Humano hablando—. Esto se ha salido de control.

Humano pensando—. No puede ser.

No Humano hablando—. Eres peligroso.

No Humano pensando—. Estuve equivocado.

Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).

Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.

Capítulo 42

Frontera del País del Fuego

Saltando de rama en rama, Kabuto, Orochimaru, y los Cuatro del Sonido regresaban a su base para que el malherido Sannin pudiera descansar y reponer sus energías.

Orochimaru tenía su brazo izquierdo alrededor del cuello de Kabuto, permitiendo que este lo llevara mientras reflexionaba en qué fue aquello que causó la destrucción de Konoha. Si bien no lo había visto con sus propios ojos, estaba seguro de que había sido Naruto, pero no comprendía cómo fue que había obtenido tanto poder y tan repugnante instinto asesino.

Incluso a esta distancia, Orochimaru podía sentirlo como si estuviera parado a su lado. Era escalofriante, pero para alguien tan retorcido como el Sannin de la serpiente, era muy emocionante.

No se podía decir lo mismo de sus lacayos, ya que estos se veían aterrados, especialmente los jóvenes que portaban su marca de maldición.

Los Cinco del Sonido podían jurar que hubo una presencia fija en ellos desde el momento que huyeron de Konoha, listo para asesinarlos apenas y los alcanzara. Es por eso que aumentaron el paso, en un intento de alejarse de aquello que quería atraparlos.

Tayuya tenía una idea de quien podría ser debido a una extraña conexión que sentía con dicha persona.

—¿Gilipollas? No, no puedes ser tú. ¿Por qué querrías matarme? ¿Qué fue lo que hice? —ella se preguntó con los ojos llorosos, sintiendo que su corazón se quebraba y su respiración se agitaba al creer que la única persona con quien en verdad congeniaba la despreciaba.

—No, no puede ser. Debe de ser algo más —ella se dijo así misma mientras negaba con la cabeza y se frotaba los ojos para limpiarse las lágrimas que amenazaron con salir.

La expresión de la pelirroja cambió a una de seriedad y prosiguió con su monólogo—. Él dijo que quería que fuera con él, y es algo que planeo hacer. La serpiente pedófila ya me tiene harta. Además, yo… —Un suave sonrojo tiñó sus mejillas, pero ella rápidamente sacudió su cabeza y pensó en una última cosa—. Cuando nos volvamos a ver, deberás explicarme todo como lo prometiste, Gilipollas.

Esta vez ella dio su máximo esfuerzo para ignorar la presencia que la observaba, y así continuó su regreso al lugar que tanto despreciaba.

Aldea Oculta entre las Nubes

¡Bam!

Un fuerte golpe se oyó en la oficina del Raikage, seguido por un grito enardecido—. ¡Quiero saber lo que ha sucedido! ¡No me importa si tienen que preguntárselo al mismísimo Dios de la Muerte! ¡¿Entendido?!—

—¡Hai, Raikage-sama! —contestaron múltiples ANBU dentro de la habitación.

—¡Mabui! —gritó aquella furiosa voz.

La persona que se encontraba fuera entró e hizo una reverencia a su líder, viendo que nadie más a excepción del fornido hombre se encontraba en la habitación.

—¡¿El idiota de mi hermano aún no ha regresado?! —gritó el hombre a penas y la vio.

La mujer morena contestó sin inmutarse por la voz de su líder—. Aún no, Raikage-sama. Se lo haré saber apenas y regrese.

El Raikage gruñó con frustración, deseando saber qué fue aquello que cambió radicalmente el clima del planeta y que sembró el temor incluso en su duro corazón.

Aldea Oculta entre las Rocas

—Diríjanse a Konoha inmediatamente e investiguen lo sucedido. También quiero confirmación de la destrucción de Konoha y del estado de nuestras tropas. Si fueron identificados, elimínenlos a toda costa —comandó el Tsuchikage mientras miraba a un gran equipo ANBU arrodillado ante él.

Estos asintieron a sus palabras y desaparecieron en múltiples explosiones de humo.

En la oficina solo permanecieron Ōnoki y Kitsuchi Kazan, este último solo podía observar con los puños apretados—. Padre, tu odio irracional hacia el Yondaime Hokage te corrompido hasta la médula. Lo siento, pero cuando el momento llegue, haré algo que pondrá un fin a tu irracionalidad —el hijo pensó mientras veía al padre flotar hacia la ventana y mirar a su aldea con una expresión pensativa.

El hijo no sabía lo que su padre estaba pensando y tampoco quería preguntárselo, ya que últimamente su padre ya casi ni le dirigía la palabra.

Así que, luego de una ligera reverencia, su hijo caminó hacia la salida, deteniéndose frente a la puerta para mirar una última vez a su padre—. Por nuestra aldea, por nuestra gente, y especialmente, por Kyofu-sama, tú deberás caer, Oto-san. Lo siento. Ojalá no hubieras perdido la razón.

Al finalizar su monologo, él salió de la oficina del Tsuchikage para dirigirse a un lugar donde habría una ceremonia secreta para integrar a más Shinobis de Iwa a los Yakuza.

País del Hierro

—¿Está seguro de esto, Mifune-sama? —Un hombre con una armadura de samurái preguntó a otro que llevaba unas vendas blancas alrededor de su cabeza.

—Sí. Envíen las invitaciones cuanto antes, debemos iniciar la reunión de los cinco Kages antes de que se tomen decisiones precipitadas.— Esto lo dijo Mifune, el líder del país de los samuráis.

Incluso en un país tan lejano como el suyo se pudo sentir y ver lo que Nikushimi había causado, y a Mifune le preocupaba otra gran guerra ninja surgiera debido a esto.

Si algún Kage sabía lo que había sucedido, entonces él quería que se lo explicara a los líderes de las demás naciones antes de que estos intentaran descubrirlo por cuenta propia e hicieran algo que molestara a otra nación.

En estos tiempos conflictivos, lo mejor era evitar las provocaciones, y Mifune quería realizar la reunión Gokage para intentar evitar otro conflicto global.

Varios grupos de samurái entonces se retiraron de la habitación de su líder para hacer entrega de las invitaciones.

A las afueras de Konoha

—¿Qué diablos sucedió en este lugar? —preguntó Hidan al ver que todos los árboles del gran bosque de Konoha habían sido arrasados.

—¡Oye! ¡¿Puedes ver algo?! —el ninja inmortal gritó mientras miraba hacia arriba.

En el aire, volando sobre una de sus obras de arte, Deidara utilizó su ojo telescópico para observar el horizonte—. Es igual. Todo el bosque ha sido arrasado. Tampoco puedo ver las murallas de Konoha.

—Extraño.— Murmuró Kisame mientras hacía una pausa para llevar sus manos a su barbilla—. ¿Orochimaru hizo esto?

—Ese sujeto no tiene el poder para causar una destrucción de estas magnitudes —aseguró Hiruko con un tono molesto en su voz.

Repentinamente, Deidara había gritado—. ¡Alguien se acerca!

Todos se detuvieron al instante, y Hiruko preguntó—. ¿Quién?

—El Rayo Amarillo.— Contestó Deidara mientras descendía, haciendo que todos se tensaran al oír la respuesta—. Y otro hombre en un traje negro.

Kisame tomó la palabra—. ¿Así que ya se dio cuenta? Como era de esperarse del gran Yondaime Hokage.

Deidara comentó—. Por la forma en la que se acercan, no parece que estén buscando pelear. De lo contrario, el Yondaime ya estaría en este lugar.

—¿Qué haremos? —preguntó Kakuzu.

—Prepárense —contestó Hiruko, revelando su larga cola metálica.

Unos adoptaron posiciones de pelea, mientras que los que tenían armas las desenfundaban.

A unas cuantas centenas de metros, Kyofu y Minato se aproximaban, este último mirando al primero—. ¿Qué tienes planeado?

—Hmm, por el momento, solo quiero preguntarte esto. En una escala del uno al diez, ¿Qué tan cansado te encuentras?

—Siete —contestó el rubio.

—Ya veo, estamos en las mismas. Tendremos que aparentar al menos un tres. Por cierto, ellos son cinco; si me ves levantando la mano en dirección a alguno de ellos, esperaré tu colaboración.

Minato le preguntó qué quería decir con eso, a lo que Kyofu respondió que se daría cuenta cuando sucediera.

Unos minutos después, ambos divisaron al grupo de individuos que vestían de la misma manera, parados en posiciones un tanto relajadas, pero sus experimentados ojos podían ver que estaban listos para luchar.

El Yondaime reconoció esas pendras debido a las descripciones de su maestro sobre el grupo llamado Akatsuki, lo cual hizo que su expresión y posición cambiara a una de precaución mientras veía a Kyofu acercarse al grupo. El Yondaime permaneció atrás debido a que el magnate se lo había pedido.

—Muy buenas tardes, caballeros —saludó Kyofu, deteniéndose frente a ellos y haciendo una ligera reverencia con la mano al pecho.

Los miembros de Akatsuki no respondieron al saludo, solo observaron al hombre de la extraña máscara sonriente mientras Kisame vigilaba que el Yondaime no hiciera movimientos bruscos.

—Como pueden ver, Hokage-dono y yo decidimos venir a investigar el motivo por el cual un grupo de personas con poderes tan impresionantes se acercaba a Konoha. No esperábamos que se trataran de tantos ninjas renegados de rango S. Así que, para dejar tranquilo a Hokage-dono, ¿Podrían decirnos sus intenciones?

Solo hubo silencio, ni siquiera se habían movido de sus lugares, por lo que Kyofu no tuvo de otra más que suspirar antes de cambiar su tono de voz a uno no tan amigable—. Por lo que veo, no están dispuestos a cooperar. En ese caso, déjenme decirles una cosa. Sea lo que sea que están buscando en Konoha, en estos momentos, no tienen ninguna posibilidad de conseguirlo. La aldea se encuentra en alerta total. Además, Jiraiya del Sannin, el Yondaime Hokage, Itachi Uchiha, el Jinchūriki del Hachibi, y yo estaremos listos para enfrentarlos. Sus posibilidades de éxito son del cero por ciento. —Aunque Itachi estaba mal herido, ellos no tenían forma de saberlo.

—¿Tú? ¿Y quién se supone que eres tú? —preguntó Hidan con una sonrisa altanera.

—Por el momento, tan solo soy un simple mediador, pero si quieres, tu peor pesadilla…

—¿Eh? ¡¿Qué dijiste, bastardo?! —gritó Hidan mientras presionaba su guadaña con la intención de lanzarse hacia el 'bastardo impertinente'.

Sin embargo, no hubo necesidad de que se moviera, ya que el enmascarado había apuntado su mano derecha hacia el ninja inmortal mientras pronunciaba unas palabras que solo el Hokage pudo oír—. Banshō Ten'in.

Minato recordó esa técnica y las palabras anteriores de Kyofu, por lo que, a una impresionante velocidad, él agarró uno de sus Kunais especiales y lo lanzó hacia la primera persona en quien había fijado la mirada.

Hidan sintió una inexplicable presión alrededor de su cuerpo que lo tiró en dirección al hombre enmascarado, y debido a la sorpresa inicial, poco pudo hacer para evitar que Kyofu lo tirara al suelo e inmediatamente colocara su mano sobre su cabeza al mismo tiempo que clavaba una barra negra su hombro derecho.

El resto de los miembros de Akatsuki intentó moverse, pero un repentino destello amarillo detrás de Kisame hizo que todos se detuvieran. Allí apareció el Yondaime, con una mirada afilada y con su Kunai muy cerca del cuello del hombre de piel azulada.

Los ninjas renegados permanecieron congelados en sus lugares, sorprendidos porque ni siquiera lo habían visto moverse, mientras que Kisame no pudo evitar reír entre dientes y decir—. Vaya, lo que dicen sobre ti es verdad.

Minato no respondió, solo permaneció atento ante cualquier señal de Kyofu.

Todos entonces miraron hacia el enmascarado, viendo que este tenía su mano izquierda sobre la cabeza del ninja inmortal.

Los Akatsuki se preguntaron por qué Hidan no se movía, pero no pudieron buscar respuestas, ya que Kyofu pronunció las siguientes palabras—. Ahora me gustaría hacerles una oferta que, si son inteligentes, no podrán rechazar.

—¿Qué es lo que propones? — preguntó Hiruko, siendo la voz de la razón.

Todos entonces vieron a Kyofu llevar su mano derecha hacia el lado derecho de su máscara, y Minato, sorprendido, le vio revelar ligeramente el lado derecho de su rostro. Su cuello hasta su nariz se encontraba cubierto por una mascarilla parecida a la que utilizaba Kakashi, mientras que lo poco que se veía de su rostro se parecía a la de un hombre que parecía tener la misma edad que su maestro, y con una cabellera roja como la sangre.

Esta última característica confirmó las peores sospechas de Minato, mientras que el resto de Akatsuki sintió un escalofrió al ver unos ojos que creyeron que solo su líder poseía.

—Rinnegan —pensaron todos al unísono mientras oían a Kyofu continuar.

—Retírense ahora, o mueran al igual que su camarada… Ningendō.

Los criminales pensaron que estaba bromeando, pero un segundo después, ellos vieron un cuerpo espiritual siendo extraído del cuerpo de Hidan, y a medida que el enmascarado levantaba su mano, los ojos de Hidan empezaron a voltearse y su cuerpo empezó a perder su color.

Ninguno se animó a ir a su ayuda, no solo porque el Yondaime tenía como rehén a otro de sus camaradas, sino porque sabían que el Rinnegan no era algo que podían tomar a la ligera. Por tal motivo solo pudieron observar, a la espera de que alguno de sus interceptores bajara la guardia para poder contratacar, aunque Hiruko sabía que no sería prudente y pensaba que lo mejor sería escapar. ¿Pero cómo decirles sin alertar al Yondaime?

Cuando los criminales creyeron que estaban a punto de presenciar el asesinato de un ninja inmortal, el enmascarado se detuvo y reingresó aquel cuerpo espiritual en Hidan, quien jadeó de golpe al sentir que su energía había regresado.

—O eso es lo que me gustaría decir, pero si no me dan motivos para hacerlo, entonces Hokage-dono y yo los dejaremos partir —continuó el enmascarado.

El clon de madera no había asesinado a Hidan, ya que existía una gran posibilidad de que Akatsuki tomaría represalias, y ni él ni el Hokage tenían el Chakra suficiente para enfrentarlos a todos ellos; esto solo había sido un farol.

El Yondaime hubiera preferido que lo asesinara, pero comprendía por qué no lo había hecho. Sin embargo, ¿sería suficiente? Ninguno de los criminales parecía contento con sus palabras.

—¿Cuál es tu nombre? —Kakuzu repentinamente preguntó, interesado porque sus conexiones le habían comentado de un hombre que poseía un imperio económico, pero que nunca salía a la luz pública y que nunca operaba bajo un nombre en específico. Según sus contactos, esa persona poseía unas vestimentas parecidas a las del hombre frente a él, y, además, le conocían como…

—Kyofu. —Se introdujo el hombre, llevando su mano libre al pecho mientras se inclinaba ligeramente.

Los ojos de Kakuzu se abrieron ligeramente al confirmar su identidad, pero permaneció en silencio, ya que no quería decir algo que pudiera ofender a alguien tan importante (económicamente hablando). Si hubiera sido otra persona, tal vez le hubiera importado lo que le hizo a Hidan, pero como era la persona de sus sospechas, entonces decidió mantener una postura neutral por si se presentaba alguna oportunidad económica en el futuro.

El resto de Akatsuki también abrió un poco los ojos, ya que recordaban que en las noticias se comentó que alguien con ese mismo nombre había hecho un pacto comercial con Kusagakure, pero ellos no tenían ni idea del alcance económico de este hombre.

Entonces, y para la sorpresa de todos en este grupo, Hiruko había dicho—. Aún tenemos una misión pendiente en Konoha, pero se ha presentado algo más importante, por lo que aceptaremos tu oferta.

Ver a otra persona con el Rinnegan había sido más que suficiente para que Sasori llegara a esa conclusión; tenía que infórmaselo a su líder cuanto antes.

Kyofu en ese entonces soltó a Hidan y extrajo la barra negra que le había clavado, devolviéndole la movilidad de su cuerpo.

El ninja inmortal rápidamente saltó a una distancia segura, con una mirada colérica mientras agarraba su guadaña, listo para atacar. Sin embargo, Kakuzu lo había detenido con los hilos de su cuerpo.

—¡¿Qué crees que estás haciendo, Kakuzu?! ¡Lo mataré, te juro que lo mataré! ¡Será un excelente sacrificio para Jashin-sama! —gritó Hidan mientras intentaba zafarse de los hilos que empezaban a rodearlo por completo.

Kakuzu simplemente suspiró y se dio la vuelta para alejarse mientras llevaba al gritón con sus hilos.

Minato en ese entonces se alejó de Kisame, quien rio entre dientes y dijo antes de seguir a sus compañeros—. Ya nos volveremos a ver, Yondaime Hokage.

Mientras se retiraban, Deidara miró a su compañero para preguntarle—. ¿Qué fue eso, senpai? Si hubiéramos peleado en serio, de seguro acabábamos con esos dos.

Sasori respondió—. Pero al menos tres de nosotros habrían muerto, y, además, en Konoha ya estaban enterados de nuestra llegada. Posiblemente, todos habríamos muerto, y no podemos permitirnos perder más miembros luego de la traición de Orochimaru. Además, ese hombre tiene los mismos ojos que el líder. Nuestra prioridad por el momento es informárselo.

Kisame rio entre dientes y agregó—. ¿Y cómo creen que reaccionará? Conociéndolo, seguro dirá que es imposible y que no puede haber otro con los ojos de un dios.

Hiruko continuó—. De todas maneras, debemos hacérselo saber. —Dicho esto, el grupo se alejó del lugar en silencio.

Mientras tanto, Minato se acercaba al lugar donde Kyofu se encontraba, diciendo—. Parece que Konoha está a salvo por el momento. Aunque me habría gustado acabar con ellos ahora y no preocuparme por ellos en el futuro.

—Lo más probable es que hubiésemos muerto. Además, recuerde que usted aún necesita convencer a su hijo para ir a buscar a Tsunade-sama y yo necesito confirmar su ubicación actual. Como podrá ver, no podíamos darnos el lujo de realizar algo tan peligroso.

—Tienes razón —contestó Minato mientras miraba a Kyofu, quien sonreía detrás de su máscara al ver a Hidan a lo lejos.

Todo parecía indicar que este no se había percatado del pequeño regalo que dejó en él.

La repentina pregunta del Hokage entonces llamó su atención—. Eres un Uzumaki, ¿no es así?

Kyofu giró su cabeza hacia él y contestó con simpleza—. Creo que ya no tiene sentido ocultarlo. Sí, soy descendiente de ese clan.

El Yondaime ya lo sospechaba, pero aun así no pudo evitar jadear ligeramente, pensando en las repercusiones, y especialmente, en el secreto de la destrucción de Uzushiogakure. ¿Estaba este hombre enterado? Lo más probable era que sí. Por lo tanto, ¿Tenía aquel artefacto en sus manos? ¿Tenía planes de venganza? ¿Acaso tenía planeado utilizar aquel artefacto contra las naciones que causaron la destrucción de su aldea?

No tuvo la oportunidad de hacer estas preguntas, ya que Kyofu continuó—. Regresemos a la aldea. Las preguntas serán para otra ocasión. Ahora me gustaría conocer a la señorita Hanabi y explicarle los acontecimientos. Además, usted también debe de apresurarse en hablar con su hijo mayor. —Naruto tenía una idea de las preguntas que rondaban en la cabeza de su padre, pero él no tenía energía suficiente para tratar un tema tan importante como ese. Además, pensaba que era algo que el original debía de tratar y no un simple clon.

Minato, por su parte, concluyó que tan solo tendría que prepararse en el eventual caso de que intentara algo.

—Vamos —dijo Minato, colocando una mano en el hombro de Kyofu y desapareciendo junto con él en un rayo amarillo. Aparecieron inmediatamente detrás de Jiraiya, quien no se sorprendió ante la repentina aparición.

—¿Y bien? —preguntó el Sannin, mirando a ambos.

Los recién aparecidos miraron a su alrededor y vieron a una gran cantidad de Shinobis listos para lo que fuera, mientras que toda la zona se encontraba libre de civiles.

—Hemos lidiado con la situación —respondió el Hokage.

Ante esto, el Sannin hizo un gesto con sus manos, y las fuerzas Shinobi se retiraron rápidamente para seguir ayudando a los afectados y para seguir buscando sobrevivientes.

Jiraiya entonces miró a Minato, comentó—. Deberías ir a ver a Itachi. Terminó muy mal herido y los médicos me dijeron que sufre de una carga mental muy pesada. Su hermano ya se encuentra con él, pero parece que está muy conmocionado. Deberías ir a tranquilizarlo cuando tengas algo de tiempo. Bee-san también dijo que quería hablar contigo antes de retirarse.

—Entiendo, Sensei. Iré cuando termine de hablar con Naruto. Puedes acompañarme si así lo deseas.

El Sannin asintió, y luego ambos Shinobis de Konoha miraron al enmascarado, quien solicitó lo siguiente—. ¿Saben en donde podría encontrar a Hiashi-dono?

Jiraiya asintió y procedió a decirle el lugar donde había estado el complejo Hyūga. Aunque Kyofu lo sabía, fingió no hacerlo para no levantar sospechas.

El clon de madera entonces partió hacia esa dirección, mientras que Jiraiya y Minato fueron a la prisión que Tenzō había construido.

El enmascarado nuevamente había recurrido a la apariencia de Kakashi para evitar que los aldeanos le reconocieran, y una vez que estuvo cerca del lugar donde estuvo el complejo Hyūga, él deshizo el Jutsu, regresando a su apariencia original.

Los guardias de la rama secundaria lo reconocieron al instante, y uno de ellos corrió hacia las tiendas de campaña del clan Hyūga para buscar a Hiashi e informarle de la llegada de Kyofu.

El líder Hyūga llegó rápidamente a ese lugar, encontrándose con la desagradable sorpresa de que personas que él consideraba 'inferiores' se encontraban conversando tan confiablemente con alguien de la jerarquía del enmascarado.

Solo porque no quiso dar una mala impresión, Hiashi no había activado el sello en sus cabezas. Eso sí, les dio una severa mirada que hizo que los miembros de la familia secundaria se retiraran.

—Kyofu-dono, gracias por venir. Por favor, sígame, le presentaré a mi hija. No se preocupe, yo ya le he informado de la situación.

El clon de madera nuevamente tuvo el impulso de querer golpearlo en el rostro. Conociéndolo, se hacía una idea de cómo se lo había dicho. Pero se contuvo y siguió a Hiashi en los asentamientos temporales de su clan.

Un minuto de caminata después, ambos llegaron a una tienda que era tan grande como una carpa de circo. El Uzumaki se preguntó de dónde la habían sacado, pero no le dio mayor importancia.

El interior ya contaba con múltiples secciones, y ambos se dirigieron a una que se encontraba detrás de una cortina.

El lugar era espacioso, tenía una decoración simple, pero suficiente considerando lo que había acontecido en Konoha.

Más importante aún, Hanabi se encontraba dentro, sentada sobre sus rodillas y con la cabeza agachada.

Naruto la miró con atención, y aunque no podía ver su rostro, podía sentir su tristeza y también su temor. Esto le llamó la atención, pero decidió esperar un momento antes de llegar a una conclusión.

—Hanabi… —Su padre llamó a su hija con un tono poco amigable, esperando a que ella saludara a su prometido con educación.

Ella se puso de pie, y cuando estuvo parada frente a él, ella se inclinó ligeramente para decir en un tono monótono—. Un gusto conocerlo, Kyofu-sama.

Naruto pensó que se vería algo emocionada de verlo, puesto que ella sabía quién era en realidad detrás de su máscara. Pero no, ese tono en su voz no había sido uno fingido, era como si en verdad se sintiera triste y miserable por lo que la estaban obligándola a realizar.

Curioso por conocer el motivo, él colocó su mano derecha sobre su cabeza y activó el Rinnegan para saber si era algo que Hiashi le había dicho o si se debía a algo más. No había necesitado más de un segundo para comprender—. Así que el jefe ya ha activado el sello. Eso quiere decir que Anko-chan y las demás ya no saben quién soy. Me habría gustado hablar con las demás, pero ahora será bastante complicado. Pero bueno, dejaré que el jefe hable con ellas.

Él entonces vio que ambos Hyūgas hicieron gestos de sorpresa cuando tocó la cabeza de Hanabi, pero Kyofu ignoró sus expresiones y solicitó—. Hiashi-dono, me gustaría hablar con ella en privado.

El líder Hyūga asintió rápidamente—. Con permiso. —Luego de una ligera reverencia y una última mirada de severidad a Hanabi, él se retiró.

Cuando estuvieron solos, el enmascarado apartó su mano y pidió a la Hyūga que se sentara.

Una vez que lo había hecho, él se sentó frente a ella y continuó—. Hanabi-san, dígame, ¿está usted interesada en alguien más?

—¡No! ¿Cómo cree? —preguntó con una sonrisa nerviosa.

Obviamente se sentía de esa manera debido a las amenazas de su padre sobre lo que haría con ella en caso de que arruinara esta reunión.

Esos hechos estaban presentes en la mente del Uzumaki, por lo que le era inevitable no sentirse furioso.

—Por favor, conteste a la pregunta con honestidad. Yo le prometo que no me enfadaré ni tampoco se lo diré a tu padre —habló Kyofu con una voz calmada, no queriendo hacer pensar a Hanabi que se encontraba molesto.

La Hyūga se veía dudosa y por sobre todo nerviosa. Pero algo en ese hombre le hacía sentir que podía confiar en él, por lo que ella se calmó un poco y contestó—. Sí, y-yo estoy enamorada de alguien más.

Kyofu sonrió detrás de su máscara—. ¿Esta persona es Naruto Uzumaki?

La Hyūga se sonrojó suavemente y miró hacia un lado, dando a entender que estaba en lo correcto.

Naruto sonrió una vez más antes de hablar con algo de seriedad—. Ya veo. Entonces estaba en lo correcto. Hanabi-san, para serte honesto, yo no estoy interesado en este compromiso.

Ante esto, Hanabi no pudo evitar preguntar con confusión—. ¿Eh? Entonces, ¿Por qué estás haciendo esto? —Ella lo miró con atención, viéndole ponerse de pie mientras llevaba una mano sobre su máscara.

—Porque yo soy… —Al comprobar que no había nadie cerca, el Uzumaki se quitó lentamente su máscara.

Hanabi no podía creer lo que estaba por suceder. ¿Acaso ese hombre quería revelarle su identidad? ¿Con cuál finalidad? Se sintió algo nerviosa, ya que no sabía que esperar.

Un momento después, Hanabi observó que una nube de humo rodeó al magnate, revelando que había perdido algo de estatura y un poco de su complexión física.

—¿Eh? ¿Qué sucede? —Hanabi se preguntó en voz alta, sintiéndose más confundida que antes.

Ella al principio no pudo reconoció de quien se trataba, ya que la persona frente a ella tenía una mascarilla que cubría la mitad de su rostro y dejaba solo sus ojos visibles. Sin embargo, la inusual pigmentación de sus orbes hizo que los ojos de la Hyūga se abrieran con sorpresa—. ¿Na-Naruto-kun?

—¿Qué sucede, Hanabi-chan? Acaso no me recuerdas debido a mi masca…

Antes de que pudiera terminar de hablar, la chica de ojos blancos se había abalanzado hacia él, dándole un fuerte abrazo mientras enterraba su cabeza en su pecho.

El Uzumaki sonrió y empezó a acariciar su cabello con suavidad, viendo que ella llevó sus manos a su pecho antes de presionar sus prendas con fuerza.

—¿Cómo estás, Hanabi-chan? —Naruto le preguntó sin dejar de acariciarla.

Él entonces la había oído murmurar algo, pero no logró comprenderla, puesto que su rostro seguía enterrado en su pecho.

—Jaja, no logro entenderte, Hanabi-chan. —Naruto rio con diversión al verla de esa manera, pero al verla y sentirla temblar, él se puso serio y preguntó con preocupación—. ¿Qué sucede, Hanabi-chan?

Él esperó unos segundos hasta que la vio levantar la mirada, viendo que sus ojos se encontraban un poco llorosos, ahora sintiéndose culpable porque pensaba que la había hecho llorar.

El Uzumaki estuvo a punto de disculparse, pero Hanabi habló antes—. P-Por favor, llévame contigo, Naruto-kun. Ya no soporto estar en este lugar. Quiero irme de esta maldita aldea.

—¿Qué sucedió? —el Jinchūriki preguntó con intriga. Él ya sabía que ella quería irse de este lugar, pero antes de la invasión habían acordado que eso tendría que esperar un poco hasta que la rama secundaria estuviera lista para revelarse.

—Mi padre. Él… —Hanabi escupió la última palabra con mucho odio y con una expresión oscura en el rostro, pero luego se había suavizado y nuevamente casi se rompe a llorar.

—Tranquila, Hanabi-chan. Aquí estoy, te prometo que no permitiré que tu padre te haga daño —Naruto habló con delicadeza antes de darle un suave beso en la frente.

—Entonces —ella pronunció con un rubor en sus mejillas—. Llévame contigo muy lejos de este lugar. Ya no soporto estar en este lugar. —Sus ojos brillaban con desesperación, y Naruto solo pudo mirar en ellos mientras pensaba en lo que diría a continuación.

La Hyūga no mencionó lo del casamiento porque ahora sabía que era un recurso que Naruto había utilizado para que su padre no la comprometiera con otra persona.

—¿Qué hay de Neji y la rama secundaria? ¿Qué crees que sucederá con ellos cuando tu padre se entere que has escapado? —él preguntó con seriedad.

Siendo honesto consigo mismo, Naruto no tendría problemas de llevarla en este preciso instante, pero le había prometido a Neji que ayudaría al Bouke, y Hanabi era esencial para ello.

Al oír eso, Hanabi se separó ligeramente de Naruto para decir—. Yo… no había pensado en eso.

El Uzumaki la vio poner una expresión de culpabilidad, pero él rápidamente besó su frente para tranquilizarla—. No te sientas culpable. Con todo lo sucedido, es natural que tus emociones jugaran en tu contra.— Dicho esto, él colocó su mano detrás de la cabeza de Hanabi y la atrajo a su pecho antes de empezar a acariciar su cabello con suavidad.

La Hyūga cerró los ojos y rodeó sus brazos en su espalda para disfrutar un poco de este momento, ya que ella no estaba segura de cuándo sería la próxima vez que lo vería.

Unos segundos después, ella susurró con los ojos cerrados—. Aun me gustaría ir contigo.

Naruto contestó sin detener sus caricias—. Lo sé, pero deberás ser fuerte y esperar un poco más. Pero te visitaré de vez en cuando como Kyofu para que tu padre esté contento y no intente alguna tontería. ¿Eso te parece bien?

Hanabi se separó un poco, sonrió y asintió con su cabeza, pero luego ella le miró con algo de tristeza—. ¿Volverás a bloquear mis recuerdos? ¿Incluso los de ahora?

Un momento después de revelar su rostro, el clon de madera había liberado sus recuerdos bloqueados para que la conversación fuera más amena.

Al oír eso, Naruto la miró con una sonrisa apenada y le acarició su mejilla antes de contestar—. Discúlpame, Hanabi-chan. Pero tendré que hacerlo.

La Hyūga suspiró decepcionada, pero también inclinó su cabeza hacia el pulgar del Uzumaki para disfrutar de su tacto—. ¿Por qué?— Ella preguntó con interés mientras cerraba los ojos—. ¿No podemos mantenerlo en secreto?

Naruto negó con su cabeza—. Me gustaría, pero el mejor interrogador de la aldea obtuvo el permiso del Hokage para interrogar a todos los que estuvieron en contacto conmigo. Además, un Yamanaka lo ayudará a acceder a sus mentes. Será cuestión de tiempo para que intenten interrogarte a ti, y dudo mucho que tu padre pueda detener la investigación.

Al oír eso, Hanabi colocó su cabeza correctamente y abrió los ojos para mirar a los de su novio—. Ya veo. Entonces no me queda de otra más que esperar —ella habló con resignación.

—Lo siento. —Naruto se disculpó una vez, deteniendo sus caricias para darle un suave y corto beso en los labios.

Hanabi devolvió el beso, el cual había sido demasiado corto para su gusto, y ella se lo hizo saber con la expresión que puso en su rostro.

El Uzumaki rio entre dientes mientras se ponía su máscara de vuelta—. Lo siento, cariño. Pero ya tendremos tiempo para ponernos al día, no quiero hacer nada que pueda llamar la atención de tu padre…

Hanabi se sonrojó profusamente y desvió la mirada, ya que comprendió lo que eso implicaba—. Pervertido…

Naruto sonrió y se acercó a ella para darle un abrazo de despedida, siendo correspondido por la Hyūga, quien nuevamente cerró los ojos y pegó su cabeza en el pecho del Jinchūriki.

Unos segundos después, ambos se separaron y Naruto le pidió a Hanabi que volviera a sentarse mientras él retrocedía para hacer lo mismo.

—Bueno, hasta la próxima, Hanabi-chan. —Se despidió Naruto por última vez.

Hanabi asintió con su cabeza, y lo último que pudo ver antes de que sus recuerdos fueran bloqueados fue el sello del tigre.

Como si gran parte de la conversación anterior no hubiera sucedido, el enmascarado una vez más le había preguntado a Hanabi si había alguien que le gustaba hasta que la Hyūga nuevamente le cuestionó el motivo por el cual estaba haciendo todo esto, a lo que él contestó—. El hecho es que algo o alguien hizo que el joven Naruto perdiera la razón y eso conllevó a la destrucción de tu aldea. Desconozco el motivo, pero acepté este compromiso para evitar que lo sucedido volviera a acontecer. Conozco al joven Naruto y podré explicarle que este compromiso es solo para evitar que tu padre te comprometa con otro hombre que no será tan considerado como yo.

Sus palabras hicieron que el rostro de Hanabi se iluminara debido a la emoción, pero solo fue una reacción momentánea, ya que había recordado algo importante—. ¿Pero de qué servirá si la gente no lo perdonará? —ella murmuró. Ella pensaba que él estaría en la cárcel por el resto de su vida. Ya había rumores de que él había ido allí y que habría un juicio.

—Lo siento mucho, pero no podré ayudar en eso.

Hanabi se inclinó ligeramente en señal de agradecimiento—. Sí, lo entiendo. Lo que ha hecho hasta ahora ha sido más que suficiente.

Kyofu asintió—. Creo que es hora de llamar a tu padre de vuelta. Déjame el resto a mí.

Hanabi asintió con su cabeza, y entonces vio al enmascarado ponerse de pie y salir para buscar a su padre, quien había salido de la tienda mientras caminaba de un lado a otro debido a los nervios.

Cuando el líder del clan Hyūga oyó al líder Yakuza llamándolo desde la entrada de la tienda, él se detuvo y lo acompañó con mucha naturalidad al lugar donde se encontraba su hija.

Una vez en ese lugar, el enmascarado se paró junto a la a la joven de ojos blancos para decir—. Su hija es muy educada, cortés, y por, sobre todo, muy encantadora. Es por eso que he decidido aceptar el compromiso.

Todo el cuerpo de Hiashi había temblado debido a la emoción, aunque su voz mantuvo su siempre seria entonación—. Esas son muy buenas noticias, Kyofu-dono. Me aseguraré de que la fiesta sea una a su altura.

El enmascarado hizo un gesto de negación con sus manos—. No se preocupe por eso, Hiashi-dono; aún es muy temprano para pensar en eso.

Algo confundido, el líder Hyūga indagó—. ¿A qué se refiere?

—Verás, Hiashi-dono. A pesar de que su hija tiene todas las cualidades para ser una buena esposa, hay un hecho muy importante que hace que me sea imposible contraer matrimonio con ella tan pronto.

Esto hizo que Hiashi mirara con furia a su hija, ya que pensó que hizo algo para molestar al importante hombre de negocios—. ¿Qué sería eso? —preguntó con calma, aunque su mirada parecía la de un asesino, lo cual hizo que su hija escondiera su cabeza.

Eso obviamente había enfurecido al Uzumaki, pero su voz había sonado tan normal como siempre—. Es su edad, Hiashi-dono. Debe comprender que tengo una reputación la cual mantener. Si mis detractores llegaran a enterarse de que estoy comprometido con alguien tan joven, entonces sería mi ruina. Me gustaría esperar hasta que ella cumpla al menos quince años de edad. Preferiría los dieciséis, pero para no me gustaría hacerle esperar tanto, así que podría hacerlo cuando cumpla quince años.

—Yo lo entiendo. Sin embargo, si desea esperar hasta que tenga 16 años, entonces será para ese entonces. Claro, si me promete que se casará con mi hija en ese entonces.

Tan solo serían cuatro años más. Hiashi sentía que podía esperar, ya que pensaba en utilizar de ese tiempo para ganarse la confianza de Kyofu y también conocerlo con profundidad. Incluso pensaba que podría iniciar una amistad.

Naruto miró a Hiashi con mucha duda. No había esperado que fuera tan comprensivo, pero esto le venía como anillo al dedo.

Hanabi, por el otro lado, se limitaba a oír, aunque se sentía mucho más despreocupada, ya que podría estar tranquila durante varios años más.

—Muchas gracias por su comprensión, Hiashi-dono.

El líder Hyūga tuvo una expresión emocionada, pero antes de que dijera nada, vio al enmascarado hacer una ligera reverencia antes de agregar—. Me gustaría quedarme más tiempo, pero ya es hora de que me retire. Espero que lo entienda.

—No hay de qué, Kyofu-dono. Entonces ya no le quitaré más de su tiempo, espero que nos volvamos a ver.

—Lo intentaré, Hiashi-dono. Tan solo espero que entienda que soy un hombre muy ocupado, estaré en contacto con ella, pero sería más fácil si ella se viniera conmigo. Pero no creo que el Hokage lo acepte. Si usted llega a convencerlo, entonces eso sería estupendo.

Hiashi también hizo una reverencia antes de contestar—. Puede que sea difícil, pero lo intentaré.

La verdad era que deseaba convencerlo. Si lograba hacerlo, entonces recibiría los beneficios de este compromiso con mayor antelación.

Kyofu entonces miró a Hanabi, pero no le dijo nada más, ya que no había caso en hacerlo. Después de todo, había bloqueado sus recuerdos una vez más.

Él entonces salió de la tienda y decidió permanecer en la aldea un tiempo más.


Notas

Bueno, hasta aquí el capítulo. Una vez más, disculpen la tardanza. Dos años, uff. Lo que pasaba es que, andaba estudiando para obtener mi título como docente, luego conseguí un trabajo en esa área y hay muchas cosas que hacer, por lo que no tuve mucho tiempo para escribir. Ahora que estoy de vacaciones pude terminar este cap., pero la próxima semana ya tengo que empezar a trabajar de vuelta, pero intentaré no demorarme tanto de nuevo.

Ahora, sigamos. En este capítulo hubo dos acontecimientos importantes.

El primero fue el encuentro con Akatsuki. Tal vez algunos se sintieron decepcionados, pero ni Kyofu (el clon de madera de Naruto) ni Minato tenían energía suficiente para tener una batalla prolongada contra ellos, fue por eso que Naruto intentó alejarlos con lo que hizo.

Tal vez pudo haber matado a Hidan, pero decidí que aún no era el tiempo. En una de las primeras versiones que escribí lo mataba, pero eso me creaba demasiados problemas para el futuro y decidí no hacerlo (no tiene nada que ver con el canon y la muerte de Azuma, eran más problemas de negocios).

Lo otro fue el compromiso entre Kyofu y Hanabi. Al principio Hanabi no sabía de quien se trataba porque tenía el sello bloqueado (el original lo había activado momentos después de recobrar la razón, cuando se encontraba dentro de su celda). Tenzō no se dio cuenta de eso.

No mencioné a algunas personas en este capítulo (bueno, lo hice, pero no apareció). Una de ellas es Neji, él actualmente está ayudando en la aldea porque Hiashi ordenó a gran parte de la rama secundaria para que fueran a ayudar (sin importarle que Neji se encontrara algo cansado debido a su combate con Menma).

También quiero decir que Hinata no aparecerá en un tiempo, ya que Hiashi le ha prohibido salir de sus asentamientos temporales hasta que las cosas se calmen un poco. Hay mucha muerte y destrucción en toda la aldea, y su padre sabe muy bien como su hija se pondría al ver todo eso, especialmente si ve a Menma en el estado que se encuentra. Por eso posiblemente no habrá mención de ella en los próximos capítulos.

Ahora, escribí que Hanabi era importante en el plan de liberar al Bouke porque si ella escapaba de la aldea, Hiashi castigaría muy severamente a Neji (porque supuestamente es él quien tendría que estar cuidándola, aunque Hiashi le asigne otras tareas), y como ya sabrán, Neji es quien está llevando a cabo las diligencias para liberar a su familia. ¿Qué creen que Hiashi le haría a Neji si se entera que Hanabi escapó? Es por eso que no fue posible que fueran juntos.

Ah, casi olvido algo. La futura reunión Gokage. No sé si considerarán eso importante, pero es algo necesario debido al efecto global que causó Nikushimi.

Por cierto, quiero recordar que sigo escribiendo el crossover con Boku no Hero. Ya tengo varios capítulos escritos, pero no lo publicaré hasta que llegue a la pelea con Nomu. (solo para los interesados).

También tengo dos capítulos de Despertar, tan solo faltan algunas correcciones para publicarlo. Para los que leen este fic, no lo he abandonado.

Bueno, eso sería todo.

¡Hasta la próxima!