Capítulo 9. Una boda y siete almas
-Hermione, no lo hagas – añadió Harry con un tono de exasperación al ver que su amiga se ponía de rodillas para recoger los pedazos del plato que se hallaban en el piso. Cogió su varita y grito ¡Reparo! Inmediatamente el plato quedó como nuevo.
-Chicos, lo… lo siento- dijo Ron e hizo un gesto para acercase a abrazar a Hermione, pero Harry que tenía a la castaña a su lado se adelantó y le rodeó la cintura con su brazo, justo a tiempo para atajar su cuerpo en el aire, aparentemente la noticia le cayó tan mal que se había desmayado.
-¡Ron, ayúdame!- pidió al pelirrojo. Ambos llevaron cargada a Hermione hasta su habitación. La noticia tampoco alegraba en lo más mínimo a Harry, pero definitivamente él tendría que cuidar primero de Hermione y luego se encargaría de sus sentimientos. Una vez en la habitación Ron se ofreció para preparar un té mientras Harry intentaba despertar a Hermione acercando a su nariz un pañuelo empapado en alcohol.
-¿Qué sucedió?- preguntó débilmente Hermione al observar la cara de preocupación del moreno.
-Bueno, pues… o te desmayaste o decidiste tomarte una siesta sin previo aviso en medio de la cocina –le contestó él sonriendo.
Dos pequeñas gotas bajaron desde los ojos y recorrieron las mejillas de Hermione mientras ella se llevaba las manos a la boca. A Harry también se le llenaron los ojos de lágrimas.
Los dos sufrían por amor y lo peor de todo era que sus respectivos amores estaban juntos. Se habían besado la noche anterior. Hermione se sonrojó un poco al recordar el beso furtivo que le había dado a Harry la noche anterior. Él decidió abrazarla y ella acomodó su cabeza en el pecho de Harry, mientras miraba vagamente por la ventana.
Ron se demoró más de lo normal con el té. Ambos supusieron que su amigo debía estarla pasando igual de mal que ellos. Así que cuando él entró por la puerta con dos tazas de té y un par de galletas, ellos sonrieron y comenzaron a comer con mucho ánimo.
-No quiero que vuelva a mencionar el tema en esta casa. Deberíamos concentrarnos en encontrar y destruir los horrocruxes. La comunidad mágica depende de esta misión- comenzó a hablar Hermione – He estado leyendo mucho acerca de magia oscura y encontré algunas cosas de utilidad. Cuando se comete un crimen tan atroz como una muerte, parte del alma de la víctima queda atada al alma del victimario, en el caso de los horrocruxes quedan atadas a la parte del alma que se guarda en el objeto. Esa parte del alma de la persona muerta corroe el alma del asesino. La magia de los horrocruxes sin embargo es muy fuerte para que pueda verse seriamente afectada, pero en algunos libros comentan que el asesino se debilita bastante en el lugar del crimen-
-Pero, en cuarto año yo estuve en el cementerio de la mansión Riddle y Voldemort incluso recobró su antigua fuerza junto al cadáver de su padre quien supongo sería una de las personas que él asesinó para crear su primer horrocrux- interrumpió Harry.
-Exacto, por eso compré el libro en Flourish y Blotts. Resulta que la parte del alma que Vol.… Voldemort restauró en su cuerpo era la parte que quedó después de intentar asesinarte. Esa parte no se vería afectada al acercarse al lugar de los asesinatos. Los horrocruxes funcionan de manera distinta. Sólo la parte del alma que se guardó en medio de la muerte es la que se ve afectada. Una vez el alma está debilitada existen hechizos que permitirán abrir el horrocrux y en ese momento es necesario realizar una maldición para matar esa parte del alma – terminó la chica.
-¿Eso quiere decir que tenemos que aprender a lanzar la maldición Avada Kedavra?- comentó Ron en tono preocupado.
-Sí, y no solo eso. Tenemos que averiguar el lugar donde se creó cada horrocrux y una vez allí acabar con la parte del alma que se guarda - respondió Hermione- tenemos mucho trabajo que hacer entonces. Sin embargo será mejor posponer eso hasta después de la boda. Me gustaría estar presente y no sabemos con qué nos vamos a encontrar en cada lugar al que vayamos- finalizó.
-Dumbledore me habló acerca de las posibles personas a quienes asesinó Voldemort para conseguir cada objeto. Supongo que no perdió el tiempo aguardando a otras víctimas. Lo más seguro es que cada lugar donde consiguió los objetos sean los lugares donde creo sus horrocruxes- comentó Harry.
-Lo mismo pensé yo. Y sabía que Dumbledore te daría posibles pistas. Quizás no alcanzó a contarte como deshacerte de ellos pero te dio la información necesaria para esto. Supongo que el guardapelo fue creado en la casa de los Riddle, ya que era el objeto preciado de la madre de Voldemort y él debió sentir que sería justo que su padre colaborara con ese horrocrux. Una vez haya pasado la boda debemos trasladarnos hacia allá. He estado investigando y el lugar no volvió a ser habitado. Le pedí el favor a tu padre Ron de que averiguara si el lugar estaba vigilado por mortifagos o por el Ministerio y al parecer está limpio. Así que podremos ir hacia allá y comprobar mi hipótesis- sentenció Hermione mientras sus amigos asentían.
El plan parecía bastante inteligente y coherente.
El día siguiente los tres se pasaron gran parte del día decidiendo que objetos llevar a su aventura y practicaron hechizos de defensa. La maldición la realizarían los tres a la vez. Hermione no quiso practicar porque no deseaba ve morir a ningún ser a causa de una práctica. Harry y Ron practicaban con pequeñas moscas que rodeaban las latas de basura en un jardín personal y oculto que se encontraba en el centro de la casa. Finalmente en la noche los tres habían dejado la ropa con la que asistirían a la boda colgada en ganchos, con el fin de estar preparados lo más rápido posible a la mañana siguiente.
El sol apareció antes de lo esperado. Los tres se habían quedado hasta muy tarde practicando y arreglando su respectiva vestimenta. Hermione fue la primera en tomar una ducha seguida de Harry y finalmente Ron, quien lucía realmente cansado. Una vez se cambiaron con ropa deportiva, porque viajarían temprano para ayudar a la familia con los pormenores de la boda, bajaron a desayunar. Ni Harry ni Hermione deseaban encontrarse con Krum o Ginny, sin embargo ambos sabían que eso sería una tarea imposible aquella tarde, así que pactaron no separarse uno del otro y apoyarse mutuamente.
-Bueno chicos como la boda no será hasta la tarde seguramente tendremos que cambiarnos en la Madriguera. Ron por favor lleva a Hedwig y a Pigwidgeon en sus respectivas jaulas. Tendremos que dejarlas con tu madre mientras realizamos nuestra tarea así que será mejor que lleves mucha comida para aves y eso va para ambos – dijo mirando a Harry, los dos asintieron y subieron a buscar a sus lechuzas.
-¿Y tu gato?- preguntó Ron receloso.
-Tranquilo, mis padres se harán cargo. Lo envié con un traslador, ellos lo cuidarán por mí. Nosotros también utilizaremos un traslador, en quince minutos saldremos. Preparen sus túnicas y reúnanse alrededor de la mesa – ordenó la chica. Sobre la mesa se encontraba un extraño artefacto de plata. Harry agarró a Hedwig y se preparó para tomar el traslador. Unos segundos después los tres giraban y se chocaban unos con otros. Luego aparecieron en medio del patio trasero de la casa de Ron.
-¡Harry, Ron, Hermione llegaron!- salió gritando la señora Weasley mientras abría sus brazos para brindarles un fuerte abrazo a los tres-pasen, pasen los demás están adentro –
Tan pronto como dijo eso Harry y Hermione se lanzaron una mirada nerviosa. Ninguno de los dos quería entrar en la cocina en ese momento, pero no podrían pasarse todo el día fuera de la casa escondiéndose del nuevo par de tortolitos.
Entraron en la cocina, sin embargo en el momento que atravesaron la puerta los tres sintieron un fuerte estirón en la pierna, como si una cuerda invisible hubiera tirado de sus pies dejándolos boca abajo. Todos rieron excepto la señora Weasley quien comenzó a regañar a Fred y George. Al parecer ellos no habían sido los únicos objetos de burla de los gemelos.
Contrario a lo que pensaban los chicos la mañana en la Madriguera transcurrió con absoluta calma. Cada vez que Harry y Hermione se encontraban con Ginny o Krum. Ambos comenzaban a hablar entre sí impidiendo que ellos pudieran acercarse. Sin embargo para cuando ya no había ninguna tarea que Harry y Hermione fingieran hacer para permanecer en el jardín, donde se había dispuesto una gran carpa blanca para realizar la boda, se vieron obligados a entrar en la casa. Una vez entraron se encontraron con la tosca cara de Krum y los finos rasgos de Ginny quienes habían estado esperándolos frente a la puerta.
-Tenemos que hablar- dijo Ginny y todos emprendieron de nuevo el camino hacia el jardín.
Los cuatro se sentaron en el mismo lugar donde se habían sentado Harry y Ginny en su anterior visita.
-Chicos… no quiero darle muchas vueltas - comenzó la pelirroja tomando una bocanada de aire para seguir con la frase- Harry, Hermione yo estoy enamorada de Viktor y él de mí. Hemos pensado mucho en ustedes dos y no queríamos decidir nada hasta que supiéramos su opinión- terminó a la vez que tomaba a Krum de la mano.
-Eh … pues no tenemos ningún problema- comentó débilmente Hermione.
En ese preciso momento Harry sentía tanta ira que tomo a Hermione por la cintura y comenzó a decir.
-De hecho no nos molesta. Estábamos preocupados porque nosotros también tenemos algo que decirles. Los dos también nos enamoramos y decidimos que sería justo que ustedes lo supieran. Estuvimos discutiéndolo toda la mañana. Queremos que sepan que los apoyamos y espero que nos apoyen- finalizó mientras jadeaba.
No comprendía bien por qué había dicho eso. Hermione se lo reprocharía, pero si ella se lo iba a reprochar lo mejor sería darle verdaderas razones para protestarle. Así que la tomo a la fuerza por la cintura y acercó su rostro besándola. El estómago saltó incluso más de lo que lo había hecho con Ginny el año anterior. Los dos se unieron en un interminable beso mientras Krum y Ginny los miraban atónitos. Segundos después un par de lágrimas resbalaban por el rostro de la pelirroja.
De nuevo chic s he terminado otro cap. Les di su merecido a Ginny y Krum y hubo un beso :) . Espero que lo disfruten.
