Llegó el día jueves, Hermione despertó con un fuerte dolor de cabeza, si fuera por ella se quedaría en cama durmiendo hasta que ya no supiese de nadie, pero ya no podía seguir faltando a clases y levantar más sospechas, ya tenía suficiente con sus amigos y los profesores que ya empezaban a darle miradas de preocupación, además le había prometido a la profesora McGonagall que al menos lo intentaría. Jamás pensó que llegaría el día que los estudios pasaran a segundo plano como todo lo demás, sus fuerzas se iban agotando, pero al menos lo estaba intentando.
Se vistió a toda prisa y se fue hasta las mazmorras a su clase de pociones, por suerte llego a tiempo. Esta vez se sentó en medio de la clase y no al final junto a sus amigos, ya no podía soportar las miradas interrogantes que le daban, sería todo más fácil si ellos supieran, pero no, no quería la compasión de nadie, mucho menos de quienes estimaba con todo su corazón.
Hermione no logró concentrarse en toda la clase, el fuerte dolor de cabeza no cesaba, era como si un rayo hubiese caído sobre ella. Draco desde su lugar no dejaba de voltear a verla, desde que la vio entrar por la puerta del aula noto que algo sucedía, se veía más pálida que de costumbre y su cabello estaba más alborotado que nunca, ella ni siquiera le dirigió una mirada, lo cual de cierto modo lo ofendió, no eran amigos ni nada pero sentía que al menos se toleraban entre sí, o al menos eso quería creer.
"¡Señorita Granger, quiere prestar atención a mi clase y responder a la pregunta que le hice!" Hermione parpadeó confundida cuando toda la clase se dirigió a ella, tenía en frente al profesor Snape con el ceño fruncido y como si esperase que le respondiera algo de lo cual no tenía idea, ni siquiera lo había escuchado en primer lugar.
"Disculpe profesor, no estaba prestando atención" se disculpó Hermione bajando la mirada.
Snape solo la observó con su desdén de siempre. "¡De eso ya me di cuenta, si va a seguir en este estado de rebeldía Gryffindor y sin prestar atención a lo que digo, hubiese pensado mejor antes de venir y hacerme perder el tiempo a mí y al resto de la clase que si vino a aprender!"
"Lo siento, no volverá a suceder" hermione se disculpó.
"¡Por supuesto que no volverá a suceder y solo por su falta de criterio se descontarán 20 puntos a Gryffindor!"
"¡Ya Basta!" Draco al ver que Hermione estaba al borde de las lágrimas, no pudo tolerarlo más, sintió que la ira crecía dentro de él sin poder controlarla. Se puso de pie tan molesto que la silla cayó al suelo, todos los ojos esta vez estaban puestos en él, todos estaban atónitos ante aquel espectáculo, incluso Hermione levantó la vista hacia él sin poder creerlo.
"¿Sucede algo señor Malfoy?" dijo entre dientes Snape, dándole una mirada de advertencia para que controlara su temperamento.
"Dije basta, ¡Déjala en paz!" Snape le dirigió una mirada molesta que solo le dirigida a los de Gryffindor, y parecía estar haciendo un gran esfuerzo para controlar su temperamento, Draco en cambio parecía no poder controlarse más, pero aun así no le quito los ojos de encima a Snape.
"¡50 puntos para Slytherin solo por tu gran falta de respeto señor Malfoy. Te recuerdo que quien está a cargo de esta clase soy yo!"
Toda la clase quedó en completo silencio, era la primera vez que su desagradable profesor de Pociones arremetía contra uno de los Slytherin, en especial contra Malfoy quien parecía estar inmune ante Snape y siempre se salía con la suya.
"Como le decía señorita Granger debe prestar atención a mi clase si es que aun quiere graduarse algún día"
"Ya te dijo que lo sentía, ¿Qué más quieres?"
Draco seguía de pie apretando sus puños, haciendo casi nada por controlarse, Snape se volteo hacia él dándole una mirada firme. "¿Tiene algo más que aportar a la clase señor Malfoy?"
"¡No estás siendo justo!"
"50 puntos más, y una semana de detención, si yo fuera usted señor Malfoy recordaría mi lugar aquí si no quiere multiplicar su castigo y ser expulsado de esta clase"
Podía escucharse la respiración agitada de Draco, podía caer un alfiler y todos la oirían tocar el suelo, nadie se atrevió ni siquiera a parpadear, Draco no le quedó otra que obedecer y volver a su puesto no sin antes darle una mirada de disculpa a Hermione, quien asintió levemente para instalarlo a obedecer, sin más Draco recogió su silla y se sentó, podía sentir todavía las miradas de todos, pero no se arrepentía de nada, por primera vez se sintió libre de expresar sus emociones sin importarle nada.
La clase transcurrió sin más incidentes, nadie podía creer lo que acababan de presenciar, de todas las personas que un Slytherin defendiera a una Gryffindor, de los días raros de Hogwarts este debía quedarse con el primer lugar, pero sin duda los más desconcertados de toda la clase era Harry y Ron, quienes se preguntaban de que se habían perdido.
"Pueden salir todos, menos el señor Malfoy. Recuerden sus ensayos los quiero para el martes"
La mayoría se apresuró a salir, Draco se quedó en su puesto esperando que se desocupara la clase, parecía resignado a su destino. Hermione salió de las últimas, no sin antes darle una mirada de agradecimiento a Draco.
Apenas estuvo fuera de la clase y camino hacia las escaleras, Harry y Ron se acercaron a ella desconcertados.
"¿Qué fue todo eso Hermione?" pregunto preocupado Harry.
"¿Desde cuándo tú y Malfoy son amigos?" Espeto con desagrado Ron.
"Estoy tan desconcertada como ustedes, así que por favor no me invadan con preguntas, necesito irme" sin más explicaciones se fue.
Hermione necesitaba saber que Draco estaba bien por lo que se devolvió hasta el salón, la puerta estaba media abierta por lo podían escucharse las voces que provenían del interior.
"¡…sabes muy bien que esta clase de espectáculo no las voy a tolerar en mi clase, tuviste que llamar la atención de todos y acabar con mi paciencia!"
"Ya dije que lo sentía, pero no tenías que ser tan cruel, casi la haces llorar"
"¡Como yo actué con mis alumnos no es asunto tuyo, sabes que no puedes descontrolarte como lo hiciste, tienes un papel muy importante que seguir, si tu padre se entera de lo que acabas de hacer!"
"¿Le informarás de mi comportamiento?" le pregunto Draco preocupado.
"Debería, pero no lo haré, conozco muy bien a tu padre para saber que no estará nada contento con tu comportamiento. Draco no debes desviarte de tu camino, sabes muy bien todo lo que está en juego, tu padre confía en ti y en que sigas sus pasos"
"Y si yo no lo hago… si yo no quiero seguir sus pasos, ¿Qué pasa con lo que yo sienta, acaso no cuenta?"
"Hemos hablado miles de veces de esto Draco, no tienes elección"
"Dime, si alguien hubiese aparecido de pronto y te hubiese dado esa opción, ¿Lo hubieses hecho?"
"Draco no tienes que desviarte por un capricho adolescente, tu seguridad está en juego, sabes que tienes mi apoyo, pero mientras no haya otra opción tendrás que seguir con esto"
"¡No es justo!"
"La vida nunca ha sido justa, por ahora no quiero que nunca más me faltes el respeto como lo acabas de hacer o no me quedará otra opción que informarles a tus padres. Y por favor aléjate de Granger, a tu padre no le agradaría nada si se enterara de esto"
"Me pregunto si hay alguna cosa que le importe más a mi padre aparte de que yo me convierta en un mortífago y me una al señor tenebroso una vez que reciba mi marca"
Hermione al oír esto, dio un paso hacia atrás espantada, sus pies al arrastrarse hicieron más ruido del que debía, por lo que en unos segundos todo quedó en silencio, Hermione se dispuso a correr y esconderse antes que notaran su presencia. No podía creer lo que acababa de escuchar, Draco estaba condenado a una vida oscura, tormentosa y vacía, en la cual no tenía elección.
Como Hermione tenía la tarde libre se fue a caminar cerca del lago, la suave brisa tocaba su rostro. No dejaba de pensar en lo que escucho, ahora entendía el arrebato de Draco del otro día y por qué siempre actuaba a la defensiva, no tenía elección, nadie le dio una opción.
Era la hora de la cena cuando Hermione se fue hasta el gran comedor, sin querer su mirada se dirigió a la mesa de Slytherin, pero no encontró lo que buscaba. Draco no estaba en ninguna parte, se sintió mal al pensar que ella podía ser el motivo que no viniera a cenar, después de todo por ella se había metido en problemas con Snape en su clase.
Dando un último vistazo, se fue del gran comedor. Sabía muy bien donde podría encontrarlo.
Subió hasta la torre más alta del castillo, la torre de Astronomía, ahí estaba Draco, se encontraba sentado en el suelo junto a la ventana apoyando sus manos en la cabeza, parecía angustiado.
Draco pareció notar su presencia, pero no levantó la vista. "Sé que debes estar pensando que soy de lo peor… sé que escuchaste mi conversación con el profesor Snape, también sé que nada de lo que te diga te hará creer en mis palabras…"
Hermione por un momento se sintió mortificada, pero se recuperó rápidamente, "Lo que yo diga no importa…"
"¡A mi si me importa!"
Hermione lo miró con expectación. "¿Desde cuándo te preocupas por una estúpida Gryffindor?"
"Mira lo siento. No debí decir eso el otro día, solo me sentía frustrado por todo, no se trata de ti, siempre he sido yo …" su voz estaba llena de amargura, pero esta vez Draco levantó la vista hacia ella.
"No hace falta que te disculpes, yo tampoco fui muy amable, además con lo que acabas de hacer hoy quedas completamente liberado de tus culpas" Hermione trato de sonar alegre, pero había algo que necesitaba saber, dudó un segundo y luego lo miro. "¿Puedo preguntar por qué lo hiciste?"
"¿Qué cosa?"
"Defenderme ante toda la clase"
"Ah eso… bueno digamos que ni yo sé porque lo hice, solo quería hacer por una vez lo correcto. Además, ahora me debes otro favor más, te tengo en mis manos Gryffindor"
"Bueno yo igual tengo información importante en mis manos, o se te olvida lo que acabo de escuchar del despacho de Snape"
"Bueno con respecto a eso, quería pedirte… No lo dirás, ¿Cierto?"
"No lo hare, tu secreto está a salvo conmigo" le aseguro Hermione mientras se sentaba a su lado.
Estuvieron un buen rato en silencio, Draco le daba miradas ocasionales sin poder descifrarla.
"¿Qué piensas?" le pregunto cuando ya no toleraba más el silencio.
"¿Quieres ser un mortífago?" le dijo mirándolo con determinación a los ojos.
"No… pero no tengo elección" le respondió con resignación.
"¡Claro que si la tienes!"
"No me conoces…"
"Si me lo permites me encantaría poder hacerlo. Y no hablo de lo que todos ven, habló del Draco que se metió en problemas por hacer lo que creía correcto, ¿Me dejarás conocerlo?"
"No sabes en que te estas metiendo, puede que al final te decepciones al no encontrar nada bueno"
Hermione le dedicó una suave sonrisa. "Deberías darte más crédito, lo que acabas de hacer hoy en clases de Pociones me dijo más acerca de ti que estos cuatro años que hemos estado en Hogwarts, y quiero que este quinto año me hable más del Draco que demostró ser hoy, y quizás si tengo suerte en el sexto año descubra un Draco completamente diferente que no tenga que aparentar nada frente a nadie, quiero conocer al Draco que está bajo esa fachada de niño malo" dijo Hermione acercándose hacia él y apuntando su dedo al pecho de Draco. "Quiero saber que se esconde detrás de todo esto, si me lo permites me gustaría conocer al verdadero Draco"
Draco pareció sorprendido ante las palabras decididas de Hermione. Ella logró ver su interior como nadie más lo había hecho, logró ver algo bueno cuando ni siquiera él podía hacerlo. Ella vio una luz cuando él solo veía oscuridad.
"¿Estás segura de lo que haces?"
"¡Jamás había estado más segura en toda mi vida!"
