—Tohsaka-san, comenzaron a moverse —dijo Issei, mirando intensamente, sus ojos rojos brillando en la oscuridad del avión daba una sensación aterradora… claro que eso solo funciona si fuera una persona normal, no funcionaba en Hechiceros.

Tokiomi analizó rápidamente su entorno antes de hacer un movimiento brusco, los pasajeros de primera clase estaban durmiendo, pocos, sí, pero podrían ser una molestia a la hora de pelear porque estorbaban y fungirán solo como carne de cañón para los Ghoul Vampíricos. La daga que Hyōdō le dio era un arma sagrada, los Ghoul se clasifican como Demonios necrófagos, al tener este ser "Demoníaco" en su sistema al porvenir del Vampiro, eran altamente débiles a todo lo sagrado, agua, metales, entre muchas otras cosas. Esta daga era útil, pensó el Tohsaka.

Tomando el curso de acción, Tokiomi le dijo al Hyōdō.

—Los pasajeros de aquí y las dos Azafatas serán un problema si no los dormimos —miró de reojo al Hyōdō que seguía vigilando—. Usaré un hechizo simple para inducir un sueño profundo.

—Hágalo sin cuidado, creo que sospechan de esta cabina —Issei notó que los hombres estaban alerta y hacían movimientos más cautelosos mientras miraban hacia la puerta que dirigía a su cabina—. Lo que se que vaya a hacer que sea rápido.

Tokiomi afirmó y realizó el encantamiento. Como si estuvieran inconscientes, los pasajeros de primera clase entraron en sueño tan profundo que ni siquiera una explosión cercana los haría despertar.

Issei miró su flor con solemnidad antes de realizar su hechizo.

Crescit —ya que era una flor que había sido cortada no había rastro alguno de raíces, sin embargo gracias a su magia unas pequeñas raíces comenzaron a brotar. Issei le hizo una señal a Tokiomi cuando los polizones iban a hacer algo.

Una de las azafatas intentó detenerlo ya que pareció demasiado sospechoso, pero el hombre robusto simplemente le rompió el cuello, el crujido siniestro pasó desapercibido para los pasajeros de esa cabina y la azafata cayó al suelo muerta, esa acción impresionó a Issei, no esperó que fueran tan contundentes, ese acto le hizo apretar los dientes en rabia.

¡Soportalo! ¡Soportalo! —se dijo así mismo intentando no perder la razón e ir a destrozarlos sin saber qué harían antes.

Ambos hombres se pusieron máscaras anti gas y eso alarmó al moreno. Su portafolios apareció en su mano y rápidamente buscó hasta llegar a un hongo en específico, era delgado y pequeño de color marrón oscuro con manchas negras. Cuando ellos estuvieron lo suficientemente cerca Issei fue capaz de sentir sus auras, la de estos tipos es oscura, no era algo que los humanos tuvieran naturalmente, era demasiado similar a la de los demonios.

—Un apóstol muerto... un vampiro —el Tohsaka dijo, confirmando lo que el moreno sospechaba.

El ambiente se enfrió, una niebla se comenzaba a filtrar por la rendija que había debajo de la puerta, así fue como ambos se dieron cuenta a lo que se enfrentaban.

El moreno se rió sin un ápice de gracia.

—No sé si tuvimos buena o mala suerte de estar aquí —Issei dijo sarcástico—. Coloque esto en su cabeza y en la de Rin-san, este pequeño atraerá y absorberá cualquier tipo de gas nocivo, si te lo quitas...

—Entiendo.

Había tomado esta medida solo para prevenir algún efecto de lo que sea que fuesen a necesitar el uso de máscaras anti gas, un hongo que era capaz de atraer gases y absorberlos para alimentarse de ellos.

—No veo ningún familiar, solo una caja con un tipo de gas —informó el moreno.

—Estos deplorables sujetos utilizarán el gas para esparcir su sangre y convertir a la gente en Ghouls —Tokiomi dijo mientras se colocaba el hongo—. Rin, despierta ahora, tenemos problemas.

—¿Padre...? —balbuceó Rin, somnolienta.

—¿Recuerdas que te hablé sobre los apóstoles muertos? Es momento de que aprendas a cómo eliminarlos.

—¿Huh…? —la Tohsaka se restregó los ojos como si eso le quitara el sueño, pero logró a escuchar a su padre—. ¡¿Eh?!

—Esto parece ser algo similar y diferente a la situación de Colin.

—¿Cómo fue convertido tu colega?

—Lo mordió un Damphir.

—Incluso si es un Damphir la situación no debió haber sido diferente... a menos que él posea un cuerpo con potencial —explicó rápidamente el Hechicero—. En ese caso se habría saltado la fase de Ghoul y se habría transformado en un vampiro, aunque tomando en cuenta que su "amo" es un Damphir, su característica es que puede caminar bajo el sol... en pocas palabras, un Day Walker.

—Potencial ¿eh?

El hombre delgado arrojó la caja al suelo, logrando despertar a algunos pasajeros totalmente confundidos, el gas rojo sin embargo ya había sido liberado, pudiendo ocupar libremente el espacio que ahora se les dio.

—Joder —Issei fue hacia adelante, justo donde empezaban los asientos de sus compañeros de viaje y dibujó en el suelo unas inscripciones que formaron una pequeña barrera, casi se le olvidan los pasajeros—. Esto de no dormir me está empezando a pasar factura.

Cuando la barrera estuvo completa, su mirada instantáneamente volvió a la cabina aledaña.

Tan pronto como uno de los pasajeros absorbió el gas sus ojos se bañaron en sangre, su cuerpo entero convulsionó con una enorme y pura violencia para "morir" poco después. Los otros pasajeros estaban petrificados por el horror, habían presenciado un espectáculo funesto.

—¡Guhaaaaa! Wuwuwuwuwwhka —estrellándose en el asiento de enfrente, otro hombre finalmente se detuvo, el chico al lado del hombre estaba por quitarse el cinturón pero fue tomado por una fría y enfermiza mano blanca—. ¡GHAAAAA!

—¡AHHHHHH! ¡UUHHHHHG! —el pobre chico se vio atrapado en las fauces del feroz Ghoul Vampírico.

Así empezó el caos en todo el avión, los hombres arrojaron más gas y la gente en histeria intentaron salir por algún lugar, no cabe decir que fueron intentos fallidos.

Issei miró con una gran impotencia cómo esa gente moría y se convertían en meros cascarones vacíos, en seres huecos solo guiados por un hambre insaciable y las órdenes de alguien más. Su mente sin embargo no se vio perturbada, este tipo de actos eran los que él había vivido en el pasado y viviría en el futuro... si se caía en ese pozo, no saldría fácilmente.

—Fuuu... —con ambas manos se golpeó en las mejillas, centrándose en sus objetivos y en cómo trabajaban, ya pudo sentir el aura corrupta de los Ghouls.

Issei inició una cuenta regresiva comenzando en diez, Tokiomi preparó un par de gemas impregnadas con el elemento de viento, Rin tenía otras cargadas con poder puro que usaría a modo de pequeños explosivos. El moreno tomó la flor como si fuese un dardo y la preparó.

3.

2.

1.

¡GRAAAAW!

Inició el plan.

Hombres, mujeres y niños fueron presas de los Ghouls, atrapados por sus fauces malditas, algunos perdieron los brazos, a otro le abrieron el pecho para sacarle todas las vísceras y comérselas. Un festival pleno para la lujuria sangrienta, no era agradable a la vista.

Ambos hombres se miraron por un instante, tenían la intención de ir justo a la cabina dónde Issei y compañía.

El dúo derribó la puerta de una patada, Tokiomi aprovechó el movimiento para inmovilizar a los Ghouls. Arrojó las gemas de su mano con un movimiento rápido de su brazo, un tirador nato lleno de elegancia y eficacia, las gemas rozaron los cuerpos de ambos Apóstoles Muertos quienes sorprendidos por el movimiento saltaron esquivando el movimiento, pero Tokiomi no apuntaba hacia ellos. Las gemas estallaron en un denso aire que destruyó los asientos y apiló a los Ghouls en la parte trasera bruscamente, salieron volando como pinos de boliche.

—¡AYUDAAAHHH! —Rin tuvo que ser fuerte para no caer en la desesperación, un niño pequeño fue devorado vivo.

Usando su enojo como combustible, Rin, siguiendo los movimientos de su padre arrojó el par de gemas rojas al suelo detrás de los polizones y estallaron lo suficientemente fuerte como para arrojarlos hacia el moreno, Issei usó la flor con uno y esta reaccionó a la magia de su hechicero, pronto brotaron tantas raíces y se adhirieron a la piel del apóstol más grande. Usando un poco de su físico sobrenatural, ya que estaba adolorido todavía, enterró la daga justo en el corazón del apóstol más delgado y tan pronto como el trozo afilado se enterró en su pecho comenzó a lastimar al vampiro. En un último intento desesperado trató de morder al Hyōdō pero fue repelido por un disparo de energía mágica por parte de Rin. El apóstol comenzó a desintegrarse en un fino polvo grisáceo.

—¡Gracias!

El apóstol robusto estaba prácticamente inmovilizado, habían sido tomados por sorpresa, no se esperaron que fueran a atacar tan directamente. La flor se había adherido a su pectoral izquierdo, un poco más abajo donde está el corazón, a partir de ahí toda la piel del vampiro se notaba llena de venas verdes… no, el apóstol estaba lleno de raíces que se comenzaban a tomar control sobre su cuerpo. Rin y Tokiomi notaron una extraña y horrible belleza en la técnica del moreno.

Venenum Solvo —la flor que era de un tono rojo comenzó a ponerse pálida, entonces comenzó a liberar una potente toxina que era producida por ella, un veneno que lo terminaría lenta y dolorosamente.

El vampiro sentía como las raíces iban ganando control de su ser, las sentía arrastrarse por sus músculos, por sus gruesas venas y dirigiéndose a sus huesos a lo más profundo de su cuerpo. Entre gemidos y saliva que brotaba de su boca en un amago de intentar hablar, experimentó el horror cuando dejó sentir su pierna derecha, comenzaba a entumecer sus músculos.

Issei sabía que matar a los Ghouls iba a ser complicado, porque no podían dejar que la sangre les cayera en la boca o que les mordieran porque se volvería Ghouls... o un vampiro en el peor de los casos.

Tenían que destruirlos por completo y sin dejar ningún rastro, eso incluía el avión.

—Tenemos que destruir el avión...

—¿A qué te refieres, joven Hyōdō?

—No podemos simplemente matarlos así, si usamos algún hechizo más podríamos agujerar el avión y eso sería catastrófico para ustedes —dijo el moreno—. Tenemos que inmovilizarlos de alguna forma y rápido, lo suficientemente fuerte para darnos tiempo suficiente, al menos así salvaremos a algunas personas.

—¿Cuál es el plan? ¿Solo esperar a que caiga y poner un escudo para los que estamos con vida?

Analizando la situación el moreno pensó velozmente.

—Incluso con mi armadura sería estúpido intentar detener el avión desde fuera... son más de cien toneladas, quizás si estuviera a pleno rendimiento, pero no lo estoy —el moreno pasó su mano por su pecho, pero a la vez llegando a una conclusión—. Podemos hacer que esto parezca una falla en los motores, pero solo yo puedo hacerlo con mi armadura, me va a doler pero servirá. Tendré que intentar hacer que no caiga tan rápido, estúpido y arriesgado, pero no hay alternativa si quiero que ninguno de ellos muera...

Issei utilizó una vez más su portafolios, tomó un bulbo verde con unos bultos blancos fibrosos, era algodón.

Crescunt atque custodiat —el bulbo brilló—. Esto va a amortiguar el golpe, intentaré hacer que no sea tan dura la caída, pero no prometo nada.

—¿Cómo esto me asegura que no vamos a morir?—Tokiomi comenzó a amontonar a la gente, si no tuvieran el contexto actual Issei podría pensar que estaban haciendo algo demasiado cuestionable.

—Moriremos igualmente si dejamos que esto se propague… No puedo asegurarles que el plan vaya a salir bien, pero pueden estar seguros de algo —Issei miró con la más absoluta seriedad que tenía, pero Rin y Tokiomi pudieron ver algo en sus ojos, una enorme determinación—. No dejaré que mueran aquí.

Tokiomi solo atinó a negar con la cabeza mientras sonreía.

—Decir tal cosa en una situación como esta, los jóvenes realmente tienen energía —el Tohsaka al ver dicha determinación pudo sentirse seguro de que eso era verdad, solo había visto tal mirada antes en contadas personas.

—En serio estás loco… voy por el piloto —Rin corrió por el pasillo y llegó a la puerta donde el piloto, pasando el lugar donde deberían estar las azafatas si no estuvieran en completa inconsciencia.

Ambos hombres escucharon un golpe y vieron a Rin arrastrando al hombre.

—Hazlo rápido.

Tokiomi creó una barrera esférica con la ayuda de sus gemas, insertó un poco de su poder mágico para activar el hechizo que Hyōdō dejó. La barrera que había puesto Issei fue desactivada ya que carecía de utilidad.

—Los veré abajo... Balance Break… gh —su cuerpo ardía como el infierno, sentía dolor en cada fibra de su ser. Su armadura apareció, esta vez ambos Hechiceros pudieron verla en detalle —. Ha-Hay que hacer esto rápido, Ddraig, huf.

En ese estado irradia una cantidad de poder mágico absurda… ¿Este chico es humano siquiera? —Tokiomi pensó en sus adentros, manteniendo por fuera una calma absoluta—. Pero en comparación con la anterior vez está evidentemente debilitado… en plena potencia debe ser un oponente aterradoramente abrumador, pero esto solo me demuestra que esos poderes no son invencibles.

[Luego de esto, no vuelvas a usar Boosted Gear por unos días o morirás] —le advirtió Ddraig.

—Gracias por el ánimo… —dijo el moreno sudando a mares, sonriendo en un miserable intento por no arrepentirse de su decisión.

Issei tomó al vampiro robusto y empujó con una fuerza bruta descomunal a los Ghouls, las raíces comenzaron a salir de su piel y pronto fueron a meterse en el metal del avión.

Sin mirar atrás dejó que su corazón hablara.

—Por favor, no mueran.

Un sonoro puñetazo bastó para destruir la puerta de emergencia, Issei estaba por saltar a la acción e iniciar su plan, pero sin poder reaccionar y solo ver, un bulto negro enorme lo embistió con fuerza y lo sacó del avión bruscamente.

—¡Hyōdō-kun! —Rin gritó, quería salir a ayudar pero ambos Tohsaka sabían que era un suicidio, entonces solo podían esperar y confiar en que lo lograría.

Tokiomi usó más de su poder mágico para mantener la barrera lo suficientemente resistente y evitar salir despedidos por los cielos.

Mientras tanto en los aires nocturnos, Issei y el bulto que resultó ser un ensangrentado vampiro, molesto además, estaban en una contienda.

—¡NIÑATO INSOLENTE! ¿¡CÓMO TE ATREVES A ARRUINAR LOS PLANES DE MI MAESTRO!? —el sujeto nuevamente se dispersó en una colonia de murciélagos para luego volverse a juntar y de esa forma conectar puñetazos al Hyōdō.

Issei se dio cuenta de cómo es que había salido vivo de su hechizo, el malnacido se volvió murciélagos, pero evidentemente recibió mucho castigo, uno de sus ojos estaba blanco, ya no veía nada con uno de ellos y eso le dio una ventaja.

—¡GAAAHG! —ambos habían dejado que el avión siguiera su curso hacia su caída, Issei miró con horror cómo la tumba se acercaba más y más al suelo. Pero otra cosa que le enfureció era lo fácil que el vampiro destruía su armadura y lo fácil que le resultó lastimarlo—. ¡MALDITA SEA!

Un golpe en su cara rompió una parte de su casco.

—¡NGH!

Aprovechó el momento en el que el apóstol muerto se materializó para tomarlo del cuello y con todas las fuerzas que reunió en ese momento, transformó ambos brazos como si estos fueran los de un dragón, llenos de escamas afiladas y duras que sabía que sería complicado hacerlos volver a la normalidad, pero eran vitales para que no lo pudiera morder si se descuidaba. Tomó con sus manos las fauces del Vampiro y respiró tanto aire como pudo, haciendo que su pecho se hinchara anormalmente. El robusto hombre intentó cerrar sus mandíbulas, pero la fuerza bruta del Dragón Rojo no se lo permitió, cuando miró los ojos de su ahora verdugo, vio los ojos de una bestia, el casco había desaparecido por completo.

El rostro de Issei empezaba a tener unas cuantas escamas, sus dientes ya no eran como los de un humano, eran tan afilados como espadas y el vampiro observó como en la garganta del Hyōdō nacía un asesino flameante.

De una enorme llamarada de fuego el vampiro fue consumido, fue reducido a menos que cenizas desde dentro, con su victoria en mano se propulsó hacia abajo. Entonces su vista comenzó a distorsionarse, eso sí lo asustó, su cuerpo no estaba en condiciones de forzar pero ya no le quedaba opción.

—¡Por todos los pechos del mundo, más rápido! —pero no llegaba, ¡Él no había alcanzado el avión todavía!—. ¡No dejaré que mueran!

[¡BOOST, BOOST, BOOST, BOOST, BOOST!]

Cada impulso dado fue como estar en el fondo marino, una presión tan aplastante que casi sintió sus huesos crujir.

Se acercó finalmente al primer motor, canalizando su poder mágico y transformándolo en energía calorífica, el metal comenzó a humear hasta finalmente prenderse en llamas. Con dificultad hizo lo mismo que con el otro, pero una pulsación de su cuerpo entero casi hace que se desmayara.

—¡VAMOS! ¡VA… MOS!

Se colocó debajo del avión e intentó detenerlo, todavía era imposible, estaba empezando a desesperarse.

—¡Por favor detente! ¡Por favor!

[¡BOOST! ¡BOOST!]

El sabor a sangre en su boca era un indicio de un suceso horrible, su Balance Breaker estaba por desaparecer. Su corazón latía cada vez más y más fuerte, no podía fallar, no tenía que fallar.

Apretó las nalgas, inhaló fuerte y se dio ánimos.

—¡No voy a morir sin tener un harem, no moriré siendo virgen! ¡Y definitivamente no moriré sin tocar unas tetas!

Con esa realización, dio su máximo esfuerzo.

[Fue bueno conocerte].

—¡Esto no ha terminado Ddraig! ¡Esto es apenas el comienzo! —nuevamente su armadura comenzó a fragmentarse, dejando ver una vez más un brillo incandescente, como si lo rojo de la armadura fuera una cáscara.

Por un momento una fuerza dentro suyo despertó, se sorprendió mucho, esto había sentido en el enfrentamiento anterior contra el dragón ¿Qué era esta sensación? ¿De dónde provenía?

Sacudió la cabeza.

—¡No es momento de pensar, es momento de actuar!

No pudo evitar preocuparse por los Tohsaka y los pilotos, también por los pocos pasajeros que habían, especialmente las azafatas que lo atendieron. Si él quería evitar esa catástrofe, debía pasar su límite esta vez, sin morir en el proceso.

Todas las gemas de su Scale Mail brillaron intensamente, irradiando una enorme cantidad de poder mágico.

[¡BOOST BOOST BOOST BOOST BOOST BOOST BOOST BOOST BOOOOOOOST!]

—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! —casa fibra de su ser gritaba que se detuviera pero su mente dijo adelante—. ¡VAMOOOOOOOOOOS!

Justo cuando estaba por caer y destruirse, Issei logró aminorar enormemente la velocidad del avión, no tenía más remedio que salir de debajo porque si no moriría en serio, su armadura desapareció pero sus alas reales se mantuvieron, sólo quedó su Boosted Gear.

Al no ver movimiento o señal de vida, comenzó a asustarse, estaba por acercarse hasta que unos Gandr Shot lo sobresaltaron. Un agujero se abrió, revelando así a Tokiomi y a Rin completamente a salvo, lo que logró que Issei se quitara un peso de encima.

—Menos… mal… ¿Uh? —su Boosted Gear estaba actuando raro, un aura anaranjada con algunos tonos rojos se desvanecía lentamente—. ¿Qué…? Lo veré después...

La primera reacción de Rin al ver a Issei fue horrorizarse al verlo literalmente cubierto de sangre, casi todo su cuerpo estaba teñido de carmesí, y miró como incluso en sus ojos había sangre. Pero Issei se confundió, ahora no sentía dolor… en realidad no sentía nada en absoluto más que mero cansancio, sonrió con sangre entre los dientes.

—¡Ja! ¡Salimos vi-!

[¡BURST!]

—¡BUAAGH!

El moreno solo supo que estaba mirando al cielo nublado, no sentía nada de dolor pero sí mucho sueño. De repente notó la presencia de Rin, solo por un momento hasta que cualquier cosa que estuviera en su campo de visión se volviese oscuridad.

XXXXX

Había pasado media hora desde el duro aterrizaje. Rin y Tokiomi tuvieron que mantener los ojos puestos sobre los todavía inconscientes pasajeros y sobre Issei, que fue tarea de Rin. Había creado una fogata con la madera cercana al lugar del choque, su padre había contactado con la sede de Hechicería y pronto vendrían a buscarlos, solo que tomaría un rato más. Para su buena fortuna, Hyōdō todavía no despertaba, lo que le dio tiempo a mirarlo sin necesidad de ser precavida.

Rin nunca había pensado en chicos hasta ahora, en el pasado se encontró con gente hermosa en general. Ella pudo reconocer dentro de sí que Hyōdō físicamente estaba por encima de la mayoría de personas, nadie que ella conociera puede jactarse de haber cargado un avión. Su rostro era atractivo, no es que ella lo fuese a reconocer en voz alta o decirlo a alguien más, pues sus pensamientos eran solo para ella y nadie más, además estaba el hecho de que era igual de alto que su padre. Sin embargo, eso no era lo que llamó su atención.

Fueron ambos brazos los que habían tenido toda su atención.

Ella con curiosidad acercó su mano hacia el brazo derecho del muchacho. Las escamas cubrían hasta llegar casi al codo, rojas como la sangre que se había tomado la molestia de limpiar, eran ásperas nada suaves al tacto, definitivamente eran duras. Se preguntó qué tanto daño sería capaz de recibir con eso cubriéndolo, además, por supuesto, de ¿Cuál había sido el hechizo? Quizás estaba relacionado con algún espíritu… o algo más.

Ella alejó su mano y se quejó abiertamente, esperando que sus quejas lo despertaran.

—En serio, te conozco desde hace pocos días y ya has atraído mucha mala suerte —Rin se cruzó de brazos, ligeramente molesta—. Solo ve con cuidado ¿Es demasiado pedir?

—Brhse.

—¿Hm?

Issei comenzó a balbucear, Rin soltó un suspiro, finalmente estaba solo durmiendo.

—phonse… no —su rostro se contrajo—. Morir… no, Sieg… frd.

Su respiración comenzó a agitarse, movía su cabeza errático, Rin quiso escuchar más, pero tuvo que intervenir, Hyōdō estaba teniendo una pesadilla.

—¡Oye, despierta!

—¡SIEGFRIED! —gritó con odio, pero miró a su alrededor, dándose cuenta de dónde estaba, además del sobresaltado rostro de Rin—. Huf… hah… hah…

La Tohsaka solo atinó a confundirse, pero no dijo nada. Un silencio incómodo brotó naturalmente.

El moreno esperó a que su respiración volviera a la normalidad, aunque notó que dolía incluso hacer algo tan simple y vital como respirar. Su rostro lo sentía magullado, su espíritu de lucha ya se había desvanecido y finalmente su cuerpo ya no dio para más.

—¿Qué... Qué pasó? —ni siquiera era capaz de levantarse, su cuerpo estaba entumecido por el dolor—. ¿Por qué siento como si un avión me hubiera caído encima?

—Técnicamente te cayó un avión encima —Rin le dijo—. Estamos esperando que vengan Hechiceros enviados por la sede a recogernos, además de limpiar todas las pruebas de que este vuelo existió.

—Menos mal… —al menos tuvo el alivio de saber que no se quedarían aquí.

—¿Estás bien? —preguntó Rin, estaba genuinamente preocupada, aunque trató de no demostrarlo, después de todo les había salvado la vida.

—No estoy muerto... —dijo él sonriendo dolorosamente.

No era una sensación agradable, pero no había de otra.

—Sabes que eso no es lo que te pregunté —dijo Rin mirando el fuego.

—Perdón… no, no estoy bien, no puedo moverme.

Luego cayó un silencio incómodo que no tenía la intención de romper. Sin embargo, la Tohsaka tenía otros planes.

—¿Quién es Alphonse?

El rostro de Issei se contrajo en una mueca, dejando ver que era un tema sensible, ella no quería presionarlo pero tenía curiosidad.

—¿Cómo…?

—Estabas teniendo una pesadilla y dijiste ese nombre, además de Siegfried por supuesto —Rin lo miró de soslayo—. ¿Qué tiene que ver un héroe nórdico en esto?

Issei se tomó su momento para responder.

—Alphonse… era mi hermano —contestó con solemnidad—. En cuanto a Siegfried… no quiero hablar de ello.

El silencio de Rin fue la respuesta, entendiendo que estaba cerrado a responder cualquier pregunta sobre el tema.

El moreno, ahora con su humor por los suelos, se contentó con solo mirar el cielo nocturno lleno de nubes. Intentó hacer un conducto a lo profundo de su mente, con la esperanza de que Ddraig estuviera ahí pero se encontró con un muro que no le dejó ir más al fondo. La conexión estaba prácticamente inutilizable porque no podía usar su Sacred Gear o algo que usara su poder mágico, incluyendo sus Mystic Eyes.

El sonido de las llamas consumiendo la madera fue lo que más pudo discernir entre los ruidos de la naturaleza, un sonido relajante a su manera. Traer viejos recuerdos eran cosas dolorosas, no esperó que ella preguntara algo tan privado... definitivamente habló mientras estaba dormido si ella preguntó directamente por eso.

—Es bueno ver que estás con vida, si no este viaje habría sido para nada —entre la penumbra apareció Tokiomi, igual de elegante que siempre y sin ninguna mancha aparente en su ropa o rostro—. Cuando caíste lleno de sangre al suelo y no respirabas por un momento creí que de verdad habías muerto.

Issei no tenía ganas de decir bromas en este momento, así que solo atinó a mirarlo.

—¿Cuánto tiempo ha pasado? —el Tohsaka mayor notó la pesadez y el esfuerzo que le costaba al hablar, estaba agotado—. Además no siento sangre en mi cara...

—Para mi estupor no ha pasado mucho tiempo, cuarenta y cinco minutos desde el descenso —informó—. ¿Qué fue eso de todos modos? —preguntó Tokiomi desviando el tema.

El moreno arqueó una ceja en confusión.

—Eh ¿Qué fué qué, precisamente?

—Alas, brazos y ojos, esos no son rasgos humanos, tus dientes tampoco son como los se una persona normal —dijo Tokiomi fríamente—. ¿Qué eres en realidad?

Issei volvió su mirada al cielo.

—No lo saben ni mis amigos, no se los diré a ustedes.

—Soy todo oídos, Jóven Hyōdō.

—No tengo por qué responder.

—No tienes más opción que hablar, hacer la pregunta fue tan solo por etiqueta, tómalo más bien como un pago por tus acciones —dijo el Hechicero—. Tu plan sirvió y te agradezco que nos hayas sacado de tan liosa situación… pero si hubiera fallado mi hija y yo estaríamos muertos y tú seguirías vivo.

A este punto, Rin pudo notar la clara superioridad que demostraba su padre en sus acciones. Eso fue una demanda más que una pregunta en sí misma, sabía que ahora mismo Hyōdō estaba totalmente indefenso y su padre aprovechó la oportunidad para sacarle la información que ahora quería.

—Sin embargo, tomando en cuenta que nuestras vidas estaban en juego, debes responder mi pregunta como pago por jugar con ellas —el Tohsaka mayor cerró sus ojos y su bastón brilló—. Hay dos maneras de hacer las cosas, tú decides cuál deseas.

Rin no estaba orgullosa de esa acción, pero respetaba la decisión de su padre.

Claro que harían algo así… son hechiceros después de todo —Hyōdō estaba decepcionado y molesto, principalmente molesto porque esto fue en parte su culpa y ahora no podía hacer nada—. No volverán a tomarme desprevenido… esta la cobraré después, Tohsaka Tokiomi.

Dando un molesto suspiro, el moreno respondió.

—Cuando era más pequeño alguien me secuestró, con mi potencial de Hechicería y mis circuitos mágicos vieron que podría ser vendido al mejor postor —dijo—. Para dar una muestra del alcance de mis poderes me hicieron pelear contra muchas cosas… un día me hicieron luchar contra un minotauro.

—¿Esperas que crea eso?

—Tú pediste una respuesta, yo te la estoy dando, que la creas es cosa tuya.

—Ya había despertado mi Boosted Gear para ese entonces, pero era inexperto con ella y no sabía sus alcances —siguió hablando—. El minotauro con un solo golpe me lastimó el corazón, mis pulmones y mis brazos… yo morí por unos momentos, no fue una sensación agradable. El dragón que está sellado en mi Sacred Gear me dio poder, pero mis brazos y lo que ya mencioné, esas partes se volvieron en carne las de un dragón

Issei siguió.

—Mucha gente cree que es algo sencillo dejar atrás tu humanidad a cambio de una fuerza inhumana —el peso de los ojos del moreno se impuso ante Tokiomi y Rin, sintieron cómo escalofríos recorrían sus espaldas, notando cómo los ojos de Issei se tornaron entre verdes y rojos además de que la esclerótica desapareció por completo, su pupila se volvió una rendija vertical, su cara adquirió varias escamas y sus dientes se volvieron colmillos afilados—. De no ser porque entrené mi cuerpo hasta el cansancio todos los días desde ese entonces todo mi ser se habría vuelto otra cosa… y no tendríamos esta conversación.

Fue un poco perturbador ver esa transición para Rin, ahora ya no tenía esa mirada horrible y su cara volvió a la normalidad. Ahora a Rin le gustaba la cara de Hyōdō, una cara normal sin escamas y sin esa mirada fea, definitivamente era mejor.

—Ya veo —la amenazante intención que rodeaba a Tokiomi desapareció, pero no podía decir nada más.

Un silencio bastante incómodo cayó sobre el grupo.

—Después de esto, ya nada puede salir mal.

Issei, con todo el cansancio del mundo, se concentró. Relajó sus músculos y su respiración se fue normalizando, su mente pronto se vio totalmente en calma.

Rin, quien todavía lo observaba en silencio, notó rápidamente cómo los rasgos anormales de Hyōdō volvían a su estado "normal", todas las escamas y las garras empezaban a encogerse hasta desaparecer. Fue algo lento, duró al menos unos cuantos minutos hasta que por fin no había nada más que piel humana, sus manos también habían vuelto a la normalidad, incluso había un tatuaje rojo.

¿Tatuaje… Rojo?

—P-Padre… —con su voz sorprendida Rin le llamó mientras señalaba la mano de Hyōdō—. Padre, tienes que ver esto.

Miró asombrado lo que no esperaba encontrar en estos momentos.

—¿Qué pasa? ¿Por qué me miran raro? —Issei sentía la necesidad de cubrir su cuerpo—. No me van a tocar ¿Verdad?

—Hyōdō Issei.

—¡Por favor que sea Rin-san! ¡Tú no!

—Felicitaciones…

—¡Alguien me puede explicar algo por favor!

Tokiomi le envió una fría sonrisa.

—Has sido elegido por el Santo Grial para ser un Master.

Y definitivamente, todo salió mal.

XXXXX

Londres, Inglaterra.

—Gracias por la ayuda, Rin-san.

Ella estaba terminando de vendar el torso de Issei, hacía unos pocos minutos que habían llegado al hotel donde tenían reservación, su padre estaba informando de la situación en la que se encontraba Issei a sus superiores, para mañana acordar la reunión que se suponía debió darse hoy.

Dadas las situaciones de hoy y que el moreno debía descansar para poder utilizar sus poderes, porque Issei se negó rotundamente a reunirse con los Hechiceros sin sus poderes listos, Tokiomi intentó usar amenazas para obligarle a hacerlo… pero solo se había encontrado con una respuesta muy dura: "Si intentan obligarme, voy a sobrecargar mis circuitos mágicos y nadie saldrá vivo de aquí".

Así que se tomó la decisión de que la reunión sería postergada para el día de mañana, una vez se haya recuperado lo suficiente como para siquiera defenderse.

Aunque el Tohsaka mayor había tomado con pinzas la respuesta que le había dado Hyōdō, incluso en ese estado era capaz de prácticamente suicidarse antes de que le obligaran a hacer algo. Ese tipo de pensamientos lo podrían hacer impredecible, no creyó que fuera ese tipo de persona.

—No es nada, solo guarda silencio que estoy terminando —Rin respondió duramente—. Con esto debería ser suficiente para que no sea incómodo dormir y no les des un gran susto a los de limpieza.

La habitación del hotel era espaciosa, una cama grande y cómoda que en sus laterales al lado del cabezal estaban colocadas dos mesitas, había dos sillones y una pantalla, por supuesto el baño estaba a la altura, por desgracia carecía de balcón. Rin fue directamente a uno de los sillones a sentarse, mientras Issei intentaba relajar sus músculos y masajeaba sus brazos.

—Sí... gracias —él no era fanático de las vendas, pero servirían.

No le quedaba más remedio que encogerse de hombros, al menos ahora podía caminar por su cuenta. Tomó su playera roja y se la colocó lo más rápido que pudo, todavía le dolía mucho el cuerpo aunque era soportable. En las mesitas al lado de la cama estaba su teléfono… tenía muchas llamadas perdidas de hace horas atrás, estaba en silencio y no se había percatado de ellas hasta ahora.

—Hah… —dio un largo y cansado suspiro, debía devolver las llamadas, aunque debía ser por otro método porque tenía el número de Japón.

Fue directamente a una de sus redes sociales, privadas por supuesto ya que solo tenía amigos y nadie más podía verlo a menos que él enviara una solicitud, le hizo una llamada a Alena.

—¿Hola?

Se encogió un poco cuando escuchó bufido evidentemente molesto de Alena.

—¿Hola...? ¿En serio? ¿A qué hora pensabas hablar? —definitivamente estaba enojada—. Se supone que debiste llegar hace horas a Londres, no me respondiste y me preocupó ¿Por qué no respondes?

Issei se restregó la cara lleno de ansiedad, realmente no tenía una respuesta cómoda.

—De verdad lo siento Alena, en serio no era mi intención —ahí fue donde ella se había dado cuenta del estado de la voz del moreno, algo sucedió pudo suponer—. Tuvimos problemas en el avión, nos encontramos con Apóstoles Muertos y todo se fue al desagüe... estoy bien, no me mordieron ni me infecté, tuve que hacer algo muy loco que casi me mata, pero estoy relativamente bien y en una pieza.

—¿Cómo están ellos? —más que preocupación, era mera curiosidad.

—A salvo, tampoco es que pudieran hacer más, que estén vivos me quita un peso de encima.

—Es bueno saberlo, supongo. ¿Qué le digo a tu abuelita?

—Solo dile que me quedé sin batería.

Hubo un silencio, pero él pudo decir que escuchó un suspiro aliviado.

—Está bien, Ise, solo te pido que no te metas en problemas allá, no estoy ahí para cubrir tu espalda... oh, por cierto cuando vengas tengo que mostrarte algo.

Issei agradeció mentalmente el que Alena haya cambiado de tema, no habría aguantado demasiado con cosas tan deprimentes. Sin embargo, ese "mostrarte algo" encendió su interruptor pervertido.

—¿E-en serio...? —dijo sin pensarlo.

—¿Qué estás pensando, pervertido? —dijo ella de forma acusatoria.

—¡Un hombre puede soñar! Déjame ser —el Hyōdō tampoco se sentía cohibido de decir sus deseos y pensamientos carnales.

—Quizás lo haga, quizás no, si te portas bien, incluso podrías tocar.

—¿Estamos hablando de eso o no? —Rin miró como una pequeña línea de sangre bajaba por la nariz de Hyōdō, ella negó con la cabeza.

—Oh, no de mis pechos por supuesto.

—Gh...

—¿Por qué? ¿Quieres? —¡Su oportunidad!

—¡SÍ! —dijo sin dudarlo en voz alta ¿Cómo podría? Nadie se atrevería a culparlo por desear semejante paraíso.

—Eso se puede arreglar... —su voz cambió a una más grave y sensual—. Depende de cómo te portes.

—¡Seré bueno!

—Solo no te metas en problemas, Ise —ella lo dijo en serio, cualquier tipo de ánimo sensual o del tipo "Onee-san" había desaparecido por completo, sonaba casi como una súplica… al moreno no le gustó escucharla de ese modo—. En serio me asusté porque no me respondías y ya había pasado demasiado tiempo del vuelo, mamá tuvo que calmar a Hayami... pero yo no me pude calmar de verdad hasta oír tu voz y saber que estabas bien.

—Intentaré mejorar eso ¿Okey? —Issei trató de consolarla con eso, no sabía si sería suficiente.

—Sí... es solo que desde que saliste sentía un mal presentimiento en el pecho, pero me alegro de que estés bien, llámame cuando puedas ¿Si?

El moreno sonrió culpable.

—Sí. Dormiré unas horas y me reuniré mañana con los Hechiceros, te aviso cualquier cosa.

—Bien. Descansa, Ise.

—Hasta mañana.

Y finalmente colgó, pero Issei recordó que Rin todavía seguía en la habitación.

—Uh, no es que no me guste tu compañía, de hecho es bueno estar acompañado de una belleza —Issei puso su mano en su barbilla mientras sonríe y afirmaba el pensamiento—. Entonces... ¿Qué haces aquí todavía?

—Se supone que debo vigilarte, así que me quedaré aquí hasta que despiertes —Rin se cruzó de brazos sin mirarlo.

—¿No te aburrirás o algo?

Rin sacó un libro muy grueso y viejo, Issei dejó caer su cabeza derrotado, la Tohsaka menor realmente no tenía la intención dejarlo sólo.

—Sé que no harás nada, pero todos parecen nerviosos con tu presencia y no tengo más opción, si algo sucede te van a sellar o peor —Rin no se equivocaba. Sin que Issei lo supiera, fuera de la habitación habían hechiceros encargados de las amenazas custodiando la puerta y preparados para atacar de ser necesario—. Solo no hagas acciones que les de un motivo real para actuar, estas personas no son un juego, Hyōdō-kun.

—Entiendo —eso apestaba mucho, pero no había opciones—. En cualquier caso, me voy a dormir, no me mires mientras lo hago.

Rin hizo como si fuera a arrojarle el grueso libro, en su estado actual eso le dolería mucho.

—¡Está bien, está bien! Lo siento.

Ella negó con la cabeza nuevamente, fue divertido meterse con él, aunque solo podría disfrutarlo hasta que se recuperara por completo, porque una amenaza como esta no funcionará cuando se haya recuperado.

Ahí fue cuando cayó en cuenta de una realidad turbia… ¡Ella se estaba acostumbrando a los estúpidos comentarios de Hyōdō! Se sonrojó de vergüenza mientras miraba la figura completamente tapada de Hyōdō.

¡Es que te pego con el libro, es que te pego! —como era de esperarse no lo iba a hacer, pero sintió ganas de hacerlo.

Aunque por fuera Issei parecía estar somnolienta, la realidad era que el moreno realmente estaba demasiado preocupado mirando el tatuaje… los sellos de comando, en su mano izquierda, estaban separados y eran de color rojo. Su apariencia era similar a la de un sol, con las llamas rodeándolo, luego le seguía un círculo y en el centro un punto rojo.

Tener esa cosa realmente lo tomó desprevenido, en principio tuvo la necesidad de preguntarle a Tokiomi si era posible quitárselo, pero el actuar del mismo y la cercana reunión le hizo considerarlo mejor. Tenerlos solo lo metió en el ojo del huracán, no sabía la capacidad destructiva de estos "Héroes", tampoco sabía quiénes eran los otros Master o si debía tomar partido con alguien más en esta acechante guerra.

Esto solo complica más las cosas de lo que ya lo eran, solo me vuelve un objetivo más al que destruir, no me puedo permitir tomar esto a la ligera o mi abuelita se verá afectada —Issei entrecerró sus ojos, mirando con desdén a esta marca maldita—. El poder atrae poder… y me burlé de Ddraig por haberlo dicho antes.

Con la información que obtendría el día de mañana podrá tomar la decisión de que le quiten esta cosa, realmente esperaba escuchar buenas noticias.

Pero nada lo había preparado para lo peor.