Disclaimer: La última vez que revisé, Disney tenía los derechos por la obra de Joe Ansolabehere y Paul Germain.
La chaqueta en ratas
Sí. Chaqueta en ratas. Gretchen sabía que debía parar de consultar el artículo en línea. Era una estupidez. Pero aún a sabiendas de eso, simplemente no podía quitarse de la mente todo aquello.
La reunión había ido bien con el presidente de la universidad, su trabajo en nanotecnología había ido viento en popa y la presentación para recaudar fondos para sus experimentos había sido todo un éxito.
Con esa perspectiva ¿Por qué no podía disfrutar de aquella improvisada fiesta en el laboratorio de biología?
La respuesta era muy simple, Vince.
Suspiró al mismo tiempo que desbloqueaba una vez más su teléfono y se disponía a leer el experimento con roedores cuando Mark, su colega, se dirigía hacia ella con dos beaker firmemente sujetados.
—¿Le provoca un trago Dra. Grundler?
—¿Tienes una idea de lo que contenía ese beaker, Mark?
Él rio suavemente.
—¿Un virus de mapache mutante?
Gretchen frunció el ceño momentáneamente.
—Efectivamente.
—Bueno, si ese es el caso, espero que mis estudiantes hayan hecho un buen trabajo al limpiarlos. ¡Salud!
—Ese diablo era fuerte. —Dijo tendiéndole el otro recipiente. Ella lo tomó sabiendo que con eso se daría por servido.
—Tienes esa mirada.
—¿Qué mirada? —Gretchen casi podía sentir como ponía los ojos en blanco.
—La mirada de voy-a-probar-que-tengo-la-razón, es más, creo que deberías patentarla.
—Quizás me haya topado con un experimento neurobiológico interesante.
Mark abrió los ojos tanto como pudo antes de esbozar una sonrisa. —Le deseo la mejor de las suertes. De no conocerla tan bien, diría que se ha enamorado.
Fue el turno de Gretchen de atragantarse con el líquido que aún no había bebido.
—Qué tontería dices.
"Para probar la relación de la ropa con el acto sexual, los científicos dejaron que un grupo de ratas macho jóvenes tuvieran sexo por primera vez con hembras que usaban una chaqueta. A la segunda oportunidad, estas ratas prefirieron a las que tenían chaqueta frente a las que no tenían. Para ellos esto explica porque los hombre prefieren la lencería, relacionándola con la posibilidad de tener relaciones sexuales."
Gretchen había tomado un taxi de regresó a casa. Y como no podía ser de otra forma, había vuelto a releer el artículo.
—Bueno, obviamente no me paseare por el departamento en ropa interior. El solo pensamiento de sí misma en esa posición, la hizo ruborizar. Había tenido tiempo para meditar sobre sus sentimientos hacia Vince y las causas y efectos del mismo. Sopesando pros y contras había tomado su decisión.
—¿Y qué tal un cambio en la rutina?—Observó su blazer gris a juego con la falda y la blusa de botones beige.
—Es un buen lugar para empezar.
Con el nuevo destino en mente, el taxista redirigió su rumbo hacia la ciudad.
Cuándo Vince llegó a casa aquella noche, había pasado de largo al ver a Gretchen bajando de un taxi. No es que fuese su intención ignorarla, es solo que la mujer se perdía entre un puñado de bolsas y el bajito conductor que corría para ayudarla. En retrospectiva, quizá debió ayudar incluso antes de saber que se trataba de Gretchen, es solo que había tenido un día largo y deseaba tanto llegar a casa y obtener una buena rebanada de pizza y algo de beber. Aunque no fuese viernes y se estuviese saltando las reglas.
—Entonces…
—¿Uh?—Gretchen revolvía entre su bolso en busca de las llaves del departamento, anticipándose a su llegada. Habían sido seis pisos por las escaleras, después de todo, el edificio era antiguo y no tenía elevador. Vince se las había arreglado para hacerse con casi todas las bolsas en el trayecto.
—Parece que obtuviste el financiamiento ¿Eh?
Gretchen le dirigió una mirada.
—No, eh, no quise decirlo así. Me refiero…—Vince se removía nervioso, tratando de ordenar sus pensamientos mientras llegaban a su piso.—Me refiero a que parece que estas celebrando.
—Oh. Sí, lo he obtenido.—Dijo sonriéndole.
—Vaya, eso merece una celebración ¿No?
Ella asintió enérgicamente.
—¿Pizza margarita?—Preguntó Vince.
—Pizza margarita.—Afirmó Gretchen.
Una hora más tarde y con las bolsas desperdigadas por la habitación de Gretchen, la pizza había llegado.
—¿Y qué tal las compras? ¿Algo interesante?
—Creo que no me he limitado mucho. —Dijo sonrojándose. Ciertamente, no había sido parte de su plan hablar al respecto con Vince, hasta que no se sintiese segura. —Pero puedo decir que he salido de mi zona de confort, es bueno un cambio ¿Sabes?
Un pensamiento atravesó la mente de Vince y tan rápido como llegó, rápidamente lo suprimió.
—"¿Es que acaso está tratando de impresionar a alguien?" "¿Alguien que no seas tú?"—Últimamente la voz en su cabeza le daba muy malos ratos.
—Vince.
—Vince.
—¡Vince!
—Lo siento Gretch, ¿Qué decías?
Ella lo miró claramente preocupada. —Pregunté si te sentías bien, has puesto una cara terrible. ¿Ha ido mal la pizza, quizá?
—Es solo que en verdad estaba hambriento. Quizá comí con demasiado entusiasmo. Mamá solía decirme eso ¿Sabes?
Gretchen sonrió a medias, aun observándole.
—En serio Gretch, todo bien. ¿Qué tal tu día?
Hi.
Honestamente, agradezco a las personas que han apoyado directa o indirectamente a mi humilde fic. Lo he releído y vaya, gracias por su comprensión y tolerancia al respecto.
Lo terminaré por el amor que le tengo a este par. Aunque admito que lo he dejado un tanto en el olvido, perdón por eso.
Un saludo.
