Hermione despertó a la mañana siguiente sintiéndose muy confundida por todo. La noche anterior llego a su mente abruptamente, de todas las personas que pudieron salvarla de un destino tan trágico, tuvo que ser justamente él, Draco Malfoy, si no fuera por él, a esta hora ya la noticia de su suicidio se habría extendido por todo el castillo, si es que Malfoy ya no le hubiera contado a todos los Slytherin los acontecimientos que tuvieron lugar en la torre de Astronomía.
Se levantó sintiendo todo su cuerpo entumecido, como si no respondiera a nada, su mente estaba hecha un lío, no quería enfrentar al mundo, mucho menos a Draco Malfoy, ahora su secreto estaba en sus manos y podía usarlo como quisiera, y si… ¿Trataba de extorsionarla de alguna manera? Ya no había tiempo para preocuparse por eso, en unos meses ya nada tendría sentido, ya no había nada que perder.
Se dio cuenta que ya no había nadie en el dormitorio, se vistió y bajo hasta la sala común, la cual estaba vacía, vio la hora en el reloj que colgaba arriba de la chimenea y con espanto se dio cuenta que una vez más llegaría tarde a clases, que más daba, ya era común perderse el desayuno y no ser tan puntual como solía serlo. Por lo que un día que faltara a clases no le haría daño a nadie, para que estudiar tanto si el futuro para ella ya no existía.
La primera clase del día lunes por la mañana era historia de la magia, por lo que nadie notaria su ausencia, por lo que aprovecho su mañana para irse hasta la lechucería, era el único lugar que estaría vacío sin la presencia de ningún profesor o alumno. Al entrar pudo distinguir enseguida a Hedwig quien se posó en su hombre al reconocerla.
"Hola Hedwig, ¿Cómo ha estado tu día?" Le pregunto. La lechuza solo le mordisqueo el cabello a Hermione en respuesta. "Promete que cuidaras de Harry y Ron cuando ya no este, no dejaras que se metan en problemas y jamás lo abandonaras no importa lo que pase. ¿Me lo prometes?" Le dijo Hermione con lágrimas cayendo por sus mejillas, la lechuza ladeo la cabeza como interrogándola. "Yo lo habría hecho, pero no puedo cumplir esa promesa, por más que quisiera no puedo y no sabes cuánto me duele no poder ser parte de sus vidas nunca más, se suponía que nos graduaríamos juntos algún día y seriamos amigos toda la vida… pero eso nunca podrá ser posible…" esto último lo dijo con un suspiro.
"¿Cómo será eso posible?" dijo una voz tras ella. Hermione reconoció ese tono de voz muy bien, se volteo para ver a Draco Malfoy tras ella.
"¿Qué haces aquí Malfoy?" dijo algo enojada Hermione.
"Lo mismo podría preguntar se supone que debes estar en clases" le espeto Malfoy de vuelta.
"¿Desde cuando acostumbras a seguir a la gente?" pregunto incrédula.
"Vi que venias aquí y te seguí pensé que querrías saltar desde aquí ahora" le devolvió Malfoy mucho más engreído de lo que pretendía.
"Ahora resulta que te preocupas por alguien más que tú mismo, no deberías entrometerte en lo que no te importa"
"Deberías estar agradecida que te salve anoche"
"Nadie pidió tu ayuda, al menos si hubiera saltado no tendría que lidiar contigo ahora, pero que crees, me importa muy poco tu opinión, así que si quieres ve con tus amiguitos y cuéntale lo que paso, a estas alturas ¡Me da lo mismo lo que puedan pensar de mí!"
Malfoy pareció herido al escuchar esto. "No pensaba decírselo a nadie, ¿tan bajo crees que soy?"
"De ti me puedo esperar cualquier cosa, no porque me salvaste la vida significa que somos amigos o que te puedas entrometer en lo que no te importa" Hermione no sabía por qué de pronto su ira aumentaba.
"¿Sabes qué? haz lo que quieras, si quieres saltar y matarte hazlo, ¿A quién le importa? Que importa tus amigos, tu futuro, las personas que se preocupan por ti, da igual, es tan fácil acabar con todo, es tan fácil saltar y que acabe todo, ¿Cómo no se me ocurrió antes? a verdad, ¡soy un maldito Slytherin que tiene el futuro asegurado, debo ser lo que todos quieren que sea, por nacer con un maldito apellido, que importa los sueños o lo que uno quiera, tengo cosas más importantes que hacer que preocuparme por una estúpida Gryffindor!" Sin más Draco se fue, dejando a Hermione sin palabras y sintiéndose completamente miserable. Por alguna razón sintió que detrás de las palabras de Malfoy había una gran verdad.
Al cabo de unas horas Hermione se dio cuenta que ya se había perdido Pociones, no podía llegar a clases tarde por lo que perdérsela era la mejor opción, no dejaba de darle vueltas todo lo que dijo Malfoy, ya no podía seguir escondida en la lechucería por lo que luego de un gran suspiro bajo, se fue a caminar cerca del lago, que a esa hora estaba desierto. Como podía solucionarlo todo antes de que fuera demasiado tarde. No podía seguir perdiendo el tiempo cuestionándose todo, así que sin más se fue al castillo, no alcanzo ni a dar dos pasos por el vestíbulo cuando se encontró con la profesora McGonagall.
"Señorita Granger creo que usted y yo tenemos que hablar" le dijo la profesora McGonagall en un tono preocupado. Hermione en cambio permaneció en silencio mientras la seguía hasta su oficina. Una vez dentro tomo asiento frente a su escritorio, mientras la profesora tomaba su lugar frente a ella, luego de observarla con atención un buen rato, se aclaró la garganta para obtener su atención.
"¿Me quieres contar que está pasando contigo Hermione?" Al escuchar su nombre Hermione levanto la vista hacia la profesora McGonagall, era extraño que la profesora se refiriera a ella por su nombre en lugar de su apellido.
"No está pasando nada profesora" dijo con convicción Hermione, pero la profesora McGonagall solo dio un fuerte suspiro.
"Hermione has estado desconcentrada en clases, sin mencionar que llegas tarde y ahora también te estas saltando clases…"
Hermione no la dejo terminar antes de interrumpirla. "Solo he estado agotada y estresada con todo, pero prometo que me pondré al día con todo"
"¿Hermione sabes que puedes confiar en mi, o en cualquier otro maestro?"
"Lo sé, de verdad no es nada, lamento perderme las clases, no me sentía muy bien pero ahora estoy mejor"
La profesora McGonagall dio un suave suspiro de derrota que Hermione no pareció reconocer, pero no quería presionarla, si era algo grave pronto Hermione hablaría de lo que le sucedía, mientras tanto se mantendría al pendiente de ella para que no siguiera saltándose las clases.
"Hermione puedes tomarte el resto de la tarde si no te sientes bien, y te recomendaría que visitaras a Madam Pomfrey. Pero mañana tendrás que ponerte al corriente en tus clases, no voy a permitir que una joven tan brillante como tu desperdicie su futuro. Sé que a veces la presión de un nuevo año escolar puede agobiarte pero estas en una edad en que las decisiones que tomas hoy afectan tu mañana."
"Lo tendré en cuenta profesora McGonagall y haré lo posible por mantenerme al día en mis clases"
"No esperaba menos de ti señorita Granger, y de verdad espero que lo que estes pasando sea solo temporal, pero sea lo que sea puedes venir a mi para cualquier cosa y encontraremos una solución juntas, ¿Está bien?" le pregunto gentilmente mirándola, Hermione le dedico una sonrisa triste.
"Esta bien, y gracias por todo" respondió mientras se levantaba para irse.
"Y una cosa mas señorita Granger" le dijo mientras Hermione se detenía junto a la puerta.
"No te saltes las comidas, estaré vigilando que comas"
Hermione esta vez le dio una sonrisa autentica mientras asentía y se retiraba de la oficina de la profesora McGonagall.
Si tan solo pudiera contarle lo que estaba sucediendo, ya no tendría que lidiar con todo este peso ella sola, pero no podía, no podía involucrar a nadie, nadie tenía que lidiar con esto, no quería hacer sufrir a quienes más quería. Al menos cuando ya no estuviese, no tendría que ver su sufrimiento al enterarse de todo.
