Notas de la Autora: Holis! Lo sé, lo sé, una semana tarde D:! En mi defensa puedo decir que el domingo pasado que tocaba actualizar estuve hospitalizada, y no me dejaron salir hasta el lunes por la tarde, y como aun no me sentía del todo bien, me tome la semana para reponerme mejor y ponerme al corriente con mi trabajo en el que también me atrase bastante, pero ya ando de vuelta, así que aquí tienen el ultimo capítulo! Que nervios, porque ya comenzaremos con el tercer arco! Para aquellos que me siguen con sus comentarios, les hago saber que la tercera historia llevará por nombre Hilos Del Tiempo Y Destino. Aun no estoy segura de si la subiré este domingo 13, o hasta el siguiente que es 20, así que ténganme paciencia, de igual forma les prometo que no pasa del domingo 20 en todo caso, y a partir de ahí, si todo anda bien volveré a retomar mi ritmo de actualizar un domingo si y un domingo no.
En cuanto a los agradecimientos, muchas gracias a giulianacontesso, Macka14, AnataYume, Malena x2, Abril Elena, AILEEN BAUTISTA, y Komiteiah! Ya saben que mi único pago por escribir son sus comentarios, y me encanta ver lo que piensan sobre como va desarrollándose la historia. También, dado que es el capítulo final, quiero darle un agradecimiento especial a Abril Elena, Macka14, Anam1707, CIELO-BL y giulianacontesso por haberme acompañado con sus comentarios durante la mayor parte de la historia, al igual que gracia a AnaM1707, CIELO-BL y Abril Elena, por acompañarme desde el primer arco Legado! Para mi a sido muy importante ver que siguen ahí, quizás no siempre por cuestiones de la vida diaria, pero saber a través de sus comentarios que siguen la historia y lo mucho que les gusta, me hace sentir muy orgullosa de lo que escribo, y me anima a seguir esforzándome! Muchas gracias en verdad!
Ahora si les dejo para que disfruten el ultimo capítulo. Es chiquito, lo sé, pero ya da cierre a este segundo arco! Espero que lo disfruten!
Disclaimer: Ya saben que nada de este mundo me pertenece, todo es de la queridísima J.K. Rowling, yo solo lo manipulo para mi entretenimiento :D
Capítulo 21: Los Petrificados Despiertan
- Draco – le llamó Harry moviéndolo ligeramente del hombro, pero el rubio no despertó, por lo que volvió a moverlo con un poco más de energía – ¡Draco! – volvió a llamarle, no tan alto para no despertar al resto de los alumnos, y entonces sí, con cierto sobresaltó, Draco se despertó, mirando a todos lados, antes de enfocar su vista en Harry que le sonrió.
- Que lindo sueño… - murmuró Draco sonriendo de una forma en que Harry jamás lo había visto sonreír, y que le descoloco un poco.
- Creo que más bien sigues dormido – comentó, y entonces Draco parpadeo varias veces, dándose cuenta que en efecto seguía adormilado, pero que aquello no era un sueño como había pensado al abrir los ojos y ver el rostro de Harry tan cerca suyo.
- Oh… Si… Creo que si… - murmuró apenado, apresurándose a sentarse, tratando de ocultar el rubor, sintiendo los curiosos ojos verdes mirarle atento.
- ¿Qué soñabas que te hizo sonreír de ese modo? – se animó a preguntarle Harry, y vio con sorpresa como las orejas del rubio se ponían rojas.
- No era nada – sentencio Draco con firmeza.
- ¡Vamos! – siguió insistiendo Harry - ¡Por favor cuéntame!, ¡¿Que te hace ponerte así de rojo?! –
- Nada Harry, no te voy a decir – le respondió con firmeza, tratando de controlar aquel rubor - ¿Y porque me despertaste? – quiso saber, buscando cambiar el tema - ¿Qué paso? –
- ¡Oh, sí! – murmuró Harry animado, y yendo a su cama, tomó un paquete alargado envuelto en papel de regalo verde, con un elegante moño plateado en el medio, y sobre el que venía una pequeña tarta con una vela encendida - ¡Feliz cumpleaños! –
Draco observó aquello asombrado. Desde que había cumplió los 7, las tartas de cumpleaños a la cama se acabaron. Su padre decía que eso no era propio de un adulto, así que las tartas eran algo que se comía en la mesa y ya. Aquella tarta era muy pequeña, pero el detalle era lo que le había asombrado profundamente, removiendo agradables recuerdos de su niñez.
- Vaya… Gracias – murmuró, y estiro las manos para tomar la tarta, pero Harry la aparto.
- ¡Oh, no, primero debes pedir un deseo y apagar la vela! – le recordó - ¡Anda, pide un deseo y apaga la vela! –
Draco sonrió ante aquellas palabras, y asintiendo con la cabeza, miró la tarta, y deseo que aquella guerra no llegara jamás. Quizás era un simple sueño, pero no perdía nada deseándolo. Apagó la vela, y Harry se rio animado, aunque manteniendo el tono bajito para no despertar a los otros.
- Ahora si tu abrazo – le informó Harry, y dejando el regalo y la tarta sobre la cama, se inclinó a abrazar a Draco, que asombrado, tardo unos segundos en responder, pero cuando lo hizo, sonrió para sí, gustándole y guardado ese momento en su memoria.
- Gracias – le quiso decir a Harry.
- No es nada, para eso somos amigos – le aseguró Harry sin dejar de sonreír animado, y entonces sí le dio el regalo, y la tarta que estaba sobre el mismo – Ábrelo – le pidió animado.
Sonriendo sin poder evitarlo, Draco dejo la tarta sobre la mesita de noche, y entonces procedió a desenvolver el regalo con curiosidad, asombrándose al ver un estuche muy elegante con las iniciales D.M. Al abrirlo, contemplo con asombro diferentes cuchillas y cucharas medidoras sobre una superficie de terciopelo que forraba el estuche por dentro. Aquel era un estuche para Pocioneros como el que Hermione le había regalado a Harry para su cumpleaños, pero el de Draco se encontraba en un elegante estuche que éste estaba seguro de que debía ser de plata.
- A ti también te gusta mucho Pociones, y eres muy bueno, por eso pensé que podría servirte un estuche como el mío, que sabrías sacarle provecho – le explicó Harry.
-Gracias. El estuche también es muy hermoso – comentó Draco mientras acariciaba las iniciales en la tapa.
- Me alegro que te guste. Se tuvo que mandar a hacer aparte, y con medidas específicas para que cupieran todos los utensilios – le quiso contar Harry sin dejar de sonreír animado.
- Si lo creo – convino Draco sonriéndole – Me gusta. Muchas gracias –
- De nada. Me alegra que te guste – le respondió Harry satisfecho.
El resto del día Draco recibió algunos otros regalos, sobre todo, los costosos regalos de sus padres que llegaron esa misma mañana por medio de búho, pero ninguno le causo más alegría, que el que Harry le dio esa mañana, y la forma en que inclusive lo despertó para felicitarlo.
El primer cumpleaños que paso ahí en Hogwarts, se lamentó enormemente que su día cayera en temporada de clases, ahora sin embargo, creía que no pudo haber tenido mejor suerte, sobre todo, si aquel ojiverde tomaba por costumbre despertarlo de esa forma para felicitarlo.
- Harry, Draco – les llamó uno de los Prefectos acercándose a ellos en la Sala Común.
- ¿Qué paso? – preguntó Draco.
- El Profesor Snape quiere que lo vayan a ver a su oficina de inmediato – les infirmó el Prefecto.
- ¿Ahora que hicieron? – les preguntó Blaise.
- Que yo sepa, nada – comentó Harry encogiéndose de hombros antes de mirar al chico – Está bien, vamos – le informó mientras tanto él como Draco se ponían de pie.
Fueron hasta la oficina, y llamando, escucharon que desde dentro les daban permiso de entrar, por lo que ambos se pasaron.
- ¿Nos mandó a llamar, señor? – le preguntó Harry mientras se acercaban al escritorio.
- Sólo quería hacerles saber que hoy en la noche comenzare a preparar las pociones para los alumnos que están Petrificados – les informó.
- ¡¿Eso significa que ya van a despertar?! – le preguntó Harry asombrado.
- Así es – confirmó Snape asintiendo con la cabeza – Pasado mañana podremos darles las pociones –
- Me alegra saber eso – comentó Harry animado.
- Pero no es sólo eso lo que les quería decir – agregó Snape mirándolos atento – Como ustedes son mis mejores alumnos en Pociones, pensaba que hoy en la noche vinieran después de la cena, para que me ayudaran en la preparación del antídoto –
- ¡¿En serio?! – preguntó Draco asombrado, ante lo que el Profesor se limitó a sentir con la cabeza.
- ¡Si queremos! – respondió de inmediato Harry sonriendo animado, lo que hizo sonreír ligeramente a Draco.
- Si – confirmó también.
- Entonces los esperó aquí luego de la cena – les hizo saber el Profesor, sintiéndose satisfecho de la respuesta de sus dos alumnos.
- Esta bien – convino Harry, y animado, él y Draco se marcharon.
El resto del día paso sin problemas, y luego de la cena, como acordaron, Harry y Draco fueron al despacho de Snape llamando cuando llegaron.
- Adelante – indico el Profesor, y cuando Harry y Draco entraron, vieron que todo estaba dispuesto en una mesa donde había tres calderos – Todo esta listo, y al lado de cada caldero, hay los ingredientes necesarios. Las instrucciones están detalladas en la pizarra – agregó, señalando una pizarra enfrente – Dado que son mis mejores alumnos en Pociones, espero que puedan hacer la poción sin tener que estar preguntando sobre cada paso, pero dado que es una poción muy delicada, les sugiero también que si no están seguros, me pregunten –
Harry cerró la puerta, y él y Draco se acercaron a la mesa mientras leían la pizarra. Sabían que un paso muy importante para hacer una poción, era leer primero y entender a detalle las instrucciones.
- No parece difícil – comentó Draco.
- No – convino Harry, y dejo su mochila en una de las superficies, sacando su estuche para pociones que Herm le había regalado, feliz de poder hacer esa poción, y de esa forma ayudar a los alumnos que habían sido Petrificados.
Las siguientes dos horas estuvieron en un agradable silencio, roto únicamente por el crepitar del fuego, el cortar de los cuchillos, y los suaves movimientos de la cuchara dentro de la mezcla al moverse.
Nadie dijo nada, no había necesidad, y mientras Harry y Draco prestaban atención a lo que hacían, Snape los observaba detenidamente, sintiéndose satisfecho de aquel control y habilidad que demostraban al realizar una poción tan avanzada pese a su corta edad.
- Listo – aviso Harry orgulloso.
- También yo termine – comentó Draco apenas unos segundos después.
Snape hizo un movimiento con su varita y pasó el contenido de su caldero a un frasco, apagando después el fuego, antes de dirigirse al caldero de Harry, mirando detenidamente, antes de mirar el caldero de Draco.
- Si, ambos están correctos – convino asintiendo con la cabeza satisfecho, y moviendo su varita, paso ambos contenidos a sus respectivos frascos – Séllenlos y pónganle la etiqueta correspondiente. Los dejaremos reposar, y pasado mañana podrán ser administrados a los alumnos Petrificados –
- ¿Cree que podremos estar ahí cuando les den la poción, Profesor? – quiso saber Harry mientras hacía lo que el Profesor les había indicado.
- No creo que haya problema – comentó Snape mientras tomaba los frascos para ponerlos en un estante a reposar – De todos modos el Director quiere que se les administre la poción un poco antes del banquete, para que puedan estar ahí. Limpien su área de trabajo –
- Entonces ahí estaremos pasado mañana – decidió Harry animado, antes de ponerse a limpiar su lugar de trabajo, con el mismo esmero y cuidado que ponía cuando preparaba una poción.
Se despidieron del Profesor al terminar, y a la fecha convenida, tanto él como Draco se acercaron a la Enfermería, asomándose por las puertas sin animarse del todo a entrar.
- Imagino que vinieron porque hoy sus compañeros serán despertados –comentó la voz de Dumbledore detrás de ellos haciéndoles saltar, lo que hizo sonreír al mago adulto.
- Director – saludo Harry apenado – Si, el Profesor Snape nos dijo que hoy les administrarían la poción un poco antes del banquete –
- Entonces pasemos – les invito Dumbledore, entrando primero, y siendo seguido por ambos chicos.
Los biombos seguían cubriendo cada una de las camas donde estaban los Petrificados, y en una de esas camas, se podía escuchar la voz de Madame Pomfrey. Se dirigieron hacía ahí, pero esperaron a que la enfermera saliera de detrás de los biombos para no molestarla en su trabajo.
Apenas cinco minutos después, la mujer corrió los biombos con un movimiento de su varita, mirando asombrada al Director y a los dos chicos.
- Buenas noches, Poppy – le saludo amable Dumbledore, mirando por sobre el hombro de la mujer, que Colin estaba despierto.
- ¡Harry! – exclamó el niño feliz.
- Hola Colin – le saludo Harry acercándose - ¿Cómo te sientes? –
Madame Pomfrey fue a la siguiente cama, dejando a los niños hablar.
- Bien – le respondió el niño sin dejar de sonreír – Madame Pomfrey dice que me Petrifico un Basilisco – agregó orgulloso, como si aquél fuera un gran logro.
- ¿No recuerdas tú nada? – le preguntó Harry curioso.
- Sólo que escuchaba como si algo se arrastrara en una esquina. Alce mi cámara para tomarle una foto, y lo último que recuerdo son unos ojos amarillos – le contó Colin.
- Pues casi mueres, enano – le hizo saber Draco.
- ¡Genial! – exclamó Colin asombrado.
- No creo que genial sea la palabra – comentó Harry negando con la cabeza, pese a todo feliz de ver al niño despierto.
- Pero nos alegra saber que has despertado y estas bien – le hizo saber Dumbledore.
- Si, porque pasaste casi todo el año Petrificado – comentó Harry.
- ¡¿Casi todo el año?! – repitió Colin, mirándolo atónito antes de mirar al Director - ¡Señor, ¿Y qué va a pasar con el curso?!, ¡¿Tendré que repetirlo?! –
- No, no tendrás que repetirlo – le hizo saber el anciano con amabilidad - Se les mandaran unos trabajos de verano simplemente, para recuperar las clases perdidas –
- ¿Se les mandarán? – repitió Colin confundido.
- Hubo más Petrificados aparte de ti – le explicó Harry, señalando a las camas cubiertas con biombos – Hoy estas despertándolos a todos por fin –
- ¡Genial! – exclamó el pequeño feliz.
En ese momento, Madame Pomfrey corrió la cortina de la cama en donde había estado, dejando ver a Pansy que comenzaba a despertarse.
- ¡Pansy! – exclamó Harry feliz, acercándose a ella - ¿Cómo estás? –
- Creo que bien… – respondió un poco insegura - ¿Qué paso?, lo último que recuerdo fue que estábamos en la… - pero se interrumpió al ver ahí a Dumbledore, insegura de continuar.
- Descuida Pansy, puedes decirlo – le animó Harry.
- Ya todo terminó – agregó Draco.
- ¿Terminó? – repitió la chica confundida.
- Llevas un par de meses Petrificada – le hizo saber Harry - ¿Qué fue lo que paso? –
- Granger quería revisar uno de los libros… Tenía la idea de que lo que escuchabas era un Basilisco, y luego de leer la descripción de ese monstruo, vimos que tenía sentido. Regresamos usando mi espejo para tener cuidado de no topárnoslo, pero cuando vimos en una de las esquinas, había unos ojos amarillos observándonos… Es todo lo que recuerdo – le contó algo confundida - ¿Y Granger? –
- También la Petrificaron. En poco le dará el antídoto Madame Pomfrey para despertarla – le explicó Harry.
- ¿De quién fue la idea del espejo? – quiso saber Draco.
- Mía – le respondió Pansy – Luego de leer lo que venía en el libro, pensé que podríamos usarlo para ver por las esquinas antes de entrar a los pasillos, así si el monstruo estaba por ahí, podríamos saberlo antes y tratar de evitarlo. Jampas pensé que serían los ojos del monstruo lo que veríamos –
- Pero fue muy acertado de su parte, señorita Parkinson – alabó Dumbledore amable – De esa forma no murieron, sino que fueron simplemente Petrificadas, algo que pudimos revertir en cuestión de tiempo –
Pansy lo miró un poco extrañada de esas palabras, pero le sonrió al mago adulto ligeramente.
- Me alegra que eso haya sido lo único que paso – comentó Harry animado.
- ¿Pero cómo termino todo?, ¿Quién era el culpable? – quiso saber la pelinegra mirando a Harry y a Draco.
- Un diario con la memoria de Voldemort – le explicó Harry, y la chica saltó al escuchar el nombre, cubriéndose la boca con asombro.
- ¿Pero cómo? – preguntó más confundida.
- La memoria de ese diario poseyó a una alumna y la hizo hacer esas cosas. Pero pudimos detener el diario – le explicó Harry, sin querer entrar en demasiados detalles.
- Ya veo… Entonces está bien – observó Pansy asintiendo con la cabeza.
Madame Pomfrey abrió otra de las cortinas, y pudieron ver a Hermione sentada en la cama.
- ¡Herm! – exclamó Harry animado, y se acercó a abrazar a la castaña, que sonriendo, le devolvió el abrazo.
- Escuche lo que le decían a Parkinson – le hizo saber sonriéndole – Me alegra que haya terminado y que nadie hubiera muerto –
- Pues Harry casi se muere – quiso comentar Draco.
- ¡¿Casi mueres?! – le preguntó la castaña mirando al ojiverde asombrada y preocupada.
- Casi, porque no paso – respondió Harry dirigiéndole una reprochadora mirada a Draco, que le sonrió con suficiencia mientras se cruzaba de brazos.
- ¿Y porque iba a pasar? – quiso saber Pansy mirándolo curiosa.
- Porque el Basilisco le enterró uno de sus colmillos – fue Draco quien le explicó al ver la reticencia de Harry por contar lo sucedido.
- ¡¿Entonces enfrentaste a un Basilisco?! – le preguntó Colin asombrado - ¡Genial! –
- ¡Eso no es genial, enano! – le reprendió Draco.
- ¡¿Dónde te enterró el colmillo?! – demando saber Hermione, mirándole asustada mientras buscaba con la mirada alguna herida.
- Pero creí que el veneno de Basilisco era mortal – comentó Pansy confundida.
- Lo es – confirmó Harry – Por suerte, Fawkes, el Fénix Familiar del Director, estaba ayudándonos a Draco y a mí, y me curo con sus lágrimas antes de que fuera demasiado tarde –
- Las lágrimas de los Fénix son curativas – les informó Draco – No le quedo ni siquiera una cicatriz –
- Bueno, eso es un alivio – opinó Hermione.
En ese momento, Madame Pomfrey recorrió las cortinas de la cama donde estaba Luna, que estaba también sentada, y miró sonriendo a Harry.
- ¡Luna! – exclamó Harry, y se acercó a ella – Me alegra que despertaras –
- A mí también me alegra – le aseguro la niña con su voz soñadora – ¿Y Ginny? –
- Ella está bien ahora – le hizo saber guiñándole el ojo, lo que hizo sonreír a la niña.
- Sabía que podía confiar en ti – comentó Luna feliz.
- Creo que es mejor que dejemos descansar un poco más a los estudiantes – opinó Dumbledore – De esa forma, estarán listos para reunirse con nosotros en el banquete de fin de curso –
- ¡¿Banquete de fin de curso?! – exclamaron Pansy y Hermione mirando al Director asombradas.
- ¡¿Y los exámenes?! – quiso saber la castaña asustada.
- Fueron suspendidos para todos los alumnos – le contó Harry divertido.
- ¡Genial! – exclamó Colin animado.
- Que lastima – murmuró Hermione deprimida.
Cuando llegaron al Gran Comedor, Draco sonrió con suficiencia al ver la decoración esmeralda.
- Otro año que nos quedamos con la Copa de Casas – comentó satisfecho.
- Obvio, porque somos la mejor Casa – opinó Blaise.
- Y no tienen nada que ver los 400 puntos que Harry y Draco ganaron, ¿Verdad? – comentó Theodore con cierta ironía.
- Igual sin esos puntos habríamos ganado – le respondió Blaise con seguridad.
- Si, muy seguramente – convino Millicent asintiendo con la cabeza.
- Pero eso ayudo a sacar una ventaja mayor a las otras Casas – opinó Pansy, que se había reunido con ellos, antes de que llegaran al Gran Comedor – Además, es un orgullo que dos Slytherin de segundo año tengan un reconocimiento por Servicios Especiales en el colegio –
Harry solo sonrió divertido mientras los escuchaba. El banquete fue tranquilo, como todos los años, donde comieron y platicaron animadamente, hasta que llegó el momento de retirarse a sus habitaciones para descansar.
Antes de partir de Hogwarts, Harry y Draco llevaron a Hermione a la oficina del Director.
- Buenos Días, chicos. Han madrugado – observó Dumbledore sonriéndoles amable.
- Venimos, porque Herm también quiere firmar como miembro – le explicó Harry.
- Imaginaba que en cualquier momento la traerían – comentó Dumbledore, y haciendo un suave movimiento con su varita, apareció el pergamino, dándole la pluma y una pequeña navaja, que la chica miro confundida.
- Se firma con la sangre – le explicó Harry – Te haces un pequeño corte, y pones la pluma para que absorba la sangre. Entonces firmas –
- Esta bien – convino Hermione, y haciendo como Harry le explicó, plasmo su nombre en el pergamino, mirando después con curiosidad la lista.
- ¿Los señores Weasley? – preguntó mirando a Harry asombrada.
- Hablamos con ellos luego de lo sucedido, y les pedimos formalmente que fueran nuestros aliados – le explicó el moreno.
- Fue la segunda ocasión de Harry como líder – comentó Draco sonriendo con suficiencia.
- ¿La segunda? – repitió la castaña curiosa, mirando al rubio.
- La primera fue cuando recluto a un Elfo Domestico – respondió Draco sin entrar en muchos detalles, encogiéndose de hombros.
- ¿Un Elfo Domestico? – preguntó Hermione completamente perdida.
- Dobby – le explico Harry.
- ¡¿El Elfo que trato de matarte?! – le preguntó sobresaltada.
- Sólo quería protegerme – les recordó Harry sonriendo divertido.
- No sé si lo mejor es que le permitas ayudarte más… - murmuró Hermione insegura.
- Es un buen Elfo, tengámosle más confianza – les pidió Harry, ante lo que Hermione simplemente le miró insegura.
Cuando llegó el momento de regresar a casa, Harry invito a Hermione a subir en su carruaje, y aunque la castaña lo dudo apenas un poco, termino accediendo, a final de cuentas durante los últimos días que estuvieron en Hogwarts, Hermione pudo sentir que los Slytherin la trataban como uno más, como una bruja a su nivel, quizás no económico, pero si intelectual. Ahora la integraban con mayor facilidad a las conversaciones, inclusive le pedían su punto de vista, y descubrió que con quienes más podía platicar y compartir era con Pansy y Millicent, que eran también dos brujas muy inteligentes, aunque al inicio no le había parecido de esa forma. Cuando llegaron al tren, no dudo en seguirles, pese a que se sentía rara por la forma en que el resto de los alumnos le miraban al verla rodeada de las Serpientes.
- No cabemos todos aquí… - murmuró Pansy mirando detenidamente el vagón – Granger, Millicent, sentémonos en el de al lado. Que los chicos se queden en este vagón – y se movió al siguiente vagón siendo seguida por Millicent.
Hermione también las siguió realmente sin dudarlo, ya acostumbrada a estar con ellas, así que Harry y Draco entraron en el primer vagón junto con Blaise, Theodore, Vincent y Gregory.
El camino de regreso fue tranquilo y a la vez divertido. Se la pasaron jugando, y en ocasiones o las chicas iban al vagón de los chicos, o los chicos iban a su vagón.
A Harry le gustó mucho ver que conforme los días pasaban, Hermione iba integrándose mejor, que ahora se notaba más cómoda y segura de estar entre Slytherin aun sin su presencia o la de Draco, y que los Slytherin la respetaban y reconocían su inteligencia y esfuerzo.
Cuando llegaron, todos se apresuraron a bajar.
- Vayan a visitarme durante las vacaciones – les pidió Harry a Draco y Hermione cuando se quedaron solos.
- Si – convino Draco asintiendo con la cabeza.
- Claro, y para que practiquemos. Pase muchos meses sin practicar – le recordó Hermione ligeramente desanimada.
- Entonces nos vemos pronto – se despidió Harry, abrazando a cada uno.
- No lo dudes – le aseguro Draco, y cada uno se acercó a sus familias para regresar a casa.
Aquel año había terminado, pero debían seguir preparándose para lo que pudiera venir en el futuro…
Continuara….
