Persona hablando—. Hola a todo el mundo.

Persona pensando—. Malditos sean todos.

Demonio hablando—. Te comeré.

Demonio pensando—. Esto sabe peor que mierda.

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Advertencia: Lemon.


Capítulo 7

Proximidades de Nami no Kuni

Kakashi y su equipo se encontraban en grandes problemas. Él se hallaba encerrado dentro del Suirō no Jutsu (Jutsu: Prisión de Agua), mientras Sasuke y Menma eran acorralados por los clones de Zabuza y un enmascarado. El de cabellos grises sentía la asfixia invadirle. Con tristeza, rememoró la secuencia de hechos que los llevó a las actuales circunstancias.

Ellos llegaron al País de las Olas sin inconvenientes luego de ser interceptados por los Hermanos Diabólicos, que con facilidad vencieron el rubio y el azabache. Pero luego el panorama cambió: su oponente ahora era alguien fuera de la liga de los estudiantes de Kakashi. Zabuza Momochi, el infame Demonio Oculto en la Niebla.

Menma y Sasuke contuvieron muy bien a los clones de Zabuza mientras el Ninja Copia se encargaba del original. No les era dificultoso mantenerse a la par, pues eran copias menos poderosas que el original. Eran fuertes, pero podían derrotarlos.

Zabuza se percató de ello. Se asombró, pues dedujo al inicio que eran simples mocosos, pues su primera reacción fue de nerviosismo. No obstante, posterior a unas palabras del Hatake, recuperaron la compostura.

Al descubrir la magnitud del problema, hizo una señal y en ese instante un individuo con una máscara ANBU y con un kimono de batalla apareció en escena. Zabuza le ordenó encargarse del dúo. A su vez, él creó algunos clones más para apoyarlo. Namikaze y Uchiha se prepararon para lo peor, pero no sirvió de nada, ese chico —incluyendo los clones del Momochi— les imposibilitaron hacer algo.

Se dieron cuenta de que su sensei fue capturado, mientras Zabuza creaba más y más clones y los enviaba contra ellos. Hacían lo que podían, resistiendo los embates, hasta que Kakashi gritó—. ¡Sasuke, Menma, Sakura! —Los aludidos enfocaron su atención en él.

—¡Tomen a Tazuna con ustedes y escapen! ¡Deben completar la misión! ¡No sabemos cuándo llegaran los refuerzos, así que escapen hasta que lleguen y puedan obtener tiempo! En especial tú, Menma, ¡no te opongas a esta orden!

—¡Pero, Nii-san! —replicó, mientras esquivaba el jutsu de hielo de su misterioso oponente.

El pelinegro gruñó, no estaba de acuerdo con esa orden. Tenía que vencer a estos sujetos si quería una oportunidad con el hombre que exterminó a su clan. Sakura miraba desde atrás, con miedo en demasía, mientras protegía a un tembloroso Tazuna.

—Bueno, Kakashi. Parece que tu fama está basada en mitos —se burló el Momochi—. Tu oxígeno está por acabar y mi chico va a asesinar a tus discípulos dentro de pocos momentos. ¿Por qué no se rinden y dejan que mate al constructor de puentes? Esa es mi misión. Así podrían salvar sus traseros —sugirió, divertido—. Aunque sé que no aceptarás eso, pues conozco muy bien a los shinobis de La Hoja. Realmente patéticos y…

Rakurai doroppu (Caída de los rayos).

No pudo finalizar su frase al ser acorralado por múltiples ataques de tipo Raiton. El jutsu brillaba como un azul cegador y tenía forma alargada. Zabuza reconoció la técnica y entrecerró los ojos mientras la esquivaba, mas al hacerlo, liberó el jutsu que contenía al hijo del Colmillo Blanco, quien tomó la mayor cantidad de aire que pudo cuando se supo liberado, mientras empezaba a toser estrepitosamente.

Con su vida salvada, levantó la vista para toparse con Anko y ese chico Naruto aterrizando frente a él. Ella empezó a examinarlo y, al terminar, asintió a su compañero de fórmula, quien devolvió el gesto. Acto seguido, cargó al Hatake para desaparecer de ese lugar en un Shunshin, y aparecer en unos instantes donde estaban los estudiantes del susodicho, quienes resistían al constante acecho de los clones de Zabuza y del enmascarado.

Con sus fuerzas restantes, el Ninja Copia ayudó a Anko a destruir los clones de Zabuza con rapidez. El enmascarado, al evaluar su desventaja numérica, se alejó del lugar. Se escondería entre los árboles a la espera de nuevas órdenes.

El Equipo 7 y Tazuna suspiraron de alivio por el repentino rescate.

—Gracias, Anko, pero ¿por qué dejas que aquel chico se enfrente solo a Zabuza? ¿Acaso estás loca? No tiene oportunidad alguna contra él. Llámalo de vuelta, yo me encargaré de Zabuza, aún poseo energías para derrotarlo —articuló Kakashi, mientras se ponía de pie y llevaba su mano a su bolsa ninja y extraía una píldora de soldado.

Menma y Sasuke entrecerraron los ojos, pero decidieron no hablar. Cuando tuvo la píldora a un centímetro de sus labios, Anko sujetó su antebrazo.

—Kakashi, para empezar, ese 'chico' tiene un nombre. Se llama Naruto, y será mejor que lo recuerdes muy bien. Segundo, no hace falta que te preocupes, él es más que suficiente para encargarse del enemigo. Y por si fuera poco, tu misión es la de proteger al vejete. Nosotros somos los refuerzos y fui yo quien permitió a Naruto, como su Jounin-sensei, a que se encargue de Zabuza. Ahora cállate y observa.

Tazuna se enojó por el término que empleado con él, pero después sonrió con perversión al fijarse en la vestimenta de la Kunoichi. Kakashi suspiró y aceptó sus palabras. ¿Quién era él para discutirle? Ella tenía sus órdenes, y sabía que debía cumplirlas. Además, la Mitarashi tenía la autoridad para llevarlo a una sesión en el Departamento de Interrogación y Tortura con ella de patrocinadora. Y deseaba cualquier cosa menos eso.

Entonces miró hacia sus Genin y les ordenó—. Muy bien, Equipo 7. No intervengan en la pelea de Naruto; permanezcan en este lugar. Si vemos que necesita ayuda, Anko y yo se la proporcionaremos. ¿Entendido?

Sakura accedió, Menma igual —a regañadientes—, pero Sasuke fue quien mostró su desagrado.

— ¡¿Por qué ese demonio tiene que luchar contra él?! ¡Soy yo el que necesita desafíos difíciles para superarme y así vengar a mi clan, no ese demonio! ¡Él para lo único que sirve es…! —Y la mejilla de Sasuke fue cortada con un kunai, lo que le hizo tragarse sus reclamos.

El Uchiha miró hacia Anko, quien tenía la mano extendida. Quiso reprenderla, no obstante, ella habló primero.

—Escucha bien, mocoso. Tú eres un Gennin, y la decisión la tomaron dos Jounin. Ahora cállate o tendrás una sesión conmigo en el Departamento de Interrogación y Tortura por no acatar las órdenes de tus superiores —amenazó, dándose la vuelta para contemplar el combate.

Sasuke tocó su pómulo afectado, limpiándose la sangre. Estaba furioso. ¿Quién se creía que era? Pensaba. Sintió mayores ansias de contestarle, pero ahora fue su instructor quien lo evitó, tapándole la boca con una de sus manos.

—Sasuke, escúchame bien. Tú no quieres tener una sesión con ella en ese lugar. Una sola sesión es necesaria para que haga contigo las cosas más terribles que puedas imaginar. Te recomiendo no molestarla porque si dice que lo hará, es porque lo hará. Ahora guarda silencio. Si ese chico Naruto necesita ayuda, se la daremos Anko y yo.

Namikaze y Haruno tragaron hondo por la advertencia. Uchiha gruñó. Se ubicó al lado de sus compañeros de equipo, resignado a obedecer. Mientras tanto, Haku miraba a Naruto, y por alguna razón ella se sintió rara. No supo qué era. Sentía a sus piernas temblar, pero no del miedo. Su pulso se aceleraba sin estar en combate. Su piel emitía sudor aún sin haber fatiga o esfuerzo. Además, algo cerca de su cintura parecía reaccionar de un modo que jamás había experimentado, como humedeciéndose.

Naruto sonrió al percibir un olor al cual estaba acostumbrado, proveniente de quien atacaba con sus feromonas. Esta cualidad la aprendió de Kurama, quien le reveló que era capaz de liberar las mismas para excitar a individuos del sexo opuesto, de su especie, claro está. Naruto, por lo tanto, podía hacer lo propio con féminas humanas. Aplicó esto para averiguar si el subordinado de Zabuza era hombre o mujer, ya que su firma de Chakra era confusa y no podía identificarla. Y efectivamente, era una mujer ya que reaccionó a sus estímulos.

Zabuza vio la sonrisa de Naruto y decidió hablar—. Muy bien, mocoso. No sé de qué te ríes, pero por tu propio bien te aconsejo que devuelvas las Kibas, tú no eres un Espadachín Legendario, así que esas espadas no deben estar en tus manos, aun cuando ellas te hayan aceptado.

— ¿Oh? ¿Es eso cierto? —preguntó, burlesco—. Entonces debería hacerte caso. Ven y tómalas si puedes. Pero, según sé, mis hermosas espadas deben aceptarte como su maestro, y uno de los requisitos básicos es el de ser un poderoso usuario de Raiton, al menos si no quieres morir electrocutado al entrar en contacto con ellas. Tú sólo dominas el Suiton, según los informes. ¿O es que acaso tienes otro elemento, Zabuza?

Bufó. Sabía bien eso, pero si mataba al mocoso y las tomaba con cuidado, no habría mayores inconvenientes. Entonces levantó su Kubikiribōcho y la apuntó hacia Naruto.

—Tú te lo has buscado. Demuéstrame qué tan bueno eres con esas Katanas. —Luego de eso, se puso en posición de batalla.

Naruto sonrió y aceptó el desafío, poniéndose en posición de batalla también.

—Está bien. Sabes, hace años que no tengo una lucha seria con un buen espadachín. Te recomiendo que me tomes en serio, o pagarás las consecuencias —afirmó, con un temple de seriedad.

El exiliado de Kiri sintió que debía seguir su consejo. En otra situación, por lo general lo habría ignorado. Sin embargo, había algo en el pelirrojo que lo hacía desconfiar.

— ¿Cómo te llamas mocoso? Necesito saber el nombre de la persona a quien estoy a punto de matar.

—Mi nombre es Naruto —respondió—, pero veamos si puedes hacer eso que dices—. Y se lanzó al ataque.

Levantó ambas Kibas y, al estar frente a Zabuza, las bajó a una velocidad descomunal, aplicando gran fuerza de por medio. Aún no había cargado Raiton a sus Kibas, ya que primero quería comprobar las habilidades de su oponente. Zabuza bloqueó lo más rápido que pudo el ataque y se sorprendió al sentir la fuerza detrás del mismo. Entonces movió las Kibas hacia un lado y se dio la vuelta en un intento de cortar a Naruto en dos. El susodicho saltó hacia atrás, esquivándolo.

—Hmm, eres muy lento. Parece que esa espada hace lento a su usuario, pero lo compensa en la defensa. El ataque de hace un momento debió partirla en dos. Me doy cuenta por qué es una de las Espadas Legendarias, pero ahora será distinto. —En ese instante, sus armas brillaron de un color azul.

El Momochi se sorprendió por su deducción. Entonces se fijó en el intenso Chakra que emanaban las Kibas. Estaba en desventaja, así que decidió finalizar pronto el combate. De preferencia, con el golpe que daría a continuación.

Saltó al aire lo más alto que pudo. Al estar a una altura óptima, descendió a todo motor hacia el Jinchūriki con su espada hacia el frente, en un intento de aplastarlo con su peso, mas el pelirrojo alzó sus Kibas y las puso en forma de X para bloquearlo. Zabuza las golpeó con abrumadora fuerza, haciendo que en el lugar se forme un cráter. Él seguía aumentado cada vez su impulso, su Kubikiribōcho se cortó un poco, pero no era nada grave ya que no golpeó en el filo de las Kibas. El pelirrojo comenzó a aflojar su resistencia, pero eso era lo que quería hacer, estaba esperando que su contrario aplique la mayor cantidad de poder en su ataque. Y se llevó una sorpresa, pues era bastante.

Más atrás, todos observaban con sorpresa, menos Anko quien estaba comiendo con los ojos a su pareja. Raras veces estaba presente en sus demostraciones de poder y, cuando lo hacía, se excitaba bastante. Haku sentía algo parecido, pero no prestaba atención a ese sentimiento. Su prioridad era su figura paterna, y acudiría a salvarle si necesitaba ayuda.

Volviendo con el adolescente, concluyó que si seguía soportando la embestida, nada saldría como lo planeado. Cambió de táctica, dejando de resistir y permitiendo a Zabuza dirigirse directo hacia él. Pero Naruto dio la vuelta a sus espadas y volvió a bloquear el artefacto de su contrincante —esta vez con sus filos—, consiguiendo un corte más profundo en su espada, aunque insuficiente.

Ahora daría el golpe de gracia. Se lanzó de espaldas al suelo y dio una patada cargada de Raiton a sus Kibas, acrecentando el rango de perforación. Zabuza se sorprendió, pero no tuvo tiempo de retirar su arma pues había sido cortada en dos.

Saltó hacia atrás. No vio inconveniente en tener a su espada despedazada, en cualquier momento podría repararla con un poco de sangre de Naruto. Estaba tranquilo, pero su paciencia se agotó por lo siguiente.

—La Kubikiribōcho. Sin duda, la más débil y patética de las Espadas Legendarias. Ya veo por qué te la dieron. Es porque tú eres el más débil entre los Shinobigatana, además del más patético.

Pestañeó. No podía dar por cierto haber escuchado tal insolencia contra él.

—¡Maldito Mocoso! ¡Te mataré! —gritó rabioso, lanzándose hacia Naruto con estocadas sin sentido, carentes de fuerza y velocidad. El Jinchūriki había conseguido su objetivo: enojar a Zabuza y que este se guíe por sus emociones, lo que le costaría la batalla.

Zabuza siguió con sus estocadas, las cuales se volvían más torpes y lentas. Gruñó con furia ya que no lograba acertar ningún golpe y exclamó.

—¡Deja de moverte, maldito mocoso! ¡Deja que te mate de una buena vez!

—Está bien.

Y en ese instante, se detuvo.

Zabuza no sabía por qué hizo eso, así que aprovechó la oportunidad y realizó un corte profundo en su hombro. En un instante, la sangre salió expulsada a chorros y se esparció por doquier. Una gran parte fue a la cara del Momochi, quien sonreía como maniático.

Anko se horrorizó, mientras los demás veían con indiferencia. Excepto Menma, a quien se le revolvió el estómago y le ardió el pecho. No por asco o miedo, era algo que no podía explicar, inconformidad tal vez —pues Naruto podía dar más—, pero iba incluso más allá. Parecía… dolerle, ver a Naruto de ese modo.

Zabuza entonces retiró suespadadel pelirrojo. Debido a su estado, no notó que su Kubikiribōcho no se reparó al entrar en contacto con la sangre del chico, como se suponía.

—Estúpido mocoso, esto te pasa por confiarte. Antes de matarte, ¿quieres decir unas últimas palabras?

Naruto entonces levantó su cabeza con debilidad, mirándolo hacia sus ojos.

—Boom.

Zabuza no pareció comprender lo dicho—. ¿Qué fue lo que dijiste?

Naruto sonrió con malicia y repitió sus palabras—. ¡Boom! —Y en ese instante, estalló, recibiendo el espadachín de lleno la explosión.

Voló varios metros hacia atrás hasta chocar contra un árbol. Abrió sus ojos con pesadez y se halló con múltiples heridas por toda su piel, además de quemaduras de segundo y tercer grado. Milagrosamente no había perdido ninguna extremidad. Ya no podía moverse o hacer algo, sólo levantar la vista y encontrarse a Naruto a centímetros, con su rostro repleto de burla.

—Sí que eres un tonto, no creí que fueras capaz de caer en algo como eso. Zabuza, déjame decirte que eso que atacaste fue un Bunshin Daibakuha y tú fuiste tan tonto para permanecer cerca de mi clon. Pero bueno, alguien tan patético como tú no merece seguir viviendo, así que te ahorraré el sufrimiento y acabaré contigo aquí y ahora —afirmó, mientras dirigía sus Kibas hacia el corazón del Momochi.

Pero, en ese instante, Naruto sintió otra presencia y justo frente suyo apareció un espejo de hielo. Con una espada del mismo elemento, el ataque de Naruto fue bloqueado, quien no se sorprendió de la aparición de Haku, pero sí estaba curioso por la técnica que utilizó.

—Lo siento, Naruto-san. No puedo permitir que acabes con Zabuza-sama. Aún tenemos muchos planes y no puedo permitir que acabes con ellos.

Ella agarró a Zabuza junto a su artefacto, desapareciendo del lugar en un Shunshin. Haku prestó atención a toda la batalla, por lo cual ella pudo aprender el nombre del adolescente.

No sabía por qué, pero esperaba encontrarse de nuevo con él. Él miró hacia la dirección que Haku tomó con su jutsu. Podía sentir sus presencias todavía, pero no veía el motivo de perseguirlos. Además, ya había humillado bastante a Zabuza. Por si fuera poco, Anko y él sólo estaban en esta misión para ayudar a su hermano y los demás y no para, en específico, matar a esos oponentes.

Suspiró. Guardó sus Kibas en un pergamino de sellado, se dio la vuelta y, al hacerlo, fue abrazado por una Mitarashi bastante feliz.

—¡Eres un tonto! Me asustaste, de verdad creí que habías sido herido. Tendrás que comprarme el mejor dango cuando volvamos a Konoha —sugirió, besándolo.

Naruto sonrió—. Lo que tú quieras, Anko-chan. Es más, podemos hacer una ceremonia de té una vez que lleguemos. Déjame decirte que estás haciendo que eso se convierta en uno de mis hobbies.

La fémina sonrió con alegría pura y estuvo a punto de agregar algo, mas fueron interrumpidos—. ¡Ejem! ¿Pueden decirme qué están haciendo ustedes dos? —preguntó Kakashi.

— ¿Te refieres al beso? Pues es sencillo: Anko es mi novia, y eso es lo que hacen los novios, ¿no es así? —contestó, mientras se separaba de Anko, quien a regañadientes lo soltó.

Un aura depresiva envolvió al Hatake, pero trató de que no le afectara.

—Ah. Está bien, yo no soy nadie para…

—Tienes razón.

Exhaló. Dejó pasar la falta de respeto y continuó—. Como te trato de decir, no soy nadie para meterme. Por otro lado, creo que tienes que explicar muchas cosas una vez que lleguemos a la casa de Tazuna.

Naruto volvió a sonreír y contestó mientras movía un dedo en señal negativa—. Ah-ah-ah, ¡alto ahí! No tengo nada que explicarte. Tú no eres mi sensei, yo solo estoy obligado a hacer eso si Anko-chan, como mi Jounin-sensei que es, me lo pide. ¿Qué dices, Anko-chan? ¿Debo explicarle lo sucedido?

Kakashi miró a Anko, quien tomó una pose pensativa.

—Hmm. No lo sé. Tal vez deberías… —pero no pudo proseguir pues Naruto pellizcó su trasero, enviando pequeñas corrientes a su cuerpo. Entendió que no quería jugar y eso significaba nada de sexo por unas semanas si ella seguía—. N-n-no, t-tú no tienes que explicar nada, nosotros solo estamos en esta misión como refuerzos. Además, tú eres mi lindo Gennin, no el de este tonto —gimió, excitándose cada vez más, ya que seguía siendo estimulada.

Kakashi volvió a suspirar, mientras él se preguntaba en qué momento las personas dejaron de respetarlo.

—Está bien, es hora de continuar con esta misión. Ahora iremos al hogar de Tazuna-san, él nos está esperando un poco más al frente junto a mi equipo.

—Kakashi-san —captó su atención el pelirrojo—, espero que controles a tus Genins. Yo no quiero que me hagan preguntas estúpidas e innecesarias. Si eso llega a pasar, yo mismo me encargaré de probar en ellos nuevas técnicas de mis Kibas.

A Kakashi le corrió un escalofrío a través de su espalda. Naruto hablaba en serio, pero tampoco permitiría que haga algo así a sus estudiantes.

—Está bien, haré lo mejor que pueda, pero no es una promesa. Las preguntas vendrán, tú sabrás cuáles responder y cuáles ignorar. —Pudo ver que, mientras hablaba, Naruto acariciaba el trasero de su maestra. Se sonrojó y se dio la vuelta para ocultar la gota de sangre que era visible a través de su máscara. Luego, comenzó a caminar hacia donde estaban los otros.

El Jinchūriki recordó lo que estaba haciendo y dejó de acariciar a una Anko más que excitada. Ella se percató del cese del toqueteo y comentó—. Eres muy malo, Naruto-kun. No puedes dejarme de este modo, tenemos que hacerlo ahora. Y-ya no puedo soportarlo. —Entonces acarició la entrepierna de Naruto, quien sintió que alguien empezó a despertar.

—Lo siento. —Negó con la cabeza—, pero lo haremos una vez que estemos en el hogar del tal Tazuna una vez que todos duerman.

— ¿Lo prometes?

—Lo prometo —le confirmó—. Ahora, sigámoslos. Tendré que sufrir las preguntas de mi hermano y del melancólico. No creo que la gritona haga alguna, pero nunca se sabe.

Anko asintió y comenzó a correr junto a él, rumbo al lugar donde el resto se encontraban.

Casa de Tazuna. Una hora más tarde

Naruto y los demás llegaron al sitio hace 30 minutos. Aún era temprano cuando llegaron, pues apenas era mediodía.

Como lo había predicho, Menma lo atacó con varias interrogantes, mientras Sasuke le exigía que entregara sus Kibas. Decidió ignorarlos sin más. Por su lado, a Kakashi lo colocaron sobre un Futón japonés ya que parecía más dañado de lo aparente. Estar tanto tiempo en la prisión de agua llenó sus pulmones de la misma, y con cada respiro le hacía doler el pecho.

Al acomodarse, Kakashi tomó la palabra—. Muy bien, equipo. Como saben, Zabuza no está muerto. Lastimosamente, Naruto no pudo acabarlo, así que es mejor que se preparen porque es seguro que volverá.

Al decir eso, todos se voltearon a ver al susodicho, quien no les estaba prestando atención, pues descansaba con los ojos cerrados entre los grandes pechos de Anko y esta, a su vez, jugaba con sus cabellos.

Cuando se sintió observado, abrió uno de sus ojos y preguntó—. ¿Qué me ven?

Sakura se levantó y lo señaló—. Naruto-baka, ¿por qué no acabaste con ese hombre cuando tenías la oportunidad?

—Hmm. Yo puede haber hecho eso, pero el ninja enmascarado se lo llevó —contestó, sin darle mayor importancia.

Entonces Menma fue quien lo señaló y dijo—. Pero si pudiste doblegarlo a él, pudiste haber hecho lo mismo con el otro.

—Claro, también pude haber hecho eso, pero yo no asesino mujeres —reveló—, solo si estas atentan contra mí, o si son unas malditas gritonas. —Sakura palideció al escuchar eso.

— ¿Qué estás diciendo, demonio? ¿Cómo sabes que ese enmascarado era una chica? —interrogó ahora el azabache.

—Ese es mi secreto, pero confía en mí cuando te digo que es una mujer. Una que puede patearte el trasero.

Sasuke gruñó y quiso reprenderlo, pero el destino no le permitió hacer eso, de nuevo; ahora, gracias a una nueva persona en escena—. No se estén poniendo interesantes —dijo un niño. Llevaba puesto un sombrero blanco con rayas azules, vestido con una camiseta amarilla y un pantalón verde. Todos miraron hacia la puerta, para ver al pequeño ahí parado con el ceño fruncido.

— ¿Quién eres tú? —quiso saber el rubio. Sin embargo, fue Tazuna quien contestó —indirectamente.

—Oh. ¿Inari, dónde estabas? —Y le extendió los brazos para recibirlo.

El infante corrió y abrazó al anciano—. Ya he vuelto, abuelito.

—Inari, saluda. Estos son los ninjas que escoltaron al abuelo —comentó Tsunami.

—Vamos, vamos, no pasa nada. ¿Verdad, Inari? —dijo, mientras acariciaba a su nieto.

Inari miró hacia ellos con desconfianza. Luego, se separó de su abuelo, miró a su progenitora y afirmó—. Kaa-chan, ellos morirán. Es imposible que una persona pueda ganarle a Gatō.

Naruto entrecerró los ojos al escuchar ese nombre—. Ese estúpido, ¿qué diablos hace aquí?

No lo sé, pero será mejor que lo averigües —sugirió Kurama, y continuó escuchando la conversación.

Justo en ese momento, Menma se levantó—. ¿Qué demonios dices, muchacho? ¡Escucha muy bien, en el futuro mi padre me dará su posición, y yo seré el nuevo Hokage! ¡Un héroe! —Levantó entonces uno de sus puños y continuó—. Y los héroes salvan a las personas. No sé quién sea ese Gatō, pero no es rival para mí.

Inari agachó la cabeza, como deprimido—. ¿Un héroe? Pareces idiota. ¡No existe algo así!

El Namikaze estuvo a punto de refutar cuando su hermano comenzó a reír—. Este mocoso me agrada. Tienes toda la razón, los héroes no existen. Los que se creen héroes son los primeros en morir y los que sufren las peores muertes.

Menma gruñó y miró hacia él, fulminándolo con la mirada. Inari se fijó en quien le habló, que estaba aún recostado sobre su pareja, la cual parecía disfrutar la escena. Recordó la forma en que murió su padre, entristeciéndolo. Entonces decidió salir.

— ¿A dónde vas, Inari? —inquirió Tazuna.

—A contemplar el mar.

Se contagió de su tristeza. Quiso expresar algo, mas el hijo del Colmillo Blanco se levantó del Futón y articuló—. Muy bien, Equipo 7. Es hora de hacerles más fuertes. Síganme, les daré un entrenamiento más rudo. Tú también ven, Anko. Puedes serme de ayuda.

Quiso negarse, pues tenía otros asuntos en mente—. Vamos, Anko-chan. Quiero ver qué puede hacer el gran Kakashi Hatake. Debo comprobar si las historias sobre él son ciertas o puras mentiras —la animó Naruto.

Ella hizo un puchero, pero luego recordó algo—. Sólo porque me prometiste lo de esta noche, Naruto-kun. —Él sonrió, asintiendo.

La mayoría se preguntó a qué se refería. Bueno, menos Kakashi quien sabía exactamente sobre qué estaba hablando. Leer tantos libros eróticos le concedió esa habilidad. Luego, se levantó con cuidado, apoyándose en unas muletas mientras se limpiaba una gota de sangre de la nariz sin que nadie se dé cuenta, llamando luego a todos para que lo sigan.

5 minutos después

Kakashi llevó a los demás hacia el bosque del pueblo con él hacia el frente. El pelirrojo sospechaba del supuesto entrenamiento, así que decidió preguntar—. Espera, espera, ¿acaso tu entrenamiento es el de escalar arboles?

Kakashi dio una sonrisa con su ojo—. Claro, este entrenamiento les ayudará a…

— ¡¿Qué?! Nii-san, mi padre ya me enseñó eso hace unos meses.

—Yo también lo aprendí hace unos meses gracias a Itachi. ¿No tienes nada mejor que enseñarnos? —agregó el azabache a lo dicho por Menma.

Su maestro se puso un dedo en la barbilla, pensando. No tardó mucho en venírsele algo a la mente—. Está bien. ¿Saben caminar sobre la superficie del agua?

Los dos negaron con la cabeza, y Kakashi volvió a sonreír—. Pues está decidido, eso es lo que haremos.

La Haruno, quien fungía de oyente, levantó la mano y recordó—. Kakashi-sensei, yo no sé cómo caminar en los árboles.

—Hmm, creo que eso será un problema —hizo saber— ya que no podré estar supervisando a los demás chicos y a ti. Qué podría hacer…. Ah, ¡ya sé! —exclamó mirando hacia la Mitarashi, quien tenía una expresión aburrida en su rostro.

Ella entendió lo que quería luego de fijarse en la fija mirada que le tenía clavada—. Ni lo pienses. Tú enséñale a la mocosa, ¡yo ya tengo a un aprendiz a quien enseñar!

El de cabello gris se desanimó, hasta que pensó en algo que podría funcionar—. Mira, yo enseñaré a Naruto a caminar en el agua mientras tú enseñas a Sakura, ¿qué dices?

Anko miró hacia Naruto, quien estaba mirando al Jounin como si fuera un gran estúpido.

—Kakashi, ¿no recuerdas que él caminó sobre el agua cuando aparecimos para salvar tu trasero?

Se palmeó la frente al recordar ello—. Tienes razón. Creo que primero haremos el entrenamiento de los árbo…

—Vamos, Anko-chan —interrumpió el contenedor de Kurama—. Enséñale un poco a Sakura, creo que un poco de entrenamiento contigo hará que cambie su actitud. Estoy seguro que si tú le das unas lecciones, podrá ser una Kunoichi de verdad. Y si lo haces bien… te daré un gran premio, el que tú quieras.

— ¿Lo que yo quiera? —preguntó emocionada. Naruto confirmó con la cabeza y ella murmuró a su oído su deseo.

Él escuchó atentamente y accedió, no era muy difícil de hacer—. Está bien, pero será una vez que regresemos a la aldea. Aquí no creo que sea posible, pero bueno, yo daré un paseo por aquí, tal vez encuentre algo interesante.

La Mitarashi asintió y se dirigió hacia la adolescente, quien estaba muerta del miedo debido a la sonrisa sádica de su nueva instructora. Kakashi también llamó a Menma y a Sasuke para que lo sigan, y así evitar que ocasionen peleas innecesarias con Naruto quien ya se había ido del lugar.

Entre tanto, escondido detrás de un árbol, Inari observaba. Luego se retiró con un semblante de penumbra—. Aunque hagan todo eso, no servirá de nada…

En cierto punto dejó de caminar debido al recuerdo de su padre, como también las palabras de Naruto, las cuales estuvieron repitiéndose en su cabeza todo el día. Inari apretó sus puños y luego prosiguió.

En un lugar desconocido – Guarida de Zabuza

Haku se encontraba tratando las heridas de Zabuza, quien estaba quieto en su cama, callado. Estuvo pensando mucho en Naruto. Ansiaba recuperarse para despellejarlo con lentitud lo más pronto posible. La humillación por la que pasó nunca se lo perdonaría. Por eso, él se encargaría de hacerlo sufrir antes de darle muerte. La joven, luego de tratar las heridas de su maestro, puso una manta sobre él mientras ella se sentaba en una silla al lado de la cama de Zabuza. También estaba pensando en Naruto, pero de un modo muy distinto.

Ese Naruto, ¿por qué me sentí de esa manera al observarlo? ¿Por qué deseo volver a verlo? —inquiría para sus adentros—. ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué no quiero que Zabuza-san lo asesine? Esto es muy confuso.

Ella continuaba observando a Zabuza, quien permaneció inmóvil desde su llegada a la guarida. De repente, la puerta de la habitación se abrió. Ella giró un poco la cabeza para ver quién era y, al instante, lo identificó.

Un hombre de corta estatura, con un traje de color negro y lentes del mismo color. Era Gatō, que estaba acompañado por dos matones, cada uno con Katanas japonesas. El susodicho parecía burlesco.

—¿Incluso siendo derrotado vuelves aquí? Los ninjas de Kirigakure realmente apestan. ¿Te llamas a ti mismo un demonio cuando ni siquiera puedes hacerte cargo de lo hecho por tu subordinado? No me hagas reír.

Momochi no contestó y siguió en la misma posición. Haku fue quien se levantó de su asiento, tumbando al piso la silla en la que ella se encontraba. Los hombres de Gatō percibieron la acción hostil y desenfundaron un poco sus Katanas, cubriendo a su vez a Gatō. Por su parte, él conservaba su faceta arrogante.

Después, hizo un gesto con su mano—. Esperen —dicho eso, caminó hacia Zabuza—. No estés tan silencioso. ¿Por qué no dices nada? —Entonces levantó su mano izquierda y la dirigió hacia Zabuza.

—¡No toques a Zabuza-san! —exclamó Haku, quien tomó su muñeca y empezó a apretarla con brutalidad. El millonario gritó de dolor pues sentía sus huesos ser hechos trizas.

Sus hombres trataron entonces de desenfundar sus armas para defenderlo, pero se dieron cuenta que ya no estaban en sus manos, sino en sus cuellos. Miraron hacia abajo y abrieron los ojos en shock ya que no habían visto en ningún momento a Haku moverse.

Ahora ella tenía una mirada furiosa en su rostro y exclamó—. Será mejor que paren. ¡Me están haciendo enojar! —Entonces lanzó las espadas lejos de ellos. Luego se acercó a Zabuza y Gatō corrió rápidamente hacia sus guardias.

—¡La próxima vez…! Si la próxima vez fallan, ¡considérense expulsados de este lugar!

Después, él ordenó a sus guardias que lo sigan, quedando Haku y Zabuza solitarios en la habitación. Entonces, la fémina se sentó al lado de Zabuza.

—Haku, no debiste…

—Lo sé. Simplemente… es demasiado pronto para matarlo. Si causamos un revuelo, seremos perseguidos otra vez. Por el momento, debemos aguantar —contestó.

Zabuza tembló un poco por el dolor que sentía a causa de sus heridas y replicó—. Tienes razón. —Luego cerró sus párpados para dormir un poco. Él tenía varias quemaduras de gravedad como también algunas costillas rotas. Todo esto debido a la explosión sufrida, así que el necesitaba el mayor descanso posible para sanar más rápido.

De regreso con Naruto

Naruto, en estos momentos, se encontraba caminando por las calles de esta aldea. Se sentía confuso, como si una especie de nostalgia lo asaltara durante su trayecto. No comprendía por qué, como tampoco sabía la razón por la cual no podía quitar su mirar hacia el Este.

Puedo ver que tu sangre Uzumaki está haciendo de las suyas. La razón por la que te sientes de esta manera es porque el lugar donde te encuentras ahora alguna vez fue Uzushiogakure. Bueno, una parte de ella. Si quieres encontrar las ruinas de tus ancestros, deberás ir más al Este. Esa es la razón por la cual miras tanto hacia esa dirección —aclaró Kurama, sintiendo las emociones de su contenedor.

¿Y cuándo pensabas decirme esto?

El Zorro se encogió de hombros—. No lo sé, yo estuve durmiendo mucho tiempo. Sólo pude ver tu pelea con ese sujeto y luego quedé dormido. Además, tengo que reservar energías para el espectáculo de esta noche.

Naruto rodó los ojos—. Maldito pervertido. Pero, dime, ¿por qué siento esto y mi hermano no?

Kurama rugió—. ¡¿Cuántas veces te lo tengo que decir?! Tu sangre Uzumaki mejoró a niveles superiores a los de un Uzumaki de sangre pura. Ese mocoso no percibe las cosas igual que tú y no reacciona a sellos de la misma forma que tú lo haces porque su sangre no es igual a la tuya.

Está bien, pero no te amargues. —Se rascó la nuca—. Olvidé ese pequeño detalle. Entonces, ¿debería ir a echar un vistazo?

No, no deberías —recomendó—. Es mejor que esperes ya que necesitarás mucho tiempo para poder llegar hasta la capital. Según he escuchado de mis anteriores Jinchūriki's, Uzu tiene varias protecciones naturales como también de sellos. Mejor termina esta misión y, una vez que regreses a esa mugrosa aldea, consigue la preparación necesaria y convence al estúpido viejo para que puedas ir a este lugar.

Naruto aceptó y no discutió más con Kurama. Hace bastante aprendió que era mejor atender sus consejos. Continuó con su recorrido, se había dado cuenta que las personas de este lugar vivían en la miseria, en especial los niños, le recordaban mucho a su miserable infancia, pero dejando a un lado las golpizas e insultos.

Cuando creyó que no había nada más interesante en este lugar pudo ver más al frente que una multitud comenzó a aglomerarse. Entonces decidió ir a investigar.

—¡Maldito viejo! ¡¿Quién te piensas que eres?! ¡¿Quieres que Gatō asesine a toda tu familia?! —exclamó un hombre. Naruto pudo fijarse que este tenía una Katana en sus manos y la tenía apuntando hacia un anciano tumbado en el piso.

El mismo hizo una gran reverencia, temeroso—. ¡Lo siento! Pero ese es todo el dinero que pude juntar. ¡Por favor, perdona a mi familia! Mátame a mí, pero no hagas nada a mi familia, ¡te lo ruego!

El pelirrojo se fijó más atrás y pudo observar detrás de él a unas personas, él supuso que eran su familia. Pensó entonces que tenía la oportunidad perfecta para obtener la ubicación de Gatō, así que decidió intervenir.

—¡Pues lo siento, viejo estúpido! Una vez que acabe contigo, me haré cargo de tus hijos y esposa. ¡Ahora di hasta nunca! —replicó el extorsionador mientras movía su arma para asesinar al viejo.

Cuando estuvo cerca de lograr su objetivo, todos vieron que un extraño apareció en escena portando una espada que brillaba intensamente, cortando con facilidad la del extorsionador. Este quiso gritar, pero el Uzumaki lo agarró y usó un Shunshin para desaparecer de ahí. Los presentes se preguntaron quién podría ser el chico, pero luego de un momento comenzaron a dispersarse, mientras el viejo y su familia se abrazaban, agradeciendo el milagro.

De regreso con el Jinchūriki, este ya había atado al hombre mientras le proporcionaba una mirada nada buena—. Ahora quiero que me digas, ¿dónde se encuentra Gatō?

—Como si yo diría algo a un idiota como tú, no puedes hacer nada para sacarme información.

Naruto gruñó y sacó una de sus Kibas, cortando la mano del hombre quien gritó de dolor. Luego, sujetó su cabeza y preguntó una última vez—. Dime ahora dónde se encuentra Gatō o te juro que no tendrás descanso ni siquiera en el más allá.

El hombre volvió a sonreír y miró hacia arriba para ver a Naruto, pero su sonrisa cambio a una de terror cuando vio que los ojos del pelirrojo habían cambiado. No sabía qué eran, pero sabía que no eran nada bueno, ya que al verlos pudo sentir una sensación de muerte. Trató de decir lo que sea pero no encontraba las palabras indicadas.

Naruto volvió a gruñir ante la falta de respuesta. Lo mataría sin importar qué. Quería usar la intimidación para que diga lo que sepa, pero no funcionó. Entonces negó con la cabeza y susurró—. Ningendō (Camino Humano) —Y luego de eso extrajo su alma, cayendo al piso el cuerpo sin vida del peón de Gatō.

Al digerir toda la información, el adolescente hizo unos sellos de manos—. Katon Goukakyuu no Jutsu. —Y escupió una bola de fuego hacia el cuerpo sin vida, convirtiéndolo en cenizas y eliminando cualquier rastro de lo sucedido.

Naruto, con clara frustración, dijo mentalmente—. Maldita sea, ese idiota no sabía nada, apenas fue reclutado hace una semana. Maldita sea, pero bueno, yo sé que ese enano aparecerá en cualquier momento, debo tener paciencia.

Kurama asintió y volvió a dormir. Mientras tanto, Naruto fue de regreso a la casa de Tazuna.

Casa de Tazuna - 10 minutos después

Tsunami se encontraba en la cocina preparando la cena. Aún faltaban varias horas hasta el regreso de los demás, pero ella quería tener todo listo para esa hora.

Su padre almorzaba en la construcción y solo regresaba para cenar, e Inari seguramente estaba contemplando el mar. El pequeño solía estar ahí durante horas hasta que decidiera volver a la casa, así que ella no quería molestarlo.

La viuda ya había superado la muerte de Kaiza, pero le entristecía que su hijo siguiera lamentándose por ello; no había sido culpa suya, así que no tenía que vivir culpándose por ello. Sin embargo, no había nada que ella o su padre pudieran hacer, su hijo no quería entrar en razón.

Pensó en el equipo ninja que vino con su padre; estaba feliz porque un gran grupo de Ninjas estaba dispuesto en ayudar a este desgraciado pueblo. Su padre le había contado que había mentido en la información de la misión, y aun así decidieron ayudarlos, incluso mandaron refuerzos.

Sus pensamientos entonces tornaron en dichos refuerzos, Tsunami notó que Naruto y Anko tenían una relación; ella no le veía nada de malo, ya que había escuchado cómo era la vida de los ninjas.

Además, la apariencia de Naruto le hacía aparentar ser alguien mucho mayor. El pelirrojo era varios centímetros más alto que ella, y tan solo unos centímetros más bajo que su Sensei. La pelinegra no diría nada al respecto, ni siquiera preguntaría; no era como si le importase.

Justo en ese momento, la puerta de la cocina se abrió un poco y Tsunami vio una cabellera rojiza asomándose por la puerta.

No fue difícil reconocer a la persona—. Oh, Naruto-san. ¿Qué haces tan temprano aquí? Creí que estarías entrenando con tus amigos.

Naruto rió entre dientes—. ¿Amigos? Tsunami-san, esos idiotas son todo menos mis amigos, excepto por Anko-chan, pero ella está entrenando a cierta chica pelirrosa, además todo lo que ellos están aprendiendo yo ya lo aprendí hace años.

Tsunami apagó la estufa y luego se limpió las manos. Se dio la vuelta y vio que se sentó en una de las sillas del comedor.

Ella decidió acompañarlo, ya que ella nunca tenía nadie con quien conversar—. ¿Cuál es la razón, Naruto-san? ¿Por qué no los consideras tus amigos?

Naruto se rascó la cabeza y contestó—. Para empezar, porque ellos son unos pobres ilusos que creen que ser un ninja es tan solo un juego; ellos no saben el verdadero significado de la palabra Shinobi. Y la otra razón por la que no me caen bien, es porque son unos bastardos arrogantes, ellos creen que, por haber nacido con todo, tienen el derecho de hacer lo que se les venga en gana.

Tsunami asintió a sus palabras y agregó—. Creo que tienes razón. Cuando Gatō llegó a nuestra aldea, él pensó que podía hacer lo que quería solo por tener el dinero y el poder. Al principio nosotros nos opusimos. Pero luego trajo mercenarios y asesinó a aquellos que se le oponían. Desde ese día, las personas dejaron de protestar. O eso fue hasta que… —Se detuvo al final; no quería incomodar al Shinobi con su historia.

Naruto levantó una ceja, aunque comprendió lo que sucedía—. No hace falta que me lo digas, yo entiendo si es algo personal.

Tsunami negó y replicó—. No, no es eso. Hace unos años atrás estuve casada con un hombre llamado Kaiza; era muy bueno y atento con nosotros, además de eso fue el héroe de este pueblo. Pero todo cambio cuando decidió oponerse a Gatō, y lastimosamente lo asesinó frente a Inari y gran parte del pueblo. Yo no estuve en ese lugar, pero me sentí muy mal por un largo tiempo hasta que logre superarlo. Pero Inari no pudo, esa es la razón por la que ahora él es de esta manera. Inari se culpa, ya que no pudo hacer nada, pero también culpa a Kaiza porque cree que él le mintió cuando dijo que nunca moriría.

Naruto indagó—. ¿Cuántos años han pasado?

Tsunami pensó un poco y respondió—. Fue hace como dos años atrás, unos meses luego de que Gatō tomara control de nuestro pueblo.

—Eso es una pena, Tsunami-san, lo bueno es que ustedes se encuentran bien —habló con sinceridad.

—En verdad lo es. Quisiera que Inari tuviera una vida normal; que nuestro pueblo regresara a como lo era antes. Y me gustaría que ustedes lo lograran. —Fue casi un ruego; la de una mujer desesperada que ya no podía aguantar tantas desgracias.

—No se preocupe, Tsunami-san. Las cosas cambiarán, se lo prometo —habló con firmeza; no le gustaba que una mujer hablara de esa forma tan decaída, y aunque no la conociera muy bien, al menos intentaría cambiar las cosas. Pero como se lo había prometido, se aseguraría de ello, y para ello, tendría que encontrar a Gatō y tener una charla muy seria con él.

Tsunami llevó sus dedos hacia su boca para ocultar su sonrisa—. Eres muy amable, Naruto-san.

El mencionado sonrió y se recostó en su silla—. ¿Qué puedo decir? Una bella mujer en peligro siempre despierta mi lado amable.

Tsunami dejó de reír, solo para sonrojarse levemente. Había pasado un buen tiempo desde la última vez en que había oído un cumplido; se sentía alagada, pero también algo apenada.

—¿Qué cosas dices, Naruto-san? No bromees, ya soy una mujer mayor. —Dio una risa fingida que reflejaba su pena, pero no porque el cumplido o la sonrisa de Naruto la incomodaran, sino por el hecho de que ya no sabía cómo actuar en situaciones como estas; se sentía oxidada.

Naruto dio una descarada sonrisa y contestó—. No bromeo en lo absoluto, Tsunami-san. Las mujeres maduras me atraen bastante. A veces soy capaz de controlarme, otras veces fallo miserablemente; como cuando estoy cerca de Anko-chan. En tu caso, hago lo que puedo para contenerme.

Tsunami desvió su rostro ante tan intensa mirada; su corazón bombeaba como nunca antes y su cara estaba roja como un tomate.

No se animó a mirarlo, mucho menos a abrir la boca. Le tentaba la idea, pero temía lo que pudiera pensar su familia, peor aún, que su maestra hiciera algo de lo que pudiera arrepentirse después.

Como no lo había mirado, Naruto prosiguió mientras llevaba sus manos detrás de su cabeza y miraba hacia el techo—. Siendo sincero, me gustaría tener sexo con usted.

Sus ojos se abrieron con enormidad mientras que su rostro parecía estar a punto de estallar—. N-No b-bromees, N-Naruto-san, la diferencia de edades es muy grande. —Aún no se atrevía a mirarlo, la vergüenza era tal que le había costado completar su oración anterior.

Naruto rió entre dientes—. ¿Cuántos años cree que tengo, Tsunami-san? —Esta vez la miró con seriedad, aunque ella aún no se atrevía a mirarlo.

—N-No lo sé, creo que dieciséis años —contestó con incrementada dificultad.

Naruto casi estalla en risas, pero se contuvo al cubrirse la boca, aunque una ligera sonrisa permaneció en su rostro—. En realidad, tengo trece años.

—¡Debe de ser un broma! —exclamó Tsunami sorprendida, girándose hacia él debido al shock, viéndole rascándose la mejilla.

El pelirrojo rió entre dientes—. No, no lo estoy haciendo, Tsunami-san.

—Entonces no podemos, Naruto-san. Eres tan solo un niño. —Esta vez su voz tuvo mayor serenidad, aunque un notable tono de decepción.

—¿Lo soy? —Fingió sentirse ofendido, cosa que Tsunami no notó, por lo cual estuvo por disculparse.

Naruto no se lo permitió, ya que continuó mientras se ponía de pie—. ¿Un niño puede hacer esto? —Formulada su pregunta, saltó y se paró sobre el techo.

Hubo un ligero jadeo por parte de Tsunami al presenciar algo tan inusual, pero sabía la respuesta—. Pero tú eres un ninja —agregó confiada, pensando que con eso ganaría el argumento.

El Jinchūriki sonrió ampliamente y aterrizó frente a ella—. ¡Pues allí está la respuesta!

Ella no lo comprendió, y Naruto prosiguió—. Desde el momento en que me entregaron esto. —Con una pausa, apuntó a su cinturón, específicamente, a su banda de Konoha—, soy oficialmente un adulto. —Tuvo una triunfal sonrisa en su rostro, mientras que Tsunami tuvo una de derrota.

Suspirando, Tsunami se puso de pie y caminó hacia el horno para ponerlo a fuego lento, hablando mientras lo hacía—. Tienes razón, Naruto-san. Sin embargo, no puedo hacerlo.

Ella se volteó, justo para ver a Naruto recostándose contra el mostrador—. Por curiosidad, ¿por qué?

Tsunami también se recostó y miró hacia él—. Bueno, no quiero crear discordia entre mi familia y ustedes; no quiero que esto pueda comprometer el desarrollo de esta misión. De verdad necesitamos de ese puente, o de lo contrario, nuestro futuro será muy oscuro.

Ella quería que esta charla terminara de una vez por todas y pretender que nunca había sucedido, pero no porque se sintiera incomoda, en ningún momento lo estuvo. Se sentía tentada, sin embargo, le preocupaba las posibles consecuencias.

El pelirrojo sonrió y se giró hacia ella—. Te preocupas demasiado, Tsunami-san. Pero bueno, si en verdad no quieres hacerlo, ¿podría intentar algo?

La vergüenza la había invadido de vuelta, y aunque ella no se había volteado para mirarlo, cometió la equivocación de preguntar—. ¿Qué? —Se cubrió la boca al instante, reconociendo su error. Pero no lo pudo evitar; estaba tan interesada, tan curiosa, tan feliz que alguien joven y apuesto la mirara de esa forma que esas palabras salieron inconscientemente de su boca.

Naruto se acercó, y ella retrocedió hasta chocar con la pared, momento en el cual el pelirrojo colocó ambas manos contra la pared, encerrándola dentro de sus brazos mientras le miraba con gran intensidad.

Ella tuvo que levantar su cabeza para mirar a esos penetrantes ojos rojizos que parecían capaces de ver hasta lo más profundo de su ser.

Desvió su mirada, y presionó sus partes bajas al sentir un placentero picor y calor; llevó su dedo índice a su boca, mordiéndolo con suavidad mientras intentaba resistir a sus más salvajes impulsos.

—¿Qué sucede, Tsunami-san? ¿Algo que te moleste? —indagó Naruto, oyendo los suaves gemidos que sus labios y dientes ya no podían contener.

Lemon Inicio

Sus piernas se crisparon, y para evitar caer, ella tuvo que apoyarse contra la pared.

Naruto, descaradamente, 'chocó' su parte 'frontal' contra la parte 'posterior' de Tsunami.

Esta vez ella no se había sorprendido, solo permaneció inmóvil mientras sentía las manos del pelirrojo en su cadera y ascendiendo muy lentamente hasta detenerse sobre sus senos.

Gimió con suavidad, sintiendo el lento tacto y el cálido aliento del pelirrojo cerca de su oreja—. Tsunami-san, ¿deberíamos hacerlo?

Casi cayó al piso al sentir su lengua moviéndose en círculos en su oreja, y descendiendo hacia su cuello—. N-No… —contestó, llevando su mano hacia el bulto en sus pantalones y frotándolo casi con desesperación.

Naruto había utilizado sus feromonas; lo suficiente para que sus verdaderos pensamientos salieran a flote, y por ahora, estaba dando resultados más que positivos.

No hubiera funcionado si Tsunami no hubiera tenido ningún tipo de interés, y prueba de ello era Sakura, ya que ésta no había sentido nada en aquella ocasión que lo había utilizado para descubrir el género de la persona enmascarada. Dicha habilidad que había aprendido gracias a Kurama y que solo funcionaba con personas del género opuesto, como el Bijū se lo había indicado ya años atrás.

Tsunami, ya incapaz de controlarse, se giró y dio un salto, previendo que Naruto la atraparía antes de que cayera. Así lo había hecho, y éste había notado que colocó sus piernas en su cintura, acercándose hacia él para iniciar un candente beso donde sus lenguas dieron una muy feroz batalla.

Ninguno estuvo por encima del otro, y ambos se vieron obligados a finalizar el beso debido a la falta de aire—. De-deberíamos detenernos. A-Anko-san podría molestarse. —Fue algo absurdo, ya que había dicho aquello mientras se frotaba contra el bulto en sus pantalones.

Naruto sonrió—. Tsunami-san, Anko-chan no dirá absolutamente nada. Es más, ten por seguro que ella querrá unírsenos cuando llegue. Ahora, ¿podemos empezar?

Una pregunta que no necesitó respuesta, ya que Tsunami puso sus pies en el piso, sonrió con sensualidad y caminó hacia las escaleras, haciéndole señas con sus dedos para que la siguiera.

Naruto la siguió casi hipnotizado, viendo sus caderas meneándose con sensualidad mientras subía las escaleras.

Abrió la puerta de su habitación con tal lentitud que Naruto gruñó con molestia, mientras que ella sonreía con diversión.

Naruto le siguió el juego, y esta vez caminó de rodillas y Tsunami en reversa, haciéndole señas con su dedo índice hasta llegar a su cama y sentarse en ella.

Ambos se detuvieron momentáneamente, solo para que Tsunami hiciera el siguiente movimiento. Levantó su pierna derecha ligeramente, por lo que Naruto sonrió y se aproximó unos centímetros más, agarrándolo con suavidad y acercando su cabeza hacia su extremidad.

Humedeció su lengua lo más que pudo, la sacó y la acercó a su empeine, dándole un suave beso antes de darle consecutivas lamidas mientras ascendía con lentitud hacia el punto de 'atracción'.

Estuvo frente a aquel punto caliente, observándolo con atención mientras notaba una ligera humedad.

La mujer frente a él lo observó, y se echó para atrás al sentir una muy exquisita sensación que había olvidado y que le había encantado recordar.

Lentas, atentas, e incluso cariñosas lamidas que lentamente nublaban a su ser.

Se levantó ligeramente; miró hacia su experto compañero colocando sus manos sobre sus caderas y atrayéndola a un más profundo contacto; ella, por su parte, dio ligeros empujes antes de echarse nuevamente para atrás.

El acto del cunnilingus prosiguió hasta el punto en que la mujer cerró los ojos y apretó sus sabanas con fuerza, sintiendo al joven que le otorgaba su atención colocando sus labios contra su intimidad para no desperdiciar el 'obsequio' que había liberado.

La mujer llevó su mano sobre su frente, sonriendo mientras se secaba el sudor y la parte inferior de su cuerpo de estremecía debido a su extrañado clímax.

—Eres fenomenal; extrañaba esto —afirmó con una sonrisa de felicidad absoluta.

Abrió los ojos, a tiempo de ver al pelirrojo ya desnudo y acercando su miembro a su rostro, chocándolo contra su mejilla izquierda.

Tsunami lo miró con ojos de lujuria mientras sentía los contantes empujes contra su mejilla. No abrió su boca aún, en cambio tomó uno de los brazos del Jinchūriki y lo acostó en la cama.

Naruto se recostó contra la cabecera de la cama, y Tsunami lamió su cuerpo de forma descendente hasta el lugar en cuestión mientras se despojaba del resto de sus prendas.

Antes de que le devolviera el favor, se detuvo, miró a Naruto directamente a sus ojos y llevó su dedo índice hacia su mejilla izquierda y le dio una pasada, recolectando su líquido preseminal.

Sonriendo y moviendo ese dedo de un lado a otro, sacó la lengua y colocó ese pegajoso líquido en la punta; no volvió a meter la lengua, en cambio, inició con su descenso hacia su órgano reproductor mientras le miraba con una seductora sonrisa.

Finalmente miró hacia abajo, y los líquidos de su lengua hicieron contacto con los de Naruto, quien observaba con mucha atención.

Ella movió su lengua en círculos alrededor de su glande, esta vez degustando de los propios jugos del pelirrojo, quien sintió un placentero escalofrío al sentir su tibio órgano móvil.

El Uzumaki la alentó, susurrando los bien que lo hacía mientras sentía el cálido interior de su boca descendiendo hasta su base.

Lu mujer permaneció en esa posición por varios segundos, sintiendo los ojos llorosos y la necesidad de toser, pero se aseguró de que su compañero disfrutara de la sensación de su garganta lo más que pudiera.

El rubio, por su parte, echó su cabeza hacia atrás al sentir el suave apriete, la deleitable calidez y humedad del interior de su faringe. El hombre casi se había corrido, pero logró contenerlo al presionar las mantas de la cama, y Tsunami aprovechó para retirar su cabeza con lentitud antes de volver a bajarla de la misma forma, aumentando la velocidad gradualmente.

La ama de casa no pudo evitarlo y llevó sus dedos a su húmeda vagina, estimulándola a medida que incrementaba la velocidad y succión, lo cual aproximó a ambos a sus puntos culminantes.

Al pasar los minutos, ese punto había llegado, y con una última bajada, Tsunami sintió una explosión en su boca que le hizo rodar los ojos mientras sentía otra explosión en sus partes bajas.

Tragó lo que pudo, pero gran parte había escapado de sus labios e incluso de su nariz. Cuando recuperó la noción de sí misma, Tsunami alejó su cabeza y tosió como nunca antes en su vida, cosa que preocupó a Naruto, quien se levantó y le preguntó si se encontraba bien.

Tsunami sonrió y rió mientras tosía y se limpiaba el rostro—. Sí, tan solo estoy un poco fuera de forma —finalizó, dejando su rostro más que reluciente.

Esta vez ambos rieron, Naruto momentáneamente, ya que se había aproximado a ella para darle un candente beso, el cual correspondió al instante.

Lo siguiente que la fémina sintió fue que el pelirrojo colocó sus manos en su cintura y la levantó ligeramente para sentarla en su regazo, a centímetros del miembro que parecía no tener deseos de descansar.

El beso se detuvo; el Jinchūriki se concentró en los pechos de la mujer, y ésta frotó su tronco contra su clítoris, sintiendo estímulos alrededor de todo su cuerpo.

Los besos de Naruto finalmente se detuvieron, la miró a los ojos y esta asintió al saber lo que se venía. Por tanto, el pelirrojo la agarró de sus nalgas con firmeza y la levantó hasta la altura de la punta de su glande, bajándola con lentitud para que la conexión no fuera brusca.

Tsunami empujó a Naruto con suavidad a medida que bajaba para que se recostara en la cama, y una vez que hizo contacto con su base, ella colocó sus manos sobre sus pectorales.

Naruto la vio cerrando los ojos y mordiendo sus labios mientras ella temblaba y sentía sus interiores comprimiéndose con fuerzas—. L-Lo siento —se disculpó, cayendo sobre él mientras respiraba agitadamente—, no pude contenerme; ha pasado un largo tiempo desde que hice esto.

El Uzumaki sonrió con compresión y acarició su cabello hasta que los temblores de su orgasmo se detuvieron—. ¿Empezamos? —preguntó mirándola.

No respondió, en cambio, regresó a su anterior posición y esta vez levantó sus caderas ligeramente antes de volver a bajarlas.

Un suave gemido escapó de la boca de ambos, unos gemidos que aumentaron en vigor y potencia a media que la mujer aumentaba la velocidad—. ¡Extrañaba esto! —exclamó ella mientras el sonido del húmedo golpeteo resonaba con fuerza.

Naruto se sintió hipnotizado al mirarla; ese suave sonrojo, esa ligera sonrisa mientras se movía, la baba que escapaba de sus labios y caía sobre su estómago; esta mujer le encantaba.

Era una encantadora mujer que escondía sus encantos detrás de su faceta de ama de casa, y por tal motivo, el alago escapó de sus labios—. Tsunami-san, eres encantadora. Me encantaría repetir esto de ahora en más.

El corazón de la mencionada bombeó con rapidez; había pasado tanto tiempo desde la última vez en que experimentó sensaciones, sensaciones a las que ya había renunciado porque pensaba que ya no tendría una oportunidad debido a su edad.

No era una mujer vieja, pero el hecho de que contaba con un hijo alejaba a los hombres como la peste.

Pero este joven la había aceptado como era, la había hecho sentir joven y querida de vuelta; la hacía feliz. No estaba enamorada, pero la atracción era innegable—. ¡Sí! —exclamó su respuesta, sintiendo su clímax a la vuelta de la esquina—. ¡Sigamos hasta que nuestros cuerpos ya no den más de sí! —Con su declaración, dio una última bajada, la cual liberó potentes descargas desde y en su interior.

Había caído de vuelta, y esta vez Naruto la recibió en un abrazo mientras sentía su errática respiración; ambos seguían liberando sus fluidos.

El pelirrojo sintió que su pecho estaba humedeciéndose, y por tanto levantó la cabeza de Tsunami ligeramente, observando su expresión de éxtasis puro mientras una gran cantidad de saliva escapaba de sus labios.

Fue tanta la emoción del Uzumaki que la había 'desconectado' forzosamente, haciéndola gemir con decepción. Sin embargo, había sonreído al sentir un candente y más que húmedo beso en el cual sus lenguas batallaron ferozmente.

Naruto mordió su labio inferior, la empujó con violencia hacia un lado de la cama y agarró sus nalgas antes de que ella pudiera reaccionar.

Ella no se había sentido violentada, más bien excitada e impaciente por lo que fuera que haría a continuación. Le sintió acariciando sus 'cachetes', nalgueándola unas cuantas veces antes de expresar—. Tsunami-san, quiero hacer muchas cosas divertidas.

La mencionada sonrió y meneó sus caderas—. Adelante, Naruto-san. Puedes hacer lo que quieras… Por cierto, no tienes por qué hablarme tan formalmente.

—Oh, tus deseos son mis órdenes, Tsunami-'chan'; yo digo lo mismo —contestó con una sonrisa mientras metía su dedo pulgar en su boca, humedeciéndolo lo suficiente para lo que haría a continuación.

La pelinegra seguía sonriendo, pero esa sonrisa se esfumó cuando sintió algo abriéndose paso en un lugar nunca antes había sido explorado, un lugar en el que nunca nadie se había animado a sondear.

—T-Tienes que estar b-bromeando —tartamudeó con nerviosismo, esta vez cayendo y liberando un ligero gemido de dolor al sentirle sacándolo y midiéndolo a moderada velocidad.

El antiguo ANBU sonrió y continuó—. Me siento alagado, Tsunami-chan. Presiento que seré la primera persona en explorar estas inhóspitas tierras —bromeó, sacando definitivamente su pulgar.

Tsunami aprovechó el momento para girar la cabeza y continuar—. A-Al menos déjame tomar un b-baño… Ugh. —Cayó de nuevo, y esta vez mordió y apretó su almohada al sentir su punta empujando e ingresando en su diminuta entrada.

Naruto rió con diversión—. Mi querida Tsunami-chan, podremos tomar una ducha juntos cuando terminemos. T-Tan solo aguanta un poco más. —Los ojos de Naruto habían tenido espasmos involuntarios, y le había costado decir sus últimas palabras debido a la increíble sensación a medida que se hacía paso en su interior.

La inserción fue lenta, dolorosa, pero también placentera; en igual intensidad para ambos.

Si bien la pelinegra sentía dolor a medida que el miembro de Naruto se abría paso, el agarre en su almohada fue disminuyendo a medida que el pelirrojo empujaba sus caderas hasta donde podía, deteniéndose cuando su base había chocado contra sus nalgas.

El Uzumaki se detuvo por completo, cerrando los ojos con fuerzas y conteniendo el impulso de correrse. Tsunami pudo sentir su miembro hinchándose, así que esperó impaciente a la potente descarga que no había llegado, ya que Naruto había logrado contenerse en el último segundo.

Suspirando, Naruto acercó su cabeza lo más que pudo a la de su compañera y susurró—. ¿Lista? —Retrocedió levemente y empujó fuertemente, oyendo un suave gemido de placer proveniente de la mujer bajo él.

Ella había ocultado su cabeza en la almohada al sentir el empuje, un empuje que envió un eléctrico escalofrío alrededor de todo su cuerpo. Esa simple sensación la había llevado al punto culminante, tanto a la pelinegra como al pelirrojo; la primera por esta nueva sensación de placer, y el último porque ya le había sido difícil contenerse al ingresar por completo, e imposible cuando la mujer había comprimido su interiores como nunca antes.

Primero gritaron, luego gimieron, finalmente jadearon, y sus cuerpos cedieron ante sus propios pesos; Tsunami se desplomó sobre su cama y Naruto sobre ella, ambos sonriendo y riendo mientras recuperaban el aliento.

No lo puedo creer —reflexionó la pelinegra—, esta sensación es increíble.

Se giró levemente para solicitarle que prosiguiera, mas fue innecesario ya que el pelirrojo inició con el golpeteo. Apoyó su rostro contra la almohada y levantó sus caderas para que Naruto no tuviera necesidad de sostenerla.

—T-Tsunami-chan —inició el Uzumaki, atrayendo sus caderas con su mano derecha a medida que él empujaba—, lo de hace un momento fue fenomenal, pero me dejó un sabor amargo; quiero hacerlo como es debido —finalizó entre gruñidos y gemidos.

—A-Adelante, Naruto-kun; ya te lo dije, puedes hacer lo que quieras. —Esta vez fue ella quien empujó sus caderas con violencia, y el pelirrojo solo se relajó, disfrutando de su calidez y por sobre todo, su estrechez.

No obstante, no se sentía a gusto; quería hacer algo, no quedarse con los brazos cruzados y que Tsunami hiciera todo el trabajo. Por lo tanto, puso sus rodillas sobre la cama y llevó sus dedos hacia su vagina, frotando y pinchando su botón.

Ese mero contacto hizo que los ojos de la pelinegra se abrieran como platos y sus caderas se movieran de forma automática—. ¡N-No! ¡Naruto-kun, e-eso es hacer t-trampa!

—Lo siento, Tsunami-chan. P-Pero no podía quedarme con los brazos cruzados. —Dicho esto, introdujo tres dedos, moviéndolos en sincronía con los empujes de Tsunami.

Ella había intentado sostenerse, pero sus brazos habían cedido y cayó a la cama mientras sus fluidos escapaban de su vagina. Ahogó el grito en su almohada, y se detuvo por completo mientras liberaba su orgasmo.

Naruto, sin embargo, agarró su cintura con su mano derecha y la movió a su gusto; sin sacar sus dedos de ella—. S-Solo un poco más —musitó Naruto con los dientes apretados, oyendo los gritos ahogados de la mujer que no paraba de temblar y liberar sus jugos.

Finalmente había sacado sus dedos, solo para sujetar sus caderas con ambas manos y aumentar la velocidad de atracción y alcance de penetración—. U-Un poco m-más…— Un susurró cargado de lujuria escapó de sus labios, una potente descarga escapó de su glande, y un grito de éxtasis escapó de la garganta de la fémina, quien ya no pudo esconder sus gritos en la más que ensalivada almohada.

Ambos respiraron agitadamente; estaban sudorosos, uno más cansado que el otro, pero principalmente, estaban contentos.

El Jinchūriki estaba considerando con mucha seriedad en incluir a Tsunami en su 'harem' —como Anko se refería a su grupo de novias.

No era una Kunoichi, pero era una mujer atenta y luchadora, quien hacía lo que podía por su familia a pesar de las adversidades, y eso era algo que a Naruto le encantaba.

El pelirrojo había caído a un lado de la cama, finalmente desconectándose de ella y sonriendo junto con ella—. Nunca he tenido una actividad como esta —confesó la pelinegra, incapaz de sacar esa sonrisa que reflejaba algo de cansancio.

Naruto devolvió la sonrisa antes de cargarla en brazos y llevarla a la salida. Tsunami hizo un gesto de sorpresa que fue cambiado por una de sensualidad y lujuria cuando sintió el candente beso del Shinobi, quien se detuvo al estar frente a la puerta del baño—. Pues espero que aun puedas continuar, Tsunami-chan. Aun podemos tener mucha diversión.

La mencionada sonrió, y el Uzumaki cerró la puerta para proseguir con sus actividades en esta nueva localización mientras tomaban el baño que había prometido.

Mientras tanto, Kurama sonreía pervertidamente; no tenía dudas de que le había tocado un excelente contendor.

Casa de Tazuna - 6 horas más tarde

En estos momentos, todos se encontraban en la casa de Tazuna comiendo con tranquilidad lo preparado por Tsunami, la cual no podía sacar la sonrisa satisfecha de su rostro.

Su padre preguntó la razón por la cual estaba tan feliz, pero no le contestó. Sin embargo, Anko conocía muy bien esa cara, ella misma siempre solía tenerla después una sesión de sexo con Naruto. Sonrió y miró hacia el susodicho, quien le devolvió el gesto. Volvió a comer sin apuros, impaciente porque llegara su turno esta noche.

El Uzumaki no paraba de lanzar cumplidos sobre el maravilloso banquete a una sonrojada Tsunami. A nadie le pareció raro, bueno, a los otros Genins les pareció raro ver a Naruto educado y atento, pero fuera de eso, nada más. Por su parte, esto le sirvió a Anko para afianzar sus sospechas.

Sakura se veía como los mil demonios. Parecía haber luchado contra un ejército de ninjas con las manos atadas. Naruto supo muy bien el porqué, así que mentalmente felicitó a la chica por sobrevivir a uno de los entrenamientos de su maestra, pues él también había sido víctima de ellos y conocía de primera mano lo salvajes que eran. Menma y Sasuke no se veían tan mal, sólo cansados y mojados.

Lo que sacó de quicio a Naruto fue que estuvieran compitiendo con la comida. ¿Es que no se dieron cuenta de que esta era una humilde familia? ¿Creían que todos eran tan afortunados como ellos? Su paciencia se agotó cuando expulsaron los alimentos.

Golpeó la mesa y exclamó—. ¡Maldita sea, idiotas! ¡Si vuelven a hacer eso, les abriré el estómago con un kunai oxidado y volveré a meterles el vómito en sus entrañas! ¡Maldita sea! ¿No saben lo que es el respeto? ¡¿Ustedes creen que Tsunami-chan hizo esta maravillosa cena para que ustedes la tiren?! —gritó, liberando grandes cantidades de instinto asesino, lo cual hizo a Kakashi abrir los ojos en shock al sentir tal sensación de muerte que en su larga carrera nunca percibió, ni siquiera de Kushina cuando lo descubría leyendo sus libros.

Pero la sensación finalizó cuando Tsunami puso una mano en el hombro de Naruto—. No te preocupes, Naruto-kun. Te agradezco mucho, pero aún tenemos bastante comida, así que no hay nada de qué preocuparse.

Naruto la miró, aparentaba estar alegre pese a todo. Luego se tranquilizó y continúo comiendo, mientras los demás suspiraron de alivio al sentir la presión desaparecer.

Mientras tanto, Tazuna veía la interacción de su hija y Naruto con sospecha—. Muy bien, ¿qué fue lo que pasó entre ustedes dos? —Entonces todos prestaron atención a Tazuna.

Anko sonrió con diversión mientras el pelirrojo se debatía entre si debía decirlo o no.

Mientras que Tsunami se sonrojó con furia e interrogó—. ¿A q-qué te refieres, Oto-san? Nada pasó entre nosotros.

Tazuna entrecerró los ojos al ver la actitud de su hija ya que esto sólo le hacía sospechar aún más—. Lo digo ya que estás muy atenta con él, además la sonrisa esa que tienes en tu cara y también que comenzaste a llamarlo 'Naruto-kun', y nunca has hecho eso con nadie, además de Inari. Eso me hace pensar que… —Luego miró hacia el joven, quien plasmaba su orgullo por lo hecho en su cara, y Tsunami se tapaba la misma, avergonzada—. N-no, n-no me digas que t-tú y é-él tuvieron… —Y se detuvo ahí; no quiso decir la última palabra.

Anko estalló en risas—. ¡Ya diles, Naruto-kun! Tú no eres el tipo de persona que oculta estas cosas.

—¿Tsunami-chan? —Miró hacia la fémina, quien le asintió. Entonces se levantó y la tomó de la cintura, plantándole un gran y profundo beso en los labios.

Esto causó diferentes reacciones. Menma y Sasuke escupieron la comida. Kakashi maldijo al pelirrojo por su suerte como también una gota de sangre caía de su nariz. Tazuna y Sakura tenían los ojos y mandíbulas abiertos a más no poder. Y Anko… Bueno, ella estaba diciendo cosas como 'bienvenida a la hermandad' y 'cuantas más, mejor'.

Posteriormente, ambos se separaron y se prepararon para lo que sea que viniera. Estuvieron así varios segundos, ya que nadie cambió sus expresiones en ese lapso de tiempo.

—¡Maldito mocoso! ¡¿Qué fue lo que le hiciste a mi hija?! —gritó furioso mientras saltaba hacia el Jinchūriki, quien se movió a un lado sin mucho problema, dando como resultado un Tazuna estrellado contra la pared.

—Oto-san, Naruto-kun no me hizo nada, yo estuve de acuerdo.

—Pero hija, él es un niño —replicó, frotándose el chichón en su cabeza.

—¡Alto ahí! ¿Un niño yo? Recuerda que puedo matarte con un único movimiento. Si quieres saber quiénes son los niños, aquí tienes a cuatro de ellos —refutó, señalando a Inari, Sakura, Menma y Sasuke.

—¡Dobe!

—¡Demonio!

A Sakura no le importó ser llamada de esa manera, pero sí estaba impactada por lo hecho por el ex ANBU. Sin duda se lo contaría a Ino, tal vez esto la destrozaría. Lástima que ella no sabía que a la rubia eso no le importaba en lo absoluto.

El infante, por su lado, contemplaba la escena con emociones mezcladas. Miraba a su madre como una traidora al recuerdo de su padre, pero también sentía una especie de felicidad ya que pensaba que Naruto podría ser su nuevo Oto-san. No obstante, su tristeza era mayor que su felicidad. No dijo nada, prefirió callar con sus emociones luchando.

Tazuna entonces se levantó del suelo y miró a Naruto, quien también lo estaba mirando fijamente—. ¿Cuáles son tus intenciones con mi hija?

—Sexo, el mejor sexo que una mujer pueda sentir —susurró Anko, pero todos lograron oírla. Se sonrojaron debido a ello, menos Naruto quien le guiñó un ojo.

—¿Mis intenciones? Eso es algo que podemos hablar en otro momento. No quiero hablar sobre este tipo de temas si hay personas indeseadas alrededor —enfatizó sus últimas palabras mirando hacia el Equipo 7, quienes se sintieron ofendidos.

El viejo suspiró en derrota. ¿Quién era él para decirle a su hija qué hacer con su vida? Ya no tenía la autoridad. Por ello, volvió a su asiento.

Naruto volvió a besar a su nueva chica, quien torpe pero feliz le correspondió. Al finalizar, ella fue a tomar los platos vacíos de la mesa y comenzó a lavarlos. El de marcas en las mejillas se sentó en su lugar otra vez, y pudo notarse observado. Optó por ignorar al resto.

—Hmpf. Yo no entiendo qué le ven a un demonio como él. Estoy seguro que usa sus poderes demoníacos para hacer eso con las mujeres.

Tsunami y Anko se enojaron, y la segunda estuvo a punto de enseñarle modales al mocoso, pero no pudo pues Kakashi intervino—. Sasuke, sabemos bien de la condición de Naruto, pero no puedes estar hablando sobre ello en lugares distintos a Konoha, es un delito. Además, no veo la razón por la cual hablas con tanto odio hacia él. Puede que sea sarcástico, pero tú sabes por qué es así.

Kakashi no odiaba a Naruto, pero tampoco lo apreciaba. Aceptaba sus comentarios irónicos por cómo fue su vida, y pensaba que estos eran un escudo que utilizaba para cubrir sus verdaderas emociones.

—Es que no lo soporto, esa sonrisa burlona que siempre me está dando, además de ese maldito color de cabello. ¡No puedo soportar estar tanto tiempo junto a él! ¡Verlo me recuerda a ese maldito bastardo! ¡¿Quién podría tener el cabello de ese color?! ¡Sólo un maldito hijo de puta! —El Jinchūriki se enfureció. Podría insultarlo todo lo que quisiera, ya que no le importaban los comentarios de los demás. ¡Pero no a la mujer que le dio la vida!

Se dispuso a darle una paliza al azabache cuando vio a Menma adelantársele, clavándole un puñetazo en su cara y tumbándolo al piso—. ¡Maldita seas, teme! Tú sabes muy bien que mi madre era pelirroja. Me importa muy poco lo que le digas a Naruto, ¡pero no quiero que insultes a mi madre! —Después, Menma volvió a su lugar.

Sakura se preocupó; Tazuna también ya que no quería que sus protectores armen una batalla campal en su hogar y terminen matándose entre ellos; Inari permanecía indiferente; Tsunami se enojó de nuevo pues ese niño insultó a Naruto; incluso Kakashi se molestó, ya que esa mujer fue la esposa de su sensei; y Anko disfrutaba del espectáculo divertida, ya que sabía que ese mocoso moriría antes de tiempo si seguía con ese comportamiento.

—Jejeje. Parece que el mocoso del Hokage te puso en tu lugar, ¿eh?

Sasuke se sobó su mejilla, rabioso—. Cállate, puta serpiente.

Esa fue la gota que derramó el vaso. Más rápido de lo que cualquiera pudiera ver, Naruto apareció frente a Sasuke, quien se petrificó al verle moverse tan rápido.

El pelirrojo le propinó un fuerte golpe en su estómago, haciéndole escupir una cantidad significativa de sangre. Luego, le miró directo a sus ojos, levantándolo del suelo y tomándolo del cuello—. Si insultas a una de mis mujeres nuevamente, te arrancaré la lengua. ¿Entendido?

Su terrorífica voz le heló la sangre a los presentes, quienes no dudaban en la veracidad de su amenaza. El Uzumaki volvió a liberar enormes cantidades de instinto asesino, tan enormes que esta vez fueron percibidas incluso a lo lejos.

Sasuke empezó a temblar de temor ante tal sensación, la cual fue mucho peor para él, ya que estaba frente a Naruto. Además, pudo ver una especie de visión donde cumplía su palabra. Nadie se movía, ni siquiera Kakashi, quien hacía su mayor esfuerzo para hacerlo y salvar a su estudiante de una muerte segura.

—Creo haberte dicho si lo entendías. —Apretó más el cuello del Uchiha.

El pálido chico asintió como pudo. El de marcas en las mejillas decidió soltarlo y, al caer —estando al borde de la inconsciencia—, lo pateó sin piedad, noqueándolo.

—Ven aquí —llamó a Sakura. Ella temerosamente se aproximó—. Toma a este idiota y llévalo a su habitación, si sigo viendo su repulsivo rostro, terminaré asesinándolo.

Ella miró a Sasuke, turbada, pero incapaz de ejecutar algún movimiento ya que Naruto seguía liberando sus grandes ansias por matar.

—¡Muévete, maldita sea! ¡Agarra a este idiota y llévalo a su habitación!

—¡H-Hai!—gritó. Como pudo, cargó su cuerpo y se lo llevó.

Cuando se dio cuenta que el azabache dejó la sala, detuvo sus impulsos por hacer sangre correr, y un suspiro colectivo fue escuchado. El Jinchūriki entonces fue agarrado por Anko, quien lo besó con pasión desenfrenada—. Ah, Naruto-kun. No sabes lo excitada que estoy. Tenemos que hacerlo ahora. —Al escuchar esto, los hombres, excepto Inari y Naruto, tuvieron una hemorragia nasal. Sin duda, eran unos pervertidos sin remedio.

Tsunami regañó a su padre por tal actitud, mientras él comenzó a disculparse y se limpiaba el líquido carmesí de su nariz con un trapo. Por su parte, Kakashi y ahora Menma maldecían la suerte del pelirrojo y ellos también se limpiaron las narices.

—Entiendo tu reacción, Naruto, pero atacar a shinobis de una misma aldea es algo que no está bien visto. No vuelvas a hacer algo como eso.

—Pues yo te lo advertí —gruñó, apartándose un poco de Anko—. Te dije que si estos idiotas decían cosas estúpidas lo pagarían. Y voy cumplir con mi advertencia si el melancólico insulta de nuevo a cualquiera de mis mujeres. —Todos se sonrojaron otra vez al escuchar lo de ''Naruto y sus mujeres'', pero nadie dijo más.

Sakura volvió al comedor momentos después y miró con miedo al Jinchūriki. Se alejó lo más que pudo de él, deteniéndose en una de las esquinas del comedor. Menma comprendía el comportamiento de su compañera de equipo.

No era estúpido, pudo darse cuenta con lo acontecido esta noche que Naruto puede ser muy peligroso, y que no dudaría en asesinarlo si seguía diciendo estupideces. Pensó que lo mejor sería evitar conversaciones con Naruto, ignorando sus comentarios sarcásticos. Es más, sería mejor que no se le acercara en lo absoluto.

Luego de unos minutos, Tsunami trajo a la mesa un poco de té, el cual Naruto y Anko gustosos lo recibieron.

Sakura entonces se fijó donde se encontraba, y pudo ver un portarretratos—. ¿Por qué tienen una fotografía rota en la pared? —Giró un poco la cabeza para mirar a Inari y dijo—. Inari-kun no paraba de observarla durante la cena. Parece como si alguien hubiera quitado a propósito a esta persona de la foto.

La tensión en el ambiente no se hizo esperar. Fue Tsunami quien respondió—. Fue mi marido.

—El hombre que una vez fue llamado el héroe de esta ciudad —expresó su padre. Inari se levantó y salió del comedor.

Tsunami siguió a su hijo, se detuvo en la puerta y regañó—. ¡Oto-san! ¡Te dije que no hablaras sobre él delante de Inari! —Ella también salió de allí.

—¿Qué le pasa a Inari-kun? —preguntó la Haruno de nuevo.

—Hay una razón detrás de esto —agregó su maestro observando a Tazuna, quien temblaba de tristeza.

Naruto ya conocía la razón de esto, pero decidió escuchar el relato por parte del anciano. Este comenzó a relatar la misma historia, sólo que más detallada.

Al concluir, Naruto se levantó—. Pues muy bien. Anko-chan, creo que ya es hora de dormir, ¿qué dices si me acompañas? —Ella se levantó de su asiento con velocidad y siguió a su amado hacia su habitación.

Los demás se sonrojaron ya que sabían lo que harían ahora, pero no dijeron nada. Se dieron cuenta que era muy tarde, así que tomaron la decisión de ir a dormir también.

De regreso con el Uzumaki, este ya había llegado a su habitación junto con su novia, quien lo había despojado de sus vestimentas. El de ojos rojos puso un sello de privacidad y se preparó para lo que venía. Pero entonces escucharon que alguien tocó la puerta de su habitación. Anko gruñó y aconsejó ignorar a quien fuera que estuviera tocando. Pero él sonrió y le dijo que aguardara un momento, que ya volvía. Cuando abrió la puerta, allí vio algo que lo dejó sorprendido, una Tsunami roja vestida con un camisón.

—¿Puedo pasar? —Él asintió y le permitió el paso.

—Oh, parece que alguien quiere un poco más del grandioso pene de Naruto-kun, esa es la razón por la que estás aquí. ¿No es así, Tsunami-chan?

Su sonrojo se acrecentó por las palabras elegidas por la Mitarashi para comunicar lo que sentía. Pero ciertamente tenía razón. Entonces se quitó el camisón, revelando un conjunto de ropa íntima revelador.

El pelirrojo, quien ya había cerrado la puerta, se puso al lado de Tsunami y silbó—. ¡Vaya! Te ves endemoniadamente sexy. Pero, ¿cómo fue que te preparaste tan rápido? Creí que seguiste a tu hijo.

Tsunami agachó un poco su cabeza—. Yo ya sabía a dónde Inari iba a ir, así que no lo molesté. Yo aproveché eso para poder prepararme, ya que sabía lo que harían esta noche, así que pensé que tal vez podría unírmeles.

Naruto miró hacia a Anko, quien le asintió. Entonces comenzó a besar el cuello de Tsunami—. Hmm, has hecho algo muy malo, Tsunami-chan. Mira que hacer algo como eso para tener un poco de sexo.

Ella gemía al sentir los besos del adolescente, simplemente no podía resistirse—. Eso no es verdad, yo…

—¡Ya cállate y hagamos esto de una buena vez! —exclamó Anko, lanzándola a la cama y luego quitándole las prendas restantes.

Naruto no podía dar cabida a su suerte—. Oye, Zorro pervertido, espero te estés muriendo de la envidia.

¡Ja! ¡Como si pudiera envidiar a un patético humano! —No obstante, la verdad era otra y estaba consciente de que su contenedor sabía que mentía. Aun así, se sentía orgulloso, lo que le había enseñado por fin estaba dando frutos.

Por su lado, él rió entre dientes y dejó esa conversación hasta ahí pues sus chicas estaban esperando—. Es hora de divertirnos. —Y saltó a la cama para ser recibido por ambas, besándolo en cada centímetro de su piel.

Sin duda sería una de las mejores noches de Naruto.


Notas:

Lamento si les dejé con las ganas de saber que pasaría en el final, pero el Lemon de este cap. fue lo suficientemente largo.

Bueno como vimos Naruto y Anko llegaron para salvar traseros.

Haku tuvo que intervenir debido a que Sasuke y Menma eran mejores de lo que esperaban.

También vimos cómo Naruto pudo darse cuenta de la verdadera sexualidad de Haku. Las feromonas que libera es con la ayuda de Kurama, pero Naruto también tiene que hacer de su parte para poder liberarlas. Tiene otra versión más potente, pero será explicado más adelante.

Kakashi estuvo mucho tiempo en la prisión de agua de Zabuza (mucho más que en el canon), lo cual hizo que tenga un daño en sus pulmones y también le cueste pelear al final. Si lo hacía, hubiera sido lo mismo que en el canon, pero Kakashi hubiera resultado seriamente herido al final.

Así que Naruto se encargó. Me pareció que la batalla fue justa. Zabuza era muy bueno, pero Naruto es mejor en Kenjutsu que él. Y además cayó en los juegos mentales de Naruto.

Como pudimos ver, parece que Menma siente algún tipo de conexión con Naruto, ya ustedes sabrán el porqué de eso

El Bunshin Daibakuha no es un jutsu del pergamino. Es un jutsu que aprendió en sus años como miembro de la Raíz.

Zabuza tiene rota su Kubikiribōcho, pero no se alarmen, la tendrá reparada en el siguiente capítulo.

Para los que leyeron el antiguo Lemon, y para los que no, pues este fue totalmente modificado; ahora ya no parece tan forzado.

Veremos qué sucede con lo de Uzushiogakure más adelante.

Gatō y Naruto parece que tienen un pasado. En el siguiente cap. estaremos viendo el desenlace del arco del País de las Olas.

Hasta la próxima.