¡Bueno, aquí está otro capítulo, que lo disfruten!
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DxD ¿Destiny?:
El Grial Robado, primera parte
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Tan solo escuchar esas palabras salir de la boca de Tokiomi, fueron suficientes para darle jaqueca, era como si le arrojaran agua helada encima que tenía trozos grandes de hielo. Aunque por fortuna Issei quedó inconsciente una vez más, Alena lo había cargado hasta su casa y lo dejó recostado en el sillón de la sala de estar una vez todos estuvieron dentro de su casa.
La pelirroja tomó un botiquín del que sacó varias vendas, alcohol, gasas y un rollo de adhesivo. Con ello empezó a desinfectar las heridas de Issei, sacó las escamas que estaban incrustadas en su piel y comenzó a vendarlo con sumo cuidado. Necesitaba esperar a que su cuerpo se recupere para volver a utilizar su energía mágica, por lo que no tuvo más remedio que sentarse y esperar.
Inna recibió con café y unas cuantas galletas a las inesperadas visitas, desgraciadamente algunas de las galletas estaban quebradas ya que habían encontrado muchas cosas reposando en el suelo, estas se cayeron debido a los temblores que causó el dragón.
Colin por otra parte estaba recostado en la pared que se encontraba adyacente con la ventana, parecía estar pensando profundamente ya que miraba al cielo como si su mente no estuviera allí. Sin embargo esa postura era una que ella logró reconocer, él estaba indudablemente nervioso y tenso, no había soltado a Sasdif desde que entraron a la casa y eso era un fuerte indicio. Alena se encontraba preocupada por su amigo, el descontrol que Colin sufrió la asustó por un fugaz instante, ella había dicho de forma totalmente ajena que creía en el tipo de existencia que era él, un Vampiro, sin saber realmente la carga que eso conllevaba y hasta ahora fue que lo supo en realidad.
Colin, por mucho que fuera como él podría ser, no estaba en absoluto control de esos instintos y necesidades vampíricas. Cosas como beber sangre cada cierto tiempo eran una de las necesidades que ella no poseía, el descontrol fue por no tomar su sangre a tiempo, una total sorpresa. Además, tenía entendido que Issei era quien ayudaba a Colin a conseguir sangre y que Colin evitaba tener que beberla si no la necesitaba.
Ella no pensó en eso hasta ahora.
También había sido una noche terrible para ella, no quería seguir reteniendo esas imágenes en su mente porque definitivamente se pondría mal.
Alena miró de reojo a los dos desconocidos, eran Magos de la Asociación de Hechicería. Su sede estaba en la Torre del Reloj en Inglaterra, eran padre e hija, además de poseer un apellido absurdamente familiar para ella, de algún lado lo había escuchado en el pasado.
Tokiomi parecía una persona elegante y bastante fría pese a estar sonreído apaciblemente, pero indudablemente escondía demasiado bajo aquella impresión.
Rin parecía ser más genuina en ese sentido, Alena supuso que ella era de la misma edad que Issei ya que no parecía ser mayor a eso al final, por lo que era al menos unos años menor que ella que tiene 21.
Luego pasó su mirada a su regazo, observando detenidamente sus manos delicadas y hermosas, sin ninguna mancha o marca en la piel. Un indicio de que todavía no había algo que la hiciera ponerse al límite, ni de haber superado algún obstáculo a base de sus propias manos.
—No soy suficiente —ese fugaz pensamiento pasó por su mente.
No podía evitar sentirse culpable por todo esto, podría haber salvado más vidas, podría haber colocado una barrera de mayor rango, ella podría haber hecho más cosas por esta gente, su gente… pero terminó haciendo nada por creer que ya era lo suficientemente fuerte para proteger a alguien más que no fuera a sí misma.
Y así se hacía llamar arquera orgullosamente, para su criterio, esa palabra le quedaba grande ahora que lo pensaba detenidamente.
El silencio reinaba una vez más.
Hayami miraba a su nieto con una palpable preocupación que crecía cada vez más, sabía que no podía hacer más que sentarse y mirar, mirar como lo que quedaba de su familia, de su hijo, estaba casi muerto en un sillón en un lugar al que ella apenas se estaba adaptando.
—Solo soy un estorbo —pensó oscuramente, después de todo ella no sabía nada de magia, incluso cuando su nieto le había dicho algo sobre sus circuitos mágicos, no creyó que fuera necesario—. Y mírenme ahora, una vieja inútil que no puede siquiera sanar las heridas de su nieto...
Hyōdō Hayami, conoció por primera vez el sentimiento conocido como impotencia, la realidad le había golpeado con fuerza y no fue nada agradable.
Inna sin embargo, sentada en la silla del comedor, pasaba por una situación muy similar. Sostenía su cara con sus manos, estando encorvada y con la mesa siendo su soporte, sus ojos estaban acuosos, sosteniendo las lágrimas que amenazaban en salir penando.
Esto era algo que nunca había ocurrido en este lugar, después de todo, a lo lejos en el camino que llevaba al pueblo Wiccano había una barrera que alejaba a muchos tipos de criaturas y también mantenía alejados a los humanos comunes. Ella debía mantenerse lo más calmada posible, debía pensar, sí… debía buscar una solución a este problema ahora.
Colin todavía seguía en silencio y mirando a la lejanía.
Apretó con una fuerza aún mayor el agarre de hierro que tenía en Sasdif, como un reflejo de su sentir, el más grande que tenía no era si no… miedo.
Aunque odiara admitirlo, tenía un miedo profundo sobre lo que le estaba sucediendo, sentía que a cada momento se hundía en una oscura realidad a la que ya pertenecía en cuerpo, mas no en mente.
—Hn…
Todos miraron al lugar donde provino ese quejido.
Habían pasado al menos unos 15 minutos en los que estaban en silencio, unos minutos bastante incómodos debido a la atmósfera ruin y deprimente que se ceñía sobre todos alrededor, exceptuando Tokiomi y Rin que solo estaban callados encerrados en su propia burbuja de pensamientos
Luego de unos casi infinitos minutos el rostro de Issei se contrajo con molestia y de a poco iba abriendo los ojos, parpadeando constantemente para que se ajustaran a la luz. Miró de soslayo a los dos Hechiceros soltando un bufido cansado, todavía no se habían ido.
Alena rápidamente atendió al ver que había recobrado la consciencia. Se levantó de la silla en la que se encontraba sentada y llegando al sillón se arrodilló para ver al Hyōdō.
—¿Cómo te sientes? —ella acarició su cabeza—. ¿Puedes levantarte?
Él sonrió, para la tranquilidad de Alena.
—Me siento horrible. Casi todo me duele. Tengo entumecido el brazo derecho… —contestó entre quejidos de dolor, pero sonriendo sin embargo, era más bien una sonrisa torcida por el dolor—. Creo que puedo levantarme.
Con un poco de esfuerzo pudo sentarse cuanto menos. Miró directamente hacia donde estaba Tokiomi ya que era él a quien venían a presentar asuntos importantes. En cuanto a Rin, Issei simplemente vio la belleza de la chica con encanto, maravillado con su belleza de alta cuña, pero se desinfló discretamente al no ver mucho pecho, era una pena.
Cerró sus ojos y sacudió la cabeza, despidiendo esos pensamientos.
—Lo siento por la espera, solo será un momento más por favor —Issei le habló a Tokiomi— Si fueran tan amables de esperar fuera, hablaremos con más privacidad allá.
En lugar de sentirse ofendidos porque discretamente los corrieron, el Tohsaka lo ignoró y tomó lo que era verdaderamente importante.
—Como desees, pero por favor que sea rápido, como verás venimos de muy lejos para llegar aquí —contestó el hombre—. Lo que tengo que pedirte es muy importante y no podemos perder tiempo.
Tokiomi mandó una señal ligera a Rin, que tan pronto como él se puso de pie ella lo siguió.
—Muchas gracias por la hospitalidad —se dirigió a Inna, quien ya se había recompuesto.
—No se preocupe por eso señor Tohsaka, era lo poco que podía hacer.
Tokiomi se inclinó con gratitud y junto a Rin salió por la puerta.
—Huf… lo siento, aunque este es mi problema le terminé involucrando, Inna-san... —el Hyōdō se disculpó con pena, dándole una expresión complicada y arrepentida.
Inna despidió la disculpa con un gesto de manos.
—No te preocupes cariño, lo importante es que estamos bien —ella lo tranquilizó—. Deberías cambiar tu ropa al menos, afuera hace frío.
—Sí.
—¿Puedes tú solo?
—Todavía me duele, pero estaré bien, solo necesito mi maleta y saldré como nuevo.
Eso les pareció un poco extraño, aunque Colin y Alena ya tenían una idea de lo que su amigo estaba hablando.
—Fuuuuu… —Issei soltó un suspiro largo y tenso, con eso hecho se levantó del sillón aunque hizo una mueca de dolor—. Mierda.
Hayami estaba demasiado preocupada como para reprenderlo ante dicha palabrota, por lo que se acercó preocupada.
—¿Pasa algo?
—Creo que mi hombro está dislocado...
Cerró los ojos un momento y con un movimiento rápido de su mano izquierda se acomodó el hombro.
¡CRACK!
—¡Agh..! —eso realmente le había dolido, no lo había sentido en el inicio hasta que se movió—. Ahora sí siento mi brazo.
—¿Estás seguro de que tu hombro está bien? —preguntó Hayami.
Issei asintió.
—Sí, ahora iré a cambiarme, bajo en seguida.
Sin decir más Issei caminó hasta las escaleras y subió. Alena entrecerró los ojos mirando la espalda del moreno, algo no les estaba diciendo.
Inna y Hayami se tranquilizaron al ver que al menos estaba bien.
Con Issei.
El moreno ya se había quitado lo poco de ropa que le quedaba y se puso una ropa interior limpia.
—[Si sabes que la medio elfo sabe con certeza que no les dijiste algo ¿Verdad?]
Issei gimió con cansancio.
—No empieces por favor Ddraig…
El dragón sin embargo, bufó molesto en respuesta.
—[Compañero, casi te matan allá. No hagas como si no pasara nada, puede que tu cuerpo aguante ese desgaste tan severo, pero tu mente no].
—[¿Qué es lo que te pasa?]
—No sé —Issei abrió la maleta escribiendo unos glifos en la tapa superior y sacó un frasco, miró su mano que estaba temblando sin detenerse—. Yo… solo no puedo dejar que me vean así.
Sujetó con fuerza el frasco.
—[¿No puedes o no quieres?]
—Dime ¿Por qué estamos teniendo esta conversación? —el Hyōdō reclamó molesto.
Ddraig gruñó.
—[No te hagas el duro conmigo, niño]
Eran pocas las veces que Ddraig se refería a él de esa forma que no fuera bromeando. Por lo tanto, era algo importante.
—[Esas estúpidas pastillas que tomas te están… ¿Cómo es que dices? Ah sí, jodiendo] —dijo Ddraig claramente molesto—. [Antes de que digas nada, aún no terminamos esta conversación, tienes otros asuntos que atender]
Así sin más, el dragón de Galés no volvió a decir nada.
—Bien…
Issei sacó del frasco una especie de semilla que estaba llena de motas de diversos colores como rojos, verdes y violetas en general. La miró con brevedad y al cabo de unos segundos se la comió.
Hizo una respiración profunda y exhaló el aire acumulado en sus pulmones, deshaciendo esa sensación de cansancio que se extendía por todo su cuerpo, por fortuna su cuerpo había dejado de temblar...
De los vendajes que Alena había hecho salió vapor y sonó como si hubiera agua evaporándose. Una nueva energía renovó a Issei y sus heridas se desvanecieron en un instante, aunque podía sentir cómo sus músculos se tensaron por un momento para que en un parpadeo volvieran a la normalidad.
El moreno volvió a meter el frasco en la maleta y sacó ropa nueva, esta vez con una camisa de cuello alto y mangas largas de color vino y descolgó del perchero su chaqueta de invierno de color negro, luego se puso pantalones y zapatos.
Una vez estuvo listo bajó y se dirigió directamente a Colin, bajo las miradas claramente extrañadas de Inna y Hayami.
—Oye Colin.
Este no reaccionó, parecía inmerso en sus pensamientos otra vez.
—Colin —hasta que Issei tocó su hombro fue que se sobresaltó y reaccionó—. ¿Estás bien…?
—¿Eh? Eh, sí, estoy bien… creo.
Issei lo miró interrogante, pero por la situación actual debía pasarlo por alto.
—Necesito que pongas una barrera alrededor del cadáver del dragón, todavía debe desprender cantidades fuertes de poder mágico y sus huesos todavía sirven, es peligroso que se mantenga ahí con tantos Hechiceros, especialmente ahora.
Colin asintió.
—Está bien, volveré en un momento.
Y así el peliazulado salió de la casa. Issei miró a Alena buscando alguna respuesta sobre la actitud de su colega, a lo que ella respondió con un silencio desviando la mirada a otra cosa, esa respuesta tampoco lo convenció, por lo que había algo más ahí, así que si no estuvieran aquí los Tohsaka esta sería su principal prioridad.
Issei caminó hacia la puerta y salió de la casa. Miró a los Tohsaka que estaban esperándolo, la chica parecía molesta.
—¡Esto será genial…! —pensó con sarcasmo evidente, tuvo que esforzarse para que su cara no se contrajera en una mueca.
Padre e hija vieron al moreno acercarse a ellos.
—Lamento la demora, pero como pueden ver la situación no es la más favorable —Issei fue el primero en hablar—. Bien, entonces ¿Cuál es el motivo de su excelsa visita?
Tokiomi aclaró su garganta antes de hablar.
—Verás joven Hyōdō, como eres consciente de que en diversas ocasiones te he enviado cartas pidiendo tu colaboración —comentó, aunque había cierto desdén hacia el moreno—. Pero como también debes saber, lo que han llegado como respuesta no son más que cenizas.
Issei no pareció inmutarse ante ello y tampoco lo pensó demasiado.
—Sí, respecto a eso simplemente no quería ir y tampoco quería que me molestaran —respondió—. Creí que mis intenciones habían sido bastante claras, aunque no veo el por qué la importancia de mi presencia, después de todo solo soy un freelance.
Tokiomi supo inmediatamente a qué se refería, por lo que supo qué responder.
—En circunstancias normales me habría simplemente detenido, no tenía la intención de contactarte de nuevo —dijo él—. Pero debido a eventos recientes me temo que necesito tu ayuda.
Issei entrecerró sus ojos, pensando detenidamente.
—En caso de que decida aceptar ¿En qué se supone debo ayudar?
—Lo que necesito de ti no está aquí y precisamente por ello eres imprescindible... necesito que abras la bóveda de Anneliesse que está en División de Arqueología en la sede de la Asociación de Hechicería
Ahora tenia su atención.
—Les haré el favor con dos condiciones.
—Te escucho —a este punto Tokiomi supo que no tenían alternativa con este chico, por lo que la negociación era lo mejor.
—Luego de esto no me volverán a buscar —dijo el moreno—. La segunda es ¿Qué está sucediendo? Si voy a hacer parte de algo necesito saber qué está pasando.
—Ya que esto te involucra, no te hará daño saber.
—Soy todo oídos —el moreno se cruzó de brazos.
—¿Qué sabes de la Guerra del Santo Grial?
Issei solo pudo pensar en una sola cosa.
—¿Estás hablando del Longinus, la reliquia?
—No, esto no tiene nada que ver con el Sacred Gear.
—Ya veo, aunque el término me es algo familiar temo decir que estoy totalmente blanco.
—Era de esperarse, después de todo no tuviste una formación directa por parte de Anneliese.
Issei frunció el entrecejo, fulminando a Tokiomi con la mirada y respondió.
—Posiblemente haya algo relacionado en algunas de sus notas, no las he terminado de revisar, pero ¿Qué es esta guerra? ¿Cuál es su fin?
—La Guerra del Santo Grial es, en pocas palabras, una batalla en la que siete magos capaces participan para la obtención del Santo Grial invocando un Servant, Espíritus Heroicos como familiares, a estos magos se les llama "Master" de forma individual —explicó el hombre—. Tienen que combatir entre ellos hasta que solo queden un par de Master y Servant que serían los que reclamen el Santo Grial, el objeto que puede hacer milagros en forma de "Deseo".
—Espera… ¿Me estás diciendo que algo así realmente existe? —preguntó el Hyōdō incrédulo—. Quiero decir, sé que existen fuerzas lejos de nuestra imaginación allá afuera, pero que un objeto te de la capacidad real de hacer algo imposible mediante el cumplimiento de un deseo es algo estúpidamente conveniente.
—Es lo que se dice.
—Por qué presiento que hay un pero en todo esto —Issei frunció el ceño, pensativo—. Aquí hay algo raro, un poder así debería tener consecuencias, que no las tenga es...
Esta vez, quien habló fue Rin.
—Es porque hay un pero —ella dijo profesionalmente, desviando a Issei de su perorata interna—. En circunstancias comunes no se te habría solicitado ayuda, ya que cada Master debe hacerse con algo llamado "Catalizador", esto influye en gran medida a la hora de invocar un Servant, pero lo que sucedió ahora es algo que no había tenido lugar en el pasado.
Tokiomi tomó la palabra.
—Lo habitual sería que el grial elija a siete personas, el problema es que el Santo Grial que estaba en Fuyuki, Japón, fue robado.
—¡! —hasta Issei supo que algo así no terminaría bien en manos equivocadas, ese hecho definitivamente no era un buen augurio.
—La Asociación de Hechicería tomó cartas en el asunto enviando Hechiceros altamente capacitados para aumentar el éxito de su recuperación, sin embargo ellos fueron masacrados… fue algo impresionante, por fortuna uno fue lo suficientemente astuto para activar algo conocido como "el sistema de respaldo", lo que permitió que se pudieran invocar siete Servant más.
—No creí que la cosa estuviera tan… mal, bien, entonces supongo que la bóveda contiene algún artefacto que puede funcionar como catalizador ¿Verdad?
—Parece que los has entendido bien —Tokiomi dijo—. Desafortunadamente no tenemos demasiado tiempo para ponernos a buscar catalizadores para siete personas, tu ayuda puede ahorrarnos mucho tiempo si lo que hay ahí nos sirve.
—Esto es una posición realmente desalentadora —el moreno contestó, todavía sorprendido—. Sigo pensando que con deseo o no es algo MUY loco.
—¿Te interesa? —preguntó Tokiomi con curiosidad.
—No no no, me gusta vivir, muchas gracias —Issei negó rápidamente con ambas manos de forma cómica.
—¿No te interesa el deseo? —esta vez fue Rin.
—Admito que suena tentador, pero las metas que tengo… ¿Dónde estaría lo divertido si no lo hago con mis propias manos? —Issei sonrió—. Además, prefiero una vida tranquila, un Rey del Harem necesita paz para prosperar.
—¿Rey del Harem…? —Tokiomi ladeó la cabeza ante lo dicho por el Hyōdō.
—Sí, parte de mi sueño es ser Rey de mi propio Harem —dijo con total orgullo.
Rin envió a Issei una mirada tan fría que incluso pudo sentir que su alma se congelaba. Tokiomi lo miraba entre sorprendido y confundido, como si tuviera una lucha interna.
—¿Qué? ¿Por qué me miran así?
—Eres horrible —Rin se alejó un poco de Issei.
—¡Oye! ¿¡Qué tiene de malo que un hombre siga sus sueños?!
—Rey del Harem… —Tokiomi parecía desconcertado.
—Sí sí, como sea —Issei los interrumpió, o necesitaba más gente que le diera sermones, ya tenía suficiente con su abuela buscó en su teléfono un horario de salida a Inglaterra, bajo la mirada desaprobatoria de Tokiomi—. Nos encontraremos mañana a las... ocho de la noche en el aeropuerto Petropavlovsk, si les parece.
—De acuerdo, ¿Cuento con tu palabra entonces...?
—Definitivamente.
—Con esto claro, es momento de retirarnos —comentó el Tohsaka—. Un gusto joven Hyōdō, vamos Rin.
Tokiomi se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el sendero que conducía a la salida del pueblo.
Rin todavía miraba a Issei con el ceño fruncido y lo señaló con el dedo, parecía ser una forma despectiva de señalar. Issei debería sentirse sucio, debería...
—Adiós, pervertido, no te atrevas a llegar tarde ¿Oíste? —Rin alzó la ceja.
Issei se indignó.
—¡No me llames pervertido, pecho plano, yo soy un súper pervertido!
—¡¿Qu-?! ¡Cállate! —y así Rin siguió a su padre.
Issei solo los miró mientras se iban, esperando que sus auras desaparecieran de su rango.
—Vaya chica de carácter muy fuerte, me agrada —el moreno dijo al aire.
Issei se quedó observando el lugar por unos minutos antes de dirigirse hacia Colin.
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Luego de la partida de los Hechiceros el sol estaba empezando a hacer su trabajo, iluminando con su hermosa luz diurna, alejando con ella las penumbras que habían azotado el pueblo Wiccano.
El peliazulado simplemente miraba el cadáver del dragón con cuidado, estaba todavía echando un vapor sofocante y acercarse a él era incluso peligroso, tuvo que echar a los Hechiceros Wiccanos que quisieron aprovechar el momento. Usó unas cuantas runas para marcar un perímetro y hacer una barrera sólida.
En los restos de una casa se sentó a ver el alba, de vez en cuando miraba sus manos, estaban todavía manchadas con sangre seca. Dejó que el aire fresco besara su piel y disfrutó momentáneamente de aquella dulce y relajante sensación.
Algún curioso ya había salido a ver al dragón, pero se desilusionaron al ver la barrera que Colin erigió.
Tan pronto sintió el aura de Issei acercarse tranquilamente lo puso inevitablemente tenso, su amigo todavía no sabía acerca de su descontrol, él debía decirle… tenía qué.
Cuando lo miró no pudo sentir sino más que vergüenza. Colin sabía que le había fallado a su amigo, casi dañando a la persona que él sabía que Issei protegía briosamente.
Si bien Colin era muy consciente de que Alena realmente podría protegerse sola de una amenaza tan peligrosa como él, sabía que ella no podría parar a Issei si algo le hacía daño, no quería que por su irresponsabilidad llegara hasta ese punto.
Después de todo ¿Quién en su sano juicio querría hacer enojar a una bestia?
Colin intentó esbozar una sonrisa, aunque pareció estar bastante cansado para hacerla parecer genuina.
—¿Cansado? —Issei fue el primero en iniciar una conversación.
Colin no tuvo más remedio que seguir la corriente a la conversación.
—Bastante cansado, quisiera poder dormir en el armario otra vez.
—¿Qué te pasa últimamente con los espacios cerrados? —Issei lo miró inquisitivo, pero pronto su expresión se alteró—. ¿¡Es un fetiche nuevo!?
Colin se ofendió.
—¡Oye! ¿¡Por quién me tomas!? ¡No soy tú!
—Lo dice el tipo que quería follarse a unas Rusalkas...
—¡C-Como sea! —el lancero aclaró su garganta—. No sé, los encuentro bastante apacibles, puedo dormir mejor así... posiblemente sea debido a la maldición vampírica que ese maldito me puso.
El buen ambiente se volvió helado en menos de un instante. Issei y Colin se mantuvieron en un incómodo silencio.
El moreno simplemente fue a hacer lo que vino a buscar, Colin eliminó la barrera rompiendo una de las runas y así pudo seguir el camino hacia el Dragón Eslavo.
Issei miró oscuramente al dragón, todavía sentía el dolor fantasma de las heridas que le había causado por su exceso de confianza en sus habilidades. Creó una espada y comenzó a cortar trozos para comenzar su trabajo. De vez en cuando hacía muecas de asco.
Sin embargo, Colin ya no soportaba la idea de callar lo que lo afligía.
—Issei... Oye ¿Podemos
hablar?
—Ya estamos hablando Colin… buah, que asco... —el moreno se rió, mientras hacía diversos cortes en el dragón muerto—. Entonces me vas a decir ¿Por qué has estado actuando extraño?
El peliazulado tomó aire antes de hablar, siendo esto una evidente alerta que Issei no pasó desapercibido.
—Issei... ya no es suficiente con lo que bebo.
—... —el moreno entrecerró los ojos y se sentó al lado de su amigo, dejando su tarea en pausa—. ¿Cuánto necesitas?
Colin no pudo mirarlo a la cara.
—Mucho más de lo que imaginaba.
—¿Cuánto tiempo llevas así?
—No lo recuerdo.
Los ojos de Issei cambiaron de color e intención, pasaron de un rojo natural y amable a un verde intimidante y siniestro. Sabía que Colin no lo iba a soltar así de sencillo.
—Colin...
—Un mes.
—¿Puedes controlar esos impulsos o forzarte a mantenerlos a raya?
—Yo... casi mato a Alena por solo una miserable gota… —Colin se encogió en su lugar, sosteniendo su lanza con la mayor fuerza que podía reunir.
Una parte de él ya se había liberado por fin, pero todavía quedaba la reacción...
—Lo siento Issei... en serio lo siento...
Pensó que recibiría un golpe de Issei debido a como lo había mirado. Sin embargo, no escuchó más que unas reconfortantes palabras.
—No diré que no estoy descolocado o incluso enfadado porque no me lo hayas dicho antes, porque sí, lo estoy —le dijo ligeramente irritado, pero en su voz había comprensión—. Pero sé muy bien que tú no harías algo como eso, esto está fuera de tu control.
Issei puso su mano en el hombro de Colin.
—Te juro que encontraremos una solución a esto, Colin —el moreno expresó con convicción, algo que a él le hacía falta—. Pero por favor promete que la próxima vez que algo así te suceda me lo dirás ¿Okey? Así podremos evitar una situación como esta.
—Está bien...
—Encontraremos al maldito que te hizo esto y lo haremos pagar, no podemos dejar que le haga esto a más gente —prometió, levantándose de su lugar—. Intentaremos buscar algún sustituto para que evites la sangre de cualquier persona cercana a tí.
—Gracias… —Colin a veces no podía entender ¿Por qué Issei le ayudaba tanto?
—¡Para eso están los amigos! —y así sin más, el moreno había retomado su tarea.
Y esa había sido la respuesta que Colin obtuvo, y con eso sus dudas se disiparon.
Él realmente tenía buenos amigos…
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Luego de haber recogido los restos del dragón, guardarlos y casi vomitar, cosa que no fue fácil ni muy limpio, Issei estaba buscando todo el día con ayuda de Colin, Alena, Inna y algunos Hechiceros que se ofrecieron a ayudar, algún rastro visible de magia residual o algún pentagrama que abra una puerta al sitio de dónde habían llegado aquellas bestias. De paso erigieron una nueva barrera, más poderosa que la anterior y mucho más grande, fue una tarea algo laboriosa porque el área era muy extensa.
El moreno supo que de haber terminado con el dragón a tiempo todavía su cuerpo aguantaría el volar, si bien con ayuda de sus semillas, su más reciente y difícil creación, se había recuperado en gran medida sus músculos dolían un poco todavía resentaban los golpes y dolor pese a haber sido restaurados. De esta forma no podía forzar su cuerpo a volar con sus alas escamosas.
Si Ryuuteimaru estuviera reparado esto habría sido menos tardado, ahora tenía que aplazar sus planes de encontrar al aprendiz de los hijos de Ivaldi.
Más y más problemas, estas cosas le daban ganas de golpearse la cabeza contra una piedra y olvidarlos, pero eso sería peligroso para la piedra así que se tranquilizó.
Mirando a las afueras del bosque logró divisar lo que habían estado buscando todo el día, el sol estaba a algunas horas de desaparecer en el firmamento. Pero no se esperó ver esa escena tan… terrible.
Se tapó la nariz debido al hedor, sacando un pañuelo de su bolsillo para cubrir su sensible sentido del olfato. Su rostro se contrajo en una enojada expresión, esto había sido planeado con tiempo.
Una pila de cadáveres humanos en plena descomposición… y nadie lo había notado, la barrera solo mantenía alejados a las bestias, pero si eran comandadas por un tercero nada había que hacer y la invasión era inminente. Aparentemente la dama rumana era la causante de todo este embrollo, un círculo de salto que normalmente se utiliza para llevar a grandes cantidades de materiales a otro lugar… usado de esta manera con bestias encantadas por el frío y embriagante aroma de la vampiresa. Dibujado con la sangre de sus víctimas, muchas chicas que rondaban la edad de Alena y la suya, meros sacrificios para aquellos fines tan perversos.
El hechizo estaba inactivo por fortuna ya que el trazado había sido comprometido.
Una bolita de luz salió de la oreja de Issei.
—Lo encontré, pero… —Issei dudó un poco, descolocado y perturbado—. Hay muchos cadáveres, cadáveres humanos…
—… —Issei no necesitaba escuchar la voz de Alena para saber qué sucedía.
—Los voy a incinerar, limpiaré el área y regreso a la casa.
—¿Estarás bien Issei?
—No —respondió con su voz temblorosa.
—Ya terminamos la barrera y estamos regresando a casa, mamá también está agotada... pero puedo ir a ayudar.
—Yo me encargo de limpiar todo, solo no vengan... esto es demasiado, no quiero que vean esto —Issei antes de caer presa del asco, respiró profundamente antes de enfriar su mente y proceder, había cortado la llamada con la medio elfo.
—Aunque no merezco decirlo...
Una imagen de niños, adultos y ancianos mutilados, plumas caídas, membranas de algún tipo de ala y un par de manos pequeñas llenas de sangre se superpuso ante la chicas asesinadas ahí.
Issei cerró con fuerza sus ojos y tembloroso se persignó solemnemente.
—Que... dios les tenga un lugar en el reino de los cielos.
Aunque sabía lo indigno que era al pensar o hacer cualquier gesto hacia Dios, realmente esperaba que aquella chicas tuvieran descanso luego del sufrimiento que habían pasado.
Con un torrente de llamas expulsado de la palma de su mano con ayuda de su energía mágica, comenzó a quemar los cadáveres que estaban muy frágiles debido a la nieve y el fuerte frío del invierno. El olor a carne quemada, sangre consumiéndose y humo fue todo lo que pudo sentir por varios minutos largos y amargos.
Hasta que no quedó completamente quemado hasta el suelo, Issei arrojó unas semillas que imbuyó con su maná lo que obligó a crecer un parche de hierba y algunas flores quitando todo rastro quemado tapándose con flores de vivos colores y tamaños.
—Al menos un colorido paisaje tendrán como tumba —todos los restos habían sido completamente eliminados, la zona había quedado limpia.
Issei se giró y dio marcha hacia casa de Alena.
Tap
—¡! —Un escalofrío recorrió su espalda hasta llegar a su cuello.
Al sentir el toque cálido de un fuerte abrazo momentáneo, rápidamente miró hacia atrás, viendo varias figuras etéreas blancas brillantes, vagamente pudo vislumbrar los rostros… eran aquellas chicas. Tenían una mirada totalmente fija en él, como si estuvieran mirando directamente a su espíritu.
Un hermoso rayo de sol iluminó donde aquellas mujeres estaban, casi en su cenit crepuscular. Sus labios se movieron lanzando un cántico que él no pudo escuchar, su corazón dio un vuelco al intuir lo que querían decirle...
Gracias.
Miró al suelo no pudiendo seguirlas mirando con sus labios temblando, pues sus ojos estaban acuosos y no se sentía bien por algún motivo… cuando el moreno miró de nuevo ellas ya no estaban y el rayo de sol se hizo cada vez más pequeño hasta finalmente desaparecer por completo.
El silencio reinó ahí mismo, Issei se giró y sin decir nada se retiró a paso lento del lugar.
Solo podía escuchar sus pisadas, esquivó los abedules y otros árboles más en dirección a casa de Alena e Inna. Se restregó los ojos un poco, quitando las lágrimas que se habían negado a caer.
Pasó un rato para llegar al pueblo aún en ruinas, Issei miró de reojo cómo la gente ya estaba comenzando a utilizar sus hechizos y otras herramientas para levantarse nuevamente, como los fénix de sus cenizas.
El pueblo Wiccano iba a resurgir, de eso no había duda. Cuando llegó a casa de Alena, todos estaban durmiendo, él sonrió tristemente al ver que ellos podían conciliar el sueño, así que simplemente buscó la maleta y acomodó varias cosas para tres días que estaría en Inglaterra y se recostó en la cama, mirando su lista de contactos.
Había un nombre en grande que decía Zaz y estuvo a unos milímetros de clicar el nombre antes de retirar su dedo y dejar el móvil en la cómoda. Issei no pegó los ojos en toda la noche.
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—¿Te vas a ir?
—Sí abuelita, salieron unos asuntos muy delicados y tengo que ir a revisarlos —Issei dijo—. Sé que te prometí pasar las vacaciones tranquilo, pero en serio no puedo dejar pasar esto.
—Entiendo que tengas que ir, pero ¿Realmente no puede ser otro el que lo haga?
—Ojalá… pero esto tiene que ver con mamá y…
—Entiendo, no te preocupes mi niño, esperaré aquí.
—Volveré en unos días ¿Si?
—Ve con mucho cuidado Issei.
La charla entre abuela y nieto terminó, Colin estaba a punto de hablar a Issei pero el moreno se adelantó. Sacó una botella con una sustancia roja espesa… era sangre, extendió su mano sujetando la botella frente a su amigo.
—Esto debería ser suficiente, la sangre de dragón es muy fuerte así que no bebas demasiado porque no sé cómo te afectará aunque ya rebajé su fuerza—dijo tranquilamente—. Con que bebas un par de tragos al día debería bastar para que estés satisfecho.
—Sí…
—En serio no bebas mucho, no sé qué pasará si tomas mucho ya que eres un vampiro, así que los efectos podrían ser incluso peligrosos.
—¡¿Por qué me lo das si es tan peligroso…?! —respondió Colin alarmado—. No estoy muy seguro de esto Issei…
—¡Tonterías! Solo no bebas mucho por si acaso.
—E-Está bien, ¡Pero si me emborracho es tu culpa!
—Así que te emborrachas con sangre…
—Mierda.
—Jajajaja.
Ambos chocaron puños, así que Issei procedió a salir cargando su maleta. Alena e Inna estaban hablando con las personas del pueblo discutiendo acerca de las reparaciones y la reconstrucción de las casas, por lo que estaban en otro lado ocupadas.
No se fueron sin antes despedirse y desearle buena suerte por supuesto, después de todo ambas realmente le apreciaban lo suficientemente como para no dejar ese gesto.
El camino a la Ciudad fue algo tardado pero se había asegurado de salir muy temprano para no llegar a destiempo por cualquier inconveniente, se había vestido nuevamente con su chaqueta invernal negra, solo que en vez de su camisa roja se puso una camiseta sencilla amarilla, pantalones negros y un par de tenis grises.
Eran las 6 de la tarde todavía y el camino para llegar al aeropuerto era algo largo. Luego de un tiempo llegó al sitio donde ya debería haber transporte público, tomó el primer autobús a la ciudad más cercana e inició su viaje.
Tiempo después.
Una vez bajó del taxi cerca del aeropuerto logró ver el edificio donde se encontró con Tokiomi y Rin. Era gris y bastante aburrido a decir verdad, aunque las letras de "Aeropuerto" en el idioma ruso estaban de color rojo.
Su vuelo salía en más o menos hora y media por fortuna.
—Lograste llegar a tiempo.
—¿Dudaste de mi Tohsaka Rin-san?
—Cualquiera dudaría de un súper pervertido como tú…
Issei sonrió desafiante.
—Igual llegué a tiempo y con minutos de sobra.
—¿Debo aplaudirte?
—Y fuerte por favor —por eso le caía bien, una chica irritable que podía molestar un poco, obviamente inofensivo por supuesto, no quería ganarse la mala imagen de una chica linda.
—Tranquilos, niños… debemos esperar a que avisen la salida.
—Está bien —esa gente no era divertida pensó Issei.
Los tres Hechiceros estaban en silencio, no podían hablar libremente de sus cosas con tanta gente alrededor así que sería un viaje menos ameno y más largo.
—¿Hm?
Mientras esperaban el vuelo, Issei decidió mirar a los transeúntes que iban y venían desde la entrada hasta la salida, unas cuantas personas que estaban esperando a su lado eran pasajeros para el mismo vuelo supuso... le llamó la atención un tipo que parecía por todo lo alto querer esconderse ya que cargaba lentes y un gorro de punto. Inclinó su cabeza hacia adelante para que no le pudieran ver cara y canalizó maná en sus ojos haciendo que estos se iluminaran en un rojo vibrante y claro, casi rayando al rosa.
Mystic Eyes... él poseía la clarividencia, aunque era demasiado inexperto todavía para usarlos correctamente.
Mirando a través de la sospechosa vestimenta notó que iba totalmente desarmado y sin algún objeto peligroso o sospechoso.
—Solo para estar seguros —pensó en ese momento.
Miró a otra gente pero no había nada sospechoso más que ese tipo. Al no ver nada más que fuera llamativo dejó de canalizar su maná y sus ojos perdieron su característica.
Issei dio un fuerte suspiro, estaba siendo muy paranoico, negando con la cabeza unas cuantas veces se sintió idiota solo por literalmente ver a un hombre que solo iba a viajar a otro lado para no encontrar nada.
¿Qué era lo que esperaba? Se preguntó, no todo el mundo sabía lo de su Boosted Gear, esta gente era normal, era estúpido pensar lo contrario.
Cuando una voz femenina anunció la salida del vuelo instantáneamente se levantaron y se dirigieron a la estación de salida, no sin antes haber dejado su equipaje y pasar los escaneos requeridos. El tramo fue bastante más corto de lo que recordaba.
El Hyōdō activó el modo avión de su teléfono y rápidamente colocó sus audífonos en sus orejas tan pronto estaban en el aire, solo le quedaba mirar por la ventana hacia las nubes oscuras, grises y esponjosas.
Ahora que lo pensaba mejor, cuando se había encontrado a Rin y Tokiomi en el aeropuerto ellos llamaron la atención de la gente, pues su belleza y elegancia era algo que para todos los demás era digno de admirar, el moreno mientras tanto trataba de pasar más desapercibido usando un cubrebocas y amarrando su cabello que ya necesitaba un corte urgentemente.
Por fortuna ya había hecho las reservaciones en un hotel relativamente cercano al Big Ben por lo que era una tarea menos que realizar, no sería él si no fuese preparado para la situación. El avión en primera clase era un lujo que podía darse de vez en cuando, aunque tampoco quería abusar del dinero, ni mucho menos quería dejar a su abuela allá en casa de Alena y quería pasar más tiempo con ella, pero no debía arrastrarla a estos asuntos.
Él sabía en que su abuelita corre un peligro grande al estar conviviendo con él, para su fortuna la asociación de Hechicería no fue demasiado lejos y simplemente le dieron una advertencia, que ella no causara problemas y que fuera discreta sobre sus conocimientos acerca de la hechicería en general y ellos estarían en paz.
Si la gente buscaba algún servicio sobrenatural de un Hechicero Freelance o no era algo que podían dejar pasar, simplemente él o los involucrados debían darle la advertencia del silencio, de otro modo tendrían que silenciarlos ellos mismos.
La idea de que esa gente intentara silenciar y eliminar la existencia de su querida abuelita era... Issei realmente no quería pensar en eso porque sabía que iba a terminar en algo horrible y...
—[¿Ahora me vas a explicar qué son esas cosas?] —en la mente del Hyōdō, el dragón Galés apareció, dispersando aquellas oscuras brumas que nublaron su mente.
—Bueno, he estado creando esas semillas y píldoras en base a ciertas plantas que he investigado con las notas de mi madre —respondió con naturalidad—. Son píldoras para darme energía de dos días para poder estar despierto 2 días seguidos, pero el tercero debo dormir.
El dragón suspiró nada aliviado.
—[Como te dije allá, puede que tu cuerpo soporte un desgaste tan severo, pero tu mente no]
—Si vas a darme esa charla por favor ahórralo, Ddraig.
—[Mira, incluso cuando Albion y yo peleábamos por semanas, pero necesitamos descansar por mucho tiempo para poder recuperarnos]
—Lo sé, es solo que siento que puedo hacer las cosas si tengo energía.
—[¿Por qué eres tan necio?]
—Como sea, las semillas que tienen puntitos que me comí ayer son una alternativa propia a las lágrimas de Fénix que son demasiado difíciles de conseguir —dijo el moreno al dragón—. Pero no son tan efectivas, porque solo curan heridas no muy profundas y las que son profundas o algo graves solo las restaura un poco, por eso no debo usar mis poderes por unos días para terminar de sanar o las heridas se volverán a abrir.
—[Tengo que preguntar ¿Desde cuándo llevas investigando en su creación?]
—Creí que tú sabrías, literalmente estás en mi cabeza.
—[Estar en tu cabeza no es divertido, solo la tienes llena de tetas, porno, poderes raros y comida, así que cierro la conexión mental y duermo, es mejor para mí aunque me estoy pendiente de las auras a tu alrededor por cualquier cosa]
—Gracias, por cierto. Bueno, en cuanto a eso fueron unos seis meses de combinar destilados de plantas, hojas y muchos procesos de combinación para llegar a eso.
El dragón internamente se acostó mientras hablaban. Issei solo miraba las nubes.
—[Debe haber un pero en todo eso, compañero, suena demasiado bueno para ser verdad]
—Lo hay, no debo comer más de dos semillas en un lapso de dos días, si como tres podría terminar envenenado, con músculos atrofiados o morir en el mejor de los casos.
—[¿Y en el peor?]
—Seguir vivo.
—[Suena justo]
Y así la conversación terminó por completo.
Las azafatas pasaban de vez en cuando preguntando si necesitaba algo, aprovechó para echarles un vistazo. Todas eran muy guapas, eran rusas después de todo, mujeres hermosas por todos lados pensó él.
—Las azafatas están muy bien... ¿Podrían competir con las Maid?
Una sonrisa estúpida se plasmó en su rostro.
—Ambas son lo suficientemente recatadas y estrictas como para que sea algo inherentemente erótico… ¿Este es su encanto?
Issei mantuvo su sonrisa idiota y siguió pensando, incluso aparecieron flores a su alrededor como una ilusión.
Rin echaba un vistazo al Hyōdō a lo lejos, pensando en las palabras que su padre le dijo y contrastando con su actitud de hoy, ese tipo realmente era un tonto.
—Padre ¿Es en serio lo que me dijiste ayer sobre él?
Tokiomi, que intentaba conciliar el sueño en el cómodo asiento del avión, abrió los ojos y miró a su hija.
—Hyōdō es una persona muy rara, ayer creí que era alguien más complicado… pero ahora lo veo más simplón.
Así que esa era la idea de su querida hija sobre el moreno.
—Como te dije ayer, personas como él se quedan estancadas en algún momento de sus vidas como hechiceros ya que dejan de nutrir sus conocimientos —habló el Tohsaka—. Él no parece demasiado interesado en seguir activamente el legado que Anneliese Ambrosius le dejó, que no es precisamente poco... esa mujer aunque perteneció a la división de arqueología era una mujer muy peligrosa, Rin, lo que sabía hacer con su magia de plantas y hongos, además de los descubrimientos de las propiedades de las susodichas aplicadas a la Hechicería fueron… en verdad interesantes.
Tokiomi había conocido a esa mujer de libre espíritu e incluso se atreve a pensar que fueron incluso amigos.
—Pero ella era alguien que siempre estaba investigando con un hambre de conocimiento tan grande... a diferencia de Hyōdō, él no parece tener esa disposición —Rin no lo admitiría pero estaba algo sorprendida por la alta cantidad de decepción que había en las palabras de su padre—. Por eso mi querida Rin, no debes olvidarte de nuestro legado y debes engrandecerlo aún más... sé que lo vas a lograr.
—No te preocupes padre, puedes contar con ello.
Hubo un breve silencio entre ambos que Tokiomi rompió.
—En cuanto a lo que me dices, sí, es cierto lo que dije ayer y lo mantengo... Hyōdō no es más que un desperdicio y un fracaso como hechicero.
Rin simplemente asintió ante las de su padre, dejándolo así dormir un poco. Aunque Rin todavía se preguntaba si realmente Hyōdō era ese desperdicio del que su padre hablaba, entendía la postura como la hechicera que ella es, pero tenía sus dudas, a diferencia del estado tan terrible en el que se lo habían encontrado y ahora parecía tan diferente.
Tohsaka Rin simple y llanamente tenía curiosidad sobre Hyōdō Issei, un fracaso ¿Hasta dónde podría llegar?
La morena no queriendo molestar a su padre haciendo preguntas nuevamente decidió mirar por la ventana, no se dio cuenta cuando se quedó dormida.
—[Compañero] —Ddraig le habló a Issei, quien estaba mirando hacia atrás, sus ojos rojos se vieron iluminados con una luz sobrenatural casi rosado, activó sus Mystic Eyes.
Su ceño se frunció mucho, tuvo el impulso de querer golpearse la cabeza. Haciendo un "escaneo de rutina" Issei detectó algo interesante...
—Sí, ya lo noté… hay polizones en este avión —el moreno susurró en respuesta—. Debí ser más precavido.
—[Siendo justos, recuerda que todavía no estás del todo recuperado y que tienen eso que llaman Mystic Codes encima suya]
—De todas formas, debí haberlo verificado antes.
Issei se levantó de su asiento y le arrojó un maní a Tokiomi que se sobresaltó ante el brutal ataque de maní. Tokiomi parecía molesto por eso, el Tohsaka alzó una ceja buscando una respuesta ante el cometido, lo que recibió en respuesta fue a Issei señalando hacia la puerta.
El pervertido caminó hacia donde se suponía estaban los baños, Tokiomi se levantó también y lo siguió. Issei sacó un pequeño hongo, le imbuyó poder mágico y lo sopló. Las esporas del hongo salieron despedidas y una barrera de insonorización se alzó.
—Erigire —Issei dijo en latín, eso lo pudo reconocer el Hechicero.
El moreno se dirigió a Tokiomi.
—Tohsaka-san, hay dos Hechiceros en este avión, no los pude detectar hasta que los vi directamente con mis Mystic Eyes.
Tohsaka siendo el profesional que era hablo de forma seria
—Apenas pude percibirlos expandiendo mi conciencia, deben tener algún Mystic Code que les permita ocultarse ante este tipo de técnicas de detección aurica —contestó Tokiomi—. Hay que incapacitarlos lo más rápido posible, llamar la atención es algo demasiado molesto ahora mismo.
Issei seguía con sus Mystic Eyes activos, viendo los movimientos de los polizones. Podía ver tan claro como el día a través de las paredes del avión, esos tipos estaban charlando de algo, posiblemente repasando su movimiento, uno tenía una especie de caja de cartón con un contenido gaseoso dentro… ese no era un buen indicio.
—Lo que sea que vayan a hacer no parece ser bueno, pero todavía no parecen lo suficientemente listos —dijo el moreno—. Estaré vigilando sus movimientos.
—¿Qué es lo que ves?
—Dos hombres, de apariencia bastante común a decir verdad, uno es más musculoso que el otro, pero ambos parecen en forma —reportó—. Pero tienen una caja con algún tipo de forma gaseosa, no sé qué pueda ser.
Tokiomi tomó una postura pensativa.
—Ocurrió un caso hace unos años de un avión que estaba infestado de vampiros, unos hechiceros cuestionables intentaron controlar inútilmente la sangre de un vampiro y no salió bien —dijo el Tohsaka—. No sé a ciencia cierta si se trata de esto, pero sea como fuere sigue siendo una amenaza si se libera, tendremos que usar fuerza más letal en ese caso.
—¿Y los pasajeros?
—Tendremos que tomar medidas, la manipulación de los recuerdos es la principal forma de quitarnos esto de encima.
—Si no funciona…
—Ambos sabemos la respuesta.
El rostro de Issei se oscureció ante lo dicho por el Hechicero, sí, sabía lo que quería decir.
—Si se acercan lo suficiente puedo matarlos con fuerza bruta.
—¿Podrás hacerlo lo suficientemente rápido?
Issei no lo había pensado.
—No sé, pero si tengo que usar algún hechizo tendré que hacerlo.
—Esperemos que hagan su movimiento, mientras tanto sigue atento.
Con ayuda del Sacred Gear Blade Blacksmith el moreno creó un par de dagas sagradas, estas tenían la capacidad de usar un hechizo de parálisis una vez entrara en contacto con un cuerpo ajeno a quien lo portara.
—Tenga, úselo en caso de que pueda ir físicamente en su contra, tiene un hechizo de parálisis, se puede evitar con un estallido de poder pero ellos no saben que están hechizadas.
Issei le entregó la daga plateada al Tohsaka, mientras que el susodicho miraba con intensidad el arma.
—Interesante...
Tokiomi tomó la daga y la guardó en su saco disimuladamente.
—Estaré en guardia, solo espero que lo hagan pronto, me arden un poco los ojos.
—Espero tu señal —Tokiomi salió de la barrera y esta se dispersó y desapareció
Issei cerró sus ojos y se enfocó, luego los abrió y habló para sí mismo mientras de su chaqueta negra sacaba una flor Belladona, una flor venenosa.
—A trabajar.
