Capítulo 2. Discusiones y pensamientos

Tanto por dentro como por fuera el lugar lucia completamente normal, era una simple casa ubicada en alguno de los suburbios, en medio alguna de las muy poco concurridas calles de Londres.

- No tendremos la misma seguridad que en Grimmauld Place… pero al menos es más seguro que cualquier otro lugar al que podamos ir por ahora – habló nerviosa Hermione desde dentro del hall.

Harry y Ron la siguieron quedando inmersos en la oscuridad de la noche. Tan pronto como las luces se encendieron los dos supieron exactamente donde se encontraban. Todo en la casa tenía una decoración con una temática bastante particular: en la entrada había un extraño artefacto hecho con pequeños y relucientes dientes colgando de lo que parecía ser un hilo y formaban una especie de caracol, grandes cuadros de personas con sonrisas perfectas adornaban la sala, donde junto a la chimenea se vislumbraba una colección de tazas en forma de muelas y a su lado toda clase de artefactos dentales. Esa era la casa de Hermione.

-Hermione, ¿Por qué nos trajiste hasta tú casa?- preguntó Harry.

-Hace un par de meses convencí a mis padres en unirse a una misión médica para ayudar a niños de países que necesitan ayuda. Temía por su seguridad, así que decidí mantenerlos alejados de todo esto. Nunca hablaba nada acerca de mi hogar en el colegio y ni ustedes sabían dónde se encontraba, de modo que supuse que este sería un sitio medianamente seguro para permanecer mientras ideamos un plan para reunir y destruir los horrocruxes -

-¿Hermione… de casualidad tienes algo de comer?- dijo Ron.

-Si claro que sí, ha sido una larga noche y los eventos no nos dieron tiempo de cenar, así que prepararé la cena- opinó Hermione mientras se dirigía a otro cuarto que los chicos supusieron era la cocina.

Media hora más tarde, Hermione salió de la cocina cargando algunos platos con comida para que comieran todos. Su alborotada melena denotaba claramente que a ella no le caía muy bien cocinar, lucía cansada y estresada. Mientras los tres terminaban de cenar y mantenían una acalorada conversación acerca de cuáles podrían ser los objetos elegidos por Voldermort para guardar las partes de su alma Hermione se levantó del sillón en el que había permanecido para abrir la puerta principal.

-Llegaron nuestras cosas, voy a tener que deshacer los hechizos durante un momento para que puedan llegar. No envíe nuestras cosas directamente aquí hasta asegurarme de que nadie había entrado antes aquí-. Acto seguido aparecieron en el hall todas las pertenencias incluidas Hedwig y Pigwidgeon, quienes lucían bastante tranquilas en sus jaulas.

-La habitación de la derecha es de mis padres y puedes usarla tú Harry, la de la izquierda es de las visitas y allí dormirá Ron, la puerta del fondo es mi habitación y no quiero que ninguno de ustedes se la pase husmeando allí–

-Wow Hermione, si alguien te escucha juraría que tienes secretos muy oscuros escondidos en tu habitación. ¿Cuántos cuerpos tienes escondidos en tu cuarto?- dijo Ron en tono burlón.

-No seas tonto Ron, es solo que les estoy pidiendo el favor de que respeten mi privacidad. Además soy una chica viviendo con dos chicos y preferiría que no merodearan mucho por mi habitación, una chica debe… mmmmmm cuidar un poco su privacidad – se defendió Hermione mientras el rubor recorría sus mejillas.

-¿De qué diablos estás hablando Hermione?, ¿Acaso crees que Harry o Ron vamos a entrar en tu habitación para hacerte algo malo? Los dos seriamos incapaces de verte como algo más que nuestra hermana menor-. Ron estaba adquiriendo un alarmante tono rojizo en toda la cara.

-¡No me refiero a eso Ron, no seas estúpido!- vociferó Hermione - yo sé muy bien que ni tu ni Harry me haría algo malo, ninguno de los dos jamás me vería como algo más – dijo señalando a sus amigos uno por uno, sin percatarse de que por alguna extraña razón Harry lucia realmente nervioso y sus mejillas se habían ruborizado – Es solo que no quiero que entren en mi habitación sin tocar a la puerta. ¡Es algo tan difícil de comprender!-

-Si lo hubieras puesto así, hasta Crabbe lo hubiese entendido – contestó Ron bastante ofendido.

-Chicos, lamento interrumpir su conversación pero estoy muy cansado y quiero dormir, Hermione ¿podrías enseñarme mi cuarto?- dijo Harry en un intento por salir de allí lo antes posible.

-Cla… claro Harry, es por aquí. ¡Baúl locomotor!- dijo Hermione mientras encanta las maletas de Harry para que los siguieran por las escaleras.

-Aquí podrás descansar Harry- dijo Hermione señalando la una gran y confortable cama doble ubicada en un cuarto completamente blanco y que parecía haber sido ordenado milimétricamente. Tenía sabanas de seda, pero a Harry no le importaba mucho eso. Quería dormir, eso seguramente le borraría los pensamientos que surgieron en su mente unos minutos antes.

Ron claramente se había equivocado al asegurar que ambos miraban a Hermione como una hermana menor, Harry no comprendía si a diferencia de Ron, el hecho de no tener una hermana influía en su perspectiva hacia su amiga, pero definitivamente él veía a Hermione como una mujer. Una mujer a quien siempre quiso cuidar, pero al fin y al cabo una mujer, la cual en algunas ocasiones lucia realmente bien. Sin embargo, esos pensamientos lo ponían bastante nervioso, así que decidió pensar en Ginny y en su próximo encuentro en la boda de Bill y Fleur, y finalmente el cansancio pudo más que cualquier idea y cayó en un profundo sueño, dejando a Ginny como la última figura en su cabeza.