Capítulo 4. Secretos y confesiones

-¿Harry, te encuentras bien?, ¿le sucedió algo malo a Ginny?- preguntó Ron al ver la reacción de su amigo después de leer la carta que había escrito su hermana.

-Eh… sí, estoy bien, y no te preocupes Ginny se encuentra bien. La carta no dice nada malo.- dijo esbozando una sonrisa y dirigiéndose a Hermione agregó – Ginny dice que Krum está muy bien y escribe constantemente.

-Gracias- terció la castaña observando al moreno como si en cualquier momento fuera a desmayarse. Ella no había creído el inútil intento de Harry de lucir normal. Fuese lo que fuese que hubiera sucedido esa carta había provocado una seria melancolía en su amigo.

-Creo que iré a preparar la cena – dijo ella levantándose de la silla.

-Te acompañaré- se ofreció Harry – pero antes Hermione, ¿puedes ayudar a Hedwig?, Ginny intentó hechizarla para cambiarle los colores y no salió muy bien – explico a la vez que levantaba a la lechuza para acurrucarla entre sus brazos.

A ella no le costó mucho saber que había salido mal y encontrar una solución para reparar el problema.

-Listo. Será mejor que no la dejes cazar hoy, aún está aturdida por el golpe de hace un rato- dijo mientras soltaba a Hedwig para que volara libre por la sala. Ron subió para traer a Pigwidgeon.

Los dos se dirigieron a la cocina mientras Ron se quedaba en la sala observando a las lechuzas mientras ululaban felices.

-Mi tía me obligaba a cocinar mi cena desde que era pequeño así que lo mejor sería que dejes esto en manos del verdadero experto- dijo sonriente Harry mientras cortaba los vegetales.

Hermione se ruborizó. Era obvio que ella era una pésima cocinera y su amigo lo había notado. Los dos se divirtieron mucho en la cocina, ambos disfrutaron del momento juntos y finalmente Harry lucía mucho mejor. Para cuando terminaron todas las luces de los vecinos ya se encontraban apagadas, a Ron le crujía el estómago del hambre.

-Creo que Harry seguirá cocinando de ahora en adelante – añadió Ron al ver lo que habían preparado.

-Ronald Weasley, no seas cruel- se quejó Hermione.

Todos comieron rápidamente y subieron a sus respectivas habitaciones. Sin embargo los tres terminaron reunidos en la habitación de Harry antes de irse a la cama.

-Chicos…-comenzó a decir Harry en medio de la conversación –existe algo que yo no les he contado acerca de los horrocruxes. Dumbledore y yo salimos a buscar uno la noche en la que él murió, (eso ya lo sabían). Lo que no sabían es que aun traigo conmigo el falso horrocrux que dejó el tal "R.A.B" y acabo de comprenderlo todo. Sirius alguna vez me comentó acerca de su hermano Regulus, y que él había sido asesinado luego de que decidiera ya no ser parte del selecto grupo de mortífagos del Voldemort. Pero siempre me pregunté ¿Por qué Regulus decidió jugarse la vida, diciéndole a su amo que ya no estaría a su servicio? Suena un poco ilógico. Muchos mortifagos solo están de lado su lado para conservar sus vidas. Creo firmemente en que fue él quien intento destruir los horrocruxes del Señor Tenebroso y muy seguramente fue descubierto por el mismísimo Lord. Además, las iniciales coinciden. No pueden negarme que tengo buenos argumentos- dijo mirando a sus amigos en busca de su aprobación.

-Harry, por supuesto que te creemos- aclaró Ron mientras Hermione asentía con la cabeza demostrando su apoyo.

-Pero Harry, eso solo supone un nuevo reto. Es muy poco probable que Regulus hubiese podido destruir el horrocrux antes de que Vol... Voldemort lo encontrara. - inquirió Hermione-Y muy seguramente el verdadero horrocrux se encuentra en la mansión Black y sabes muy bien que no podemos volver a esa casa-

-Lo sé, y recuerdo haber visto el guardapelo en la mansión mientras realizábamos la limpieza de la casa de Sirius- algo le revolvió el estómago tan pronto pronunció el nombre de su padrino.

-Oaaaaaaaagh –interrumpió Ron mientras soltaba un sonoro bostezo- chicos, creo que iré a dormir. Mañana saldré al callejón Diagon a visitar a Fred y George y después iré a la Madriguera. Quiero visitar a toda mi familia – terminó.

-Está bien Ron, yo me quedaré solo un momento más con Harry, también me gustaría acompañarte. A los tres nos vendría bien visitar la Madriguera mañana. Claro, si no te molesta- dijo Hermione a Ron antes de que este saliera por la puerta.

-No, no me molesta. Me agrada mucho. Entonces mañana iremos los tres al callejón Diagon – dijo Ron y se despidió de sus amigos.

-Harry, podría ver el guardapelo del que hablas- prosiguió Hermione tan pronto como Ron desapareció de la habitación – es que tengo un presentimiento acerca de ello.

Harry aceptó y acercó su maleta para encontrar la copia del artefacto. Tan pronto como Hermione miró el guardapelo soltó un pequeño grito de alegría.

-¡Harry! No es necesario que arriesguemos nuestra vida yendo a la mansión. El horrocrux está en esta casa. Fue una de las cosas que decidí traer de la casa antes de aparecernos en Hogwarts. Lamento haber sacado el guardapelo sin decirte–la chica se sonrojo un poco al confesar que había sacado algo a escondidas de la mansión que le pertenecía a su amigo, pero estaba tan emocionada que su felicidad invadió también al moreno. Era un alivio saber que tenían un horrocrux en sus manos, Harry le hizo saber con la mirada que no estaba enfadado en lo más mínimo, por el contrario, le alegraba que lo hubiese hecho. Sin embargo la castaña estaba tan emocionada que prosiguió - lo saqué de la casa porque se parecía mucho al collar de plata que Malfoy me regaló alguna vez- terminó sin medir ni una sola de las palabras que habían salido de su boca.

-¿Malfoy?- pregunto Harry con una mezcla de incredulidad y celos -¿Por qué diablos Malfoy te regalo una cadena de plata? -

Hermione se había puesto absolutamente roja. Era obvio que no había querido contarle eso a su amigo.

-Mira, te lo voy a contar. Pero tienes que prometerme que nadie más puede saber de esto, ni Ron ni nadie. – dijo severamente- ven, vamos a mi habitación, creo que aun guardo el collar en alguna parte –

Ambos salieron del cuarto principal y se dirigieron al de Hermione. Tan pronto como entraron Harry se percató de que muchas cosas en la habitación estaban decoradas con una palabra peculiar, en la mesita se encontraba un artefacto hecho con hojalata que llevaba impreso "Mimí", así como algunas cartas que Hermione había pegado tras su puerta.

-¿Mimí?- se burló Harry.

-No seas tonto, así me dicen mis padres y mis amigos de la infancia. ¿Ves por qué no quería que ustedes entren aquí?- inquirió Hermione – mira – prosiguió acercando un bonito collar de plata que llevaba una especie de serpiente con dos pequeñas esmeraldas verdes que formaban sus ojos.

-De verdad Malfoy se esforzó mucho en el regalo. ¿Y cuándo exactamente sucedió esto?- exclamó Harry bastante serio.

-Sucedió en primer año. Y Malfoy supuso erróneamente que yo pertenecía a una familia de linaje de magos con el apellido Granger e intentó seducirme. Pero tan pronto como se enteró que yo no era más que una hija de muggles, comenzó a utilizar el término de sangre sucia con el fin de fastidiarme – explico- Yo como venganza decidí no devolverle el collar que me había obsequiado y eso molestó aún más a Draco.

-Vaya Hermione, eres toda una seductora. Deberíamos temerte Mimí – inquirió enfatizando en la última palabra.

-Déjame en paz. Bueno… creo que es hora de dormir. Mañana buscaremos el guardapelo entre las cosas que trajimos de la mansión. Buenas noches, Harry – dijo mientras sacaba a empujones a su amigo de la habitación.

-Duerme, Mimí – dijo Harry entre risas y se dirigió a su habitación a descansar. No esperaba escuchar esa confesión de boca de Hermione. Ahora comprendía aún más la razón del especial odio de Draco hacia Hermione. Era gracioso pensar en la decepción que se debió llevar Malfoy al saber la verdad. Pero eso solo hacía que una pregunta se pasara por la cabeza de Harry ¿Había encontrado a Hermione guapa en algún momento el Slytherin? ¿Cómo él no lo había notado antes?


Bueno, he terminado otro capítulo. Quise ponerle algo de Dramione porque tambien me gusta mucho esa parejita. Espero que lo disfruten :)