De repente, antes de que nadie pudiera reaccionar, los gemelos Weasley levantaron sus varitas hacia los recién llegados.
-Confirma que eres Potter. Y explicanos ahora mismo qué carajos hace Malfoy contigo.- sentenció Fred con un tono un tanto preocupado.
-Travesura realizada- exclamó Harry - Snape está muerto y Malfoy está de nuestro lado-
-¡Snape murió por tu culpa! ¡ Te lo dije Potter, Severus no lo merecía! - grito Malfoy de forma lastimera.
-Cállate, tu madre está a salvo, fue lo que me pediste luego de que tu padre fuera asesinado. Snape nos ayudó, pero eso no lo exime de ser el asesino de Dumbledore- reclamó Harry exaltado - Ahora me encargaré de ambos, pero por favor no me juzgues por lo que evidentemente fue un error de Snape. Hermione, - dijo volteandose hacia ella y sacando una gran maleta de detrás de Malfoy - ¿podrías revisar que no esté encantada para ser rastreada?- finalizó a la vez que clavaba la mirada en Draco que estaba a punto de protestar.
Algo extraño pasaba entre los dos. Malfoy jamás había sido tan complaciente con Harry. Ni siquiera a regañadientes.
-Ahora, vamos a necesitar algo de ayuda para curar un par de heridas y creo que Malfoy necesitará comida. ¿Podrían decirle a su madre…?-
Pero Harry no terminó la oración antes de que todo el grupo de pelirrojos saltara y chillara como signo de protesta.
-¡Ni se te ocurra!- Dijo George que aún mantenía la varita en alto y apuntando a Malfoy- ¿Cómo sé que este idiota no te encantó con la maldición imperius?
-Hermione- replicó Fred al tiempo que todos volteaban a verla - Podrías asegurarte de que no pasa nada extraño aquí.
-Pues… - comenzó Hermione con cierto aire de nerviosismo- es difícil saber si hay encantos sencillos sobre alguien. Pero en el libro que leí la semana pasada dice que la magia oscura siempre deja una huella sobre su perpetrador. Si me permiten acercarme a Malfoy puedo cerciorarme- terminó.
- Nosotros te protegeremos- dijeron los demás.
Hermione que llevaba semanas extrañando a su amigo sintió una punzada de dolor al ver que era imposible hacer siquiera una mínima muestra de felicidad hacia el regreso de Harry. Lentamente se acercó a los dos y vió en el moreno una mirada perdida e incómoda. Evitaba su mirada. Lo cual provocó una interminable sensación de vacío y náuseas que fue rápidamente interrumpida por la urgencia de su misión.
Tomó las manos de Draco y murmuró un par de palabras en latín. De repente dos hilos de oro en estado plasmático surgieron de la mano de los dos recién llegados.
-Ha… Harry. ¿Un juramento inquebrantable?- dijo Hermione al tiempo que Malfoy esbozaba una mueca de satisfacción y superioridad.
-Si-, replicó Harry sin dejar a un lado su rostro inexpresivo. - La hicimos los dos- Ahora si pudiéramos ir a La Madriguera y descansar, agradecería muchísimo hacerlo ahora- sentenció.
Hermione asintió en señal de que todo estaba bien con su amigo y Ron corrió a abrazarlo. Automáticamente el semblante de Harry cambió y una gran sonrisa atravesó su rostro provocando en todos un cierto alivio momentáneo.
Se dirigieron todos a la casa a paso lento debido al estado de los llegados. Tan pronto cruzaron el umbral la señora Weasley salió a recibirles.
-Harry querido, ¿cómo te encuentras? ¿Es el hijo de Lucius tu invitado?. Iré a preparar algo de comer. Mientras tanto Ginny y Hermione, las dos que tienen más conocimiento de tratar heridas ¿pueden ayudarme con los chicos? -
-Hermione, tú ve con Draco, sus heridas son más graves- dijo Harry- Ginny te agradecería que me ayudes, si quieres Krum puede venir contigo también- añadió al ver la reacción de todos.
Hermione se sintió traicionada ¿Por qué Harry no quería estar a solas con ella? ¿Se habría enterado de algo? ¿Habrían cambiado sus sentimientos hacia ella en tan solo unas semanas? ¿Cómo la señora Weasley sabía de Harry y ella lo ignoraba todo? Tomó sus cosas y subió con el rubio a una habitación en el segundo piso. Malfoy había mantenido bien vigilada la maleta que Harry le había pedido revisar y la había llevado consigo. Al observar con cuidado, Hermione pudo distinguir dos S grabadas en oro en un lado del maletín.
-¿Es de Snape?- preguntó a Malfoy mientras él se acomodaba en la cama.
-Eres observadora Granger, vaya que sí. Mucho más que tu imbecil amigo- continuó mientras el rostro de Hermione se tornaba de color rojo - No te enojes, es un halago. Severus nos lo entregó antes de morir. Le dijo a Potter cómo abrirlo… bueno nos lo dijo a los dos pero yo no entendí un carajo. Mira si quieres. Es lo único que queda de mi mentor. Así que una vez Potter lo abra me quedaré con el maletín-
Hermione había avanzado rápidamente en artes oscuras durante las últimas semanas. Y aunque la práctica no le gustaba del todo, un par de veces se vió sorprendida mejorando sus hechizos en medio de la sala de estar de su casa. Luego de inspeccionar el maletín concluyó que no había nada sospechoso en él. Así que lo hizo a un lado para concentrarse en Draco.
-Malfoy necesito que descubras las zonas donde tienes heridas. Y cuéntame un poco cómo has terminado así- dijo ella más concentrada en las pociones que sacaba de una cajita de madera que en el rubio.
-Vaya Granger… sabía que eras directa, pero no pensé que en tan solo 5 minutos me pedirías que me quite la ropa enfrente tuyo- dijo mientras se quitaba la camisa manchada de sangre y de un extraño líquido color negro- Como verás algunas heridas son muggles, así que supongo que sabrás tratarlas con agilidad, sin embargo otras - replicó señalando una larga pero superficial herida negra que le atraezaba el pecho- son maldiciones, así que tendremos que ir con un especialista- concluyó con mala cara.
Lo que de verdad le sorprendió a Hermione no fue la característica altanería de su compañero, sino la situación física en la que se encontraba. Su cuerpo denotaba una seria insuficiencia de alimentos, lo cual había sobrevenido en una delgadez un tanto enfermiza. Si bien algunos músculos se mantenían normales, el aspecto general del muchacho daba muestras del inicio de un cuadro de desnutrición. Eso, sumado al sutil pero notable brillo de tristeza en sus ojos hizo que la castaña no replicara nada odioso esta vez.
Comenzó curando lo que Draco había denominado heridas muggle, que no eran pocas y provocaban pequeñas contracciones de dolor en él. Luego, finalmente se sentó a examinar la gran herida del pecho. En cuanto Hermione se acercó a Draco este se reincorporó dando un saltito bastante torpe.
-Quédate quieto Malfoy- dijo ella - aunque soy una sangre sucia he estado estudiando artes oscuras. Es algo que dolerá un poco pero afortunadamente aún estoy a tiempo de contener los efectos- finalizó percatandose de que se encontraba a solas en la habitación con un chico semidesnudo.
En cuanto inició a tratar la herida volteó a mirar a Malfoy para asegurarse que el dolor era soportable para alguien en su condición, pero él aprovechó la oportunidad para molestarle una vez más.
-No te preocupa que nos vean tan cerca, Mimí- dijo.
Esto provocó que Hermione se ruborizara y hundiera su dedo untado en ungüento sobre la herida. Draco chilló de dolor y ella se levantó de su silla.
-No uses más ese nombre, ¿me entendiste?. Ya está puedes cambiarte. Pídele a alguien ropa limpia- replicó acaloradamente la castaña.
Malfoy que se debatía entre la risa y el dolor levantó las manos en señal de paz mientras ella abandonaba la habitación.
En la otra habitación la tensión estaba lejos de irse. Mientras Ginny intentaba curar las múltiples heridas de Harry, Krum miraba a los dos como si en algún momento pudieran besarse.
-Harry, ¿por qué no le pediste a Hermione que curara tus heridas? Estás por mucho en peor condición que Malfoy y ella sabe mucho más de artes oscuras que yo- dijo.
-No quiero que Hermione me vea así, ayúdame un poco tú y luego le pediré algo de ayuda para las heridas más problemáticas. Malfoy es un llorón así que preferí que lo ayudara primero- contestó intentando disimular la incomodidad de la pregunta.
La pelirroja pareció estar un tanto decepcionada con la respuesta que obtuvo, así que se limitó a curar las heridas que pudo y salió acompañada de Krum a buscar a Hermione. La encontraron visiblemente alterada y tomándose un té en la mesa del comedor. En cuanto le comentaron lo sucedido ella tomó la cajita llena de botellas con diferentes líquidos y subió al tercer piso en busca de Harry.
En el camino se encontró a Malfoy que se había cambiado la ropa por algo que seguramente la señora Weasley le había obligado a ponerse. El sweater rojo con una gran letra F bordada en el pecho le iba bastante grande a Malfoy, sin embargo él caminaba con el mismo aire de superioridad y fanfarronería de siempre. Siguió a toda prisa por las escaleras hasta encontrarse con un maltratado Harry recostado en la cama.
-Por Dios Harry… ¿qué ha pasado?- dijo conteniendo un par de lágrimas y acercándose rápidamente a él.
-Bueno, al parecer sin Ron y sin tí la cosa no me va tan bien como siempre. Debemos ir a tu casa y les contaré lo que sucedió.- dijo esbozando una leve sonrisa- Los miembros de la orden están al tanto.
Durante más o menos media hora ninguno de los dos se dirigió al otro. Hermione trataba diligentemente las heridas del moreno que eran evidentemente más graves que las de su primer paciente.
-Ya está- inquirió ella dejando su mano levemente posada sobre el pecho de él - dolerá un poco durante la noche, pero no habrá efectos de las maldiciones- ven a comer y luego iremos a casa a descansar-
-Gracias, por todo- dijo él incorporándose de golpe y abotonando su camisa.
Cuando bajaron vieron que la señora Weasley no había escatimado ni un poco en la comida. Sobre la larga mesa había algo más parecido a un festín de Hogwarts que a una cena familiar.
-Ven Harry querido, come un poco que necesitas recuperar fuerzas- dijo ella al tiempo que le servía una generosa porción de puré - y tú también Draco, tú condición es peor que la de Harry- declaró.
Malfoy no se tomó nada bien el comentario, porque lanzó una mirada fulminante a la madre de Ron. Sin embargo, el hambre terminó por ganarle al orgullo y terminó comiendo varias raciones extras de todo lo que había en la mesa. Extrañaba una comida así, hacía mucho que la mansión Malfoy no tenía una razón para celebrar y antes de la muerte de su padre las cenas se limitaban a uno o dos platillos que se comían en el más absoluto de los silencios.
Por primera vez en mucho tiempo, la casa de los Weasleys atravesaba por una cena en total tensión. Los gemelos y Ron no apartaban la mirada de Malfoy y aunque los demás intentaban esforzarse por mantener el buen ánimo, sus intentos fueron en vano. Por su parte, Harry había decidido firmemente ignorar a Hermione durante la cena.
Finalmente, muy cerca de media noche Harry, Ron y Hermione, acompañados de Malfoy, abandonaron la casa de Ron y fueron al lugar de la chica. Tomaron medidas necesarias para que Draco no se percatara de la ubicación del nuevo cuartel, entraron a la sala y encendieron la chimenea.
Harry les mostró a sus amigos que se sentaran y él y Draco se ubicaron junto a la chimenea.
-Chicos comenzaré con la historia- dijo - Le he pedido a Malfoy que esté aquí porque existen fragmentos que desconozco y dada la prisa de nuestro escape no tuve la oportunidad de preguntarle- sentenció mientras dirigía una sería mirada a su acompañante.
-Hace algún tiempo venía investigando la posible ubicación de los horrocruxes. Como saben los dos. Dumbledore y yo estábamos en su cacería cuando fue asesinado. Lo que me llevó a la pista de donde podría estar el guardapelo de Slytherin. Sabía que lo había visto antes, pero tuve mis dudas ya que lo había visto tantas veces en el pensadero de Dumbledore que terminé por creer que eran ideas mías, hasta que un día estando en la Madriguera tu madre preguntó por un veneno para dooxys- continuó mirando a Ron.
-Fue allí cuando todo vino a mi mente tan claro como si hubiera sido el día anterior. Recordé que durante la limpieza de la casa de Sirius habíamos terminado tirando el guardapelo a la basura después de muchos intentos vanos de abrirlo. Todo coincidía. R.A.B., Regulus, el hermano de Sirius que fue mortifago, seguramente decidió luchar contra Voldemort desde el interior. No puedo saber cómo se enteró de los horocruxes, pero estoy seguro que murió a manos del mismisimo Voldemort. Un ataque de pánico me atravesó inmediatamente ante la perspectiva de haber perdido tal vez para siempre el verdadero horrocrux, pero otro recuerdo fugaz atravesó mi mente y me dió esperanzas. Sirius había regañado a Kreacher ese mismo día por estar tomando cosas de la basura y guardandolas para su señora ama, la madre de Sirius. El elfo seguramente sabía que era un objeto valioso, al contrario de nosotros, y decidió guardarlo en la casa. Lo más probable era que cuando Kreacher abandonó la mansión Black fuese a buscar a Voldemort y llevase consigo todas sus pertenencias. Su ubicación entonces era un misterio. Sin embargo, era posible que fuese a otra mansión a ofrecer sus servicios mientras fuese seguro regresar a la casa de Sirius, dado que era un elfo con tradiciones de esclavitud bastante marcadas. Se me ocurrió entonces que podría estar en la Mansión Malfoy. Y allí venía otro inconveniente. No sabía dónde carajos estaba ubicada. Fue allí donde decidí escribir a la profesora McGonagall para que me permitiera tener una entrevista con Dobby. Necesitaba conocer dos cosas: si Kreacher efectivamente estaba donde suponía y Snape frecuentaba también el lugar.
Me reuní con Dobby con la esperanza de que él lo investigara utilizando las conexiones entre elfos. Él aceptó gustosamente, y al cabo de tres días recibí una carta confirmando mis sospechas. Fue allí cuando decidí abandonarlos. Me fui a la caza de Snape, sabiendo que estar solo supondría para mi una ventaja, dado que él utilizaría todo lo que supo de mi en las sesiones de oclumancia- sentenció.
Draco miraba a un lado y a otro como si un nuevo mundo acabase de aparecer frente a sus ojos. Estaba claro que Voldemort jamás le había considerado un miembro tan importante como para mantenerlo al tanto.
-Sabía que Voldemort estaría presionando a Snape para hacer pociones, lo cual me hizo pensar que necesitaría suministros especiales. Sobre todo si se trataban de pociones por así decirlo "no benéficas". Comprar en el callejón Diagon sería arriesgado y mucho más siendo prófugo. Supuse dos cosas, las compras debía hacerlas en el callejón Knockturn y debía usar a otra persona para hacerlas, así que tomé mi capa de invisibilidad y vigilé a cada uno de los compradores del callejón y le seguí hasta sus casas. Fue bastante agotador, lo cual me tomó más de una semana. Cuando estaba apunto de rendirme, una de mis anteriormente infructuosas persecuciones dió fruto cuando al parecer el efecto de la poción multijugos terminó antes de que Snape pudiera llegar a su guarida. Decidí entonces plantarme y vigilar cada entrada y salida del mismo. Tal y como lo pensaba, luego de mas o menos cuatro días un hombre con aspecto senil salió de la casa de Snape. Le perseguí y me llevó a una gran mansión en las afueras de Londres. El siguiente paso era acceder a la mansión. Estaba pensando en ello cuando las puertas se abrieron de par en par y ví salir a la familia Malfoy mientras un grupo de mortifagos y Voldemort los perseguían. Aproveché la agitación del momento para intentar entrar con la capa a la mansión. Al inicio tuve mis serias dudas en cuanto a la facilidad del acceso allí, pero no noté nada diferente mientras los Malfoy habían atravesado la verja principal. Luego me enteré que tuve mucha suerte en ese momento y que el azar estuvo de mi lado. Tan pronto como entré Voldemort levantó su varita hacia Draco. Amenazó a Lucius con asesinar a Draco si no entraban a la casa. Los Malfoy se rindieron al ver que por detrás un ejército de mortifagos les rodeaba y los desarmó antes de que ninguno pudiese siquiera defenderse. Voldemort ordenó que a Draco y a su madre los llevasen a las mazmorras de la casa mientras él llevó a Lucius y Snape, consigo. El último había perdido el efecto de la poción multijugos nada más atravesar las puerta, por ello me sorprendió que nada sucediera cuando entré.
Los tres se dirigieron a una amplia habitación con cortinas oscuras y paredes pintadas de un deslumbrante tono esmeralda. Lucius se paró frente a Voldemort y Snape y comenzó a suplicar por perdón, pero ninguno de los dos pareció inmutarse. Voldemort interrumpió a Lucius para dejarle claro que la única razón para mantenerlo vivo era que había logrado proveer un lugar seguro para el cuartel y que los hechizos funcionan siempre que haya un Malfoy en la mansión. Luego de eso le dijo que solo Draco le sería útil a partir de ahora y que tomaría a Narcissa como garantía. Snape intentó protestar pero antes de que se dijera algo Voldemort levantó la varita contra Lucius y le asesinó- terminó Harry al mismo tiempo que un par de lágrimas brotaban de los ojos de Draco.
-No pensé que sería la última vez que vería a mi padre, intenté convencerlo que esperemos la señal de Snape pero él estaba tan nervioso que quiso que salieramos antes de la mansión. Dijo que no confiaba en Severus y ese fue su grave error.- Interrumpió Malfoy entre sollozos. - ¡Y tú Potter dejaste que los mataran, a Snape y a mi padre y no hiciste nada para impedirlo! - gritó mientras agarraba a Harry del cuello. Sus ojos denotaban rabia profunda y su expresión parecía salida de una película de terror.
Harry había levantado la varita contra Malfoy pero Hermione los detuvo al instante.
-¡Basta ya los dos! Iré a preparar un té para ambos. Pueden continuar con la historia mañana temprano. Pero por lo pronto es mejor que se calmen. Malfoy - musitó mirando al rubio- necesitas descansar y sobreponerte de lo de tu padre. Y ustedes dos - comentó con voz autoritaria - preparen un lugar para Malfoy mientras preparo el té- finalizó.
-Si no te molesta te ayudo con el té, quisiera permanecer lejos de Malfoy un momento. - dijo Harry - Ron si no te importa podrías ampliar la casa para hacer aparecer una habitación extra. Lo más lejos de mí que fuese posible. De momento, Malfoy está desarmado pero si intenta hacer algo lánzale una maldición. No me importa - terminó por decir.
Malfoy lanzó una mirada de desprecio y miedo y se fue escaleras arriba seguido de Ron. Mientras tanto Hermione y Harry se dirigieron a la cocina.
Tan pronto como estuvieron a solas, la enorme coraza de frialdad de Harry pareció desvanecerse, abrazó a Hermione y le dió un beso en la frente.
-Gracias a Dios estás bien. Lo siento por partir así y llegar con Malfoy. Lamento también haberte ignorado frente a él pero no termino de fiarme de su cambio de lealtades. Tengo a su madre conmigo pero con Malfoy no se sabe nunca qué hará cuando la desesperación lo consume. Tampoco quiero que sospeche que tú y yo mantenemos algo cercano. Tiene que ver con el juramento inquebrantable pero ahora no puedo contarte. Es peligroso mientras Ron esté aquí. Te comentaré mañana. Te extrañé, y no sabes lo que me costó no correr a abrazarte en cuanto te vi en el bosque- susurró al oído de ella provocando en ella un pequeño impulso eléctrico que recorrió todo su cuerpo. Ella puso sus brazos alrededor de la cintura de Harry y permanecieron en silencio hasta ser interrumpidos por los pasos que provenían de la escalera.
-Ya está todo listo - confirmó Ron - Malfoy ha dicho que prefiere dormir, así que tomaremos el té los tres. Harry puedes seguir contándonos si quieres. Mañana puedes darnos una versión que afecte menos a Draco- dijo.
-Me convendrá más. Necesito que Malfoy hable. Pero han visto que su condición no es la mejor. Sin embargo, sospecho que es una pieza clave aunque él no lo sepa. - concluyó Harry un poco más calmado - Vamos tengo mucho que contarles - comentó dirigiéndose hacia la sala una vez el té estuvo listo.
