Carlisle pov.

La fiesta de navidad era especial, pero que mi hija me pidiera ir con Edward, me molestaba, pero a la vez me alegraba que fuera feliz, por eso le di permiso, sabía que él no le haría daño. Ver a mis chicas tan guapas, agradecí que Edward fuera con mi hija, ya que estoy seguro que si no, muchos quisieran acercársele y no se que más, e incomodaría a mi hija y a mi esposa y a mí. Llegamos y me dieron un premio por mi trabajo, claro que agradecí a mi familia y compañeros. Baile con mi esposa y ver a los chicos me dieron celos, se veían tan perfectos, pero quería bailar con mi pequeña como siempre, sabía que siempre sería mi hija.

La semana siguiente; había nervios por el viaje a Volterra, y mi hija con sus exámenes, el viernes sería la presentación de mi pequeña y luego viajaríamos, ya eran las vacaciones y teníamos cita con los Vulturi. El viernes llegó, y las maletas estaban listas en mi coche. Llegue a la escuela donde había muchos padres llegando, mi esposa me abrazó y nos fuimos al teatro, donde nos dieron la bienvenida, algunos se presentaron, la verdad es que no lo hacían tan perfecto, fue turno de Bella y lo hizo perfecto, era un orgullo verla. Terminó con Edward, que era perfecto por supuesto, los años lo hacían perfecto. Bella salió y la abrazamos.

-Eso fue hermoso-dijo Esme con lágrimas en los ojos.

-Muchas gracias-le dijo Bella emocionada.

Salimos del teatro y vimos las demás exposiciones, salimos y fuimos al aeropuerto, Emmet se llevaría mi coche, nos acompañaron a la sala de espera, dimos las maletas, Bella compró una nieve para calmarse. Nos llamaron y nos despedimos de Rosalie y Emmet, nos desearon suerte, subimos al avión, donde nos acomodamos en nuestros asientos, Esme iba conmigo y mi pequeña con Edward, su carita no puede conmigo. Hicimos como que dormimos cuando oscureció, era un viaje muy largo, mi pequeña duerme como un bebé durante el vuelo. Llegamos por fin, todavía nos faltaba un viaje por carretera, pero primero nos paramos en un restaurant para comer.

-¿Estás bien, pequeña?-le dije preocupado, no comía con energía.

-Solo nerviosa, no se que esperar de esta visita-me dijo nerviosa.

Salimos del aeropuerto y rente un coche, maneje hasta Volterra, fueron unas cuantas horas más, gracias a dios que no me cansaba, por que para cualquier humano fuera muy cansado. Llegamos y maneje hasta el castillo, entramos por una entrada que no era la principal, ya que sería difícil para Bella, nos recibieron muy amables.

-Sean bienvenidos de nuevo, Carlisle y Esme, y un placer conocerlos Bella, Edward y Alice-dijo Aro con una sonrisa genuina.

-Un placer Aro-le dijo Bella con una sonrisa.

-Bueno, conocí lo que ha pasado por tus padres, pero quisiera saber si puedo leer tus pensamientos-le dijo Aro con una sonrisa.

-Pues no sé si se pueda, ya que Edward comparte parte de tu don y no puede leer mis pensamientos.

-¿Es en serio?-dijo Aro sorprendido.

-Eso es cierto-dijo Edward seguro.

-Pero puede intentarlo-dije con una sonrisa, ya habíamos hablado de esto.

Aro se acercó a Bella, y tomo su mano, se concentró y yo me pregunté que es lo que pasaba, esperaba que lo que sea no quisiera dañarnos.

-Bueno, yo tampoco puedo leerte-dijo Aro sorprendido. –¿Y tú Alice, puedes ver su futuro?

-En ocasiones no son muy claras-dijo Alice con una sonrisa.

-¿Puedo leer tus pensamientos?-le dijo Aro a Edward y el le dio su mano, estoy seguro que vería como Bella se comporta con los humanos y hacia la sangre. -Es sorprendente, ¿Alice? -dijo dando su mano y ella se acercó casi corriendo. -Más impresionante.

-Entonces, ¿cuál es tu veredicto? -dijo Esme nerviosa.

-No hay ningún peligro, así que no hay por qué hacer algo, se pueden retirar-dijo Aro con una sonrisa, suspiramos.

-Muchas gracias-le dije con una sonrisa. -Un placer volverlos a ver.

-Igualmente, espero no enterarme de nada malo-dijo Cayo muy serio, estoy seguro que no estaba del todo convencido.

Nos despedimos emocionados, salimos y estaba nublado, aunque es un poco raro en esta ciudad e hicimos un poco de turismo, el avión salía al anochecer, ya que no sabíamos cuánto tiempo nos llevaría estar en el castillo. Subimos al coche y llegamos con el tiempo junto para tomar el vuelo.