo con la cabeza antes de mirar a la niña – Ella por el contrario, debe permanecer un poco más aquí para recuperarse por completo –

- Bueno, entonces vístanse, vayan a desayunar, y al terminar los espero en mi despacho, ¿Les parece? – les preguntó Dumbledore, ante lo que Harry y Draco compartieron una rápida mirada, sabiendo que eso significaba que aún quedaban temas pendientes por hablar.

- Esta bien – convino Harry, antes de mirar a Remus y Sirius, quienes le sonrieron ante su muda pregunta.

- Nosotros también estaremos ahí – le aseguró Remus, algo que hizo sonreír ampliamente a Harry.


- ¡¿Dónde estaban?! – demando saber Blaise en cuando ambos se sentaron a la mesa de Slytherin para desayunar. Los miraba con el ceño fruncido, aunque intentaba mantener el tono bajo para que nadie fuera de ellos escuchara.

- ¡Así es, nos tenían preocupados! – les reprendió Millicent como si fueran niños chiquitos - ¡Simplemente desaparecieron! –

- Anoche llegó la Profesora McGonagall a avisarnos que nos iríamos a nuestras casas porque una alumna había sido raptada por el monstruo, pero hoy temprano nos avisaron que ya no nos iríamos, que el responsable de los ataques había sido detenido y que todo estaba bien – comentó Theodore mirándolos atento.

- ¿Y qué quieren que les digamos? – preguntó Draco a la defensiva.

- ¡Queremos saber a dónde se fueron anoche! – le aclaró Blaise mirándole inconforme – ¡No regresaron a la Sala Común luego de la cena, y tampoco regresaron en toda la noche a dormir! ¡No comentamos nada para no meterlos en problemas, pero si hoy nos hubiéramos tenido que ir, habríamos tenido que explicarle eso a los Profesores! –

- Vele el lado bueno, ya te estarías yendo de la escuela, así que no te habrías metido en más problemas – comentó Draco sarcástico.

- ¡No se trata de eso, Draco! – le regaño Millicent.

- Tienes razón, Millicent – convino Harry sonriéndoles – Y sin duda merecen una explicación, sólo que este no es el lugar para darla. ¿Está bien si lo hablamos en nuestro cuarto más tarde? –

- ¿Después de desayunar? – quiso saber Blaise.

- Quizás un poco después – le respondió Harry – Dumbledore quiere hablar con nosotros después del desayuno –

Blaise estaba por decir algo, cuando la voz de Dumbledore los interrumpió.

- ¡Atención por favor! – llamó para que le miraran, manteniéndose de pie en el centro de la larga mesa de Profesores, donde al extremo derecho, se encontraban sentados también Remus y Sirius – Sé que todos deben estarse sintiendo muy confundidos por lo que ha sucedido en estos últimos días, así que creo que merecen una explicación al respecto – ante aquellas palabras, murmullos se alzaron en todas las meses - ¡Silencio por favor! – les pidió Dumbledore, y poco a poco los murmullos cesaron – Anoche, una alumna fue secuestrada como les hicieron saber, así que algunos Profesores se organizaron para ir en su rescate, yo mismo regrese para ayudar, pero antes que nosotros, dos alumnos que se habían dado cuenta de lo que sucedía y tuvieron la oportunidad, arriesgaron sus vidas para ayudar a su compañera – el silencio era tal, que incluso se podía escuchar si alguien respiraba con más fuerza – La alumna que fue secuestrada es Ginevra Weasley, una alumna de la Casa de Gryffindor de primer año, y los dos alumnos que la rescataron, son Harry Potter y Draco Malfoy, dos alumnos de la Casa Slytherin de segundo año – nuevamente los murmullos se elevaron sin permitirle a Dumbledore continuar, mientras todos miraban hacía la mesa de las Serpientes.

- ¡¿Es en serio?! – le preguntó Blaise a Draco mirándolo asombrado.

- Claro, incluso peleamos contra un Basilisco – comentó Draco encogiéndose de hombros con indiferencia, por lo que Blaise no supo si aquello que dijo era verdad o mentira.

Harry sólo sonreía ligeramente, algo asombrado de que Dumbledore hubiera decidido comentar algo como eso a toda la comunidad estudiantil.

- ¡Silencio por favor! – tuvo que volver a pedir Dumbledore, y poco a poco, de nuevo todos guardaron silencio para escucharlo – Por el servicio que estos dos estudiantes prestaron, ayudando a detener al culpable, y salvando a una de sus compañeras sin tener la responsabilidad de hacerlo, se les otorgara a cada uno 200 puntos, y el Premio de Servicios Especiales –

Harry y Draco se miraron asombrados ante eso, mientras la mesa de Slytherin irrumpía en gritos de emoción y alegría, aplaudiendo con fuerza. Algunos de otras mesas se unieron a los aplausos, inclusive en Gryffindor, los gemelos, Percy, Neville y algunos más aplaudieron.

- ¡¿Qué haces?! – le espetó Ron a Neville al verlo aplaudir, mirándole ceñudo.

- ¿No escuchaste que Harry salvo a tu hermana? – le preguntó Neville confundido.

- ¡Él la puso en primer lugar en esa situación!, ¡Seguramente él es el culpable! – le espetó Ron furioso.

- Dumbledore dijo que atraparon al culpable, así que no era él – le recordó Neville.

- Relájate, Ronnie – comentó Fred palmeando con fuerza su espalda, ante lo que Ron lo fulmino con la mirada y se cruzó de brazos testarudo.

Neville simplemente negó con la cabeza, sin querer discutir con el pelirrojo.

- ¡Nos deben una GRAN explicación – les murmuró Theodore mientras seguía aplaudiendo, y Harry, que aún estaba digiriendo aquello y sonreía aturdido, simplemente asintió con la cabeza.

- Se espera que el resto de los alumnos petrificados puedan volver a la normalidad antes de fin de curso, y dado los acontecimientos que han sucedido, hago de su conocimiento que los exámenes quedaran suspendidos – agregó Dumbledore, lo que soltó un estallido de alegría en todo el comedor.


Luego del desayuno, Harry y Draco se dirigieron a la Oficina de Dumbledore escoltados por Snape, que luego de dar la contraseña a la gárgola, los dejo pasar primero, yendo detrás de ellos. Adentro aún no había nadie, pero frente al escritorio estaban dispuestas 6 sillas, así que Harry intuyo que Sirius, Remus y la Profesora McGonagall se les unirían en poco junto con Dumbledore.

- Tomen asiento – les indico Snape, y cuando Harry se dirigía a una de las sillas, escuchó un trino, sonriendo al ver que Fawkes volaba desde su percha hasta posarse en su hombro izquierdo.

- Hola – le saludo, acariciando suavemente su cabeza cuando el ave la acercó a su mejilla.

Draco miró aquello curioso.

- Creo que en verdad le has gustado – comentó Dumbledore, sonriendo divertido mientras iba entrando, seguido de Sirius, Remus y Minerva.

- Él también me gusta. Fawkes es un fénix increíble – le hizo saber Harry sin dejar de acariciar al ave, sonriendo mientras iba a sentarse, sintiéndose bien de que en ningún momento el Fénix se apartara de su hombro.

- Bueno, hay una razón muy importante por la que les hemos pedido que se reúnan con nosotros aquí – comenzó Dumbledore, yendo a sentarse detrás de su escritorio, mientras los demás también tomaban asiento – Tenemos que hablar sobre esto – y les mostro el diario.

- ¿Qué hay con eso? – quiso saber Draco mirando el diario receloso.

- Hay algo que necesitamos contarle a Harry sobre esto, y sabemos que a final de cuentas él le dirá lo que le contemos, joven Malfoy, así que por eso hemos decidido reunirlos aquí a ambos – le explicó Dumbledore.

- ¿Y qué es lo que me necesitan decir? – quiso saber Harry, curioso y al mismo tiempo inseguro.

Fawkes trino suavemente en el oído de Harry, que miró al ave sonriendo, porque aquello lo sintió como si el Fénix estuviera dándole ánimos.

Dumbledore observó eso por un instante, permitiéndole ese momento a Harry antes de hablar.

- Harry, ¿Sabes algo sobre los Horrocrux? – le preguntó.

- ¿Horrocrux? – repitió Harry mirándolo confundido, y trató de hacer memoria por algunos segundos, antes de negar con la cabeza – No recuerdo haber leído algo sobre eso –

- ¿Y usted, joven Malfoy? – le preguntó Dumbledore al rubio, que negó con cabeza – Los Horrocrux emplean la magia más oscura y peligrosa que existe. Crearlos no es fácil, porque son objetos que guardan un fragmento del alma de una persona –

- ¿El fragmento de un alma?, ¿Es eso posible? – preguntó Draco asombrado.

- Todo en el mundo mágico es posible, pequeño Draco, pero no todo está permitido – le aclaró con seriedad Sirius.

- La creación de los Horrocrux entra dentro de las artes que se conocen como prohibidas – siguió contándoles Dumbledore – En parte porque es una abominación fragmentar el alma, y en parte porque la forma de conseguirlo, es mediante un asesinato –

- ¿Pero quién querría crear algo así? – preguntó Harry, y casi en cuanto termino la pregunta, miro asombrado a Dumbledore, pensando en un candidato perfecto para aquella locura.

- Así es – convino Dumbledore, sin siquiera tener que mirar los pensamientos del niño – Hemos investigado mucho sobre el cómo es que Voldemort sobrevivió a la Maldición Asesina, sin un ritual como el que usaron tus padres, y la única respuesta que pudimos encontrar, fueron los Horrocrux. Seguimos esa línea, y el año pasado encontramos uno. Este año encontramos otro sin siquiera imaginarlo –

- El diario… - murmuró de pronto Draco, mirando el diario asombrado.

- Así es – confirmó Dumbledore.

- Entonces a lo que nos enfrentamos, no era el recuerdo de Voldemort, sino un fragmento de su alma, ¿Cierto? – preguntó Harry asombrado.

- Cierto – convino de nuevo Dumbledore asintiendo con la cabeza – No estábamos seguros de cuantos pudo haber hecho, pero en la información que encontramos sobre los Horrocrux, se dice que conforme más veces se fragmenta el alma para crear Horrocruxes, más va perdiendo el creador tanto su humanidad, como su apariencia de humano –

- Tendría sentido el cómo se ve Voldemort… - murmuró Harry, sintiendo un escalofrió cuando recordó el rostro que había visto el año pasado en la nuca del Profesor Quirrell.

Draco lo miró confundido, pero fue Dumbledore quien hablo.

- Así es. Hasta ahora sólo hemos encontrado registros de un mago que hace mucho hizo uno, pero sólo uno. No tenemos aún idea de cuantos pudo haber hecho Voldemort – les hizo saber.

- ¿Pero porque los haría? – preguntó Draco.

- Porque está loco – mascullo Sirius.

- Porque le teme a la muerte – respondió Snape, y Harry y Draco lo miraron.

- ¿Le teme a la muerte? – repitió Draco incrédulo.

- Voldemort se convirtió en uno de los magos más poderosos, pero cuando alcanzas una cierta cantidad de poder, y sobre todo te creas una cierta cantidad de enemigos, es imposible no comenzar a darte cuenta de que sin importar cuanto poder tengas, eso no es nada si mueres, y que en cualquier momento algún grupo se puede levantar y asesinarte – les explicó Dumbledore – Voldemort sabía esto, y no toleraba el pensamiento de que como el mago más poderoso, no pudiera ganarle a la muerte. Saber que un día moriría o sería asesinado, era una idea que detestaba, así que comenzó a reunir información hasta que llego a los Horrocrux –

- ¿Pero eso lo hace inmortal? – quiso saber Harry.

- En un cierto sentido si – confirmó Dumbledore – Mientras no se destruyan los fragmentos de alma que ha guardado, no podrá morir, por eso no murió cuando la Maldición Asesina le reboto, y por eso no murió cuando el Profesor Quirrell si lo hizo –

Harry se sintió asombrado de saber aquello, y sin saber que decir, se quedó en silencio mirando al director.

- Hay algo más que necesito decirte – agregó Dumbledore.

- ¿Qué? – casi preguntó con temor Harry.

- Por alguna razón que no terminamos de comprender, puedes sentir cuando los Horrocrux son destruidos – le dijo, y eso fue suficiente para que Harry recordara lo que sintió cuando él primero y Draco después, apuñalaron con el colmillo del diario de Tom.

Entonces miró al Director asombrado.

- Dijo que ya antes habían encontrado otro Horrocrux, y si yo siento cuando son destruidos, ¿Eso significa que lo que sentí en primer año, cuando escuche aquellos gritos por primera vez, fue porque destruyeron uno? – quiso saber.

Dumbledore no le respondió de inmediato, abrió uno de sus cajones y saco un anillo que puso sobre la mesa.

- Este fue el Horrocrux que encontramos el año pasado – le indico.

Harry miró el anillo con asombro.

- Necesitamos que sepas esto, porque aún quedan más Horrocrux, y cuando sean destruidos, volverás a sentir eso que has sentido – le hizo saber Snape, ante lo que Harry le miró inseguro.

- De igual forma trataremos de destruirlos en un momento en que podamos estar atentos a ti – le prometió Sirius, y Harry lo miró, aferrándose a la seguridad y firmeza que veía en aquellos grises ojos antes de asentir.

- Esta bien – convino.

- También hay algo que queremos decirte, Harry – agregó Dumbledore, atrayendo la atención del menor – Sabemos que tomaste la decisión de ir sólo en compañía del señor Malfoy a tu encuentro con Ginny porque temías que lejos de entender te detendríamos, y no estabas equivocado, pero quiero pedirte que de hoy en delante confíes en nosotros, en que te apoyaremos, en que vamos a ayudarte y no a detenerte o tratar de sobreprotegerte –

- Si te protegemos todo el tiempo, no podrás ser el líder que vamos a necesitar, así que vamos a ayudarte y estar a tu lado – agregó Snape.

Harry los miró a todos con asombro, pero sonrió ante aquel apoyo que le estaban dando, y asintió con la cabeza.

- Esta bien – convino, mientras Draco mismo se sentía asombrado del giro que estaban dando en aquel momento las cosas.

- Y hablando sobre tu lugar como líder, hay una cosa que quiero pedirte en ese sentido – agregó Dumbledore.

- ¿Qué? – le preguntó Harry curioso.

- El señor y la señora Weasley están en deuda contigo, y son magos muy leales, así que quiero pedirte que como con Dobby, hables con ellos y los reclutes para la Orden del Fénix, como el futuro líder que eres –

Aquellas palabras cayeron en un silencio atónito. Nadie esperaba que Dumbledore hiciera semejante pedido.