Hola a todos :)

Ya descubrí una manera de arreglar ciertos detalles de la historia sin reescribirla.

Así que aquí les dejo un nuevo capítulo!


"La vida muchas veces no suele ser como la planeamos, luchamos con todas nuestras fuerzas por alcanzar nuestros sueños, pero a veces no parece ser suficiente. La vida simplemente te lleva por un camino diferente, en el cual jamás pensamos estar"

Eso pensaba cierta chica a la cual su mundo dio un giro inesperado…

Hermione Granger, una chica de quince años, estudiante de quinto año en Hogwarts, Colegio de Magia y Hechicería, perteneciente a la Casa de Gryffindor, una alumna con un futuro prometedor, la mejor bruja de su generación… ahora todo eso parecía un sueño lejano, ahora no quedaba nada de esa chica, absolutamente nada.

Su vida se había detenido hace dos meses, cuando le habían comunicado la devastadora noticia que tenía una terrible enfermedad. Leucemia, la cual no tenía cura, la enfermedad estaba tan avanzada que incluso levantarse por las mañanas parecía ser un suplicio cruel del destino.

A pesar de todo eso, Hermione trataba de seguir su vida con la mayor normalidad posible, ya que casi nadie conocía su pequeño gran secreto, aunque cada día que pasaba se hacía más difícil de sobrellevar, no sabía cuánto tiempo más duraría antes de que alguien lo descubriera.

Mientras tanto, iba a clases regularmente, aunque lo menos que hacía era prestar atención a lo que los profesores enseñaban, sus calificaciones ya no eran ni la sombra de lo que fueron, ni siquiera podía recordar la última vez que entregó una tarea a tiempo.

Hace un año si alguien le hubiese dicho que su vida pasaría de un futuro brillante, a una triste realidad sumergida en las penumbras, jamás lo hubiese creído. En cambio, ahora estaba en clases de la Profesora McGonagall mientras su mente viajaba a kilómetros de ahí.

Hermione no se dio cuenta de lo que pasaba a su alrededor, perdió completamente la noción del tiempo. Antes de comenzar el año escolar, había estado tan emocionada por este nuevo año y ahora no quería nada más que huir lejos de todo, donde no tuviera que ocultar su dolor.

"Señorita Granger, ¿te encuentras bien?" la voz inconfundible de la profesora McGonagall pareció sacarla completamente de sus pensamientos.

Hermione tuvo que parpadear un par de veces para volver a la realidad, encontrándose con la mirada preocupada de la profesora McGonagall.

"Señorita Granger, ya todos tus compañeros salieron"

Hermione miró a su alrededor y ya todos se habían ido de la clase, Hermione se apresuró a ponerse de pie. "Lo siento, estaba distraída profesora, no volverá a pasar"

Hermione se apresuró a salir, pero la profesora McGonagall tomó su brazo y la detuvo. A Hermione no le quedó más opción que voltearse y enfrentar a la profesora de Transformaciones, quien seguía con esa mirada de preocupación.

"¿Te encuentras bien Granger?" volvió a preguntar McGonagall, esta vez su preocupación se intensificó al ver la cara pálida de Hermione. "Hermione sé que la última vez que hablamos me dijiste que te sientes estresada por todo, pero te conozco hace cinco años, sé que algo más está pasando, ya no eres la misma y se ve reflejado en todo tu entorno"

"Estoy bien" se apresuró a decir Hermione sin mirar a la profesora.

"Hermione esto no puede seguir así, estoy segura que no prestaste atención a nada de lo que dije en toda la clase, ¿necesito saber si al menos la Hermione Granger que yo conozco hace cinco años sigue ahí?"

"Las personas pueden cambiar" respondió Hermione con amargura.

"Eso puedo entenderlo, pero no cuando esos cambios afectan todo lo demás de forma negativa, tus calificaciones eran perfectas Granger, ahora estás a punto de reprobar y perder todo el año si no haces algo ahora cuando aún hay tiempo. Sé que eres muy inteligente, una buena alumna a pesar de que tu cabeza está en cualquier parte últimamente"

"¡Quizás me canse de ser la chica perfecta! Ahora quiero ser solo yo, solo una chica…" contestó Hermione a la defensiva, aunque la tristeza en ella se vio reflejada en cada una de sus palabras.

"¿Qué pasó contigo Hermione? Te has alejado de tus amigos, de todos, no dejas que nadie te ayude" Hermione abrió la boca para interrumpirla, pero McGonagall no la dejó. "He sido profesora por muchos años y jamás había visto un cambio tan drástico, entiendo que estás preocupada por tu familia, pero quiero que sepas que ellos están bien, la Orden los está protegiendo, sé que te han explicado bien en qué consistía todo esto"

"Lo sé, y realmente se los agradezco, sé que ellos están a salvo, pero…" la voz de Hermione se fue apagando de a poco, quería tanto poder desahogarse de todo su dolor, pero no pudo, habían sido meses realmente difíciles.

La profesora McGonagall podía ver su conflicto y lucha interna. "¿Pero...?" le preguntó McGonagall cuando vio que Hermione no diría nada más.

Hermione simplemente miró el suelo, sin querer encontrarse con los ojos de su jefa de casa, sabía que si lo hacía vería en ella decepción, y era uno de los pocos sentimientos con los que no podía lidiar.

"Hermione, sé que a veces todo parece en nuestra contra, pero siempre hay una salida" le dijo la profesora McGonagall con amabilidad, viendo como Hermione luchaba contra sus propias emociones.

Hermione levanto la vista hacia su profesora, quien parecía preocupada más que cualquier otra cosa." A veces simplemente no las hay" dijo Hermione con su voz libre de toda emoción.

Hermione dio media vuelta para irse, era más fácil huir que enfrentar todos sus miedos, quería tanto rendirse, realmente lo quería, pero una pregunta vino a su mente y se volteó hasta donde estaba la profesora McGonagall, quien parecía resignada. "Profesora, ¿usted cree que aún hay esperanza conmigo?"

La profesora McGonagall le dio una sonrisa triste, entendiendo bien lo que Hermione necesitaba en este momento, no estaba todo perdido después de todo.

"Siempre la habrá" le dijo la profesora McGonagall manteniendo su sonrisa. "Te veo después de que tus clases terminen en mi despacho"

Hermione asintió con la cabeza antes de salir del salón, entendiendo que la profesora McGonagall aún no se rendía con ella, como muchos ya lo habían hecho, sintió como si un peso se hubiese levantado de sus hombros.

Hermione se fue a su siguiente clase sintiéndose mucho más tranquila de lo que había estado en mucho tiempo, trató de prestar atención lo más que podía, sin embargo, a veces sentía como la tristeza se apoderaba de sus pensamientos, pero los alejó, no dejaría que ese sentimiento negativo gobernara el resto de su vida, no cuando aún había una posibilidad, mientras la hubiera se aferraría a ella con todas sus fuerzas.

Las horas pasaron rápidamente, no tardó en llegar el fin de las clases, el estómago de Hermione se apretó con anticipación, había llegado la hora de enfrentar a su jefa de casa, no sabía que esperar. Si bien la profesora McGonagall había sido muy comprensiva con ella, eso no lo hacía más fácil.

Con completa resignación, Hermione se fue hasta el despacho de la profesora McGonagall. Una vez frente a la puerta, dio un profundo suspiro antes de atreverse a tocar.

Tocó dos veces antes de que la profesora McGonagall le abriera la puerta y la dejara pasar. La profesora le indicó el asiento frente a su escritorio, Hermione se sentó con aprensión, mientras la profesora McGonagall tomaba asiento tras su escritorio.

"Señorita Granger antes que todo quiero que te sientas libre de contarme que te está molestando en primer lugar, y desde ahí tratar de darle una solución al problema, te conozco lo bastante bien como para creer que todo esto viene por simple rebeldía de tu parte"

Hermione quien hasta ese entonces mantenía la mirada en su profesora, bajó la vista hacia el suelo, sin querer responder, no podía contar su secreto, aún dolía demasiado, nadie tenía que saberlo. McGonagall pareció entender su silencio.

"Entiendo que no quieras hablar de eso Hermione, pero si tan solo hay algo que pueda hacer. No puedo dejar que una de mis mejores alumnas desperdicie su futuro, no cuando aún tiene mucho que entregar"

"Los demás profesores no piensan lo mismo, ya se dieron por vencidos conmigo, quizás de cierta manera yo también lo hice…" la voz de Hermione se fue apagando de a poco, ni siquiera sabía porque había dicho todo eso en primer lugar.

"Hermione Granger no dejare que hables así de ti misma, como te dije antes, siempre hay una posibilidad, perteneces a Gryffindor quienes aparte de su lealtad y valentía, siempre han destacado por su perseverancia y tú no serás la excepción, no te rendirás sin dar antes la pelea, no te dejaré hacerlo"

"¿No entiendo que quiere decir con todo eso profesora?" preguntó Hermione mirándola.

"He hablado con todos tus profesores, algunos accedieron más fácilmente y con otros me costó un poco más, pero al final todos accedieron a ayudarte con las tareas atrasadas y exámenes que no rendiste, aunque tienes mucha tarea que completar, sé que podrás hacerlo"

"¿Hizo todo esto por mí?" Hermione estaba conmocionada con el gesto de la profesora McGonagall.

"¿Por qué no lo haría? Sé que debajo de toda esa desmotivación, está Hermione Granger, esa niña que el primer día llegó aquí con su enorme curiosidad, asombrada por todo lo que podía aprender, aún veo a esa joven y talentosa bruja, aunque tú no quieras verlo"

Hermione dejó caer varias lágrimas mientras escuchaba las palabras de la profesora McGonagall., a quien siempre la había visto como una mujer inteligente y fuerte a quien admirar. Sus palabras llegaron al fondo de su corazón, ella veía algo que pensó extinto, pero que aún seguía ahí.

"Profesora creo que usted está depositando mucha confianza en mí, pero si no lo consigo… si tanto esfuerzo no es suficiente"

Hermione pensó que solo un milagro la salvaría de perder el semestre, aún no sabía si esto valdría la pena o si había tiempo siquiera de terminar el resto del año escolar. No eran solo los estudios, era todo lo demás, no sabía cuánto quedaba y eso la asustaba más que cualquier otra cosa.

"Al menos no lo harás sin haberlo intentado antes. Harás tu mejor esfuerzo antes de rendirte ¿está claro?" la profesora McGonagall le dio esa mirada severa que solo ella podía hacer que se sintiera tanto atemorizante como reconfortante.

Hermione asintió con su cabeza, sabía que no había mucho tiempo y que la profesora McGonagall lo hacía con la mejor de las intenciones, aun así, no quería darse por vencida, aún no.

"¿Crees que puedes hacerlo señorita Granger?" preguntó McGonagall con esperanza.

"Haré mi mejor esfuerzo" respondió Hermione con una suave sonrisa.

La profesora McGonagall asintió satisfecha de haber conseguido su propósito, mientras observaba a una pensativa Hermione.

"Me pregunto si todo esto vale la pena…" Hermione pensó con amargura.

"Siempre que exista una posibilidad valdrá la pena"

Hermione levantó la vista hacia la profesora McGonagall, no se había dado cuenta que lo que estaba pensando lo había dicho en voz alta, podía ver a través de sus ojos que aún confiaba en ella, y aunque fuese lo último que hiciera, no la decepcionaría.

"Hermione siempre hay una luz de esperanza, ¿Dime qué haríamos sin ella?"

Hermione miró su regazo sin saber qué decir, pensó en todas las veces que sintió que su vida se acababa sin poder hacer nada por detenerla, en todas esas noches de insomnio, en todos aquellos días que aún con el sol más brillante sobre el cielo, no veía nada más que oscuridad.

"Supongo que perdernos…" dijo Hermione con resignación, dejando caer varias lágrimas más, McGonagall se acercó y se sentó junto a ella, tomando sus manos entre las suyas.

"Haré todo lo que esté en mis manos para que encuentres el camino de regreso, prometo que te ayudaré en todo lo que pueda" le dijo la profesora McGonagall con sinceridad, mientras Hermione la abrazaba.

"Muchas gracias profesora, gracias por creer en mí, trataré de hacer lo mejor que pueda para recuperar mis clases"

"Esa es la actitud. Sé que no será fácil, pero estaré aquí para ayudarte en lo que pueda, cada profesor te dará una lista de tareas que completar, ellos te darán el trabajo, pero tú eres quien tiene que poner de todas tus energías para que esto resulte, ahora Hermione será mejor que te apresures y vayas a cenar, necesitas comer, no es bueno saltarte las comidas"

Hermione asintió con la cabeza y se dispuso a ir. Cuando la voz de la profesora la llamó una vez más, Hermione se volteó al oír su nombre.

"No te rindas Hermione" le dijo la profesora McGonagall con cariño, mientras una sonrisa aparecía en el rostro de Hermione.


Hermione tenía un montón de tarea, con la cual ponerse al día, se acercó al despacho de cada profesor, lo cual no fue nada fácil, ya que tuvo que escuchar muchas conferencias y lo mucho que tenía que trabajar para recuperar las clases perdidas, pero al final del día esperaba que todo esto valiera la pena.

Ahora estaba sentada en la biblioteca, sintiéndose completamente exhausta, aun así, tratando de terminar la tarea de Herbología, cuando Harry entró en la biblioteca y al verla se acercó, aun dudando de lo que haría, se sentó junto a ella.

"Hola Hermione, ¿cómo has estado?" le preguntó Harry, sin apartar la vista de ella, quien parecía no notar su presencia, esto parecía acabar con la poca paciencia que tenía Harry.

"Hermione no podemos seguir así, somos amigos, o lo éramos, ya no sé ni que pensar" Harry le dijo desesperado. Hermione cerró el libro que estaba leyendo abruptamente y lo miró a los ojos.

"Harry tengo mucha tarea, necesito recuperar mis notas y eso es casi imposible si tú estás aquí"

"Jamás volveremos a ser amigos, ¿verdad?" le dijo Harry desanimado.

"Harry, siempre hemos sido amigos, pero necesito este tiempo a solas, y reencontrarme conmigo misma y saber lo que quiero para mi vida, ¿puedes entenderlo?"

"Claro que sí, solo espero que no tardes mucho" le dijo Harry decepcionado, antes de ponerse de pie e irse.

Hermione no quería nada más que ir tras él y decirle la verdad, pero no pudo, no podía involucrar a nadie más. Prefería alejar a sus amigos antes que arrastrarlos con ella en su dolor.

Antes de terminar el día a Hermione solo le quedaba una cosa por hacer, así que se armó de valor y bajó hasta las mazmorras, Severus Snape era el único profesor con el cual le faltaba hablar, y el más temido a la vez, ya que sabía que era precisamente él quien no había estado del todo de acuerdo en darle una oportunidad, no después de todo lo que había pasado.

Al tocar la puerta de su despacho, no tardó en abrir. "Profesor Snape" saludó tímidamente Hermione.

"Señorita Granger sé por el motivo que viniste, así que dejemos las formalidades, adelante"

El profesor Snape sonaba tan malhumorado como siempre, Hermione dio un suspiro resignado antes de entrar en el despacho del profesor, odiando cada minuto de esto.

"Toma asiento" le dijo Snape indicándole el asiento que estaba frente a su escritorio.

Hermione se sentó en silencio, mientras que Snape se quedó de pie, apoyado en el escritorio.

"Señorita Granger, no sé cuáles sean tus intenciones, y por qué de pronto quieres recuperar meses perdidos por tu falta de interés, debes agradecerle a la profesora McGonagall por interferir por ti, porque de otra manera no estaríamos teniendo esta conversación"

"Más tarde le agradeceré, téngalo por seguro" Hermione no pudo evitar el sarcasmo en su voz.

"Para ser una alumna a punto de reprobar el año a mitad del ciclo escolar, no es muy inteligente de su parte mostrar esa actitud con quien trata de ayudarla", le dijo con desdén el profesor Snape.

Hermione se puso de pie y se dirigió a la salida, ya no podía soportar al profesor ante ella, que todos sus años anteriores la había tratado como si fuese lo peor, su límite estaba llegando a su fin.

"¡Detente ahí Granger!" le dijo Snape sonando tan severo como siempre.

Hermione se detuvo en seco y se volteó a verlo con los brazos cruzados, podía sentir toda la ira que crecía a través de ella y recorría sus venas.

"Si su intención era humillarme…" Hermione le dijo con enojo, pero Snape no la dejó continuar.

"No pretendo humillarte, o si no, no habría aceptado esto en primer lugar, pero si quiero algo a cambio" le dijo sin rodeos el profesor.

"Muy Slytherin de su parte, y que podría ser lo que necesite de una Gryffindor como yo" preguntó Hermione tratando de mantener bajo control su temperamento.

"Necesito que te alejes del señor Malfoy"

"¿Desde cuándo un maestro interfiere en la vida personal de un alumno?"

"Esto no es un juego señorita Granger, sabe muy bien de lo que hablo, esto no terminará bien"

Hermione le iba a responder, pero sintió una fuerte punzada en su cabeza, la cual le hizo perder el equilibrio. El profesor Snape al ver que Hermione se desvanecía se apresuró a tomarla del brazo para que no cayera, y la ayudó a sentarse en la silla en la que estaba antes.

"¿Estás bien?" le preguntó Snape con preocupación, mientras le pasaba un vaso con agua que había hecho aparecer con magia.

Hermione no era capaz de hablar, así que asintió con la cabeza, aunque en el acto pareció dolerle más la cabeza, así que se la sujetó con ambas manos, tratando de no perder el control, por qué justo ahora tenía que pasarle esto...

Snape desapareció por la puerta trasera, llegando segundos después con un frasco que contenía una poción grisácea.

"Bébelo" le dijo entregándole el frasco, Hermione no dudó ni un segundo en aceptarlo, ya que sentía que su cabeza explotaría, bebiéndose todo su contenido.

"¿Te sientes mejor?" preguntó Snape mucho más suave de lo que había pretendido.

"Si" respondió Hermione agradecida de la poción.

¿Qué fue todo eso? Llamare a Pomfrey para que te examine"

"No es necesario, le agradezco profesor por la poción, pero esto no cambia en nada las cosas, no puedo aceptar lo que me pide, no puedo hacerle esto a Draco, ni a mí misma" Hermione se puso de pie con sumo cuidado y se dirigió a la salida, al abrir la puerta casi choca con Draco, quien parecía a punto de tocar la puerta, cuando esta se abrió, ambos se quedaron viendo por unos instantes.

"¿Hermione que haces aquí?" le preguntó Draco, sin ver que tras ellos estaba Snape viéndolos. Draco vio la cara pálida de Hermione y supo que algo no andaba bien. "¿Te sientes bien?"

"Si no te preocupes, debo irme, hasta luego profesor Snape" le dijo Hermione volteándose una última vez hacia su profesor antes de salir.

Draco la vio perderse por el corredor, luego dirigió su mirada hacia el profesor Snape.

"¿Qué fue lo que le dijiste para que actué tan raro?" le dijo Draco molesto.

"Draco será mejor que pierdas la actitud, lo que diga o deje de hacer no es asunto tuyo. ¡Aquí el profesor soy yo! ¿Qué haces aquí de todos modos?"

"Solo vine a preguntarte algo que no entendí en tu clase" le dijo Draco distraídamente,

Draco se sentó junto al escritorio de Snape, mientras este trataba de explicarle la materia, pero la mente de Draco estaba lejos de ahí, no dejaba de pensar en la mirada angustiada de Hermione.

"Draco prestarás atención, o lo dejamos para cuando estés dispuesto a escuchar lo que digo" Draco seguía sin escuchar, sabía que algo había pasado. "¡Draco te estoy hablando!" Snape pareció perder la poca paciencia que le quedaba.

"Necesito saber si está bien" dijo Draco levantándose y dirigiéndose a la puerta de entrada.

¿Quién?" preguntó Snape sin saber de qué hablaba Draco.

"Hermione, la conozco, sé que algo le sucede" respondió Draco con preocupación.

"¿Draco cuántas veces vamos a tener que hablar de lo mismo? ¡Aléjate de ella!"

"Padrino sabes bien cuál es mi respuesta"

"Esto no está bien Draco y lo sabes, si tu padre se entera de esto"

"No lo hará, a menos que tú se lo digas"

"No me hables así Draco, sabes que siempre te he protegido de tu padre, e incluso de ti mismo, y tus decisiones estúpidas" Snape alzó la voz, pero Draco no se quedó atrás.

"Esta no es ninguna decisión estúpida, yo amo a Hermione" le respondió a Snape con determinación.

"No sabes lo que es el amor, solo crees saberlo, pero aún eres muy joven"

"Y tú, ¿qué sabes de esto?, ni siquiera te has casado a tu edad" le dijo Draco con sarcasmo y enojo a la vez.

"Detente ahí jovencito y no digas ninguna palabra más que pueda meterte en problemas. Draco por tu bien y el de esa muchacha tienes que alejarte de ella, o dime ¿qué harás cuando tomes la marca?"

"Quizás ya no quiera tomarla, quizás ya no quiera seguir los pasos de mi padre y ser un mortífago"

"¿Cuántas veces traté de persuadirte de que no tomarás la marca, que eres muy joven para eso, y ahora resulta que llega esa chica y cambias de parecer?"

"¿Te has enamorado alguna vez? Porque me entenderías si lo hicieras" preguntó Draco esperanzado.

"No es un tema que tocare contigo Draco, debes entender tu lugar, sabes muy bien lo que sucederá cuando tu padre se entere de esto, y no terminará bien para ninguno de los dos, no quiero que sufras"

"No lo haré, solo quiero que mi padrino me dé su apoyo" Draco dijo con resignación.

"Draco siempre te he apoyado, pero en esto no puedo, hay mucho en juego, será mejor que la mantengas alejada de todo esto"

Draco no quería seguir escuchando a su padrino, así que dio la vuelta para marcharse, pero antes de llegar a la salida, la voz de Snape lo detuvo, pero no se volteó a verlo.

"Draco sé que te es difícil escuchar en este momento, pero esa chica está a punto de fallar en mi clase y no solo la mía, no presta atención y nada parece importarle, y sé que mucho de eso es debido a ti, tu promedio igual está bajando y lo sabes, esto no puede continuar"

"¡Tú no sabes nada!" le replicó Draco volteándose hacia él.

"Ah, no, entonces ilumíname"

"Eso es entre ella y yo, será mejor que me vaya a descansar"

Sin otra palabra, Draco se fue del despacho de Snape, dejando al profesor de Pociones con muchas interrogantes que le era difícil descifrar.