-Futuro yerno, qué bueno que nos visitas-la anciana Cologne se unió a los jóvenes en la entrada del restaurante.
-Vine para hablar con Shampoo de algo importante-respondió el chico de cabello trenzado liberándose del agarre de la amazona.
-Iré a preparar unos tallarines!-saltó emocionada la chica.
-Quiero terminar este compromiso-anunció con toda la seguridad que había reunido.
Abuela y nieta se voltearon para mirarlo, incrédulas.
-Qué dices, yerno?
-Dije que no soy parte de su tribu y no tengo que cumplir ninguna de sus leyes. No quiero casarme con ella, no me interesa.
-No digas tonterías, yerno, Shampoo tendría que vencerte y es obvio que no lo hará!
-Momia mentirosa-Mousse hizo su entrada al restaurante acomodando sus lentes.-Puede engañar a Saotome pero no a mí. Ranma, te reto para ser el prometido de Shampoo!
-Pato loco, ya cállate!-la chica de cabello violeta le tiró un cubo de agua, transformándolo en un pato blanco.
-Shampoo, ya basta, terminemos con esto de una buena vez. Aunque no tenga que hacerlo, acepto el reto de Mousse para terminar este absurdo compromiso.-Ranma mojó al pato con agua caliente y este regresó a su forma humana.
-Mousse no tiene potestad sobre Shampoo-intercedió la anciana- aunque lo derrotes no romperás el compromiso con mi nieta.
-Eso es mentira, vieja tramposa!. Shampoo debería haber regresado hace tiempo a nuestro pueblo-se apuró en decir Mousse ante la mirada incrédula de la chica.-Así es Saotome, ya que ella no logró casarse contigo, hace un año que el compromiso expiró.
-Aún así, Mousse, hagamos esto según tus leyes. Si me vences, mi compromiso queda roto.
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-Oye cegaton, qué bueno que te encuentro!-saludó Ranma al chico transformado en pato.-Tengo algo que hablar contigo.
Acto seguido lo mojó con agua caliente. El chino lo miró con desconfíanza mientras Ranma explicaba su situación actual con Akane.
-Entonces, las cosas entre ustedes dos cambiaron?-preguntó Mousse de repente.
-Qué?.-Ranma se vio interrumpido en su explicación.
-Akane y tú ahora son una pareja, no es así?
-Bueno, nosotros... Sí, lo somos-admitió con un leve sonrojo.
Su intención era sugerirle al chico una pelea en la que él, por supuesto, se dejaría ganar para librarse de Shampoo.
-Saotome, miserable!-el golpe de Mousse pegó con fuerza en el muro de aquella casa en la que hablaban.-Shampoo no puede casarse con alguien que ya ha tomado a otra mujer como suya.
El rostro de Ranma se volvió totalmente rojo.
Lo que el chino había entendido es que Akane y él ya...
Cielos, a duras penas le había confesado que se habían besado!. cómo es que ese torpe de Mousse concluía algo así? Aunque no era del todo mentira.
De todas formas permaneció en silencio, por si obtenía alguna otra valiosa información.
-Además-continuó explicando Mousse-Tu compromiso con Shampoo terminó el año pasado. El único trámite por hacer es que alguien te derrote, Saotome. Si ahora mismo te doy una bofetada y no respondes, yo sería su prometido.-suspiró cabizbajo.
-Oye, eso es grandioso-exclamó el joven de la trenza. Mousse lo miró ofendido.-Me refiero a que si tú me vences, tendrás una oportunidad con Shampoo y no hay nadie en el mundo que la quiera más que tú.-terminó de explicar sabiendo lo dramático que era aquel chico.
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-Solo Shampoo es dueña de Shampoo!-la amazona, llena de rabia, lanzó su mejor ataque. Ranma apenas tuvo oportunidad de escapar, saltando al tejado.
Apenas minutos antes había sido derrotado por Mousse en un duelo de naipes.
Había que ver las cosas que él hacía para estar con Akane.
No se le ocurrió nada mejor, los naipes eran lo único en el mundo para lo que él no servía.
Y aunque la vieja Cologne a duras penas aceptó el reto y su resultado, Shampoo lo había retado inmediatamente a pelear y lo había estado persiguiendo por toda Nerima intentando en vano que él la golpeara, mientras que ella lo atacaba con todo lo que tenía y él solo podía intentar esquivarla.
Aún así se había lastimado un poco.
Tenía el brazo derecho lastimado, un fuerte golpe en el costado y una cortada en el pómulo.
Ya había caído en esa trampa y no volvería a cometer el mismo error. Si él lanzaba un solo golpe contra la chica ella se daría por vencida y él volvería al inicio, comprometido otra vez.
-Ya basta, si sigues haciendo esto tendré que decirte la verdad aunque te duela!-gritó, recordando la conversación que había tenido con Mousse y lo que recién descubrió: si él y Akane avanzaban a tal punto de intimidad, no había forma de obligarlo a casarse con Shampoo.
Reglas son reglas.
-Defiendete, Ranma. Jamás permitiré que dejes a Shampoo!-gritó la chica desde un techo vecino.-Ranma es el prometido de Shampoo!-añadió al tiempo que lanzaba un balde de agua sobre su cabeza para transformarse en gata.
Ranma tragó en seco. Esa chica era realmente persistente.
Afortunadamente para él, ya no le daban tanto miedo los gatos o, tal vez, ya se había acostumbrado a ella en esa forma.
-No te acerques-pidió de todas formas con algo de miedo.
La pequeña gatita saltó hacia él.
Ranma la evitó pues no quería dar ni la más mínima oportunidad a que los testigos, la abuela y Mousse, malinterpretaran algún movimiento suyo.
-Miauw-el animalito avanzó con pasos suaves sobre el tejado, Ranma retrocedió a tientas hasta el límite de aquel techo-Miauw.
-Es una trampa-razonó Cologne-Shampoo!-gritó saltando para alcanzarlos pero ya era demasiado tarde. Ranma cayó de espaldas desde el techo, quedando inconsciente.
-Ganaste-decretó Mousse, acercándose a la pequeña gatita parada en el pecho del chico-Ahora ya no es una opción para ser tu esposo, Shampoo.
Cologne llegó con agua caliente para la chica que de inmediato se transformó.
-No lo golpeé, de modo que no he ganado.-respondió con suficiencia.
-Entiendelo de una vez!- gritó molesto Mousse por la insistencia de ella- Ya no puedes separarlos. Akane es su mujer, él le pertenece a ella!- el chino pateó la pierna del Ranma, que ya empezaba a despertarse.
-Qué es lo que dices?!-preguntó alarmada la anciana.
-Akane es su mujer. Usted lo sabe también, Shampoo no puede casarse con él ahora.
Ambas mujeres se miraron confundidas y alarmadas. Algo así no lo habían previsto.
Las mujeres amazonas tenían por principal ley respetar el sagrado vínculo carnal entre una mujer y su hombre. Akane se había adelantado a Shampoo y por tanto, Ranma era suyo.
Shampoo se apresuró a tomar por el cuello de la camisa al chico de cabello trenzado.
-Ranma, esto no es justo! Abuela, haz algo!-chilló
-Basta, eres una amazona, comportate.-habló la anciana
-Pero abuela!
-Entiéndelo, Shampoo, yo la amo a ella-empezó a decir Ranma mientras se levantaba.-Y desde hace poco, Akane y yo...bueno... nosotros...
-No es cierto, cállate-Shampoo le dio una sonora cachetada al ojiazul.-Cómo pudiste...-los ojos de la chica empezaban a inundarse con llanto.
-Pues, por que yo...la amo-conluyó finalmente.
Shampoo soltó al chico y se limpió el llanto de la cara. Mousse y Cologne la miraron con preocupación en sus rostros.
-Esto no se quedará así. Akane me las pagará!.-gritó mientras corría de nuevo sobre los tejados, está vez en dirección al café Neko.
-Ranma-lo señaló la anciana con su bastón-No vuelvas a cruzar por nuestro restaurante nunca más, ya no eres bienvenido.
El chico sacudió sus ropas y asintió con seriedad.
-Y tú, Mousse, estás despedido por traidor.
-Defendí el honor de Shampoo y eso es lo que importa.- Mousse acomodó sus lentes claros. -Puede despedirme si quiere pero ahora soy el prometido de su nieta, le guste o no.
La anciana se dio la vuelta y se alejó de ellos dos.
-Deberías cuidar de Akane-añadió Mousse antes de marcharse cabizbajo-Shampoo seguro intentará darle el beso de la muerte.
Ranma se quedó solo unos minutos en aquel callejón.
No podía creerlo.
Lo había hecho!.
Había roto su compromiso con Shampoo.
Era libre de estar con quién él quisiera!.
Aunque Mousse tenía razón, ahora debía cuidar más de Akane. Sin contar el hecho de que tendría que explicarle a la chica que de hecho había terminado el compromiso, pero gracias a la información que Mousse le había revelado al saber que ellos dos...pues...
La noche en que Akane regresó
-Por favor, Akane, no me hagas esto. Te necesito-Alcanzó a decir abrazándola y hundiendo su rostro avergonzado en el cuello de la chica.
-No me digas? Solo fuiste a que te dieran de comer-Akane apretó los puños e intentó sin éxito librarse del abrazo.- Suéltame, apestas a comida de esas dos!
Si algo aprendió en esos días era que no había nada mejor para arreglar los problemas entre ellos dos que el contacto físico.
Al parecer se comunicaban mejor después de besarse.
Tal vez porque ella dejaba de golpearlo y empezaba a escuchar lo que él le decía.
Tal vez es que él, aunque avergonzado, decía cosas que en otro estado jamás podría, más que nada porque se sentía aceptado por la chica que despertaba desde su adolescencia un océano de sensaciones en él.
Para ese punto, y estando solos en la habitación de la chica, era mejor pedir perdón que pedir permiso.
Besó sus labios despacio, muy despacio, como si con la suave caricia pudieran transmitirse los sentimientos.
Deseaba tanto, y por tanto tiempo, poder hacer cosas como esas con Akane. Ella se resistió en un inicio, pero poco después se dejó llevar por las sensaciones y correspondió aquel beso con la misma necesidad suya.
El contacto se hizo más profundo y sus manos ansiosas pronto recorrían la suave piel de su amante. Solo Dios sabe cómo, minutos después estaban sobre la cama de la chica, con las respiraciones agitadas, su camisa roja a medio abrir, la larga falda blanca de Akane a medio muslo y la razón nublada por el deseo.
Y, aunque si por él hubiese sido, habrían cruzado el punto de no retorno juntos, Akane se las había arreglado para echarlo de la habitación esa noche poco después de que Kasumi llegó a interrumpirlos, no sin antes darle aquel ultimátum.
No. No habían consumado aquel amor que se tenían, pero él ya se consideraba completamente de ella y, ciertamente, Akane era y siempre sería suya.
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-Ranma!-exclamó Akane al verlo cruzar el patio, directo hacia el Dojo Tendo.-Pero qué te pasó?, quien te lastimó así?.
-Tú que crees?, fue Shampoo.-respondió él de mala gana, sin detenerse.
Le dolía hasta el pelo, estaba hambriento y cansado de ir por toda la ciudad escapando de la loca amazona china.
-Pero por qué?-preguntó confundida siguiéndolo hasta el Dojo.
-Cierra la puerta, lo último que quiero es dar explicaciones a tu familia.
Akane obedeció y cerró la puerta suavemente, intentando no hacer ruido. De cualquier forma solo Kasumi estaba en casa, pero ya estaba a punto de salir.
