1.
Camila miró detenidamente a su hija, parecía cansada y un poco alterada. Desde que la despertó la llegó a notar un poco alterada, o esa fue la palabra que usó para no decir que estaba con miedo. Poco después le habló antes de que entrara al baño y pegó un brincó al escucharla de repente, algo no muy común en ella, puesto que otras veces hacia lo mismo y nunca daba brincos de ese modo. Aunque no todo quedó ahí; al estar juntas en la mesa parecía ver su desayuno, al volver hablarle nuevamente pegó un brincó.
No supo que decirle o hacer. Pensó que quizás era la falta de costumbre de dormir en su propia cama. O que alguien la estuvo acosando en ese campamento. Y, por supuesto, le preguntó que le ocurría, a lo que su hija le dijo que era la falta de costumbre, pero ella sentía que mentía; una madre siempre sabía cuándo algo anda mal con sus hijos. Puede que no la hubiera mandado a la escuela de no ser porque era el primer día de clases. A pesar de todo…
-¿Segura que quieres ir a la escuela, mija? –Preguntó de nuevo –. Pareces algo cansada.
Luz ahora era la que parecía más interés tenía en ir a la escuela, lo que causó que soltara una risita.
-¡Por supuesto que sí, mami! –respondió ella, extendiendo un poco más su sonrisa.
-Que te vaya bien –dijo, resignándose.
Ella le sonrió. Esperó unos momentos antes de que se fuera para borrar la sonrisa de su rostro a la expresión de una línea. Ella siempre era bastante alegre, pero tenía una sensación que no podía explicar, o quizás sí; simplemente tenía miedo para decir que sentía que alguien la estaba observando, que vigilaba, y que esa sensación la estaba volviendo loca. Su miedo iba aumentando conforme más tiempo fue pasando, tenia, incluso en ese mismo momento, que algo la arrastrara por una esquina y se la tragara.
La visión de ella siendo cortada en cachos de carne apareció de repente, mientras un monstruo de color negro le guiñaba un ojo a su cabeza cortada.
No soportaba la idea de que se la comieran viva. Abrió y cerró sus manos sintiéndose algo incomoda. ¿Por qué pensaba exactamente que se la iban a comer?
¿Es quizás porque la sombra de ayer la miraba con esos ojos? Parecía con ganas de comérsela. Devorarla viva. Pasar la lengua por cada parte de su cuerpo saboreando el sudor salado que le salía por el miedo hasta que finalmente enterrara sus dientes.
Caminó unos momentos más hasta que llegó al salón de clases. Lo mejor era calmarse y evitar arruinar su primer día en la escuela. Después de todo, el tiempo que pasó en las islas hirvientes le dio algo de madurez.
…
Todo resultó en lo mismo; ella fue vista como un bicho raro. Una pieza que no encajaba dentro de un rompecabezas. Fue lo mismo del otro año. Bueno, al menos lo había intentado. Y, por un momento, la sensación de que era observada se fue poco después de que llegara a la escuela.
Se sentó en una mesa que estaba lo bastante alejada de sus compañeros. Era, de cierto modo, donde se sentaban los "raritos". Recordaba que hace tres años había tenido un amigo que compartía, por decirlo de un modo, sus gustos por la mitología y algunos monstruos fantásticos, por esa razón terminaron por llevarse bien.
Pero no podía recordar su nombre, porque él un día se fue. Y no supo la razón que se acordara. Quizás por el chico que se estaba acercando a su mesa con una sonrisa. Luz se volteó, intentando disimular que no lo vio.
-¿Sigues sentándote sola, Luz?
Dio un brincó por las palabras que escuchó cerca de su oreja. El chico que se había sentado con ella era a quien estaba recordando.
-¿Jude?
Sí; era él. Aquel chico con el formó una amistad al ser ambos fanáticos de la fantasía. Aunque poco después de conocerse, sin embargo, Jude dejó de ir a la escuela porque, según los rumores, su padre había sido arrestado. No sabía que tan mentira era esa historia y que tan real era.
-Intente buscarte a tu casa hace unos días, pero no tu madre me dijo que fuiste a un campamento.
Ella alzó una ceja.
-¿Qué campamento? –preguntó Luz, con curiosidad.
-¿No fuiste a un campamento de verano por tus gustos "raros", o bueno, esa fue la razón que tu madre me dijo que no estabas?
Fue entonces que supo de lo que hablaba. En ese momento sintió ganas de darse un zape por ser tan cabeza hueca. Su madre sin duda habría sospechado por la respuesta que había dado.
-Sí. Sí. Es solo que… ya sabes, no me gusta recordar que fui a ese campamento.
-Vamos, no pudo ser tan malo.
-Si te contara. –Realmente no tenía nada que contar –. El lado bueno fue que hice algunos amigos.
-¿En serio?
-Sí; me la pase bastante bien con ellos, nos metíamos en muchos problemas.
Recordó vagamente las cosas que hizo con Willow, Eda, Amity, King, Gus, Lilith. Como los extrañaba, especialmente a Amity.
-Al menos pareces tener un buen recuerdo del campamento.
-¿Qué hay de ti? –Preguntó ella, intentando evadir más preguntas del campamento –. No supe nada de ti hasta este momento.
-Oh, eso… –Jude soltó una risita nerviosa. Luz notó que parecía intentar responderle. Desviaba los ojos hacia abajo y pensó que quizás no era una buena idea haberle hecho esa pregunta –. Problemas personales que apenas se resolvieron.
-¿Hiciste alguna historia? Yo hice algunas durante el campamento. Incluso cree algunos símbolos con lo que podría hacer magia. Mira esto…
Luz sacó un bloc de notas con el que se puso a dibujar los símbolos con los que creaba sus hechizos en las Islas Hirvientes. Por suerte estos no funcionaban, le hubiera gustado que lo hicieran y que se los mostrara en algún lugar más privado. Aunque tampoco le molestaba mostrárselos de ese modo. Jude parecía estar más que encantado ver sus símbolos y que le explicara que era cada uno.
Luz, a pesar de haber trabajado bastante duró, no logró aprender mucho, eso y que sus hechizos no funcionaban en su mundo, cosa que nadie pudo darle una explicación. Pero estaba feliz con lo que logró junto a Amity. Fue entonces cuando no se dio cuenta de un par de lágrimas que salieron de sus ojos. No dejaba de recordar a Amity.
-¿Te pasa algo? –Preguntó Jude, preocupado por verla llorar.
-Nada… es solo que es poco probable que no vuelva a ver quién me ayudó con… esto.
-Vamos, no digas eso. Estoy seguro de que algún día volverás a ver a esa persona. –Luz lo miró. La sonrisa que le dedicó le recordó a la de Amity cuando la rescató; confianza y que estaría con ella, si lo necesitaba –. Veme a mí, pensé que jamás volvería a verte de nuevo. Debo admitir que te extrañe.
Luz se sonrojó por ese comentario. Pero le dio a extender que debía ser positiva.
-Me alegra que estés aquí –dijo, sin entender porque lo dijo.
…
Amity no dejó de verla. Usó un hechizo que la hizo pasar desapercibida. No la hacía invisible, simplemente hacia que nadie se diera cuenta que ella estaba ahí. Algo completamente diferente. Pero estaba bien por ella.
No quería que Luz la observara mientras masturba al ver como se duchaba. Su cuerpo le resultó tan excitante que le dieron ganas en ese momento de arrojarse hacia ella como un lobo hambrienta y tocar sus pechos, morderlos, apretarlos, junto con esa raja con vello a mitad de su cuerpo. Le gustaría que se tomara sus fluidos hasta dejarla seca y volverle a pedir que lo hiciera para repetir la acción hasta que quedara satisfecha.
Quizás lo hiciera esta noche. Volvería a visitarla, se pondría encima de ella y lo haría. Estaba segura de que a Luz no le molestaría. Después de todo, ¿acaso no se sentían amor? Y las personas que se amaban hacían cosas que los amigos no podían hacer, porque aún no sentían esa ternura que se sintieron en más de una ocasión Luz y Amity, como dar la vida o matar si alguna lo necesitaba.
Sin embargo, a pesar de lo mucho que disfrutó de masturbarse varias veces, Amity dejó de seguirla cuando su madre le dijo que tenía que ir la escuela. Luz necesitaba ser responsable. No podía dejar que no fuera responsable. ¿Qué clase de novia seria si solo se interesara en que debían estar juntos y olvidarse de todo lo demás? Había responsabilidades que debía dejar que Luz cumpliera. Aun así, podría verla en la noche.
Regresó a su dimensión.
Ella también tenía que ir a la escuela.
En la entrada estaba Willow, quien la saludó cálidamente.
-Hola, Amity –la saludó cálidamente, intentando evitar decirle que se veía terrible. Parecía que no había dormido en toda la noche.
-Hola, Willow –correspondió el saludó –. ¿No es genial volver a la escuela?
-Sí, por supuesto. Aunque te vez bastante terrible.
-¿En serio? –Preguntó, un poco sorprendía –. La verdad me desvele un poco.
Esperaba que no preguntara más… oh, no debía hablar de más, porque entonces no le gustaría que la interrogara para que descubriera que estaba haciendo.
Willow imaginó que fue para prepararse un poco sobre los temas que tendría que ver. Puede que ahora sus clases serían mucho más intensas, así que decidió no preguntarle más sobre el tema. Era posible que toda esta semana estuviera cansada al estudiar mucho. Por esa razón tan sencilla es que Amity era la mejor. O quizás puede que se debiera a que extrañaba a Luz. Fuera cual fuera la razón, era mejor no molestarla tanto.
-Bueno, tengo que irme. Te veo luego.
-Adiós, Willow.
Ambas se separaron para ir a sus respectivas clases. Amity se alegró un poco de esto, fue al baño rápidamente para verse en un espejo. Al entrar se observó detenidamente; su cabello estaba ligeramente despeinado, tenía unas ojeras terribles y sus ojos estaban bastante rojos. Usó un hechizo rápido para arreglarse un poco.
Debía tener más cuidado, si alguien se enteraba que estaba viajando a ver a Luz… bueno, realmente no mucho. Simplemente tendría que ocuparse de ese asunto" para que nadie interfiriera.
…
Jude y Luz estaban juntos en el parque. A su madre no le molestó que fuera con un amigo, mientras fuera eso: un amigo. O eso pensaba, porque cuando le pidió permiso parecía un poco feliz de que le pidiera permiso para una "cita". Mas cuando le dijo que era el mismo chico que le preguntó por ella hace algunos días.
Su madre le dijo: "¿Con ese chico apuesto?". Luz se sonrojó al verlo detenidamente y darse cuenta que, efectivamente, Jude era bastante apuesto. Su cabello era pelirrojo y su tez era morena clara. Quizás era por eso que lo hacía bastante atractivo. Ella no lo había notado hasta que su madre se lo dijo, puede que también en parte porque seguía enamorada de Amity.
-Me gusta lo que llevas hecho –dijo, terminando de leer las cosas que llevaba escritas –. Me gustaría tener esa imaginación.
-Oh… no fue toda mi idea, me ayudó una amiga.
-Pero creo que es fantástico.
-¿Tú no has hecho nada?
-Solo algunas cosas, pero no tiene nada que ver con lo que tú has hecho –respondió, recostándose en la banca –. Además, he estado ayudándole a mamá.
-¿Cómo esta ella? –preguntó, recordando a su madre cuando los recogió a ambos de una fiesta de cumpleaños; era bastante agradable y cariñosa.
-Bastante bien –respondió, un poco alegre –. Solo tiene un poco de estrés por culpa de papá. –Luz lo miró atentamente. Jude se sonrojó por hacer dicho eso –. Quizás deberíamos hablarlo en otro momento. –Jude se colocó de pie. Luz pensó que no lo sabría. No por el momento –. Nos vemos luego.
Ambos se despidieron de beso. Y en el momento en que Jude se perdió de vista, Luz se sintió observada de nuevo. Una sensación de terror la invadió completamente. Pero no era una simplemente mirada de ese monstruo desde la oscuridad, no; claro que no. Aquella cosa parecía molesta por alguna razón.
-¡¿Qué diablos estás haciendo?!
Luz gritó horroriza por escuchar esa horrible voz. Ahora estaba segura de que alguien la estaba observando. Tuvo que echar a correr rápidamente sin detenerse. Sin mirar por donde se metía o donde caminaba. Lo único que quería era huir. Lo que ella no sabía es que esa cosa la estaba siguiendo, o tal vez sí. Y simplemente no quería pensar que estaban detrás de ella.
Entonces sus dientes comenzaron a castañearle por el miedo que, por un momento, sintió que iba morderse la legua o se caería y sus dientes volarían en el momento que su cara chocara contra el suelo. Y, como si alguna fuerza sobrenatural hubiera leído sus pensamientos, así fue. Cayó al suelo golpeándose fuertemente la nariz y abriéndose una herida en la frente.
Algunas personas voltearon a verla, le ayudaron a levantarse. Pero apenas se colocó de pie encontró energías para correr de nuevo. No quería que esa cosa aprovechara que estaba herida.
Y esta vez nadie la siguió.
Amity dejó de perseguirla cuando observó el rastro de sangre en el suelo. Supuso que ese había sido suficiente castigo para ella después de haberle dado un beso a ese chico. No la seguiría, y el único castigo que le daría seria no verla esta noche. Se quitó las bragas y las colocó encima de la sangre para que absorbiera ese líquido rojo.
Fue un poco, pero era suficiente. Se las colocó de nuevo y sintió que iba tener un orgasmo al sentir la sangre de Luz encima de su vagina. Colocó dos de sus dedos y comenzó a frotarse un poco el clítoris. Realmente no quería mezclar sus fluidos con los de Luz… pero la sensación de calidez que le dio la sangre le resultó tan excitante que no pudo detenerse.
Aumentó el ritmó de sus dedos hasta que finalmente sintió como expulsaba sus fluidos. Logró evitar que se mezclaran con los de Luz en sus bragas. Aunque los lanzó para que se mezclara con la sangre que aún quedaba en el suelo. Su respiración era bastante agitada. Miró por encima de sus rodillas la mezcla; la sangre se había tornado un poco más clara.
Rápidamente fue al suelo a beberlo todo como si no hubiera bebido agua en meses. No le importa que, por lo que dijeran algunos libros del mundo humano, hubiera bacterias y que la enfermaran. Ella solo quería seguir bebiendo ese licor que salió de su interior y del de Luz. Era dulce, algo salado y con un sabor a hierro. Estaba segura de que nadie más que Luz y ella podrían disfrutar de tal bebida y embriagarse.
Estaba segura que no volvería sentirse con sed hasta dentro de mucho tiempo.
…
Luz no dejaba de temblar. Muy a pesar de estar en casa con su madre y que si llegaba a gritar ella aparecía rápidamente junto a ella, o puede que esa cosa asesinara a su madre. Pero a pesar de que estaba con su madre, no dejaba de tener el impulso de que esa cosa que le susurró en el parque aparecía nuevamente para decirle algo horrible o simplemente verla con esos ojos llenos de hambre. No entendía que era lo que quería o que era.
Había pensado en decirle a su madre. Pero ella lo tomaría a que tenía miedo de estar sola, o de la oscuridad, o del hombre del saco, cosas que una niña de su edad no debería pensar tanto, y si lo hacía, entonces eran por sus libros de la bruja Azura. Y era así; realmente tenía miedo de algo que ella no sabía explicar con exactitud. Se terminó de lavar los dientes antes de ir a su habitación a dormir. Debía calmarse un poco, al menos del accidente dejó de sentirse observada.
Aun le punzaba la nariz y esa herida pequeña en su frente. Su madre al verla se asustó. Pero no le dolía mucho a Luz, de niña, y en las islas hirvientes, tuvo accidentes mucho peores que esos. Lo que realmente le aterraba era la responsable de ese golpe. Lo peor es que tenía la sensación de que apareciera en cualquier momento para hacerlo por su propia cuenta. Quizás le abriría el estómago para tragarse sus intestinos como una sopa de fideos.
Tuvo algo de nauseas.
Se metió en la cama. Intentaría quedarse despierta lo más que pudiera.
-Me voy a dormir, mija –dijo su madre, entrando a su habitación –. Descansa.
-Gracias, mami –dijo, sin usar español. Algo extrañó en Luz, puesto que la mayoría de veces la llamaba mami en español.
Le dio un beso en la frente a su hija. Ella le sonrió. Al cerrar su habitación pensó en que haría para mantenerse despierta.
Y estuvo algunos minutos hasta que sus ojos comenzaron a cerrarse sin que ella pudiera evitarlo. Cuando estaba cansada era imposible que se quedara despierta, sin importar cuanto lo deseara caería dormida.
Siguió intentando no dormirse, pero no lo logró. Al final se quedó profundamente dormida.
Amity apareció en su habitación unos minutos después. Salió de su armario. Pensó que debía buscar otra entrada, quizás debajo de su cama. Observó a Luz recostada sin saber qué hacer. Había pensado en no ir a verla porque estaba molesta, y, además, estaba satisfecha después de masturbarse varias veces con la sangre de Luz en sus braguitas.
Pero no podía evitarlo. Al saborear la sangre de Luz en su boca y dejar que se desplazara por su garganta. El sabor le hizo excitarse mucho más, por eso no pudo evitar venir a verla a darle otro trago.
La miró detenidamente, la herida arriba de su ojo seguía algo fresca. Usó un hechizo para poder exprimir algunas gotas más, cosa que consiguió con mucha facilidad. Luz, por su parte, pareció moverse en su cama por el dolor. Amity no se detuvo hasta sacar unas gotas más de sangre.
Salió un pequeño punto rojo. Colocó su lengua y la mantuvo en su boca sintiendo el sabor a hierro extenderse. Algunas gotas de saliva salieron de su boca. Realmente estaba disfrutando, e incluso tuvo la necesidad de masturbarse nuevamente.
Aunque no lo hizo. Tragó. Miró a Luz unos momentos. Le sonrió dándole un beso en la mejilla.
-Descansa, amor –se despidió con esas últimas palabras.
…
NA: La neta si me mame con no actualizar, pero, ¿Qué puedo decir? Intentare no dejarla pausada por mucho tiempo. Además, realmente es un reto escribir esta historia, porque en mi vida había hecho un Yandere.
Así que realmente no sé cómo este quedando. Quizás mal, quizás bien. De momento solo quiero mostrar a Amity algo obsesiva, que no se si cuente como Yandere, pero las cosas irán subiendo de nivel antes de llegar al gore y ya saben cómo soy con los fics que tienen gore.
Díganme que les pareció con su comentario. Nos vemos en otro capítulo muy pronto. Adiós.
