DISCLAIMER: Shaman King no me pertenece esto lo digo por compromiso y sin fines de lucro que se me antoja hacer un trabajo bonito.

Quizás este capitulo sea el último.

Okno, la verdad he pasado muchas cosas últimamente y todo en mi vida ha sido muy caótico, al grado en que no tenía ni idea para escribir en este capítulo y calzo como anillo al dedo jajaja si yo no puedo tener esperanza mejor que la tenga un mono 2D en un fanfic.

Intento no hacer mucho OOC en esta historia, creanme que me parto la cabeza pensando en como hacer las cosas, asi que pido perdón si extrapolarizo mis problemas mentales en este cap, solo será en este y ya, solo por esta ocasión, permitanme al menos sentir que nada es real.

Espero como quiera no hacer una cagada de cap, los quiero mucho y quiero darles algo de calidad.

Les dejo de contar mi vida para ir al cap uwu.


Anna Kyoyama era un nombre que imponía respeto, y temor, inmediatamente cualquiera tendría la imagen mental de una chica rubia con un gesto gélido, una persona estoica y un carácter ridículamente fuerte. Alguien volátil y colérica, una persona que no necesita alzar la voz para hacerla resonar en la cabeza de todos. Una Itako fuerte, inteligente e increíblemente talentosa. Una adolescente con fuertes convicciones, una mente inquebrantable, una persona que parecía un templo inexpugnable. Una bruja del hielo, alguien tan demandante que no tenía espacio para inseguridades o llantos en su vida.

Solo soluciones.

Y eso, todo eso, lo sabía en su cabeza y en su corazón, estaba muy consciente de la imagen que el resto tenía de ella, se había esforzado en crearla. Dio otra vuelta en el futón, hace tan solo unos minutos había llegado de la escuela y ni se había quitado el uniforme, su maleta la había tirado en algún rincón de la casa e incluso ignoraba a los espiritus que estan cuchicheando acerca de su estado de ánimo.

La rubia se acostó boca arriba y miro el techo, sentía su corazón oprimido y no daba con ninguna solución en su cabeza, solo remembranzas de todos los problemas que estaba acumulando como bola de nieve en caída desde la cima de una montaña. No había tenido descanso ni para recuperarse de los golpes mentales que había recibido en tan solo un mes. Porque ni físicamente estaba bien, su persona estaba atrapada en un tormento caótico.

Quería llorar, llorar hasta que nada importara, su habitación desde hace algunos días habia dejado de estar prolija como siempre, algunas cosas estaban fuera de su sitio, el futón en algunos lados estaba hecho bola y se tenía la sensación de estar sucio todo, su ropa, el cuarto, ella.

Definitivamente, esa no era Anna Kyoyama, no era posible que fuera aquella chica que estaba tirada mirando el techo mientras evadia sus problemas. Y eso le dio coraje, porque si lo era, estaba frustrada y se sintió estúpida ¿Por qué estaba en aquella situación?

Se enojó, desde lo profundo de su corazón se enojo, empezó a tomar fuerzas de su odio en esos momentos ¿Desde hace cuanto se sentía débil con solo pararse? ¿Desde cuándo prefiere dormir a comer? ¿De cuándo acá le pesaba tanto organizar que no recogia nada que se cayera al piso y solo lo movia para que no estorbara? ¿Desde cuándo no hacía las cosas bien?

Solto un gruñido, cuestionarse las cosas no iban a resolverlas y lo sabía, uso su enojo para salir de su miseria y comenzó a organizar todo el cuarto, hizo una lista mental de todas las cosas que no estaban bien y las fue haciendo mientras canalizaba su tristeza.

Si quería tener estabilidad debía iniciar con lo que podía ella controlar y no lo que un tercero puede afectar, no se iba a dejar arrastrar por su corazón aunque pesará tanto. No se iba a permitir flaquear, no se iba a dejar mangonear por la vida ni por aquel sentimiento de soledad.

Porque no estaba sola.

Ocupo su cuerpo en tantas cosas que no dejó que su cabeza pensara en temas innecesarios, empezó arreglando todo lo que estaba mal, planeo cada detalle con extrema minuciosidad que no dejo cabos sin atar, incluso cosas que potencialmente eran problemas los arreglo, no iba a permitirse llorar, mucho menos ser perezosa y tampoco flaquear.

Era Anna Kyoyama, Anna la Itako II, la prometida del futuro heredero de los Asakura, la mismísima Anna con la legendaria Izquierda, la persona que domino una técnica de la Chosenjiryaketsu con solo leerla una vez para apoderarse de Senki y Goki, la que cacheteo al temible Hao por detener su mano derecha, quien iba a dirigir el futuro Onzen de Fubarigaoka.

Era tan sólo una chica con 16 años. Pero eso no justificaba dejarse morir en vida, porque ya no estaba sola, tenía un lugar que cuidar y una persona que amar.

A la noche, los que estaban cenando habían notado el renovado aspecto de la rubia, no comentaron nada por miedo a que su carácter haya vuelto más fuerte pero estaban contentos de verla con mejor humor.

Esa noche todos se quedaron a dormir, pero la pareja no podía, la Itako arreglaba sus pensamientos debajo del manto estrellado. Estaba consciente de que se había propasado el límite, pero no iba a terminar hasta arreglar todo, solo así iba a estar satisfecha.

Un abrazo por la espalda la saco de su interior, miro a quien osaba por desconcentrarla pero no iba a reclarmar, el castaño estaba preocupado pero inmiscuir en donde no le llamaban no era su estilo. Le dio fuerzas a su manera y le sonrió cálido, se sentó a su lado y tomo su mano en silencio.

No necesitaban palabras, ambos comprendían lo que el otro estaba pasando, entendían lo que estaban pensando y sabían el porque de sus acciones.

Cuando estuvo satisfecha con el día lo dio por terminado y se relajo, dispuesta a irse a dormir pero al ponerse de pie se mareo, una punzada en la cabeza y una visión completamente oscura.

Se había excedido demasiado.

Un par de brazos rápidos la atraparon, reviso que no se haya desmayado y la cargo en brazos, ella no rechisto al gesto prefiriendo acurrucarse en el torso del moreno, era hora de ir a la cama y ambos lo sabían.

Con cuidado, calma e incluso felicidad, llegaron a su cuarto, en algún momento la rubia se durmio acunada por él y solto una risita.

Era adorable ver a la chica, que siempre admiraba por su fortaleza, tener momentos en donde se dejaba tratar como damisela en apuros. No cuestionaba ni por error las capacidades de su amada, pero si sus límites y había cruzado uno por arreglar el desorden de su vida, el cuarto estaba impecable por no decir que toda la casa lo estaba. Le cambio la ropa por su cómoda Yukata para dormir e hizo lo propio, mañana seria un nuevo día para darle el nuevo CD de Awayaringo. Tal vez eso le saque una sonrisa o quizás eso evite que en su fervor aumente el entrenamiento de ambos, cualquiera servía, pero eso lo averiguaria mañana.

Por el momento solo los esperaba una noche de descanso mientras dormitaban abrazados.


Gracias por leer y comentar *corazón coreano*

Misticmoonie: Gracias a ti por comentar, ánimos en los exámenes!!! Espero sigas disfrutando de esta historia uwu.

Eliii Shojo: tu ve a tu ritmo JAJAJA. Al contrario, gracias por leerme y comentar, eso me alegra y me da gusto ver que lo disfruten, besos uwu.

Recuerden que cualquier review es aceptable. Los quiero.

Xau