Capítulo 12. Él no volverá

Tan pronto como entró, la chica sintió el delicioso olor de la comida. Junto a una larga mesa de madera habían dispuesto un gran banquete para los invitados, que en ese preciso instante inundaba todo el lugar con un aroma exquisito. Hermione se acercó y comenzó a servirse pastel de carne con un poco de jugo de calabaza. Los platos le recordaban Hogwarts, la larga mesa del comedor, sus reuniones matutinas con sus amigos y especialmente a Harry, ya que después de todo muchos de los platos servidos allí eran sus favoritos.

Una vez terminada la cena, el padre de Ron invitó a la chica a bailar y ella aceptó gustosamente, mientras la madre de su compañero daba pequeños saltitos y aplaudía alrededor de ellos, todos lucían muy felices. Hermione sin embargo, no dejaba de sentir una repentina angustia cada vez que pensaba en el acontecimiento con Harry, e intentaba reprimir una sonrisa al recordar el último beso. ¿Qué pensarían los padres de Ron si supieran que estaban frente a la persona que estaba disputándose un hombre con su hija? Seguramente nada bueno, pensó. Pero no podía negar que la emoción que había sentido al ver a Harry acercarse a ella y besarla, no la había sentido nunca, ni siquiera cuando salía con Viktor.

Harry, o más bien el tímido alumno de Durmstrang se paseaba por la carpa mientras charlaba con Ron y Krum para no levantar sospechas. Ginny por su parte intentaba mantener cierta distancia con el grupo dada la incómoda posición en la que se encontraba. Hermione de vez en cuando intentaba lanzar una que otra mirada furtiva a la pelirroja, quien pareció estar a punto de llorar en más de una ocasión.

La fiesta transcurría con total normalidad, hasta que una sorpresiva mano tomó a Hermione por el hombro. Era Ron y le dijo que deseaba hablar con ella. Ambos salieron a hablar fuera de la carpa.

-Hermione…- comenzó a decir el muchacho en un tono vacilante- Harry acaba de marcharse. Te dejó una carta. Estuve discutiendo toda la noche con él y le dije que nos necesitaba y nosotros a él. Pero me dijo que Dumbledore le había encargado una misión muy riesgosa y que debía hacerla solo.- sentenció.

Hermione salió de la carpa justo a tiempo para vislumbrar una silueta que se alejaba de la casa. Comenzó a correr con toda la fuerza que su cuerpo le permitía. Él no podía marcharse. No podía dejarle ir. Si algo malo le pasaba quería que fuese a su lado.

-Ha… Harry, no te vayas- dijo la chica jadeando cuando por fin pudo alcanzar a su compañero- no voy a permitirlo- replicó seriamente.

Harry la observó con una expresión vacilante. Finalmente la tomó del rostro y se acercó suavemente a ella

-Mimi, ¿De verdad crees que yo voy a arriesgar tu vida ahora? ¿Crees que Tom Riddle no sospechará mis sentimientos por ti? Snape tuvo acceso a mis pensamientos en quinto año y creo que alcanzó a hacerse una idea de lo que significas para mí. Ahora tú y Ron son lo único que me queda en el mundo y no pienso arriesgarlos en esta misión. Dumbledore me la encomendó a mí, y me dijo explícitamente que los dos debían quedar fuera de esto. Y no hay discusión- Finalizó al ver que la morena comenzaba a replicar.

La rodeó con sus brazos y juntos se quedaron abrazados por una larga fracción de tiempo. Un par de lágrimas resbalaban por las mejillas de Hermione. Ella comprendía que no había forma de hacerle cambiar de opinión. Siempre había sido así, y eran las desventajas de enamorarse de alguien con tanta valentía como terquedad.

Harry vaciló durante un segundo y luego acarició el rostro de la morena en un afán de secar sus lágrimas. No quería llorar frente a ella. Especialmente ahora que se encontraba vulnerable. Sacó una carta del bolsillo y se la entregó. Luego replicó.

-Vete o sospecharán, me gustaría que pudiera despedirme con mi verdadero rostro pero es muy peligroso ahora.

Con un rose de labios apenas perceptible a las miradas, pero evidentemente más cargado de amor que de pasión, se despidió de Hermione. Ella apenas podía articular palabras. No podía entender la montaña rusa emocional por la que estaba atravesando.

Decidió entonces abrir el sobre que llevaba en las manos y junto a una nota que decía "Volveré tan pronto como las circunstancias me lo permitan, pero definitivamente mucho después de que mi corazón empiece a extrañarte", había una fotografía de Harry, Ron y Hermione en primer año. Comenzó a recordar aquellos tiempos en los que los tres habían tenido diversas aventuras en el colegio. Parecían un juego en comparación a lo que estaban viviendo ahora.

De repente sintió un ruido que se acercaba a ella, en el interior deseaba que fuese Harry arrepintiéndose de la decisión tomada, pero sus ilusiones se vinieron abajo cuando vio una espesa y pelirroja mata de cabello acercarse. Rápidamente se guardó la nota y dejó solamente la fotografía a la vista.

-¿Estás bien Hermione? Me ha parecido que esta despedida ha sido especialmente difícil para ti y para Harry y quise saber cómo estabas.

-Bi… bien, supongo- comentó ella secándose las lágrimas – él no volverá, ¿Verdad?- terminó a la vez que grandes gotas salpicaron su vestido.

Ron la abrazó y musitó

-Volverá pronto, ha mencionado a Malfoy y algo relacionado con una misión, dijo que volvería pronto, pero que por ahora permanecería alejado. Tranquila, lo convenceremos de dejarnos ayudarle la próxima.

Luego de eso entraron a la carpa y terminaron de celebrar la velada.


Las semanas que precedieron a la partida de Harry sucedieron con normalidad. Salvo por la sorpresa que se llevaron los Weasleys al enterarse de la decisión del moreno, todo siguió conforme al plan. El frío pronto se hizo más agudo y Hermione aprovechaba sus momentos libres para leer de artes oscuras o visitar la madriguera. La señora Weasley intentaba, con toda la poca prudencia que la caracterizaba, consolar a Hermione por la relación de su hija con Krum, lo cual terminó provocando que la castaña dejase de ir por un par de días.

Luego de algunos días terminó sintiéndose culpable por su reacción al enterarse de la relación de Ginny y Viktor y sobre todo había considerado una niñería su actuación con Harry. Sin embargo, tan pronto como comenzó a actuar un poco más normal con todos, los nervios se calmaron y se restableció la paz en la madriguera.

Entre más pensaba Hermione en Harry menos respuestas encontraba. De hecho, abría un serpenteante camino de preguntas incómodas que pronto decidió abandonar ante la perspectiva de no volver a ver a Harry en meses. Su casa parecía mucho más grande ahora que ni sus padres ni su amigo estaban en ella. Aunque Ron iba a hacerle compañía algunas noches, jamás se volvió a abrir otra botella de whiskey ni jamás hubo una noche donde los dos pudieran abrirse emocionalmente y contar sus secretos como con Harry.

Una tarde muy cerca de llegar la noche en la Madriguera, estaban todos reunidos en el jardín. Aprovechando que aún era posible salir a tomar un paseo, ya que se acercaban los días de frío, decidieron aventurarse en un bosque cercano a la casa. Los gemelos, Ron, Hermione, Ginny y Viktor caminaban tranquilamente por entre una hilera irregular de altos árboles cuando de repente un estallido irrumpió la calma que la naturaleza ofrecía.

-¡Eres un idiota Potter, un poco más idiota y habríamos muerto hace dos segundos. Al menos en eso Granger era visiblemente mejor que tú, digo… en aquello de pensar las cosas!- gritaba alguien a unos trescientos metros de donde se encontraban.

Todos, excepto Krum, se miraron los unos a los otros con una mezcla de confusión e incredulidad.

-¿Malfoy?- preguntó Fred – ¿Qué hace el imbécil aquí?

Diez segundos después dos jóvenes, uno con una espesa melena negra y el otro con un alborotado y maltratado cabello platinado se acercaban a ellos. Jadeaban y tenían varios signos de haber luchado contra un gran arsenal de mortífagos.

Hermione contuvo las lágrimas de alegría y terror entremezcladas al ver a Harry allí. Estaba herido, pero vivo. Había regresado.