Bella pov.

La cita con Edward fue perfecta, con él me sentía una princesa, jamás imagine que mi vida cambiaría tanto, cuando decidimos vivir en Nueva York, pero agradecía todo lo que pasaba.

Las semanas pasaban; papá había sido invitado para una fiesta del hospital por la navidad, así que mamá y yo iríamos, pensaba en que me aburriría, mis padres siempre bailaban y hablaban con otras personas y yo nunca hablaba con nadie, ya que siempre sentían mis diferencias o no sé. Baje a desayunar, en la tarde con mamá iríamos a comprar nuestros vestidos. Papá estaba leyendo el periódico, no sabía por que le era importante hacerlo.

-Papá, ¿crees que Edward puede ir con nosotros al baile?, las veces que he ido me aburro ya que nadie me habla-le dije con la sonrisa con la que todo conseguía, vi cómo se resignaba.

-Está bien, pero espero que se comporten-me dijo muy serio.

-Te quiero-dije acercándome a él y dándole un beso en su cachete.

Termine mi desayuno, y mamá me llevo a la escuela, los chicos me sonrieron, los salude y mi novio me dio un besito.

-¿Quieres acompañarme al baile del hospital el sábado? -le dije nerviosa.

-Por supuesto que sí-me dijo con una sonrisa.

Entramos a la escuela, donde las clases pasaron rápido, ya serían los últimos exámenes del semestre, así que había algunos repasos, a mi me aburría un poco, ya que tenía una buena memoria, pero hacía como que estudiaba igual. Al salir, mamá me esperaba con una sonrisa, subí luego de despedirme, llegamos al centro comercial, donde entramos a tres tiendas hasta encontrar mi vestido, algunos no me gustaban o no me quedaban, hasta que encontré el perfecto, luego fuimos a comprar zapatos y los accesorios necesarios, todo quedaría perfecto. Llegamos a casa y guardé las cosas en mi cuarto, mamá pedía mi cena, hice la tarea.

Los días pasaron rápidamente; ya era sábado, me levante y con mamá fuimos a un spa, donde nos dieron unos ricos masajes, que me dejaron como nueva y relajada y algunos tratamientos de belleza. Comimos en un restaurant cercano, y regresamos para que nos arreglaran, quede muy hermosa al igual que mamá. Fuimos a casa, papá no estaba, ya que trabajaba, llegaría para ir al lugar de la fiesta, nos cambiamos.

-Estás tan hermosa y grande-me dijo mamá con los ojos llorosos.

-Gracias mamá-le dije con una sonrisa.

Bajamos las escaleras, papá llego y nos dijo lo hermosas que estamos, subió a cambiarse, en eso tocaron el timbre y fui a abrir, mi novio estaba con su traje y vaya que se veía hermoso.

-Hola guapa-me dijo con mi sonrisa favorita.

-Hola guapo-le dije casi babeando.

-Es hora de irnos, si queremos llegar a tiempo-dijo papá con una sonrisa.

Subí al auto de Edward y mis padres en el de papá, llegamos a un hotel muy bonito, bajamos cuando se acercó el muchacho que estacionaba los carros tomo las llaves, entramos y todo era impresionante, caminamos hacia el salón de la fiesta, estaba muy hermoso decorado, nos acercamos a la mesa con mis padres y otras personas, nos presentamos con nuestros compañeros de mesa. La fiesta comenzó con un discurso del jefe del hospital, papá subió por un premio por su buen trabajo en su área.

-Quiero agradecer a mi bella esposa e hija, por que sin su apoyo yo no estaría aquí, a mis compañeros por su apoyo cuando lo necesitaba, ya que uno solo no puede atender a los pacientes, y quiero desearles una feliz navidad y año nuevo-dijo papá con una sonrisa y brindamos, se acercó a nosotros y lo abrazamos.

-Gracias por esas hermosas palabras-le dijo mamá con una sonrisa.

-Muchas felicidades-le dije con una sonrisa.

Nos volvimos a sentar, sirvieron la cena que estaba deliciosa, se abrió la pista de baile y mis padres no dudaron en ir, eso siempre sucedía, me gustaba reposar la comida, platicamos de muchas cosas con Edward.

-Ahora, ¿si me permites un baile? -me dijo Edward como el caballero que es.

-Por supuesto-le dije con una sonrisa levantándome.

Caminamos tomados de la mano a la pista, nos acomodamos y bailamos abrazados, me sentía excelente de esa manera, me sentía como una princesa, muchos nos veían, pero no importaba.

-¿Me permites bailar con mi pequeña?-dijo papá con una sonrisa a Edward.

-Por supuesto-dijo Edward con una sonrisa.

Papá me tomo para bailar juntos, me encantaba bailar con él, lo amaba aunque alguien lo dudará, siempre será el primer hombre en mi vida y jamás me olvidaré de él.