Reviews:

RinneRikudo: Es bueno volver a verte por aquí. ;)

adansasuke15: Lo intentaré, lo intentaré.

UltronFatalis: Pues a mi también me gusta ese diseño (Spawn).

loko89772: Lo tendré en cuenta.

OTAKUFire: No lo haré, no tengo intensiones de hacer eso (solo lo haría por cuestiones de salud).

thor94: Well, I'm not sure abot the Sage Six Paths Mode for Naruto, I don't know if he'll train the Sennin Mode.

daniel2610994: ¿Por qué no soportas a Menma?

RikudouDeva: Muchas gracias, mi meta es siempre intentar mantener un balance en las ligas de poder, no quiero que exista alguien que influya mucho y que sea él más poderoso con diferencia. Aunque hay algunas excepciónes (Minato y el Berserker), pero ambos tienen sus motivos.

kira-uzu: Gracias, intentaré que los capitulos tengan esa cantidad de palabras. Pero no prometeré nada :c

Deadpoolmaster1: ¿1 día? Vaya, a mi me lleva al menos una semana corregir un capitulo xD. No entendí lo siguiente, ¿estás atrapado en una caja? ¿ ._. ?

Este "homunculo" no salío de un huevo xD. Y nop, sellar no servirá de nada, esa cosa, como lo dijo Danzo, no es de este mundo. o.O

Wolf: Ya ha tenido que aguantar bastante (mira que proteger a los aldeanos). Je, no sería de extrañar que Naruto luego esté molesto.

Booby: Gracias, voy a intentarlo, pero ando ocupado con algunas cosas.

Guest: En realidad ninguno de tus puntos tiene que ver con el motivo por el cual Minato tiene ese Modo Sabio. El motivo lo daré después, pero no tiene nada que ver con reencarnaciones y/o clanes.


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Humano hablando—. Interesante.

Humano pensando—. Creo que lo asesinaré.

No Humano hablando—. No mereces ese poder.

No Humano pensando—. Detenerlo es lo primordial.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. ¡Mokuton Hijutsu Jukai Koutan!

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capitulo 39

Nami no Kuni

— ¡Abran paso! —Se oyó el grito de un hombre, quien era acompañado por varios otros; éstas personas llevaban a una más que debilitada Karin Uzumaki sobre una camilla.

Estos hombres y mujeres eran seguidos de cerca por Kitsune y Sai, quienes habían llegado hace tan solo unos momentos al hospital del País de las Olas —había sido inaugurado hace ya unos meses y ya se encontraba más que abastecido.

Los médicos no pusieron interrogantes, pues habían reconocido al poderoso individuo que operaba bajo órdenes directas del hombre que en teoría sería su jefe. Por lo tanto, corrieron lo más pronto posible a la sala de urgencias.

Durante el trayecto, uno de los médicos tomó un portablock y un bolígrafo mientras miraba al enmascarado—. Necesito que me des toda la información que puedas sobre ella.

—Nombre, Karin Uzumaki. Tipo de sangre, AB positivo. Edad, 13 años. Peso, 40 kilogramos. Altura, 149 centímetros. Actual protegida de Kyofu-sama. —Esta información la conocía debido a que su jefe se había adelantado a escenarios como este. No porque supiera que en algún momento perdería la razón y las atacaría, sino porque sabía que todas ellas tenían peligrosas profesiones y quería que Kitsune, quien tenía una excelente memoria, manejara ese tipo de información.

Además, su habilidad para movilizarse era muy ventajosa en caso de que alguna de ellas fuera herida en el campo de batalla.

La última aclaración asombró tenuemente a los doctores, mas no había sido suficiente para desconcentrarlos, y aquel que estaba recabando los datos agregó—. Es bueno tenerte aquí; necesitaremos algo de tu sangre.

Kitsune tenía sangre tipo O positivo, por lo tanto sería capaz de donar su sangre a la malherida Uzumaki.

—Entiendo. Pero no creo que sea suficiente —agregó el acólito de Kyofu, divisando la sala de urgencias al final de pasillo.

— ¿Por qué?

—Tiene una hemorragia interna, además de la externa. A este paso, no sobrevivirá; ya ha perdido demasiada sangre.

—Entonces la someteremos a cirugía. No podemos defraudar a Kyofu-sama.

—Y no lo harán. Hay otro método.

El médico no tuvo oportunidad de preguntar, ya que Kitsune miró hacia Sai, y el artista tomó la palabra—. Karin-san posee una avanzada habilidad de regeneración; tan solo necesita succionar su propio Chakra.

El sanador estuvo por decirle que eso no era posible ya que la paciente se encontraba inconsciente, pero Kitsune se adelantó—. Es por eso que deben despertarla. Pero antes, yo le daré mi Chakra; este joven me ha informado que ella ha agotado casi todas sus reservas.

—Está bien, parece que tenemos un plan. —Acto seguido, las puertas de urgencias se abrieron y con rapidez colocaron a Karin sobre la mesa de operaciones.

—Yo haré lo más que pueda para cerrar sus heridas, y ustedes se encargarán de despertarla —señaló el enmascarado.

Los doctores no necesitaron oír más y se apresuraron a realizar un coctel de drogas lo suficientemente potente como para despertar a un muerto.

Kitsune hizo sellos de manos a vertiginosa velocidad y colocó su mano sobre el piso, haciendo brotar una majestuosa y cerrada flor que rodó en reiteradas ocasiones hasta llegar a la altura de la mesa.

Aquel hombre no se detuvo allí, y realizó un sello de mano más, lo cual ocasionó otra inusual reacción en la extravagante flor.

Ésta giró y se abrió lentamente, expidiendo de sus anteras un misterioso brillo azul.

Se trataba de una técnica prohibida que Kitsune desarrolló luego llevar su Kekkei Genkai al límite. Sanaba en menor medida y transfería su Chakra a la persona afectada.

El riesgo era muy grande, ya que la transferencia de Chakra era masiva y la efectividad de la habilidad curativa no era lo suficientemente práctica.

No obstante, la técnica cumplía su propósito, el de dar Chakra. Lo había desarrollado para entregar su vida a Kyofu por si se viera en algún tipo de aprieto.

Y si bien esta persona no se trataba de él, de igual forma era una persona muy importante para él, y por lo tanto, Kitsune haría todo dentro de sus posibilidades para que sobreviviera.

Sin embargo, aquello no significaba que tenía intenciones de sacrificarse; el plan dependería mucho de que Karin hiciera su parte al despertar.

Pasaron lentos e intensos minutos, en los cuales aquella rosa continuó expidiendo el mismo brillo que parecía devolverle algo de color a la tierna piel de la joven de cabellos rojizos. No mucho, pero lo suficiente para revelar que lo que fuera que Kitsune estaba haciendo, funcionaba.

Kitsune no sería capaz de prolongar esto por mucho más tiempo, y por tal razón, señaló a los médicos para que hicieran su parte.

Los señalados miraron al jefe médico, y éste dio pasos rápidos con una jeringa en mano, presionándola suavemente para que no quedara aire en el interior.

Miró de reojo al enmascarado, comprobando su extenuado semblante; ya había gastado mucho Chakra, y no sería de extrañar que pronto se desmayara o sucediera lo peor.

Por tal motivo acercó con lentitud la jeringa al brazo de la malherida joven, y una vez que la aguja hizo contacto, presionó el disco de empuje y liberó la mezcla en su interior.

La Uzumaki abrió los ojos casi al instante, levantando la mitad de su cuerpo mientras separaba los labios con rapidez, liberando un grito tan potente que los presentes se vieron en la necesidad de cubrirse los oídos.

Sai, sin embargo, ignoró esto y se aproximó a ella para sostenerla de los hombros—. Karin-san, debe curarse. —El artista no tenía idea de lo que habían puesto en ella, pero parecía ser algo doloroso ya que, además de aquellos intensos gritos, se encontraba respirando agitadamente mientras que sus ojos expedían pequeñas lágrimas.

Karin no comprendió muy bien la situación; no podía recordar qué sucedió o cómo llegó hasta este lugar. Lo único que cruzaba por su mente era el intenso ardor que se sentía en cada una de sus venas; en cada una de las fibras que componían a su ser.

Reconoció a Sai, y casi como si lo que hubiera dicho era la solución para calmar aquel desagradable dolor, llevó su brazo derecho hacia su boca y se lo mordió con tanta fuerza que, además de la marca, algo de sangre había brotado.

Karin se rodeó de un aura curativa invisible, la cual le trasmitió aquella agradable sensación que tanto anhelaba sentir.

Muy rápidamente el dolor físico quedó en un recuerdo que se desvanecería de la misma forma, pero a medida que el dolor físico desaparecía, el emocional se acrecentaba con insospechada velocidad.

El momento de quiebre se acercaba, y no había nada que ella o los presentes pudieran hacer. La miope había agachado la cabeza al mismo tiempo que una corriente de lágrimas que parecían interminables recorrían por sus mejillas hasta caer con suavidad sobre sus piernas.

Dolor… nuevamente, dolor. Un dolor el cual pensó que nunca volvería a sentir, un dolor que le hizo llevar su mano derecha sobre su pecho, presionándolo con sus debilitadas fuerzas.

Ella no sería capaz de olvidarlo; aquel semblante, aquellos ojos, aquellos labios, esa mirada que solo reflejaba dolor y odio... odio a sí mismo.

Sí, fue el rostro que había visto en Naruto cuando éste se había percatado de su accionar—. Es mi culpa —musitó con tanta suavidad que nadie pudo entender sus palabras.

Sai acercó su oído, y esta vez no tuvo necesidad de indagar debido a que la Uzumaki levantó la cabeza y le miró a los ojos con aquellas lágrimas que parecían no tener fin—. ¡Es mi culpa! —Exclamó, liberando de su cuerpo aquellas cadenas que hubieran hecho a su 'amado' orgulloso si hubiera estado allí.

Los médicos se agacharon, mientras que Sai y Kitsune saltaron para esquivar aquellos incontrolables objetos metálicos que se movían de un lado para otro, sin ningún tipo de razón o propósito.

La muchacha cayó de rodillas —con ambos brazos pegados a su frente— al suelo, desahogando aquel sentimiento de culpa que la atormentaba de una inconcebible manera.

Kitsune, interrogante, puso su vista en el pálido joven, pero este agitó su cabeza, no queriendo entrar en detalles de lo que había sucedido. No porque no quería decirlo, simplemente porque pensaba que la moza podría oírle, lo cual solo acrecentaría su devastado estado.

Había leído suficientes libros, y ya sabía lo que debía de hacer en un momento como este.

Movió un pie hacia el frente, luego el otro, y repitió este proceso hasta estar cerca de Karin, teniendo mucho cuidado de no quedar atrapado por las incontrolables cadenas.

Dobló las rodillas y se agachó con lentitud, acercando su mano derecha hacia el hombro de Karin.

La tocó con suavidad alrededor de diez veces al mismo tiempo que recitaba su nombre con cada empuje. Pero no hubo respuesta; pareciera que ni siquiera se había percatado de su presencia.

Con el undécimo intento ya alternó su discurso—. Karin-san, escúcheme. —Nuevamente no hubo respuesta alguna.

Sin más alternativas, Sai suspiró, y en el duodécimo intento, dobló sus dedos con fuerza y dio un estirón que obligó a Karin levantar su cabeza—. ¡Karin-san! —Exclamó, acercando su puño izquierdo a su rostro y dándole un golpe que tumbó sus lentes y extrajo algo de sangre de su boca.

Kitsune miró la interacción con interés, viendo a las cadenas deteniéndose y retrocediendo hasta desaparecer dentro de la espalda de Karin, quien guardó completo silencio; solo se podía oír sus involuntarios sollozos.

—Karin-san, deténgase.

Entre sus gimoteos, Karin giró su cabeza hacia el lugar donde sus lentes habían caído y lo levantó con su mano libre —la otra la había puesto sobre su ya hinchada mejilla.

Se colocó los lentes con tranquilidad, y volvió a mirar al pálido antes de volver a inclinar la cabeza—. Tú no lo entiendes… Fui una estúpida —sentenció, poniendo sus manos sobre sus entrepiernas y presionándolas con fuerza; nuevamente las lágrimas habían fluido.

—Sí, tienes razón, es tu culpa —agregó Sai, haciendo que la Uzumaki levantara la mirada.

—Pero también es mi culpa, y también la de Naruto-sama. Lo que sucedió fue la consecuencia de múltiples factores.

— ¡Pero fui yo quien creyó que todo saldría bien! ¡Fui yo quien pecó de arrogancia! ¡Fui yo quien hizo que Naruto-kun se odiara a si mismo! —Vociferó entre sollozos, farfullando su culpa en cada una de sus palabras.

Sai, tal vez por los efectos del Fruto, sintió algo raro, y fue cansancio, un cansancio que derivó en determinación—. Permítame preguntarle algo.

Karin no respondió y Sai reanudó—. ¿Qué crees que hará que Naruto-sama siga odiándose? ¿Que sepa que tú te culpas por algo que él mismo ocasionó, o que compartan la culpa? ¿Qué crees que lo hará sentir menos miserable?

—Y-Yo...

—Exactamente, lo único que lograrás es que Naruto-sama siga culpándose. Ya tiene suficiente con lo que hizo, y si se entera de que te culpas por lo sucedido, no creas que se sentirá mejor por eso. Naruto-sama no es ese tipo de persona. Cuando regrese, habla con él, hazle saber que no fue solo culpa suya, mucho menos le digas que fue solo tuya. Lleguen a un acuerdo; no se atormenten por eso.

Kitsune asintió para sí, al igual que los demás médicos; éstos últimos sabían quién era Naruto, después de todo, era el nuevo héroe de Nami no Kuni y estudiaron ese tipo de cosas luego de ser contratados para trabajar en este lugar.

Karin se mordió los labios con moderación, finalmente limpiándose los ojos y respirando con pausa para intentar contener aquellos involuntarios espasmos.

—E-Está bien; esperaré —cedió al final.

Sai dio una falsa sonrisa y extendió su mano. Karin hizo lo mismo y aceptó la ayuda.

Una vez que ambos estuvieron de pie, se giraron para ver a Kitsune acercándose hacia ellos—. Por cierto, ¿qué sucedió con Naruto-kun? —La pelirroja interrogó cuando el enmascarado estuvo al lado de ellos.

Kitsune y Sai se miraron brevemente; no querían comentarle sobre aquella sensación que habían sentido antes de que hubieran partido de la aldea. Seguramente se sentiría afligida por eso también.

Por tal motivo, no tocaron ese punto y solo le dijeron que estaba ocupado lidiando con Danzo.

—Ya veo; espero que patee su viejo y senil trasero.

—Lo hará —aseveró Sai con otra de sus falsas sonrisas.

Hubo un momentáneo clima agradable en la habitación… momentáneo.

Súbitamente, y sin previo aviso, los presentes sintieron sus hombros pesados; tan pesados que cayeron de rodillas al suelo.

Era una sensación intimidante y que transmitía mucha fuerza. No, más que eso. No obstante, como había sido su primera experiencia con una sensación de tal tipo, todos habían reaccionado de la forma más natural posible.

Tosieron con brusquedad mientras luchaban contra aquel incontrolable y asfixiante sentimiento.

—N-N-Na-Naruto-kun… —susurró Karin antes de echarse a correr hacia la salida del hospital.

— ¡Karin-sama!— Exclamó Kitsune y la siguió, no queriendo dejarla sola y que pudiera suceder algo que pudiera enojar a su jefe aún más.

Sin más remedio, Sai también se puso de pie y marchó hacia aquella dirección.

En el exterior fueron recibidos por aquella intimidante oscuridad y aquel tormentoso soplido.

Sus cabelleras y vestimentas danzaron al ritmo aquella fugaz ventisca, cubriéndose los ojos para que las partículas que el viento llevaba no ingresaran en sus ojos —en el caso de Sai— o no llevaran los elementos que los cubrían —en los casos de Karin y Kitsune.

Karin, temerosa y nuevamente afligida, inclinó su cabeza hacia arriba, observando el furioso ambiente—. Esto es...

—Karin-sama, solo podemos esperar —Señaló el enmascarado, con preocupación al sentir el mensaje que le transmitía la marca de la organización.

Mientras tanto, a pocos kilómetros de la frontera entre Yugakure y Hi no Kuni, Karui y su equipo evacuaron un puesto de dango para presenciar el súbito cambio climatológico.

La primera en expresar su opinión fue la joven del pecho robusto—. Esto no es cool. —Sus palabras transmitían miedo e inseguridad.

—Oye, Karui, ¿Qué crees que está sucediendo? —Inquirió el espadachín, volteándose hacia ella.

Solo obtuvo como respuesta unos ojos amarillos que reflejaban una gran consternación.

La pelirroja sentía que algo andaba muy mal; era parecido a aquel impulso que la atraía hacia Naruto, la diferencia residía en que este impulso hacía lo contrario.

Pero no, la joven de ojos ámbar ignoraría a aquel molesto e indeseado impulso.

Quería volver a Konoha; tal vez su Sensei y en especial Naruto se encontraban en inminente peligro.

Pero entonces, ¿Qué podía hacer alguien como ella si personas como ellos se encontraban en esa hipotética situación?

Solo podía esperar y orar que nada grave aconteciera con ambos Jinchūrikis.

Mientras tanto, en un lugar recóndito, ya olvidado por los seres humanos, un hombre de aspecto escuálido y con cabellera rojiza abrió los ojos al sentir aquella misma sensación que ambas jóvenes Uzumakis.

—Konan, ¿puedes sentirlo?

Su fiel compañera se giró hacia él, asintiendo con la cabeza—. Sí, y el cielo también lo hace.

Nagato no se había referido a eso, pero de todas formas, ya no volvió a cuestionar. Tal vez se trataba de otro molesto sentimiento, igual que aquel que lo inquietó hace unos pocos meses atrás hasta desvanecerse en el olvido.

Aun así había vuelto a surgir, pero esta vez le indicaba lo contrario, y tenía la intención de ignorarlo de nuevo.

Entretanto, en un área boscosa donde se podía observar un campamento, Kurotsuchi se encontraba sentada en un taburete de madera, presionando su muñeca derecha con fuerza mientras miraba la tempestad.

Ella también podía sentir lo mismo que Kitsune, y la preocupación era patente.

Aun así, ella no podía defraudar a su jefe, mucho menos a Naruto. Por lo tanto, se levantó de su asiento, dio una media vuelta y miró a aquellos hombres de Iwa que se habían agrupado en este lugar.

Uno de ellos tomó la palabra antes de que la pelinegra comandara nada—. Kurotsuchi-sama, ¿qué debemos hacer? Algo está sucediendo con Kyofu-sama.

Sí, se trataban de aquellas personas que Kurotsuchi había mencionado. Ellos se encargaron de reducir la efectividad de Iwa al capturar a varios de los grupos antes de que estos se reunieran para iniciar la invasión.

¿Por qué motivo además de ser una orden de Kyofu-sama? Ellos no lo sabían y tampoco preguntarían.

La Kunoichi había girado su cabeza hacia aquel hombre; cambió su expresión a una más severa para no reflejar su ansiedad y contestó—. Lo que Kyofu-sama nos ha ordenado. Su tropa llegará en cualquier momento y se los llevaran a estos; no podemos defraudarle.

Ladeó su cabeza en dirección a unas tiendas que contenían a unos inquietos prisioneros.

Los presentes se pararon firmemente y la saludaron antes de regresar a sus anteriores labores.

Kurotsuchi finalmente suspiró y compartió el mismo pensamiento que las anteriores féminas.

En tanto, a escasos metros de las murallas de Konoha, Menma y compañía se vieron obligados a detenerse al observar un intenso resplandor proveniente de su aldea.

Sus parpados se abrieron ante el escenario que cruzó por sus mentes, aunque fueron incapaces de articular palabra alguna debido a la potente ráfaga de viento que era acompañada por la onda expansiva que los expulsó varios metros hacia atrás.

Gritaron e intentaron cubrirse, pero no hubo nada en qué apoyarse, ya que aquella ráfaga había sido tan pujante que había arrancado los árboles desde sus raíces, e incluso estos salieron despedidos hacia atrás.

Solo tenían una opción, y esa era la de esperar hasta que la 'brisa' se normalizara.

Transcurrieron los segundos; segundos en los que no habían parado de gritar; segundos en lo que solamente pudieron preguntarse qué había sucedido en la aldea.

Todos compartían los mismos sentimientos: desconcierto y preocupación.

La onda perdió potencia luego de varios cientos de metros, lo cual posibilitó que recuperaran la movilidad de sus cuerpos.

No hubo árboles en los que apoyarse, solo pudieron aterrizar sobre las decenas de ellos que habían sido arrastrados.

Todos a excepción de Menma lograron aterrizar sin inconvenientes —aunque Sasuke tuvo algo de dificultad ya que aún se sentía cansado.

El rubio intentó poner la planta de sus pies sobre un tronco, pero resbaló debido a que seguía incapaz de canalizar su Chakra.

Hinata se acercó en su ayuda, viéndole sobándose la cabeza luego de un ligero golpe. Preguntó si se encontraba bien, a lo que el Jinchūriki contestó que sí pero que tenía un favor que pedirle.

La Hyūga indagó en aquel pedido, observando que su expresión cambió a una de seriedad—. Necesito que abras mis puntos de Chakra… Todos ellos.

Una parte de Hinata pensó que Menma estaba bromeando, pero ella sabía bien que la situación no lo ameritaba. Por tal motivo, agachó la cabeza y contestó—. Y-Yo n-no puedo hacerlo. No soy tan buena como Neji-niisan.

— ¡Pero tienes qué, Hinata-chan! Debes intentarlo —protestó, poniéndose de pie con lentitud.

La joven de ojos blancos nuevamente negó con la cabeza; ella estaba segura de que no podría hacerlo. Neji le había cerrado 120 puntos de Chakra, ella ni siquiera podía hacer los 32 golpes; era imposible.

Menma gruñó; él no quería levantarle la voz; él no quería gritar. Pero estaba desesperado, aterrado. Menma solo quería ir a la aldea y ver lo que estaba sucediendo en ese lugar, tenía que saber.

Por tal motivo, se acercó a Hinata, colocó ambas manos sobre sus hombros y la agitó levemente mientras decía—. Hinata-chan, deja de dudar; ¡hazlo ya!

Comprendían el motivo de su exabrupto; ellos también se encontraban nerviosos y asustados.

Sasuke decidió interrumpir, no porque pensaba que se estaba sobrepasando con Hinata, sino porque quería que el rubio se tranquilizara—. Menma, detente.

Menma así lo hizo, solo para mirarlo con aquella expresión de desamparo—. ¡¿Qué quieres?! ¡¿Que no viste que nuestra aldea fue destruida?! ¡Tenemos que ir! —Las lágrimas casi fluyeron; aquel sentimiento desgarrador era insoportable, necesitaba confirmar que todos se encontraban bien. Pero en su condición actual, sería imposible; ni siquiera podía moldear Chakra.

El Uchiha suspiró y continuó—. Yo lo entiendo; también quiero saber qué pasó con mi Nii-san. ¿Pero qué podemos hacer nosotros? Ya estamos cansados; gastamos gran parte de nuestro Chakra en aquella batalla, y además, no estamos al nivel del enemigo. Si fue capaz de destruir la aldea, ¿Qué piensas que seremos capaces de hacer?

Su deducción era más que acertada, y Menma lo sabía muy bien. Aun así, él quería saber, y por sobre todo, ayudar. No podía quedarse de brazos cruzados.

Por tal motivo, juntó las manos mientras miraba hacia la aldea—. No me importa; iré a proteger a mis amigos.

Sin esperar respuesta alguna, el Namikaze gritó lo más fuerte que pudo en un intento de que el Chakra de Kurama abriera aquellos puntos que Neji había cerrado.

—Por favor, Kurama. Ayúdame; debo ayudarles.

Kurama suspiró y lentamente cedió un poco de su poder—. No debería hacerlo, pero no importa lo que diga, igual irás a ese lugar. Así que solo puedo esperar a que te desmayes; eso evitará que cometas una imprudencia.

—Entonces siéntate y sigue esperando; me aseguraré de que eso no suceda. —Sus palabras estaban colmadas con determinación.

Cuando el Chakra del Kyūbi fluyó, el dolor se hizo presente, un dolor indescriptible, un dolor que no pensó que alguna vez experimentaría. Sentía que sus tejidos se desgarraban a medida que su Chakra intentaba buscar algún punto por el cual fluir con normalidad.

Apretó los dientes, tal vez con la idea de mitigar el dolor, pero en valde, ya que no creaba diferencia alguna.

Hinata le solicitó que por favor se detuviera; que pensarían en algo. Sasuke también dijo algo parecido, pero no podía hacer nada para convencer a alguien como Menma para que dejara de hacer algo.

Sakura y Shikamaru se mantuvieron al margen; no sabían que decir; estaban divididos. Querían ir pero tampoco querían; ambos contaban con seres queridos en aquel lugar, pero Sasuke también tenía mucha razón.

Ninguno obtuvo respuesta, solo vieron aquellos intensos ojos azules que no apartaban la mirada de su objetivo.

Los gritos se acrecentaron, y en el momento en que Menma creyó que no podría lograrlo, su Chakra fluyó de forma sorpresiva, casi como un caudal.

La Hyūga y el Uchiha se cubrieron los ojos ante la repentina ráfaga de viento, retrocediendo mientras veían a Menma expulsando aquel tremendo poder.

Menma no demostró felicidad; su única meta era avanzar y ayudar a los demás. Por tal motivo, movió las piernas y se dispuso a saltar, sin embargo, su cuerpo se le había hecho muy pesado, lo cual hizo que cayera al suelo.

El aura rojiza desapareció en ese preciso momento, y todos se aproximaron para ver si se encontraba bien.

Debido a que Menma cayó de frente, Sasuke tuvo que voltearlo, levantando su cabeza para verlo sudando y jadeando.

Tenía los ojos cerrados, no podía abrirlos ya que todo le dolía, y pensaba que abrirlos supondría un gasto innecesario de energía.

Sasuke sacudió su cabeza—. Te lo dije, es mejor que esperemos. Seguramente tu padre y mi hermano están bien; ellos se encargarán de todo.

El rubio abrió sus ojos lentamente mientras intentaba pararse, solamente para caer de vuelta—. N-no, d-debemos ayudar… Mi Nii-san; él está sufriendo. —Era una voz débil, pero que tenían un toque de desesperación.

Tal vez era la culpa lo que lo tenía de esta forma; la culpa de haber sido como fue con Naruto cuando fueron pequeños, sentía que debía compensarlo de alguna manera, y esa era ayudándole a superar lo que fuera que estaba sufriendo en estos momentos.

Menma no sabía lo que era, pero podía sentir ligeramente los sentimientos de odio y culpa que invadieron a su hermano, pero en especial, podía sentir algo que le decía que se alejara de él.

Pero el Jinchūriki no escucharía a esa advertencia; haría lo que fuera para poder brindarle su apoyo.

Con eso en mente, Menma se movió y con mucha dificultad se puso de pie, tambaleándose en unas pocas ocasiones debido a sus temblorosas rodillas.

Sasuke y Hinata rápidamente lo sostuvieron, y Menma solo pudo agradecer. Aun así, sus intenciones eran claras, y él no aceptaría un no como respuesta.

—Iremos a la aldea.

Los presentes, al ver la determinación en sus ojos, solo pudieron asentir y caminar en aquella dirección.

No obstante, antes de que avanzaran mucho, el rubio oyó la voz del Bijū—. Espera, descansa un poco.

—No, debo seguir avanzando.

Kurama suspiró e indicó—. Tonto, no me refiero a eso. Ya me he dado cuenta de que no me prestarás atención, así que te ayudaré un poco. Descansa al menos unos diez minutos y podré sanarte lo suficiente como para que puedas caminar por tu propia cuenta. ¿O es que acaso quieres poner en peligro a tus amigos por estar cargándote?

Tenía razón, él no podía poner en peligro a sus amigos cuando había otra posibilidad. Por lo tanto, les dijo a los demás que se detuvieran y que esperaran hasta que recuperara el aliento.

Mientras aguardaban, los presentes tragaron con nerviosismo. ¿El motivo? Habían sentido una impresionante cantidad de sentimientos negativos provenientes de la aldea, siendo el del odio el que sobresalía entre los demás.

Aun así, Menma no se dejó intimidar y permaneció quieto para recuperar sus energías.

Mientras tanto, a unos escasos cientos de metros, se encontraban dos individuos contemplando el devastado horizonte.

Uno de estos hombres era el Yamanaka, quien había escapado de la muerte luego de huir de aquel lugar donde estuvo aquella bestia repugnante. Estaba sentado en el suelo, abrazándose las rodillas mientras susurraba unas palabras.

La otra persona era el líder de la Raíz, quien literalmente había escapado de las garras de la muerte con una técnica especial, el Izanagi.

El anciano se aproximó al único sobreviviente de su antigua organización. Ya estando parado detrás de él, miró hacia abajo y le dijo que se pusiera de pie.

Le vio asintiendo y poniéndose de pie dificultosamente, mostrándole una vez más el rostro que pareció haber visto un fantasma.

No le prestó mucha atención, ya que había girado su cabeza en dirección a la aldea—. Oni-kun, ¿En qué demonios te has convertido? ¿Qué fue lo que hizo Orochimaru? —Sus puños estaban apretados y temblando; mantener la inexpresividad se estaba volviendo complicado.

Se volteó cuando oyó la voz de su acolito—. ¿Q-Qué haremos ahora, Danzo-sama?

—Retirarnos, y luego, regresarte a la normalidad.

Sus últimas palabras fueron un alivio para el Yamanaka; él solo quería olvidar lo que había visto mientras estuvo dentro de la mente de Naruto.

Danzo, por su parte, solo lo hacía porque necesitaba a Fu para que la Raíz volviera a crecer; no sería capaz de hacerlo solo.

No tenía otra alternativa, solo podía retirarse y replantarse sus objetivos. Las cosas en Konoha no pintaban bien, y todo indicaba a que empeorarían, en especial para él mismo.

Por lo tanto, dio media vuelta y corrió a vertiginosa velocidad junto con Fu hacia el pueblo más cercano.

Zona del Estadio

Devastación, desolación y ruina eran algunas de las pocas características que describían a la Aldea Oculta entre las Hojas. Una densa cortina de humo y polvo cubría en su totalidad a lo que alguna vez había sido una próspera aldea.

No hubo calle, no hubo callejón, ni siquiera rincón que no se viera afectado por aquella poderosa explosión.

Edificios, plantas y animales, todo había sido borrado como si nunca hubieran existido.

El estadio no fue la excepción, y aquellos que se encontraban en aquel lugar tuvieron la suerte de contar con aquella barrera que los había protegido.

Momentos Antes

Si Orochimaru fuera capaz de describir su estado de ánimo actual con una palabra, esa sería 'felicidad'. Se encontraba tan feliz, eufórico, tenía una sonrisa que se extendía de oreja a oreja.

El combate se había detenido abruptamente luego de que aquellos sentimientos negativos se hicieran presente. De tal modo, Orochimaru regresó a los antiguos Hokages a su lado, riendo entre dientes mientras lo hacían.

—Puedes sentirlo, ¿no es así, Sensei?! ¡¿Puedes sentir este grandioso poder?! ¡Este grandioso poder que algún día será mío! —Exclamó el Sannin con dicha pura mientras abría los brazos y miraba hacia el oscurecido cielo.

Los Cuatro del Sonido no le vieron el lado divertido, ya que sentían un terror indescriptible; no sabían lo que era aquel instinto.

—Orochimaru, ¿Qué fue lo que hiciste con Naruto-kun? ¡Tu codicia te ha llevado a cometer una gran equivocación! —Gritó el anciano con una profunda angustia en su corazón; no podía concebir lo que estaba sucediendo.

Eso que podía sentirse no podía ser Naruto, aquel niño que en algún momento había sido alguien alegre y con buenos sentimientos, pero que debido a ciertas circunstancias su camino se había desviado radicalmente.

Si bien llegó a ser alguien con profundos sentimientos negativos, esto que casi se podía respirar no era algo que Naruto produciría. Eran los sentimientos de alguien sin ninguna pizca de humanidad, alguien que no le importaba nada ni absolutamente nadie, alguien que acabaría con cualquiera sin importarle quien fuera.

Hiruzen sabía bien que Naruto podía llegar a ser muchas cosas, pero nunca una persona que pondría en peligro a quienes eran importantes para él. Y eso le entristecía mucho; Naruto se había convertido en uno de sus peores temores, una persona sin ningún gramo de humanidad.

Por estos motivos, debía evitar que Orochimaru siguiera corrompiendo a Naruto, debía darle un regalo de despedida a su preciado y amado hijo.

Miró a su bastón con una expresión de despedida, y Enma entendió con facilidad los deseos de su invocador. No se atrevió a discutir, ya que su angustia era prácticamente palpable, y si lo que haría a continuación le daría paz y tranquilidad, entonces no era quien para interferir en los nobles deseos de su compañero.

Hiruzen y sus clones miraron hacia sus objetivos y los tres juntaron las manos—. Naruto-kun, sé que estarás triste una vez que sepas que he muerto. Pero es mejor que muera por mi propia cuenta a que lo hagas tú en tu actual estado. Además, estoy seguro de que Minato hará todo lo posible para regresarte a la normalidad. Adiós, hijo.

Finalmente miró a su antiguo estudiante con gran determinación—. Orochimaru, ¡te mataré y corregiré mi antiguo error! ¡Dejarás de ser un peligro para los demás!—

El pálido desestimó sus palabras con una sonrisa—. Sensei, ya es demasiado tarde. He ganado. ¡Konoha perecerá y yo no seré quien se ha de ensuciar las manos para lograrlo! ¡Kukuku!

El Sandaime, molesto, dio un paso hacia el frente—. Soy el hombre que ha heredado la voluntad del Primero y del Segundo… la voluntad de Konoha, ¡soy el Tercer Hokage!

El maestro de las serpientes rió con burla, pero fue incapaz de agregar algo ya que Hiruzen le miró con una mirada cargada con tanta determinación que le dio un mal presentimiento.

— ¡Pero por sobre todo soy el padre de Naruto-kun! Y no permitiré que sigas jugando con él. Mi próxima técnica, la cual ni siquiera tú conoces, se encargará de que ya no seas un problema para nadie más.

Esta última afirmación molestó a Orochimaru, ya que dudaba que pudiera existir algo como eso. No obstante, no quiso arriesgarse y envió a los dos Hokages para que acabaran con el Sandaime, pero los clones se movieron rápidamente y los interceptaron, sujetándolos firmemente de sus hombros.

Acto seguido, Hiruzen inicio con la secuencia para invocar al Shinigami y poner un fin a la escaramuza.

No obstante, cuando estuvo a escasos dos sellos para finalizar con la secuencia, un intenso brillo se hizo presente, un brillo que se acercó a su posición a endiablada velocidad.

Finalmente, solo hubo oscuridad y dolor…

Actualidad

—De…monios. —Se oyó una voz femenina murmurando con mucho dolor, a ello le siguieron varios gemidos y tosidos debido al espeso polvo que disminuía la visibilidad en un cero por ciento.

Miró hacia los lados, expresando en reiteradas ocasiones el nombre de sus compañeros y el de Orochimaru, obteniendo como respuesta gruñidos de dolor.

El dolor que ella sentía era innegable; se había roto varios huesos y se había golpeado la cabeza luego de que la barrera hubiera cedido ante aquella explosión.

Milagrosamente, sobrevivió, pero su estado era muy grave, tal vez sería capaz de salir caminando, pero no más que eso. Aunque gran parte de su supervivencia tuvo que ver con el hecho de que había logrado activar su Marca de Maldición al nivel uno, al igual que sus compañeros.

Se paró y deambuló hacia el lugar donde provenían los quejidos, notando que el polvo estaba asentándose y por lo tanto, aumentando la visibilidad.

Pareció que los demás ninjas del Sonido pensaron en lo mismo ya que se agruparon en el centro, lugar donde un herido Orochimaru se encontraba.

Si bien Orochimaru no había participado mucho en la batalla, mantener a ambos Hokages bajo control era algo que ocasionaba un gasto de Chakra masivo, y por tal motivo dejó que los revividos se encargaran del Sandaime.

Por lo tanto, no tuvo suficientes energías para protegerse la potente explosión. Y ya que le había dejado malherido, ya no había sido capaz de mantener a los Hokages por más tiempo y estos se convirtieron en cenizas para por fin desaparecer.

Hiruzen tampoco fue la excepción; se encontraba tumbado en el piso, totalmente agotado. A su lado se encontraba Enma —quien logró resistir al impacto gracias a su forma de diamantina—, arrodillado mientras le tomaba el pulso.

Suspiró de alivio al sentir los latidos. Seguidamente, giró su cabeza hacia los invasores y tomó posición de defensa, viendo a los jóvenes ayudando a Orochimaru a ponerse en pie.

—Parece que me encuentro en desventaja… ¿Quién lo diría? —Orochimaru reflexionó con una sonrisa.

—No se preocupe, Orochimaru-sama —habló Jirobo—, nosotros podemos acabarlo. —Había mucho cansancio en sus palabras pero por sobre todo, confianza.

Orochimaru rió antes de ponerse grave—. No, ustedes no podrán contra Enma. Nos retiraremos, dejaremos que Naruto-kun se encargue de ellos; tome una buena decisión al darle esa marca.

— ¡Ni creas que te dejaré huir! —Exclamó Enma, lanzándose al ataque.

Sin embargo, todos usaron Shunshin's para alejarse de la zona.

El Rey Mono maldijo y estuvo por ir a cazarlos, pero la cansada voz del Sandaime lo detuvo—. No, Enma. Déjalos, dentro de poco desaparecerás; estoy quedándome sin Chakra.

El primate se cruzó de brazos y miró hacia él mientras caminaba hacia aquel lugar—. Está bien, ¿quieres que te lleve a mi país? Podríamos descansar allí hasta que todo este alboroto se termine. Si fue el mocoso quien hizo esto, entonces aun te encuentras en peligro. Aún puedo sentir esa terrorífica presencia.

Hiruzen contempló esa idea, quedarse implicaba ponerse en peligro y que Naruto hiciera algo de la cual se arrepentiría después, pero irse tal vez implicaba huir y cobardía.

No obstante, prefería la segunda alternativa antes de que sucediera algo que solo hiciera enojar más al descontrolado Jinchūriki.

Hiruzen susurró la respuesta mientras cerraba los ojos debido al agotamiento—. Llévame…

Enma se desvaneció en una nube de humo, y al llegar a su lugar de origen, realizó una contra-invocación para llevar el cuerpo inconsciente de Hiruzen y otorgarle los cuidados necesarios hasta que las cosas en Konoha se tranquilizaran.

Zona del Compuesto Hyūga

Las cosas en este lugar no fueron distintas, incluso con la ayuda del clon de Kyofu. Momentos antes de la explosión, éste había aparecido en ese lugar y ordenó a todos que se agruparan si querían sobrevivir.

Casi nadie se atrevió a objetar ya que estaban un poco al tanto de la situación, sus Byakugan les permitían observar los acontecimientos de la batalla y sabían que éste hombre había estado ayudando al Hokage. Además, esas partículas flotantes no hacían nada más que darles un mal presentimiento.

Los primeros en acercarse habían sido Hanabi y Neji; ellos sabían que se trataba de Naruto, no porque lo hubieran visto con ese traje en el pasado, sino porque les había comentado sobre el rol que tenía en las Naciones Elementales y el disfraz que utilizaba en dicho rol.

Ellos intentaron no hablar con el clon, pero Hanabi no había podido evitar poner un brazo sobre su hombro mientras aquellos fragmentos golpeaban con dureza contra la barrera.

Estuvo asustada al igual que todos los demás, pero la tranquilidad del clon incluso en un momento como este le transmitió la seguridad que necesitaba.

Cuando el clima regresó a la normalidad, los presentes enaltecieron a su salvador.

Por su parte, dicho hombre sabía que las cosas estaban lejos de terminarse, y por tal motivo decidió mantener la barrera; podía sentir una muy intimidante presión en el ambiente.

Sabia decisión, ya que momentos después, toda el área se había iluminado por una potente luz que arrasó todo consigo.

El clon puso todo de sí para resistir, y aunque había logrado oponer resistencia a gran parte del impacto, fue incapaz de hacerlo en su totalidad y no pudo evitar desvanecerse debido al gasto Chakra, lo cual hizo que los Hyūgas recibieran el resto del impacto.

Cuando los presentes comprendieron lo que había sucedido, varios de ellos se agruparon para cerciorarse de que todos estuvieran allí.

— ¿Se encuentra bien, Hanabi-sama? —Preguntó Neji, aproximándose con su mano derecha sobre sus costillas.

A diferencia de los demás, Hanabi no presentaba ningún tipo de daño. Nadie supo por qué, a diferencia de la joven—. Sí, él me protegió.

Debido a que estuvieron muy apretados en aquella barrera, Neji había sido incapaz de ver lo que el clon había hecho. Sin embargo, las palabras de Hanabi fueron más que suficientes.

Dio unos pasos más y extendió su mano para ayudarla a levantarse. La pelinegra agradeció la ayuda y sacudió sus prendas una vez que estuvo de pie.

Miró a los lados, adecuándose al nuevo paisaje que le hizo sonreír con cierta felicidad, aunque decidió guardarse su opinión ya que algunos miembros de la familia principal se encontraban cerca.

— ¿Crees que estará bien? —Indagó mirando al pelinegro, refiriéndose a Naruto.

—Solo podemos esperar, de seguro encontraran una forma de derrotar a aquella cosa.

Finalmente, ambos activaron sus Byakugan y miraron hacia la zona del combate.

En otro punto de la aldea, específicamente en la Roca Hokage, la situación tuvo una consecuencia favorable. El clon de madera logró resistir con más efectividad debido a que contaba con mayor Chakra. Aun así, la situación lo había dejado bastante agotado, motivo por el cual ya no había sido capaz de mantener a todos sus clones.

Jadeante y sudoroso contemplaba su alrededor sentado en el piso. Los aldeanos le habían rodeado y preguntado si se encontraba bien, además de agradecerle profundamente por su esfuerzo.

El clon no había respondido nada, ya que se encontraba ocupado recuperando su aliento. Podía ver a Ino y Tenten cerca, mientras que Yugao se encontraba en otra zona del refugio haciéndole compañía a Anko.

Las féminas no dijeron nada, aun cuando tenían un intenso impulso de otorgarle algún tipo de apoyo. Pero en situaciones como éstas, ellas sabían que Naruto no necesitaba de eso; necesitaba concentración y que no hubieran cosas que pudieran preocuparle.

Él era así; fue criado de tal forma, y nunca se había encontrado con la antítesis de sus ideales.

—Tienes que usar mi Chakra; ya no tienes otra opción —la bestia en su interior al fin expresó su opinión.

Era la opción más lógica, pero la más riesgosa; el clon no deseaba revelar su identidad—. No, ya encontraré una solución.

Kurama le restó importancia a su decisión y decidió prestar atención. El Shinobi se puso de pie, tambaleándose un poco debido al cansancio, incapaz de caer gracias a la ayuda de los aldeanos que rápidamente le habían sostenido.

Kyofu agradeció la ayuda, pero el Jinchūriki solo sentía asco y desprecio por haberles salvado la vida ya en varias ocasiones.

Miró hacia el frente, pisoteó el piso unas veces para quitar el calambre de sus pies y finalmente caminó en dirección al hueco que había hecho cuando la explosión había finalizado.

Al estar parado en el borde, Kyofu miró ligeramente hacia atrás para decir—. No tienen de qué preocuparse; nosotros saldremos victoriosos. Y una vez que esto se termine, les repondré todo lo que han perdido.

Algunas personas casi rompieron a llorar ante la generosidad de este hombre, mientras que otros se preguntaban cómo un hombre tan amable y bondadoso podía existir.

Ignorantes eran ellos de sus verdaderas intenciones, y solo podían vivir engañados ante aquellos falsos discursos.

— ¿Ya tienes un plan?

Con un bufido, Naruto negó mentalmente—. ¿Plan? Ninguno. ¿Idea? Una, pero no sé si funcionará.

—Pues esperemos que lo haga, o tú, yo, y cualquiera que te importa, estarán perdidos.

El rostro de Naruto solo pudo reflejar una cosa, y eso era determinación—. Eso no sucederá —afirmó mientras miraba hacia atrás, específicamente hacia las dos Genin.

—No necesito oír más. Ahora ve allí y pon en marcha esa idea.

El clon miró hacia el frente y ajustó su cinturón—. Dalo por hecho.

Finalmente dio un brinco para volver a la zona de la batalla.


Notas:

Capítulo de transición, por eso fue corto.

En el siguiente posiblemente se dará la conclusión de este arco.

Bueno, ¿algo de qué hablar sobre este capítulo? Creo que no hay mucho, tal vez hacer mención a lo de Nagato y tal vez lo que Kyofu está planeando por eso se muestra tan amable.

Pero no profundizaré mucho en ello por ahora.

Por cierto, ¿recuerdan que dije que eliminaría 4 OC's? Pues decidí eliminar prácticamente a ambos escuadrones, solo Genji y Kitsune permanecerán. El resto, adiós.

Ahora, hubo un malentendido. Cuando dije 'decepción' no me refería a que abandonaría la historia. Dejo en claro que no lo haré, y si no actualizo más, sería por cuestiones médicas y nada más (no estoy diciendo que las tenga ahora, solo digo que esa sería la única razón).

Mención especial a Rinne Rikudo por la gran ayuda que me está dando al revisar los primeros capítulos. Muchas gracias.

Por cierto, la gente pide capitulos largos, pero bueno, ya veré como se desarrollan las cosas de aquí en adelante. Por el momento, capitulos de acción (como el anterior) serán largos, y los de transición (como este) serán más cortos.

Bueno, eso sería todo por ahora.

Hasta la próxima.