Mi Sexy serial

Disclaimer: Los personajes de Naruto pertenecen a M. Kishimoto, la historia es una adaptación de la novela Serial Hottie de Kelly Oram

Capítulo 4
Un asesino anda suelto


Durante los siguientes días, evité a toda costa la casa de enfrente. Aún acechaba uno o dos entrenamientos, pero mis días de espionaje compulsivo habían acabado. Entonces, la noche del sábado Heather Monroe fue asesinada y las cosas lentamente empezaron a cambiar…

Mi padre y yo esperábamos el resumen deportivo del telediario, cuando dieron la trágica historia de la chica.

No sabía que Heather Monroe era de La cascada, y tampoco me sorprendió escuchar sobre una chica que había sido golpeada y apuñalada treinta y siete veces. Después de todo vivía en el área metropolitana de Konoha y digamos que la seguridad no es algo para presumir. Pero cuando su foto apareció en la pantalla, me sorprendí al ver una chica de quince años, flaca, larguirucha y de un cabello rojo claro, casi rosado, con ojos verdes.

Había algo inquietante en la imagen, y no solo era porque yo era flaca, larguirucha, de cabello rosa y ojos verdes. Era algo más. Heather podía haber sido mi hermana gemela. Sabía que no era la única que pensaba eso, porque mi padre apagó el televisor inmediatamente y besó la cima de mi cabeza sin dejar de decir lo mucho que me amaba.

Esa misma noche soñé con Sasuke por primera vez.

Me encontraba de pie en su garaje y la pared de detrás de mí estaba completamente pintada como una diana. Sentía mucho miedo. Necesitaba escapar, pero mis piernas no se movían.

Sasuke estaba frente a mí, y cuando me miró con esos profundos ojos negros, me perdí en ellos.

—Sakura… —me llamó, con ese tono parco y misterioso, casi seductor.

Entonces… empezó a lanzarme cuchillos. No podía moverme. La única cosa que podía hacer fue apretar mis ojos con fuerza y esperar al dolor, pero el dolor no llegó. Abrí nuevamente mis ojos y los cuchillos habían aterrizado en mi ropa, sujetando mis brazos y piernas a la diana que tenía detrás.

Él caminó hacia mí, admirando su objetivo. Mi respiración se hizo menos profunda a cada paso que daba.

—Sakura —susurró de nuevo mientras llevaba la punta de un cuchillo al lado de mi cara. —Relájate.

Bajó la cuchilla por mi mejilla y después por el costado de mi cuello tan suavemente que podrían haber sido sus dedos.

El sonido que hizo el cuchillo al caer al piso, me hizo estremecerme y fue en ese momento cuando me besó. Me besó y me besó, hasta que pensé que mi cuerpo se derretía entre él y la pared.

Alguien comenzó a gritar mi nombre, golpeando la puerta del garaje. Yo sabía que debía pedir ayuda, pero no podía. ¿Cómo lo iba a hacer cuando me besaba tan bien?

Los golpes se hicieron más y más fuertes, hasta que al final mi madre entró a mi habitación y me sacudió. Me desperté con un grito ahogado y mi madre se preocupó de inmediato.

—Solo era un sueño, mamá —le dije abochornada, tratando de que no observara mi rostro sonrojado—. Una pesadilla —agregué.

Sonrió comprensivamente y luego acarició mi pelo.

—¿Cómo te sientes esta mañana?

Detuvo su caricia antes de tocar la cicatriz que me había quedado.

—Bastante mejor. Ya no me duele.

Volvió a sonreír y luego soltó un largo suspiro.

—Me siento mal por dejarte cada día. Debería haber pedido algunos días libres en el trabajo, pero con el crucero tan cerca, realmente no tengo tiempo.

—No te preocupes—. Le dije, encogiéndome de hombros

Realmente no quería que lo hiciera. Ella y papá se van a un crucero al comienzo de la primavera por su vigésimo aniversario. Nunca han tenido vacaciones reales antes y no creo haberlos visto tan entusiasmados en su vida. Y también han sido los padres más fáciles desde que reservaron el viaje. Ni siquiera me castigaron cuando me suspendieron en la escuela, el último mes por las lamentaciones de Tenten luego de que me llamara lesbiana. No había la necesidad de matar sus estados de ánimo por un accidente sin importancia.

—Duermo la mayor parte del tiempo. Y realmente hoy me siento mucho mejor. Incluso creo que daré una vuelta por el parque. ¡Me muero de ganas por salir de casa un rato!

Por unos segundos me fulminó con su mirada, pero luego volvió a suspirar.

—Solo ten cuidado. Nada de patines por los momentos.

Sonreí asintiendo y ella solo rió sabiendo que haría exactamente eso.

—Iré al supermercado, ¿quieres algo?

—¿Sodas y helado?

—Sí, creo que realmente estás mejor. —Se levantó alejándose de mi habitación—. Tómatelo con calma hoy.

—¡Lo he tomado con calma! —grité en cuanto llegué a la casa esa tarde, cubierta de sangre. Me incliné en el fregadero de la cocina y empecé a lavar la sangre de mis manos y cara. —Solo era un juego de mancha en el parque, ¡y no he devuelto el golpe! —seguí, antes que mi madre pudiera decir algo.

—¿Qué sucedió? —dijo mi padre, desde algún lugar en la sala.

—Me di con un codo en la nariz. Estoy segura que no está rota. ¿Alguien puede acercarme una maldita toalla?

Obtuve más de lo que pedí. Fui empujada contra un cuerpo y mi cabeza suavemente inclinada hacia atrás, hasta ser apoyada en el hombro de alguien mucho más alto que yo y luego, el paño que pedí, fue presionado contra mi pulsante nariz.

Grité, e instintivamente traté de escapar. Pero me tenían atrapada con un brazo de acero.

—Hay otras maneras de llamar mi atención, que hacerte sangrar continuamente —me susurró, de la misma forma que en mis pesadillas.

Solté un chillido más fuerte y logré escaparme.

Mi cara ardía y no quería admitir el motivo de mi sonrojo, ni la repentina taquicardia.

Sasuke, por su lado, me observaba con una casi imperceptible sonrisa y sus ojos negros brillaban burlones.

—¿Cuál es tu problema?

Él se encogió de hombro y levantó la toalla ensangrentada.

—Solo estaba ayudando.

Le quité el paño de un manotazo, fulminándolo con la mirada, mientras intentaba controlar la hemorragia nasal por mi cuenta.

—¿Qué estás haciendo aquí?

Ino entró en ese momento, observándome con notable enfado, y sacó un refresco de la nevera.

—Esa no es forma de tratar a un invitado, Sakura. Él es Sasuke — me informó como si tuviera cinco años —. ¿No estás emocionada por conocer finalmente a tu príncipe azul?

—Es bueno conocerte al fin —dijo Sasuke, sin apartar sus ojos de mí. Me inquietaba y él lo sabía.

—Sí —dije sarcásticamente—. Finalmente.

Me alegré cuando Ino rompió el incómodo silencio, y más aún cuando entrelazó su brazo con el de Sasuke.

—La cena está lista —dijo, llevándolo al comedor—. Puedes sentarte a mi lado.

Era un alivio tener esa inquietante mirada dirigida a alguien más.

Mientras cambiaba mi ropa en la seguridad de mi habitación. Pensé en la persona que esperaba cenar esa noche con mi familia. Le gustaba lanzar cuchillos y no tenía sentido del espacio personal. Kiba invadió mi espacio personal mientras golpeaba mi cara esa tarde, no tenía problema con eso. De hecho, en el próximo juego, sería yo quien arremetiera. Pero, aun así, había algo inquietante en Sasuke y me molestaba realmente. Cuando bajé las escaleras estaba decidida a no dejarme intimidar. Después de todo, ningún chico lo había hecho antes.

—¡Aquí estás! —exclamó mi padre con orgullo cuando entré en el comedor —. Ella es nuestra hija menor, Sakura.

Luego miró a la mujer que había visto conducir el BMW y era más impresionante aún. Estaba completamente fuera de lugar, alrededor de nuestros viejos muebles de estilo tradicional. —Sak, ella es nuestra nueva vecina, Tsunade Senju y, por supuesto, ya conoces a su sobrino, Sasuke Uchiha.

Intenté prepararme a mí misma para verlo, pero no sirvió de mucho. Su mirada profunda y esa sonrisa ladeada de psicópata, hizo que mi corazón se acelerara y mi adrenalina subiera. Estoy casi segura que él podía oler mi miedo.

—Hola —murmuré, sentándome en el asiento que me habían guardado. Por desgracia, frente a Sasuke.

—Sakura, ¿Dónde están tus modales? —me regaño mi madre, como de costumbre.

Levante mi mirada a regañadientes, y podía ver como todo aquello le causaba una gracia tremenda a Sasuke. Al menos ahora me sentía enojada, no intimidada.

—Gracias por ayudarme.

—¿Ayudarte? Te salvó la vida —dijo Ino escandalizada.

Sasuke no apartó sus ojos de mí y dijo:

—Fue un placer.

—No sé cómo pudiste mantener la calma –dijo Ino, intentando recuperar la atención—. Había mucha sangre, debes ser muy valiente.

—O quizás, simplemente le gusta la sangre —murmure por lo bajo.

—En realidad —habló Tsunade, la tía de Sasuke, asustandome. Por un momento pensé que me había escuchado, pero sonreía con orgullo—. Sasuke es bueno para las situaciones de emergencia. Está certificado tanto en reanimación cardiopulmonar, como en primeros auxilios y se ha entrenado en defensa personal.

¿Ser un experto lanzador de cuchillos se considera autodefensa?— Quise preguntar.

—¿En serio? Eso es genial —dijo Ino, apoyando sus manos en los brazos de Sasuke.

—Tengo grandes esperanzas de que algún día sea un buen médico —continuó presumiendo Tsunade Senju.

—Después de verte en acción, estoy segura que serás un gran doctor —alabó una vez más Karin.

—Tal vez —dijo Sasuke a la ligera—. Creo que podría utilizar una parte del personal médico en esta casa, simplemente para Sakura.

Todos rieron, excepto yo. Y para mi horror, lo único que hice fue ruborizarme. Pero fue mi madre quien me ayudó y sacó la atención de mi.

—Entonces, ¿estás estudiando para eso? ¿Comenzarás la universidad en verano?

—No, apenas tengo 17. Comenzaré el último año en verano y aún necesito tiempo para pensarlo.

Mi madre sonrió con ternura.

—¿Cambiar de instituto en último curso? Debe ser duro.

Tsunade suspiró.

—Me sentí mal por tener que mudarnos, pero Sasuke ha sido muy maduro.

Pillé a mi padre observando a Ino con una sonrisa en la cara, y no pude evitar sonreír yo también. Ino comenzaría el último año al final del verano, y si la hubiesen cambiado, ella habría empezado la tercera gran guerra.

Papá me guiñó un ojo y luego dirigió su atención de vuelta a la conversación.

—No va a ser tan malo —dijo Sasuke, y regresó su escalofriante mirada de nuevo hacia mí—. El vecindario ya ha resultado ser mucho más emocionante de lo que esperaba—. Todos volvieron a reír y hubo más miradas en mi dirección—. Al menos ya tengo un par de amigas.

—¡Más de un par! —Ino casi saltaba de emoción —. Puedo presentarte a mucha gente este verano. De hecho, hay una gran fiesta en la playa este viernes. Sé que no es el tipo de playas que acostumbras en el país del agua, pero será divertido. Mi amiga Hinata, tiene una casa en el lago con un bote y motos acuáticas. La mitad de los seniors, irá.

—No estoy segura de la fiesta, Ino—interrumpió mi madre cautelosa.

—No te preocupes, los padres de Hinata estarán ahí. Es solo una barbacoa.

—No es eso. Confió en los padres de Hinata. ¿Pero después de lo que les ha sucedido a esas chicas? No creo que sea una buena idea salir tarde los fines de semana.

—¿Qué chicas? —preguntamos Ino, Sasuke y yo.

—¿Te refieres a las chicas apuñaladas? —preguntó la tía de Sasuke. Mi madre asintió.

—Recuerdas la chica que vimos la semana pasada— dijo mi padre—. La que…

—Heather Monroe.

Me estremecí, no dije nada más.

—No fue la única. Hubo otra el fin de semana anterior. Encaja en el mismo perfil.

Volví a estremecerme. "Encaja en el mismo perfil", bien podría decir: Es idéntica a ti.

—¿Estás diciendo que un asesino en serie anda suelto en este momento? —dijo Ino, interrumpiendo nuestro momento.

—Los asesinatos pueden estar conectados —interrumpió Sasuke —. Pero no puede considerarse asesinatos en serie hasta que haya tres o más.

Tsunade Senju debió ver la mirada escandalizada que le echaba a su sobrino porque se apresuró a añadir—: Él tiene razón. Estuve viendo un informe especial sobre ellos la otra noche. De hecho, la policía está bastante segura que solo es una coincidencia.

—¿Están seguros? —preguntó mi madre.

Tsunade se encogió de hombros.

—Así parece.

—¿Cuándo es la fiesta? —preguntó mi madre, mirando esta vez a Ino.

—El viernes.

—¿Los padres de Hinata estarán ahí?

Ino asintió.

Mis padres intercambiaron una preocupada mirada y finalmente suspiró derrotados antes de ver a Ino.

—No puedes ir sola —dijo mi padre— y tienes que estar antes del toque de queda habitual.

Ino saltó de emoción en su asiento y tomó el brazo de Sasuke por enésima vez.

—Ya ves, tienes que acompañarme porque no puedo ir sola.

Sasuke arrugó su rostro, mirándome por un instante. Parecía muy confuso.

—¿No irá Sakura?

Ino resopló con fastidio y Sasuke se mostró aún más confundido, hasta que vio mi mirada de disgusto.

—Prefiero enfrentarme al asesino serial.

—¡Sakura! —mi madre, otra vez con su reprimenda.

El silencio que nos invadió, hizo que todos recordaramos que había comida en la mesa y me alegré de que la atención se disipara, aun así podía sentir los ojos de Sasuke en mi. Decidí levantar la mirada, desafiarlo, hacerle ver que no me intimidaba; y casi al momento me arrepentí de haberlo hecho. Me miraba de esa forma intensa y divertida mirada que ya había visto antes y que me recordó a mi sueño.

Cuando el teléfono soñó, pareció llenar de vida la casa. Ino saltó, pero antes de que saliera corriendo a contestar, mi madre la detuvo.

—Siéntate, Ino.

—Pero mamá…

—Nada. Estamos en una agradable cena con compañía.

—¡Pero me has quitado mi teléfono!

Mi mamá silenció a Ino con una mirada y yo no pude evitar sonreír.

Ino es de esas personas adictas a su teléfono, pero el mes pasado la factura fue tan alta que mis padres se lo confiscaron por dos meses. A mi nunca me ha interesado tener uno, no lo necesito porque solo hablo con los S y están a punto de regresar. Aun así, cuando mis padres me preguntaron si quería usar el móvil de Karin durante el verano, lo tomé solo para fastidiarla. Seguramente, está enterrado en algún lugar de mi armario.

Y entonces el contestador sonó en la cocina y cuando escuché tres voces gritar mi nombre, olvidé incluso molestar a Ino.

—Ni se te ocurra, Sakura —dijo mi madre al ver que estaba de pie

—¡Pero mamá, están en el campamento!

Mi padre, la voz de la razón, logró convencerla y cogí el teléfono esperando que aun no colgaran.

—¿Qué tal, perdedores? —dije casi sin aliento.

Todo lo que pude escuchar fue caos y luego un puñetazo, aparentemente Suigetsu ganó la pelea porque fue quien comenzó a hablar.

—¡Nunca lo vas a adivinar! —la emoción de su voz me hizo olvidar a las personas de la otra habitación.

—¿Qué?

—¡Llegamos al partido de escaramuza con "las hojas"!

—¿Las hojas de Konoha? ¿No puedo creer que esten jugando con ellos?

—Todos ellos —gritó Sai lleno de emoción.

—¡De ninguna jodida manera!

—¡Sakura! —me volvió a reprender mi madre.

Cuando levante la mirada, vi a Sasuke mirando y algo en aquellos pozos negros me molesto.

—Lo siento, atenderé en la oficina.

—Seguimos teniendo visitas.

—Solo son 5 minutos.

Tomé el teléfono inalámbrico y me dejé caer en la silla del escritorio de mi padre, mientras los S se turnaban para tomar el teléfono y contarme su increíble verano sin mi.

—¿Así que —dijo finalmente Suigetsu—estuviste en el hospital por una lesión en la cabeza? ¿Acaso no puedes sostener un partido sin nosotros?

—Por favor, hoy jugué en el parque y le gané a todos esos chicos, aun cuando Kiba me rompió la nariz.

—¿Suigetsu te reventó la cara? —dijo Shikamaru al fondo, seguramente me tenían en altavoz — ¡Bien! Siempre he querido golpearlo.

—Lo siento, Shika. Él estará muerto para cuando llegues.

—Rompele un diente por mi.

—Será todo un placer.

—Ya enserio, Haruno. —dijo Suigetsu de nuevo — ¿Qué te pasó?

—Fue muy estupido la verdad, ni siquiera fue en un partido. Enma saltó sobre mí y no tenía el casco puesto. Casi me desangró hasta la muerte, ahora hay una gran mancha ahí.

—Fantástico.

—Si, y tendré una horrible cicatriz.

—Y entonces, ¿Quién fue el enfermero? —preguntó Sai.

—¿Qué enfermero?

—Llamamos la semana pasada y un chico nos contestó. Dijo que no podías contestar porque acababas de llegar del hospital y dormías.

—¿Él contestó el teléfono? —grité y me sentí horrorizada de imaginar a Sasuke hablando con los S.

—¿Quién es?

—Solo un chico. Él y su tía acaban de mudarse frente a nuestra casa.

—¿Juega a algo?

—A nada que sea beneficioso para ti, a menos que pienses cambiarte a otro equipo. —rei.

—¿Es gay? —jadeo Suigetsu, y escuche varias risitas al fondo.

—Es lo suficientemente guapo para ser gay —dije. —Es como la versión masculina de Ino. Se viste como modelo, peinado de moda y seguramente legiones de chicas zombies a su disposición. Ino ha estado babeando por él desde que llegó.

—Suena a una mala película de terror —dijo Suigetsu entre risas, al mismo tiempo que Ino aparecía en la puerta de la oficina.

Una mala película de terror era la definición perfecta para su rostro en ese momento. Carrie, específicamente.

—¡Sakura! Sasuke está en el baño, probablemente puede oír cada palabra que dices.

—Bueno, no es como si no fuese evidente. —espeté, molesta. — Oh, Sasuke, ¡eres tan valiente! ¡Me gustaría jugar todo el día al doctor contigo! —rodé los ojos, mientras los chicos se reían a carcajadas a través del teléfono.

Nunca había visto a Ino tan furiosa, su rostro parecía a punto de explotar y Sasuke decidió ese preciso momento para llegar a la oficina. Pensé que Ino se desmayaría o algo, pero logró reunir el valor suficiente para salir de ahí.

Sasuke la miró marcharse, pero rápidamente regresó su atención a mi.

—Haces falta en la cena, tu madre me mandó a arrastrarte de vuelta. — cuando no le respondí, añadió. —Estoy dispuesto a utilizar la fuerza de ser necesario.

Con los S al teléfono, sentí que estaban y tomé un poco de valor de ellos para ser capaz de responderle a Sasuke y no convertirme en un charco de vergüenza. Rodé mis ojos y suspiré.

—Tengo que irme, mi madre está haciendo un drama porque estamos cenando, pero espero que al menos me consigan algunos autógrafos.

Cuando termié la llamada, Sasuke aun seguía ahí parado, mirándome con los brazos cruzados sobre el pecho.

—¿Qué?

—Eres interesante cuando estás en tu zona de confort.

—¿Es un cumplido?

—Más que ser lo suficientemente guapo para ser gay, estoy seguro.

Mi estómago se retorció. ¡Me había escuchado! pero no me iba a dejar intimidar de nuevo.

—Si no te gusta lo que has escuchado, no espíes la próxima vez.

Intenté irme, pero me bloqueó la salida.

—Hay algo que me gusto —dijo, de esa forma profunda y misteriosa —donde decías que querías jugar al doctor conmigo.

No sabía que era posible que tu corazón saltara al mismo tiempo que tu estómago se hundía. Pero eso pasó, y como resultado mi pie cayó sobre el de Sasuke con mucha fuerza.

Se tambaleó y logré escapar.

—¿Dónde está Sasuke? —preguntó la señora Senju, cuando me senté.

—No lo sé, me dijo que me adelantara —dije con fingida inocencia.

—Sakura… —murmuró mi madre con tono amenazador.

—¿Es por el árbol? —preguntó Tsunade Senju y mi madre olvidó por completo su enojo. Le encantaba hablar de mi nombre.

—Si, nació justo el día que comenzó el festival Hanami.

—Entonces debes estar cerca de cumplir años —me dijo —debe ser hermoso cumplir en el festival.

Me encogí de hombros y mi madre me perforó con sus ojos.

—Siempre es vacaciones, supongo que tiene algo de bueno.

En ese momento llegó Sasuke, actuando como si no hubiese pasado nada antes.

—Sakura está a punto de cumplir años, en el festival…

—Sus dulces dieciséis —agregó dándome una sonrisa. —¿Vas a hacer algo especial? ¿Fiesta? ¿Una gran cita con tu novio?

Lo fulminé con la mirada, sabía que me quería hacer pasar un mal rato. Él ya sabía que no tenía novio. Y como si lo hubiera estado esperando, Ino soltó una gran carcajada que tuvo un ataque de tos.

Sasuke no parecía tener una gran prisa para ir a su rescate.

—Voy a comprarme un carro —dije, contestado así las preguntas de Sasuke—mi padre me acompañará a verlos este fin de semana.

—Saku, cariño. Lo siento, no podré ir este fin de semana.

—¡Pero, papá! ¡Lo prometiste!

—Lo siento, no pasara nada si esperas una semana después de tu cumpleaños.

No pude evitar hundirme en mi silla y malhumorarme. Oficialmente ese era el peor cumpleaños de la historia, dulces dieciséis le dicen algunos.

—Si usted quiere, yo podría acompañarla —sugirió Sasuke, luego de unos segundos. Levanté la vista sorprendida, pero él le hablaba solo a mi padre y por desgracia, parecía que la idea le gustaba.

—¿Sabes mucho de coches?

—Lo suficiente, pero soy bueno con los vendedores.

—Eso es cierto —agregó su tía.

Mi padre, que había sido vendedor, miró a Sasuke con una mezcla de orgullo y desafío. Se giró hacia mi madre y ella asintió; y yo gemí interiormente.

—Has estado muy emocionado por esto, Saku. ¿Qué dices? ¿Puedes sustituir a tu padre en esto?

Suspiré, sabiendo que no tendría otra opción. Si hacía enfadar a mi madre, conseguiría un coche cuando Ino recuperar su teléfono.

—Está bien, supongo. —y luego, solo porque sabía que mi madre lo esperaba, agregue —Gracias.

No levanté la vista, pero vi una suave sonrisa en el perfecto rostro de Sasuke.