Notas de la Autora: Jajajaja, según eso ya mero se acababa la historia, pero aun hubo varios capítulos más jajajaj En fin, ahora si estamos en el penúltimo capitulo. Espero que lo disfruten mucho! Que nervios que ya vayamos a pasar al tercer año!
Y pasando a los comentarios, quiero agradecer a Macka14, Abril Elena y CIELO-BL, por su apoyo y comentarios! Siempre disfruto leer lo que me escriben!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 20: Líder Sí, Y Alumno También
Harry se removió en su silla.
- ¿Nervioso? – le preguntó Dumbledore sonriéndole amable.
- Un poco – confeso Harry.
- Es normal que lo estés, pero no olvides que no estás solo, nosotros estaremos aquí para apoyarte en lo que necesites – le aseguro Sirius sonriéndole, ante lo que Harry le devolvió la sonrisa lo mejor que pudo.
Dumbledore había dispuesto las sillas de forma distinta para aquella reunión. Hizo que Harry se sentara junto a él a un lado de su escritorio. Frente al escritorio había dos sillas, para que Molly y Arthur se sentaran. Detrás de ellos en un semicírculo, había 5 sillas más, donde Sirius, Remus, Snape y Draco estaban sentados. Esperaban que la Profesora McGonagall llegara con los señores Weasley.
- No dejo de ser un niño hablando de la guerra con un par de adultos – comentó Harry volviéndose a remover incómodo.
- Si lo ves de esa forma, suena hasta ridículo – comentó Snape con seriedad – Pero recuerda que en primer lugar, no eres cualquier niño, eres quien anteriormente derroto a Voldemort, y ya tan sólo eso te da el derecho de hablar sobre este tema –
- Además, hay una Profecía que habla sobre la posibilidad de que lo vuelvas a derrotar – le recordó Remus amable.
- Aunque no sé qué tan bueno sea mencionar la Profecía – observó Sirius pensativo.
- Mencionaremos sólo hasta donde Voldemort mismo escuchó, por si luego se filtra información – les hizo saber Dumbledore – Lo que sí es que les pediré que no mencionen nada de los Horrocrux –
- ¿Por qué? – quiso saber Harry.
- Es información más delicada, y si Voldemort se entera de que estamos al tanto de eso, puede intentar moverlos de lugar u ocultar sus pistas, lo que dificultaría su ubicación – le explicó Dumbledore – Sólo hablaremos en sí de la Profecía, y del hecho de que ya lo has enfrentado dos veces –
- En todas esas veces tuve ayuda – objetó Harry con recelo – Y no es como si yo lo hubiera derrotado –
- Pero era a ti a quien buscaba, y como dices, tuviste ayuda, ósea que participaste de eso – le hizo ver Dumbledore.
- Te cuesta mucho hacerte a la idea, ¿Verdad? – le preguntó Remus amable.
- Un poco… - convino Harry incómodo.
- Más que poco, parece mucho – observó Draco, sonriendo divertido al ver a Harry así de inseguro. Por lo regular se mostraba firme y seguro con lo que hacía, pero verlo así, le parecía en cierto modo hasta tierno.
Harry suspiro al escuchar eso.
- Realmente no sé qué se supone que deberé decir – les explicó.
- Por eso no lo harás solo – le recordó Dumbledore – Nosotros estaremos aquí, y yo te ayudare. A final de cuentas, no va a ser tan diferente como cuando reclutaste a Dobby – agregó divertido.
- Es verdad, tú ya te has puesto en el lugar de Líder, tomando la decisión de reclutar a ese Elfo – convino Sirius asintiendo con la cabeza.
- No lo pensé de ese modo en realidad… - se justificó Harry apenado.
- Mejor aún – comentó Snape satisfecho – Si no lo pensaste, y aun así asumiste ese papel sin dudarlo, significa que ser un líder es algo nato para ti –
- Sólo estas nervioso – observó Sirius sonriéndole para animarlo – Pero tienes todas las capacidades para liderar. Eres inteligente, hábil, y tu nivel mágico es más alto que el de muchos de tus compañeros –
- Debes irte adaptando poco a poco a este papel, y creo que este es un muy buen comienzo – opinó Dumbledore animado.
- Nosotros sabemos que lo harás bien – quiso agregar Remus.
No hubo tiempo de decir nada más, porque unos golpecitos en la puerta interrumpieron la conversación.
- Adelante – concedió Dumbledore, dirigiéndole a Harry una sonrisa amable.
La puerta se abrió entonces, y Minerva apareció.
- Con permiso. Traigo a los señores Weasley – anuncio, y adelantándose, se hizo a un lado para permitirles entrar, algo que ambos señores Weasley hicieron mirando con curiosidad a los presentes.
- Señor y señora Weasley, gracias por permitirnos unas palabras – comenzó Dumbledore, y amable, señalo las sillas frete a su escritorio – Si nos hicieran el favor de tomar asiento –
Ambos adultos asintieron con la cabeza y fueron a sentarse, mirando aún a los presentes con algo de confusión.
- ¿Qué pasa? – quiso saber Arthur, mirando a Dumbledore ligeramente preocupado - ¿Es por lo que hizo Ginny cuando ese diario la poseyó? –
- Sí vamos a tocar un poco ese tema, pero no porque vaya a haber alguna consecuencia para su hija por lo que sucedió – les aclaro Dumbledore amable, y ambos padres suspiraron al escuchar eso.
- Entonces díganos – le pidió Molly.
- El diario que poseyó a su hija, no era un diario común. El diario era una pieza que Voldemort dejo – ante aquello, ambos saltaron, y Arthur mismo se paró de su silla como impulsado por un resorte.
- ¡¿Está seguro de eso, Dumbledore?! – le preguntó visiblemente asustado - ¡¿Por El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado?! –
- Si, estamos seguros de ello – convino Dumbledore asintiendo con la cabeza.
- Pero… Eso significa… ¿Qué fue El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado quien poseyó a Ginny? – preguntó Molly con un hilo de voz.
- Lamentablemente así es – confirmó de nuevo Dumbledore – Pero no tienen nada de qué preocuparse, ella está bien, Poppy se ha encargado de revisarla por completo –
- Por eso aún no la han dejado salir de la Enfermería, ¿Verdad? – quiso saber Arthur.
- Queremos estar seguros de que ella se encuentra bien, antes de permitirle marcharse – le respondió Dumbledore.
- Pobre de mi bebé… Haber sido manipulada por ese monstruo… - murmuró Molly, sacando un pañuelo para secarse las lágrimas.
- Tranquila Molly, Dumbledore dice que ella estará bien – le recordó Arthur abrazándola para consolarla.
- Fue manipulada por medio de este diario como bien saben – les informó, mostrándoles el diario manchado – Pero Harry y el joven Malfoy lo destruyeron, destruyendo de esa forma la influencia de Voldemort sobre su hija y liberándola –
Ambos padres se estremecieron de nuevo al escuchar el nombre.
- En verdad mil gracias a ambos – les dijo Molly, mirándolos a ambos.
- Lo que hizo Ginny pudo haber terminado de forma más grave, pudieron haberla corrido de Hogwarts o incluso haberla llevado a Azkaban si salía con vida, pero ustedes ayudaron a limpiar su nombre – agregó Arthur – Tenemos una deuda imposible de pagar –
- De hecho, si hay una forma en que podrían pagarla – comentó Draco sin poder evitarlo, y ambos señores Weasley le miraron confundidos y asombrados
Harry no pudo evitarlo y se rio bajito. Había estado tan nervioso preguntándose cuál sería el momento adecuado para hablar, y Draco simplemente lo había soltado así como así, dándole pie para que él pudiera hacer su parte. Seguía nervioso, pero se dio cuenta que eso no cambiaría, no pronto cuando menos, y no, si tenía que asumir un puesto para él que aún no se sentía del todo preparado.
- Draco tiene razón. Hay una petición que queremos hacerles – les hizo saber Harry, atrayendo a él las miradas de ambos Weasley.
- ¿Y qué es? – preguntó el señor Weasley curioso.
- Queremos pedirles que se unan a la Orden del Fénix – le respondió Harry.
- ¿Orden del Fénix? – repitió el señor Weasley confundido, pero Molly jadeo al escuchar aquello.
- ¿La Orden del Fénix? – murmuró con apenas un hilillo de voz - Fabian y Gideon llegaron a comentar algo sobre una Orden del Fénix… –
- Fabian Y Gideon formaron parte de la primera Orden del Fénix que se formó para oponer resistencia a Voldemort – le hizo saber Dumbledore – Cuando murieron, lo hicieron ayudando a la Orden para que se pudieran evacuar a magos y brujas inocentes que eran el objetivo de los Mortífagos aquel día. Fue una gran pérdida para nosotros, porque eran magos muy hábiles y valientes –
- Pero no entiendo – comentó Arthur mirando a Dumbledore – Según lo que dicen, esa Orden existió para derrotar a El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado, pero él ya no existe… -
- Esa es la cuestión. Voldemort fue derrotado, pero no murió – les explicó Dumbledore – Cuando Harry lo derroto siendo un bebé, lo hizo regresándole la Maldición Asesina, pero no lo mató, y sin embargo esa maldición es tan poderosa, que quedó reducido a algo más que un cuerpo deforme sin magia ni fuerza –
- ¿Cómo están seguros de eso? – preguntó Molly en un susurro.
- La noche en que Voldemort fue derrotado, use magia para saber qué había pasado en la casa de Lily y James Potter, y fue así como supimos que Voldemort no había muerto – aclaró Dumbledore – Sabíamos que cuando él se recuperara, intentaría regresar, y fue por ello que aunque la Orden del Fénix se disolvió en su mayoría, se le contó lo que estaba sucediendo a unos pocos de sus miembros para poder mantenernos alerta –
- Y el año pasado por fin dio señales de vida – mascullo Sirius.
Molly lo miró asustada, antes de mirar a Dumbledore.
- ¿Están seguros de eso? – le preguntó.
- Completamente – confirmó el mago anciano – Durante todos estos años ha estado buscando recuperarse, y parece que poco a poco comienza a lograrlo. El año pasado lo enfrentamos por primera vez, pero pudimos ganarle sin muchos problemas, porque aún no es lo suficientemente fuerte –
- Pero es una realidad que está recuperando sus fuerzas y está queriendo regresar al mundo mágico – opinó Minerva.
- Así es, y es por esa misma causa, que hemos comenzado a movernos nosotros también, buscando más personas que quieran unirse a la Orden – agregó Dumbledore.
- ¿Y qué tienen que ver en todo este asunto estos dos niños? – quiso saber Molly, mirando a Harry y Draco.
- Mucho más de lo que realmente quisiéramos… - murmuró Sirius con pesar.
- Así es – convino Dumbledore – La noche que Voldemort fue a atacar a los Potter, no lo hizo por atacar a Lily y a James, su objetivo era Harry –
- ¡¿Harry?!, ¡¿Pero porque?! – quiso saber Molly, mostrándose tan atónita como su esposo.
- Porque poco antes de que Harry naciera, una Profecía fue dicha, una Profecía que hablaba sobre alguien que iba a nacer, y que tendría el poder para derrotar a Voldemort – les explicó el mago anciano.
- ¡Por Merlín! – exclamó la mujer, cubriéndose la boca con las manos mientras miraba a Harry.
Arthur mismo miraba a Dumbledore con los ojos bien abiertos, pero sin poder decir nada.
- Voldemort sabía de esta Profecía, y supo que Harry podría ser ese del que la misma hablaba, así que fue esa noche para matarlo, aunque las cosas no salieron como él esperaba – les contó Dumbledore – Pero como no fue asesinado, ha estado esperando a recuperarse, y sabe que Harry es un obstáculo en su camino si planea regresar, así que parece que uno de sus objetivos sigue siendo matarlo –
- ¡Entonces debemos protegerlo! – exclamó la mujer.
- No – respondió Harry con firmeza, y los Weasley le miraron asombrados y confundidos – No quiero que me protejan. Si mi deber es pelear contra él, porque yo puedo derrotarlo, entonces lo haré. No quiero protectores, pero sí voy a necesitar aliados en la guerra que se aproxima –
Snape sonrió, orgulloso de las palabras de aquel chico, que al inicio parecía un nudo de nervios, y ahora se mostraba firme y decidido al hablar.
- Eres sólo un niño – comentó asombrado Arthur.
- Quizás, pero Voldemort no se ha detenido por algo como eso – les recordó Harry – Ya lo he enfrentado dos veces, y sé que si salí con vida de ahí, ha sido por la ayuda que he recibido en todas esas ocasiones, por eso sé que si quiero derrotarle definitivamente, necesitaré más ayuda, más aliados en los cuales poder confiar, y estoy de acuerdo con Dumbledore en que ustedes son magos en los que podría confiar –
Arthur y Molly le miraron con mudo asombro.
- ¿Cómo que ya lo has enfrentado dos veces? – quiso saber Arthur.
- En primero me secuestro con la ayuda del Profesor Quirrell que era su cómplice – les contó, y Molly jadeo asombrada y asustada al saber eso – Por suerte, Sirius, Remus, la Profesora McGonagall, el Profesor Snape y el Director se dieron cuenta y pudieron ir a ayudarme. Y este año fue la segunda vez, cuando peleamos contra su recuerdo –
- Por Merlín santo… - murmuró Molly llevándose las manos a la boca, mientras Arthur palmeaba su mano en señal de apoyo, aunque también miraba atónito a Harry.
- Si es muy pronto para dar una respuesta, lo entendemos – les hizo saber Dumbledore – Sólo les pediremos que antes de salir de aquí, hagan un voto de silencio sobre lo que hablamos, para que no lo cuenten a nadie más –
- ¿En verdad estas bien con esto? – no pudo evitar preguntarle Molly a Harry, mirándolo con tristeza, pero Harry le sonrió.
- Es algo que no se puede evitar – le explicó – Pero si yo tengo la posibilidad de derrotarlo, es una responsabilidad de la que no voy a huir. Ni mis padres ni tampoco Sirius ni Remus estuvieron de acuerdo con la visión que tenía Voldemort, y por ello se unieron a la primera Orden del Fénix, arriesgando sus vidas para tratar de liberar al mundo mágico de su tiranía. Si yo tengo la posibilidad de hacerlo, estaría mal si me quedara de brazos cruzados, con el ejemplo que todos ellos me han dado –
- De Harry podría entenderlo, pero ¿Y el joven Malfoy? – quiso saber Arthur mirando a Draco con cierto recelo, porque él siempre había pensado que Lucius era un maldito bastardo que en su momento había seguido a Voldemort pese a que se había escapado de Azkaban aludiendo que estaba bajo la Imperius.
- Harry es mi amigo, y cuando me entere sobre el posible regreso del Señor Tenebroso, decidí que iba a ayudarlo – respondió Draco con seguridad, lo que hizo que el señor Weasley lo mirara más atentamente.
- ¿Y tu padre? – quiso saber - ¿También planea unirse a la Orden del Fénix? –
- No se les ha contado directamente a los señores Malfoy sobre el regreso de Voldemort – intervino Harry mirando al señor Weasley, preocupado de lo que podría desencadenar este tema.
- ¿Y podremos confiar en ellos? – no pudo evitar preguntar Arthur con escepticismo, ante lo que Draco se levantó de su asiento, mirándolo con el ceño fruncido.
- ¡¿A qué viene esa pregunta?! – quiso saber indignado.
- Draco – le llamó Harry, parándose también y mirando únicamente a su amigo.
Cuando Draco miró a Harry a los ojos, supo que el ojiverde le pedía con aquel gesto que no hablará más, y aunque claro que quería hacerlo porque su orgullo se sentía herido, supo que no podría ir en contra de lo que el pelinegro estaba pidiéndole en aquel justo momento. Asintió con la cabeza, y simplemente volvió a sentarse en su asiento cruzándose de brazos.
- Señor Weasley, entiendo que puede tener algunas reservas, pero puedo asegurarle que todos los que estamos aquí, confiamos los unos en los otros, aun cuando algunos no se han llevado tan bien en años pasados – y miró detenidamente a Sirius y Snape al comentar aquello, mirando después al patriarca Weasley mientras volvía a sentarse – Yo confió en todos y cada uno de ellos. Si vamos a contar con su participación en la Orden, le voy a pedir que deje cualquier prejuicio y desconfianza de lado, de la misma forma en que lo hizo Draco cuando fue conmigo, y me ayudo a salvar la vida de Ginny –
Arthur se removió incomodo ante aquellas palabras, pero fue Dumbledore quien hablo.
- Tenemos toda intensión de preparar a Harry para que al cumplir la mayoría de edad, pueda asumir el liderazgo de la Orden del Fénix – les hizo saber a los señores Weasley – Es un mago muy hábil e inteligente, y sé que podemos confiar en él, pero también sé que podemos confiar en todos los que estamos aquí, y nos gustaría mucho poder contar con ustedes –
- ¿En verdad se están preparando para una guerra? – les preguntó en un murmullo Molly.
- Hemos visto a Voldemort – le hizo saber Remus.
- Y sabemos que sigue queriendo lo mismo: Controlar el mundo mágico – agregó Sirius – No lo vamos a permitir. No lo permitimos aquella vez, y no lo permitiremos ahora, pero por sobre todo, si vamos a participar, es para ayudar y proteger a Harry –
- No me gustaría meter en esto a mis hijos… - comentó Molly insegura.
- Su hija ya estuvo metida en esto – comentó Draco con acritud.
- ¡Pero ella no lo busco! – protesto la mujer de inmediato.
- En esta ocasión no, pero si la guerra se desata, es una realidad que inclusive sus hijos se verán obligados a tomar un lado – comentó Harry con seriedad.
- Pueden abstenerse de inmiscuirse en todo esto – no pudo evitar comentar Arthur.
- Si, también podrían, pero realmente no creo que vaya a ser así – le hizo saber Harry mirándolo atentamente a los ojos – No lo hicieron en su momento Fabian y Gideon, no creo que lo hagan ellos –
Arthur se removió incomodo ante eso.
- Voldemort no respeta edades ni géneros. Matara a mujeres y niños al igual que a hombres. Ya lo hizo antes, y lo hará de nuevo – opinó Snape.
- Tarde o temprano, ellos tendrán que tomar un bando. En una guerra, permanecer neutral no es tan fácil – agregó Draco.
- Creo que no importa lo que nosotros queramos, cuando llegue el momento, cada quien tomara su propia decisión – opinó Remus sonriéndole a Molly con amabilidad – A mí me había gustado que Harry se dejara proteger y cuidar hasta el día en que tuviera que enfrentar a Voldemort – y miró a Harry sonriéndole con pena, mientras Harry le regresaba una conciliadora sonrisa – Pero él decidió que no es eso lo que quiere hacer. Está tomando parte activamente de todo esto, como el líder que esperamos que sea en un futuro, y Sirius y yo hemos decidido que respetaremos eso y le ayudaremos en lo que necesita –
Molly se removió nerviosa e insegura, y Arthur suspiro pesadamente.
- Tengo una deuda por la vida de mi hija – le hizo saber Arthur – Me uniré para ayudarlos porque Harry lo pidió, pero no quiero involucrar en esto a Molly –
- ¡A no, eso sí que no! – replicó la mujer al momento - ¡Si vas a entrar en esto, yo también! –
- ¿Y qué pasará con los niños si algo malo nos pasa a los dos? – quiso saber Arthur mirando preocupado a su esposa.
- Es un riesgo que se corre – no quiso evitar comentar Sirius – En estos momentos no será tan peligroso, pero conforme el tiempo pase, lo que se haga en la Orden podrá requerir más cuidado y ser más peligroso. Morir es una realidad que no podemos negar, y debemos estar listos para ello –
- También podemos permitir que la señora Weasley forme parte de la Orden, pero mantenerla en un papel no tan activo a diferencia del señor Weasley, tomando en consideración los 6 hijos que tiene, de los cuales, más de la mitad son aun menores de edad – opinó Harry mirando a Dumbledore, que le sonrió satisfecho de su intervención y lógica en ese asunto.
- Yo estoy de acuerdo – convino asintiendo con la cabeza, antes de mirar al Patriarca Weasley - ¿Arthur? –
Arthur miró a su esposa, que asintió con la cabeza, y aspirando hondamente el aire, miró al Director y a Harry.
- Estamos de acuerdo – convino.
- Me alegra saber que podremos contar con ustedes – les quiso decir Harry sonriéndoles.
- Es extraño verte presidiendo esta reunión – le quiso decir Molly – Lamento mucho que tengas que pasar por esto –
- No tiene por qué – le aseguro Harry tranquilo – Su presencia es algo que me será de mucha ayuda –
- Entonces con esto decidido, quiero dar paso a la formación oficial de la nueva Orden del Fénix – les hizo saber Dumbledore, y levantándose, hizo una floritura con su varita. Sobre el escritorio apareció un pergamino que con letras doradas en la parte superior rezaba: Orden Del Fénix – Aquí firmara cada miembro. Al firmar esto, están aceptando un pacto de silencio, donde no revelaran nada que tenga que ver con la Orden, a alguien que sea ajeno a ella. Quien rompa este acuerdo, su nombre aparecerá marcado, y de esa forma sabremos que hay un traidor entre nosotros. Y para firmar, tendrá que hacerse con sangre –
- ¡¿Con sangre?! – repitió Arthur asombrado.
- Es algo que debimos haber hecho la primera vez, así cierta rata no nos habría traicionado – mascullo Sirius.
- La sangre, aunado a la firma, sellan de forma mágica este contrato, con ayuda de un hechizo que tiene – les explico Dumbledore – Yo lo haré primero para mostrarles cómo – y haciendo un ligero corte en su dedo índice, acercó la pluma, recogiendo la sangre antes de plasmar su nombre. La sangre brillo dorado unos segundos, antes de secarse – Harry, me gustaría que fueras el siguiente, ya que serás el futuro líder de la Orden –
Harry asintió con la cabeza, y parándose, se acercó. Como vio hacer a Dumbledore, hizo un corte en su dedo índice, y luego acercó la pluma para recoger la sangre, tratando de contener el gesto de dolor. Luego, acercó la pluma al pergamino y anoto su nombre. Soltó la pluma mirándose la mano con asombro.
- Lo sientes, ¿Cierto? – le preguntó Dumbledore al muchacho, sonriéndole amable.
- Es como un cosquilleo que me recorre desde la punta de los dedos a todo el cuerpo… - murmuró Harry flexionando varias veces las manos antes de mirar al Director - ¿Por qué? –
- Tu magia está aceptando y reconociendo el contrato mágico que acabas de firmar – le explicó el mayor amable.
- Seré el siguiente – decidió Draco con firmeza, y sin dudarlo se puso de pie y se acercó, sintiendo varios pares de ojos seguirle. No dudo en cortar su dedo, ni en recoger su sangre y plasmar su nombre, sintiendo entonces ese mismo cosquilleo, por lo que miró a Harry asombrado.
- Se siente extraño – confeso Harry sonriéndole divertido – Pero pasa pronto –
- Bueno, no podemos quedarnos detrás de estos valientes niños – opinó Sirius, y poniéndose de pie, se acercó para firmar, siendo seguido de cerca por Remus.
Luego de ellos firmo Snape, le siguió Minerva, y por último lo hicieron el señor y la señora Weasley. Aquel sería un episodio que se quedaría grabado en la memoria de Harry sin importar el paso de los años.
Cuando Harry y Draco regresaron a la Sala Común de Slytherin, y más específicamente a su habitación, vieron con asombro que Millicent, Blaise, Theodore, Vincent y Gregory estaban ahí esperándolos.
- Olvide que teníamos una charla pendiente – comentó Harry divertido.
- Puedo ver eso – observó Blaise resentido.
- Pero ahora podemos tenerla – agregó Theodore.
- Si, ahora podemos – convino Harry yendo a sentarse a la cama de Draco - ¿Qué quieren saber? –
Draco se sentó a su lado, curioso de hasta donde Harry les contaría, porque obvio habría cosas que no podría contar, y había cosas que incluso el mismo hacía dicho, como el hecho de que habían enfrentado a un Basilisco, pero lo había dicho casi como una broma que no esperaba que nadie creyese realmente.
- ¿Dónde estuvieron anoche? – quiso saber Millicent.
- En la Cámara de los Secretos – le respondió Harry tranquilo, y todos le miraron con los ojos como platos.
- ¿Estas bromeando? – preguntó Blaise escéptico.
- ¿Por qué lo haría? – le preguntó a su vez Harry sin inmutarse.
- ¿Está hablando en serio? – no pudo evitar Millicent preguntarle a Draco, quien aún asombrado de que Harry haya sido tan directo, simplemente asintió con la cabeza.
- No sé porque me cuesta creerte – comentó Blaise.
- Bueno, esa no es mi culpa – le respondió Harry divertido, encogiéndose suavemente de hombros.
- ¿Y qué hacían allá? – quiso saber Vincent - ¿Siempre si eras tú quien la abría? –
- Nos llevó la persona que la había estado abriendo, y nos quiso matar ahí. Inclusive tuvimos que enfrentar a un Basilisco – le aclaró Harry.
- ¡¿Era verdad lo del Basilisco?! – exclamó Gregory asombrado.
- No creo, debe estar bromeando – comentó Blaise mirando a Theodore confundido.
- ¿Y cómo escaparon del Basilisco? – quiso saber éste mirando a Harry atentamente.
- Tuvimos que matarlo – le respondió Harry.
- ¿Cómo? – siguió preguntando Theodore tratando de no mostrarse tan escéptico como se sentía.
- Con una espada que apareció del Sombrero Seleccionador que nos trajo Fawkes, el Fénix de Dumbledore. Era la espada de Godric Gryffindor – le explicó Harry.
- ¿Un Fénix? – repitió Millicent confundida.
- ¿Una espada de Gryffindor? – preguntó Vincent sin creerlo del todo.
- Así es – confirmó Harry con firmeza.
- Olvídenlo chicos, no nos va a decir la verdad – mascullo Blaise mirándole resentido, pero Harry solo le sonrió.
- Vaya… - mascullo Millicent saliendo del cuarto. Gregory y Vincent también se salieron, mientras Blaise y Theodore tomaban libros para ponerse a leer.
Draco no dijo absolutamente nada, simplemente miró asombrado a Harry. No mintió en ningún sentido, de hecho dijo toda la verdad, pero debía aceptar que conforme lo escuchaba hablar, la historia parecía tan fantasiosa, que no podía culpar a los chicos por no creerles.
- ¿Así que esto planeabas? – le preguntó en voz baja cuando Harry se acostó en su cama.
- No está mal, ¿O sí? – le preguntó Harry divertido, ante lo que Draco mismo no pudo evitar sonreír. Ese era un rasgo muy Slytherin, y la verdad es que disfrutaba cuando veía ese tipo de rasgos en el ojiverde.
Los siguientes días pasaron en una agradable y anhelada calma. Con la amenaza del Heredero resuelta, los pasillos de Hogwarts volvían a ser tan escandalosos y llenos de vida como siempre.
Harry se mantenía al tanto de cómo iban madurando las mandrágoras, deseoso de que Hermione y todos los demás pudieran despertar. Una semana después, cuando él y Draco salían de la Enfermería, se detuvieron al ver a tres Gryffindor pelirrojos que Harry reconoció de inmediato.
- ¿Ginny? – le preguntó.
La pelirroja saltó, pero le miró, y apenada, se acercó haciendo una inclinación.
- No había tenido oportunidad de agradecerte lo que hiciste por mí. Arriesgaste tu vida, y yo sin darme cuenta casi te mato - le explicó, mirando el suelo en todo momento apenada. Fred y George se acercaron también detrás de su hermana.
- No te preocupes, por suerte, todo lo pudimos solucionar y no paso a mayores. ¿Estás bien ahora? – le preguntó Harry sonriéndole amable.
- Si, yo… Creo que si – le respondió la niña sonriéndole algo apenada, ruborizándose ligeramente incluso, lo que hizo que Draco frunciera el ceño.
- Harry… – comenzó entonces Fred.
- Supimos que salvaste a mi hermana… – continúo George.
- Es algo que no vamos a olvidar nunca – terminaron ambos.
- Draco también ayudo – quiso recordarles Harry.
Los tres pelirrojos miraron con indecisión al rubio, pero fue Ginny quien primero hablo, haciendo una ligera inclinación de cabeza.
- Gracias también a ti – le quiso decir.
- Entonces también lo recordaremos… – le dijo George.
- Que te debemos una – completo Fred.
Draco sólo asintió con la cabeza hacía aquellos tres pelirrojos mientras Harry sonreía animado.
Las siguientes semanas pasaron sin mayores sobresaltos. Todos parecieron olvidar que en algún momento habían comentado que Harry podría ser aquel temido Heredero, y esperaban que las mandrágoras estuvieran listas para despertar a los petrificados.
Para las vacaciones de semana santa, llegó el momento de los de segundo año para elegir las optativas del tercer curso.
- Ha Herm le dará un infarto al saber que se perdió de esto – comentó Harry mirando su lista.
- Es algo que tampoco le gustara a Pansy – opinó Blaise.
- Me imagino que luego las dejaran elegir – comentó Draco mirando su lista - ¿Ya sabes que elegirás? – le preguntó a Harry.
- Aun lo estoy pensando, pero estoy entre Adivinación, Runas Antiguas y Cuidado de Criaturas Mágicas – le respondió.
- ¿Cuidado de Criaturas Mágicas? – repitió Theodore mirándole confundido - ¿Por qué una clase como esa? –
- Bueno, creo que puede ser mucho más interesante que las otras asignaturas – le explicó Harry sonriendo animado - ¿Ustedes que van a elegir? –
- Esto es difícil. Sigo pensando – les hizo saber Theodore.
- Quizás elija algo como lo tuyo – comentó Blaise.
- ¿Y tú, Draco? – quiso saber Harry mirándole.
- Estaba considerando Aritmancia – le hizo saber el rubio.
- Suena a algo que podría llamarte la atención – convino Harry asintiendo con la cabeza.
La siguiente hora la pasaron intentando decidirse, pero al final, cansado, Blaise decidió ir a las cocinas por algo de comer para distraerse un poco antes de tomar aquella decisión, y Theodore pensó en ir a buscar unos libros a la biblioteca para informarse un poco más sobre las optativas que estaba considerando.
- Bueno, esperemos que en tercero tengamos un curso tranquilo – comentó Harry, dejando la lista de las optativas sobre la cama, mientras se estiraba.
- ¿Entonces ya elegiste? – quiso saber Draco, estirándose lo más que pudo, para tratar de ver lo que Harry había anotado en su lista.
- Creo que será Adivinación y Runas Antiguas – le respondió Harry tomando la lista y pasándosela para que la mirara.
- Runas antiguas puedo entenderlo, ¿Pero porque adivinación? – quiso saber Draco, mirando su hoja con curiosidad, donde el moreno había marcado esas dos clases.
- Cuando me contaron sobre la Profecía, Remus me dijo que quien la hizo, fue una bruja llamada Sybill Trelawney, y que ella actualmente trabaja aquí como Profesora de Adivinación – le contó Harry, ante lo que Draco le miró asombrado – Y la adivinación no va muy separada de lo que son las Profecías, así que creo que si quiero entender un poco más todo eso, podría comenzar por asistir a esa clase –
- Bueno, tienen cierta lógica… - medito Draco, y entonces anoto en su lista Adivinación.
- ¿También tomaras adivinación? – le preguntó Harry al darse cuenta de lo que el rubio hacía.
- Claro. Creo que será muy interesante y que podemos aprender mucho, si quien imparte la clase es la misma persona que hizo la Profecía que causo la caída del Señor Tenebroso – comentó Draco.
- Si, así mismo lo pienso yo – convino Harry asintiendo con la cabeza - ¿Y cuál será tu otra optativa? –
- Quizás sea Aritmancia – le respondió Draco, pero hizo una mueca, porque le habría gustado tener todas las clases con Harry, pero si tomaba Aritmancia en lugar de Runas Antiguas, esa clase no la tendrían juntos – ¿No quieres tomar Aritmancia en lugar de Runas Antiguas? – no pudo evitar preguntarle.
- No, la verdad no – le dijo Harry divertido – Anda, toma Aritmancia, se nota que te llama la atención. A final de cuentas, el resto de las clases las seguiremos teniendo juntos –
Draco miró inseguro su hoja de optativas.
- Además, así, tenemos más flancos cubiertos. Si surge algo de Runas Antiguas, yo seré el experto, pero si surge algo de Aritmancia, tú lo serás, y así seguiremos apoyándonos ambos – le animó Harry, ante lo que Draco sonrió divertido.
- Tienes razón – convino, y anoto en su hoja la asignatura de Aritmancia.
- Entonces estamos listos para comenzar el siguiente curso – comentó Harry sonriendo animado, ante lo que Draco le miró y le regreso la sonrisa. Cuando el ojiverde sonreía de esa forma, le gustaba mucho ver como sus verdes ojos brillaban.
- Lo estamos – convino.
