Capítulo 10. El segundo beso
Durante una fracción de segundos, que parecieron durar horas, Harry mantuvo a Hermione fuertemente atada alrededor de sus brazos mientras la besaba tan lenta y sutilmente que terminó flaqueando la frialdad de la chica y ambos se unieron en un apasionado beso. Pero todo tuvo un fin tan violento como lo había sido el inicio. Ambos se separaron y se miraron a los ojos, en ese momento él se percató que rodaban lágrimas alrededor de los ojos de las dos chicas. Hermione se secó la cara con las mangas se volteó hacia Ginny.
-Lo siento- le dijo a la pelirroja mientras se alejaba corriendo.
Harry no entendía el porqué de la extraña actitud de su amiga, realmente había esperado una cachetada de su parte y supuso que todo se desmoronaría cuando la castaña negara lo que él acababa de decir. Sin embargo sus piernas respondieron inmediatamente, se levantó y corrió detrás de la sombra que acababa de cruzar la puerta de la cocina.
-¿Hermione estas bien? Perdóname, fue un impulso. No sé por qué lo hice. Perdóname – suplico luego de encontrarla envuelta en un mar de lágrimas en la habitación que estaba usando.
-Ha… Harry no es tu culpa… no es por eso por lo que lloro. De hecho no estuvo nada mal – respondió al tiempo que su cara se sonrojaba – me… me refiero a decirles eso a ellos, no al beso- añadió al darse cuenta de la cara del moreno.
-Sé que es muy difícil para ti. Para mí también lo es. Pero quiero que sepas que no estás sola y que voy a cuidarte. – Repuso seriamente Harry – y por cierto a mí sí me gustó el beso, salió bastante bien para ser nuestro primer beso- terminó sonriendo mientras cerraba la puerta tras él dejando a Hermione hecha un lio.
Ahora que ellos dos se habían besado todo cambiaría, pensó Hermione. Además el último comentario de Harry le había caído como un balde con agua fría. Él había disfrutado del beso. Por otra parte estaba el duro golpe de la noticia del nuevo noviazgo entre su mejor amiga y su primer amor.
El sol comenzó a colarse indicando que la hora de la boda se acercaba, así que Hermione decidió alistarse para la boda con el único fin de no pensar en lo ocurrido. Eran casi las cinco para cuando todos en la casa estaban vistiendo sus túnicas de gala y esperaban ansiosos el inicio de la boda. Se había decidido que Harry utilizaría la poción multijugos para convertirse en un compañero del colegio de Viktor, la idea le molestaba bastante así que decidió ir a ver a Hermione antes de tomar el vaso de la asquerosa sustancia parecida a lodo verde que le esperaba en su habitación.
-¿Mimí estas allí?- preguntó delicadamente mientras golpeaba la puerta con sus nudillos.
-Adelante, puedes pasar- respondió una voz desde dentro.
-¿Cómo luzco?- inquirió el moreno mientras daba una vuelta en medio de la habitación para mostrar su atuendo.
-Muy guapo – contestó la castaña observando de pies a cabeza a su amigo- Es una fortuna que el amigo de Krum tenga tu complexión, tu túnica servirá. Recuerda que no hablas muy bien el idioma y que tienes acento. Intenta no hablar con muchas personas, estaremos junto a Viktor todo el tiempo para que parezca sospechoso… A mí tampoco me agrada mucho la idea pero es por tu seguridad y la de los invitados- añadió al ver la cara de fastidio de Harry.
-Está bien, me iré a tomar la poción. Por cierto, te ves bellísima, me recuerda a noche a solas en tu casa- comentó el moreno mientras salía de la habitación.
Se le está haciendo costumbre coquetear y después salir de la habitación pensó Hermione. Pero el estómago se le revolvió al pensar en el beso de hace algunas horas.
-Hermione, querida ¿Podrías bajar a ayudarnos a arreglar a Fleur? – interrumpió la voz de la señora Weasley.
La muchacha se apresuró a bajar las escaleras para unirse al resto de mujeres que ayudaban a la novia con su vestido. Minutos más tarde un joven con rasgos toscos y cejas pobladas bajó acompañado de Krum. Ambos parecían haber tenido una discusión bastante acalorada, Ron bajaba tras ellos arreglándose su túnica de gala. Si uno se fijaba en los dos chicos que acababan de aparecer en la sala podría jurar que eran grandes amigos.
-Chicos, por fin bajaron. Ron tu deberás ayudar en la carpa. Harry y Viktor deben ir a sentarse, sería muy curioso que un alumno de Durmstrang ayude en la boda. Hermione y Ginny les harán compañía más tarde – ordenó la señora Weasley mientras abría la puerta para que los tres salieran al jardín.
Se dirigieron hacia la gran carpa blanca que se había dispuesto para la boda. Una vez entraron todo parecía sorprendente. Una gran alfombra roja se encontraba justo en medio de la gran carpa que estaba rodeada de sillas doradas sobre las cuales caían pétalos de rosas blancas que se desvanecían una vez tocaban las cabezas de los invitados. Aquello le recordó a Harry los días de invierno en el Gran Comedor y sintió una punzada de dolor al recordar que este año no volvería. Ambos se sentaron en la segunda fila de sillas a la derecha, todo se encontraba bastante vacío, pero al cabo de unos minutos todos los invitados comenzaron a aparecer en la entrada de la carpa y el lugar se llenó por completo. La familia se sentó en las sillas que se encontraban delante de los dos y Hermione y Ginny fueron a acompañarlos media hora más tarde.
-Fleur ha quedado bellísima. Por cierto Harry, quiero que sepas algo- repuso Hermione luego de sentarse junto a él.
-Dime, Mimí- respondió él enfatizando bastante la última palabra mientras tomaba la mano de su amiga.
-A mí también me gustó el beso. Fue un muy buen primer beso- susurró ella a su oído.
-Segundo beso si contamos el que me diste aquella noche en tu casa – dijo Harry sonriéndole.
Hermione quedó estupefacta. Él lo sabía, sabía lo del beso.
ooooooooooooooOOOOOOOOOOOOOOOOOOoooooooooooooooo
Chic s. Lamento no escribir antes, tuve mucho trabajo y esta es la hora en la que pude escribir. Prometo publicar otro capitulo pronto. Un abrazo y que lo disfruten.
