Bella pov.

La cena y la obra fueron excelentes, mi padre estaba celoso de Edward, pero era su pequeña y tenía entendido que así son todos con sus hijas. A la mañana siguiente; me levanté cansada, pero que importaba de pensar en verlo tenía energía renovada, me arregle y baje a desayunar, mamá me había hecho café, siempre sabía que necesitaba.

-Gracias mamá-le dije con una sonrisa.

Desayune y desperté mejor, salimos con tiempo suficiente para llegar a la escuela, salude a los chicos y Alice me abrazó con demasiada energía, estaba emocionada como nunca, caminamos a nuestra clase, era aburrido los repasos, los temas ya me los sabía, tenía una buena memoria al igual que los vampiros. Salí al baño; ya me andaba, salí y me encontré con Jacob, sentí molestia de verlo, recordaba sus feas palabras de la última vez.

-Hola Bella-me dijo con una sonrisa.

-Hola Jacob-le dije con una sonrisa amable.

-Bueno, ¿y ya pensaste con quien ir al baile?

-Sí, iré con Edward, ayer me lo pidió-dije con una mirada soñadora estaba segura.

-Ok-me dijo y se fue por su lado.

Camine a mi clase de regreso, Alice tenía una sonrisa que estaba por reírse, pero bueno, era la verdad y no me dijo nada, seguro que tuvo la visión en algún momento. Las clases eran aburridas, salimos al almuerzo, compré la comida, y nos sentamos como siempre, Emmet se burló de Jacob en volumen para que lo escucháramos solo nosotros, era muy divertido.

Los días pasaban, ya era martes y se notaba la emoción del baile. Desperté como todos los días, aunque las cosas eran mejores, Edward me tomaba de la mano y me saludaba y despedía con un beso en el cachete, me alegraba que era mamá la que me recogía y no papá seguía con sus celos paternales, según mamá era normal de los padres con sus hijas. Llegue a la escuela y recibí mi saludo de Edward y mis amigos, Alice dijo que iríamos a medirnos los disfraces, llame a mamá en la hora del almuerzo, que no vio ningún problema. Comencé a sentir molestias en el estómago, pero no era tan malo.

- ¿Te sientes bien? -me dijo Jasper intranquilo.

-Me duele un poco el estómago-dije con una sonrisa.

- ¿Qué te pasa? -me dijo Edward un poco histérico y de repente recordé en que fechas estábamos.

-Tranquilo, solo estaré en mis días, no se preocupen es poco y yo creo que no habrá tanto problema con el olor, mis padres nunca les ha molestado-les dije con una sonrisa. -Creo que saliendo deberemos pasar por una farmacia.

-No te preocupes, nos dará tiempo para que te protejas-dijo Alice muy segura.

-Gracias-le dije con una sonrisa, recordé que tenía unas pastillas en el casillero.

-Iré al casillero por las pastillas y me sentiré mejor-dije levantándome.

-Te acompaño-me dijo Edward haciendo el mismo movimiento.

Me fui a comprar un agua, ya que el jugo se me había acabado, llegamos a mi casillero, enseguida las encontré y me la tomé, caminamos al gimnasio, donde nos sentamos unos momentos a esperar la clase, comencé a sentirme mejor y más cuando me abrazaba Edward. Dieron el toque y poco a poco se llenó la clase y más porque nos tocaba examen, me fui a cambiar. La clase fue rápida y salimos, subí al coche de Alice, llegamos a la farmacia y compré lo necesario, llegamos con el estilista y pasé al baño, después de unos minutos sentí como me bajaba, como siempre Alice tenía razón. Me medí el vestido que parecía perfecto, aunque le faltaban unas cosas, salí.

-Que guapa, sabía que te quedaría perfecto-me dijo Alice con una sonrisa.

-Es perfecto-dije con una sonrisa.

Las chicas se midieron los suyos, vaya que era muy bueno el diseñador, me llevaron a cenar, fue divertido, me dejaron en casa, entré y mamá me esperaba con una sonrisa.

- ¿Cómo te fue?

-Muy bien-le dije con una sonrisa. - ¿Te puedo hacer una pregunta?

-Claro-me dijo segura.

- ¿Te es incómodo estar a mi lado cuando ando en mis días? -le dije nerviosa, me gustaba estar con mis amigos.

-No demasiado, tu olor es dulce pero no tentador, ¿por qué preguntas?

-Por que llego ese día y no sé cómo reaccionarán mis amigos.

-Bueno, no te preocupes, creo que ya están advertidos y deben de estar preparados-me dijo con una sonrisa.

-Gracias mamá-le dije más tranquila.

Subí a mi habitación, donde me cambié a mi pijama, me quedé dormida enseguida. A la mañana siguiente; las clases eran normales y Alice no se notaba incomoda, estaba como siempre, con su energía y platicadora, las pastillas eran buenas para el dolor. En el almuerzo; los chicos estaban platicadores como siempre, los exámenes eran sencillos para mí, se notaba que algunos estaban nerviosos y ansiosos. Llegó la hora de la clase de música, y el profesor detuvo a los que queríamos ensayar, ya casi tenía lista la canción.

-Buenos chicos, quiero que inviten a sus padres el día Viernes para su examen-dijo el profesor con una sonrisa y algunos hicieron muecas. -Es importante que no falten, no quiero que pase lo del año pasado-dijo viendo a algunos chicos.

- ¿Qué pasó? -le dije a Edward en voz bajita.

-No llegaron a la presentación y cuando reprobaron, querían hacer cualquier cosa por pasar la materia-me dijo con una sonrisa.

-Ahora deberían de ensayar con más ganas-dijo el profesor y fue a dar unas instrucciones.

Me acerqué al piano, avance mucho en la canción, dios, era muy buena para aprender las cosas nuevas, esperaba ser tan buena como Edward o cualquier pianista famoso, le di tiempo a Edward de ensayar, dios, era una hermosa vista verlo ensayar. Salimos y me fui en el coche de mi madre, llegamos a casa y papá miraba unos papeles, me sonrió.

-Bueno-les dije llamando la atención que tuve enseguida. -El profesor de música hace la invitación para que vean el examen del viernes-le dije con una sonrisa.

-Ahí estaremos-dijo mamá con una gran sonrisa.

-Claro que sí-dijo papá con una sonrisa.

Subí a hacer unas tareas que dejaron, eran sencillas, esperaba que me fuera bien en el examen de biología de experimentos, nunca había hecho esas cosas, mamá no tenía todo lo que tenía que hacer. A la mañana siguiente; como siempre fueron las primeras clases, el examen de biología, comenzó y el profesor repartió el material, parecía sencillo y era en parejas. Después de unos minutos, se oyó un grito y olí la sangre, Edward me abrazó, pero me mareé y sentí nauseas, me alejé y vomité en la mesa.

-Bella, ¿te sientes bien? -me dijo Edward preocupado.

-No, tengo mareos y creo que si no me alejo volveré a vomitar-dije con poco aliento, se acercó el maestro.

-Llévala a algún lado, la herida va a la enfermería-dijo el profesor dándole un papel para la siguiente clase.

-Creo que iremos al hospital con tu papá-dijo Edward soportando mi peso.