Cuando Iori vio que Athena bajo por las escaleras el se acercó a ella.
— Ya lleve a Ryu al jardín ¿Cómo has dormido?
— Muy bien..
Iori tomó un ramos de rosas azules que había dejado sobre una mesa y se lo entrego a ella.
—Esto es para ti.
Athena tomó el hermoso ramo floral que apenas podia sostener, sus pétalos y su aroma eran tan delicados, sabiendo como es el pelirrojo de serio, su gesto fue tan tierno que toco lo más profundo de su corazón. ¿Cuándo se volvió así?
—Son preciosas, muchas gracias.
Iori no podía pensar en una mejor respuesta, así que se quedó callado por un momento antes de hacerle una invitación de repente.
— Hay que almorzar juntos.
—No puedo -rechazó Athena de inmediato. — Ya tengo planes con alguien.
—¿Con quién? -preguntó Iori de inmediato.
Athena haría lo que sea para no almorzar con él, necesitaba ver a su amiga así que respondió enseguida:
—Con una amiga .
—Cancela, he reservado una mesa para nosotros -insistió Iori, pues quería llevarla a un buen lugar para almorzar.
Athena se quedó sin palabras, pues el hombre la había dejado sin opción. Después de eso, ella lo miró con intensidad y dijo:
— Iori, ¿puedes dejar de ser tan dominante?
—De acuerdo, seré más gentil - dijo Iori antes de continuar con una sonrisa de lado. —Pero solo si dejas de rechazarme.
Athena se quedó en silencio por un momento, estos solos solo fue como una monotonía lo cual ambos apenas hablaban y al final respondió:
—Entonces aceptaré que salgamos a cenar esta noche pero por cortesía, también te daré un regalo.
Esa era la única solución que se le ocurrió, pues no podía solo tomar sin dar algo de vuelta. Al escuchar que ella quería darle algo también, Iori sonrió antes de preguntar
— ¿Sí? ¿Que vas a darme?
—Es una sorpresa. - respondió ella llamando a una de las empleadas para que coloque el ramo de rosas en agua y lo ubicará en la sala.
— Hay algo que debemos hablar.. - mencionó el pelirrojo algo inquieto lo cual extraño a la psíquica.
—¿Qué es?
— Mi padre quiere verte. Me ha dicho que quiere hacer las pases por Ryu, nos invito a almorzar. -dijo Iori con cautela. Athena se quedó en silencio.
De hecho, no se sorprendió en absoluto. Como había recuperado la memoria, sabía que tenía que visitar a la familia Yagami ya que había decidido vivir con Iori.
Athena inconscientemente quería rechazar. Todavía se resistía a su familia en su corazón. Sin embargo, de repente pensó en algo y cambió de opinión.
—¿Tu padre quiere hacer las pases conmigo?- ella preguntó lo cual Iori asintió. — ¿Qué hay de tu madre? ¿No quiere hacer las pases también ?- Athena preguntó con calma
El rostro de Iori brilló de vergüenza.
— Ella.. solo sabe que irás..
— Entonces, tu madre no piensa disculparse ¿no? -preguntó ella con escepticismo.
Iori asintió.
Un toque de ironía brotó del corazón de Athena. La madre de Iori todavía no tenia intenciones de arreglar las cosas.
Probablemente quiere verla para advertirle a Athena que no se extralimitara pero no iba a dejar que ella se saliera con la suya.
—¿Cuándo nos vamos a reunir?
Iori la miró y respondió:
—El próximo fin de semana, puedes elegir cualquier día.
El tiempo paso. En un abrir y cerrar de ojos, era el día para visitar a la familia Yagami. Ryu ya se encontraba en la mansión de sus abuelos ya que había pedido ir más temprano.
Athena todavía estaba eligiendo su atuendo frente al guardarropa. Se paró frente al espejo esta mañana y se preguntó si debería vestirse bien.
Debería vestirse elegante por cortesía, pero para la familia Yagami, era solo una simple reunión. Además, parecía que no la valorarían sin importar nada.
Incluso podría ser burlada por la madre de Iori más tarde. Después de algunos pensamientos, decidió ponerse un vestido sencillo color gris.
Iori lucia sus gemelos en su camisa, ese regalo de Athena le hacía sentir especial y que no estaba todo perdido, muy pronto ella volverá hacer la misma de antes y recuperar esos días felices.
La villa de la familia Yagami cubría un área de unos pocos miles de metros y estaba rodeada por capas de sombra verde. Aparte de eso, se podía ver a los guardias patrullando de vez en cuando.
Iori miró a Athena a un lado, quien estaba un poco incómoda Él tomó su mano y dijo.
— Tranquila, ya hable con ellos no tienes porque estar nerviosa.
Athena lo miró y retiró su mano.
—¿Quién dice que estoy nerviosa? -ella preguntó.
Frunció el ceño profundamente. La reacción de Athena hizo darse cuenta de que el agravio en su corazón era más grave de lo que pensaba.
Parecía que siempre que se mencionara a su familia, Athena se convertiría en un puercoespín con sus púas defensivas listas para clavarse.
Iori bajó los ojos. Nadie podía saber en qué estaba pensando, el se bajó del auto con Athena, los empleados fuera de la villa saludaron al pelirrojo uno tras otro. En cuanto a la extraña mujer que rodeaba al líder Yagami y no se atrevieron a mirarla debido a las estrictas reglas.
—¿Dónde está mi padre? -preguntó Iori.
El ama de llaves respondió respetuosamente:
—En el jardín de atrás, se esta divirtiendo con el Pequeño Ryu.
Iori fue al jardín con Athena. Podía distinguir a un hombre mayor y un niño en la distancia, y podía escuchar vagamente una risa vieja pero vigorosa.
Antes de que se acercaran, el hombre y el niño se dieron cuenta.
El señor Akira vestía un traje blanco liso. Su cabello casi gris estaba cuidadosamente peinado.
En el momento en que su par de ojos turbios se clavaron en Athena, se volvieron nítidos.
Los ojos de Ryu se iluminaron. Tiró las cosas que tenía en las manos inmediatamente y corrió hacia Athena.
—Mamá, mamá...- gritó.
La reacción de Ryu sorprendió a Akira por un momento, y luego su rostro se oscureció, con algo de frialdad y escrutinio en sus ojos.
Frente a este hombre, Athena seguía indiferente, pero hubo algunos cambios emocionales en su corazón. Temía que el padre del pelirrojo fuera descortés con ella recordando los viejos tiempos, incluso sintió que estaba en trance.
Ahora, las cosas eran diferentes. No estaba segura de si lo había olvidado o no. No sabía lo que estaba pensando, o lo que iba a hacer. Todas estas emociones, incluido el nerviosismo y la inquietud, se habían ido hace mucho tiempo.
Iori miró a su padre. Frunció el ceño y tosió levemente, indicándole a su padre que no olvidara la promesa que le había hecho. De lo contrario, se iría de inmediato con Athena.
Él le había prometido que no lo defraudaría más.
Más importante aún, todavía estaba en su período de prueba. ¿Cómo se atrevería a hacer algo contra Athena?
Akira pudo evitar fingir ser amable y saludó.
—Bienvenida señorita Asamiya.
—Gracias por la invitación señor Akira- hablo Athena y con una sonrisa también algo fingida. —Muy pronto Iori y yo tendremos otro hijo y seremos una gran familia.
— Puff...- Akira escupió un sorbo de té tan pronto como escuchó la respuesta de Athena.
Se limpió la boca y miró asombrado a la mujer frente a él.
—¿Que acabas de decir? ¿Otro hijo?
Athena repitió sus palabras débilmente. Iori tampoco esperaba que ella le dijera eso a su padre pero era algo que había olvidado de decir a sus padres, la llegada de un nuevo heredero.
— ¡Tendre un hermano abuelo! - exclamó feliz el pequeño Ryu.
Akira pensó en las palabras de Ryu y entrecerró los ojos. No és de extrañar que este niño pequeño esté feliz, siempre quizo tener hermanos.
Poco esperaba que después de todos estos años Iori siguiera eligiendo a la misma persona. La vida era tan impredecible.
Akira no sabía qué decir en este momento. Pensando en no pudo evitar mirar a su nieto que tenía la felicidad en su rostro. Además no estaría mal tener otro nieto, su Clan estaba creciendo. El hombre miró a su hijo por un momento.
— ¿Cómo te atreves a esconder algo tan grande? ¡Humph! Desde luego debes ir a registrarte. Luego, fijaremos una fecha para la boda. -se acarició la barba mientras decía.
Los ojos de Iori y Ryu se iluminaron y ambos miraron a Athena al mismo tiempo. El entusiasmo en sus ojos era totalmente el mismo.
— Por supuesto que hablemos de eso más adelante, aun es pronto. -ella respondio. Por un momento, los ojos de Iori se atenuaron. Miró a Athena y su expresión era muy complicada. No pudo evitar acercarse y tomar su mano.
Si no lo hacía, sentiría que Athena se alejaba cada vez más de él.
Él Señor Akira se quedó atónito por un momento. No podía entender los pensamientos de la psíquica en absoluto. Su rostro se endureció de inmediato. Sintió que le estaban faltando al respeto.
La ira inundó su vena.
—¿No estás lista? Dame una razón- preguntó al instante.
Ella frunció el ceño y la resistencia en su corazón se activó de inmediato. Ella solo dijo que hablaria más adelante del asunto y el señor Yagami ya cambió su actitud. ¿Porqué tenía que soportar eso?
— Simplemente dije que mas adelante, nunca me negué en casarme con su hijo.
— ¡Humph! sin embargo vives en su casa ¿No es casi lo mismo? - la cuestiono el señor Yagami lo cual la dejo sin palabras, era cierto ella ya vivía en su casa como si fuera su esposa sin embargo no estaba dispuesta a ceder.
El rostro de Athena se había puesto pálido por primera vez desde que entró aquí.
—Tú y Iori ya tienen un hijo y van a tener otro, ¿pero todavía no quieres casarte? ¿No quieres a tu hijo? -preguntó.
Athena subconscientemente sostuvo con fuerza la pequeña mano de Ryu.
— Por supuesto que quiero a mi hijo. Ya que él es mi hijo, no importa si me caso con Iori o no, él sigue siendo mi hijo. Es imposible que esto cambie. -ella dijo.
—No seas demasiado ingenua, jovencita. Desde el momento en que nació, Ryu creció en mi casa. No depende de ti llevartelo lejos con solo una palabra. -El Señor Yagami se burló. —Si no eres miembro de mi familia por supuesto, no tienes nada que ver con los descendientes de la familia Yagami. No te estoy amenazando.
—¿Qué quieres decir? - el corazón de Athena se apretó.
Iori podía sentir que ella estaba a la defensiva otra vez. Sabía que si ella continuaba, solo empeoraría.
—Está bien, papá. Me prometiste que no harías las cosas difíciles.- pronunció.
—Entonces, ¿me has dicho que vas a tener un hijo? ¿Me has dicho que no está dispuesta a casarse contigo? Niñito idiota- El señor Yagami lo fulminó con la mirada.
—Papá este es un asunto nuestro. No tienes que preocuparte por esto. Si ella quiere casarse conmigo o no, depende de ella. Nadie puede obligarla. Como ya la has visto, nos iremos. -terminó sus palabras. Después de eso, Iori se llevó a Athena con su hijo, lo que enfureció al Señor Yagami.
Tres de ellos pasaron por el jardín. Antes de llegar a la puerta, una hermosa mujer se acercó a ellos. Athena se detuvo de inmediato y miró a la mujer frente a ella. Era un rostro que nunca podía dejar de reconocer.
En la mente de Athena, esta mujer se mantuvo seria todo el tiempo. O era fría o distante. Miraba a Athena como si estuviera mirando una mota de polvo en el suelo. Después de tantos años, los recuerdos aún eran claros.
—¿Oh, abuela?- preguntó Ryu en voz baja.
Las cejas de Iori se juntaron fuertemente. Subconscientemente no quería que Athena se inquietara.
— Athena, mejor vamonos -Señaló otra salida.
Ella no se movió y lo miró sin expresión.
—¿Por qué quieres evitar que vea a tu madre? Entonces, ¿crees que no puedo defenderme? -ella preguntó.
Iori se sintió impotente.
— Athena, sabes que no me refiero a eso. La conoces muy bien. Simplemente no quiero que te lastime - él explicó.
—Oh, ¿en serio? Ella ya me lastimó bastante. Tus palabras pueden ser útiles para mi viejo yo, pero no tienen sentido para mí ahora.- ella dijo
Él estaba en silencio. Desde que entraron aquí, Athena parecía estar muy sensible. Esta era la primera vez que se enfrentaba a este tipo de situación, lo que hizo que se sintiera un poco incómodo con ella.
Al mismo tiempo, tampoco pudo evitar dudar si Athena realmente estaría dispuesta a casarse con él. De repente estaba tan inseguro en este momento.
Ryu se interpuso entre ellos. Era lo suficientemente inteligente como para sentir algo de la conversación entre sus padres.
Pero después de todo, todavía era demasiado joven para entenderlo todo. Incluso si tenía una percepción vaga, no estaba muy seguro.
Ya sea Iori o Athena , no querían que su hijo aprendiera demasiado sobre la disputa entre la última generación, por lo que dejaron que los empleados se lo llevaran.
Del otro lado Azumi también los vio. El rostro y la figura elegante de una mujer de unos cuarenta años todavía parecían tener poco más de treinta. Ella no cambió en absoluto. Se veía igual que hace cinco años.
Se acercó a ellos pero ni siquiera miró a Athena. Solo miró a Iori y dijo:
—Has vuelto. Pasa - Después de eso, tomó la iniciativa y entró en la casa.
—Mamá, todavía tenemos algo que hacer. Te visitaremos la próxima vez.
Azumi se detuvo y se dio la vuelta lentamente. Sus fríos ojos finalmente se enfocaron en Athena, pero solo se detuvo por un segundo antes de alejarse.
—No es fácil para ti regresar después de tanto tiempo. Como tu madre, ¿todavía necesito una cita para verte? -Su voz era un poco digna. Obviamente, no estaba contenta con la presencia de Athena.
Siempre que tuviera algo que ver con su único hijo, Iori, ella siempre fue poderosa y seguía siendo la misma después de tantos años. Pero desde que Iori conoció a la mujer llamada Athena hace unos años, él, que siempre había sido obediente con ella, había cambiado.
Mientras pensaba eso, su mirada se posó una vez más en la mujer junto a su hijo. Sus ojos se volvieron aún más nítidos cuando vio sus manos tomándose.
Estaba muy insatisfecha con la actitud de su hijo. Todavía no había dicho ni hecho nada, pero su hijo ya la estaba protegiendo como si se estuviera defendiendo de los enemigos. Era como si fuera a hacerle daño a Athena. Aún recordó esa bofetada que le dio en el banquete del Señor Kane.
Ya había menospreciado a esta mujer Athena y ahora le desagradaba aún más pero debia ser "amable " por su hijo.
— ¿Acaso no van a entrar? -dijo ella a la ligera.
Athena la miró y sonrió suavemente.
—Claro, entremos. -parecía que Athena había recuperado su paz y tranquilidad habitual.
Mientras hablaba, se liberó de la mano de Iori. Sin mirarlo, lentamente aceleró el paso con Azumi.
¿Qué podría hacer Iori? Solo podía seguirlas de inmediato. Necesitaba evitar que Athena fuera intimidada. En el lujoso salón, el empleado sirvió un poco de té.
— Dime Athena, ¿Ya fuiste a ver a tu madre?- preguntó Azumi con indiferencia.
— Así es. Esta feliz por la espera de un nuevo nieto, su médico dice que está mejorando- mintió Athena solo para ver la cara amargada de la pelírroja.
— ¿En serio? Parece que esa es una buena noticia - Ella levantó las cejas y mencionó casualmente. Athena sonrió sin decir nada. — Escuche que eres diseñadora exitosa-ella continuó.
— Así es, soy diseñadora - Ella dijo a la ligera.
— Vaya ¿En dónde te graduaste?
— No tengo título en esa especie solo diseño por interés- otra vez Athena estaba mintiendo solo para ver la reacción de Azumi. Iori solo la observa.
—.. ¿No has aprendido sobre diseño? Pero hasta donde yo sé, ahora eres la diseñadora exitosa en Yazakani - sonaba como si estuviera sorprendida.
Athena asintió.
Azumi la miró y dijo:
— ¿De verdad tendrás otro hijo de Iori?
Athena sonrió de repente.
— Sí te digo que si ¿Lo creerás?-la miró directamente a los ojos y respondió.
Azumi entrecerró los ojos y luego se calmó.
— ¿Esta siempre será tu actitud hacia los mayores? Recuerdas que me golpeaste adelante de mucha gente- Después de un momento de silencio, dijo lentamente.
Azumi desconfiaba de ella pero no de su hijo, si el estaba seguro que Athena tenía otro hijo en su vientre ella no tendría porque dudar.
Aun estaba enojada por ese golpe que fue tan humillante, se controló con fuerza para no estar demasiado agitada. Sin embargo, nunca pensó que esta mujer la ofenderia de esa forma aunque sabía el daño que le había hecho.
— Realmente lo siento. No pareces ser mayor que yo todavía pero tu entenderas mis motivos-dijo Athena con calma mientras le acariciaba su cabello.
Por primera vez, Azumi pensó que tenía una pérdida auditiva ¿Se estaba disculpando? o solo se estaba burlando de ella. Iori no dijo nada, suspiró cansado.
—Athena ¿cuál es la relación actual entre tú y mi hijo?. -Azumi rápidamente ajustó su expresión facial y preguntó.
—Aún no lo se..
Iori que estaba a su lado, no quedó contento con esta respuesta. Frunció el ceño y dijo:
—¿Que dices, Athena? Ahora somos una pareja y pronto seremos marido y mujer.
Después de terminar sus palabras, sostuvo a Athena en sus brazos.
— Dijiste que me darías una oportunidad. Tienes que cumplir tu promesa. -le susurró a Athena quién puso los ojos en blanco sin ninguna emoción. Cuando vio la expresión de asombro de Azumi, no le respondió a Iori.
— ¡Eso es humillante! - Azumi finalmente montó en cólera. — Iori ¿así que esto es lo que quieres? Una mujer que no piensa pasar su vida contigo- señaló a Athena y dijo en un tono muy duro. —¿Escuchaste lo que dijo hace un momento? Esta es su actitud. ¿Qué te gusta de esta mujer grosera e inculta?- Azumi lo regañó.
Iori frunció el ceño y miró a Azumi . No dijo una sola palabra, pero la determinación en sus ojos era obvia, la pelirroja estaba ahogada por el enojo.
Después de que tres de ellos quedaron atrapados en un punto muerto durante unos segundos, Athena de repente sonrió.
— Tu nieto, Ryu, me ha reconocido como su madre desde el primer dia. ¿No lo sabes? A pesar de no saber quién era, el no dudo en darme su amor.
Azumi entendió lo que quería decir, solo la miró y se burló:
— Athena, soy la única madre que Ryu tuvo estos años, no tienes idea de lo hermoso que fue verlo crecer.
Athena la miró y negó con la cabeza.
— Eres exactamente la misma que eras hace cinco años. - ella dijo. Estas palabras hicieron que las cejas de Azumi se contrajeran, miró a Athena con una mirada poco amistosa.— No tuve la oportunidad de ver a mi hijo por tu causa ¿No sientes remordimiento?- Athena la miró y continuó suavemente: —o acaso eres tan maternal como una hiena..
Las suaves palabras resonaron en los oídos de Azumi como un trueno. Su mente se quedó en blanco. En poco tiempo, se levantó abruptamente y señaló a Athena.
— ¿Cómo te atreves?..- Azumi abrió la boca pero no emitió ningún sonido, pero la forma de su boca era óbvia.
Los labios de Athena se curvaron con desgén.
— Solo digo la verdad.. ahora entiendo porque mi padre me eligió a mi antes que a ti .
Azumi era de hecha una mujer noble. Aunque estaba paralizada por el odio pero pudo calmarse rápidamente. Sin embargo, sus ojos desconcertados todavía se centraron en Athena.
A Athena no le importó demasiado y la dejó escudriñar todo el tiempo que quisiera.
Azumi reanudó su aspecto altivo.
— En ese entonces el me amaba -ella finalmente pronunció.
— ¿De verdad? ¿Cómo puedes estar tan segura, Azumi?
Los ojos de Azumi se oscurecieron.
Le guardaba rencor a Athena desde que nació. Ahora, el odio era aún más profundo. Incluso Athena le trajo un nieto, no cambió nada.
Al ver esto, Athena bajó los ojos para ocultar sus sentimientos. Bueno, no era realista para ella hacer que alguien como Azumi sintiera un poco de culpa. Sin embargo si Athena hubiera muerto en el parto, ella pensaría que Athena se lo merecía. Una pena.
Al pensar en esto, Athena de repente ganó un rastro de malicia en su corazón.
— Mi padre me amo con toda su alma y fuimos una gran familia, ahora pensándolo bien quiero casarme con Iori, su esposo Akira esta de acuerdo en que sea lo antes posible ¿Qué piensas?- ella pronunció.
Como era de esperar, la expresión de Azumi cambió una vez más. Athena la miró y una sonrisa se dibujó en su rostro.
— Estoy segura que seremos tan felices como lo fueron mis padres. Si mi bebé es niña le pondré el nombre de mi madre "Sakuno"
Así es, Athena estaba provocando a la pelirroja, cualquiera podría sentirlo. Iori se hizo a un lado como si solo estuviera en un segundo plano. No creía que lo que Athena había hecho fuera demasiado.
Después de todo, en comparación con el daño que su madre le había hecho a la psíquica, las palabras de Athena eran solo una pulga en su oído.
— Tu...
Azumi estaba enfurecida y apretó los dientes mientras hablaba.
—Mira, simplemente lo dije y ya no puedes soportarlo. ¿Qué pasa si realmente lo hago..?- dijo Athena
—¡Cómo te atreves! - Azumi graznó. Estaba enfurecida. La punta de su dedo temblaba cuando señaló a Athena. Hacía mucho tiempo que no se enfadaba tanto. — ¿Crees que en verdad voy a permitirlo? ¡Nunca seras la esposa de Iori! - ella advirtió.
El rostro de Iori ya se había vuelto frío desde que su madre comenzó a mostrar su verdadero rostro.
— Mamá, aunque no estés contenta con esto, el único que puede tomar la decisión de casarme es mía, si haces algo en contra de Athena ten por seguro que jamás volveré a verte.- finalmente dijo algo.
—Tú...
Azumi estuvo a punto de morir de ira. ¿Por qué diablos su hijo siempre estaba en su contra? No importa si fue hace cinco años o ahora, él seguía siendo el mismo.
Lo más importante, también fue por el bien de la misma mujer. Cuando Athena pensó en esto, miró a Athena con profunda repugnancia é ira.
El rostro de Iori se oscureció.
Iori estuvo sin emociones todo el tiempo. De repente Athena se sintió cansada en su corazón. Cerró los ojos y se levantó.
—Yo me iré primero.- ella pronunció.
—Yo...- Iori quería irse con ella.
—Necesito algo de tiempo para mí. No me sigas. -ella se negó directamente.
Había un bosque verde en las cercanías de la villa de la familia Yagami. Si no se fuera en coche, le llevaría mucho tiempo salir de esta zona. Por lo tanto, Athena no rechazó el vehículo preparado por el ama de Ilaves.
