-Pero por qué dejaste que te golpeara tanto?-volvió a regañar la chica sentada frente a su prometido mientras él hacía presión en el lastimado brazo derecho con una bolsa de hielo.
-Ya te lo dije, no podía atacarla!
-No me grites, eres un tonto, solo estoy preocupada por ti, no sé por qué estás tan molesto conmigo.
-Si, bueno si estoy así es por tu culpa-susurró para sí mismo pero la chica igual lo escuchó.
-Shampoo te golpea como a una piñata y es culpa mía?!-reclamó Akane mirándolo a los ojos con furia.
-No me dijiste que querías que fuera por toda Nerima anunciando que estamos juntos!
Akane sujeto con más fuerza la venda con la que envolvía el lastimado torso de Ranma.
-Cuando dije eso? Solo te pedí que les dijeras a esas tres que nos dejarán en paz!
-Pues eso es lo que hice! Ay-chilló el pelinegro por lo apretado del vendaje en su cuerpo.
Akane dio por terminada la ayuda médica brindada y con la molestia obvia en el rostro se levantó y se dispuso a salir del Dojo.
-A donde vas ahora?-preguntó el chico, ya que ella aún no atendía la herida en su rostro.
-No quiero seguir discutiendo contigo, además tengo clases-fue la respuesta de Akane al salir.
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-Vienes conmigo a casa hoy?-Momo se sentó como siempre junto a su adorada amiga Akane Tendo.
-Es que-intentó excusarse la pelinegra-Tengo que regresar a casa temprano.
-Por qué?-preguntó en un puchero aquella chica.
Momo era, por lo general, una excelente compañera y una muy buena amiga para Akane. El único problema es que la chica era demasiado... absorbente. Akane apenas podía hablar con otras personas en clases pues ella de alguna manera acaparaba todo su tiempo y atención.
De hecho muchas personas murmuraban que eso era debido a que estaba enamorada de ella, solo que Akane nunca les puso atención y continuó su amistad con la alegre y efusiva chica.
-Es que mi prometido está un poco mal y...
-Prometido?-repitió la chica de cabello plateado ladeando la cabeza igual que un cachorro.-No sabía que estabas comprometida. Quién es él?-exigió saber poniéndose de pie.
Ella miró a su amiga un tanto confundida. Algo en el tono de su voz le sonó igual que un reclamo.
-Ya lo conoces, es Ranma-respondió incómoda.
-Ranma? No sé quién es ese. Está en la universidad?
Akane casi sonrió, pero sabiendo el matiz que tenía la conversación prefirió no hacerlo.
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Al terminar la primera clase, Momo salió apresurada sin esperar por Akane, que a decir verdad, no hizo mayor intento de alcanzarla. Ya que eran amigas no le gustaba discutir con ella, pero los sentimientos que la chica podía sentír por ella no eran correspondidos y era mejor dejarlo claro.
Durante la siguiente clase no se sentaron juntas por primera vez desde que se conocieron.
Akane suspiró pesadamente mientras recorría el pasillo que la llevaba al segundo piso de la universidad, donde tendría su última clase.
Un griterío femenino se iba escuchando en los alrededores de la cafetería llamando la atención de la chica, que sin embargo subió hasta el segundo piso antes de dar una mirada al lugar de donde provenía aquella algarabía.
-Ranma? Ay, le dije que me esperara en casa!-una vena en la frente de la menor de las Tendo empezó a aparecer.
La facultad en la que estudiaba Akane era mayoritariamente de mujeres jóvenes y solteras, por lo cual ella se había esforzado en mantener lejos a Ranma de aquel lugar.
Con mucha mayor velocidad de la necesaria descendió los 15 escalones y recorrió el pasillo hasta la cafetería donde se encontraba el grupo de chicas que rodeaban, como siempre, a su prometido.
-Akane!-saludó él despreocupado tan pronto como la vio llegar.-Que bien, ya terminaste, vamonos.
-Aun me falta una clase-respondió mirando al grupo entre las que estaban varias de sus compañeras.-Qué estás haciendo aquí? No estabas lastimado? Te dije que me esperaras en casa, mi amor-añadió remarcando la última frase.
Ranma, sin percatarse de la verdadera intención de esas palabras, sonrió y respondió en la misma forma.
-Supongo que te extrañé, mi amor.
Los ojos de Akane devolvieron su atención a su prometido en ese momento. Entre las chicas reunidas empezaron a escucharse susurros de que la identidad de aquel apuesto joven era ser el novio de Akane y con caras de disgusto se marcharon a otras mesas de la cafetería.
-No puedes saltarte esa clase?-preguntó dándole un rápido beso en la mejilla a la chica.
-No sé-respondió ella avergonzada.
-Anda, vamos, no vas a fracasar solo por ausentarte en una clase.-Ranma le ofreció su mano tímidamente.
-Pero para qué-intentó negarse Akane.
-Tengamos una cita.
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-Akane Tendo!-escuchó decir a la inconfundible voz de Shampoo mientras esperaba aún en la universidad a que Ranma regresara del baño.
-Qué quieres ahora, loca?-dijo volteando hacia donde provenía aquel grito de guerra.
La amazona exhibía un aura de batalla que nunca había visto en ella.
-Akane, te advertí muchas veces que no te interpusieras entre Ranma y yo!-gritó la china.
La chica de cabello corto puso los ojos en blanco fastidiada.
-Aunque creas que te has salido con la tuya, te haré pagar por robarme a mi hombre!-La ira en la menuda amazona casi la hacía temblar.
-Ya superalo, Ranma me eligió a mí. Solo sigue tu vida y vuelve a tu país de una vez por todas.
El rostro de la china se volvió de piedra pero con pasos serenos se acercó a ella, que ya suponía a que venía.
"El beso de la muerte"-pensó Akane y se preparó para pelear contra la amazona.
-Qué estabas pensando!-dijo mientras acomodaba su peso sobre su hombro. Las piernas de la chica se removieron en un intento por bajar y sus puños golpearon su espalda incesantemente.
-Ranma, bájame ya o me las pagarás!-gritó por millonésima vez la chica de ojos café.-No tienes derecho a entrometerte! Bájame!.
-Estas loca, Shampoo podría haberte matado, cómo se te ocurre pelear con ella?!
Sí, los primeros minutos de la escaramuza se le hicieron difíciles de resistir a la menor de las Tendo.
-Chica violenta no puede quedarse con mi airen!-gritó Shampoo mientras se lanzaba nuevamente al ataque.
Entonces, Ranma hizo su entrada interponiéndose entre ambas argumentando quien sabe que tonterías sobre el hecho de ser suyo mientras sostenía de las muñecas a Shampoo.
-Oye, que clase de amazona rompe sus propias leyes? Acéptalo, estoy con Akane, la quiero y ella a mí, eso es todo.-sentenció el pelinegro.
Shampoo soltó un ruido parecido al llanto pero ya que ella mantenía la cabeza agachada era difícil asegurarlo.
Ranma liberó sus manos y acto seguido se giró hacia ella. Akane parpadeó tontamente, sin comprender la situación y mucho menos sus intenciones.
Y él la besó. En frente de Shampoo y de todos sus compañeros que ya se habían reunido.
En algún momento después de eso Shampoo se había marchado llorando aunque con la promesa de vengarse por la humillación.
-Qué estás haciendo?!-balbuceó Akane separándose de él, todavía incrédula por lo que acaba de hacer su prometido.
-Lo siento, pero a eso vine, para que quede claro que tú eres mía-soltó mirando fijamente a los hermanos Kota y Momo.- Y era de suponer que Shampoo te estaría retando.
-Estas loco, Ranma!-su rostro fue acumulando distintos tonos de rojo hasta convertirse casi en una manzana.
-Fue como matar dos pájaros de un solo tiro. Ahora vámonos-termino con una sonrisa el chico.
-No iré contigo-respondió ella molesta y cruzándose de brazos.-Me quedaré con Momo-resolvió Akane.
-De eso nada!-Ranma la subió a su hombro derecho y salió de la universidad llevándola de esa manera ante la mirada de asombro de todos los presentes.
