Capítulo III

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kagome

Estando sola en mi cuarto. Daba golpescitos con el bolígrafo sobre la extensa mesa de mi habitacion. Un suspiro cansado brota de mi garganta, estoy exhausta. Toda la tarde me la he pasos estudiando, mañana tengo una presentación, y quiero dar lo mejor de mi, pero ahora, estoy a punto de desvanecerme debido al agotamiento

Me recuesto en mi escritorio y me permito descansar un poco, resoplo levantando algunos mechones de mi flequillo. Estoy completamente aburrida. Los números no son precisamente la definición de entretenimiento, solo en mi caso

Ser una estudiante de ultimo año de la preparatoria es un poco más complicado, tarea tras tarea, no hay tiempo ni para respirar. Tomo el celular para verificar mis mensajes, tengo uno de Rin

"Kagome, adivina quien me ha dado su numero" — El mensaje con una foto adjunta me hace soltar una carcajada. Se trata de Rin tomadoce una selfie con un papelito a la altura de su rostro—" Estoy que me muero de la emoción

Me detengo a pensar en una respuesta

"¿Como lo has conseguido?" — no pasa mucho antes de que la palabra "escribiendo" aparezca

"No tuve que hacer nada, el simplemente me lo ha entregado, no te parece eso curioso. Después de todo no le soy tan indiferente como lo crei"

Seshomaru Taisho, un pasante, es algo así como un maestro no oficial, según jakotsu cuando asistía a la escuela todas las chicas morían por una mirada de él, su forma de ser atraía a las damas como moscas a la miel, pero ahora. La novedad es ese tal inuyasha

El típico chico que de vez en cuando entra a clases, bueno en deportes y todo lo que grite "testosterona", suelto una risita al pensar de esa manera.

Giro el rostro y meentretengo al mirar mi ventana, afuera una corriente de aire empuja una rama, escucho los ligeros golpeteos con atencion. Fue una buena idea cerrarla, no quiero que algo como la vez pasada, vuelva a ocurrir

No quiero que otro chico me vea semi desnuda, aunque dudo que exista otro chico con poco intelectuo, o lo suficiente para arriesgarce a trepar y caer.

"Créeme he visto mejores"

Una ola de caliente vergüenza corrió por todo mi rostro, no supe realmente como contestar ese comentario. Mi cerebro no supo cómo procesarlo. Ciertamente mi cabeza no ha podido estar tranquila, no debería hacer caso a comentarios despectivos que hablen de mi físico, pero valla que es inevitable. Muchas chicas de mi edad salen a fiestas y se divierten, se arregla y se maquillan. La mayoría de ellas son bonitas, es facil sentirce insuficiente o menos atractiva cuando todas las chicas a tu alrededor se esmeran en su apariencia

Creo que si me importa lo que los demás digan de mi, en especial bankotzu. El frecuenta a las lindas chicas, esas de bonitos ojos y cuerpos perfectos.

Mis pechos no son grandes y no tengo un enorme tracero, si solo hubiera una forma de cambiar eso

"Bueno en realidad si las hay, pero son costosas"

Muerdo levemente mi labio, al recordar a kikyo, esa joven y hermosa chica, la pesadez de mis inseguridades resonaron en mi mente. Ella era una chica perfecta, todo en ella es simplemente perfecto, la simetría en su angelical rostro. Aunque he trata de encontrar defectos en ella, no los hay. Como si no existieran, y es entendible, todos los chicos babean por ella. Su fama me hace envidiar la, solo un poco

Yo soy una chica ordinaria, no existe algo que haga que un chico volte a verme. Nada que llame su atención, eso incluye a bankotzu. Me siento extraña al pensar algo así y no solo es cosa mía, el chico no tan desconocido opino lo mismo

"Créeme he visto mejores"

¿Como debería tomar ese comentario? ¿Ignorarlo? Es un echo que no poseo, mi mente es frágil. Sobre pienso mucho las cosas. Odio ser demaciado sentimental. Algún día esto me traerá problemas

Me hacerco al espejo y comienzo a observar mi rostro, miro mi escritorio y noto la falta de algunos productos

"Maquillaje"

Tomo mi celular y comienzo a indagar por internet, he terminado con mi tarea así que tengo tiempo para distraerme con alguno que otro tutorial de maquillaje, quizás comienze a retocar me un poco el rostro

Me sorprendo mucho al enterarme de los muchos productos que existen, yo solo ocupo un poco de rubor junto con un labial. Pero darme cuenta de los muchos paso que se necesitan para preparar un ojos me abruma, me siento tonta

Gracias al internet puedo encontrar una gran variedad de consejos, recomendaciones de productos, sin duda hay una gran variedad de contenido de influexers que hablan sobre la belleza

—¡Kagome.. ya llegué!

Escucho la voz de mi madre en la planta baja, me miró una vez más en el espejo, antes de solo olvidar el asunto, me alejó y salgo por la puerta de mi habitación. Compongo mi mejor sonrisa para recibir a mi madre

Bajando los peldaños de las escaleras, la veo entretenida con su labor de retirarse los zapatos, mientras lo hace, masajea sus dedos de los pies, se notan enrojecidos e hinchados

Mi madre es una mujer humilde y sencilla, trabajadora y persistente. Una mujer que sin duda amo y admiro. Siempre cambia de empleo, pues ella es la que mantiene esta familia. Ser una madre soltera que pague todos los gatos no es nada fácil. La luz, el agua, ropa, la escuela. Trabajando el doble para solo recibir un salario basura. Me muerdo el labio

—Dejame ayudarte mama— tomo sus cosas, el abrigo lo coloco en el perchero y su bolso lo dejo a un lado del sofá— La cena esta lista

—Gracias hija...— la caricia que recibo de mi madre en mi brazo me conmueve— La señora de la casa me dará un pequeño bono por los años de servicio— habla emocionada—¿ Puedes creerlo, kagome?

— Son buenas noticias madre...Quizás con ese dinero puedas comprarte unos nuevos zapatos, los que tienes te lastiman

—No, no, no primero debemos pagar la luz y el agua— me informa— no te preocupes kagome, mis zapatos no me lastiman tanto

Pierdo la figura de mi madre cuando se adentra a la cosina, miro los zapatos de mi mamá y no puedo evitar esa sensación en mi pecho. Muchas veces ella se ha sacrificado por mi bienestar, los zapatos desgastados son prueba de ello. La última vez ella me compro mi uniforme

El maquillaje no es importante, justo ahora mi madre necesita de mi, tengo los 18 años, es posible que me contraten.

En mi mente el plan de buscar empleo cada vez más se plantea una y mil veces. Las necesarias para mantenerme firme

¡voy a buscar un trabajo!