El atardecer, un color cálido que llena mi vista hasta el horizonte inunda los verdes pastizales a mi alrededor, llegando hasta las montañas más altas y el valle muy a lo lejos, también se aprecian los grandes bosques que rodean el pueblo donde estoy residiendo ahora mismo. La brisa fría seca me roza la cara con calma, esperando a la noche para hacerme helar los huesos —siendo imposible— una vista hermosa por la tarde de bienvenida a la oscuridad. Lenta y tortuosa la hora nocturna se acerca cada vez más y más, llenando todo aquello que hace unos momentos fue luz.
Qué buena siesta me eché, dando un satisfactorio bostezo me sentí renovado. Además tuve ese sueño hermoso otra vez ¡Era mi harem!
Maldita sea, la realidad es con frecuencia decepcionante… pero algún día lo sé, lo siento en mi panza, no, eso creo que fue el desayuno.
No puedo evitar sonreír ante el futuro armonioso con mujeres que amaré a mi alrededor, maldición.
—¡Algún día seré el Rey del Harem! Jajajajajaja
Eso estuvo prendido.
Mirando a mi alrededor me encuentro con alguna que otra casa, separadas por un amplio margen de espacio. Una en especial llama mi atención, principalmente porque esa casa es mi destino. Me encuentro sentado en una banca de madera que está puesta estratégicamente bajo un árbol de abedul bastante más ancho y viejo que el resto. El vapor denso que sale al haber bostezado me recuerda que es la temporada invernal, el frío es atroz eso es lo que las personas que viven aquí han comentado y yo apenas lo siento.
Con pereza me levanté y empecé a caminar por el sendero de tierra descubierta entre los pastos.
Rusia. Es un lugar que no me imaginaba venir a decir verdad, siendo japonés es algo que no me habría siquiera pensando en su momento y esto se debe a mi gran amiga Alena Belova. Una mujer hermosa y cálida, llena de energía aunque algo terca. Sus rojizos cabellos cortos me recuerdan al vivo fuego de las chimeneas, sus azules ojos tan intensos como el cerúleo del cielo. Además de eso ¡Ella tiene un cuerpo increíblemente erótico! Tiene senos grandes ¡Magnífico! sus muy sexis caderas que de vista son un infarto, pensarías que es genética —lo que posiblemente es verdad— pero no es del todo correcto ya que hacemos un estricto entrenamiento físico que nos mantiene en forma, ese cuerpo es santo lo presiento.
Ahh… Issei malo, es tu amiga, no debes tener pensamientos de amasar su pechos o que se siente en mi cara… ¡No, Issei malo!
Pero viéndolo desde otra perspectiva, si todo sale bien, esa fantasía puede hacerse realidad ¡Issei bueno!
Vine aquí con mi abuela, Hyōdō Hayami, para pasar las vacaciones de invierno. Por desgracia el padre de Alena no estaría éstas vacaciones aquí porque tenía que atender otros asuntos en Alfheim, su tierra de origen. La familia de ella es un poco peculiar… tiene un oso de mascota, eso debe ser ilegal ¿No?
¡Es un oso! ¡Un jodido oso! Y para empeorar la situación no es un oso ordinario, creo que si no mal recuerdo era un cruce de un oso pardo y otro oso mágico, que tienen algún atributo elemental por su sangre impregnada con magia, por cierto los osos mágicos son más grandes que cualquier oso del mundo de los humanos.
Le llaman Vladislav, Vlad de cariño. Ese maldito siempre me persigue a donde sea que vaya aunque solo cuando no está durmiendo, quiere cazarme siempre que esté desprevenido, aunque es casi imposible que me haga algo, tiene en estima a Alena.
Una vez llegué a mi destino admiré un poco la estructura. La madera oscura le da un toque algo extravagante muy encantador, teniendo en cuenta que por esta zona abundan los abedules es algo curioso cuanto menos, tiene dos plantas y es MUY sólida, la chimenea es de roca obviamente, no querrán incendiar la casa. Adjunto tiene un pequeño corral en donde tienen varios pollos y cuatro vacas, la leche fresca se agradece. Caminé hasta llegar al porche donde se encontraba la puerta y la abrí sin más.
—¡Ya llegué!
—Ara ¿Ise-chan? ¿Por qué tardaste tanto?
Quién había hablado era mi abuela. Ella es bajita, a comparación conmigo que mido 1.77m que tampoco es que sea muy alto, pero algo es algo, su pelo canoso lo ata en una especie de bollo, sus ojos son claros y similares al ámbar cuando los pones hacia el sol, su arrugada cara aún es bonita y debo decir que a comparación de otras señoras mayores ella se ha mantenido más "viva".
Miré a otro lado, tratando de no verla a los ojos...
—Me senté en una banca y me dormí —dije nerviosamente rascando mi mejilla.
Mi abuela me miró con los ojos entrecerrados e interrogante, como si estuviera esperando algo pero no sé qué es.
—¿Qué?
Se acercó a mí y me sujetó de las mejillas muy duro ¡Abuela eso duele! ¡¿Cómo es que tiene tanta fuerza?!
—Espero que hayas traído la leña —empezó a estirar fuerte ¡DUELE JODER!
Ah la leña, se me había olvidado la verdad.
—Phero faa-shan —dije a como pude.
—Sin peros Hyōdō Issei, ahora ve a cortar leña, ahí está el hacha de Inna-chan.
Suspiré levemente, en serio, a veces puede ser mandona.
Salí de nuevo afuera no sin antes tomar el hacha, ahora estaba más oscuro que hace un rato. Incluso cuando exhalo se puede ver claramente al vapor de mi aliento en el aire frío gracias a la tenue iluminación de las farolas viejas.
Con el hacha en mano me dirigí a la parte trasera de la casa, donde hay una gran cantidad de troncos para cortar. Justo cuando estaba por cortar el primer tronco, detrás mío sentí a alguien acercarse a mí a paso lento.
En reconocimiento de la presencia hablé firme.
—Así que ya has terminado tu trabajo ¿Lograste encontrarlo?
—Sí, mi señor —dijo una voz masculina, con cierto toque de solemnidad impregnada en su habla.
—Informe —exigí mirándolo de soslayo.
El hombre se tomó un momento aclarando su garganta para en seguida proseguir ante mi orden.
—Haakon un artesano nórdico, hijo de Völundr y uno de los pocos que aprendieron bajo la tutela de Los hijos de Ivaldi, se rumora que sabe construir artefactos, además de mejorar y arreglar los Skidbladnir. Él se encuentra actualmente en Las Vegas, Nevada —informó él—. Se ha estado haciendo pasar por un millonario y se la pasa apostando con altas ganancias debido a su magia, se le encontró por última vez ayer 18 de enero en uno de los casinos del sitio, eso es todo el informe oral, aquí adjunté toda la información en este Dossier.
Me volteé para verlo mejor, él tiene el pelo negro corto y despeinado además de un rostro severo con barba de días, sus ojos son negros también y son bastante toscos por el choque de color con su blanca esclerótica. Posee una contextura física delgada, además de una piel pálida. Él se acercó a mí con el Dossier en mano.
—Tenga…
—Bien, ya has hecho tu trabajo por ahora, Edmund —dije tranquilo mientras sentía el Dossier en mis manos—. Vete, te hablaré cuando seas necesario.
Él se mantuvo dubitativo justo en el momento de retirarse ¿Querrá decirme algo? Al momento de verlo a los ojos él desvió su mirada a otro lugar, se acobardó.
Cualquier cosa que esté en tu mente a pedir, será rotundamente negada, Demonio. Con esa línea de pensamientos hablé.
—Es mejor que te vayas, por tu propio bienestar —dije severo—. Si ellas te ven no moveré un dedo en tu defensa en absoluto, aunque me seas útil.
Edmund tragó saliva fuertemente, y se hizo para atrás.
—Con su permiso.
En la penumbra desapareció.
Mejor me apresuro, no es buena idea hacer esperar a mi abuela. Dejé al lado el documento y lo miré por unos instantes… Ryūteimaru, mi familiar mágico, un Skiddbladnir en mal estado que encontramos hace poco más de un año mientras buscábamos tesoros, aunque es todavía funcional no puedo sacarle provecho a sus poderes, mi primer objetivo es que lo reparen y le añadan algo para atacar ya que tiene casi nada para hacerlo por los hechizos de ataque y que puede generar escudos mágicos gracias a nuestra conexión Maestro-Familiar.
Con un movimiento rápido corté el primer tronco, tomé otro y lo coloqué en el mismo lugar que el anterior.
Ese es el primer objetivo, el segundo es conseguir más miembros para mi equipo, somos solo tres personas, eso no es suficiente… necesito más miembros pronto, el aire se ha sentido raro y muchas criaturas han estado bastante agitadas, mucha actividad demoníaca en distintos sitios del globo, algo pasará en algún momento. Además mis pesadillas han estado muy molestas todos los meses y no hay cambios visibles, no me dejan dormir tranquilo.
—Ya vine Ise.
Alguien había interrumpido mis pensamientos.
Al girar mi cabeza mi vista se maravilló con Alena, ella estaba apoyada en la pared de madera sonriendo. Se encontraba completamente vestida con ropa abrigada, se ve esponjosa.
—Bienvenida a casa.
—Y yo pensando que estarías en la habitación durmiendo —se burló ella entre risas, mientras se acercaba a mí—. La abuela Hayami dijo que estabas aquí afuera cortando leña.
—La verdad es que iba a cortar madera hace rato pero fuí a ver el atardecer y me dormí en la banca.
—Era de esperarse —ella suspiró—. ¿Quién era esa persona que se fue en la sombras?
—Así que lo viste…
—Puse un hechizo de Radar cuando llegamos aquí el mes pasado, el área de efecto es de 100 metros a la redonda a la redonda con la casa como centro —ella respondió con simpleza, vaya que es rápida—. No la reconocí ya que tengo las firmas de mis conocidos ¿Entonces?
Di un suspiro pesado echando mucho vapor debido a la baja temperatura. Esta respuesta no le va a gustar para nada pero debe saberlo.
—Edmund Andromalius.
Ella pareció congelarse por dicha respuesta inesperada, en ese instante una sombra se proyectó en su rostro.
—Sé lo que piensas, pero era mi única alternativa para conseguir información, yo no tengo los contactos que él tiene —contesté, Alena ya ni siquiera me está mirando—. Perdona que él haya traído malos recuerdos.
Ella negó con la cabeza ligeramente y se acercó aún más a mí con la cabeza baja, justo quedando frente a mí. De repente me abrazó, está muy temblorosa, puedo saber qué está pasando por su mente en estos instantes. Devolví suavemente el abrazo, tomándola entre mis brazos de manera protectora.
—Ise… ¿Recuerdas nuestro primer encuentro? —Alena me preguntó silenciosa.
Eso es algo que jamás podría olvidar.
—No creo que eso sea algo que pueda olvidar.
—Yo no lo digo mucho, pero, gracias.
Es tan raro verla en este estado, tan frágil, realmente me trae malos recuerdos y cosas que quiero olvidar, ya que incluso en este nivel aún siento mi espíritu débil ante esos recuerdos. En compresión y empatía la abracé más fuerte, no al punto de ser incómodo, en las buenas y en la malas siempre cuidaré de tí, es mi juramento después de todo.
—En ese entonces yo solo pensaba que quería ver a mi familia otra vez.
En esas condiciones cualquiera habría pensado lo mismo, yo no tenía a quién ver en ese tiempo, no, más bien no sabía.
XXXXXXX
Recuerdo ese día.Todo lo que podía ver era un frío y duro metal a cualquier lugar que viera, encerrada…Habían pasado ya dos semanas desde que me habían robado de mis padres, fue tan sorpresivo y apenas recuerdo qué había sucedido. Tenía tanto miedo pero una inmensurable rabia por esos miserables.Mamá me había dicho que yo no era una persona común, y aunque lo sabía, mis orejas puntiagudas y una vista prodigiosa eran sólo el ápice de mi propia existencia. Mi padre Alvar Belov, que tomó el apellido de mi madre cuando se casaron, es un Elfo, alto y con orejas aún más puntiagudas que las mías. Por desgracia, mi sangre élfica llamó la atención de malas personas y mi gran poder mágico… además yo soy de las pocas personas que posee un Equipo Sagrado, o Sacred Gear como se le llama frecuentemente.Era la oportunidad perfecta para todos esos depravados, no pudieron dejarme ir.Solo esperaba poder salir.Entonces fue ahí, forcejeando con aquél desagradable hombre que me había traído a ese lugar, estaba él.Un niño de pelo castaño revoltoso y un tanto puntiagudo, tratando inútilmente de zafarse del agarre de hierro que tenía ese sujeto, con una expresión aterrada apareció como una presa más desde quién sabe dónde.—Vamos enano,cállate —habló fastidiado aquel sujeto, sosteniendo al niño que forcejeaba cada vez más, de su brazo.—¡Déjame ir! ¡¿A dónde me llevas?! ¡Quiero ir a casa!—¡Dije que te callaras!—¡Buhg! (Couhg).Del tremendo puñetazo el infante comenzó a toser mientras lágrimas se escurrían por su cara a mares, en un intento casi inútil de tomar el asqueroso aire del lugar.El hombre sonrió con malicia, abrió la reja en donde estaba yo y lo arrojó con fuerza dentro de la jaula, el sonido del golpe fue estruendoso. Y eso efectivamente había hecho daño ya que un fino torrente de sangre caía desde su frente.—Cuidado con intentar escapar, las consecuencias pueden ser... desastrosas.Con esa última advertencia el hombre se alejó de nuestra reja riéndose. El niño estaba tirado en el suelo quejándose aún por el dolor que el puñetazo había dejado.—Auu… (snif) (snif) ugh, apesta.Él aplastó con su mano un trozo de excremento. Hacía un tiempo que no venían a hacer limpieza de las jaulas. Por lo general caían desde arriba, a veces… encima tuyo.—¡Wah! ¡Qué asco, joder! —aún en ese entonces ya tenía una boca malhablada—. (Snif).En ese momento simplemente no sabía qué hacer o decir, mi principal prioridad era yo… no podía estar preocupada por personas que no tenía ni la más minúscula idea de dónde habían salido.El niño se había quedado mirando a arriba llorando aún, pero en menor medida… donde había otra jaula, fue luego de unos minutos que empezó a moverse por casi toda la jaula. Ni siquiera me había prestado atención por un largo rato, buscando una forma de salir lo más desesperado posible.—Es imposible —le dije.Al hablarle se sobresaltó tanto que dió un salto hacia atrás cesando toda su desesperada e inútil búsqueda, pero había formado una posición de algún tipo de arte marcial, sin embargo los ligeros espasmos y temblores delataban su condición y me miraba desconfiado.—¿C-Cuánto tiempo llevas aquí? ¿Quie-?—No lo sé —interrumpí.—…No supo qué debía responder, tan solo era un niño de a lo mucho diez años.—¿C-Cuál es tu no-nombre…? —el niño dijo tartamudo, pero firme en su pregunta, quizás al ver las condiciones en las que estaba bajó su guardia lentamente.
Incluso en una situación horrible como era aquella, él se presentó amablemente.—Yo me —se detuvo un instante antes de seguir—. Mi nombre es Hyōdō Issei ¿Cuál... es el tuyo?—Yo soy Alena, Alena Belova.No sabía que por ese niño, yo habría salido de ese lugar.
XXXXXXX
—¿Ya estás mejor? —le pregunté a ella, aun abrazándola.
Alena asintió.
—Perdona, es solo que… no creí que fuera él —comentó—. Si se le ocurre hacer algo divertido le clavaré una flecha en el cráneo.
Ella respondió mientras en su rostro se formó una sonrisa extrañamente tranquila.
—E-Esta bien, supongo.
En ese entonces pude haberlo asesinado, pero la muerte era algo muy fácil para él, ella no tiene nada por qué preocuparse, cualquier cosa que intente en nuestra contra es una muerte asegurada.
—Mejor dejemos de hablar de eso, lo importante es que tengo información de nuestro objetivo.
Ella sorprendida rompió el abrazo. Awww yo quería seguir así.
—¿Entonces podrás añadir más armamento mágico a Ryūteimaru? ¡Genial!
—Ese es el plan, pero otra cosa sería que él acepte.
—Si le pagamos posiblemente lo haga, pero no tenemos demasiado dinero —ella dijo nerviosamente—. Mi salario de profesora no es suficiente para algo así.
Carajo, ojalá tuviera un mejor trabajo y no de cargador de cajas en un mercado rápido… ¡Qué frustración!
—No pongas esa expresión tan complicada Ise, en algún momento nuestros problemas monetarios se van a esfumar.
Alena me tomo de las mejillas suavemente, su toque es muy delicado y suave.
Kuh… malditas hormonas.
—Vivir tranquilamente es algo que podemos disfrutar ahora, no hay que desaprovechar esto ¿Sí?
—Um...
Está tan cerca que puedo sentir su aliento rozar mi nariz, al sentirla de esta manera hizo que mi corazón martille tan fuerte dentro de mi pecho, malditas hormonas traidoras. Alena notó la cercanía y sonrió.
¡Conozco esa sonrisa! me besó suavemente la nariz, dejando un pequeño hormigueo.
¡Esto es genial! Aunque es lindo, ella siempre se burla de mí de esta manera, yo por dentro quiero seguir pensando que no lo hace en serio.
¡Hm! Ni que me gustara...
—Apurate a cortar leña y vamos adentro, tengo hambre y hay frío.
—Sí, sí.
Sin más tuve que apresurar el paso.
XXXXXXX
Reunidos todos en la mesa. Comiendo tranquilamente se encontraban Hayami, Issei Alena e Inna.
Issei se mantuvo concentrado en su comida, él tiene el cabello de color castaño chocolate que resulta ser un poco puntiagudo, además de que la parte de atrás es casi indomable para cualquier peine, tiene una contextura física muy atlética, tiene una tez clara y ojos rojos que mantiene a menudo con una expresión afilada.
Además de que los rasgos que predominan son extranjeros ya que su madre era Europea y su padre Japonés, aunque en sus ojos aún se puede notar levemente aquellos rasgos.
—¿Cuánto tiempo tardarán? —preguntó curiosa Inna a Issei y Alena.
Inna Belova, una mujer de apariencia amable y cálida además de atractiva, su cabello del mismo color que el de su hija, rubio rojizo y es lacio que ata en una coleta que cae por su hombro derecho, sus ojos son de un verde profundo. Tiene una figura delgada y hermosa que incluso podrías decir que es a la medida.
El castaño quien estaba masticando, tomó un momento para tragar y habló.
—Tengo un estimado de cinco días si todo sale bien —contestó pensativo, luego volvió su mirada al plato felizmente—. Hm, así que este es el Pollo Kiev está muy delicioso, ¡Definitivamente la comida es mi más grande amor!
Inna le miró sonriente, pero en sus ojos se podía notar cierta diversión.
—Te puedo dar la receta.
—¡¿En serio?!
—Si te casas con Alena —sonriendo pícara Inna contestó bromeando.
Ese comentario sorprendió a la susodicha.
—¡Mamá!
—Ese es un precio que estoy dispuesto a aceptar —contestando a la broma de Inna, Issei dijo dramáticamente.
—¡Oye! Lo dices como si fuera algo malo... —contestó dolida Alena.
—Para mi billetera sí, no fuí quien compró ropa de temporada y se acabó su dinero.
—¡E-Eh! ¡Pero era ropa preciosa!
Hayami viendo la situación de Alena decidió intervenir y hundir a su nieto.
—No se te olvide Ise-chan que compraste artículos de cocina que no eran baratos precisamente.
—¡Baa-chan! ¡Era mi arrocera, sartenes, cacerolas y nuevos cuchillos! ¡No era justo, además es para cocinar!
—La ropa es ropa mi querido nieto.
—Jajajaja
—¡Pffff!
Todos empezaron a reír, sin interrumpir su comida. Cuando se vieron calmados, la conversación fluyó nuevamente.
—¿Cuando es que iba volver Colin? —preguntó la pelirroja.
—Se supone que hoy, pero ya sabes lo distraído que es —respondió calmadamente Issei.
—Vendrá tarde.
—Dalo por hecho.
Luego del breve silencio, Inna habló.
—Por cierto, Issei ¿Te han seguido molestando los magos de la Torre del Reloj? —el tono comprensivo de la mujer le hizo hablar.
—Pues cuando llegué aquí cesaron sus intentos de reclutamiento, y como no estoy afiliado a ninguna organización mágica oficial están demasiado interesados en llevarme a una, es una suerte que Golden Dawn o Grauzaberer no hayan hecho ningún movimiento, eso sí sería un problema —respondió el castaño un tanto incómodo e irritado—. La única razón por la que están de insistentes es que desean que abra los estantes donde mi madre solía guardar sus artículos y todo lo relacionado con sus investigaciones, además de mis Sacred Gear, un arma de destrucción masiva es lo que ven en mí.
El rostro del joven se volvió una mueca molesta, incluso sus ojos rojos brillaron en un estallido pequeño de luz y de forma inconsciente. Pero pese a ello nadie pareció darse cuenta.
—Anne-chan también fue una mujer de carácter fuerte y muy inteligente, por lo que mi nieto me ha contado consiguió muchos objetos místicos, no es de sorprender que quieran el talento mágico de Ise-chan —añadió Hayami, su rostro pasó a expresar preocupación—. Solo espero que no vayan a llegar muy lejos por eso.
—No se preocupe abuela Hayami, voy a proteger a Ise de cualquier amenaza, soy su Arquera y amiga.
Hayami sonrió feliz a Alena, poniendo su mano encima de la jóven, habló.
—Me alegra que mi nieto tenga a tan hermosa muchacha cuidando de él, este tonto se quedará solo si sigue con sus perversiones.
—Sabes que estoy aquí ¿Verdad?
—¡Me halaga!
—Este mocoso loco un día va a hacer una tontería muy peligrosa, por favor cuídalo mucho.
—¡Sí!
Al ver las estrellas en los ojos de la pelirroja, Issei suspiró y dejó que siguieran hablando entre ellas. Al ver al frente se encontró con la mirada alegre de Inna.
—No te preocupes querido, veré que puedo hacer con la Orden Wiccana y ver si es posible que se te otorgue un cargo de aprendiz sólo de nombre para que no sigan —comentó amablemente Inna—. De seguro debes estar estresado con todas estas cosas.
—No debería tomarse tanta molestia Inna-san, quiero arreglar estas cosas por mí mismo, pero agradezco mucho la intención —dijo Issei levemente apenado y negando con las manos rápidamente—. Simplemente no quiero dejar sus cosas ahí ya que es una vida de investigación y patrimonio que ha dejado atrás. Además tengo asuntos pendientes con ellos y realmente me vendría bien su ayuda en futuro, pero por ahora prefiero mantener una distancia con ellos.
Inna viendo lo complejo de la situación y el estrés que el joven reflejaba en su mirada lejana, decidió intervenir. Issei no deseaba intervenir con esas personas todavía, pero ese encuentro era inevitable por su sangre de mago.
—Con calma, no debes apresurarte a hacer las cosas o podrían salir mal si vas a prisas, tiempo hay y tú tienes demasiado, no pongas más peso en tus hombros —aconsejó ella—. Recuerda que sigues siendo joven, trata de vivir tranquilamente y disfrutar de tus días de juventud, esos recuerdos son los más preciados y no puedes vivirlos dos veces.
Issei asintió pensativo, tomando esas palabras para su corazón.
—Sí… lo, lo intentaré.
—Bien.
Una vez que hablaron un poco siguieron comiendo tranquilamente. Issei en ese momento observó los rostros felices de las mujeres presentes, internamente agradeciendo tener estos momentos de calma.
Por su mente pasó un destello blanco y azúl, su rostro formó una mueca insatisfecha.
—Tengo que hacerme más fuerte… este nivel no es suficiente.
Su mano derecha se posó en el dorso de su mano izquierda como si fuese un acto de reflejo a dicho pensamiento.
Luego de terminar de comer todos levantaron sus platos y vasos junto a los cubiertos, dejaron a Issei lavarlos ya que él se había ofrecido y Alena quiso ayudarlo.
No era un trabajo difícil así que aprovecharon para discutir su próximo movimiento.
—Entonces ¿Qué haremos luego de que Colin venga?
—Pues, dejar que descanse un día e ir a Las Vegas —contestó Issei con simpleza—. Luego iremos a por Haakon para ver qué se puede hacer con Ryūteimaru, quizás si le hacemos algún favor podría hacernos el trabajo.
—Ya tenemos un plan simple, es cuestión de organizar los tiempos y comprar los boletos.
—Solo espero que no haya ningún percance, espero al menos pasar mis vacaciones aún más tranquilo.
—Cualquier cosa sabes que puedes contar con mi apoyo —dijo Alena amablemente, con una sonrisa radiante en su rostro—. Dijiste que si podías ayudar a otras personas lo harías, voy a seguirte en eso.
—Gracias —dijo él ligeramente sonrojado mientras desviaba su mirada.
—Tsundere.
—No soy Tsundere —contestó entrecerrando los ojos y mirándola de reojo.
—Sí lo eres, mira estás rojo —ella se acercó más a él. Issei cada vez estaba más rojo, era vergonzoso que le dijera esas cosas.
—¡Que no! —con el ceño fruncido él respondió en un resoplo.
—Awww ¡Tu lado Tsun-Tsun ataca de nuevo!
Cada vez más cerca de él, arrimó sus pechos en su brazo
—¡O-Oye! —exclamó—. ¡Control! ¡Control, ella está jugando no te lo tomes en serio!
—Ara~ ¿El Rey del Harem no puede con esto?
—Sí seré el Rey del Harem, esto no es nada... —murmuró mientras una gota de sudor bajó por su sien y tratando difícilmente de no mirar los senos de Alena que pegaban en su brazo, que tampoco ayudaba el hecho de que era una blusa que mostraba aquel valle tan hermoso—. Tan solo no le veas las tetas… ¡No lo hagas! ¡A quién engaño, quiero hacerlo! ¡Maldición!
—Ajá, ¿Qué tal esto? —Alena se acercó hasta su oreja y susurró sensual—. Ise eres tan lindo, que me dan ganas de corromperte aquí mismo.
—¡No! ¡Fuera, impulso de idiotez! —un leve hilo de sangre bajó por su nariz cuando las imágenes eróticas pasaron rápidamente en su cabeza a velocidades impresionantes, todas las cosas obscenas que haría Alena, obviamente su mente cayó en cortocircuito, su mirada seria la volvió a la pelirroja—. ¡Corrompe este cuerpo pecaminoso! ¡Corrompe tanto como quieras! —exclamó extendiendo los brazos mientras la sangre brotaba de su naríz en pocas cantidades y una sonrisa estúpida se formada en su rostro.
—¡Fuajajajajaja!
—¡Diablos! ¡Mis sentimientos, regresa mis fantasías!
Haciendo bromas de vez en cuando, el tiempo pasó rápido sin que se dieran cuenta.
Una vez terminaron de lavar los trastes fueron a la sala de estar y se sentaron en los sillones. Alena deslizaba una daga sobre un pequeño trozo de madera con sumo cuidado y paciencia, su mirada concentrada decía que ese objeto es importante para el futuro. Issei por otra parte mantenía una expresión serena leyendo con total concentración el Dossier que se le había sido entregado con la informe de su objetivo.
La noche estaba avanzando aún más y Colin aún no regresaba de donde había ido, sin embargo mantenían sus planes de recibirlo en la casa todavía, según le había avisado él estaba consiguiendo un arma nueva con la ayuda de la información dada por Edmund. Issei luego de haber leído un buen tiempo, se sintió levemente perturbado por un ruido que a lo lejos parecía haber escuchado.
—¿Hmm?
Issei miró por la ventana extrañado.
—¿Pasa algo?
—Creí escuchar algo, aunque parecía una...
¡BOOOOOOOM!
—Explosión.
El cielo se iluminó con por las llamas generadas por la explosión, haciendo el sonido estruendoso y que hizo temblar la estructura de la casa entera.
—(Suspiro) Es él, vamos.
Issei cerró la carpeta y se levantó del sillón perdiendo la serenidad que se había transformado en una dura expresión.
—¿Por qué siempre parece estar metido en algún lío? Ustedes dos son bastante problemáticos.
XXXXXXX
Minutos antes…
—Fuuu hace un frío tremendo, ¿Por qué los vampiros no son resistentes al frío? Ah, que estoy húmedo todavía, esa cosa parecía una Banshee —hablando a nadie aparentemente, aquel joven dijo—. Si un día me preguntan diré que eran como 30 criaturas desconocidas que querían matarme con sus garras venenosas, sería ridículo decir que casi me ahogan por intentar ligar a una mujer fantasma...
Caminando en la noche tranquilo y campante, incluso tarareando una canción, se encontraba un joven sonriente. Colin Whelan, un adolescente de cabello de un color azúl extravagante desordenado y largo que ata en una coleta baja, vestía un abrigo roto por una pelea, si los cortes de garras en el pecho no era evidencia suficiente. Lo que le hacía destacar en la noche iluminada por la luna era su pálida piel tan anormal y casi que enfermiza, como si vieras un fantasma.
Sus ojos rojos seguían el sendero que estaba marcado desde mucho antes de que él naciera.
—(Suspiro) Issei y Alena me van a regañar por llegar tarde… me espera el sermón, yo solo quiero ir a cenar, espero que no tarden mucho.
¡HUOOOOOOO!
Un inquietante aullido resonó fuerte por todo el campo, haciendo mella en los animales nocturnos que salieron huyendo despavoridos.
—¿Hah? ¿Qué rayos fue eso? —dijo Colin extrañado y confundido.
Quitó su mirada del sendero y la dirigió al lugar donde lo había oído, era un bosque de frondosos abedules, él afiló su mirada ya que habían cosas ahí muy bien escondidas que apenas y pudo ver de reojo. Sus ojos de rubí miraban como el día en medio de toda la oscuridad que se ceñía sobre las tierras eslavas. Del cuerpo de Colin emanaba de forma lenta una densa niebla, que con una velocidad constante estaba siendo esparcida por toda el área.
Su sonrisa dentuda mostraba sus muy afilados colmillos.
—Veamos si hay algo divertido —con la emoción de la pelea en su sangre y su espíritu, fue directamente al bosque corriendo por el campo.
Debajo suyo y él sin inmutarse, apareció repentinamente un círculo luminoso de color naranja con distintos grabados antiguos, runas principalmente, que en un parpadeo habían revestido a Colin en una playera negra que estaba debajo de una especie de camisa azul con detalles de color cobrizo, un par de pantalones negros y partes de una armadura pesada de color plata, las cuales no parecieron afectar su velocidad en lo absoluto. Con su sonrisa salvaje, el joven habló.
—¡Es hora de la cacería, Gáe Bolg! —Colin extendió su mano derecha hacia un lado y se materializó un círculo mágico, que en vez de runas, tenía un patrón similar a cadenas y un candado, igualmente de color naranja.
De ese círculo luminoso fue puesta en su mano una lanza con grabados ominosos antiguos, era larga y de un color rojo tan puro que parecía estar hecha de rubíes, su filo se asemeja más al de una espada. Al salir ésta del círculo mágico se encontraba siendo sujetada firmemente por cadenas. Cuando la lanza tocó su mano emitió un aura roja fuerte amenazante, aquellas cadenas que la apresaban se desvanecieron en partículas luminosas por el aire, el poder se desbordaba como si la sed de sangre estuviera siendo irradiada por ella.
—¡Aquí vamos!
¡HUOOOOOOO!
El aullido le hizo saltar de la excitación por la pelea que se le venía.
Con un repentino impulso en sus pies se abalanzó contra la criatura de la noche, generando una explosión pequeña. A la velocidad en la que iba llegó en un momento hasta el bosque, tomó la lanza en una mano y como si fuese una jabalina la arrojó con fuerza.
—¡HAH!
La lanza se iluminó en rojo brillante, vertiginosamente se acercó hasta el bosque. Al momento de impactar creó una explosión muy fuerte capaz de arrancar los árboles cercanos y dejando en ángulos extraños al resto que recibió la onda expansiva.
GRRRRRRR…
¡HUOOOOO!
—Si hubieran muerto tan solo por eso, habría sido un desperdicio de poder mágico.
Llamando la atención de las bestias inmundas el sonido del viento llegó, Colin apareció en el medio de todas ellas, habían desde insectos enormes con aparecías aún más desagradables hasta monstruos humanoides.
Un Trol de piel roja fue el primero en atacar.
—¡Bruuoog!
Con su tosca mano intentó tomar a Colin.
—¡Eso no sirve!
Tomó la lanza con ambas manos y esquivó fácilmente el intento del Trol, él pegó un salto en dirección a su atacante dejando el suelo con un cráter significativo y con el filo de Gáe Bolg cortó el brazo del monstruo rojo. Los demás al ver esto simplemente se arrojaron contra Colin.
Uno arrojó un líquido extraño de su deformada boca como si fuera un escupitajo, el joven de pelo azúl lo esquivó viendo lo que haría al tocar el piso y no le gustó ver cómo los trozos de madera en el suelo se derretían como chocolate en un microondas, al ver el siguiente monstruo giró la lanza con sus manos cargando a el arma con su poder mágico.
—¡Hun!
Con cada movimiento de la lanza el sonido de la madera siendo cortada, carne y grotescos ruidos de huesos quebrados era lo único que Colin lograba escuchar además de los claros gemidos por el dolor de los enemigos que estaba enfrentando. Cuando creyó que había terminado notó que habían cada vez más bestias a su alrededor, tuvo que esquivar espinas y sustancias que al hacer contacto con el suelo echaba un humo verdoso, era algún tipo de ácido o veneno supuso él.
—Son demasiados, maldición no quiero usar todo el poder de Gáe Bolg aún ¿Como no notaron que estos estaban aquí?
Colin saltó lo más fuerte que pudo, sobrepasando la copa de los árboles y con un impulso de magia de viento en sus pies logró salir de la zona boscosa. Al observar alrededor mientras aún se encontraba en el aire notó que una parte del bosque estaba en llamas, las bestias habían logrado llegar al pueblo que se veía a lo lejos y eran exageradas en número.
Un destello anaranjado llamó su atención y un escalofrío recorrió su espalda.
—Así que estás tomando medidas, Issei —los nervios le habían invadido.
Al llegar al suelo vió que las bestias que había dejado en esa parte del bosque en el que estuvo antes estaban comenzando a seguirlo.
—¡Vengan! ¡Les mostraré una pizca del poder de esta arma!
En su posición con ambas manos firmemente sujetando su arma él iba a encararlos, sonrió al ver a tantos frente a él, Colin dió un gran salto para atrás y se puso en una posición de cuclillas con su mano izquierda al frente, tomó el impulso corriendo hacia sus enemigos hasta que salió disparado a los cielos.
Con la mano que sostenía su lanza formó una especie de arco hacia atrás, añadiendo una enorme cantidad de poder mágico a su arma maldita. Sonriendo en victoria arrojó la lanza con vehemencia espetando su nombre en ímpetu del ataque.
—¡GÁE… BOLG!
¡SHIUM!
Chisporroteando de poder, la lanza se dirigió con gloria hacia los monstruos a una velocidad impresionante y que el ojo humano no sería capaz de ver.
Sus enemigos solo pudieron ver como la muerte les llegaba con aquella lanza maldita sin poder hacer nada para evitarlo.
¡BOOOOOOOOOM!
Colin observaba con una sonrisa en su rostro la destrucción que había dejado, al escuchar gritos de personas que parecían provenir del pueblo salió corriendo en su dirección.
—¡Vamos!
El joven hizo su mano hacia atrás haciendo el llamado a su lanza, como si ella respondiera se iluminó y se dirigió hacia él hasta que llegó a su mano en una onda expansiva pequeña.
XXXXXXX
Mientras la mayoría de las personas en el pueblo —que eran magos o practicantes de magia— estaban poniendo a sus familias a salvo o protegiendo sus investigaciones, otros se encontraron creando barreras y evitando que entraran en la zona segura que era un templo Wiccano, Issei comenzó a deshacerse de los monstruos que lograron colarse.
Parte del pueblo se encontraba en llamas en cierta medida, eso había sido causado por alguna bestia y fue la principal razón por la que todos notaron la presencia de intrusos monstruosos.
Ya había asesinado a más de cinco.
Tampoco significaba que fuese el único que luchaba, después de todo ¿Este no se hace llamar un pueblo de hechiceros?
Personas con habilidades extraordinarias que habían sido el legado de años y años de investigación y doctrinas —mal vistas por la moral humana convencional— pasadas a través de las generaciones y que convergieron en un lugar donde podrían realizar investigaciones sin ser molestados, un pueblo sin nombre en Rusia el cual estaba bajo el cuidado y la atenta mirada de los Wiccanos.
Lanzando todo tipo de hechizos de elementos diversos, en pos de la protección de los habitantes.
El Hyōdō estaba pasando entre las llamas de lo que había quedado de una casa, una de las pocas que se vieron afectadas por la explosión.
—Joder y yo creyendo que era Colin, jodidos monstruos ¡Whoa!—una espina salió volando hacia él y tuvo que esquivarlo ya que parecía estar apuntando a su entrepierna—. ¡Oye! ¡Aún no tengo sexo, y por todas las cosas buenas del mundo no estoy quedando virgen ahora!
Gritando como si estuviera regañando al monstruo espinoso que estaba frente a él que movía su cola con púas afiladas de manera amenazante.
Cargó en su mano derecha parte de su poder mágico, eso causó que detrás suyo se crearon punzones de metal que rápidamente se encendieron en llamas muy calientes.
—Yo igual tengo mis trucos.
Con un movimiento de su mano se dirigieron a la bestia con prisa, varias de ellas ya habían perforado su piel quemada dejando inmovilizado en su mayor parte al monstruo, que su forma era digna de una bestia creada por el propio Inframundo. El monstruo gimió del dolor e Issei no espero más tiempo.
—¡Blade Blacksmith!
Con el grito y su voluntad se generó en su mano, con ayuda de uno de sus Sacred Gear, una espada de estilo europeo con un diseño simple pero funcional. Había creado con magia un arma de una aleación metálica, como si eso fuese completamente común —que lo era— para él.
—Ignis Candens.
El fuego que estaba cerca de él se vió atraído hacia la hoja de la espada que relucía un brillo particular, era lo que muchos conocían como el brillo de un arma sagrada.
—Mi espada sagrada será lo que va a poner fin a tu existencia —en sus ojos y su rostro podían apreciarse la veracidad con la que decía esas palabras.
La espada se volvió incandescente en su filo y emitía un calor abrupto que él podía resistir firmemente. Ambas manos estaba blandiendo la espada Ignis Candens sin temor. El monstruo erizó las grandes espinas que tenía en la cola que arrojó gracias a un coletazo y se movió a otro lado velozmente, intentando quitarse del campo de maniobrabilidad del Hyōdō.
Las espinas que iban a llegarle fueron cortadas tan pronto llegaron a su espacio de acción, los movimientos fueron veloces y no hubo ninguna vacilación. Issei tomó un impulso con sus piernas y de un simple corte dividió a la mitad al monstruo con frialdad.
Se limpió un poco la sangre morada humeante que tenía en la cara aunque no del todo.
—Tengo que buscar al más peligroso, siento una firma mágica poderosa y solo un tipo de ser la emite.
Con espada en mano salió corriendo ese lugar en específico mientras la hoja absorbía el fuego de los alrededores añadiendo aún más presión al incandescente filo.
Un rugido enorme hizo retumbar hasta el suelo, aquella fuerza de la naturaleza estaba entre los demás monstruos, una criatura de las pocas que se habían ocultado en un pasado.
En otro sitio.
¡Thump!
Uno a uno iban cayendo monstruos como moscas, alrededor de la zona segura que era el templo, la gente no dejaba de sorprenderse al ver lo rápido que ella terminaba con todos esos enemigos de una manera sencilla y decidieron ponerse a cubierto. También debían decir que de alguna manera era hasta elegante y muy fría. Mientras se reunían todos y entraban a toda prisa Alena se encargaba desde la torre adjunta a disparar flechas a todo aquél que no reconociera que estuviese en el pueblo.
Con una rapidez inhumana tensaba el hilo luminoso de un arco curvo blancuzco y que tiene marcas de colores alrededor que no está demás decir que brilla en su totalidad pero muy tenue, además de su peculiar forma que recordaba mucho a la de una estrella por los picos que sobresalían en ciertas partes de la forma curva del mismo. Cada flecha que salía significaba la muerte de quien estuviera siendo su blanco.
Ese era su Sacred Gear, Stardust Archer.
Justo en su oreja derecha apareció una pequeña bolita de luz flotando, esta misma empezó a parpadear cuando una voz fue emitida de ella.
—Hija ¿Cómo están las cosas fuera?
—No hay muchos alrededor, he terminado con la mayoría y parecen haberse acabado un poco.
Ella nuevamente tensó el hilo de su arco, pero a diferencia de las últimas veces se formaron tres flechas que irradiaban una luz fuerte. Ella entrecerró su mirada y localizó rápidamente a los tres objetivos en tiempo récord, al soltar el hilo un zumbido seguido de una ola de aire fueron emitidas, las flechas a velocidad sónica impactaron en el cráneo de tres bestias que se iban acercando aún y que simplemente cayeron al suelo muertas.
—Está despejado de momento, pueden desplegar los Golem, ese rugido no me da buena espina…
Tres personas salieron del templo, Inna era parte de esas personas.
—Muy bien —habló Inna con voz fuerte—. No sabemos con certeza qué fue ese rugido, pero debemos prepararnos.
Un hombre y una mujer respectivamente, ambos asintieron a las palabras de su líder, eran Wiccanos. Los tres se pusieron en formación y al mismo tiempo un dirigieron un cántico mientras sus cuerpos se llenaban de maná.
—Земля и воля, благородная душа и желание защитить, подняться хранитель скалы/Tierra y voluntad, alma noble y deseo de proteger, levantar al guardián de la roca.
Frente a ellos entre tanto sus palabras decían, un enorme círculo luminoso se hizo presente y desveló en su destello unas estatuas de roca de formas algo humanoides. En común se deja ver los patrones extraños que se vieron alimentados por el maná de los tres Wiccanos, que usando su magia convocaron a los espíritus guardianes de la tierra que poseyeron a los Golem y empezaban a moverse.
—Ответьте на призыв, О Дух Земли/Responde a la llamada, oh espíritu de la tierra.
Todos los tallados en los Golem se iluminaron al verde vivo en resonancia con los espíritus que los habían poseído. Al terminar ese cántico las cuencas en la cara de los Golem se iluminaron y sin decir una sola palabra dieron un pisotón al suelo, el hechizo estaba completado.
Los tres Wiccanos y la arquera notaron como Issei se encontraba caminando mientras detrás suyo están una pequeña familia de tres personas, que se mantenían cerca del joven castaño. Este mantenía una postura preocupada y seria, con una espada en mano.
—Entren rápido por favor, esto será muy peligroso.
La pequeña familia no dudó en obedecer las palabras del joven. Cuando pasaron a los Golem y entraron las miradas de los que estaban fuera se posaron sobre Issei.
—¿Qué sucede Issei?
El susodicho miró a Inna, quien había realizado la pregunta.
—¡DRAGÓOON!
Al mirar al lugar donde provino ese grito vieron solo una estela de polvo, al momento de disiparse se reveló Colin sudando a mares.
—¡Issei por fin te encuentro! ¡Viejo hay un dragón de tres cabezas allá quemando todo y comiendo monstruos como merienda! —en vez de parecer asustado como en un inicio pensaron las tres personas que no lo conocen bien, Colin estaba emocionado—. ¡Vamos a pelear con ellos!
Issei simplemente lo miró directamente, pensaron que era una idea estúpida.
—¡Vamos! ¡Pelear contra un dragón de verdad, emocionante!
Alena que estaba en la torre bajó con un saltó y rodó ágilmente hasta llegar con los dos chicos.
—Al fin llegas Colin.
—¿Ni un abrazo?
—A ti parece que una Rusalka de abrazó.
—¿Qué es eso? —tanto Issei como Colin preguntaron por ello.
—Es como una Banshee pero más peligrosa, atrae a los hombres con sus cantos a los lagos y los ahogan.
—Ahora tiene sentido por qué me llevó al agua, yo creí que quería un acostón —Colin golpeó su palma izquierda como si hubiese descubierto algo interesante.
—¡¿Hasta ahora te das cuenta?! —Alena e Issei gritaron al unísono.
Colin desestimó la situación.
—Bueno, las mandé a su lago… que por cierto apestaba horrible.
—Ya ya, basta —Issei intervino—. Luego nos cuentas, tenemos un dragón qué…
Antes de que continuara alguien le interrumpió.
—[Se acerca un gran número de enemigos compañero] —del dorso de la mano izquierda de Issei repentinamente apareció una gema verde redonda, que se iluminaba al son de la voz que resonaba—. [Hmmm, un Dragón Eslavo, creí que no habían más]
—¿Qué pasa Ddraig?
—Oh el viejo dragón ¿Qué tal?
—Hola señor Ddraig.
—[¿Que tal? Heh, ojalá hubiera más respeto como el tuyo señorita mitad elfo] —Ddraig respondió—. [Tengan cuidado, puede que ese dragón no sea uno adulto pero cuando son jóvenes son muchísimo más competitivos y no se dejarán vencer fácilmente, sugiero compañero que vayas directo con Balance Breaker].
—¿Tan fuerte es?
—[Tómalo como precaución, eres demasiado testarudo y te arriesgas mucho, no quiero que mueras sin haber dado tu máximo, mocoso]
—Awww, te preocupas por mí…
—[No me malentiendas, solo no quiero una humillación por el Blanco]
—Si, si.
Tan pronto dijeron eso empezaron a oír numerosos pasos acercarse poco a poco al lugar donde estaban. Uno de los tres Wiccanos se acercó sorprendido por la voz que vino de la gema.
—Oye chico ¿Qué clase de contrato espiritual hiciste?
Issei sonrió.
—No es un contrato —dijo confiadamente—. Tan solo es mi Sacred Gear original, Boosted Gear.
El hombre Wiccano ensanchó los ojos y comenzó a sudar a mares, mirando la mano del castaño. Todo eso bajo la mirada del trío.
—U-Un arma… capaz de destruir a los dioses. T-Tienes un arma de leyenda ahí niño, es uno de los trece Sacred Gear más poderosos ¡Los Longinus! —temeroso dijo—. El antebrazo del Dragón emperador rojo, Boosted Gear, las leyendas dicen que es capaz de multiplicar el poder del usuario casi al infinito sobrepasando el nivel de los dioses…
Issei se rascó la cabeza ligeramente.
—Um… creo que estás exagerando, no es invencible si es lo que piensas —el castaño trató de calmar al tipo, no quería seguir escuchando al tipo hablar de eso, lo ponía algo incómodo, es como si tuviera a los otros magos tratando de convencerlo a sus causas—. Si tienen hechizos de barrera recomiendo que los usen en el templo, esto estará agitado.
El tipo al ver la negativa en seguir hablando del tema y la situación en sí misma, se guardó las preguntas y asintió.
Ya podía ver a los numerosos monstruos acercarse, Colin solo se puso en posición con Gáe Bolg en mano, el Sacred Gear de Alena volvió a manifestarse, Issei tomó su espada con ambas manos mientras la hoja comenzaba a irradiar un calor potente.
—¿No te trae recuerdos esto Issei?
—Así nos conocimos por primera vez Colin, rodeados de monstruos.
—Y a mí no me cuentan…
El chido de cabello azúl la miró con nostalgia al recordar eso.
—Tenemos tiempo, verás todo fue...
XXXXXXX
Era una tarde tormentosa en un bosque a las afueras de Irlanda del Norte, había logrado escapar de un Vampiro recientemente, aunque mis padres…Al menos sé que Connla, mi hermano mayor está a salvo, aunque él no me aprecia por haber heredado la lanza maldita Gáe Bolg yo me preocupo por él, solo espero que todo vaya bien, el habernos separado por culpa de ese estúpido vampiro es un asco.Había estado haciendo trabajos de cazador de monstruos hasta que recibí el pedido de un viejo granjero. Intentando no morir de hambre había aceptado sin pensarlo, además el viejo se veía bastante demacrado, algo malo estaba sucediendo y si era un monstruo sería sencillo.Yo vivía un tanto lejos del lugar, en una arboleda frondosa, mi padre decía que las hadas residen en esos lugares y que ayudan a los que necesitan cuidados. No vi nada, pero al menos me logré hacer un refugio a prueba del frío y el agua, pero no estoy seguro de que eso aguante…Salí en busca de problemas sobrenaturales para resolverlos por dinero, ahí fue cuando encontré al viejo pidiendo ayuda en medio de la calle, demacrado y flaco. No estaba seguro de qué era lo que ocurría hasta que llegué al lugar con él a mis espaldas.Más pronto que tarde me encontré huyendo de un ejército de Boggarts y un Dragón eléctrico, eran tantos que no podía contarlos, eran estúpidamente ágiles.—Vamos, no puedo morir aquí.Giré la lanza varias veces y corté las cabezas de muchos Boggarts que estorbaban el paso. Con la susodicha lanza la usé para darme un impulso ya que había recibido una llamarada débil del dragón ese.Él rugió con fiereza.[¡Boost!]—¡Xenovia yo iré de frente intenta cortarlo con Durandal desde atrás!Saltando entre las ramas de los árboles estaba un chico de más o menos mi edad de pelo castaño puntiagudo, vestía una especie de traje negro, muy extraño y pegado debo añadir, con partes de armadura en los brazos y piernas. En su brazo izquierdo tenía un guantelete rojo con dos picos dorados y una gema verde grande en lo que sería el dorso, aunque la mano parecía más una garra.—Muy bien chispitas… vamos a bailar.Había dos personas más con él, una chica de pelo negro largo e igualmente parecía de mi edad, tenía una espada grande plateada, aunque la guardia se asemejaba a un hacha. Otro tipo evidentemente más grande con una armadura ligera y ropas similares a las del chico de pelo castaño.—Issei, ve con el chico de lanza en lo que cargas poder.—Sí, Aniki.Ahí fue donde nos conocimos.—Hey chico lanza, vamos...Él se vió interrumpido por la multitud de Boggarts furiosos.Nos pusimos espalda con espalda instintivamente.—Los de la derecha son míos, quedate los de la izquierda —él sonrió salvajemente—. Me llamo Hyōdō Issei, un gusto.—Hecho —dije—. Soy Colin Whelan, un gusto Hyōdō.[¡Boost!]El líder del equipo al que pertenecería estaba ahí, mientras sus amigos luchaban duramente con el dragón… las vueltas que daba la vida.
XXXXXXX
—Fue así como derroté al dragón.
—No fue así, Colin.
—Vamos Issei dame crédito, yo le dí.
—Más bien el coletazo te lo dió a tí.
—Un dragón… ¿No se les hace extraño? Ver en los últimos años dragones más seguido.
Ambos guardaron silencio.
—Sí, aunque me pregunto la razón por la que salen nuevamente.
¡GRRRROOOOUUUU!
—Pido al dragón —dijo Issei.
—Yo me quedo con la multitud —añadió Alena.
—¡Yo quiero comer!
Ambos le miraron inexpresivos.
—Bueno bueno, yo también pido la multitud.
—El que termine último limpia el baño cuando lleguemos —con rapidez Issei activó su guantelete rojo—. No lavaré el baño ¡Balance Breaker!
[¡Welsh Dragon, Balance Breaker!]
Issei estaba siendo rodeado por un haz de fuego tan fuerte que tuvo que salir disparado al cielo para evitar dañar a sus amigos, cuando este desapareció se reveló una armadura roja de aspecto dragontino muy imponente, hizo que su altura aumentara al menos hasta los dos metros.
—¡Por no lavar el baño!
Alena y Colin miraron a su amigo en armadura lanzarse directamente por el dragón con un tic en el ojo.
—Bueno, adiós —Alena sonrió burlesca—. ¡Manto!
Con un gesto de manos extraño Alena desapareció literalmente, se había hecho invisible y tampoco se le podía escuchar por medios normales.
—Algo me dice que lavaré el baño este mes… —Colin se lamentó.
