Bella pov.

No podía creer que Edward me pidiera ser su novia, pero la noche fue perfecta, la cena estuvo deliciosa y el paseo fue mejor, el beso fue mejor de lo que imagine, esperaba que hubiera más. Camino a casa, tomé su mano, a él no pareció molestarlo, llegamos a casa y mamá nos felicitó, estaba demasiado emocionada, entré luego de despedirme de Edward.

- ¿Cómo fue? -dijo mamá con una sonrisa.

-Fue hermoso-dije con una sonrisa. -Fuimos a un hermoso restaurant con una hermosa vista al lago, luego caminamos por el malecón donde se me declaró con la hermosa vista de la estatua de la libertad.

- ¿Y cómo fue el beso?

-Mejor de lo que imaginé-dije soñadora. -Creo que me iré a dormir, mañana es un día largo-dije yendo a las escaleras.

-Que pases buenas noches-me dijo ya que estaba arriba.

Me despinté y me puse el pijama, me quedé dormida enseguida. A la mañana siguiente; me levanté con mi madre, Alice y Rosalie viéndome, dios, no podía tener un poco de privacidad. Alice me tomó en sus brazos y me abrazó.

-Por fin eres mi cuñada-dijo demasiado alegre en mi oído.

-Gracias-dije desconcertada, jamás espere que me recibiera de esta manera, me soltó y Rosalie me abrazó con menos efusividad.

-Bienvenida a la familia-me dijo con una sonrisa.

-Bueno, báñate, baja y desayuna, para irnos al spa-me dijo Alice con una sonrisa.

-Está bien-dije tomando la ropa que dejo en mi cama.

Entre a la ducha, me sentía feliz y emocionada, esperaba que la noche fuera perfecta, aunque la de anoche lo fue. Me puse la ropa que me dio Alice y baje a desayunar, mamá me sirvió enseguida, desayune tranquila, me despedí y subí al coche de Alice, manejo un poco veloz, pero llegamos a tiempo al spa, nos dejaron pasar enseguida, comenzaron por los masajes que fueron relajantes, de ahí nos hicieron las manos y los pies. Fue tiempo de ir a comer, así que salimos y fuimos a una cafetería cercana, pedimos la comida y nos sentamos.

- ¿Te gusto el restaurant de anoche? -me dijo Alice curiosa.

-Es hermoso y la comida deliciosa-le dije con una sonrisa. - ¿Tu lo elegiste?

-Oh no, le ayude a buscarlo y vimos las recomendaciones en internet, yo solo lo ayude un poco, ¿te molesta? -me dijo lo último nerviosa.

-Claro que no, me alegra-le dije sincera.

Platicamos de otras cosas, caminamos un poco después de comer, ya que faltaba tiempo para que nos arreglaran el pelo y la cara. Llegamos a tiempo y comenzaron a arreglarnos, esperaba estar a la altura de Edward, sabía que era hermosa a los ojos humanos, pero no tanto como mis amigas. No me dejaron ver al espejo, salimos y fuimos a mi casa por petición de mamá que quería verme antes de mi primer baile, llegamos y mamá nos recibió con una sonrisa. Fuimos a mi cuarto, donde estaban los vestidos que trajo mamá de la casa de los Brandon, nos ayudó a ponernos los vestidos y las alas de mi traje, por fin me dejaron ver en el espejo, no podía creer que fuera yo.

-Estás hermosa-me dijo mamá con los ojos llorosos.

-Gracias-le dije con una sonrisa.

Nos tomamos algunas fotos, bajamos y los chicos llegaron después, al parecer Alice nunca se equivocaba, entró primero Emmet, luego Jasper y por último mi novio, se veía impresionante, nos quedamos viendo, dios, creo que babeaba, se acercó a mí, beso mi mano.

-Estás más que hermosa y estoy seguro que eres un ángel que llegó para mí-me dijo con su hermosa sonrisa, por supuesto que estaba sonrojada.

-Muchas gracias, tú te ves muy bien-le dije con una sonrisa.

-Ahora las fotos-dijo mamá emocionada.

Nos acomodamos por parejas, luego una grupal y luego en solitario de cada uno, íbamos a salir cuando llegó mi padre, me vio sorprendido.

-Guau, hija estás hermosa-me dijo con una sonrisa y me abrazó con cuidado.

-Muchas gracias papá-le dije con una sonrisa.

-Chicos cuídense y Edward te encargo a mi más grande tesoro.

-Por supuesto señor, no se preocupe-le dijo Edward con una sonrisa abrazándome.

Por último, me tomaron una foto con mis padres, salimos y Edward me ayudo a subir a su coche, arrancó y llegamos a la escuela, que estaba muy bien decorada, era impresionante, salimos del coche, y muchos chicos nos voltearon a ver, los ojos que me importaban, eran los de mi chico, que estaban brillantes. Entramos y nos tomaron una foto con un fondo muy bonito, votamos por los reyes del baile, entramos y nos sentamos en una mesa, mientras la gente iba entrando y comenzaba por completo el baile.