Humano hablando—. Esto se ha salido de control.
Humano pensando—. No puede ser.
No Humano hablando—. Eres peligroso.
No Humano pensando—. Estuve equivocado.
Técnicas/ Nombres desconocidos—. Genshi (Átomo).
Renuncia de Derechos: No soy dueño de Naruto, Masashi Kishimoto lo es.
Capítulo 43
Mientras Kyofu tenía su reunión con Hiashi, Jiraiya y Minato habían entrado en la improvisada prisión de madera, viendo a Tenzō de rodillas en el suelo frente a la celda del prisionero.
Naruto, por su parte, estaba recostado en la cama, con prendas nuevas y leyendo un libro naranja que ambos reconocieron con facilidad.
Jiraiya sonrió sin poderlo evitar, pero su estudiante le dedicó una mirada que decía que no tenían tiempo para bromas.
El Hokage se acercó al ANBU para decirle—. Tenzō, puedes tomarte un descanso.
El usuario del elemento madera asintió, se puso de pie e hizo una reverencia antes de retirarse.
—Me gustaría que esperaras a fuera también, Sensei. —El Yondaime habló sin mirar a su maestro.
Jiraiya se vio dudoso y expresó: —¿Estás seguro, Minato? Tú y él solos podría ser…
—No te preocupes, Sensei. —le interrumpió su pupilo.
El Sannin se limitó a asentir con la cabeza antes de caminar hacia la salida, esperando cerca del edificio en caso de que sucediera algo malo allí dentro.
Después de eso, Naruto cerró el libro y se sentó sobre la cama, viendo que su padre se había parado cerca de los barrotes de madera—. ¿Ya tienes noticias sobre Sandaime-sama?
—Lo siento, hijo; aún no. Te lo haré saber apenas sepa algo.
Naruto suspiró antes de recostarse en la cama y abrir el libro para seguir leyéndolo—. ¿Y qué hay de Kaa-chan? ¿Aunque sea te tomaste la molestia de ir a ver si se encuentra bien?
—No lo he hecho, pero uno de mis clones puso el ataúd de Kushina en un lugar seguro antes de que la aldea fuera destruida.
Esto le quitó a Naruto un gran peso de encima, ya que no solo había estado pensado en Karin, sino también en el cuerpo de su madre. No porque tenía pensado revivirla, sino porque lo consideraba algo sagrado, y si hubiera llegado a destruirlo cuando estuvo fuera de control… Honestamente, Naruto ni siquiera quería pensarlo.
—Ya veo, finalmente has hecho algo bueno. Un cambio bueno para variar, ¿no lo crees? —Naruto lanzó una pulla.
Su padre agachó su cabeza avergonzado, mientras que Naruto prosiguió—. Y bien, ¿qué es lo que quieres?
Minato suspiró con tristeza antes de contestar—. Supongo que estás al tanto de los sucesos de las últimas horas. Me gustaría saber qué fue lo que te sucedió.
Sin deseos de explicarle nada, el Jinchūriki simplemente dijo—. Cosas que no te incumben… Ahora, ¿Me dirás lo que quieres?
El Yondaime sabía que su hijo no le diría nada, pero de igual forma no pudo evitar sentirse un poco frustrado. De todos modos, no pensaba en insistir de momento, ya que en su mente él estaba seguro de que tendría tiempo de sobra para conversar con su hijo mayor ahora que había sellado su Chakra.
Minato declaró el motivo de su visita—. Me gustaría que ayudaras a tu hermano. No sé si ya lo sabrás, pero se encuentra en un estado delicado.
Mientras bajaba el libro y se sentaba en la cama, Naruto preguntó—. En primer lugar, ¿Cómo haría eso? En segundo lugar, ¿Por qué debería de hacerlo? Y, en tercer lugar, ¿Qué gano yo?
—Permíteme responder por partes —pidió el padre al hijo, quien se limitó a asentir con la cabeza.
—Me gustaría que buscarás a Tsunade con la ayuda de mi sensei; ella es la única que puede salvar a tu hermano.
La expresión en el rostro de Naruto había perdido toda expresividad, típica de un veterano de la Raíz.
Su padre ya estaba acostumbrado de ver esa expresión, por lo que continuó sin detenerse—. En segundo lugar, porque él es tu hermano…
Minato no supo cómo podía ser posible, pero el rostro de su hijo se había vuelto aún más inexpresivo, pero nuevamente lo ignoró y respondió a su última pregunta —Por último, te ganas el derecho a no ser ejecutado…
El rostro de Naruto en ese momento recobró toda su expresividad, y una potente carcajada resonó en los muros de madera de la prisión.
—¡JAJAJAJA!— El Uzumaki no pudo contenerse, poniéndose de pie mientras golpeaba su muslo derecho repetidamente.
Los que estaban fuera se preguntaron qué estaba sucediendo allí dentro, pero de igual forma permanecieron fuera.
Mientras tanto, Minato le miraba conmocionado, ya que parecía que su hijo había perdido la razón.
El Yondaime le vio apuntarle con su dedo índice mientras le miraba con una expresión que decía: ¿Eres estúpido?
La diversión del Jinchūriki continuó por varios segundos mientras intentaba responder, pero sólo podía decir incoherencias debido a las risas.
Minato observaba en silencio, viéndole moverse de un lado a otro mientras se limpiaba sus ojos con los dedos, riéndose como un maniático.
El Yondaime entonces le vio poner una mano sobre los barrotes de su celda, haciendo un gesto con su mano libre para que se acercara.
El Hokage así lo hizo, y cuando estuvo cerca, su hijo paró de reír, le miró con una severa expresión, y antes de que pudiera reaccionar, Minato sintió un fuerte golpe en el rostro.
El Yondaime cayó al suelo, y Naruto agarró los barrotes de madera con ambas manos y le miró con una mirada asesina mientras decía—. Imbécil, deja de decir estupideces.
El golpe no fue doloroso, ya que actualmente su hijo tenía la fuerza de un civil, pero le había tomado por sorpresa. ¿A quién engañaba? Sabía que esto sucedería, pero de todas formas se había acercado; tal vez lo había hecho con la idea de compensar en algo todo el mal que había causado.
Mientras se ponía pie, el Uzumaki prosiguió—. La estupidez tiene un límite. ¿En verdad piensas que me creeré esa tontería de que seré ejecutado si no colaboro? Tú nunca lo harías; solo eres un maldito cobarde.
El Hokage parecía que quería refutar, por lo que levantó su dedo índice ligeramente, pero luego lo dejó caer en señal de derrota—. Tienes razón.— Admitió Minato mientras apretaba los puños y agachaba la cabeza—. Pero aun así…
Naruto entonces le vio postrarse en el suelo y le oyó exclamar—. ¡Te lo suplico! ¡Por favor, convence a Tsunade para que regrese y sane a tu hermano! ¡Él no tiene la culpa de las acciones de este patético hombre!—
El Yondaime mantuvo la cabeza pegada al piso, esperando la respuesta de su hijo.
Naruto soltó un bufido antes de declarar—. En verdad eres patético.
—Tienes razón, lo soy. Pero tú eres el único que puede convencerla.— El rubio replicó sin levantar la mirada.
El Uzumaki retrocedió y se sentó en la cama de madera de su celda antes de decir—. Si dices eso, entonces supongo que ya sabes por qué Tsunade-sama no desea regresar a este lugar. Ella me salvó la vida y me dio un propósito para seguir viviendo. ¿Qué te hace pensar que yo quiero manipularla para que regrese a un lugar que solo le causa dolor?
Las palabras que la legendaria Sannin le había dicho aquella noche fueron las que forjaron su carácter, fueron las palabras que lo convirtieron en la persona que era hoy en día, y por ello, estaría eternamente agradecido. Naruto la apreciaba tanto como al Sandaime, aunque nunca la había visto en persona. El primer motivo fue porque estuvo ciego la primera vez que se encontró con ella. La segunda fue porque no la encontró a tiempo cuando formaba parte de la Raíz. Y la tercera fue porque, cuando su organización finalmente la había encontrado, salir de la aldea le había sido imposible debido a que había abandonado la Raíz.
Minato entonces alejó su cabeza del piso, mirando a su hijo para ver que este tenía una expresión de disgusto en el rostro.
—Tienes razón, pero, aun así, por favor escucha a mi egoísta petición. —Dicho esto, el Hokage volvió a pegar su cabeza en el suelo, a la espera de la respuesta de su hijo.
Naruto suspiró con resignación mientras se sentaba en la cama—. Está bien, lo haré.
Minato levantó ligeramente la cabeza y preguntó con una mirada esperanzada—. ¿En verdad?
El Uzumaki en ese momento le miró con tanta seriedad que Minato no pudo evitar sentir escalofríos.
—Pero querré algo a cambio cuando regrese.
Su padre se puso lentamente de pie, y aunque estaba dispuesto a darle casi todo lo que quisiera, había ciertas cosas difíciles de cumplir.
Pero no podía ser quisquilloso en estos momentos, por lo que simplemente asintió, hizo una reverencia en señal de agradecimiento antes de retirarse para realizar la llamada con el aparato que Kyofu le había entregado.
Una vez que en la habitación solo quedó el Uzumaki, este oyó una voz burlona en su cabeza—. Uy, pero qué hijo tan obediente.
El Jinchūriki trató ignorar la voz en su mente, pero como sabía que seguiría molestando si no decía nada, replicó—. Solo acepté porque puso el cuerpo de Kaa-chan a salvo. Además, no puedo dejar que ese idiota muera si queremos recuperar tu poder.
Kurama sintió que había algo raro en el tono de voz de Naruto, como si estuviera ausente, desconectado de la realidad. El Bijū concluyó que aún se sentía culpable por lo que le había hecho a la humana pelirroja, y también porque casi había asesinado a la humana de las serpientes, y eventualmente, porque había intentado asesinar a todos los seres vivos del planeta.
Con la intención de distraerlo de ello y animarlo, el Bijū bromeó—. Y yo que pensé que lo hacías por tu querido papito.
—Eres un dolor en el trasero, ¿lo sabías? —Naruto respondió con un tono de fastidio.
Kurama gruñó y agregó| Amargado.
Molesto, el Uzumaki declaró—. No necesitas preocuparte por mí; puedo lidiar con mis problemas por mí mismo.
El Bijū rodó los ojos, pero no se sintió ofendido por su comentario, ya que sabía cómo se ponía su contenedor cuando se encontraba molesto o afligido. Además, por increíble que pareciera, él aún era un niño, y uno que había empezado a experimentar sentimientos 'positivos' en los últimos años, cuando la mayor parte de su vida fue un sociópata inescrupuloso que no le importaba nada ni nadie.
No era como si ya no lo fuera, pero actualmente ya no eran los únicos rasgos en su personalidad. Fue por eso que Kurama decidió que lo mejor sería darle un tiempo para que siguiera reflexionando en lo que había sucedido, y cuando se calmara, hablarían sobre ello.
El Kyūbi cambió de tema—. ¿Y bien? ¿Qué le pedirás cuando regreses? ¿Acaso que te deje ir libre?
Naruto soltó un bufido y sonrió levemente—. Tú y yo sabemos que eso no será necesario. Pero por la bromita que acabas de hacer, te dejaré con las ganas y lo sabrás solo cuando se lo diga al Hokage.
Kurama gruñó con molestia—. Amargado y resentido.
El Jinchūriki no pudo evitar reír entre dientes, pero no dijo nada, ya que su Bijū continuó—. Volviendo a lo importante. ¿Qué sucedió con el tal Nikushimi? ¿Alguna posibilidad de que vuelva a aparecer?
Naruto dejó el libro a un lado y miró al techo de su celda antes de responder mentalmente—. Por el momento no hay rastros de él, ya que el fruto eliminó su existencia, aunque él parecía estar seguro de su regreso. Tampoco he notado nada raro en la habitación de mi sello de maldición. Y aunque odiaré hacer esto de nuevo, tendré que absorber el alma de Orochimaru para averiguar cómo fue que logró contactar con el Rey del Infierno. El fragmento en mi marca de maldición no lo sabía. Cuando descubra cómo lo hizo, tendré algunas palabras con el bastardo que envió a ese bueno para nada.
—No creo que eso sea prudente. Recuerdo a mi padre mencionar en algunas ocasiones al Rey del Infierno, y siempre dijo que era alguien difícil con quien lidiar. Además, si es el creador de esa cosa, entonces su poder ha de ser inimaginable.
—Eso ya lo sé.— Respondió el Uzumaki, deteniéndose para mirar a su puño derecho con frustración—. Por el momento, ni siquiera puedo vencer a mi 'querido papi'. —Esto último lo dijo con sarcasmo, pero en su voz no había signos de desesperanza, más bien, emoción.
Esto no extrañó al Bijū, puesto sabía cuánto le gustaban los desafíos a su contenedor.
—Cuando me largue de este lugar, tendré que entrenar como si no hubiera mañana. Se terminaron las vacaciones —declaró el Uzumaki, agarrando nuevamente el libro para continuar con su lectura.
—¿Y por qué no te largas de una vez por todas? ¿A qué estás esperando? —Kurama cuestionó con una ceja levantada.
—En primer lugar, quiero saber cómo se encuentra el viejo. En segundo lugar, porque debo traer a Tsunade-sama para que cure al hijo del Yondaime, y, en tercer lugar, porque debo esperar a Tayuya.
—¿Tayuya? ¿Te refieres a la pelirroja de la boca floja? —indagó el Bijū al recordar lo acontecido en el tejado del palco Kage.
Naruto sonrió debido a su acertada descripción antes de contestar—. Sí, ella misma.
—¿Esperarla por qué? ¿Ella te dijo que regresaría sin que me diera cuenta? —Kurama preguntó mientras rememoraba los eventos en el estadio, pero no podía recordar que ellos hubieran hablado sobre esto.
El Uzumaki negó con su cabeza antes de contestar—. No, ella no me dijo nada. Lo sé debido a los recuerdos del clon de sombra de Orochimaru que se encontraba en mi marca de maldición. Bueno, regresarán ella y aquellos sujetos que la acompañaban. El plan es llevarnos a mí y a Sasuke ante Orochimaru.
—¿Y piensas ir? Ese bastardo podría ayudarte a volverte más fuerte…
Naruto bufó antes de contestar—. Por favor, Kurama, deja las bromas de mal gusto. Antes de hacer eso, me castro.
El Kyūbi rió levemente antes de preguntar—. ¿Y qué hay del Uchiha? ¿Permitirás que vaya? Tan solo mátalo de una buena vez.
—Esa será decisión suya. Yo no me entrometeré... Pero no lo mataré aún; tengo planeado darle una pequeña sorpresa a Sasuke pronto. —Esto último no pudo evitar decirlo con una sonrisa oscura y malvada en su rostro.
La sonrisa fue tan contagiosa que Kurama sonrió de igual manera, y su curiosidad le hizo preguntar qué tenía en mente, obteniendo nuevamente como respuesta que esperara hasta que llegara el momento.
Suspirando con fastidio, el Bijū decidió dejar sus travesuras a un lado. En cambio, decidió ponerse serio al recordar algo importante.
—¿Por qué no me dijiste que tenías esa cosa dentro de ti?
El Jinchūriki detuvo su lectura nuevamente y suspiró antes de contestar—. La primera vez que utilicé la Marca de Maldición pensé que sentí algo en mi interior, pero también pensé que tan solo había sido yo en un estado descontrolado, ya que había mezclado tres tipos de Chakra diferentes.— Naruto cerró sus ojos y rememoró el día en que él y Anko utilizaron sus marcas de maldición por primera vez y cómo casi terminó hiriéndola.
Al abrir sus ojos, continuó—. Pero con el correr de los días, estaba cada vez más seguro de que tenía algo en mi interior deterioraba mi temperamento, por lo que pensé en dominar los niveles de mi mente en secreto para que esa cosa no se percatara de nada. Pero en ese momento solo era una suposición; por eso no te lo había dicho.
—No me convences. Nada te impedía decírmelo. De haberlo hecho, tal vez habría podido ayudarte.
Naruto suspiró de nuevo—. ¿De qué forma? Dímelo.
El Bijū gruñó algo molesto—. No lo sé. Por eso dije que tal vez habría podido.
Naruto habló con calma y replicó—. Kurama, recuerda que en ese entonces mi temperamento era bastante inestable. Lo más probable es que me hubiera desquitado contigo de una forma que a ninguno de los dos nos hubiera gustado. Tampoco te lo dije por eso.
—Eso es más convincente… —murmuró el Bijū.
El Jinchūriki agregó—. Ahora me concentraré en este viaje y en lo que le diré a Tsunade-sama; tendrá que ser algo convincente.
Kurama asintió y no habló más, dejando que su contenedor pensara en las palabras que le diría a la Legendaria Sannin. Era mejor que pensara en eso que en lo que le había hecho a Karin.
Mientras tanto, Minato había terminado de comentarle a su Sensei lo que había sucedido dentro, omitiendo la recompensa que Naruto pediría al regresar.
—Ya veo. Entonces solo tienes que utilizar el aparato que Kyofu-dono te dio y preguntar en donde se encuentra Tsunade.
Minato asintió y quitó dicho aparato del bolsillo de su pantalón para luego levantar la tapa.
—Extraño aparato —murmuró el Hokage, deteniéndose a mirar brevemente al teléfono celular.
Sin embargo, antes de que pudiera presionar cualquier botón, su maestro le dijo que mirara hacia arriba, y al hacerlo, pudo ver a Kyofu descendiendo del cielo.
Minato decidió esperarle, y cuando sus pies tocaron el suelo, el enmascarado se inclinó levemente y ambos shinobis de Konoha le imitaron.
—He terminado mi reunión con Hiashi-dono. He venido a despedirme. Continuaremos con nuestra charla una vez que esté al tanto de la decisión del joven Naruto.
Solo al terminar de decir sus palabras había visto el teléfono en manos del Yondaime, por llevó un dedo a la barbilla de su máscara y preguntó con curiosidad—. ¿Acaso ya le ha dado una respuesta?
—Sí, él tratará de convencerla —contestó Minato.
Esto sorprendió un poco a Kyofu, puesto que no esperaba que su yo original aceptara con tanta facilidad. Aunque tampoco le importaba.
—Ya veo. En ese caso, permítame realizar el llamado por usted. ¿O ya lo ha hecho? —mencionó Kyofu mientras tendía su mano.
El Hokage negó su cabeza, por lo que entregó el aparato, y acto seguido le vio pulsar un botón del mismo y llevarlo a su oreja.
Jiraiya y Minato entonces oyeron una voz en el aparato, pero no pudieron captar la conversación con claridad debido al bajo volumen del mismo, pero se dieron cuenta de la emoción de la persona al otro lado una vez que el enmascarado había empezado a hablar.
Luego de varios segundos en los que reiteró la misma pregunta debido a la emoción de la persona, Kyofu cortó la llamada y guardó el teléfono en su bolsillo mientras suspiraba.
—¿Y bien? —Minato preguntó impacientemente.
—Se encuentra en Tanzaku —reveló el enmascarado.
El Hokage asintió y miró a su maestro, quien tenía una mirada de perversión en el rostro—. ¿En qué estás pensando, Sensei? —Minato preguntó con los ojos entrecerrados.
El rostro de Jiraiya recuperó su seriedad y con su puño cerca de su boca tosió una vez para intentar defenderse, pero no tuvo la oportunidad, ya que Kyofu se había adelantado—. Ah, los burdeles de Tanzaku. Si tiene tiempo, le recomiendo pasarse por el mío: el Paradise. Si tiene suerte, tal vez alguna de mis empleadas se verá interesada en usted. Es más, creo que se llevará una gran sorpresa si va a ese lugar. —Esto último lo dijo con una sonrisa mientras pensaba en Kurenai. Lo más probable era que ya había llegado.
—N-No, ¿Cómo cree? La vida de mi ahijado está en juego —el Sannin le contestó con una nerviosa sonrisa.
Su estudiante lo miró con sospecha y agregó—. Eso espero, Sensei. Quiero que esto sea resuelto a la brevedad posible. Una vez que mi hijo esté bien, podrás hacer lo que quieras. ¿Entendido?
Jiraiya agachó la cabeza y dejó caer las manos antes de decir obedientemente—. Hai.
Minato asintió con su cabeza antes agregar—. Entonces ve y prepara todo lo que necesites y espérame a las afueras de Konoha. Toma, un Kunai. Apareceré de esa forma. —Dicho esto, el rubio le entregó uno de sus cuchillos especiales, y su maestro lo guardó en su bolsa ninja.
—Está bien, iré a prepararme. Clavaré el Kunai cuando esté en posición.
El Hokage asintió, pero antes de que pudiera retirarse, Kyofu mencionó—. Vaya directamente a la ciudad más cercana, Jiraiya-dono. Unas personas estarán esperándolos en ese lugar para llevarlos a Tanzaku en un automóvil. Tardaran al menos dos días si van caminando, y supongo que no están dispuestos a desperdiciar tanto tiempo.
Subirse a una de esas máquinas sería una primera vez para el Sannin, pero como estaba apurado, no tenía tiempo para contemplar la idea.
Jiraiya asintió con su cabeza y dijo—. Está bien. Entonces partiré inmediatamente. ¿Podrías encargarte de preparar las cosas para el chico, Minato?
—Claro. Ve tan rápido como puedas, sensei.— Contestó el Hokage mientras veía a su maestro asentir y desaparecer en una nube de humo.
Minato entonces miró a Kyofu, pero ninguno de los dos pudo decir nada, ya que un tercero había preguntado—. ¿Qué debo de hacer yo, Hokage-sama?
Al mirar en esa dirección, él vio a Tenzō, por lo que respondió—. También irás con ellos. Tu elemento será necesario en caso de que algo suceda en la misión. Pero también quiero que crees un clon y que busque a Yugao. Dile que su misión actual será postergada y que se presente inmediatamente en este lugar.
—Hai, Hokage-sama —replicó el usuario del Mokuton antes de crear el clon y dirigirse a la prisión.
—¿Yugao-chan? Parece que el jefe no se aburrirá en el viaje, después de todo —Kyofu pensó con una sonrisa mientras veía al Tenzō original regresar a la prisión provisoria y a su clon alejarse en búsqueda de la ANBU de cabello purpura.
Minato entonces miró seriamente a Kyofu y preguntó—. Tú dijiste que querías ayudar en la reconstrucción de la aldea. Dime, ¿Qué quieres a cambio?
—Creo que ya he especificado mis intereses en la reunión del consejo, Hokage-dono —replicó el enmascarado.
—No me engañas. Estoy seguro de que buscas algo más.— Agregó el Hokage con una mirada de sospecha.
Kyofu rió entre dientes antes de contestar—. Ya se lo había dicho, pero vuelvo a repetirlo, usted es una persona muy perceptiva. Tiene razón, quiero algo a cambio.
—Como lo sospechaba —pensó Minato con los ojos entrecerrados mientras le hacía una señal para que prosiguiera.
—Los impuestos de mis futuros emprendimientos en Konoha no deben de exceder el diez por ciento, y quiero una exoneración por cinco años al impuesto inmobiliario. A cambio le prometo emplear al menos un 80% de mano de obra konohaniana. También me gustaría utilizar el 20% de los alrededores de Konoha para promover la agricultura. Además de eso, quiero utilizar los árboles derribados durante este incidente para las tareas de reconstrucción.
Si solo era eso, entonces no tenía motivos para oponerse. Además, necesitaba de nuevos inversores para reactivar la economía. Esta era una de las peculiaridades de Konoha: el hecho de que no dependían completamente del financiamiento del Daimyō del Fuego.
Era un punto comercial importante dentro del País del Fuego, y por tal motivo, atraía a tantos inversores, aunque Minato tenía la sospecha de que dichos inversores habían sido la misma persona disfrazada bajo distintos nombres.
Minato entonces suspiró—. Si es solo eso, entonces lo permitiré.
—Aún no termino —interrumpió el enmascarado, haciendo que el Hokage volviera a mirarlo con sospecha.
El clon de madera sonrió y declaró—. También me gustaría abrir un templo.
—¿Un templo? ¿Qué quieres decir? —Minato preguntó con confusión.
Aunque lo que Kyofu estaba por decir le causaba gracia, también le causaba pena y repulsión, por lo que esperó un momento para componerse antes de decir—. Mis empleados tienen la tendencia de adorarme como a una especie dios, Hokage-dono, y ya que estarán en este lugar durante un largo tiempo, me gustaría que tuvieran un lugar para expresar sus creencias y aumentar su desempeño.
—¿Estás bromeando?— El Hokage habló con un tono de incredulidad, aunque luego de rememorar un poco, recordó las expresiones en los rostros de sus hombres cuando estos le miraban.
—No, no estoy bromeando.— Kyofu contestó con seriedad.
En ese momento, la expresión de Minato se había tornado severa al igual que el tono de su voz—. Me niego.
El clon de madera se sintió un poco sorprendido y curioso por su pronta decisión, por lo que indagó—. ¿Podría saber el motivo?
—¿Qué crees que sucederá si permito a un montón de fanáticos religiosos tuyos en esta aldea? Tú mismo has dicho que no confiemos en ti, y planeo seguir ese consejo.
—¿Puedes decir lo mismo cuando se trata de tus hijos? Si fuera así, confiaría en mi sobre el paradero de Tsunade-sama —replicó el enmascarado.
—Eso no tiene nada que ver. En este caso, yo solo obtengo problemas.—
—Obtienes a cambio la reconstrucción de tu aldea y varias fuentes de empleo para tus ciudadanos, empleos que traerán pan a las mesas de cada uno de ellos —corrigió Kyofu.
Ante esto, Minato maldijo mentalmente porque sabía que tenía razón. Su gente necesitaba ayuda, y especialmente fuentes de trabajo para que tuvieran esperanzas de seguir adelante.
El Hokage presionó los puños, temblando debido a la frustración y dudas que tenía.
El clon de Naruto miró la lucha de su padre con una sonrisa mientras se preguntaba cuál sería su decisión final. Le daba igual su decisión, pero si bien acababa de darle motivos para que aceptara, tan solo lo hizo para nivelar los pros y los contras para no dejarse tan en evidencia.
Esto se prolongó durante un minuto más, hasta que Kyofu vio que los temblores de su padre se detuvieron. Lentamente le vio levantar la cabeza para mirarle con una expresión algo seria, pero también muy dudosa—. Tal vez me arrepienta de esto, pero debo de anteponer el bienestar de mi pueblo. Así que, acepto tu oferta.
El enmascarado quiso encogerse de hombros, pero en su lugar, asintió con la cabeza—. Entiendo, Hokage-dono. Un representante mío traerá un contrato para que ambos cumplamos con nuestras partes.
Con una expresión que aun reflejaba duda, Minato asintió—. Lo entiendo.
Luego de eso, Kyofu se giró y miró a una ubicación en específico—. Es una lástima que el centro comercial fue destruido, pero bueno… Empezaremos con la reconstrucción de inmediato, unas personas ya deberían de estar dirigiéndose a este lugar.—
Minato asintió con su cabeza, pero luego de un momento se dio cuenta de la implicación de sus palabras—. Espera, ¿Acaso ya sabías que aceptaría?
Kyofu negó con su cabeza y respondió—. No, pero me adelanté en caso de que terminaras aceptando.
—Hmm, ya veo —el Hokage contestó, no muy conforme con su respuesta, pero no era como si eso fuera relevante.
Repentinamente, Minato movió su mano derecha hacia su rostro al ver que Kyofu le había lanzado algo, y cuando trajo su puño hacia sus ojos, vio que se trataba del aparato que Kyofu le había dado antes.
—Estaremos en contacto a través de ese medio. Ya sabe cómo encenderlo, pero en caso de que no lo haga, deberá de proveerle de un poco de su Chakra. Fue un gusto conversar con usted, Hokage-dono. Espero que nuestra relación en el futuro sea más llevadera.— Luego de una leve reverencia, Kyofu empezó a flotar, y unos segundos después, se había perdido en el finito cielo azul.
Mirando en esa dirección, Minato reflexionó: —No sé qué es lo que buscas en realidad, pero estaré preparado para lo que sea que tengas en mente.
Luego de eso, él se dirigió a la prisión de madera, y esperó allí hasta el regreso del clon de Tenzō, quien regresó unos minutos después en compañía de la ANBU con la máscara de conejo.
—Hokage-sama —ambos ANBU dijeron mientras se arrodillaban ante su líder.
—Usagi-san, prepárate, estás por salir a una misión de escolta —informó el Hokage.
—Hai, Hokage-sama. ¿Podría saber a quién escoltaré? —ella preguntó, ya que Tenzō solo le había dicho que el Yondaime requería de su presencia.
Minato la miró con seriedad antes de contestar—. A mi maestro y… Naruto.
Al oír ese último nombre, los ojos de Yugao se abrieron ligeramente, pero ella mantuvo la cabeza gacha y se aseguró de no revelar su sorpresa; solo aguardó en silencio hasta que el Hokage terminara de hablar.
—Ellos tienen la misión de buscar a Tsunade. Quiero que te asegures de que ellos no se desvíen de su misión bajo ningún motivo. ¿Entendido?
El otro motivo por el cual quería que ella fuera era porque ella había sido la única que pudo acercarse a su hijo años atrás. Pensaba que Naruto no haría nada imprudente si ella iba.
—Hai, Hokage-sama —replicó la ANBU antes de que oír al Hokage decir que se pusiera de pie y se preparara para salir inmediatamente.
—Tengo todo lo que necesito conmigo, Hokage-sama. Tan solo deme la orden y partiré inmediatamente.— Ella replicó.
—Está bien. Entonces sígueme —ordenó Minato mientras se daba la vuelta y caminaba hacia la prisión.
Ella asintió y caminó detrás de él, feliz y un poco nerviosa porque se encontraría con Naruto.
El clon de Tenzō, por su parte, decidió desvanecerse en lugar de esperar a que su original lo hiciera.
Notas
Lamento mucho la tardanza.
Además de todo el tema de la pandemia, el motivo principal por el cual no andaba publicando era simple flojera. Simplemente no tenía ganas de leer y revisar los errores.
De ahora en más, haré lo posible en retomar mis historias. Pero debo ser honesto y decir que olvidé muchas cosas, al igual que ustedes (posiblemente). Tendré que releer la historia, y al mismo tiempo terminar la revisión de los capítulos más viejos.
No tengo mucho que decir en cuanto a este capítulo, solo que fue algo corto.
Espero que lo hayan disfrutado, y hasta la próxima.
