Hacía sólo un par de minutos que Leonard Clarke, con Judy como acompañante, habían dejado a Abel Fowler frente a su departamento. Fue un viaje bastante incómodo para la coneja después de que Clarke narrase el origen de su rencor hacia Langley. Todo la tomó muy por sorpresa para cuando Fowler, el hermano de la fallecida esposa de Leonard, desvelara parte de la historia que Clarke evitase decir.

La tensión la incomodaba demasiado, intentando aclimatar la situación surgieron un par de comentarios sobre trivialidades, pero nada lo suficientemente conciso como para dar lugar a una nueva conversación. Llegarían finalmente a la alcaldía, donde buscarían hablar con Mycroft Raines, actual cabecilla de uno de los frentes que se oponían a Lionheart.

Clarke bien conocía la alcaldía, por lo que haría de guía para Judy que no recordaba mucho del lugar, como con casi todas las cosas. El concejo de la ciudad se encontraba recorriendo todo el hall principal en línea recta y girando a la derecha en el primer pasillo que apareciese. Desde ahí eran algunos cuantos metros hasta toparse con una secretaria, que daba constancia de quienes se encontraban presentes y daba paso, o no, a quienes buscasen a algún concejal en especial.

—Agente Leonard Clarke, ZBI —dijo él mostrando su placa—. Estoy aquí, junto a la agente Hopps de la ZPD, para hablar con Mycroft Raines.

—No se nos notificó desde el ZBI ni desde la ZPD que vendrían a hablar con Raines, si no hay una cita programada no podré ayudarles —explicó la secretaria, una gacela de apariencia un tanto joven pero bastante seria.

—Aquí tengo una autorización del jefe Bogo —indicó Judy mostrando un certificado de parte del búfalo. Tomaría su teléfono y marcaría rápidamente un número.

—¿Concejal Raines? Aquí tengo una agente de la ZPD que busca hablar con usted, está autorizada por Bogo. — Al lobo no le agradó lo que escuchó. ¿Acaso lo estaban dejando fuera? —. De acuerdo, gracias.

—¿Y bien? —preguntó Judy.

—Raines la llevará a su despacho en breve, agente Hopps, está llegando. Usted puede esperar en el hall principal, agente Clarke.

—Se supone que los dos estamos autorizados, señorita —indicó el lobo ante el comentario.

—No, Clarke, usted no tiene un certificado del ZBI, Bogo no puede autorizarlo a usted.

—Fui derivado al ZPD para trabajar en este caso y estoy a las órdenes de Bogo, así que ese certificado…

—¿Agente Hopps? —Una voz grave se hizo presente a sus espaldas, era un lince un tanto delgado y aparentemente cansado, vestido con un traje gris y con un portafolio en su mano izquierda—. Soy Mycroft Raines, acompáñeme con su compañero por favor.

—El agente Clarke no está autorizado, concejal Raines, la autorización sólo le permite a la agente Hopps…

—No me jodas, Bethany —replicó este de forma seca y evidentemente malhumorado, tomando por sorpresa a todos. Comenzaría a caminar en dirección a su despacho, Judy y Leonard irían detrás de él mientras el lobo saludaba con una sonrisa a la secretaria, esta le haría una seña poco amistosa con su dedo medio.

La habitación estaba cerca del lugar, tenía el nombre de Joel Hamilton en la puerta, uno de los concejales que desapareció durante el motín. El lugar en sí estaba bastante desorganizado, con montañas de papeles y archivos por todos lados. Raines procedió a sentarse en su silla acolchada y cubierta de terciopelo, donde se estiraría durante varios segundos. Judy junto con Leonard estarían esperando de pie frente a su escritorio.

—¿Días difíciles, concejal? —preguntó Clarke al ver al deteriorado lince. Pese a la desesperante situación en la que se encontraba con sus compañeros desaparecidos, intentaba mantenerse tranquilo y sereno ante los dos oficiales.

—Atroces, pero trabajo es trabajo. Tomen asiento por favor. —Ambos acatarían su pedido, mientras él sacaba sus lentes de su portafolio y de allí un par de papeles.

—Supongo que sabrá por qué estamos aquí, así que iré al grano. —El lince asintió a los dichos del lobo mientras tenía la vista fija en los papeles que acababa de sacar—. Quiero su visión sobre todo lo que envuelve a los concejales desaparecidos.

—Es un poco abarcativo, agente. ¿Algo puntual que quiera resaltar o por dónde comenzar?

—¿Qué tal desde el comienzo? ¿Qué puede decirnos del motín de hace dos meses? —La pregunta pareció molestar un poco al lince, despegó la vista de sus hojas y comenzó a mirar fijamente a Clarke.

—No demasiado la verdad —exclamó mostrando después una pequeña sonrisa. Suspiró un tanto exasperado, ya no se lo notaba tan calmado. Los observó detenidamente, con cierta curiosidad, intentaba actuar con cautela—. Dígame algo agente, ¿qué tanto conoce de los contratos de confidencialidad de la ZIA? —preguntó bajando notablemente la voz, luego de dejar sus papeles sobre la mesa.

—Involucran cosas muy grandes, los mayores secretos se esconden detrás de montañas de estos contratos. —Al igual que el concejal, Clarke también bajó su tono de voz.

—Exacto, montañas de firmas y cosas grandes. Lo que pasó allí no fue mérito de los presos, fue más bien un error, uno bastante grande del que alguien se aprovechó —explicó Mycroft Raines.

—Los noticieros decían que hubo un fallo en el sistema que propuso la ZIA, todos saben hubo ayuda externa. —Clarke tomaba la iniciativa mientras Judy analizaba las reacciones de Raines, que ahora se mostraba un tanto ansioso.

—¿Externa a qué? Esa sería la pregunta adecuada. ¿Externa a la prisión? ¿Eterna a la ZIA? ¿Externa al partido que invirtió en el nuevo sistema? —Coneja y lobo cruzaron sus miradas después de las retóricas del lince.

—Fueron ustedes quienes invirtieron allí, leí los informes. —La pregunta de Judy podría ser una obviedad, pero necesitaba hacerla para dejar las cosas claras—. ¿Insinúa que desde el partido de Lionheart sabotearon el sistema para hacerlos quedar mal?

—Agente Hopps, ¿verdad? —La coneja asintió, Raines se giró hacia ella al escucharla hablar de Lionheart—. Yo no insinué absolutamente nada. —Su calma inicial parecía terminarse del todo—. No es como si el alcalde se beneficiase porque los opositores, que tenían un gran proyecto, atraen las cámaras sólo para demostrar un gran fracaso. ¿Qué ganaría con eso? ¿Habría algún beneficio si desapareciesen los líderes opositores? ¿Y si se enfrentase a los líderes de las principales agencias frente a todos los medios diciendo querer lo mejor para su ciudad? ¿Qué ganaría en caso de acabar con el villano que él mismo creó?

—Son acusaciones serias, ¿está seguro de lo que dice? —preguntó Judy, de forma apenas audible, al igual que Raines.

—Pero, oficial Hopps, yo no he dicho nada de nada. — Aclararía un poco su voz y volvería con su tono normal—. Lamento no poder ayudarlos más —dijo mientras escribía algo en un papel que tomó de su portafolio—. Mi agenda últimamente está muy apretada, así que les pediré que no vuelvan a molestarme. —Extendería el papel hacia el lobo, había una dirección y un horario en él—. Ahora si me disculpan, quiero que se retiren para continuar con mis obligaciones. —Se puso de pie y se encaminó hacia la puerta, Leonard y Judy se pondrían de pie también.

—Lamentamos la molestia, concejal Raines, pero gracias por su tiempo —dijo Judy, caminando detrás del lobo. El lince la tomaría de la muñeca de forma abrupta, dándole un pequeño sobresalto.

—Ellos también firmaron contratos, pero desaparecieron sin dejar rastro, no hay amenazas ni pedidos. Haga lo que haga vendrán a por mí y no podré escapar, nadie puede enfrentarse contra ellos. Tengo una familia muy grande agentes, no quiero que nada les pase.

—Concejal…— Clarke estaba por pedirle que se tranquilice, pero el lince no le haría caso.

—Estoy muerto, estoy jodidamente muerto y solo, así que por lo menos intentaré ayudarlos. No puedo hablar con nadie más, las agencias tienen ojos y oídos por todos lados, ya nadie es de fiar, a excepción de la agente Hopps. Quien resolvió el caso de los Aulladores no puede ser corrupta, quiero creer en ello. —Judy hizo fuerza para soltarse del agarre del concejal, observándolo completamente confundida. Sus ojos denotaban terror y angustia, estaba completamente desesperado y parecía que estaba a punto de quebrarse. Ambos agentes cruzaron miradas, para después mirarlo fijamente a él, querían tranquilizarlo de algún modo, pero no sabían cómo—. Váyanse antes de levantar sospechas, no puedo tener otro llamado de atención.

—Raines, haremos todo lo posible…—El lobo no terminaría su frase.

—¡Qué se vayan! ¡Carajo!

Luego de dirigirles una mirada intimidatoria, ambos retrocederían sin decir nada más. Se alejaron de su despacho tan rápido como les fue posible, después de que les cerrase la puerta en sus narices. Se retiraron de la alcaldía y condujeron un par de calles hasta que Clarke frenó el vehículo. Respiró profundamente para recobrar el aire mientras se estiraba, Judy por su parte estaba todavía un tanto agitada. Ambos sabían que por más que lo ayudasen, Mycroft Raines parecía no tener escapatoria.


. . . . . . . . . .

Si bien no le gustó para nada la idea de estar en informes haciendo papeleo a por montón, le vino bastante bien para alejarse de un ambiente bastante hostil. A su vez podría analizar cómo seguir estando ya en una situación así de desfavorable. Tenía que ver como acercarse a Judy sin que esta lo mandase al carajo, pero su coartada tenía que ser muy buena.

Dudaba si decirle o no que ellos eran pareja, en los últimos días no estuvo tanto tiempo a su lado como para demostrarle lo fuerte que era su vínculo y, después del incidente con Savage, podría tomarse todo a mala manera. Si la coneja pensaba tal y como cuando llegó a la ciudad, seguramente tuviera su repelente de zorros en su mesa de luz. Si de por sí la notaba incómoda siendo amiga suya, afirmarle que eran pareja era como tirarle una bomba a su atontado cerebro. La verdad no era una mala apuesta, pero tampoco decidía si era buena y no quería arriesgar nada teniendo al otro conejo metiche revoloteando por ahí.

Tal vez podría hablarle de cuando se jugó la vida por ella, podría tomar el tiroteo como base para después explicarle lo que fue su relación en los siguientes meses. Si bien siempre fueron muy cercanos, ella estuvo a su lado veinticuatro horas al día, todas las semanas a lo largo de un par de meses. Vamos, que Zanahorias se pidiese dos meses de vacaciones para cuidarlo era un hecho histórico, la coneja alejada de su trabajo por dos meses completos.

Bogo debía de tener registro de eso, además de que todos sabían lo que pasó en el tiroteo, era un buen recurso… Meditó mejor la situación, traer un recuerdo traumático para evocar buenos momentos podía ser un tanto arriesgado. ¿Qué le diría? "Zanahorias, por tu culpa casi me matan, pero después de eso nos hicimos pareja". Sería mejor ir de a poco, aunque el tiempo corría y él no era el único macho cercano a ella. De momento se reservaría el traumático encuentro con narcotraficantes y su relación amorosa, serían sus últimas estrategias a utilizar hasta que la coneja fortaleciera su vínculo con él.

Alguien golpeó la puerta para sacarlo de sus pensamientos. Al abrirse esta Garraza dio un par de pasos, diciéndole que Bogo lo esperaba en su despacho. El cheetah no sabía cuál era el motivo por el cual su jefe lo solicitaba, pero sabía que era bastante urgente. Nick aprovecharía para estirarse después de llevar un par de horas sentado entre montañas y montañas de papeles, el felino lo acompañaría hasta lo del búfalo con la vista baja.

—¿Te encuentras bien, Ben? — preguntó extrañado al ver que la alegría del recepcionista había sido cambiada por un aura un tanto depresiva.

—Por supuesto, Nick, no es nada importante —respondió esbozando una ligera sonrisa—. ¿Alguna vez sentiste algo por alguien que no pareciera siquiera saber que existes?

—¿Problemas amorosos? ¿Quién es el animal afortunado?

—No importa, sólo olvídalo.

—¿Sabes que puedes confiar en mí, verdad? —Asentiría en respuesta, pero sin dirigirle la mirada—. Sé que hace un rato no cruzamos palabras de la mejor forma, lamento mucho eso Ben. Son días muy difíciles y después de todo lo que pasó no me sentía para nada bien.

—Todos tenemos días difíciles, Nick, algunos más que otros, pero todos tienen sus problemas. Disculpas aceptadas de todos modos, sé muy bien cómo te has de sentir. —Ahora podía notarlo un tanto más tranquilo—. Judy también es amiga mía. —Ese comentario significó una puntada para el zorro—. Si bien lo que hiciste fue un tanto exagerado, es normal preocuparse por una amiga como lo es ella, más en su condición.

—No quiero que cualquier patán se aproveche de su situación, ¿de acuerdo? —La excusa de ser un amigo sobreprotector le serviría de momento para lidiar al menos dentro del trabajo—. Las intenciones de Savage no pueden ser buenas, en menos de una semana la quiere llevar a todos lados como si la conociera de toda la vida, es obvio lo que quiere con Judy.

—Pase lo que pase sólo espero que Judy esté bien, se dice por ahí que a los conejos les gusta mucho la multiplicación y Savage parece necesitado de una buena clase de matemáticas.

—Más le vale que busque a otra coneja porque voy a darle una clase de cómo cavar una tumba —No pudo evitar recordar la primera vez que la coneja estuvo en celo con él como pareja, eso sí que fue amor por la multiplicación.

El cheetah seguiría su camino mientras que el zorro se frenaría frente al despacho de Bogo, después de saludar al recepcionista. Golpeó la puerta y se adentró en la habitación, el búfalo era acompañado por Leonard y Judy. Tenía la posibilidad de sentarse junto a la coneja, que tal vez se molestase al tenerlo cerca, pero si dejaba el lugar libre Savage se sentaría junto a ella. ¿Por qué se detenía tanto a pensar en esas idioteces? Cansado de pensar en las estúpidas posibilidades sólo tomó la silla y se sentó como si nada.

Debían de esperar a que llegasen los de la ZIA, que por alguna razón solían ser siempre los últimos. Nick notó cómo la coneja evitó mirarlo pese a tenerlo a la par, por lo que entendiendo que aun necesitaba espacio decidió tomarse un minuto para revisar las redes sociales en su teléfono. No la forzaría a hablar si no quería, pero no le cedería un centímetro al condenado de Savage.

Skye y el conejo entraron, se acomodarían en las sillas que quedaron libres. Bogo sacaría una foto de un expediente para dejarla a la vista de todos, el lince en cuestión era conocido por todos dado lo acontecido en los últimos días. El búfalo se puso de pie para hablar con los suyos.

—Mycroft Raines, como han de saber. —Bogo les mostró a todos una foto del lince—. Concejal, actual líder de la oposición y posiblemente una de nuestras claves para resolver este caso. —Excepto quienes interrogaron al lince, todos evidenciaron la sorpresa en sus rostros—. Hopps y Clarke fueron a ver a Raines hace un rato, el tipo parece estar amenazado desde algún lado y necesita protección, Lionheart podría estar metido en medio así que actuaremos con precaución.

—Quiere que nos encontremos esta noche. —Judy tomó la palabra con autoridad para secundar al búfalo—. Después de que nos diga lo que tenga que decir, lo protegeremos a él y su familia, serán vigilados las veinticuatro horas.

—La familia Raines es un tanto grande, Bogo, tal vez tengas que distribuirlos en diferentes lugares, un programa de protección de testigos sería bastante útil —comentó Savage, mientras meditaba la situación—. ¿Qué les dijo en sí cuando fueron?

—Que está muerto y somos su última salvación, que las agencias tienen ojos y oídos en todos lados y no puede pedirle ayuda a nadie más. —Skye sintió curiosidad por la respuesta de Clarke.

—Nosotros representamos a las tres agencias, ¿por qué confiarnos su vida? —preguntó la vulpina.

—Porque todos en Zootopia confían ciegamente en la coneja que resolvió el caso de los aulladores —dijo Nick, quitándole las palabras de la boca al lobo.

—Raines dice haber firmado acuerdos de confidencialidad de la ZIA por lo que pasó durante el motín, que según él fue todo una farsa para hundir a su partido político. —Judy nuevamente tomaba la palabra—. Los demás concejales también lo hicieron y desaparecieron igualmente.

—No podremos presentar el testimonio de Raines sin meternos en problemas, hay que averiguar qué es lo que pautó con la ZIA o nos veremos limitados si queremos usar el programa de protección de testigos —Skye tenía razón, sin conocer los límites del contrato estaban atados de patas—. Además yo estuve cuando ocurrió el motín y no me hicieron firmar ningún acuerdo, esto es bastante raro. Todo parece ser demasiado extraoficial.

—Ha de ser porque tú ya trabajas en la ZIA, ellos no. Si Raines habló de estos contratos debemos preguntarle a sus jefes qué fue lo que firmaron —Nick bien sabía que, al estar con Arcagma, Skye podría intentar confundir un poco a los suyos. Si bien sus intenciones no eran claras, cualquier actitud sospechosa lo llevaría a llevarle la contraria a la zorra—. ¿Cómo procedemos entonces, Bogo?

—Raines dejó una dirección, quiere que lo veamos allí a las diez treinta de la noche. Hopps y Clarke hablarán con él, el resto aseguraremos la zona —indicó el búfalo— . Ya que han desaparecido varios miembros de su partido voy a pedir en la alcaldía que nos dejen protegerlo en todo momento, si Lionheart por alguna razón se queja lo amenazaré con ir a los medios. Si algo no le gusta es que su imagen pública decaiga, lo tendremos a nuestro favor sin dudas.

—¿Algo más, Bogo? —preguntó Savage, el búfalo negaría con la cabeza en respuesta y todos se pondrían en pie para retirarse.

—Espera, Skye, quiero hablar contigo de algo. —La mayoría volteó para ver al zorro, que como si nada comenzaría a caminar hacia la salida—. A solas, obviamente —dijo al ver que Savage dio un par de pasos, estando Bogo observando el conejo evitaría decir comentario alguno.

En silencio la zorra lo siguió camino a informes, los demás giraron en dirección contraria. Lo notaba muy serio, tal vez quisiera comentarle algo sobre su cruce con Jack por la coneja, o quizás fuese más por el lado de su trabajo. Nick era un tanto impredecible en ese sentido, razón por la cual a su vez se le hacía llamativo. El modo en que quiso hundir a Jack hizo que realmente le pique la curiosidad. ¿Era siempre así de sobreprotector?

Abrió la puerta y la dejó pasar en primer lugar. "Damas primero", fueron sus palabras, que se vieron acompañadas de una mirada indescifrable para la zorra. Wilde definitivamente quería algo de ella, se la había llevado al único lugar donde nadie quería estar para hablar en privado. Además, según los rumores, algunas de las cámaras del ZPD quedaron dañadas después de la incursión del fin de semana, todavía quedaban varias sin reparar y seguramente nadie le daría importancia a lo que sucedía en informes.

—Muy bien, agente Wilde, ya estamos completamente a solas —exclamó la zorra con una sonrisa vivaracha mientras su cola bailaba con cierta elegancia.

—No hemos tenido la posibilidad de cruzar palabras desde lo que pasó en el fin de semana, quería hacerlo cuanto antes y frente a frente. —Skye sonreiría ante las palabras del zorro, aun no lograba hacer que se fijase en ella de ningún modo—. ¿Cómo te tomaste la masacre de la ZIA?

—Tuve el gusto y disgusto de conocer a varias de las víctimas. Es bastante dolorosa la pérdida de mis compañeros, pero ya lo asumí cuando me dijeron que Herbert iría por un lado y nosotros por otro.

—Aquí hay muchos que siguen golpeados por la muerte de sólo dos agentes nuevos, pero a ti no se te mueve un pelo por la muerte de más de treinta de los tuyos.

—Es daño colateral, Nick, cuando tomas este trabajo es algo que has de considerar en todo momento. —No podía creer que hablaba de forma tan cínica, nada bueno había salido después de los ataques.

—¿Sabes algo de los contratos de confidencialidad o lo de hoy fue puro circo? —Esta vez Skye no se tomaría para bien el comentario.

—¿Insinúas que quiero sabotear el caso?

—El virus con el que atacaron a las cámaras fue cosa tuya, tú le diste ese recurso a los animales de Arcagma. Si estás en ambos bandos y favoreces más a uno que a otro sólo puedo pensar en una cosa.

—¿Hace falta que te recuerde que tú guiaste a Tora y a Geoff por toda la ZPD? Tú no eres el único con motivos para cooperar, así que no me molestes con esto.

—¿Y cuáles son tus motivos? Ilústrame para saber qué tanto puedo confiar en ti.

—¿Y cómo sé yo que puedo confiar en ti? Después de lo que hiciste con Jack sólo demostraste que piensas en ti, que eres traicionero y un embustero. —Estaba hirviendo ahí mismo con todo lo que le echó en cara, aparte de no confiar en la vulpina esta se mostraba reacia a contestar su pregunta sobre su coparticipación en los planes de Arcagma—. Además, yo sé qué es lo que pasó con los coyotes, leí tu historial, sé muy bien el tipo de zorro que eres Nicholas Wilde.

—¿Ya terminaste, Steppefurd? —La zorra detestaba que la llamasen por su apellido si no se trataba de un superior, se cruzaría de brazos y asentiría en respuesta—. Si trabajas con Tora es porque, sea cual sea la razón, no estás a favor de todo lo que hace Arcagma. El enemigo de mi enemigo es mi amigo, así que cooperemos y dejemos de lado toda esta mierda.

—Si por alguna razón…

—Si me amenazas es porque no confías en mí, así que o me dices por qué trabajas con estos animales o te retiras y me dejas seguir con el estúpido papeleo. —Anticipó lo que iba a decirle y la dejó sin palabras, después de un par de segundos en los que quedó en pausa terminó por recuperar su sonrisa despreocupada y picarona—. ¿Y bien?

—Perdí mi trabajo después de lo del motín —expresó con amargura—. No me suspendieron, ni me rebajaron a un cargo menor, sólo me borraron de la lista de agentes y me dejaron completamente al margen. Pagué los platos rotos por el incidente en esa asquerosa prisión, mis superiores tenían que cuidarse el trasero de algún modo.

—Pero sin embargo estás trabajando aquí por orden de ellos.

—Jack y un par de compañeros más presionaron bastante, aunque eso no sirvió de mucho. Lo que terminó por destrabar todo fue un par de llamadas y mails, usarían el pedido de los míos como excusa.

—¿Amenazas de Arcagma?

—De algún modo consiguió ciertos secretos que molestaron a la gente equivocada, fue Lionheart quien terminó ordenando que me volviesen a poner donde estaba. Me vigilaron bastante durante un tiempo, ahora lo siguen haciendo pero no de forma tan arraigada, parecen convencidos de que Lionheart lo hizo de buena voluntad.

—No me sorprende que Lionheart esté metido aquí, pero independientemente de esto aún no me dices tus motivos. ¿Por qué Arcagma te quería dentro?

—Él tenía a alguien que le diese provisiones e información de la ZIA, yo a cambio volví a tener mi empleo y juré vengarme de quienes intentaron arruinarme.

—¿Eso es todo? ¿Lo haces por mera venganza?

—¡Claro que no, Nick! ¡Piensa un poco! —Respiró profundamente y se tomó un par de segundos—. Arcagma maneja demasiados hilos, tiene mucho poder. La única razón por la que estoy en su bando es para aprender cosas de él, sus debilidades, sus fortalezas, su mentalidad. Si quiero seguir a su lado debo seguir sus órdenes para que confíe en mí, algo así como un doble agente.

—Muchos de tus compañeros murieron, Skye, ¿cómo puedes lidiar con esto? Estudiar a los malos mientras mueren los buenos no es una opción.

—¿Y te piensas que no lo sé? Desde que recibí el llamado de Arcagma conté ochenta y dos muertes, si sus planes en serio se concretan ese número puede alcanzar cifras que ni siquiera imaginamos. —Dio un paso en dirección a Nick, sus ojos azulados estaban enfrentados a los de color esmeralda de su compañero—. Mientras tenga una mínima chance de estar a su lado, para entonces apuñalarlo por la espalda, llegaré hasta donde haga falta. Cien cadáveres siempre serán mejores que una pila de miles.

—¿Una pila de miles? ¿Qué rayos es lo que sacaron de la ZIA?

—No estoy del todo segura, pero hay planos, prototipos de armas, proyectos de todo tipo.

—¿Armas? Aun con todos sus problemas Zootopia es un lugar pacífico, no tendría sentido usar esas cosas aquí.

—Son planos y prototipos, de por sí Arcagma no creo que tenga recursos para crear algo de eso, al menos por ahora. Es información que se protege en Zootopia porque justamente es un lugar pacifista donde nada de eso será usado, donde además la seguridad se supone que es buena.

—Recurrir al mercado negro en algún otro lugar podría ser una estrategia viable.

—Creó un pequeño ejército, mandó a secuestrar políticos y tiene información de muchos animales importantes de Zootopia. Sea lo que sea que quiera hacer seguramente lo haga aquí, no importa que tan lejos deba llegar.


. . . . . . . . . .

No supo cómo reaccionar cuando leyó el mensaje que su primo le había enviado. ¿En serio Grace abriría la puerta de su casa para dejarlo entrar? Una cena, esa misma noche, sólo su presencia era requerida. Cenarían juntos y no habría mucho tiempo para más, Drew tenía que trabajar por la noche y Nick debía ir a proteger a Raines. El pésimo comienzo de semana al menos tenía algo bueno como para compensar un poco.

Si bien a su cuñada no le agradaba mucho que estuviese cerca de Drew, y mucho menos de su hijo, de algún modo se le había otorgado una oportunidad. Los balazos que le dieron en cierto modo le permitieron tomar un gran envión en su vida, primero al avanzar junto a Judy más allá de la amistad, para después volver a tomar contacto con su familia. Luego de resolver el caso de los Aulladores hubo un mínimo acercamiento, así como cuando se graduó en la academia, pero el momento de quiebre fue cuando casi perdió la vida. Para cuando pudo saludar a su sobrino por teléfono supo que las cosas a la larga estarían bien, pero todo parecía ir mucho más rápido de lo hubiese imaginado.

Le habían dicho que no hacía falta llevar nada, pero seguramente habría una prueba de parte de Grace. ¿Algo para tomar? ¿Un postre tal vez? ¡Un regalo para su sobrino! No era la mejor idea, parecería estar desesperado por algo de aprobación, aunque si le caía bien a Scott poco podría hacer su madre para separarlo, después de todo Drew lo apoyaba.

Lo tendría frente a él después de ¿seis años? Debía de ser gigante, o tal vez tuviera la genética de su padre, ojala no fuera así, esperaba que heredase más cosas de Grace. La ropa no era una buena opción como regalo si no sabía que tan grande era, pensándolo mejor nunca lo habría sido, a los niños no les gusta que les regalen ropa exactamente. ¿Algún comic o disco de música quizás? Los chicos de hoy en día buscan todo por internet, podría simplemente descargar lo que sea. ¿Dinero? Podría ser la opción, pero necesitaba algo que emocionara a Scott y que le permitiera acercarse un poco. ¡Sí! ¡Eso podía ser! Chasqueó los dedos en cuanto la idea perfecta llegó a su mente y dibujó una sonrisa en su rostro.

En cuanto terminase su trabajo iría a recepción con Garraza, seguramente podría asesorarlo con los precios, le comentó que fue un par de veces con su ahijado. Al retirarse le sería imposible no buscar a cierta coneja con la mirada, así como le sería imposible no bufar de molestia al ver que estaba con Jack y acompañada de Nancy. Savage voltearía y, al cruzarlo con la mirada, guiñaría su ojo derecho y sonreiría a modo de burla. No duraría demasiado, de todos modos, aunque Nick no comprendería en un primer momento por qué el conejo se puso serio de repente. Al sentir la voz de Skye a su lado entendería la razón. No le daría mucha importancia a la zorra de todos modos y se iría luego de saludarla de forma un tanto fría, ya a la distancia gritaría el nombre de Judy para despedirse también pero con más entusiasmo.

Intentó despejar su mente mientras fue a buscar el regalo para Scott, así como de camino a su casa, al igual que cuando fue a lo de su primo. Iba a pasar una velada en familia como hacía años no tenía y quería disfrutarla, aunque le costase demasiado el no tener la mente en Judy. De todos los agentes de la ZIA, ¿por qué tuvieron que enviar un conejo? ¿No podía ser un castor o una nutria o algún animal que no tuviese largas orejas y un rabo de algodón? Tenía que buscar un modo de acercarse a ella cuanto antes, mientras menos la tenía cerca más enloquecía.

Ahí estaba, frente la casa de su familia. Respiró profundo e intentó centrarse, tenía una oportunidad de oro y no podía dejarla pasar. Se acercó con total calma y tocó timbre, comenzaron a sentirse pasos desde el interior. Sería Grace quien abriera la puerta, estaba tan cómoda ante su presencia como imaginó desde un principio.

—Veo que no trajiste nada, Nick —exclamó la zorra luego de que el invitado se adentrase en la morada.

—Drew me dijo que no trajera nada, puedo ir a comprar algo si hace falta.

—Tu primo sólo intentaba ser amable, podrías haber traído algo para tomar cuanto menos. —Estaba cruzada de brazos, con esa mirada de desaprobación tan típica de ella.

—Creo haber visto un negocio a un par de calles de aquí, volveré en cinco minutos.

—Olvídalo, la comida ya casi está lista. Procura abrir tu mente un poco la próxima vez, Drew y Scott están en la sala de estar. —Le daría la espalda y volvería a la cocina, vaya recibimiento.

Caminaría hacia donde la vulpina le dijo previamente, padre e hijo compartían un momento de calidad destrozando sus joysticks en lo que era un juego bastante bueno gráficamente. No los interrumpiría, sólo observaría detenidamente mientras ellos no parecían percatarse de su presencia.

Tomó la caja para ver de qué trataba el juego de pelea. "Mortal Wombat" se titulaba, se le hacía bastante raro ver a los tiernos wombats… ¿¡Qué carajo!? ¡Le había arrancado los brazos y luego golpeó la cabeza con uno de ellos para arrancarla también! ¿Cómo podía permitir que su hijo jugase algo así?

—Y con esa ya van, ¿diez seguidas? —preguntó el victorioso niño de forma soberbia con una sonrisa provocadora.

—Sólo estoy un poco oxidado, en la próxima partida se corta tu racha—. Nick daría un paso al frente para saludar a ambos, que aún no lo habían visto—. ¡Nick! No te había visto. ¿Cómo estás? —Le daría un abrazo a modo de saludo.

—Bien, estoy mejor que ayer, tu medicina para el dolor me ayudó bastante —respondió luego de separarse—. ¿Y tú, Scott? —Antes de que el niño pudiese responder su tío lo abrazó y levantó para asfixiarlo.

—Feliz de verte tío, pero necesito respirar —dijo entre risas. Nick lo bajaría y se agacharía un poco para ponerse a su altura.

—Sí que estás enorme, tu padre a tu edad no era más alto que una musaraña.

—¿Tengo que recordarte que tenemos la misma genética? —dijo Drew un tanto molesto, detestaba cuando Nick hacía bromas sobre su altura.

—Yo saqué la parte buena de los genes Wilde y tú, bueno, tienes una bonita televisión. —En la pantalla todavía estaba el wombat vencedor sosteniendo los brazos de su contrincante, que no paraban de sangrar.

—¿Quieres jugar una partida, tío Nick? —preguntó el joven vulpino un tanto entusiasmado—. Necesito un buen reto porque alguien parece no dar la talla…

—¿En serio te crees tan bueno, niño? —Drew volvió a tomar su mando para sentarse en el sofá, Nick no había llegado a aceptar la propuesta—. Apostemos lo que quieras, te patearé el trasero.

—Vamos, papá, no quiero que pases vergüenza frente a nuestro invitado.

—Si gano, limpias el garaje y lavas los platos por un mes. Si tienes algo de suerte y ganas, en una de esas mínimas casualidades, te compro el juego que tú quieras. —Una sonrisa desafiante se dibujó en el rostro de su hijo después de que Drew propusiera la apuesta.

—Esas mínimas posibilidades se dieron diez veces seguidas, incluso en cuatro ocasiones gané sin que me dieras un solo golpe.

—Tu padre es bastante terco, Scott, sólo barre el piso un poco más con él hasta que se canse. —Conocía la mirada de su primo, sabía lo que se avecinaba a continuación, pero le seguiría el juego.

—Supongo que puedo ganarte rápido y jugar con el tío Nick después de comer. —Se sentó a la par de su padre, estaba confiado y contento, tendría un juego nuevo después de una última partida antes de la cena… ¿Qué había sido ese ataque? ¿Y cómo es que ahora podía contraatacar?

—Creí que tendrías ganas de que te compre algún juego nuevo, ¿o es que estás calentando un poco los pulgares? —Drew sabía cuánto le molestaba a su hijo que le hablaran mientras jugaba.

—¡Déjame concentrarme! —exclamó molesto ante el comentario de su padre, la vida de su personaje no paraba de bajar mientras él estaba intacto. ¡Ahora sí! Había encadenado un combo, y otro, y un tercero. Se giró hacia su papá para ver si su tonta sonrisa se había borrado, pero estaba un tanto más acentuada. Sólo había logrado golpearlo porque estaba revisando un mensaje en su teléfono, en cuanto volvió a concentrarse el combate terminó a su favor.

—Lamento eso, apurémonos un poco que la comida ya ha de estar casi lista. —Dichas estas palabras, Scott se puso de pie para jugar más concentrado. Nick no pudo evitar sonreír al ver que fruncía el ceño de igual forma que Drew, seguramente se quejase igual que él también. Todo parecía ir igual de desfavorable para el pequeño zorro como en el combate anterior—. Mira este combo, en su momento me costó dominarlo. —Después de evadir uno de los ataques del personaje de su hijo, un tercio de su barra de vida desaparecería al encadenar una compleja sucesión de movimientos dentro del juego. Para cerrar la pelea realizaría una última combinación de botones. Un cartel que decía "Fatality" apareció luego de que el personaje de Scott fuese desmembrado con ¿un sombrero? Vaya imaginación la de los sádicos creadores del juego.

—Eso… ¡Eso fue trampa! ¡Me engañaste! ¡Sabías jugar desde un principio!

—Es una treta, sobrino. —Nick le daría un par de palmadas en la espalda—. Será mejor que vayas aprendiendo de estas cosas, puede que te sirvan en el futuro.

—Llevo jugando Mortal Wombat desde antes de conocer a tu madre, no te sientas mal por esto, hijo —explicó Drew mientras se ponía de pie y se estiraba—. Puede que hayas estado jugando toda la semana a este que acabas de comprar, pero son siempre los mismos patrones desde hace varios años.

—Voy a decirle a mamá que me engañaste.

—¿Quieres que le diga lo que pasó con sus flores? —Scott bufaría molesto ante la réplica de su padre—. Puedes empezar a lavar a partir de mañana, también te daré hasta el viernes para limpiar la cochera, así tendrás tiempo para practicar un poco para cuando apostemos algo más.

—Scott, ven y ayúdame a poner la mesa. —La voz de Grace se hizo presente desde la cocina, el joven zorro se alejaría refunfuñando. Nick buscaría ir detrás de sus pasos, pero Drew lo tomó de la muñeca.

—Espera, Nick —Inclinó un poco la cabeza para ver si su esposa seguía en la cocina—. Como hagas algo mal, dormiré en el sofá por todo un mes. ¿Entiendes? Vengo hablando con Grace desde que planeamos la mudanza.

—Tranquilo, Drew, sabes que puedes confiar en mí.

—Si Scott te pregunta algo de tu trabajo evita hablar de cosas violentas, también evita alguna vieja anécdota que involucre alcohol o grandes tretas.

—¿En serio me hablas de cosas violentas? ¿¡Qué no viste lo que juegas con tu hijo!?

—Los videojuegos no hacen violentos a quienes los juegan, a menos que sea online. El caso es que, según Grace, tú podrías ser un ejemplo a seguir bastante negativo para mi hijo, así que si hablas de cosas como las que te dije…

—Dormirás en el sofá y a mí me echarán de una patada, entiendo.

Ambos se encaminaron al comedor, Nick se sentaría a pedido de Drew mientras el dueño de casa se iba a buscar algo para beber. En cuanto Grace llegó con una humeante olla de pasta con salsa, observó al zorro sentado y le recriminó que no había ayudado en nada desde que había llegado. Scott vendría detrás de Grace con los platos, tenedores y cuchillos, por lo que ahora Nick intentaría ayudarlo mientras Grace volvía a la cocina. Al volver, Drew lo observaría y le indicaría que se sentase, después de todo era el invitado. Sabía que si estaba sentado sin hacer nada y Grace aparecía volvería a mandarlo a la mierda, era mejor responder a los pedidos de la vulpina que a los de su primo.

La zorra sería la encargada de servir a cada uno la comida en su plato, por lo que todos fueron pasando el suyo. Nick aprovecharía para sumar algunos puntos y tomaría la jarra con jugo para servirle un poco a todos, esta vez Grace no prestaría queja alguna. Estando todo listo comenzarían a comer.

Si bien los fideos no eran nada fuera de lo normal, la salsa era increíble. Era una receta de la familia de Grace, hasta donde Nick recordaba. Tal vez fuese un buen modo de romper el hielo, por lo que el zorro preguntó a Grace sobre cómo estaba su familia. Su madre tenía diabetes por lo visto, uno de sus tíos falleció hacía un par de semanas, así como uno de sus primos tuvo un accidente de tránsito y estaba luchando por salir adelante. "Gracias por preguntar", dijo con total indiferencia después de enumerar las diferentes situaciones adversas, mientras Nick se quedaba congelado. ¿Cómo es que siempre podía hacerlo quedar mal?

Podría hablar un poco con Scott, para después darle su regalo. La pregunta más usual era sobre la escuela, no a todos los niños les gusta hablar de eso exactamente, aunque podría hacerlo indirectamente para a su vez mostrarse preocupado por sus estudios. No podía ser que ante todo Grace se mostrase tan negativa.

—¿Qué tal estuvo tu primer día, Scott? ¿Ya le echaste el ojo a alguna compañera, galán? —Drew se ahogaría ante las preguntas de su primo mientras tomaba algo de jugo, contener su risa le había salido algo caro.

—Más bien me lo echaron a mí —dijo con la vista gacha, mirando de reojo a su madre, que por lo visto nada sabía del tema—. Una hiena llamada Juliet Jennings me robó mi cuaderno, así que puse una de mis bombas de olor en su mochila. En lugar de hacerla enojar se rio como tonta y no pude sacármela de encima en todo el día.

—A las chicas les gustan los chicos malos, seguramente cayó ante tus encantos—. Drew observó a Nick por su comentario y frunció el ceño—. Pero no debes recurrir a esas cosas, si te molesta sólo ignórala o habla con tus profesores.

—Escucha a tu tío, Scott, sabe muy bien de lo que habla. —Pudo notar algo de sarcasmo en la voz de la zorra, que no parecía que fuese a ceder—. ¿Cómo te está yendo en el trabajo, Nick?

—Bastante bien a decir verdad, estamos con un caso difícil pero saldremos adelante como siempre. —Logró salir airoso de la pregunta, tal vez pudiera presumir un poco—. Si bien llegaron hoy de seguro lograron oír del caso de Arcagma, soy parte del equipo que sigue sus pasos.

—Escuché que no para de dejar a todos en ridículo, aunque no me sorprende la verdad. —Sin pensarlo le dio una nueva herramienta a su cuñada para molestarlo—. La ZPD bajó mucho el nivel desde hace ya un tiempo, pareciera que cualquiera puede ser policía.

—Pero aun así el caso de los Aulladores se resolvió de forma increíble, ¿verdad, Nick? — Su primo le había dado una mano notable con su comentario.

—Mis compañeros me preguntaron por el caso de los aulladores cuando escucharon mi apellido, eres famoso tío Nick—. Las palabras de Scott lo harían sacar pecho, era el momento ideal para jugársela con su regalo.

—Por cierto, Scott, compré algo para ti cuando salía del trabajo. —Llevó su mano derecha a su bolsillo y sacó de allí dos boletos—. ¿Escuchaste hablar del parque de diversiones que hay en Tundratown? Tengo dos pases completos para el domingo, podremos ir tú y yo, a menos claro que quieras que tu compañera hiena te siga.

—Dicen que es genial, seguramente la pasarán increíble —agregó Drew mientras su hijo tomaba las entradas y las observaba con bastante curiosidad—. ¿Qué dices cariño? ¿Lo dejamos ir con su tío al parque?

—¡Vamos, mamá! ¿Puedo ir? ¡Déjame ir con el tío Nick! — Grace observaba la escena con seriedad mientras se llevaba su vaso al hocico. Su vista se posaba detenidamente en Nick, el zorro se mostraba tranquilo pero su corazón estaba que se salía.

—Supongo que está bien, Nick, puedes pasar por él después del almuerzo. —Aun teniendo la negativa el zorro habría seguido insistiendo, no se esperaba una buena respuesta a la primera. Grace todavía seguía enfocada en su plato, con su marcada indiferencia hacia él, pero había cedido terreno por primera vez. La noche sería más distendida desde entonces.

Todos se servirían un par de platos, a excepción de Grace que con uno ya estaba satisfecha. Había sobrado algo que seguramente recalentarían a lo largo de la semana, llevaron la porción de comida restante para guardarla en la heladera así como llevaron los platos para lavarlos luego. Scott aprovecharía para reclamar algo que su padre había prometido y, como no era de extrañarse, se había olvidado. Si había algo que el joven zorro nunca dejaba pasar por alto, era la posibilidad de comprar helado.

Scott subiría a su habitación para quedarse un rato en su computadora, mientras los dos zorros se preparaban para salir a comprar helado en un lugar llamado "Las Leñas". Ya cuando estaban por salir, Grace llamaría a Nick para pedirle ayuda con los platos, ella lavaría y él secaría. "Tienes tu GPS, no puedes perderte en el camino de vuelta a casa", exclamó la zorra en cuanto Drew dijo necesitar a su primo para guiarse por el barrio. No había opción, de algún modo tendría que quedarse con ella para limpiar y seguramente hablar de algo, Grace siempre tenía un motivo para cada cosa que hacía.

En cuanto se sintió el sonido de la puerta al cerrarse, la tensión invadió el ambiente. La zorra seguramente le impondría una última prueba de fuego. Si bien quería mantener un aspecto despreocupado y sereno, era evidente que estaba bastante incómodo. Sólo habían sido tres las hembras que habían logrado ponerlo así, una era su madre, luego estaba Judy antes de que le pida ser algo más que amigos y por último, ahí mismo, su cuñada.

—¿Dónde puedo dejar estos platos, Grace? —preguntó Nick mientras la zorra terminaba con los vasos.

—Déjalos por ahí, Nick, en la alacena, en la puerta de la derecha. —Después de las indicaciones de Grace, el vulpino se estiró para abrir la pequeña puerta de madera de la alacena y dejó los platos. En cuanto se diese la vuelta para ver qué más guardar la zorra terminó por arrinconarlo contra la heladera.

—Déjame ser bien clara, Nick. —El cuchillo que estaba hacía unos segundos sobre la mesada ahora estaba en la mano de ella y muy cerca del cuello de él—. Puede que tu primo sea un idiota de muy buen corazón que sepa perdonar a cualquiera, pero yo soy una maldita bruja rencorosa. —Podía sentir el filo del cuchillo sobre su cuello, sólo hacía falta un mal movimiento para que comenzara a sangrar.

—No hay necesidad de hacer esto, Grace, podemos hablar de forma civilizada.

—Drew piensa que ya estás reformado, que ahora eres honesto y un zorro de bien, pero por más que dones tu salario a niños huérfanos yo no me olvidaré lo que hiciste.

—Eso quedó en el pasado, en serio he cambiado, sólo necesito que me des una oportunidad y que bajes la cuchilla lentamente.

—Es lo que estoy haciendo, idiota, te estoy dando una oportunidad. —Ya la tenía prácticamente encima, podía sentir su respiración sobre él—. Como mi hijo o mi esposo salgan lastimados de la más mínima forma posible, por sólo una lágrima derramada por tu culpa, te juro que te cortaré las pelotas y te las haré tragar junto con un litro de vinagre y jabón en polvo. ¿Me estás oyendo? ¿Estoy siendo clara?

—Tan clara como el agua misma. —Se alejó de él con lentitud y guardó el cuchillo con otros utensilios de cocina. Fregó un poco la mesada para secar bien todo, mientras Nick seguía de pie en el mismo lugar desde que ella se alejó de él—. Creo que… Voy a pasar al baño.

—Está arriba, la última puerta al fondo. —El zorro subiría las escaleras y ya en el baño se lavaría un poco las manos y los ojos , no podía creer lo que acababa de pasar. Grace por su parte se sentó para recobrar el aire, tampoco ella se creía la locura que acababa de cometer.

Después de algunos segundos, Grace escuchó la puerta de Scott abriéndose, hacía un chillido bastante molesto. Nick no había bajado, por lo visto se quedó arriba con su hijo. Revisó la hora, se suponía que en cinco minutos Drew estaría de regreso y ya habían pasado unos veinte. Maldijo por lo bajo, detestaba quedarse esperando ahí sola. Podría subir a ver de que hablaban Scott y Nick, pero parecería mucho más loca y paranoica de lo que ya de por sí aparentaba.

Pasarían unos pocos minutos más, el sueño comenzó a invadirla. Lo llamó un par de veces pero no hubo respuesta. La televisión de por sí siempre le pareció bastante aburrida, pero recurrió a ella para que el sonido la mantuviera despierta. Volvió a ver el teléfono, iba casi una hora. Decidió llamarlo por enésima vez, pero le saltaba directamente el contestador. Tal vez se olvidó su teléfono o se descargó, también podría tardarse porque se cruzó con algún viejo conocido. Sí, seguramente fuese algo de eso.

Sintió a alguien bajar bastante acelerado por las escaleras, era Nick. Escribía algo en su teléfono, parecía nervioso y algo temeroso. Se acercó para preguntarle qué pasaba, pero no dio respuesta alguna. Lo tomó de su hombro derecho y el zorro pareció volver a la realidad, ni siquiera la había oído aunque la tuviera al lado.

—Me acaban de llamar del trabajo, Grace, tengo que irme —dijo el zorro mientras se encaminaba hacia la puerta.

—Espera, ¿sabes algo de Drew? No contesta su teléfono.

—Dile a Scott que se vaya a dormir, si pregunta dile que su padre tuvo que ir de urgencia a su trabajo.

—¿Disculpa? ¿¡Que me estás queriendo decir!? ¡Dime qué es lo que pasó!

—¿Puedes pensar en tu hijo? Baja un poco la voz, Grace. —Hubo silencio entre ambos, la zorra le bloquearía la puerta.

—Hasta que no me respondas no te dejaré ir.

—No sé qué fue exactamente lo que pasó, pero tengo que irme a trabajar. —Se haría paso a la fuerza—. Intenta dormir, apenas sepa algo de Drew te llamaré.

—No puedo dormir sin saber qué es lo que pasó. ¿Qué te dijeron?

—Alguien chocó a Drew, el auto estaba destrozado pero él no estaba dentro. —La vulpina se quedó estática por unos segundos, a la espera de algo más. Sus ojos se tornaron brillosos y cayó sobre sus rodillas, comenzó a temblar mientras balbuceaba algo inentendible—. Ve con Scott, haz que se acueste —indicó mientras se agachaba para abrazarla—. Mantente fuerte por él, ¿de acuerdo? Apenas sepa algo te lo haré saber.

Ahí mismo Nick se pondría de pie y la ayudaría a levantarse, limpió sus lágrimas y le dirigió una sonrisa para tranquilizarla, pero no surgiría efecto. Abrió la puerta y abandonó la morada de una vez por todas, necesitaba respuestas cuanto antes. No recordaba en qué momento dio marcha al vehículo, ni cuando llegó a la ZPD, o cuando cruzó las puertas, pero para antes de darse cuenta Leonard y Skye lo frenaron, antes de que pudiera entrar al despacho de Bogo.

¿Qué le decían? No estaba del todo seguro, sus labios se movían pero no escuchó nada. Intentaban evitar de que entrara a la oficina del búfalo, podía escuchar algo desde dentro, era la voz de Drew. Era bastante bajo como para descifrar lo que decía su primo, pero allí estaba. Estando completamente desesperado, pisó a Clarke y apartó a la agente Steppefurd, al adentrarse sólo estarían Bogo, Judy y Savage, observando una computadora.

La resonante voz del búfalo sería lo primero que escucharía, le gritó que se fuese cuanto antes. Leonard lo tomó del brazo pero Nick se sacudió para sacárselo de encima. Juraría haber escuchado a Drew, pidió a gritos que le dijeran qué fue de él pero nadie le pudo dar una respuesta. Todas las miradas se posaron estáticas en él, el silencio se hacía presente pero no sólo para el zorro.

Por órdenes de Bogo, el lobo cerró la puerta, era inútil a esas alturas seguir perdiendo tiempo. Nick sólo había oído aquello que le dijo a Grace, pero no sabía más. Frente a él, una grabación comenzaría a reproducirse. La pantalla estaba completamente negra, no había sonido alguno. "Aquí tendrás tus respuestas, Wilde", seguido a las palabras de Bogo se hizo la luz en la grabación.

La calidad en sí era pésima, pudo reconocer a Herbert y a algunos animales sentados contra una pared, sus rostros estaban tapados con máscaras negras. La cámara estaba en movimiento, pudo reconocer la voz de Todd, el híbrido, seguramente fuese él quien grababa. La pantera estaba de pie y revisaba su teléfono, pasados un par de segundos lo guardó en su bolsillo derecho, por lo visto había recibido órdenes. Caminó hacia su izquierda y desapareció por un breve instante, un molesto sonido comenzó a escucharse, como si arrastrara algo. Nuevamente volvería a aparecer, cargando con su mano derecha una escopeta recortada. Con su otro brazo arrastraba una silla, había alguien atado a ella y con una bolsa en su cabeza. Herbert dejaría ver el rostro de su rehén, Nick tragaría saliva al ver que se trataba de su primo.

—Tienes que leer lo que tienes frente a ti, doc —indicó la pantera mientras le quitaba la mordaza de la boca. Drew tosió un par de veces y aprovechó a tomar un poco de aire. Tenía un corte bastante profundo en su mejilla izquierda y varios pequeños, de seguro fuese por los vidrios de la ventana de su vehículo, que explotó por el impacto al chocar. Su sangre no había sido limpiada y se había secado en varias partes de su rostro.

—Este video será enviado a las tres grandes agencias de seguridad de Zootopia, para luego ser subido en las redes sociales. Seria aburrido si esto fuese conocimiento de unos pocos. —Drew se detuvo un momento, para respirar, por lo visto le faltaba el aire. Escuchó como Herbert le quitó el seguro a su arma y prosiguió—. Junto con esta grabación se enviará una lista con diferentes pedidos que han de cumplirse al pie de la letra, pero antes les daremos un buen espectáculo.

—Como ya todos saben, Arcagma tiene a los tres concejales que desaparecieron a lo largo del último par de meses. —Se encaminó hacia los cuatro animales que estaban contra una pared, a la derecha de Drew. Todd comenzaría a mover la cámara para enfocarlos uno por uno—. Tenemos a Richard Low. —Le quitó su máscara y siguió con el que estaba a su izquierda—. También está el buen Joel Hamilton— Repetiría su accionar—. Stephen Lander, quien se dice siempre fue su mano derecha. —Se acercó al cuarto y último en cuestión—. Y nuestra última adquisición, Mycroft Raines, salude a la cámara por favor. —Nick apretó sus puños y cerró los ojos por un momento, se les habían adelantado y por mucho—. Sigue leyendo, Wilde.

—Aquí tienen la prueba de que efectivamente es Arcagma quien les habla, y como para que vean que vamos en serio…

—Sigue leyendo o te tocará a ti. —Instintivamente el zorro observó a los cuatro concejales durante unos pocos segundos, sabía lo que sucedería cuando terminara de leer. Recibiría un golpe de parte de la pantera en su hocico, la risa del híbrido se escucharía de fondo—. ¡Qué leas! ¡Carajo!

—Y como para que vean que vamos en serio vamos a demostrarles que no tendremos piedad con ninguno de ustedes, así como con…

Un disparo rompería el ambiente, una explosión de sesos y sangre embarraría la pared y a todos los que estaban cerca del concejal Hamilton. Las risas de Herbert y Todd inundarían el lugar para después transformarse en carcajadas de locura. Nadie era capaz de despegar la vista de lo que quedaba de Joel Hamilton, la pantera no tardó más de un segundo en poner la recortada frente a sus ojos y presionar el gatillo. Low vomitó sobre un costado, Lander comenzó a llorar y tanto Raines como Drew seguían estupefactos, mientras buscaban el modo de recobrar el aire.

—¿Tú que piensas, doc? Deberíamos derivarlo para que le hagan un RMN, parece que le falta masa encefálica, su cerebro está esparcidos por toda la pared. —Estalló en una nueva y enfermiza carcajada mientras palmeaba a Drew en su espalda—. ¡Vamos! ¡Ríete también! Estuve toda la tarde pensando algún chiste para médicos. —El zorro seguiría sin responder, estaba aún con la boca abierta y jadeaba mientras intentaba contenerse para no vomitar también. Herbert lo tomaría de su cabeza y el cuello, para así obligarlo a ver hacia la cámara—. Así como lo ve, oficial Wilde, podría quebrarle el cuello a su primo en cualquier momento, confío plenamente en que las demandas serán cumplidas tal y como queremos. Tienen setenta y dos horas, nadie quiere que se derrame más sangre. ¿No es cierto, doc?

—Protégelos Nick, protégelos por lo que más quieras y no escuches a este grandísimo hijo de…

La grabación se cortaría y el silencio volvería al despacho de Bogo. Al igual que Grace momentos atrás, Nick caería sobre sus rodillas y sus ojos se inundarían en lágrimas. Sintió una mano sobre su hombro, era Clarke dirigiéndole una mirada compasiva, del otro lado Skye hacía lo propio, frente a él, quien más le importaba. Judy le daría un abrazo y le prestaría su hombro para que llorase sobre él, hacía mucho tiempo que no se sentía tan reconfortado en los brazos de alguien.


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Nota de autor: si bien suelo actualizar este fic cada dos semanas, tenía este capítulo guardado y tenía bastantes ganas de publicarlo. Además de esto, he de anunciarles que quizás los próximos capítulos tarden un tanto más en llegar desde este preciso momento. ¿Por qué razón? Exámenes y trabajos prácticos, sumado al hecho de que tendré mayor carga horaria desde esta próxima semana. De poder evitar cualquier retraso lo haré, pero no les prometo traer nada nuevo hasta dentro de un mes.

Agradecimientos

Victorique: Mi estimada, odiosa y querida Vic, no entiendo por qué tanto enojo y odio, pero espero que la fiesta te haya ayudado a quedarte más tranquila. Evita hacerle nada a Jack y Judy que los necesito en buen estado para los próximos caps, respira profundo y piensa en cosas que te gustan, como tu querido brujo. Me alegro de que te haya gustado la charla de Drew y Grace, y puedes tranquilizarte respecto a Cronos y Malcolm que no son más que un par de guiños a Dystopia.

Rene18: Además de ser muy cerda le gusta jugar sucio, y lo de Bogo puede no ser del todo seguro, pero Judy es de las mejores y más sacrificadas oficiales de toda la ZPD, es de las mejores para trabajar en el caso. Scott es un buen muchacho, así como los consejos de Finnick son palabra santa, si lo de Grace te era llamativo no sé que habrás pensado al leer este capítulo con la zorra siendo una verdadera desquiciada, personalmente me gustó mucho escribir sobre ella. ¿Enfermo pervertido amante de los guiños? Pues sí, tal vez un poco...

Sí, tal vez ver a Judy y a Nick juntos y de forma obligada habría sido divertido, pero necesitaba hablar un poco de Clarke y era un buen momento. No sé si hay algo muy grande detrás de esto, y si el periodista no abre la boca aun es porque tiene un que otro motivo. Sí, se vienen un par de problemas para Nick y Judy, pero tranquilo q no la voy a liar demasiado, lo prometo por la vida de Nick y Judy. Muchas gracias por pasar y leerte todo en sólo un par de días, agradezco tu odio y los comentarios en cada capítulo. Espero que este de aquí haya sido de tu agrado, bien sé que odias a cierto personaje que aquí no la pasó muy bien.

Byakko Yugure: Tal y como le dije más arriba a Vic, respira profundo e intenta calmarte. ¿Tomaste tu pastilla, viejo? Eso te ayudaría a evitar tanto rage. ¿Que Nancy no tenía que joder a Nick? Claro que sí debía, ese zorro sarnoso se metió con su amiga, ¿que clase de amiga/arpía sería si no defendía a Judy? No recordaba que tuvieras tu propia lista de muertos, pásamela para ver que personajes puedo dejar vivir. Lo del libro de Finnick no es mala idea la verdad, y respecto a Grace... Si Nick pudo pasar el umbral de la puerta con vida, es porque Drew habló con su esposa. Lástima que ahora el pobre primo de Nick no está, ¿verdad? Ya llevaba mucho tiempo sin que le pase nada, lo de la ZIA fue un juego de niños para él.

Leonard, el buen Leonard y su querida contraparte, Sarah Langley, su historia tiene varios cruces pero comenzó en el momento que narró el lobo. Pobre Judy la verdad, pero sí, es parte de su encanto natural el abrir un poco demás la boca, al menos en esta historia. Lo de Abel, Barny y Harkness no es una historia para nada interesante, sólo una que otra promesa y devolución de favores.

"Sádico de primera y un maldito con todas las letras", describiste a la perfección a uno de mis personajes preferidos. Lo del viejo está más que justificado, nadie ha de meterse con las cosas de la pantera, es imperdonable incluso para su jefe. Como ya te dije, me hiciste googlear la palabra parafernalia, vaya vocabulario el tuyo mi estimado beta. Espero que hayas disfrutado este cap, un placer tenerte aquí leyendo nuevamente.

Neville Zootatonix: Malcolm es sólo un guiño, tú tranquilo que no será la gran cosa al menos en esta historia. Creo que psicopatía es la palabra, y respecto a Cronos es como el caso de Malcolm, de ellos no has de desconfiar esta vez. ¿Arcagma parecido a Oswald, Cronos y Foster? Es una interesante comparación, al menos con los dos primeros. Foster era una nutria de bien que sólo deseaba un poco de dinero, no hay nada de malo en ello, ¿verdad? Como verás, Todd no mató al concejal, pero dentro de poco verá algo de acción, tal vez te hable de algo de ello luego. En resumen, buena review y gracias por pasar, es un gusto tenerte aquí después de... ¿84 años? Sí que pasa rápido el tiempo xD. Nos estamos leyendo Dan, hasta pronto.