Persona hablando—. Podría ser.

Persona pensando—. Esta idea no me gusta.

No humano hablando—. Sin duda eres alguien a tener en cuenta.

No humano pensando—. Su corazón es muy oscuro.

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es


Capítulo 13

—Dime, ¿Cuál es tu nombre? —preguntó el capitán ANBU.

Justo en ese momento el escuchó una voz a sus espaldas—. Puedes llamarme Kitsune.

El líder del escuadrón se dio la vuelta y vio a un hombre de unos 175 centímetros de altura, piel morena, cabellera larga hasta la espalda de color marrón. Llevaba una máscara ANBU en forma de zorro y además de eso tenía un Kimono de color azul claro.

Kitsune entonces se dispuso a dar una estocada en la columna del líder ANBU, pero los otros dos ANBU que estaban a su lado bloquearon el ataque con sus Tantō, luego todos ellos saltaron hacia atrás para alejarse del agresor.

Kitsune entonces agarró a una confundida Tsunami y la llevó más atrás.

Tsunami estuvo por decir algo, pero Kitsune se adelantó—. Discúlpeme Tsunami-san, pero debo dejarla en este lugar. No quiero que usted sufra daños y que Kyōfu-sama se desquite conmigo. Le recomiendo que regrese a su hogar.

Tsunami entonces vio que la liberó de sus ataduras, por lo que ella se sobó sus muñecas, miró al extraño hombre y cuestionó—. ¿Quién eres tú?

Kitsune negó con la cabeza y respondió—. Como ya he dicho, pueden llamarme Kitsune, pero solo Kyōfu-sama es merecedor de saber mi nombre.

Tsunami suspiró con frustración y preguntó—. ¿Y quién es ese tal Kyōfu? ¿Acaso es un familiar tuyo?

El enmascarado negó con la cabeza y respondió—. No, él no es un pariente mío. Lo llamamos así por otro motivo. Pero le reitero, Tsunami-san, por su propia seguridad, regrese a su hogar.

Tsunami suspiró; estaba agradecida por haberla rescatado, pero no podía negar que tenía curiosidad en saber quién era él y quien lo envió. Ella entonces sacudió su kimono de color rojo, el cual estaba usando por recomendación de Naruto luego de varios años de haber estado guardado en su armario.

Ella entonces dio una media vuelta para intentar regresar en su casa, pero de la nada, uno de esos ANBU apareció frente a ella, dándole un golpe en el estómago que le hizo perder la consciencia.

Kitsune se maldijo a sí mismo por bajar la guardia y permitir que dañaran a la mujer de su jefe.

Aquel ANBU entonces había vuelto a cargarla y se dispuso a retirarse a toda velocidad; sin embargo, Kitsune realizó varias posiciones de manos a una velocidad monstruosa y gritó—. ¡No te lo permitiré! Shokuton: Kōgō (Elemento Planta: Agarre) Kitsune puso la palma de su mano en el suelo, causando un pequeño temblor en el lugar donde se encontraba.

Un poco más al frente, el hombre se sorprendió al oír el nombre de la técnica, pero siguió corriendo sin mirar atrás, puesto que sabía que sus compañeros se harían cargo de esa molestia. Él solo tenía que concentrarse en completar la misión con éxito.

Pero entonces, él se dio cuenta de que varias plantas a su alrededor empezaron a crecer, y a una gran velocidad se acercaron a él. Intentó esquivarlas, pero no pudo, ya que aún estaba cargando a Tsunami, y esto le dificultó la movilidad.

Las plantas los atraparon y lo envolvieron. Rápidamente, el ANBU sacó un Kunai de sus mangas para cortar esos tallos, ya que no se veían muy resistentes, pero si estaban apretando con bastante fuerza.

Sin embargo, antes de que pudiera cortar los tallos, Kitsune ya había aparecido detrás de él, clavando su Kunai duramente contra la columna del ANBU, quien se sorprendió por su velocidad.

Kitsune entonces sacó su Kunai y liberó al ANBU, haciendo que su cuerpo cayera pesadamente en el suelo, indicando de que ya había muerto. El enmascarado entonces miró a Tsunami y le tomó los signos vitales.

Suspiró con alivio detrás de su máscara al darse cuenta de que solo estaba inconsciente. Él la cargó y la puso contra un árbol para que pudiera descansar con tranquilidad y para que estuviera segura de posibles ataques.

A lo lejos, el resto de los hombres de Danzo estuvieron sorprendidos por lo que habían presenciado. Primero, Kitsune estuvo cerca de ellos y ellos estuvieron a punto de atacarlo para que su compañero tuviera tiempo de completar la misión. Pero entonces, Kitsune había ingresado bajo la tierra, y en un instante apareció detrás de su compañero, matándolo en el acto.

—¿Qué demonios fue eso? —preguntó uno de los ANBU.

—No lo sé. ¿Qué hacemos, Taicho? —contestó otro.

El líder desenfundó su Ninjato y declaró—. Ya saben cómo es el protocolo en situaciones como esta. Parece ser que ese sujeto tiene alguna relación con los Senju. Debemos capturarlo y llevarlo a nuestras instalaciones. Danzo-sama sabrá que hacer. Aunque si no es posible, entonces tendremos que asesinarlo.

Todos asintieron y empezaron a correr en dirección a Kitsune, quien nuevamente había desaparecido.

El líder estuvo por advertir a sus subordinados para que no bajaran la guardia, pero fue tarde, Kitsune había aparecido detrás de ellos y a cada uno los mató con una facilidad abrumadora.

El líder gruñó y preguntó a Kitsune, quien estaba ahora frente a él—. Dime, ¿Acaso tienes alguna relación con los Senju? ¿Cómo eres capaz de hacer eso?

Kitsune negó con la cabeza—. No debería decirte eso, pero estás por morir, así que no importa. No tengo ningún tipo de relación con Hashirama-sama o su clan, solo soy un hombre que fue bendecido con el Suiton y Doton. Mi sueño siempre fue realizar el Mokuton, y por años me entrene en tratar de combinar mis elementos. Pero lo máximo que llegue a conseguir fue el Shokuton. No es muy poderoso, pero sí es muy eficaz, y el ser capaz de realizar algo como eso me deja satisfecho. —Kitsune entonces se colocó en posición de pelea.

El último ANBU de la Raíz hizo lo mismo—. Pues eso es una lástima. Pensaba dejarte con vida para así sernos útil. Pero según entendí, tú no posees un Kekkei Genkai, tan solo mucha suerte.

Kitsune no dijo nada, solo se mantuvo en la misma posición

—Mi nombre es Araki, un recuerdo mío para tu tumba. —Dicho esto, el ANBU realizó posiciones de manos a gran velocidad—. ¡Raiton: Jibashi (Elemento Rayo: ¡Asesino Eléctrico)!

Una gran cantidad de rayos fueron hacia Kitsune, quien se dio cuenta de que no tendría tiempo para esquivarlo, así que hizo unas pocas posiciones de manos y gritó mientras ponía sus manos en suelo—. Doton Doryūheki (Elemento Tierra: Estilo Pared de Tierra). —Una pequeña pared emergió frente a él. No era más grande, ya que solo utilizó el Jutsu para que le diera algo de tiempo para salir del rango del ataque de Araki.

Él entonces se apartó de allí, justo para ver su pared ser destruida.

—¡No escaparás! ¡Raiton: Jibashi (Elemento Rayo: ¡Asesino Eléctrico)! —gritó Araki, lanzando nuevamente el mismo ataque a Kitsune, quien se cansó de jugar.

Él esquivó fácilmente el ataque y gritó luego de terminar unas posiciones de manos—. ¡Shokuton: Bakuhatsu Hosoku Shīdo (Elemento Planta: ¡Trampa de Semillas Explosivas)! gritó Kitsune antes de escupir algunas cosas de su boca.

Araki entonces vio que unas diminutas semillas se dirigían hacia él. Si lo que decía el nombre de la técnica era verdadero, entonces a él no le gustaría recibir ese ataque. Así que pensó en un método para contrarrestar el ataque. Según su oponente, el Shokuton era mucho más débil en comparación al Mokuton, entonces un jutsu de fuego podría destruir fácilmente esas plantas.

Rápidamente hizo unas posiciones de mano, infló su pecho a más no poder y gritó mentalmente—. Katon Goukakyuu: no Jutsu (Elemento Fuego: Jutsu Bola de Fuego)

Kitsune maldijo mentalmente al ver la bola de fuego, la cual quemó las semillas antes de que estas llegaran a su objetivo, no sin antes causar una gran explosión.

Ambos retrocedieron para evitar el impacto, pero de igual manera fueron cubiertos por una gran nube de humo negro. Cuando el humo empezó a disiparse, los dos combatientes pudieron verse ee nuevo.

Kitsune sonrió detrás de su máscara—. Eres un oponente digno. Te las has arreglado para sobrevivir más que tus amigos. No por nada eres un ANBU.

Araki también sonrió un poco—. No lo dudes, nosotros somos los mejores ANBU de Konoha. Solo sorprendiste a mis subordinados con la guardia baja, pero eso no volverá a suceder conmigo.

Araki se puso en posición de pelea, pero repentinamente sintió algo. Fue como una punzada, él no estaba muy seguro, por lo que miró hacia su pecho, y pudo ver que la punta de una Ninjato sobresalía.

Él giró un poco la cabeza, pero no pudo ver a su agresor, ya que este lo sujetó fuertemente de la cabeza y lo estrelló duramente contra el suelo.

Kitsune al ver esto apretó los puños, gruñó y exclamó—. ¡¿Qué crees que estás haciendo, Genji?! ¡Esta es mi pelea no la tuya!

El ahora identificado Genji, un hombre de unos 196 centímetros altura, con la piel bronceada y con un cuerpo bastante atlético. Llevaba puesto unos pantalones ANBU de color gris, con un chaleco azul y una remera gris debajo de ella. Guantes sin dedos y porta cuchillos en su pierna derecha. Además de múltiples cicatrices en su rostro.

Genji se sacudió el polvo de las manos y contestó—. Cállate, estúpido. ¿Acaso creías que me quedaría como un idiota viéndote mientras tú tenías toda la diversión? Jajaja, no me hagas reír.

Kitsune gruñó nuevamente y replicó—. ¡Ese no es el punto! ¡Estaba teniendo una batalla contra él, lo tenía todo bajo control! ¡No había necesidad de que te metieras!

Genji al oír eso hizo una señal, una señal la cual decía que Kitsune estaba hablando de más.

El enmascarado se molestó aún más. Pero luego empezó a respirar pausadamente; no llegarían a nada peleándose. Él entonces miró el cuerpo sin vida de Araki, cualquier persona normal habría muerto luego de ser atravesado con una espada y ser aplastado contra el suelo.

Genji al verlo mirar el cuerpo de Araki, pateó el cadáver y dijo—. No puedo creer que esas basuras te hayan hecho utilizar tres de tus 3 Escape por Tierra. Te hace falta más entrenamiento.

Kitsune solo suspiró mientras se acercaba a Tsunami.

Genji lo siguió, mientras escuchaba la respuesta de Kitsune—. Quería terminar esto rápidamente. Pero no mimprta, mi poder se recarga cada dos días, así que no hay problema.

Genji bufó y refutó—. Admítelo, te viste forzado a utilizar esa habilidad tuya. Pero bueno, ¿a dónde vamos?

Kitsune no respondió, en cambio se acercó a Tsunami y luego contestó—. Debemos regresarla a su hogar, recuerda que ella está bajo la protección de Kyōfu-sama.

Genji asintió con su cabeza—. Está bien, hagámoslo antes de que algo malo le suceda. Aquel mocoso podría enojarse en tal caso.

—No te refieras a Kyofu-sama de esa manera —Kitsune corrigió.

Genji rio entre dientes y declaró—. Han pasado cuatro años desde la ultima vez que lo vimos; dudo que ese mocoso esté a mi nivel. Tú sabes muy bien por qué acepté unírmeles.

Kitsune al oír la terquedad de este hombre solo pudo suspirar—. Tú mismo lo has dicho, cuatro años han pasado desde la última vez que hemos visto a Kyōfu-sama, pero recuerda que en ese entonces su nivel era impresionante para alguien de su edad. Es obvio que actualmente será mucho más poderoso.

Genji sonrió una última vez antes de decir—. Vamos, vamos, vamos. No te pongas tan serio, solo estaba bromeando.

—Bueno, eso espero. Kyofu-sama merece respeto en todo momento.

Kitsune entonces se dio la vuelta para mirar a Genji, viendo que este estaba limpiándose la oreja, por lo que negó con la cabeza.

—Genji, encárgate de esos cuerpos. Tú sabes qué hacer, revisa sus cuerpos y ve si encuentras algo importante. Ya sé de dónde y quien envió a estos sujetos, tú tan solo busca si ellos tienen más información junto con ellos. Luego regresa a la base. Estaremos aquí más tiempo de lo que lo había planeado. Mi Escape por Tierra tardará dos días en recargarse, y nos quedaremos aquí hasta entonces.

Genji sonrió, pero luego frunció el ceño—. ¿Tengo que volver a la base? ¡Maldita sea! ¿Por qué no puedo acompañarte? —preguntó Genji desanimado.

Detrás de su máscara, Kitsune rodó los ojos y contestó—. Primero porque eres masivo. Asustarás a todas las personas de esta aldea, recuerda que hace solo unas semanas fueron salvados por Kyōfu-sama. Si te ven pensarán que estas aquí para hacer algo malo.

Genji al oír eso sonrió e infló su pecho con orgullo. ¡Ja! Sin duda era alguien de temer.

Pero entonces Kitsune continuó—. Y, en segundo lugar, porque alguien debe deshacerse de esos cuerpos, y tú dices que a tus queridas mascotas les encanta comer carne humana. Así que ahí tienes mucha. Ahora, me voy. — Dicho esto, Kitsune desapareció junto con Tsunami en una nube de humo.

Genji miró el lugar donde Kitsune desapareció, luego se encogió de hombros mientras se mordía el dedo pulgar para luego hacer algunas posiciones de manos—. Kuchiyose no Jutsu (Jutsu de Invocación) —gritó Genji, poniendo su mano en el suelo.

Al instante una nube de humo apareció junto con unas extrañas criaturas—. Oigan, les traje un poco de comida. Pero tendrán que esperar a que revise sus cuerpos, luego podrán hacer lo que quieran con ellos.

Las extrañas criaturas, las cuales resultaban ser unas salamandras, asintieron con sus cabezas mientras pasaban sus lenguas por sus labios—. Jejeje, pues apresúrate que no tenemos todo el día.

Genji asintió con la cabeza y empezó a buscar cosas en los cadáveres de los ANBU de la Raíz, para luego dárselos de comer a sus salamandras.

Konohagakure no Sato – Ubicación desconocida.

Danzo Shimura había regresado a su base luego de haber salido de la torre Hokage; se encontraba muy pensativo; tenía muchas cosas que hacer. Faltaban pocos meses para los exámenes Chunin, y todo lo que eso conllevaba. Además, estaba lo ocurrido con Naruto.

El líder de la Raíz no podía permitir que su joven arma muriera o quedara en ese estado para siempre. Fue por eso que ya había mandado a sus mejores rastreadores en busca de Tsunade, ellos tenían que encontrarla a como dé lugar, de lo contrario, ellos lo lamentarían.

Danzo siguió caminando lentamente por los corredores de su base hasta llegar frente a la puerta de su oficina. Él la abrió y al entrar encendió el interruptor de la luz. Pero entonces vio algo que le desagradó bastante.

En el asiento de su escritorio, se encontraba el Yondaime Hokage, con sus codos sobre la mesa y las manos cruzadas, además de una seria expresión.

—¿A qué le debo su agradable visita, Hokage-sama? —preguntó Danzo fingiendo cortesía.

—Déjate de juegos. Seré claro y directo contigo, y quiero que respondas con la verdad o te juro que lo lamentarás. ¿A dónde fue Naruto en realidad y qué fue lo que le sucedió? Estoy seguro de que tú estas al tanto de esto. —Minato no estaba para juegos, él tenía que saber qué fue lo que le sucedió a su hijo, tal vez eso ayudaría a los médicos en encontrar una solución para su estado.

Al oír esto, Danzo caminó hasta su escritorio y se sentó en una silla frente a su escritorio. Todo esto lo hizo bajo la atenta mirada de Minato.

—Hokage-sama, ¿Qué le hace pensar que yo sé algo como eso? Créame que estoy bastante dolido de que algo como eso le haya sucedido a Oni, después de todo yo lo considero como un hijo. Recuerde que tuve que criarlo durante tres años, Hokage-sama —Danzo habló con una expresión en blanco.

Minato gruñó y exclamó—. ¡Patrañas! Sé exactamente cómo operan en la Raíz, no me puedes engañar. Ahora te lo preguntaré por última vez, ¿Dónde enviaste a Naruto? —preguntó Minato liberando un poco de su instinto asesino.

Danzo ni se inmutó; mantuvo su misma expresión. Él no tenía por qué decirle nada al estúpido del Hokage, él no podía probar nada. Además, el líder de la Raíz estaba seguro de que Naruto no diría nada sobre su misión.

El Uzumaki fue un ANBU de la Raíz, y él sabía muy bien qué tendría que hacer una vez que despertara.

—Hokage-sama, le pido mis más sinceras disculpas, pero yo no sé a qué se refiere. Naruto-kun y yo no nos hemos visto desde aquel día en que fue sacado de la Raíz. Déjeme decirle que, si tuviera la oportunidad de hablar con él, lo haría. Después de todo, él fue uno de mis mejores subordinados, y puedo decir una de las pocas personas a las que he tomado cariño —declaró Danzo tranquilamente.

Minato detrás del escritorio apretó los puños con fuerza, se levantó de su asiento y dijo—. Pues que así sea, Danzo. Te he dado muchas oportunidades y te he soportado bastante. Tienes una semana para desmantelar todo esto. Desde este día, la Raíz dejará de prestar servicios a la aldea.

Danzo apretó su bastón un poco y replicó—. Hokage-sama, creo que está siendo algo extremo. La Raíz ha prestado innumerables servicios a la aldea. Además, somos una fuerza importante en la misma. No puedes tomar esta decisión tan apresuradamente, y todo por un malentendido. Creo que usted está siendo un poco paranoico, Hokage-sama. ¿Qué le hace creer que yo volvería a hablar con Naruto-kun? Es más, ¿Qué le hace pensar que él volvería a hablar conmigo? No debes precipitarte de esa manera. Espere a que Naruto-kun despierte, cuando lo haga podrá preguntárselo personalmente. Estoy completamente seguro que él negara estas acusaciones.

—No me importa. La decisión ya fue tomada desde los días de Sandaime-sama. Te reitero, tienes una semana, si no lo haces, serás ejecutado —replicó Minato frente a Danzo, quien en su mente estaba maldiciéndole a más no poder.

—Está bien, Hokage-sama, como usted diga. No pienso oponerme a la orden de mi Hokage —contestó Danzo mirando directamente a los ojos de Minato.

Ellos se quedaron así por varios segundos, luchando con sus miradas, hasta que Minato dijo—. Está bien, espero que cumplas. Ahora me retiro.

Danzo asintió con la cabeza y vio a Minato caminar por la habitación, pero él se detuvo y agregó—. Ah, casi lo olvido…

—¿Qué se le ofrece, Hokage-sama? —preguntó Danzo.

Minato se dio nuevamente la vuelta y contestó—. Quiero que recuerdes esto. Yo soy el padre de Naruto, y no quiero que vuelvas a decir frente a mí, o frente a nadie que fuiste tú quien cuidó de él. Ambos sabemos que fue todo lo contrario.

Danzo sonrió un poco y replicó con un tono sarcástico—. Oh, tiene toda la razón Hokage-sama. Tal vez no tuve que haberlo traído a la Raíz. Lugar donde creció, se formó y pudo tener una vida más tranquila. Tal vez tuve que haber dejado que siga siendo aquel niño desnutrido, sucio y débil que era antes de venir a la Raíz. Tal vez los aldeanos lo hubieran tratado mejor.

Minato al oír esto entrecerró los ojos y replicó—. Cuidado con lo que dices, Danzo. No te quieras pasar de listo conmigo. Pero te lo vuelvo a repetir, yo soy su Padre. —Dicho esto, Minato desapareció de allí en un destello amarillo.

Danzo luego de ver que el Hokage desapareció golpeó duramente su mesa antes de exclamar—. ¡Torune, Fu!

Al instante ambos aparecieron arrodillados ante Danzo.

—Quiero que tengan todo listo para mañana. Nos cambiaremos de base. Iremos a la que se encuentra fuera de la aldea.

Ambos asintieron con la cabeza y desaparecieron de allí sin decir nada.

Mientras tanto, Danzo no podía evitar maldecir a Minato, ya que nuevamente estaba intentado interponerse en sus planes—. Maldita seas, Minato. Esta será la última vez que intentarás arruinar mis planes. Disfruta de lo que te queda de vida, ya que estos meses serán los últimos.

El líder de la Raíz entonces salió de la habitación; tenía que preparar todo para mudar su base a otro lugar, así que tendría que hacerlo lo más rápido posible, ya que no quería levantar más sospechas.

Pero, a fin de cuentas, todo salió bien. Él sabía que sería incluso peor si es que contaba la verdad a Minato, solo tuvo que sacrificar una base, cosa que era algo muy fácil de reemplazar.

En algún lugar de Hi no Kuni – 2 meses después.

Jiraiya estaba entrando a una ciudad dentro de Hi no Kuni, esta ciudad era Onsen. Era conocida por tener los mejores baños termales en las Naciones Elementales, aunque esto no fue siempre así.

Antes era nada más que una pequeña ciudad que pasaba desapercibida en el País del Fuego, pero había crecido a pasos agigantados en unos pocos años hasta convertirse en uno de los lugares más visitados de la región. Aunque el lugar no tuviera volcanes, la ciudad había cambiado su nombre a Onsen luego de tener sus famosos baños termales.

La razón por la cual Jiraiya estaba aquí era porque su red espía le había informado que Tsunade había sido vista por última vez en este lugar.

El Sannin la buscó por todos los rincones de las Naciones Elementales en estos dos meses, pero le fue muy difícil encontrar a Tsunade, ya que misteriosamente todas sus deudas habían desaparecido, y también se había enterado de que ella ya no pedía dinero a prestamistas.

Él no sabía la razón de esto, pero le resultaba muy extraño que Tsunade hubiera conseguido dinero, o que haya ganado algo. No por nada se la conocía como la "Legendaria perdedora". Tal vez ella finalmente había tenido suerte, aunque sonaba descabellado.

Jiraiya solo esperaba que ella se encontrara aquí; él no sabía cuánto tiempo más resistiría su ahijado. Dos meses ya habían pasado desde aquel día en que partió de la aldea, y según sabía, cuando más tiempo una persona estaba en coma, menos probabilidades tenía de recuperarse. Y si lo hacía, tendría secuelas en el futuro.

Era por eso que el Sannin había puesto todo su empeño en encontrar a Tsunade. Se lo debía a Minato, el pobre ya había sufrido mucho, pero en especial se lo debía a Naruto.

El Jinchūriki no tenía por qué seguir sufriendo, ya que Jiraiya pensaba que nunca había hecho nada malo. El Sannin solo quería que su ahijado tuviera una vida tranquila y feliz.

Desde la distancia, Jiraiya se había maravillado por las estructuras de la ciudad que podía ver desde su lugar.

En la entrada había dos grandes pilares japoneses de color rojo oscuro, con un letrero que decía 'Onsen' y alrededor de estos había murallas del mismo color que rodeaban a la ciudad por completo, pero eran más pequeñas a los pilares principales. Las calles se veían muy limpias y los edificios del lugar harían parecer a Konoha una ciudad anticuada.

Sin duda el Daimyō del Fuego debió invertir mucho dinero en este lugar —pensó Jiraiya.

Él entonces camino hasta la entrada, pero al estar allí, dos hombres de gran estatura con unos extraños uniformes de color negro le cortaron el paso.

—¿Quién es usted y qué hace en Onsen? —preguntó uno de los hombres.

Jiraiya se dio cuenta de que era enorme, varios centímetros más alto que él.

—No tengo tiempo para hacer mi presentación, así que lo diré rápido. Mi nombre es Jiraiya, el legendario Sannin. Ahora déjenme pasar tengo que ir a buscar a alguien —contestó Jiraiya.

Él se dispuso a entrar, pero el hombre nuevamente le cortó el paso y miró hacia su otro compañero, quien negó con la cabeza.

—Lo lamento. Usted no está en la lista, así que no puede ingresar a esta ciudad. Aquí solo recibimos a personas que han sacado cita con anterioridad. Como podrá ver, somos muy estrictos con la seguridad en este lugar. Recibimos a muchos mandatarios y comerciantes importantes, así que no podemos permitir que cualquier persona entre a este lugar —declaró el hombre.

—¿Pero qué clase de tontería es esa? Soy un Shinobi de Konoha, y esta ciudad se encuentra dentro del País del Fuego. No pueden negarme la entrada a este lugar. Apártense de mi camino, tengo cosas que hacer —replicó Jiraiya intentando entrar, pero esta vez, múltiples personas (todos vestidos de la misma forma que los guardias en la entrada), aparecieron en escena.

Jiraiya gruñó al ver esto, él no quería ocasionar problemas, solo quería comprobar si Tsunade se encontraba allí y luego retirarse si no era así. Pero estos sujetos parecían no entender, así que no tuvo de otra mas que ponerse en posición de pelea.

Esto alertó a los demás, quienes también hicieron lo mismo.

Antes de que esto terminara en una catástrofe, el otro guardia de la entrada informó con calma—. Lo lamento, pero si usted no está de acuerdo puede leer esta carta. —Entonces el guardia entregó a Jiraiya una carta con un extraño sello.

El Sannin la tomó de mala gana, y al ver el sello se sorprendió. Era el sello de la familia real, el sello del Daimyō del fuego.

Él abrió la carta y empezó a leerla, en la carta decía que, por orden del Daimyō, nadie podía entrar a ese lugar sin tener algún tipo de reservación. No si arriesgarse a un conflicto internacional u ocasionar la pérdida de su estatus como ninja, si es que esta persona era un Ninja del País del Fuego.

Jiraiya no lo podía creer, esta fue la primera vez que le sucedía algo como esto. Nunca en toda su vida como Shinobi le habían negado la entrada a alguna ciudad, y le parecía muy raro que en esta ciudad estuvieran haciéndolo. Tampoco podía comprender por qué el Daimyō dio una autorización como esa. Todo esto le parecía muy extraño.

Con un suspiro de resignación, el Sannin les mostró una fotografía mientras decía—. Por lo menos podrían decirme si vieron a esta mujer.

El guardia más grande negó con la cabeza y contestó—. Lo siento, no podemos dar información de las personas que ingresan a este lugar. Ahora hágame el favor de retirarse de aquí, o si quiere puede ir en aquella dirección y comprar un pase. —El gran hombre señaló a una casilla.

—¿Quieres decirme que puede haber comprado un pase todo este tiempo? ¿Por qué no me lo dijiste desde un principio? —preguntó Jiraiya un poco molesto.

El hombre se encogió de hombros y contestó—. Usted no me lo preguntó.

Esto ocasionó que Jiraiya casi cayera de espaldas. Pero él rápidamente recobró la compostura y preguntó—. ¿Y cuánto costaría entrar aquí? —Él no había traído mucho dinero consigo, así que esperaba que no costara tanto dinero.

El hombre miró hacia su compañero, quien puso un dedo en su barbilla. Luego de unos segundos, contestó—. Si no mal recuerdo, para poder entrar serían unos quinientos mil Ryō, y si quieres pasar la noche, un millón de Ryō.

Jiraiya al oír esa cantidad de dinero se puso azul; él no podía pagar eso, no tenía esa cantidad de dinero consigo ahora mismo.

Luego de unos minutos él se recuperó y exclamó—. ¡¿U-u-un mi-millón de Ryō?! ¡¿Acaso están dementes?! ¿Quién demonios pagaría esa cantidad de dinero?

El hombre más grande volvió a hablar—. Por eso te lo hemos dicho, aquí solo ingresan las personas más importantes de las Naciones Elementales. Si usted no puede pagar eso, le recomiendo que se retire.

Jiraiya gruñó como un niño, y cuando quiso protestar, él oyó unos aplausos. Él se fijó quien era y pudo ver que las personas que llegaron cuando él estuvo a punto de atacar empezaron a abrir paso.

—Vamos, vamos. No traten de esa forma al gran Jiraiya-sama. Recuerden que él es uno de los más grandes Shinobis de las naciones elementales —declaró un hombre con una voz un poco afeminado.

Jiraiya entonces vio que los hombres se arrodillaron, revelando a un joven de unos 25 años de edad, cabello corto con un flequillo que cubre un poco su ojo derecho. Ojos de color negro, llevaba puesto un esmoquin negro, camisa blanca y zapatos negros, con su respectiva corbata y guantes a la par.

—Es un placer conocerlo, Jiraiya-sama. Mi nombre es Daisuke, la persona a cargo de este lugar. —Se presentó Daisuke con mucha elegancia, poniendo su mano en el pecho mientras hacia una pequeña reverencia.

—Je, parece ser que por aquí hay gente que conoce al grande y único, ¡Jiraiya! —gritó el Sannin con una sonrisa.

Muchos al ver esto no pudieron evitar que una gran gota de sudor se formara en sus nucas.

Daisuke volvió a sonreír mientras daba unos pequeños aplausos—. Usted es muy divertido, Jiraiya-sama. Pero, ¿cuál es la razón de su visita? Si hubiéramos sabido que alguien como usted vendría a nuestra humilde ciudad, entonces hubiéramos preparado una bienvenida. Aunque déjeme decirle que esas prendas que usted lleva son muy anticuadas, creo que tiene que conseguirse un asesor de imagen.

Jiraiya estuvo sonriendo todo el tiempo, pero al oír eso último no pudo evitar sentirse ofendido—. ¿Que tienen de malo mis prendas? Son de la más alta calidad. Además, nunca nadie ha visto nada de malo en ellas —cuestionó Jiraiya—. ¿Quién se cree este mocoso? Uhm, sin duda los jóvenes de hoy en día son muy maleducados.

Daisuke al oír esto puso sus dedos cerca de sus labios para ocultar una risita, la cual hizo enojar más al Sannin—. Discúlpeme, Jiraiya-sama. A lo que me refería es que las personas de aquí podrían confundirlo con un campesino por andar vestido de esa manera. Además, esas sandalias. Tch, tch, tch. No me malinterprete.

Jiraiya al oír esto se puso rojo de la rabia, pero antes de que pudiera decir algo, Daisuke volvió a hablar—. Pero bueno, Jiraiya-sama. Como verá, somos hombres muy ocupados. ¿Podría decirme la razón de su visita?

Jiraiya entonces recobró la compostura, se tragó la rabia y entregó la fotografía a Daisuke, quien empezó a verla detenidamente. Luego de unos minutos el encargado se la devolvió y dijo mientras daba una sonrisa, la cual estaba empezando a cansar a Jiraiya—. Oh, sí, Tsunade-sama. Ella partió hace unas horas atrás, Jiraiya-sama.

El Sannin al oír esto abrió enormemente su mandíbula y preguntó—. ¿Estuvo aquí? Dime hacia qué dirección fue. —Entonces Jiraiya puso sus manos en los hombros de Daisuke.

El encargado volvió a dar una risita y replicó—. Jiraiya-sama, le recomiendo que deje de buscar a Tsunade-sama. ¿No le parece extraño que en todo este tiempo aun no la haya encontrado? Le recomiendo que deje de perder su tiempo.

Jiraiya al oír esto soltó a Daisuke y preguntó—. ¿Y por qué crees que haría eso? ¡Necesito a Tsunade para algo muy importante!

Daisuke entonces dejo de sonreír, puso una cara bastante seria, una cara que también hizo que Jiraiya se pusiera serio.

—Le recomiendo que deje de buscarla. Tsunade-sama ha dejado en claro que ella ya no quiere saber nada de Konoha, es por eso que Kyōfu-sama la está ocultando de ustedes. ¿No le pareció extraño que ella ya no posea deudas o que ya no pida dinero a los prestamistas? Le recomiendo que deje de buscarla, a usted no le conviene tener un enemigo como Kyōfu-sama.

Jiraiya entonces tronó sus dedos y declaró—. Parece ser que tendré que quitarte esa información por la fuerza. He oído hablar de ese tal Kyōfu, y se dé la gran organización que tiene. Pero él no me asusta para nada. Espero que sepas cómo pelear, mocoso, porque necesito esa información, es de vital importancia.

Daisuke entonces se ajustó sus guantes, haciendo que todos los hombres de allí se apartaran.

—Oh, no. Daisuke peleará, debemos apartarnos de este lugar —dijo uno de los hombres.

Todos ellos asintieron y se apartaron de allí.

—Jiraiya-sama, sé muy bien que no puedo vencerlo, pero no crea que esta batalla será sencilla, no por nada recibí el privilegio de parte de Kyōfu-sama para estar al cargo de esta ciudad. Estoy al tanto de sus habilidades y cualidades como Shinobi. Pero antes de que comiences esta insensatez, permíteme decirle algo —pidió Daisuke, poniéndose en posición de pelea.

—¿Y qué sería eso? —preguntó Jiraiya haciendo lo mismo.

—Usted no desea que Konoha se vea afectada por una profunda crisis, ¿No es así? Déjeme decirle que Kyōfu-sama es uno de los mayores proveedores de Konoha. Además de ser dueño de la mayor parte de los negocios de su aldea, él controla gran parte de los medios para transportar suministros. Le recomiendo que reconsidere esto antes de que Konoha se vea aislada. Kyōfu-sama podría brindar sus servicios a otras aldeas, las cuales estarían más que contentas en recibir las inversiones de un hombre tan exitoso.

Jiraiya gruñó y replicó—. ¿Y acaso crees que creeré algo como eso? Una sola persona puede hacerle eso a una de las más grandes aldeas Shinobi.

Daisuke rió y contestó—. ¿No lo entiende, Jiraiya-sama? ¿Por qué cree que el Daimyō del fuego otorgó ese permiso a Kyōfu-sama? Él tiene muchos contactos. Incluso estoy seguro de que Kyōfu-sama podría convencer al Daimyō del Fuego para que deje de darles misiones y se las de a otras aldeas.

Jiraiya entonces empezó a sudar al oír todo eso—. Maldita sea, tiene razón. Pero es que no lo puedo creer. ¡Arrgh! ¡Maldita sea! Tendré que regresar a la aldea he informar a Minato sobre esto.

El Sannin volvió a ponerse correctamente, se dio la vuelta y declaró—. Está bien, pero no crean que esto se quedará así. Yo me encargare de encontrar a ese tal Kyōfu, y una vez que lo haga, tendré algunas palabras con él.

Daisuke al oír eso también se paró correctamente, llevando su mano sobre su boca para volver a reír—. Jejeje. Pues buena suerte en descubrir eso, Jiraiya-sama. La identidad de Kyōfu-sama es desconocida hasta para nosotros. Solo las personas de su más alta confianza lo conocen. Pero bueno, me alegro de que esto haya sido arreglado como los caballeros que somos. Aunque nuevamente le recomiendo que consiga un asesor de imagen. Oooh, no puedo creer que alguien vista con tan poca clase —dijo dramáticamente Daisuke, llevándose una mano a la frente.

Jiraiya al oír esto empezó a refunfuñar mientras decía cosas como "malditos mocosos" y "el gran Jiraiya-sama no necesita de un asesor".

El Sannin entonces dio una media vuelta para retirarse de allí, rumbo a Konoha.

Daisuke mientras tanto miraba la dirección en que la que había partido. La verdad del porqué no quiso tener una lucha con él no fue porque perdería, sino porque dañarían gran parte de la ciudad, y eso no agradaría a su jefe.

El encargado entonces empezó a caminar dentro de la ciudad, justo para escuchar a uno de los hombres hablar—. Daisuke-sama, ¿Está seguro de que eso fue lo más apropiado? Estoy seguro de que le contará todo esto al Hokage, y luego él pedirá explicaciones a Daimyō-sama.

Daisuke contestó con una sonrisita—. Vamos, no se preocupen. La basura de Konoha no podrá hacer nada, recuerden que esta ciudad es de Kyōfu-sama. Además, tenemos la orden del Daimyō.

Él siguió caminando hasta que pudo oír detrás de él—. ¿Ya se fue el pervertido ese?

Era la voz de una mujer, y Daisuke se dio la vuelta y pudo ver a una mujer rubia. Ella estaba acompañada por otra mujer que se veía mucho más joven, de cabellera negra y con un cerdo en sus brazos.

Daisuke entonces exclamó—. Oh, ¡Tsunade-sama! No sabía que ya había despertado. —El encargado de la ciudad sonrió extrañamente y aplaudió unas cuantas veces.

Tsunade rodó los ojos y contestó—. ¿Podrías dejar de hacer eso? Te ves muy estúpido sonriendo a cada instante, además de aplaudir por cada cosa que sucede.

Daisuke llevó sus dedos frente a su boca mientras reía—. Jeje, discúlpeme, Tsunade-sama. Pero es que no puedo evitar estar feliz. Parece ser que Kyōfu-sama está recuperándose.

Tsunade al oír esto levanto una de sus cejas e indagó—. Hmm, otra vez ese sujeto. Me pregunto cuándo será que voy a conocerlo.

Daisuke sonrió aún más y contestó—. Aaah, pues eso no será posible por ahora, Tsunade-sama. Recuerda que él está en un estado de salud muy delicado. Aunque ahora parece estar recuperándose. —Finalizó dando unos aplausos, cosa que causó que Tsunade ruede los ojos nuevamente.

—Pero no se preocupe, Tsunade-sama. Estoy seguro de que tendrá el privilegio de conocerlo algún día. Yo tan solo pude verlo una sola vez, y fue cuando me dejó a cargo de esta ciudad. Fue el día más feliz de mi vida —finalizó Daisuke, juntando sus manos en señal de añoranza.

Tsunade sonrió un poco y declaró con diversión—. Vaya, pareciera que estuvieras enamorado de él, jajaja.

Daisuke se había sonrojado un poco mientras desviaba la mirada—. N-No sé de qué esta h-hablando, Tsunade-sama. No digas esas cosas.

Tsunade entonces abrió los ojos en shock, pero luego de unos instantes empezó a reír—. Jajaja, ¿Con que es así? Ya me parecía rara esa actitud tuya, nunca dejas de hablar de ese hombre. Pero si tú te enamoraste de alguien así con tan solo verlo…, la verdad es no sé qué pensar.

Daisuke aún estaba un poco sonrojado y contestó—. Hmpf, bien, si lo estoy. Pero es que usted no lo ha visto. —Entonces unas estrellitas aparecieron en sus ojos mientras volvía a juntar sus manos—. Aunque no logré ver su rostro, pude sentir el poder que emitía; era algo inexplicable. Además, es alguien muy educado, cortes, y de muy buena clase. No puedo creer que alguien así exista.

Todos los que estaban cerca le miraron con gran gota de sudor en sus cabezas.

Shizune, quien era la mujer que estaba al lado de Tsunade, habló—. Eso es muy…, interesante Daisuke. Pero cambiando de tema, Tsunade-sama.

La Sannin la miró y preguntó—. ¿Qué sucede, Shizune?

Su acompañante se puso algo nerviosa y contestó—. Y-Yo creo que tuvimos que ver qué necesitaba Jiraiya-sama. Tal vez era algo importante.

Tsunade al oír esto la miró fijamente, lo cual hizo que ella se sintiera diminuta—. Nunca, te lo he dicho un millón de veces, nunca regresaremos a Konoha. No me importa cuales sean sus razones. Konoha es un lugar al que no me gustaría regresar.

Shizune al oír esto agachó un poco la cabeza—. Pero tal vez…

Ella no pudo terminar, ya que Tsunade la interrumpió abruptamente—. ¡Suficiente, Shizune! No me importan sus razones, nunca volveré a ese lugar, ¿Entendido?

Shizune asintió con la cabeza forzosamente, por lo que Tsunade cambió el tema—. Pues muy bien. Oye, Daisuke, muéstrame ese casino del que me estuviste hablando. Tengo ganas de ganar un poco de dinero.

Daisuke al oír esto salió de su mundo de fantasía, recobró la compostura y preguntó—. ¿Otra vez, Tsunade-sama? Procure ganar algo esta vez, recuerde que el dinero no crece de los árboles.

Tsunade al oír esto llevó las manos en sus caderas y contestó—. ¡Ja! Pues eso debieron pensarlo antes de prometerme cubrir todos mis gastos. Shizune, sígueme, es hora de hacer un poco de dinero. — Ella le hizo una señal para que la siguiera mientras empezaba a caminar hacia ninguna dirección en específico.

—¡Hai, Tsunade-sama! —Exclamó Shizune y empezó a seguir a su maestra.

Sin embargo, Daisuke se aclaró la garganta y dijo—. *Ejem* Esa no es la dirección correcta, Tsunade-sama. Recuerde que soy yo quien le mostraría ese casino. Ahora hágame el favor de seguirme.

Tsunade se rascó la cabeza con vergüenza y luego asintió con la cabeza, regresó donde estaba Daisuke y empezaron a caminar rumbo al mayor casino de la ciudad.

Konohagakure No Sato – Varias Horas Más Tarde.

Minato se encontraba leyendo varias solicitudes, la mayoría eran para comprometer a Naruto, muchos civiles, líderes de clan y comerciantes estaban enviándole varias solicitudes para comprometer a Naruto con sus hijas.

Sin embargo, su hijo ni siquiera había despertado, por lo que Minato no había sido capaz de hablar con Naruto, así que él no podía tomar esa decisión. Además, el Yondaime se había enterado de que su hijo tenía al menos cuatro novias.

Él no lo pudo creer al principio; él había ido al hospital de Konoha hace dos meses como todos los días para ver a Naruto, y allí había encontrado a todas ellas.

Decir que Minato estuvo sorprendido cuando ellas le dijeron que eran sus novias sería una atenuación, él estuvo en shock por varios minutos, simplemente no lo pudo creer. Pero no había dicho nada al respecto, ya que no quería que su hijo sintiera más motivos para odiarlo.

Pero entonces las solicitudes empezaron a llegarle, incluso de personas fuera de la aldea. Habían ofrecido tierras y dinero. Pero Minato no podía aceptar, eso no le correspondía; ya había hecho algo como eso con uno de sus hijos, pero este parecía estar de acuerdo con esa idea, pero él no sabía cómo reaccionaría Naruto si tomaba una decisión como esa, así que lo mejor fue rechazarlas todas.

Él siguió rechazando solicitudes hasta que preguntó mientras firmaba los papeles—. ¿Has encontrado algo, Sensei?

Jiraiya entonces entró por la ventana de la oficina, suspiró y contestó mientras negaba con la cabeza—. En estos dos meses no he encontrado nada, ningún rastro de Tsunade.

Minato dejó de hacer lo que estaba haciendo, cruzó las manos y miró hacia su sensei—. Pero por tu voz puedo sentir que te enteraste de algo importante. ¿Qué fue?

Jiraiya asintió con la cabeza y empezó a contarle todo lo que sucedió desde su llegada a Osen.

Minato empezó a digerir toda esa información, hasta que luego de unos momentos chasqueó los dedos y al instante un ANBU apareció arrodillado ante a él—. Inu, quiero que manden una carta a Daimyō-sama. ¡Quiero que pregunten si eso es cierto, quiero su respuesta lo antes posible! —gritó Minato empezando a perder la paciencia.

El ANBU asintió con la cabeza y desapareció en una nube de humo.

—Tranquilízate, Minato. No te pongas así. Si es mentira, yo regresare a ese lugar y le sacaré la información a ese sujeto. Pero si es verdad, me temo que poco podremos hacer.

Minato solo gruñó, ya que la puerta fue golpeada. Él se tranquilizó un poco y dijo—. Adelante.

—Hokage-sama —dijo Megumi, la secretaria de Minato.

—¿Qué sucede, Megumi? —preguntó Minato.

—Es Kitō-san, dice que tiene noticias sobre el estado de salud de Naruto-sama. Quiere saber si puede recibirlo.

Minato asintió rápidamente con la cabeza—. Tráelo lo más rápido posible, quiero escuchar noticias sobre mi hijo.

Megumi asintió rápidamente con la cabeza y salió de la oficina para traer a Kitō.

Ellos esperaron unos minutos hasta que el médico que se encargaba de Naruto entró en la habitación, con una sonrisa que esperanzó a Minato—. Hokage-sama, tengo buenas noticias —anunció Kitō luego de saludar a Minato y Jiraiya.

El Hokage se sintió aún más esperanzado y preguntó—. ¿Qué es lo que tienes?

Kitō volvió a sonreír y contestó—. Pues son grandes noticias. Naruto-sama empezó a reaccionar al Iryō Ninjutsu, y ahora ya no necesita del respirador artificial. Ahora puede hacerlo por su propia cuenta. Creemos que podría despertar en cualquier momento.

Tanto Minato como Jiraiya sonrieron al oír esto, y fue el Sannin quien habló—. Parece ser que no necesitaremos a Tsunade-hime después de todo, jejeje.

El rubio asintió con la cabeza y replicó—. Tal parece. —Y entonces él también sonrió.

Kitō entonces se aclaró la garganta y continuó—. *Ejem* Aunque también hemos descubierto algo sorprendente.

Minato y Jiraiya dejaron de sonreír, y el peliblanco quien preguntó—. ¿Y que sería eso?

Kitō contestó—. Como sabrán, Naruto-sama está bajo cuidado constante, y uno de los médicos que se encarga de su aseo descubrió que su cabello empezó a ponerse de color rubio.

Minato y Jiraiya se miraron entre sí cuando oyeron eso.

—¿Qué quiere decir esto? ¿Será que el sello está recuperando su fuerza? —preguntó Minato a nadie en específico.

El Sannin contestó—. Tal vez sí, o tal vez no. No lo podemos asegurar, solo tenemos que orar a Kami para que mi ahijado se recupere lo más rápido posible.

Minato sonrió y asintió con la cabeza—. Kitō, sin duda fueron grandes noticias. Iré a decirle a Menma sobre esto, estoy seguro de que se sentirá feliz. Ah, y Sensei, ya no hace falta que busques a Tsunade. Por lo que puede entender, ahora los médicos de la aldea podrán tratar a mi hijo. Tú haz lo que tengas que hacer.

Al oír eso, Jiraiya sonrió pervertidamente, por lo que Minato rápidamente agregó—. Y trata de no causar problemas. Ya tengo suficiente papeleo para que tú me lo des más. Ahora, me retiro, y por favor, Kitō-san, si tienes nuevas noticias, no dudes en decírmelo.

Kitō asintió con la cabeza y vio a su Hokage desaparecer en un destello amarillo.

Jiraiya entonces se estiró un poco y declaró—. Pues bueno, ve y cuida a mi ahijado. ¿A quién estas esperando?

El medico rápidamente contestó—. ¡Hai, Jiraiya-sama! —Y salió corriendo de la habitación, rumbo al hospital.

El Sannin entonces volvió a sonreír pervertidamente y se dijo—. Es hora de ir a buscar un poco de información. —Y salió de la torre Hokage rumbo a las aguas termales.

Mientras tanto, una ANBU que estaba allí no pudo evitar sonreír. Naruto al fin se estaba recuperando, ella ya no tenía que estar preocupada.

Esta ANBU era Yugao, quien en estos dos meses no pudo visitar a Naruto, ya que siempre le había tocado montar guardias, o hacer misiones. Pero sin duda ella ahora se encontraba aliviada, y esperaba verlo pronto lo antes posible.

Hospital De Konoha – Dos Meses Después.

Kurama se encontraba descansando tranquilamente en el paisaje mental de Naruto; él aún estaba preocupado por la condición de su contenedor, pero no tanto como antes, ya que desde hace dos meses atrás había sido capaz de suministrarle su Chakra. Aunque lo sanaba muy lentamente, parecía que estaba dando frutos.

El Kyūbi había visto mucho de lo que sucedió en el exterior; el Hokage y su hijo habían visitado a Naruto todos los días. Kurama pensaba que era desagradable, y no podía esperar a que Naruto despertara y los mandara al infierno.

Aquellas humanas también le habían visitado todos los días. Kurama se había dado cuenta de que todas esas humanas parecían estar cada día más contentas; él no entendía mucho sobre los sentimientos humanos, pero entendía que estaban felices porque se enteraron de que Naruto podría despertar en cualquier momento.

Además, el Bijū podía sentir el característico olor que ellas desprendían, aunque era muy leve, aún podía notarlo. El Kyūbi no pudo evitar reír entre dientes, sin duda estaría encantado de ver cómo Naruto recuperaría el tiempo perdido con sus mujeres

Lo que también le había preocupado era que el cabello de Naruto estaba casi completamente rubio, pero varias partes quedaron de color rojizo, y esas partes no parecían que fueran a cambiar por el momento.

Él entonces miró el cuerpo de Naruto en su paisaje mental, ambos se encontraban dentro de una casa sencilla, durmiendo sobre una cama, y Kurama acostado sobre él con un tamaño normal.

El Bijū entonces se acurrucó un poco más sobre Naruto, sintiendo algunos movimientos de parte de su contenedor.

Kurama rápidamente se levantó y miró detenidamente a al Jinchūriki, quien lentamente empezó a abrir los ojos.

El Kyūbi se sorprendió al ver que su Rinnegan estaba activado, pero no se preocupó por esto, ya que Kurama empezó a escuchar algunos quejidos de parte de él.

¡Naruto! —gritó el zorro saltando nuevamente sobre la cama.

Sin embargo, el Uzumaki no había abierto sus ojos completamente, por lo que le era difícil ver lo que tenía al frente, y a duras penas logró identificar algo de color naranja. Pero lentamente su vista empezó a enfocarse y pudo a identificar a quien estaba frente a él.

—Ku…ra…ma, ¿e-eres…tú? —preguntó Naruto con cansancio en su voz. Entonces él miró a su alrededor y no pudo identificar dónde se encontraba—. ¿Do-Dónde… estamos?

Kurama al oír hablar a Naruto no pudo evitar sonreír, como tampoco pudo evitar darle unas cuantas lamidas al rostro de su contenedor, quien al darse cuenta de esto sonrió como pudo e indagó—. ¿A-Acaso… me… extrañaste, zo-zorro... pervertido?

El Bijū se percató de lo que estaba haciendo, y automáticamente dejó de lamer a Naruto mientras miraba hacia otro lado—. Eh, ¿eso? ¡Tonto!, como si yo, ¡el Rey de los Demonios pudiera estar feliz de ver a un patético humano! ¡Solo te estaba transfiriendo mi Chakra para que te recuperes más rápido!… Sí, eso hice —replicó Kurama apenado, tratando de creer en sus propias palabras.

El Uzumaki volvió a sonreír un poco antes de preguntar—. ¿Qué fue lo que me paso? ¿Dónde estoy?

Kurama levantó una ceja y contestó—. Estás en tu paisaje mental, idiota. En cuanto a lo otro, tú tendrías que saberlo, solo puedo decirte que estuviste en coma durante cuatro meses.

Los ojos de Naruto se abrieron un poco. Pero entonces se abrieron enormemente cuando empezó a recordar todo lo que había visto, incluso lo que había visto mientras estaba en coma. Durante esos cuatro meses, los acontecimientos en Uzushiogakure estuvieron repitiéndose en su cabeza, aunque también pudo ver la forma en que vivieron sus antepasados.

El rostro de Naruto entonces se volvió tan sombrío que incluso a Kurama le pareció extraño—. Hmmm, ¿quién fue el idiota que lo hizo enojar?

El Kyūbi entonces vio algo que lo sorprendió, Naruto se había levantado de la cama como si nunca hubiera estado enfermo.

Kurama cayó al suelo y estuvo a punto de reclamarle, pero cuando vio la expresión en su rostro, él solo pudo decir—. Oh, oh.

—Todos… Todos ellos. No puedo perdonarlos…No puedo perdonarlos. ¡Cómo se atrevieron! —gritó Naruto, empezando a rodearse de Chakra rojo y sujetándose la cabeza, ya que aún le dolía, pero no era tanto como antes.

Kurama al ver esto se sorprendió y gritó—. ¡Oye! Tranquilízate, Naruto. Dime qué demonios está pasando. Recuerda que, si empiezas a liberar mi Chakra en este lugar, también lo harás afuera. ¡Detente! —gritó Kurama, tratando de hacer entrar en razón a su contenedor.

Efectivamente lo había hecho, ya que Naruto cayó de rodillas y puso sus manos en el suelo, empezando a golpear el suelo con ambos puños—. ¿Por qué hicieron eso? Ellos nunca le hicieron daño a nadie, no se merecían eso — susurró Naruto, pero Kurama logró escucharlo y se acercó a él, justo para verlo derramar lágrimas en el suelo.

Kurama se acercó a Naruto mientras empezaba a lamerle suavemente el rostro—. Vamos, Naruto. No te pongas así. Dime qué fue lo que sucedió, ¿Qué fue lo que sucedió como para hacerte llorar? No es normal verte así.

Naruto ignoró esas palabras, se puso en pie e intentó hacer algo. Él pensó en cierto objeto, y luego empezó a canalizar Chakra en la palma de su mano.

Nada sucedió por varios minutos, pero Naruto no se daría por vencido. Si lo que le dijo aquella representación era verdad, entonces él podría traer el Fruto cuando quisiera.

Kurama miraba con atención lo que Naruto estaba intentando hacer hasta que se cansó y preguntó—. ¿Qué estás haciendo? —Pero entonces vio que algo empezó a aparecer en las manos de Naruto, una esfera dorada con extrañas inscripciones, la cual empezó a brillar al entrar en contacto con Naruto.

Kurama al ver esto preguntó—. ¿Qué diablos es eso?

Naruto sonrió oscuramente y contestó—. Nuestra carta de triunfo.

Kurama no entendió a lo que Naruto se refería, pero antes de que él pudiera decir algo, el Uzumaki volvió a hablar—. Kurama, cambio de planes. Nuestro objetivo ya no será el destruir a Konoha. Nuestro nuevo objetivo, y meta será… —Y entonces Naruto empezó a contarle todos sus nuevos planes, y luego de eso le contó la historia de lo que presenció en Uzushiogakure.

—Además, puedo sentir que tengo una gran cantidad de información almacenada en mi cerebro, pero es tanta que no puedo ordenarlas. Además, cuando intento concentrarme en un determinado dato almacenado en mi cerebro, otro dato aparece reemplazándolo. Aahh, hasta ahora pude asimilar unos pocos jutsus de sellado, pero son complicados. Necesitare que alguien me enseñe cómo utilizarlos. ¿Pero quién? —preguntó Naruto luego de haber contado toda su historia a Kurama.

El Bijū se encogió de hombros y contestó—. Revive a tu madre.

Naruto le miró como si hubiera perdido la razón—. ¿A qué te refieres? ¿Cómo quieres que reviva a mi madre? ¿Estás loco?

—No, no estoy loco. Tú sabes que puedes hacerlo. Solo tienes que aprender ese jutsu y podrás revivirla. Tú siempre dijiste que querías conocerla, ahora tienes un motivo para hacerlo. Revívela y que ella te ayude a ordenar esa información que tienes en la cabeza. Recuerda que tu madre era muy poderosa en ese arte, ella le enseñó al idiota tu padre todo lo que sabe.

Naruto se puso a pensar hasta que preguntó—. ¿No crees que estaría mal revivir a mi madre por algo como eso?

Kurama se acostó en el suelo y contestó—. ¿Por qué? Estoy seguro de que a tu madre le encantaría verte. Tú tan solo tienes que aprender ese jutsu y la traes durante un tiempo para que pueda ayudarte a ordenar todo eso.

Naruto nuevamente se puso a pensar—. No… No lo sé, tal vez podría, pero tú sabes cómo aprecio a mi madre. No quiero hacer algo de lo cual pueda arrepentirme en el futuro.

—Y yo te estoy diciendo que a tu madre le gustará verte. Ya deja de poner patéticas excusas, tus nuevos planes serán más difíciles que los de antes. Necesitarás toda la ayuda posible para cumplir tu meta.

Naruto entonces asintió con la cabeza y declaró—. Tienes razón, debo obtener toda la ayuda posible. Si mi madre llega a odiarme por lo que haré, viviré con ese dolor. Pero ella tendrá que ayudarme, quiera o no. Además, estoy seguro de que a ella no le gustará para nada lo que Konoha hizo con nuestra aldea.

Kurama asintió con la cabeza, justo para ver a Naruto empezar a desaparecer de su paisaje mental, lo cual le hizo sonreír y decir—. Buena suerte allí afuera, Naruto. Jejeje.

El Uzumaki no entendió esto y preguntó—. ¿A qué te refieres?

El Bijū volvió a sonreír y contestó—. Ya lo sabrás.

Y entonces Naruto desapareció completamente de ese lugar.

Afuera se encontraban algunas personas—. Oye, quítate —dijo alguien.

—No me empujes —se quejó otra.

—Oigan, guarden silencio ustedes dos. Miren, miren, está abriendo los ojos. Shhhh.

Naruto entonces empezó a abrir lentamente los ojos, los cuales ya habían regresado a la normalidad, solo que ahora eran de color púrpura en lugar de rojizos como antes.

El Jinchūriki se sentía completamente agotado, era completamente diferente a cuando se encontraba en su paisaje mental. Además, el dolor de cabeza era mucho peor.

Él entonces habló con cansancio—. A…Agua.

Naruto oyó a algunas personas diciéndose unas palabras, y al cabo de unos minutos, él pudo sentir algo contra sus labios.

Se dio cuenta de que era un vaso con agua y empezó a beber su contenido. Luego de terminar de beber, él identificó a la persona quien le dio el agua y declaró—. Haku-chan… Me alegro de verte. —Él sonrió débilmente.

Haku sintió los ojos llorosos al oír su voz luego de tanto tiempo, y sin poderlo evitar se abalanzó sobre Naruto, con cuidado para no lastimarlo, mientras ponía sus brazos alrededor de su cuello y enterraba su rostro en su pecho—. Te extrañé mucho, Naruto-kun. Creí que nunca volverías a despertar.

Naruto sonrió débilmente e intentó abrazarla, pero aún se sentía muy cansado—. Ja, ni… lo… pienses. Recuerda que… aun… no lo hemos hecho —susurró Naruto con una pequeña y pícara sonrisa.

Haku se enrojeció como un tomate e intentó decir algo. Pero no pudo, ya que alguien se había aclarado la garganta —. Sí, muy bonito, pero... Naruto-kun, nosotras también estamos aquí.

Naruto miró hacia la dirección dónde provenía la voz y sonrió—. Anko-chan. Creo que estas más hermosa que antes.

La Mitarashi infló el pecho con orgullo antes de afirmar—. Pues claro, mi belleza aumenta con el correr de los días. —Ella estaba muy feliz, con deseos de recuperar el tiempo perdido con Naruto.

Ella estaba pensando en hacerle algunas visitas nocturnas una vez que saliera del hospital.

El Uzumaki sonrió y luego miró a las otras dos presentes—. Ino-chan, Tenten-chan… Me alegra que ustedes también estén aquí —habló Naruto cada vez mejor, pero aún se sentía cansado.

Ino y Tenten tampoco pudieron evitarlo y ambas corrieron hasta su cama para abrazarlo—. ¡Naruto-kun! —exclamaron ambas, con pequeñas lágrimas en los ojos.

Sin separarse de Naruto, Ino habló—. Estamos contentas de que hayas despertado. Todas nosotras te hemos echado de menos.

El Uzumaki se movió un poco de su lugar, ocasionando que las chicas se exaltaran—. Naruto-kun, debes permanecer quieto, acabas de despertar, no te esfuerces tanto —pidió Haku.

El Jinchūriki sonrió dolorosamente y contestó—. Lo haría si me estuviesen aplastando.

Todas inmediatamente se apartaron de él, no sin antes disculparse.

Naruto entonces se movió un poco, puso sus manos a donde tendrían que estar sus pantalones, y lo que sintió allí le hizo sentir vergüenza—. ¿A-Acaso tengo un pañal? —Naruto preguntó sonrojándose de la vergüenza.

Las chicas no pudieron evitar reír, mientras que Naruto no pudo evitar suspirar. Sin duda esta sería una de sus peores experiencias.

Ellas continuaron hablando con Naruto hasta que la puerta de la habitación fue golpeada.

Haku fue a abrir la puerta, y al hacerlo, todos pudieron ver que Minato y Menma entraron a la habitación.

Todas ellas se inclinaron y saludaron al Hokage, aunque lo hacían forzadamente.

Minato entonces vio a Naruto, aún conectado a varias máquinas, pero con los ojos abiertos, y esto le hizo sonreír.

El Hokage entonces se acercó un poco más y dijo—. Naruto…

Naruto lo miró fijamente por unos instantes antes de mirar a Menma. Luego mirar a las chicas y pidió —. Chicas, por favor déjennos a solas unos momentos. Creo que Hokage-sama desea decirme algo importante.

Al oír esto, todas ellas se miraron entre sí; ellas no querían dejarlo solo, ellas querían estar allí con él para apoyarlo.

Ellas sabían que esta conversación no sería fácil para él, pero Naruto al darse cuenta de lo que pensaban volvió a hablar—. Por favor.

Las chicas no tuvieron más remedio que aceptar y terminaron saliendo de la habitación.

El Uzumaki entonces vio que Menma se sentó a su izquierda y Minato a su derecha; él ya estaba sospechando lo que se vendría a continuación, por lo que solo pudo pensar con fastidio—. Aquí vamos.

En ese preciso instante, su padre habló—. Naruto, tenemos que hablar…


Notas:

Kukukuku. Lamento dejarlo aquí, pero bueeeh.

No sé qué tengo que aclarar, creo que no hay mucho. Solo voy decir que nunca planeé que Tsunade curara a Naruto; yo siempre tuve pensado que su recuperación se diera de forma natural. Si el Ninjutsu Médico no funcionaba con él, entonces ni siquiera Tsunade hubiera podido ayudarlo.

Ah, sí, Daisuke es hombre y está enamorado de Naruto. Jejeje, pero no piensen mal, Naruto solo enamora hasta a los hombres xD, jeje.

En cuanto a la apariencia Daisuke, es igual a la de Sebastian Michaelis (busquen en Google). No tengo ni la más mínima idea de quien sea, pero solo me gustó su diseño y pensé que era adecuado para este OC. No sé de lo que es capaz en su anime, yo solo tome su apariencia

Eso sería todo.

¡Hasta la próxima!