Capitulo 6

—¡Señor Iori! Entre

La secretaria de su padre abrió la puerta de la oficina de su padre y lo hizo entrar con amabilidad.

—Señor Yagami, su hijo Iori esta aquí. - le dijo la secretaria con una sonrisa, en ese momento Akira estaba con dos de sus hombres, sabía que Iori vendria a verlo y pidió a su secretaria que apenas llegue lo hiciera pasar.

Akira hizo una señal con la mano para que todos salieran y todos obedecieron de inmediato. El señor Akira siguió sentado en su sillon blanco y tenia un vaso de vino en su mano mientras su cabeza estaba apoyada en la otra, sus ojos eran negros al igual que su cabello, no se parecía mucho a su padre, al parecer Iori salió con los rasgos de su madre.

— Supongo que vienes a abogar por ella. - le dijo su padre con una expresión de perfecta calma y compostura, su rostro estaba por completo vacio de expresión.

— ¿Porqué la estas persiguiendo?

— Es mas que obvio que esa mujer esconde algo.. y veo que tu ya lo sabes. - dijo mientras daba vuelta la copa de vino. — Al parecer ese médico se equivoco si puedes darme nietos.

Iori se congeló de pronto cuando escuchó esa revelación.

— ¿Desde cuando lo sabes? - parecía enfadado.

— No hace mucho, desde que supe que ella está embarazada fue audaz en querer ocultar a mi nieto estos meses pero ya no escapará de mi poder. - respondió el hombre lanzando una mirada al su hijo y en sus ojos brillo un destello gélido y en su rostro apareció de manera simultánea una expresión indescifrable, bajo la vista a su copa degustando una vez mas su vino, con gracia. — Voy a tener que darle una lección a esa mujer.

Un destello profundo brillo en los ojos de Iori ojos sin emoción de pero se recuperó rápido.

— ¡Guárdate tus comentarios! - gruño el pelirrojo. —De Athena y de mi hijo me ocupo yo

— Eso no es posible, sabes que como tu líder ese niño me pertenece. - respondió mientras movia su copa con elegancia

— Recuerdas que deje el clan hace años, no eres mi lider.

—¡Aún asi! No lo dejaré ir tan fácilmente, con el no cometere el mismo error que hice contigo.

Iori se oscureció de inmediato ante esa respuesta.

— ¡No lo haras! porque volvere al Clan si es necesario y reclamare el liderazgo que me pertenece, no dejare que entrenes a mi hijo. - rugió Iori y con eso salió de su oficina azotando la puerta.

El padre de Iori solo sonrió satisfecho, si deseaba que Iori volviera al Clan y se ocupara el de los negocios de la familia, si dejaría de molestar a Athena por un tiempo, al menos hasta que nazca su nieto, luego pensaría como deshacerse de ella ya que lo único que hizo desde que apareció en la vida de su hijo fue idiotizarlo, olvidándose de su objetivo de derrotar a Kyo y lo ha hecho vulnerable y sentimental. Además que Iori tiene 22 años, es muy joven para casarse. Definitivamente Athena debia desaparecer.

Pasaron varios dias y justo en la puerta y cuando estaba a punto de sacar la llave, sonó una fría voz femenina.

— Al fin llegaste, Athena

Una mujer pelirroja se paró en la puerta del departamento de Iori, su delicado rostro estaba lleno de frialdad.

El corazón de Athena dio un vuelco cuando la vio. Por su rostro y su tono, sabía que se trata de Azumi Yagami y estaba aquí sin buenas intenciones. Sin embargo, ella era la madre de Iori, por lo que solo podía saludarla.

— Hola Sra Yagami.

Solo tres simples palabras encendieron la ira de Azumi.

Esa mujer se le habia metido por los ojos a su querido hijo y cuando el estaba a punto de volver con su familia y ocupar el lugar como futuro heredero apareció esa cantante para confundirlo y alejarlo de ella. Y ahora volvio nuevamente.. simplemente no podia aceptarla como nuera solo por el hecho de que fue muy cercana a Kyo Kusanagi y años atras fue su mejor amiga. No le daba confianza.

— Athena, la última vez que nos vimos, te lo dije todo. No te quiero cerca de mi hijo ¿Cómo te atreves a seducirlo? Eres completamente desvergonzada

Athena estaba atónita ya que no esperaba que Azumi pensara tan mal de ella, como si su único propósito fuera seducir a Iori.

— Señora Yagami, no sé qué hice mal, pero quiero decirte que no soy amante de su hijo

— No me interesan tus explicaciones- A los oídos de Azumi, las palabras de Athena eran pura sofistería. Miró a la psíquica con desdén. — Lo abandonaste sin remordimiento no estas calificada para ser su esposa en algun futuro.

Athena se quedó sin palabras. Ella lo había dejado porque esta embarazada y temia que Akira le hiciera daño a su bebe en un futuro. ¿Cómo podría ser culpable? Azumi estaba disgustada, estaba equivocada en todos los sentidos y si le decia lo del bebe bien podría no hacer nada.

Pensando en ello, abrió la puerta.

— Muy bien, si eso es todo no hay necesidad de que continuemos.

Azumi se enojó cuando miró su rostro tranquilo. Nunca había visto a una mujer tan desvergonzada. ¿Cómo podía permanecer indiferente estando aquí?

— Es la última vez que te digo, aléjate de mi hijo porque no cualquiera puede acceder a el, de lo contrario asume las consecuencias.

Athena abrió la puerta y se mordió el labio inferior. En realidad, ella no era realmente indiferente. Ella no sabía qué decir y hacer. Así que solo pudo abrir la puerta y entró.

Azumi miró la puerta cerrada frente a ella.

— ¡Eres una zorra tan mal educada!

Sin embargo, era arrogante. Cuando vio que Athena ya había entrado, Azumi abrió la puerta y entró.

Athena fue empujada dos pasos hacia atrás, la ira de Athena se encendió. Si ella no hubiera reaccionado lo suficientemente rápido, habría sido derribada al suelo.

Azumi entró y miró a Athena, vio sobre la mesa una ecografia donde se veia la silueta de un feto. Una premonición siniestra surgió de repente.

Athena era delgada y su cuerpo era como la de una modelo, pero la parte inferior de su abdomen sobresalia. Aunque no era obvio, fue abrupto en su cuerpo. Su rostro de repente se puso livido.

— ¿Estás embarazada?

Athena no esperaba que ella hiciera esa pregunta de repente. Dudo por un momento pero aún asi no le contesto. Athena estaba embarazada ¿Quién es el padre? definitivamente no era Iori, sabia que el es estéril.

— No creo que sea asunto tuyo. - Athena retrocedió dos pasos. No queria provocar a Azumi, que ya no era elegante como solía ser. Era como una leona enfurecida.

— ¿No es asunto mio? ¿Cómo? quedaste embarazada de un bastardo y quieres que Iori lo acepte y lo crié- Azumi estaba segura de esto sin dudarlo ya que eso era lo que podía hacer Athena.

— ¡No! - clamó Athena — El hijo que espero no es un bastardo.

— ¿Qué? - Azumi naturalmente, no creeria sus tonterías. — ¿Quieres decir que este bebé es de Iori?

La vista de Azumi era como una serpiente venenosa, enroscándose en el abdomen de Athena, malas intenciones venian de aquella mujer pelirroja.

Este niño... obviamente era de Iori, el descendiente de la familia Yagami...

Sin embargo, Athena no se atrevió a decir nada. Tenia miedo de que Azumi la llevara a abortar.

— No.

Athena protegió su abdomen de la vista de Azumi, y la mujer se burló con desden.

— Entonces tengo razón. ¿Quieres enmarcar a este niño para que sea de la familia Yagami y hacer que Iori acepte a un niño desconocido? ¡Athena te he subestimado!

Athena negó con la cabeza, pero entendió que su resistencia no era nada a los ojos de Azumi. En este caso, ella solo podía soportarlo.

Se iría una vez que terminara.

Azumi maldijo a Athena con algunas palabras más, pero cuando vio que era como un avestruz y no dijo nada, la ira en su corazón ardió aún más.

Esta zorra debe haber engañado a Iori fingiendo ser débil y lamentable.

— Bueno, prefiero morir antes que dejar que tú, una zorra sucia, entres en mi familia. Además Iori va a casarse.

Después de decir esto, Azumi salió y cerró la puerta con fuerza.

Al ver que finalmente se habia ido, Athena se acercó rápidamente y cerró la puerta. Luego, se apoyó contra la puerta como si se hubiera quedado sin fuerzas y respiró con dificultad. " ¿Casarse?" En ese momento apareció en su mente el rostro de esa joven de cabello castaño que acompaño a Iori en el centro comercial.

Era de noche cuando Iori llego al departamento, era extraño no ver a Athena cocinando, ella siempre lo esperaba con un rico platillo, desde que le dijo que su padre no la molestaria las cosas habian mejorado. Estaba oscuro y prendio las luces, vio a Athena sentada en una silla y su rostro sobre la mesa dormida, a su lado una botella de vino y una copa casi vacia, ¡Se habia tomado casi la mitad de la botella!

Esta embarazada ¿Cómo puede ser tan descuidada?

Iori fue al baño y preparo el baño para ella, la tomo en sus brazos directo al baño y la arrojó a una tina llena de agua. Athena se despertó de golpe, la visión de la psíquica luchando en la bañera como si estuviera a punto de ahogarse.

"¡ITonta!"

Iori se quedó sin habla. " Supongo que romperá un récord mundial como la primera persona que se ahoga en una bañera."

Sin embargo, sabía que la mujer estaba borracha por culpa de su madre que vino a inquietarla, no entendía porque la odiaba. En ese momento, fue Dan quién le aviso que Athena recibió la visita de su madre, el era quien cuidaba de Athena a escondidas mientras el pelirrojo no estaba.

No tuvo más remedio que bañar a la mujer él mismo. Iori le quitó la última prenda que le quedaba a la psíquica y la limpió meticulosamente. Su piel era aterciopelada que es un placer contemplar, su nuez de Adán subió y bajó por la tentadora sensación. A pesar de la lujuria ardiente en sus ojos, Iori hizo todo lo posible por contener a la bestia en sí mismo.

Quería lavarle el pelo, pero se dio cuenta de que no era una tarea fácil, no sabia como empezar.

" Maldita sea, nunca pensé que bañar a una mujer sería una tarea tan ardua."

Iori procedió a luchar durante otra hora antes de que finalmente terminara.La sacó de la bañera y le envolvió el cuerpo con una toalla, luego, la colocó en el sofá y secó el cabello de la psíquica.

Ella yacía inmóvil contra el sofá. Sus mejillas se sonrojaron por estar intoxicada mientras murmuraba:

— Sed ... agua ...

Iori tomó un vaso de agua y le dio de beber a la psíquica. Ella agarró el vaso de agua como un viajero perdido en el desierto que hubiera encontrado un oasis. No tardó en terminar todo el vaso. Luego, continuó secándole el cabello mientras pasaba los dedos por los mechones. Arqueó una ceja ante la vista que tenía ante él.

"¿Por qué las mujeres tienen tanto cabello y por qué son tan largos? Es una molestia lavarse y secarse el cabello. "

Después de lo que pareció una eternidad, su cabello finalmente estaba seco. Se quedó con el secador de pelo y se dio la vuelta para dar paso al baño. La psíquica le había mojado la ropa y queria quitársela. Fue a su armario y se colocó un pantalon cómodo.

" ¿Otra cosa mas Señorita Asamiya?"

Iori nunca se había ocupado de otra persona en toda su vida. Parecía como si la mujer hubiera estado desafiando cada una de sus reglas.

"¡Thud! "

Se podía escuchar un sonido afuera.

Iori salió corriendo del baño para echar un vistazo. Fue Athena, se había caído del sofá y estaba durmiendo sobre la alfombra, de suerte esa alfombra era gruesa y no sufrió daño. Frunció el ceño ante la frustrante mujer y decidió dejarla en paz mientras se disponia a bañarse el ahora y justo cuando se estaba bañando, una silueta entró en el baño. Parecía que buscaba un poco de agua para beber ...

Iori se dio la vuelta y Athena chocó directamente contra él. Levantó la cabeza, abrió la boca y bebió el agua que goteaba.

Como una persona perdida en un desierto, buscaba cualquier agua para saciar su sed.

Athena ya estaba completamente mojada por el agua. Su piel era suave como una perla. Iori se quedó estupefacto al ver su mirada sensual y la forma en que chasqueaba los labios. " Esta niña seductora realmente puede tentarme. "

Podía sentir a la bestia dentro de él luchando por liberarse. Iori no pudo aguantar más mientras la rodeaba en su abrazo y la besaba con fuerza.

"Mmm..."

Athena dejó escapar un suave gemido de sorpresa y sintio el abrazo del hombre, pero no hizo ningún intento por resistirse a su toque como si extrañará esos momentos, la besó fervientemente por todas partes mientras ella gemía. El hombre ya no pudo aguantar más mientras reclamaba a la psíquica.

Ella rodeó con fuerza el cuello del pelirrojo con las manos mientras se estremecía, tal vez Iori lo había estado aguantando durante demasiado tiempo, hizo todo lo posible para no lastimarla ya que estaba embarazada mientras la devastaba una y otra vez.

Del baño al sofá y finalmente a la cama, por último Athena decía que ya estaba cansada pero solo cayeron en oídos sordos. Solo se había detenido al amanecer. Iori la abrazó en la cama mientras rodeaba a la mujer en sus brazos y caía en un profundo sueño.

Athena se acercó más al pelirrojo y se durmió escuchando los latidos de su corazón.

La gabardina de Iori estaba tirado sobre la alfombra y el teléfono dentro del abrigo de Iori sonó repetidamente y lo despertó.

Entrecerró los ojos ante el zumbido de distracción. Acercándose a Athena más a sí mismo, el hombre se durmió de nuevo.

— Agua ...-Athena estaba murmurando. Tenía mucha sed.

Iori se volvió hacia un lado y extendió la mano para buscar la botella de agua que habia dejado para ella, la misma se apoyó contra su pecho y bebió la botella de agua.

La mujer parecía un bebé en su biberón, y el pelirrojo no pudo evitar encontrarla adorable.

Los labios del hombre se curvaron en una sonrisa mientras observaba a la mujer atentamente sin decir una palabra. Athena terminó y le devolvió la botella lo cual Iori arrojó la botella al suelo, se dio la vuelta y la inmovilizó bajo su cuerpo.

— Ya no mas - Athena frunció el ceño con impotencia. — Estoy cansada..

— Seré más amable esta vez ...

Iori le plantó un beso en los labios y luego, tiró de la manta sobre sus cabezas tomándola una vez más. Athena tomó su rostro mientras veía al pelirrojo perdido en la pasión. Ella notó el anhelo y la obsesión en sus ojos, y se notó a sí misma en su mirada ...

" Extrañaba esto. "

Cuando llegó al clímax, Iori le mordió los lóbulos de las orejas y gruñó su nombre,

— Athena..

Ella lo abrazó con fuerza y cerró los ojos mientras gemía.

— Sí ...

— ¿Me amas? - Iori espetó.

Athena, perpleja, abrió los ojos con incredulidad mientras se dividía en zonas en el techo. Ella se quedó sin palabras.

El rostro del hombre se contrajo ante la falta de respuesta. Sintió una piedra sobre su pecho y una sensación de remordimiento se apoderó de él. "No debería haber hecho una pregunta tan estúpida. "

Deseó poder retractarse de sus palabras en ese momento. Fingiendo indiferencia, se apartó de ella y se bajó de la cama.

Athena le miró la espalda y preguntó de repente:

— Iori.. ¿estas ... enamorado de mí?

Nunca se lo habia preguntado, Iori siempre fue reservado con respeto a sus sentimientos, su relación antes de quedar embarazada solo se basaba en tener sexo y salidas pero esta vez lo sintió aun mas verdadero que antes, no había duda de ello. Los gestos apasionados pero afectuosos cuando hacían el amor; la forma en que la miró a los ojos; la forma en que se despertaría incluso ante sus más mínimos movimientos; la forma en que la abrazó con fuerza durante toda la noche; la forma en que le dio unas suaves palmaditas en la espalda, y la forma en que le plantó besos en la frente ...

"El me ama.. nunca me ha olvidado "

Iori estaba de espaldas a ella y no respondió a su pregunta. Se congeló por unos segundos antes de levantarse y dirigirse al baño.

Athena hizo un puchero por la falta de respuesta. Se dejó caer sobre la almohada y siguió durmiendo. Ella estaba completamente agotada, había perdido la cuenta de las veces que hicieron el amor anoche. Quería quedarse en la cama en ese momento. Iori finalmente salió de la ducha. La parte inferior de su cuerpo todavía estaba envuelta en una toalla mientras se secaba el cabello con otra. Al levantar su teléfono del suelo, notó tres llamadas perdidas de su madre.

También hubo un par de mensajes de texto de Dan. Ni siquiera miró los mensajes de texto antes de dejar su teléfono a un lado.

Él desvió la mirada hacia la mujer profundamente dormida en la cama y estaba furioso al verlo.

" Ni siquiera pudo responderme correctamente cuando le pregunté si me amaba o no. Sin embargo está durmiendo tan bien ahora mismo. "

Iori se acercó a la cama y se quitó la manta. Luego, le dio una palmada en el trasero a Athena, con fuerza.

— ¡Ay! - ella soltó un quejido. Se dio la vuelta y miró indignada al hombre. — ¿Qué estás haciendo?

— Eres una mujer sin corazón, - Iori pellizcó sus mejillas.

— Soy una mujer cansada ... -Ella apartó sus manos y abrazó su almohada. — Necesito dormir un poco más.

— ¡No puedes dormir! - Iori retiró su almohada, la agarró por los brazos y se la puso sobre la cabeza. De manera dominante, ordenó: — Debes ir al médico y ver como esta mi hijo. ¿Esta claro?

Athena abrió sus ojos y paso una mano por su abdomen, habia olviado por completo su embarazo, ayer bebió por enojo por lo que le dijo la señora Azumi y olvido que podia ser danino para su bebe.

— Tienes razón..

— ¿Que demonios te pasa? ¿En que estabas pensado?

Athena frunció los labios de una manera disgustada.

— ¿Porqué te preocupas por mi? Además, pronto te comprometerás con otra mujer.

— ¿Qué? - Iori supo que seguramente su madre le dijo eso a Athena y por eso ella bebió de esa manera — ¿Eso te preocupa? - Iori no prestó atención a sus palabras y se esforzó por buscar incluso un destello de evidencia de que la mujer realmente correspondía a sus sentimientos.

— En absoluto, puedes casarte con quién se te pegue la gana.

Iori sintió que la amargura se apoderaba de sí mismo ante su respuesta y se dio la vuelta para ponerse la ropa.

— ¿Ya te vas? - Athena estaba perdida una vez más. No entendía cómo había ofendido al hombre y se sentía impotente. El continuó abotonándose la camisa lentamente, sin prestarle atención. — Ok, iré al médico- ella se levantó de la cama y, como de costumbre fue a ducharse y luego, buscó algo de ropa en el armario.

— Déjame llevarte al hospital-dijo Iori mientras se ponía el abrigo.

— Um ... creo que está bien - Athena estaba a punto de rechazar la oferta del hombre cuando él le puso las manos en el brazo y la empujó fuera de la habitación. — ¿Podrías ser más amable? - Athena se quejó en voz baja.

— ¡Cállate! - Iori envolvió sus brazos alrededor de sus hombros y la abrazó. Su diferencia de altura los convertía en una linda pareja.

El frío la hizo rodear su cintura con los brazos mientras hundía el rostro en su pecho. Cerro los ojos y dejó que él la llevara a donde quiera que se dirigieran.

Su comportamiento intimo se parecía a una pareja adorable y calentaría los corazones de cualquier espectador.

Una pareja de madre e hijo entró en el ascensor. El niño parecia tener unos cuatro o cinco años. Inocentemente, señaló a Athena y le preguntó a su madre en voz baja:

— Mami, ¿por qué esa mujer está durmiendo mientras está de pie?

— Está demasiado cansada, cariño, debe ser por su embarazo.

— Pensé que solo los niños podian quedarse dormidos mientras los abrazaban. Así que las hermanas mayores también podrían hacerlo. -comentó ingenuamente el niño.

La madre no pudo evitar reírse de los Inocentes comentarios de su hijo, Ella lanzó una mirada cálida a la linda pareja y sonrio.

— Ese hermano mayor la protege como si fuera una niña. Es por eso.

Athena inconscientemente levantó la cabeza y se encontró con la mirada de Iori. Ella noto la mirada amorosa en sus ojos y conmovida por su mirada se puso de puntillas y le dio un beso en los labios.

Su cuerpo se puso rigido por un momento mientras la miraba con una expresión en blanco. Luego, sus labios se curvaron lentamente en una sonrisa tentadora.

"Esta es la primera vez que me abraza y besa en público. Y no lo hace porque esté obligada a hacerlo. Es porque no puede contenerlo..."

Esa fue la razón por la que estaba enamorado de la psíquica.

¡Timbre!

La puerta del ascensor se abrio y el dúo de madre e hijo se fue.

Iori presionó su cabeza contra su pecho y la sacó del ascensor, la llevó hasta su coche y le abrió la puerta y Athena se sento en el asiento del pasajero. Iori, camino hacia el otro lado y se subió al asiento del conductor.

Justo después de arrancar el coche, sonó el teléfono de Athena. Respondió apresuradamente a la llamada:

"¿Hola, Benimaru? Si tengo los diseños que me pediste y te aviso que llegare un poco tarde a la oficina ire al médico. "

"No te preocupes, ¿Estas bien?.".

"Si es solo un chequeo después de ahi ire a la oficina"

Después de colgar el teléfono, miro docilmente a Iori. Temia que el pelirrojo tuviera rabietas como solía hacerlo, sobre todo porque pensaba anteriormente que Nikaido era el padre de su hijo.

Sin embargo, las cosas parecian diferentes esta vez. No solo no se enojo, sino que preguntó con bastante calma:

— Dan puede llevarte a la oficina de Nikaido

— No no es necesario tomaré un taxi- añadió apresuradamente.

— ¿En taxi? recuerdo que tenias varios automóviles y una mansión a tu nombre- Iori arqueó la ceja de una manera disgustado.

— Aún tengo todo, solo lo oculté para que tu padre no me encontrará pero ya no tiene caso seguir escondiéndose, -dijo con una dulce sonrisa.

— Bueno, puedo mandar a Dan a buscar tu coche a la mansión. -Iori miró su teléfono vibrante. Sin embargo, no tenía intención de recogerlo.

— ¿Por qué no lo tomas...

Se tragó las palabras al ver el identificador de llamadas. Decia Mei, una castaña de ojos claros apareció en su mente.

El nombre parpadeante en la pantalla le recordó un hecho doloroso. Mei ahora era su prometida. ¿Quién es ella ahora exactamente?

La cálida atmósfera se volvió fría.

Athena bajó la cabeza sin decir nada.

— Quiero salir a cenar esta noche.- Iori no notó el cambio en su comportamiento. En cambio, ordenó: — Iremos al restaurante italiano que esta en el centro de la ciudad.

— ¿Por qué? ¿Mei sabe que me tienes en tu departamento? - Athena preguntó con frialdad. — ¿Qué somos exactamente? ¿Soy tu amante secreto?

— ¿Qué demonios te pasa? - la miró con el ceño fruncido.

Athena no dijo nada mientras miraba su teléfono.

El siguió su mirada y notó que su teléfono seguia sonando y la pantalla del identificador de llamadas parpadeaba. Colgo la llamada y apagó el teléfono.

Aún así, Athena no dijo nada mientras mantenía la cabeza baja.

— No estoy comprometido con nadie, Mei es la que esta buscándome, hablaré con ella para dejar las cosas claras.

El semblante de Athena se habia aliviado y el coche llego al hospital en poco tiempo. Athena se quitó el cinturón de seguridad para bajar del coche. Iori le recordó de nuevo:

— A las ocho esta noche.

— Estare lista. - respondió ella saliendo del vehículo.

Iori se sentó en el auto, viendo cómo su silueta se alejaba cada vez más de él. De repente, una sensación de peligro se apoderó del pelirrojo

"Estoy ... cada vez más enamorado de esta mujer."

Continuará...