Los colores no existen


Se sentía realmente exhausto después de este día de trabajo, habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo, había sido expuesto frente a su amor platónico de años en una de las peores formas posibles, además de que había tenido una gran discusión con su actual esposa sobre un tema que ya no sabía cómo resolver, aunque ahora estaba más seguro que nunca que necesitaba terminarlo, por la paz mental de todos los involucrados y en especial la propia.

Caminaba hacia el estacionamiento intentando relajarse pensando en que al fin estaría en casa y podría descansar, fue exactamente al lugar reservado para su auto, cuando se percató que no estaba, le pareció extraño, se alarmó de no ver su vehículo ahí, con rapidez tomó su celular para llamar a la aseguradora, pero cuando vio la pantalla solo estrujó el aparato con enojo.

" Por cierto, me llevé el auto, disfruta la caminata, cariño " Leyó el mensaje de su aún esposa, tenía ira contenida, no podía creer cuanto se empeñaba Sorano por fastidiarle la vida, maldecía haber comprado ese auto en conjunto y que ella tenga una copia de las llaves, era otro problema más por solucionar.

Mientras tanto la peli escarlata que caminaba en dirección a su propio auto pudo presenciar la escena de Jellal dándose cuenta que no estaba su vehículo, y a pesar de todo se preocupó realmente, así que se acercó hacia él rápido.

– ¿Estás bien? – Preguntó Erza con premura – ¿Se llevaron tu auto? ¿Qué pasó?

– No, no te preocupes – Negó Jellal dándose cuenta de la presencia de ella – Meredy se llevó el auto y recién me lo dijo – Mintió viendo como la preocupación de la peli escarlata cesaba

– Oh.. – Asintió recordando a la hermana de Jellal – Entiendo, bueno… – Su cerebro le gritaba que no dijera lo siguiente, pero era como si su boca se moviera sola – Si quieres puedo llevarte – Soltó bajo

– ¿En serio? – La vio esperanzado

– Sí – Sonrió levemente – Es algo tarde y no creo que encuentres un taxi – Intentó excusarse para sí misma

– Te lo agradezco mucho – Le sonrió de vuelta subiendo al auto de ella

Después de que el peli azul le indicó su dirección, la peli escarlata se dispuso a salir del estacionamiento para poder llevarlo a casa, tamborileaba con algo de nervios el volante de su vehículo, no sabía exactamente cómo seguir la conversación o si sería un largo silencio hasta dejar a Jellal en su destino.

– ¿Cómo está Meredy? – Preguntó Erza con curiosidad

– Bien – Sonrió el peli azul viéndola de reojo – Hace poco fue su cumpleaños, ella no quería hacer algo grande, pero Ultear le insistió en que debía de hacer una gran fiesta y la verdad yo estaba dispuesto a cumplir lo que ella desee, al final fue algo desastroso con tantos adolescentes, pero… Mer se divirtió – Recordó pensando en cómo había estado algo triste por pasar otro cumpleaños sin sus padres y Jellal quería que tenga un recuerdo bonito después de todo

Ambos aún sentían lo mucho que les hacían falta.

– Eres un buen hermano después de todo – Aceptó Erza

– Hago lo mejor que puedo – Soltó con una sonrisa triste – Y… ¿Cómo así decidiste trabajar en el museo? – Cambió de tema rápidamente – Creí que te centrabas más en escribir e investigar

– Empecé una investigación acerca de supuestos gremios mágicos en Fiore y como tendremos la exposición de Fairy Tail, creí que sería bueno involucrarme directamente con la familia Dreyar y tener mejores detalles – Resumió lo mejor que pudo – ¿Y tú? – Preguntó con genuina curiosidad – Jamás pensé que lo tuyo fueran los museos

Jellal emitió una pequeña risa – Bueno… primero… ¿Auch? – Intentaba buscar algo coherente que decir – La verdad no lo son del todo, es decir más que la parte histórica me importa lo artístico de las épocas tanto en arquitectura, pinturas, esculturas, telares, joyas y demás… – Intentaba describir – Así que prácticamente es de lo que yo me encargo en el museo, Seilah ve todo lo que son exposiciones históricas y yo lo más artístico, porque el transporte de las piezas y muchas otras cosas son diferentes, a parte que hay ámbitos que ella no se los toma en serio, como hace unos meses que tuvimos una muestra de arte contemporáneo en el museo – Rio levemente – Seilah se retiró a la mitad, normalmente es inexpresiva, pero cuando algo en serio le disgusta no puede ocultarlo – Decía entre risas – Siempre tenemos en el museo un espacio para muestras diferentes, a veces nosotros queremos conseguir una exposición o ellos buscan un lugar para exponer, entonces le comenté a Seilah sobre esta organización que no tenía una galería y ella me dijo que lo coordine que no había problema, aunque la verdad la tuve que convencer porque no le gusta realmente el arte contemporáneo, en fin que después de ver algunas obras ella solo se retiró con falsa educación y me dijo que hablaríamos al día siguiente, yo solo agradecí que aún tenía mi trabajo – Explicó

Erza reía escuchándolo, pues por lo poco que conocía a su jefa sabía que seguramente le había disgustado ver esa clase de arte en su pulcro museo – ¿O sea que coordinaste esa exposición solo para molestarla? – Preguntó poco después

– No, no, claro que no – Contestó aún con una leve risa – A mí en serio me gusta el arte contemporáneo – Aceptó

– ¿En serio? – Alzó las cejas expresando su sorpresa

– De verdad – Asintió – No soy un experto, pero he leído algo al respecto

– ¿Alguna buena obra de arte se te ocurre? – Lo cuestionó no creyendo que su respuesta pueda ser positiva

– Sí – Aceptó pensando rápidamente – La "Fuente" de Marcel Duchamp se podría considerar una de las primeras si no lo es, obras de arte contemporáneas – Explicó con una sonrisa triunfadora

– ¿Y qué es La Fuente? – Preguntó con curiosidad recordando haber estudiado un poco de arte contemporáneo en su carrera, aunque la verdad nunca le había prestado atención

– Un urinario – Rio sintiendo la rápida mirada que le dirigió Erza – Marcel Duchamp mandó un urinario francés a una exposición en Nueva York en 1917 con el título "Fuente" – Empezó explicando – Lo que él quería expresar con esto es: ¿Que define el arte? O ¿Porqué algo lo catalogamos como hermoso o desagradable? Cuando en realidad todo puede ser arte si lo situamos en un lugar adecuado, en ese caso era una galería

– Bueno… el arte es subjetivo – Aceptó

– Exacto – Le dio la razón – El arte inició como una imitación de la realidad, de ahí las pinturas y esculturas que eran exactamente iguales a paisajes o personas que estaban en el mundo real, después vino lo abstracto que busca darle otro sentido a la realidad y el arte contemporáneo busca resolver las preguntas del arte en sí como ¿Por qué algo es arte y otra cosa como un urinario no puede serlo? – Decía redondeando su idea

– Entonces viéndolo de ese modo… ¿Cualquier cosa puede ser arte? – Decía sin convencerse realmente

– Básicamente – Afirmó – El arte contemporáneo busca romper las barreras impuestas por el arte clásico que definía que es o no arte, la "Fuente" tiene cientos de interpretaciones, pero yo prefiero solo la de el motivo principal que tuvo Duchamp para mandarla a esa exposición – Soltó con simpleza

– O sea que prefieres sólo quedarte con que él la envió para que la gente se preguntara que rayos hacía un urinario en medio de una galeria arte – Alzó una ceja

– Exactamente – Asintió Jellal con una enorme sonrisa – Y como esa, hay obras igual de interesantes o más aún – Acotó

– La verdad me gusta saber que se puede encontrar arte en todo – Le sonrió devuelta

Un nuevo silencio se hizo aunque este era muy cómodo, sentían la compañía el uno del otro, era verdaderamente agradable, aunque lo cierto era que Jellal sentía la necesidad de aclarar su situación.

– Erza – Dijo el peli azul de repente, ella con calma le dirigió una mirada de reojo expectante a lo que le diría – Con respecto a la mañana, yo…

– No me debes explicaciones – Se apuró a decir negando, la verdad ya había olvidado tan agrio momento y no quería arruinar su noche recordándolo

– Sorano y yo nos estamos divorciando – Sentenció antes de que lo interrumpa nuevamente – No es un secreto, vivimos en casas diferentes, llevamos tiempo en el proceso, cada quien está haciendo su vida y no quiero que pienses que yo estando casado te invité a salir, porque aunque pareciera que sí, no lo es – Intentó ser claro – El punto es que… no quisiera perder esa cita – Fue sincero, Erza sentía una mezcla de emociones en el estómago, aunque sus mejillas estaban claramente de color carmín – Así que si quisieras aún salir conmigo… – Jellal sintió calor en sus mejillas y se llevó una mano con nervios a la nuca para poder decir lo siguiente – ¿Quieres que pase por ti el sábado?

La peli escarlata sintió que por poco se desmaya o mínimo pierde la dirección del vehículo, había demasiada información que no pidió y obtuvo de él, también comprendió que ciertamente decir que estaba por divorciarse no es lo primero que comentas sobre ti en una conversación, así que… ¿Debería darle el beneficio de la duda?

Obvio que debería.

Erza respiró profundamente para después morder una porción de su labio inferior y pensar unos segundos, que para nuestro pobre peli azul fueron como horas – Está bien – Asintió – Saldremos el sábado

Jellal soltó todo el aire contenido que tenía en sus pulmones, sintiendo alegría porque ella había aceptado y aunque habían algunas cosas por decir, aún no quería ser tan sincero al respecto.

– Sabías que en la carrera cursé también un curso de arte contemporáneo – Decía la peli escarlata viendo de reojo a Jellal

– ¿Ah sí? – Se cruzó de brazos con los ánimos completamente renovados – ¿Recuerdas algo de esa clase, Scarlet?

– No muy bien – Confesó – Pero me recordaste una fotografía

– ¿Cual? – Preguntó curioso

– Esto te va a encantar – Sonrió confiada

– Ya me está encantando, Scarlet – Soltó viendo como Erza se paralizó por lo que decía, le parecía adorable como se ponía nerviosa con solo sus palabras – ¿Erza? – La llamó después de unos segundos

– ¿Sí? – Habló como si reaccionara de repente

– ¿No me ibas a contar de algo que me iba a encantar? – Cuestionó

– Ah. sí – Se entusiasmó de inmediato – Fotografía, bien al principio la fotografía no era considerada como arte, puesto que el arte quería imitar la realidad como dijiste y prácticamente la fotografía era la realidad. Años después se llegó al consenso de la fotografía como arte con las siguientes reglas: 1. Debía estar enmarcada, 2. Cubierta por un vidrio y 3. En blanco y negro – Levantó cada dedo señalando las reglas – La verdad no recuerdo el nombre de este artista, pero la foto que tomó era de él mismo escupiéndole a un un vidrio, a colores y la enmarcó con dos grandes espacios arriba y abajo

– ¿Y cómo llamó a la obra? – Preguntó con una sonrisa ladeada probando sus dotes de conocimiento

– "La fuente" – Contestó con suficiencia – Fue como una oda a Duchamp

– Veo que sí prestó atención en la universidad

– Por supuesto – Se encogió de hombros – Y con eso terminamos nuestro recorrido – Se estacionó a un lado de la calle

– Quizás podamos hablar más de arte en nuestra cita el sábado – La vio no queriendo realmente bajar del auto

– Seguro que sí – Asintió

– Bien – Vio hacia afuera tomando la manija de la puerta – Me avisas cuando llegas a casa por favor – Volteó a verla con seriedad

– Te mandaré un mensaje – Confirmó

– Bien – Sonrió abriendo la puerta – Gracias por traerme, adiós Erza

– Adiós Jellal – Lo vio bajar del auto y dirigirse a su casa

La peli escarlata sabía perfectamente lo que él provocaba en ella, aunque no creía si había sido algo bueno o malo aceptar una cita con él, pero realmente había esperado con ansias la dichosa cita, así que no podía negarse otra vez.

– Últimamente llevas esa sonrisa tonta todo el día… ¿No te afectó en tu entrevista? – Decía la albina a su muy distraída amiga

La peli escarlata dejó su celular a un lado, desde que le había mandado a Jellal el mensaje de que ya había llegado a casa no paraban de conversar a través del chat, hasta justo la hora de la cena en la que se moría por contarle a su mejor amiga todo lo que le había pasado en tan solo un día.

– Esa cita debió haber sido muy buena, cuéntamelo todo – Decía Mira con emoción – Aunque me sorprende que hayas llegado tan temprano

– No hubo tal cita – Contestó Erza con sinceridad

– ¡¿Qué?! – Exclamó no creyéndoselo – ¿Te plantó o qué sucedió?

Erza después de soltar un largo suspiro se dispuso a contarle a la albina con detalle lo que sucedió desde que llegó a su entrevista esa mañana, pues aunque ella no lo creía todo estaba de algún modo relacionado.

– ¿Y así de fácil le aceptarás una cita el sábado? – Habló Mira con los brazos cruzados negando levemente, no convencida de que su amiga hacía lo correcto

– Pues.. – Erza sintió algo de nervios y como sus mejillas se enrojecían levemente – No creo que esté haciendo algo malo, está divorciándose y obviamente no es lo primero que le dices a otra persona – Justificó al peli azul

– Eso significa que está casado, ahora, en este momento él tiene esposa, aunque vivan separados y todo lo que te dijo sea real, aún así, está casado – Emitió con seriedad

La peli escarlata bajó la mirada no sabiendo que pensar – Sí, pero no siento que yo esté interfiriendo

– No lo estás – Habló convencida tomando la mano de su amiga – Pero piensa en que tal vez te pueda traer problemas con ella, si nada más por una tontería reaccionó agresivamente imagínate si se entera de su cita

– Entiendo perfectamente lo que quieres decir, pero no te preocupes por mí – Negó levemente – Yo sé lo que hago y confío en lo que él me dice – Asintió convencida

La albina suspiró no creyendo que sería una buena idea – Yo cumplo con decirte, pero ya tú verás lo que haces – Se encogió de hombros

– Gracias de todas formas por preocuparte – Le sonrió levemente antes de tomar un sorbo del vaso

– Claro que me voy a preocupar por ti – Asintió convencida – Aparte de ser tu asistente, soy tu mejor amiga

– Y lo aprecio en serio

– Y hablando de ser tu asistente, no sé cuanto pueda asistirte ahora que tu estás trabajando y no estás en tu estudio como normalmente

– Bueno… se me ocurre que podrías ayudar en el museo, escuché que la familia Dreyar necesita alguien que coordine la exposición – Emitió la peli escarlata pensativamente

– Claro, así también me entero de que tanto te dice o no Jellal – Sonrió de lado intentando fastidiar a su amiga

Erza rodó los ojos hacia un lado con una sonrisa juguetona, ciertamente agradecía que su amiga esté ahí para cuidarla, pero a veces, la mayoría del tiempo, se excedía.

Otro nuevo día se abría paso ante sus ojos, no recordaba a que hora se había ido a casa el día anterior ni desde que hora ya estaba en su oficina coordinado pendientes del museo, más ahora que en dos semanas se haría una especie de fiesta en celebración a la nueva exposición de Fairy Tail, en la que estarían tanto la familia de los fundadores como también otras personas importantes del medio, además se contaría con la presencia del alcalde junto a unos inversionistas y colaboradores del museo, sería algo muy importante, la coordinación la tenía alterada últimamente.

Escuchó unos golpes suaves en su puerta, tomando papeles de su escritorio y poniéndolos en su pila de pendientes realizados dio el permiso para que irrumpan la apacible calma en su oficina.

– Buenos días Seilah-san, Juvia le trae los permisos que debe firmar para que puedan traer las piezas de la nueva exposición al museo – Emitió la peli celeste con una nueva pila de papeles que aterrizó en el escritorio de la directora

– Ya sabes que no tienes porque ser formal si no hay gente alrededor – Alzó la mirada de su computadora hacia ella – Gracias por traerme los permisos

– No es nada – Sonrió Juvia – En una hora llegan los decoradores para que tomen las medidas y adecuen el salón a la fiesta por la exposición de Fairy Tail – Emitió emocionada – ¿Ya tiene que ponerse, Seilah?

– Sí – Asintió la pelinegra con su usual seriedad y serenidad – Es un kimono formal para la ocasión – Resolvió su duda

– Mou – Se quejó Juvia – Siempre usa lo mismo todos los días, recuerdo que antes siquiera para las fiestas se ponía algo diferente, traía vestidos en serio preciosos ¿No cree que debería volver a…?

– Tú muy bien sabes porque las cosas cambiaron – La interrumpió afilando un poco su tono de voz

– Es como si se estuviera limitando usted misma, sin que nadie se lo haya pedido – Dijo apaciblemente – ¿Por qué no hacer otro cambio pero porque usted quiere? Sería más sencillo si dejara el pasado atrás

– Ciertamente el pasado está atrás, pero no he logrado enterrarlo como es debido – Continuaba diciendo aunque con la voz más relajada dejando que las palabras de Juvia penetren sus pensamientos

– No digo que deba de deshacerse al completo de… – La peli celeste no sabía cómo continuar, aunque a pesar de la manera no tan directa de su jefa al decir las cosas, no creía que necesite evitar el tema del que hablaban o más bien de quien hablaban – Ella – Resolvió su duda no queriendo tampoco aventurarse a decir su nombre, aunque tampoco podía llamarla pasado, pues ciertamente no lo era – ¿No cree que debería intentar dejar riñas del pasado y como mínimo establecer un trato normal?

– Nada puede ser normal entre dos personas que después de ser el todo de la otra simplemente pasan a ser extrañas – Juvia notó tristeza en su tono de voz, algo muy raro de percibir al escucharla, ya que siempre hablaba de una manera muy neutral

La peli celeste no aguantó más y tuvo la gran necesidad de decir lo que justamente le habían repetido mil veces que no diga – Ultear vendrá a la fiesta por Fairy Tail, así que es mejor que aclare de una vez lo que siente si no quiere perderla para siempre, porque ella la podrá esperar, que lo ha hecho y le podrá rogar, que también lo ha hecho, pero todo llega a un límite y ciertamente usted está sobrepasando el suyo – Se cruzó de brazos hablando con rapidez y notable enojo en la voz

Seilah vio como Juvia hacía un gran esfuerzo por no mostrar emoción alguna por lo que había dicho, era gracioso como tenía los mofletes inflados y le había volteado el rostro, era casi como una niña que sabía que tenía razón pero no se atrevía a ver a los ojos a la persona a la que se lo quería hacer saber.

La directora del museo rio muy levemente, aceptando lo que la peli celeste decía, creyendo que tal vez debería en serio enterrar el pasado, pero necesariamente a las personas que venían con el.

Siempre llevaba esa cara de mal humor, su rostro reflejaba el haber probado un limón agrio, su actitud también era algo grosera, aunque realmente se había reformado con los años, aunque ese día había algo diferente en él, había escuchado que su abuelo ese día entrevistaría a bellas jóvenes para ocupar un puesto temporal de asistente para su familia, y aunque el anciano le había dejado muy en claro que él no tendría elección alguna, nunca dijo que no podía conversar con esas lindas chicas antes de su entrevista.

Sonrió de lado al ver a una de sus posibles presas, estaba de espaldas hacia él y si así de bien como se veía por detrás estaba por delante, seguramente se había topado con un ángel de largo cabello blanco.

¿Quien pensaría que esa mujer era lo contrario a lo que venía del cielo?

El rubio se recostó en la pared detrás de ella, en una pose tranquila y relajada, se aclaró la garganta para que la chica voltee a verlo, quería darle el visto bueno antes de siquiera hablarle.

La albina torció la boca y estrujó levemente la tabla de pendientes que tenía en manos, odiaba a la clase de hombres que ni siquiera se esfuerzan por mínimo hablar para llamar su atención.

– ¿Es a mí? – Preguntó Mirajane fingiendo un tono dulce

– ¿Vienes a la entrevista? – Continuó diciendo Laxus intentando que denote desinterés, aunque esa voz lo había cautivado grandemente

– Sí – Continuaba con la misma dulzura, volteando hacia él, contuvo la respiración al verlo, podía ser un perfecto imbécil que no sabía cómo tratar a las mujeres, pero para nada era de mal ver

– ¿Cómo te llamas? – Sintió debilidad en su actitud, en él mismo, estaba preparado para ver a una mujer bonita, pero la preciosidad que tenía enfrente, era casi que un avistamiento angelical

– Mirajane Strauss – Contestó bajando la cabeza como en un saludo muy educado y respetuoso, cumplía muy bien con el rol que el rubio le había asignado – ¿Usted?

– Laxus Dreyar – Intentaba aún seguir con su acto, lucir como un engreído era de sus pasatiempos favoritos, pero no sabía porqué ni como tan delicada mujer lo estaba gobernando, debía parar – Como ya sabrás, mi familia es la encargada de la organización Fairy Tail, se hará una exposición en el museo sobre su historia, por la cual también habrá una fiesta, así que si no quedas como la asistente de mi abuelo, puedes ser tranquilamente mi invitada ese día – Había recuperado completamente su actitud déspota de ponerse por encima de los demás

– ¿En serio? – Los ojos de la albina brillaron con claramente falsa admiración, la sonrisa que se extendió en sus labios también era parte de su acto – Es una lástima entonces señor Dreyar que efectivamente tenga el puesto de secretaria de su abuelo, aunque lo más triste es que ni siquiera en sus mejores sueños podría salir con un ricachón mimado como usted – Le volteó la cara – Con permiso – Decía dispuesta a irse aunque una mano la tomó del brazo

– ¡A mí no me vas a hablar así! – Exclamó el rubio sintiéndose humillado, no había previsto para nada una reacción así, nunca lo habían rechazado

– ¿Qué vas a hacerme por decirte lo que mereces? – Continuaba diciendo la albina sin alzar la voz aunque con el tono tajante

– ¡No sabes con quién te estás metiendo! – Continuaba ofuscado

– Claro que sí, no eres más que un perfecto bufón, ahora suéltame – Determinó

– ¡Oblígame!

– Te daré una última oportunidad, suéltame – Emitió mientras intentó zafarse

– ¿Otra oportunidad? – Decía burlón – En serio me causa curiosidad lo que podrías hacerme si yo no te…

Mirajane llegó al límite de su paciencia, alzó su pie en el que llevaba uno de sus pulcros tacones negros y controlando levemente su fuerza le dio un pisotón al rubio que lo hizo doblarse y soltarla mientras empezaba a cojear de dolor.

– ¡Eres un demonio! – Exclamó el rubio

– Para que vea que no me importan sus amenazas, y tampoco me importa lucir como un demonio ante alguien como usted – Se volteó con la dignidad intacta aunque a los dos pasos volteó a ver al adolorido ricachón – Ah, por cierto – Bajó la mirada al inclinado hombre – La entrevista fue hace horas, nos vemos después joven Dreyar

Laxus no podía creer que esa mujer que se veía tan dulce, lo haya rechazado y avergonzado de tal manera, pero ya se enteraría de los alcances de la familia Dreyar.

La sonrisa tonta nadie se la quitaba de la cara, faltaban tan solo dos días para su cita con el peli azul y aunque eso la tenía más que feliz, se había agregado a la ecuación ciertos detalles que Jellal tenía con ella en el transcurso del día, empezando por la mañana que la recibió con un su café favorito, horas después cuando ella salió de su oficina a hablar rápidamente con la directora del museo, él se escabulló para dejarle una caja de chocolates en su escritorio, ella continuaba suspirando mientras veía la nota que estaba encima de su dulce predilecto.

El cómo abruptamente la puerta de su oficina se abrió dejando pasar a un malhumorado rubio la devolvió a la realidad, guardó la nota en el cajón principal de su escritorio y alzó la vista no entendiendo porque Laxus llegaba en tal estado.

– ¿Sucedió algo? – Preguntó lo obvio la peli escarlata

– Acabo de conocer a la tipa que va a ser la asistente de mi abuelo – Refunfuñó con enojo hablando con desprecio de la albina

– ¿Ah sí? – Emitió Erza cruzada de brazos alzando una ceja expectante de lo que diría el rubio

– Sí – Afirmó aun enojado – Es insufrible, al principio se hace pasar como una dulce e inocente mujer cuando es todo lo contrario – Soltó rápidamente sin contener su rabia – Literalmente parece salida de las profundidades del averno, incluso es…

– ¿Por qué lo dices? – Entrecerró los ojos no queriendo escuchar más de como hablaba mal de su mejor amiga

– ¡Ella me dio un pisotón que casi me rompe el pie! – Exclamó con enojo

– Algo debiste haber hecho para ella reaccione así – Confirmó sin duda alguna sabiendo claramente que Mira no actuaría así sin que la situación lo amerite

– Yo pues… yo solo… – Intentaba explicarse el rubio teniendo en cuenta internamente que tampoco había actuado bien – Tú eres mi amiga y debes de estar de mi lado sin importar que – Se sonrojó levemente volteándole la cara a Erza

– Laxus yo…

El sonido de la puerta abriéndose nuevamente interrumpió lo que estaba a punto de decir – No creerás lo que me acaba de pasar – Decía Mira distraídamente hasta que se dio cuenta de la presencia de Laxus en la oficina

– ¿Qué hace ella aquí? – Preguntó el rubio con el ceño fruncido

– ¿Qué hace él aquí? – Confrontó la albina cruzándose de brazos

La peli escarlata suspiró y reposó su rostro en una de sus palmas – Laxus estudió conmigo unos años, aunque después se retiró de la carrera y Mira ha sido mi mejor amiga desde siempre – Les aclaró a ambos

– Mejor me retiro – Emitió el rubio antes de decir algo más viendo por sobre el hombro a Mirajane y caminando hacia la salida

– Ojalá llegue a tiempo a la reunión esta tarde – Soltó la albina por el simple gusto de fastidiarlo

– Claramente lo haré – Contestó Laxus viéndola fijamente

– Bien, hasta luego joven Dreyar – Emitió Mira como si lo confrontara de alguna forma aunque con su tono suave y encantador

– Adiós – Soltó seco saliendo de la oficina

La peli escarlata los veía a ambos ciertamente interesada, básicamente salían chispas cuando hablaban o se veían, era tan extraña la tensión que percibía, después de escuchar el portazo habló – Si no conozco mal a Laxus estoy en serio segura de que te intentó ligar con su actitud engreída – Decía su resolución encogiéndose de hombros – Y si no te conozco mal a ti, también por lo que me dijo él te rehusaste justamente por como actuó

– ¿Te parece poco lo imbécil que es y la horrible manera que tiene de comportarse? – Soltó la albina con enojo – Como si él estuviera por encima de los demás, cree que por tener dinero es más que el resto y se pasea con una sonrisa como si ya te tuviera sin siquiera haberte hablado, a parte de esa caminata tan…

Erza inclinó la cabeza hacia un lado pensativamente con una sonrisa ladeada mientras su amiga seguía hablando – Ciertamente a ti no te es indiferente – Rio por como su amiga fingía no haber escuchado lo que había dicho, no era la primera vez que alguien se acerque con esos aires de grandeza a coquetear con ella, pero era algo más lo que la fastidiaba, como si le molestara que justamente haya sido él quien la haya tratado así

– Espero que esto de la exposición y tal termine rápido que no quiero volver a ver a ese tipo en mi vida – Se cruzó de brazos con rabia

La peli escarlata rio levemente dándose cuenta como ellos mismos se referían al uno del otro tratando de despreciarse, ella había notado que ciertamente había un impacto del uno hacia el otro.

Me pregunto… ¿Qué pasará con esos dos?

No esperaba que la puerta suene, se tensó al imaginar quién era, tenía puesto el vestido que llevaría ese día, pero aún no elegía los zapatos y tampoco decidía que peinado hacerse, según ella aún tenía mucho tiempo para decidir esos pequeños detalles, y más aún, tenía tiempo de que su compañera de casa se vaya, pues no quería que vea a su cita, aunque justamente la intención de la albina era abrir la puerta antes que ella, lo cual no quería permitir, así que intentó ir rápido de su habitación aunque al llegar a la puerta la vio completamente abierta.

– Hola Jellal que gusto volverte a ver – Escuchó la peli escarlata desde donde estaba – Claramente vienes por Erza – Sonrió Mira de lado

– Hola – Intentó ser cortés el peli azul aunque la albina lo ponía nervioso – Sí, aunque creo que me adelanté un poco – Aceptó

– Más o menos – Se hizo a un lado invitándolo a pasar con la mano – Pero está bien si la esperas en la sala conmigo…

Esa última palabra alertó a Jellal y Erza, y fue justo el momento en que la peli escarlata se decidió por intervenir.

– No es necesario – Intentó no lucir nerviosa mientras se acercaba tomando al peli azul del brazo – De hecho hay un libro que quería mostrarle en mi estudio – Se excusó

Él había olvidado cómo respirar, simplemente el verla de reojo hizo que su corazón diera un vuelco, estaba preciosa, ese vestido rojo cereza detallaba muy bien su cuerpo, su cabello al natural era precioso de por sí, y el brillo que llevaban sus labios solo lo hacía desear poder sentirlos en los suyos.

– Bueno, si quieren tiempo a solas, puedes decírmelo, sabes que yo no juzgo – La albina alzó las manos retrocediendo soltanto algo así con tal naturalidad que sonrojó a ambos

– No, nosotros no… yo no… – Intentaba decir Erza mientras su amiga volvía al sofá con una risita débil pero burlona

La peli escarlata se llevó a Jellal justamente a donde decía, él carraspeó levemente a ver si el habla le volvía, justamente porque a pesar de que había prestado atención a lo último que había dicho Mira, él no estaba exactamente presente.

– Perdón por adelantarme – El peli azul la vio llevándose la mano a la nuca

– No te preocupes, estás justo a tiempo – Sonrió levemente soltando su brazo para abrir la puerta de su estudio, un lugar especial para ella, al que ni a Mirajane la dejaba entrar sola – Más bien yo soy la que aún no está lista – Se sonrojó levemente entrando junto a él

– Bueno sí – Aceptó Jellal – Te faltan los zapatos – Dijo lo obvio para él

La peli escarlata mordió su labio inferior intentando no sonreír por lo que le había dicho, pues aunque ella notó su mirada y por más que piense que le faltaba demasiado para estar lista, Jellal solo pensaba que no podía estar descalza.

– Voy a ponérmelos y a traer mi abrigo – Emitió intentando controlar su respiración – Ponte cómodo

– Bien – Asintió el peli azul sentándose en el sofá que estaba junto al gran ventanal que le daba luz al lugar

La peli escarlata de inmediato caminó hacia una de las repisas buscando el libro que a pesar de que había sido una excusa para Mira, no quería dejar a su cita sin hacer nada.

– Ten – Sonrió levemente pasándoselo – Te dije que prefería el arte clásico y que te compartiría uno de mis libros

– Lo recuerdo – Asintió tomando el grueso texto teniendo en mente que ayer mientras se escabullía a su oficina para dejarle dulces, ella lo atrapó y se quedaron un rato hablando – Y tiene efectivamente los marcadores que dijiste – Sonrió

Los ojos de la peli escarlata se abrieron inmensamente recordando que a veces escribía cosas bobas en pequeñas hojas que dejaba entre las páginas donde había puesto marcadores, así que antes de que llegue al primero se acercó a él e intentó tomar el libro.

– ¿Sabes? Mejor te enseño otro libro – Rio nerviosa viendo la rápida reacción del peli azul que evitó que se lo quite

– ¿Por qué? – Entrecerró levemente los ojos no entendiendo lo que pasaba

– Hay otro mucho mejor y más interesante que te quiero mostrar – Dijo tratando de alcanzar el libro que el peli azul tenía en el aire aunque cayó encima de él en el intento

La peli escarlata tenía las mejillas totalmente hirviendo, ahora estaba más nerviosa que en un inicio, aunque la verdad no quería levantarse de ese fuerte pecho en el que había aterrizado, Jellal con su mano libre mientras ella caía la sujetó de la cintura para que no se fuera de lado, y aunque era muy pronto ninguno de los dos quería que ese momento se rompa.

– Seguramente el otro libro será interesante – Empezó diciendo el peli azul fingiendo que lo que ella decía era verdad, aunque él sabía que había un motivo por el que no quería que viera el texto que tenía en la mano, de todas maneras iba a respetarlo – Así que dejaré este para después – Habló comprensivamente estirando la mano con el libro hacia la mesa de centro que tenía cerca mientras aprovechaba para acomodarse mejor con ella encima

Erza estaba estática escuchando lo que decía, él realmente tenía un efecto muy grande en ella, y a la vez que le gustaba también la aterraba el reaccionar de sí misma, aunque sabía que podía confiar en él.

– ¿Sabías que los colores no existen? – Preguntó Jellal ante la mujer que tenía enfrente

– ¿Qué? – Habló consternada, no solo por la posición en la que estaban si no también por lo que decía

– Eso – Contestó lo que parecía obvio – Los colores no existen – Afirmó

– ¿A qué te refieres con eso? – Preguntó interesada cruzando ambos brazos en el pecho del peli azul para posar su fino mentón y verlo

Jellal se sonrojó pensando en lo adorable que se veía y como se relajaba encima de su cuerpo expectante a lo que él le contestaría – Lo que hace que veas algo de un color es la luz – Empezó diciendo – Ya que el color depende de cómo el objeto reciba la luz, es algo así como un espejo que pones al sol, el espejo reflejaría una luz; los objetos, un color. Por lo que si los colores son "un reflejo de luz"... – Decía tomando el hilo que colgaba de las persianas al lado suyo, lo jaló y dejó el lugar en completa oscuridad – ¿La ausencia de luz no hace que los colores también desaparezcan?

El silencio los llenó como lo hacía la oscuridad de dónde estaban, solo sentían sus respiraciones.

– Tus ojos son verdes – Habló la peli escarlata después de unos segundos

– ¿Qué? – Dijo Jellal confundido esta vez

– Que siguen siendo verdes por más que no los pueda ver – Contestó con simpleza acercándose al rostro de él

– No puedes afirmar lo que no puedes ver – Cerró los ojos sintiendo la nariz de ella cerca a la suya, acariciándose con delicadeza mientras su mano se afianzaba mejor a su cintura

– ¿Eso quiere decir que solo crees en lo que puedes ver? – Preguntó dejándose llevar por el momento

– Y en lo que puedo tocar – Contestó llevando su mano libre a la mejilla de ella

– Tal vez tienes razón y los colores no existen – Susurró la peli escarlata sintiendo los labios de él casi que en los suyos

No resistieron más y unieron sus labios en ese beso tan esperado por ambos, tan anhelado desde la juventud, un beso que duró dos segundos, pues Erza se levantó rápido y abrió las persianas dejando a Jellal completamente desorbitado.

– ¿Ya vamos? – Habló la peli escarlata sintiendo el frío del piso directamente en sus pies, no creyendo que tuvo la fuerza necesaria para haberse alejado de él ni del momento

– S…se…seguro – Tartamudeó Jellal sentándose en el sofá no entendiendo lo que sucedía

– Voy por lo que me falta y nos vamos – Le sonrió levemente caminando hacia la puerta

Jellal se quedó pensativo no entendía lo que había pasado, claro que estaba avanzando muy rápido, tal vez él fue algo brusco, para nada quería que ella se aleje de él, pero literalmente se sentía como si hubiera probado la gloria y se la hubieran arrebatado en segundos.

Dos, para ser más específicos.

Intentó espantar pensamientos negativos de su cabeza y tratar de concentrarse en que la cita de ese día fuera perfecta, aún no podía borrar la imagen de la peli escarlata de su mente, le había dicho que se vista casual para ese día, pues era una sorpresa a donde la iba a llevar y a pesar de que ese vestido lo era, ella lucía realmente increíble con todo.

No sabía cuanto tiempo había pasado, pero sus pensamientos lo distrajeron lo suficiente para no notar la presencia de la peli escarlata que lo veía desde la puerta del estudio, como si se preguntara algo, algo que él no escuchó.

– Sí, vamos – Emitió levantándose de donde estaba y al notar la sonrisa que le dirigió supo que había contestado correctamente a lo que no había escuchado

Salieron de la casa de Erza y la sonrisa que les había dado Mira al irse era como si ella los hubiera observado desde que entraron al estudio, con unos leves sonrojos subieron al auto del peli azul y él empezó a conducir hacia…

– ¿A dónde estamos yendo? – Preguntó la peli escarlata con verdadera emoción

– No lo sabrás hasta que lleguemos – Contestó viéndola de reojo – Te dije que era una sorpresa

Erza suspiró torciendo la boca, no le gustaban mucho las sorpresas, y claro que no se quedó con la duda mucho tiempo pues empezó a pedir pistas del lugar al que iban, aunque para ella nada de las respuestas que conseguía eran concluyentes, en fin que cuando llegaron al lugar su sonrisa se extendió de felicidad e ilusión en su rostro, no podía creer en donde estaban.

– Aún no entiendo porque guardar tanto misterio para venir a los bolos – Le sonrió al peli azul sin entender

– Bueno… – Él la tomó de las manos mientras estaban en su carril para empezar a jugar – Ya te confesé que eras mi amor platónico de secundaria y como nunca tuve el valor de invitarte a salir cuando estábamos en la escuela, quise que nuestra primera cita fuera algo que hubiéramos hecho de adolescentes – Sonrió dándole esa explicación mientras veía como las mejillas de ella se sonrojaban levemente

La felicidad en el interior de la peli escarlata no hacía más que crecer, sentía que él era más que perfecto, pues pensaba cada acto hacia ella, era tan detallista y no podía sentir más alegría de ser tomada en cuenta.

– ¡Empecemos a jugar entonces! – Exclamó Erza

– Vas primera – Aceptó Jellal yendo por una bola para pasársela

La peli escarlata suspiró audiblemente. "Al fin… después de tantos años"

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Hola! Cómo están?! Espero que se encuentren muy bien y que les esté gustando este fanfic tanto como a mí me gusta escribirlo… entonces la primera cita Jerza… será que empezará su romance? Espero que sí… y ¿Qué pasó con ese primer beso?

Les digo que es como una pequeña referencia/venganza xd pues en el anime Jellal y Erza llegan a besarse, pero él la aleja, así que en mi fic hice que Erza sea la que se aleje… lo sé, soy mala, no me odien :v

Se conocieron Mira y Laxus, otro de mis ships favoritos, que será muy enemies to lovers, amo ese prompt…

No he estado actualizando por varias cuestiones de la vida xd, pero ya prontito vuelven las actualizaciones de los fics más seguidas, estoy a nada de terminar el siguiente cap de El año perdido; por fin terminé La directora de cine, por si no lo han ido a leer espero que lo hagan y que dejen sus comentarios tanto ahí como en este fic.

Siempre me ha encantado todo lo que tiene que ver con el arte, tomé cursos de arte contemporáneo y me llaman la atención ciertas obras… por eso es que lo hice de los temas principales en el fic.

Recuerden que casi no hay material Jerza tanto como en el canon como también en fics, así que es lindo que le demuestren su apoyo a quienes aportan su granito de arena para que el Jerza siga a flote.

Bye…

Agradecimientos:

Pilikali