Bella Cullen pov.

Dios, no podía creer lo que mis padres me acaban de decir, soy mitad vampiro y humana, por eso mi crecimiento es diferente, por eso no convivía por demasiado tiempo con otros niños y nos cambiamos de ciudad cada que mi cuerpo cambiaba, ahora me pregunto por qué me dejaban ir a la preparatoria por fin, lo preguntaría cuando me despertará, estaba cansada, así que me acosté y me quede dormida enseguida. Desperté cuando eran las 3 de la mañana, tenía hambre, así que silenciosamente bajé a la cocina y encontré a mi madre haciendo lo que parecía pollo.

-Siento despertarte-le dije nerviosa.

-Algo que no te dijimos es que no dormimos, espere a oír que te levantabas para hacer tu cena/desayuno, ya que te dormiste sin cenar-me dijo muy segura, me sorprendió el saber que no dormían. -Y tenemos un oído que oímos desde lejos.

- ¿Ósea que nunca me poder escapar de noche como los adolescentes normales? -le dije curiosa, ya que había estudiado lo que mamá me enseñaba.

-Creo que no, pero si quieres te doy permiso de salir de noche, si prometes no meterte en problemas-me dijo dándome mi desayuno.

-Gracias-le dije con una sonrisa.

-Queremos que tengas una vida normal de ahora en adelante, ya que tus cambios no serán tan cambiantes que antes y podemos quedarnos más tiempo aquí-me dijo muy segura.

-Gracias a dios-le dije muy feliz.

Desayune y luego fuimos a ver una película, donde creo que me quede dormida después de unos minutos.

Los días pasaban volando, mañana sería mi primer día de clases en una escuela, mis padres me enseñaron a correr de manera humana y como fingir respirar como que estaba cansada de manera humana, ya que por mi lado vampiro no me cansaba igual que los humanos. Cené temprano y dormí como bebé o eso decía mi mamá cuando no me levantaba para nada hasta que amanecía o debía hacerlo. Me desperté con el despertador, tomé una ducha y me puse mi ropa nueva, esperaba encajar en la escuela y tener amigos. Baje a desayunar y mi madre me sirvió enseguida, comí y me lave los dientes, tome mi mochila, me esperaban en la puerta, mamá me llevaría a la escuela, ya que no tenía coche.

-Mucha suerte, hija, espero que todo salga bien y sabes que cualquier cosa nos puedes llamar-dijo papá con una sonrisa nerviosa.

-Gracias y no te preocupes-le dije con una sonrisa y un abrazo.

Salimos de la casa y subí al coche de mi madre, todavía me impresionaba ver los edificios tan altos y la ciudad tan grande. Llegamos a la escuela y había demasiados estudiantes, temblé del miedo, mamá me tomo la mano y me acompaño con la secretaria.

-Buenas tardes, soy Isabella Cullen y vengo por mi horario-le dije con una sonrisa.

-Sí, claro-dijo checando unos papeles, me entrego el horario y un mapa de la escuela. -Aquí esta tu horario y un mapa, y esta hoja la tienen que firmar los maestros y traérmela al finalizar las clases-me dijo con una sonrisa la secretaria.

-Muchas gracias-le dije con una sonrisa y salimos de la salita, vi el mapa y me lo aprendí enseguida, tenía una buena memoria.

-Buena suerte, espero que todo salga excelente-me dijo mamá con una sonrisa, aunque sabía que tenía miedo, me abrazo.

-Muchas gracias-le dije con una sonrisa.

Tomamos los diferentes caminos, ella al estacionamiento y yo a mi primera clase de matemáticas, me encantan los números. Llegue y no había demasiado alumnos, el profesor me firmo la hoja de asistencia, me senté en un mesabanco, una chica se sentó a mi lado y me sonrío, le regrese la sonrisa.

-Hola, soy Alice Brandon-me dijo con mucho entusiasmo.

-Hola Isabella Cullen, pero me puedes decir Bella-le dije con una sonrisa.

-Oh Bella, encantada de conocerte.

-Igualmente-le dije y nos callamos ya que el profesor comenzó la clase.

Fue mucha explicación de lo que veríamos el semestre, un poco aburrido, pero termino y Alice me pregunto por la clase que me tocaba y resulto que teníamos el mismo horario, excepto por la clase de elección de uno mismo. Caminamos en dirección a la clase.

- ¿Y qué te gusta hacer? -me dijo con curiosidad.

-Me encanta leer, escuchar música, ir de compras-le dije con una sonrisa. - ¿Y a ti?

-Me encanta ir de compras, así que seremos excelentes compañeras junto a mi hermana Rosalie, escuchar música, salir de paseo con mis hermanos-me dijo con entusiasmo. - ¿Tienes hermanos?

-No-le dije con tristeza, ya que siempre quise uno, pero ahora entendía por qué nunca me dieron uno y jamás lo tendría. - ¿Y cuántos hermanos tienes?

-En realidad uno, que se llama Edward y mis papás adoptaron a Rosalie, Jasper y Emmet-me dijo con una sonrisa cuando entramos al salón, así que fui con el profesor por la firma, me senté al lado de Alice.

La clase fue igual que la primera, salí con Alice y fuimos a la siguiente clase conociéndonos más.