Hermione no dejaba de pensar en todo lo sucedido en el despacho de Snape esta tarde, estaba casi segura que el profesor de Pociones había descubierto su secreto. Aquella mirada que le había dado antes de salir de su despacho había quedado grabada en su mente, también había sentido la mirada disimulada que le dirigía hoy en el Gran Comedor a la hora de la cena, como queriendo descifrar el misterio que la rodeaba. De todas las personas que pudieran descubrir su verdad, ¿por qué tuvo que ser precisamente él? Cuando lo único que quería era alejarla de Draco, su único apoyo.
Desde que le había confiado su secreto a Draco, todo parecía ir mejorando, podía ver algo de luz en su triste realidad. Si bien tenían clases juntos en Pociones por obvias razones, cada uno seguía su camino, pero seguían encontrándose por las noches en la solitaria torre de Astronomía. Él le daba las fuerzas de seguir adelante cuando todo parecía hundirse, y esta noche no fue diferente, ambos habían subido a la torre después de la medianoche.
"Hermione estás muy callada esta noche, ¿sucedió algo con Snape esta tarde?" preguntó Draco cuando sentía que ya no podía soportar el silencio.
"No sucedió nada" dijo Hermione mirando a través de la ventana a la nada, no quería mentirle a Draco, pero tampoco podía decirle lo que sucedió, no quería preocuparlo.
"Hermione si no te conociera quizás podría creerte, pero ya puedo ver a través de ti, y sé que algo pasó hoy en el despacho de Snape, ¿acaso te trato mal?"
"Ya te lo dije Draco, solo le fui a pedir la tarea y se comportó como lo hace habitualmente"
"Eso quiere decir que fue horrible contigo" le dijo Draco enojado.
Hermione esta vez se volteó a mirar a Draco. "Puedo manejarlo Draco, supongo que tanta tarea me tiene agotada"
"Sabes que te puedo ayudar en lo que quieras, jamás pensé que la señorita sabelotodo Hermione Granger necesitara ayuda de una serpiente mucho más inteligente que ella" dijo sarcásticamente Draco con una sonrisa descarada.
Hermione le dedicó una tierna sonrisa, pero luego desvió la mirada de Draco, quien notó como la tristeza se apoderaba de ella.
"Hermione, ¿sabes que puedes decirme cualquier cosa?"
"Es solo que siento que jamás me pondré al día con todo, la profesora McGonagall sigue creyendo en mí y no quiero decepcionarla, pero no sé si pueda…"
"Por supuesto que lo harás, yo también confío en ti" Hermione le dio una sonrisa triste.
"Pasa algo más, ¿cierto?" preguntó Draco con preocupación.
"Draco acaso todo esto tiene sentido, digo... no sé cuánto tiempo me queda, y si no es suficiente…"
Draco podía ver perfectamente la preocupación de Hermione, incluso él mismo pudo sentir su angustia.
"Lo será, vas a terminar quinto año y sexto, luego en séptimo nos graduaremos, luego lo que te propongas en la vida lo lograrás, y yo estaré ahí para verlo" Draco trató de sonar animado, aunque no se sentía de esta manera.
Hermione quería decirle a Draco que no se hiciera ilusiones con un futuro que no existía, pero al ver el optimismo de Draco, no pudo, no podía negarle esa esperanza, prefirió quedarse callada, el silencio reino por varios minutos mientras contemplaban como caía la nieve en los terrenos del castillo.
"¿Sabes qué Hermione? ¡Se me acaba de ocurrir una idea!" le dijo Draco a Hermione dándole una mirada traviesa, una que Hermione había aprendido a conocer muy bien.
"¿Qué cosa?" dijo Hermione sonriendo ante el entusiasmo de Draco.
Sin decir más, Draco tomó la mano de Hermione y la condujo hasta las escaleras, ambos bajaron corriendo, una vez en el corredor Draco la condujo por un largo pasillo hacia el vestíbulo principal aun sosteniendo la mano de Hermione, quien lo miraba intrigada.
"¿Me dirás de qué se trata esto Draco Malfoy?"
Draco se volteó hasta quedar de frente a Hermione. "Shhh no queremos ser atrapados, y por favor no me llames Malfoy, lo odio" le dijo Draco haciendo una mueca.
"Ok señor misterioso, ¿pero qué locura se te ocurrió ahora?"
"Ya lo sabrás"
Nuevamente Draco tomó la mano de Hermione y la llevó hasta un retrato al final del pasillo, sacó su varita y apuntó hacia el retrato, luego dijo: "Otwarty Sezam".
Hermione observaba con completa fascinación cuando el retrato se abrió y dejó ver un pasadizo secreto. "Vamos Hermione, date prisa" le dijo Draco guiándola por el retrato.
"Tú sí que estás lleno de sorpresas, ¿dime hasta dónde conduce este túnel?"
"Ya lo verás" le dijo Draco con una gran sonrisa.
No tardaron en llegar hasta el final del pasillo, salieron a lo que parecía un pequeño bosque que estaba junto al castillo a la orilla del lago.
"¡Realmente tienes la escuela a tus pies!"
"Es solo una de mis tantas habilidades" Draco dijo orgulloso de sí mismo, ante la mirada incrédula de Hermione.
"Ahora entiendo cómo te escapas del castillo sin ser visto, y yo que lo hago por la puerta principal arriesgándome a ser atrapada, ¿me pregunto cuántos secretos más guardas?"
"Ya los descubrirás. ¡Ahora ven, hay que divertirse!"
Draco se acercó al lago congelado y empezó a caminar, invitando a Hermione a hacer lo mismo, quien no dudó en seguirlo. Estuvieron patinando con sus botas de invierno sobre el resbaladizo hielo, Hermione casi tropezó en el intento, pero Draco estaba ahí para sostenerla.
"¿No sería mejor hacer esto con patines?" preguntó Hermione tratando de mantener el equilibrio.
"¿Qué tendría de divertido eso? Además, te ves graciosa tratando de mantenerte en pie"
Hermione le iba a responder, pero se le ocurrió una idea mejor, y se abalanzó sobre Draco tratando de tirarlo al suelo, no teniendo mucho éxito, ya que Draco fue más rápido y la esquivó, Hermione cayó al suelo en sus rodillas, Draco al verla en el suelo se acercó a ayudarla ofreciéndole su mano. Acto seguido Hermione, lo atrajo hacia ella, Draco perdió el equilibrio y cayó sobre Hermione, ambos estaban de frente, sus narices casi tocándose, Draco miró los ojos frente a él, le parecieron los más bonitos que había visto jamás, Draco no se pudo resistir y le robó un beso, Hermione cerró sus ojos y se dejó llevar por el momento, podía sentir su propio corazón latir a toda prisa, la nieve suave caía sobre ellos, pero eso no importó, era el momento perfecto.
Draco se apartó lentamente de ella y se sentó en el frío hielo, mirándola. "Eres hermosa" le dijo casi sin pensar.
Hermione se sentó junto a él y se encontró con su mirada, aquellos ojos grises que había aprendido a conocer. "Creo que te quiero" Hermione dijo sin apartar la mirada de él, Draco parecía sorprendido ante esta declaración, pero no dudó ni un segundo en responder.
"Yo también lo creo"
Hermione sonrió, y esta vez fue ella quien se acercó a Draco y lo besó. El mundo pareció detenerse ante ellos, llevándose las últimas semanas, llevándose todo lo malo, nada de eso parecía importante ahora.
Estuvieron varios minutos más hasta que comenzó a nevar de manera más intensa.
"Creo que es hora de volver, se está haciendo más frío" dijo Hermione poniéndose de pie, Draco tomó la mano ofrecida de Hermione y la siguió hasta el castillo con una enorme sonrisa.
Algo había cambiado esta noche, dos caminos distintos, dos mundos completamente diferentes, ahora parecían uno solo, sus vidas se conectaron sin poder evitarlo.
Hermione de hace tiempo no se sentía tan viva, Draco era capaz de transformar un mal día en uno mejor, una simple sonrisa parecía devolverla a la vida. Sus fuerzas mejoraban cuando estaba cerca de él, olvidando todo lo demás, podía ver un rayo de sol al final del día que la impulsaba a seguir adelante.
En cambio, Draco nunca pensó experimentar esta clase de sentimientos que era mucho más fuerte que todo lo demás, sentía que era capaz de enfrentar a todos si era necesario para luchar por sus ideales que comenzaban a cambiar. Mientras más conocía a Hermione más se debilitaban las creencias que le habían inculcado desde niño, el mundo no parecía tan oscuro después de todo.
Había pasado casi una semana desde aquella noche en que Hermione y Draco habían compartido sus sentimientos, desde entonces se habían visto muy poco, ya que estaban en los exámenes finales antes de las vacaciones de Navidad, con suerte compartían clases de Pociones, aun así, el corazón de uno latía por el otro con una intensidad difícil de explicar, cada vez que se veían o se cruzaban por los pasillos, sintiendo una conexión inexplicable.
Desde aquella noche el ánimo de Hermione pareció mejorar mucho, pero no todo era bueno, sus síntomas cada vez se hacían más presentes, esto la hacía perder el poco control que tenía sobre su vida. Trataba de mantener el equilibrio, pero cada vez se hacía más difícil.
Hermione trató de hacer su mejor esfuerzo por no pensar en eso y concentrarse en sus estudios, pero parecía cada vez una tarea mucho más difícil de realizar. Su cuerpo comenzaba a debilitarse y sus fuerzas decaían, no había tiempo para esto, no cuando tenía a alguien por quien luchar.
La nieve se había acumulado sobre los terrenos de Hogwarts, dándole una apariencia de tranquilidad. Ahora Hermione contemplaba los blancos terrenos del castillo desde la ventana de la torre de Gryffindor, todos estaban durmiendo, todos menos ella. Estaba sentada junto a la ventana viendo las pocas estrellas que se asomaban a través del espeso cielo de la noche, tenía tantas cosas en las que pensar, tanto que decidir, pero lo único que venía a su mente era aquel momento en el lago junto a Draco, aquel beso que parecía bloquear todo lo demás, tocando sus labios sonrió con ternura, ella había visto algo en él que todos parecían pasar por alto, había visto a la persona más dulce que jamás había conocido, le regalaba una sonrisa cuando la vida solo le daba lágrimas.
Hermione sintió ruidos provenientes de las escaleras, su mirada se dirigió hasta donde provenían los pasos, vio a Harry quien pasaba a toda prisa y salía de la sala común sin siquiera notar su presencia, Hermione esperó un par de minutos antes de salir de la sala común y seguirlo, solo quería comprobar que estuviera bien y regresaría. Miró por el pasillo en busca de Harry sin rastros de él, eso solo podía significar una cosa y era que se había puesto la capa de invisibilidad.
Hermione bajó a toda prisa las escaleras y se fue hasta el largo pasillo donde se encontraba la pintura que le había enseñado Draco hace unas noches atrás. Una vez que dijo el hechizo correspondiente, el retrato se abrió y Hermione pasó y caminó el largo pasillo hasta llegar a la salida.
Hermione caminó con dificultad por la nieve, mirando por todos lados en busca de Harry sin encontrarlo. Si lo conocía bien, sabía que este había salido del castillo, el problema era ¿dónde estaba?
Siguió caminando por la orilla del lago, imágenes de la otra noche venían a ella como un dulce recuerdo, su corazón latía con fuerza como nunca antes lo había hecho al recordar aquel momento. De pronto comenzó a sentirse mareada, su vista se nubló y tropezó cayendo al suelo, la nieve hizo su aterrizaje mucho más suave, pero eso no lo hizo mejor. Todo daba vueltas, sentía que perdía la noción de todo, su respiración agitada y sus manos temblorosas no la dejaban ponerse de pie.
Hermione cerró los ojos y se concentró en su respiración, permitiendo que su magia trabajara en ella. Podía sentir que fluía a través de su cuerpo y restauraba sus fuerzas, de a poco comenzó a sentirse mejor, su vista volvió a ser clara, era como si nada hubiese sucedido, sus sentidos volvían, pero en el fondo Hermione sabía que era cuestión de tiempo antes de que su magia se extinguiera por hacerla trabajar manteniéndola estable sin darle un descanso apropiado.
Hermione se sentó en la nieve aun temblando, pero esta vez se debía a que sus miedos más temidos cada vez se hacían más presentes. Las lágrimas comenzaron a caer descontroladamente, un miedo abrumador se apoderó de ella, sabía que este era solo el principio de todo lo que venía, era la punta del iceberg, su magia se agotaría y pasaría lo inevitable. No podía confiarle a Draco sus miedos y preocuparlo, no cuando lo había visto más feliz que nunca, ella no era quién para arruinarle su tranquilidad, una que tanto le habían arrebatado, una que merecía tener más que nadie.
Hermione levantó la vista y contempló el castillo que se imponía tan majestuoso ante los ojos de quien lo viera, aún podía recordar la primera vez que entró en él, era más increíble de lo que se imaginaba, aquí fue donde por primera vez hizo amigos, donde descubrió la magia que había en ella y pudo aprender a controlarla, había tanto por descubrir… ni siquiera sabía cuanto quedaba, eso la angustiaba de gran manera. Ahora suaves lágrimas caían por su rostro, imaginando todo lo que se perdería, en el fondo de su corazón sabía que su tiempo se agotaba, que no era mucho lo que le quedaba y aun tenía tanto que entregar y un mundo por descubrir... puso su rostro entre sus rodillas y lloró amargamente, desahogando todo su dolor.
En medio de la oscuridad de la noche, Hermione pudo sentir que se hacía más claro, por lo que levantó la vista hacia el lago, donde provenía una luz y vio como aquella luz se materializaba y tomaba la forma de un ciervo plateado, uno que conocía muy bien, era el Patronus de Harry. El ciervo se acercó hasta ella casi tocando su nariz, de cierta manera pareció absorber toda su tristeza y reemplazarla por tranquilidad, sintió una calidez difícil de explicar, una que anhelaba hace ya tanto tiempo.
Hermione se puso de pie, mientras el ciervo le indicaba con la cabeza que lo siguiera y se alejaba en medio del lago, Hermione casi tuvo que correr para mantenerse al día, una tarea difícil con tanta nieve, bordeó el lago y llegó hasta el Bosque Prohibido. Ahí se encontraba Harry practicando con su varita, Hermione se detuvo abruptamente al verlo, escondiéndose tras un árbol, lo observó mientras Harry interactuaba con su Patronus con una sonrisa. Hermione al ver que Harry se encontraba fuera de peligro y sin querer interferir en su práctica retrocedió para marcharse, en el acto hizo más ruido del que pretendía, al hundir su pie en la nieve blanda haciendo que se escuchara más fuerte al estar todo en silencio. Harry al sentir ruido tras unos árboles con varita en mano se acercó hasta donde estaba Hermione apuntándola con su varita, al verla se quedó perplejo.
"¿Hermione?" cuestionó Harry, aún sorprendido de verla.
"¿Harry qué haces a esta hora en medio del bosque?" preguntó Hermione algo nerviosa de verlo, ya que desde ese encuentro en la biblioteca no hablaban.
"Veo que encontraste mi Patronus"
Hermione solo asintió, aun observando con fascinación el Patronus de Harry, lo había visto un par de veces, pero nunca se cansaba de hacerlo.
"¿Quieres que te enseñe cómo crear tu Patronus?" preguntó Harry mientras observaba como Hermione miraba con curiosidad su Patronus mientras se le formaba una sonrisa, una que desde hace tiempo no veía en ella.
Hermione levantó su mirada hacia Harry, dudando de sus capacidades por su reciente recaída, no sabía si era capaz de aprender un hechizo nuevo cuando se sentía tan débil física y emocionalmente.
Harry observaba como Hermione parecía dudar de sí misma, su rostro pálido reflejaba tantas dudas, Harry quería tanto saber que pasaba por su mente, pero se conformó con darle una sonrisa tranquilizadora cuando sus miradas se cruzaron.
"Yo confío en ti Hermione" le dijo Harry con amabilidad.
Hermione pareció sorprendida por un instante, pero de todos modos asintió con la cabeza. La confianza que depositaba Harry en ella parecía ser el incentivo que necesitaba, Harry parecía complacido por esto.
"Lo primero es lo primero, necesitas tu varita" dijo Harry con entusiasmo.
"No la traigo conmigo" contestó Hermione decepcionada por no haberla traído con ella.
"Tengo una idea. ¿Dobby?" dijo Harry llamando al Elfo que ahora era libre, pero seguía ayudándolo dentro del castillo.
"¿Qué puede hacer Dobby por el señor Harry Potter?" preguntó el elfo alegremente.
"Dobby ya te he dicho miles de veces que es solo Harry" le dijo Harry amablemente. "Necesito que me hagas un favor, ¿puedes traer la varita de Hermione?"
"Dobby puede hacerlo" Dobby desapareció con un chasquido.
Hermione iba a decir que ni siquiera le había dicho donde había dejado su varita, cuando Dobby hizo su aparición nuevamente, trayendo con él la varita de Hermione y entregándosela.
"Muchas gracias Dobby" dijo Hermione de manera amable, antes que el Elfo desapareciera nuevamente.
"Problema solucionado" dijo Harry acercándose a Hermione. "Ahora Hermione tienes que buscar un recuerdo feliz, el más feliz de todos"
Hermione nuevamente dudó ante esto, había sido un año desastroso en todos los sentidos posibles, ni siquiera podía recordar algo que la hiciera realmente feliz, era mucho más complicado pensar en el recuerdo más feliz de todos, cuando todo lo que podía recordar era los difíciles que habían sido estos últimos meses, era como si su mente hubiese bloqueado todo lo bueno. Harry pudo ver su lucha, comprendiendo bien sus miedos, él mismo había dudado de sus habilidades cuando en todo su pasado no había un solo momento de felicidad, no fue hasta que llegó a Hogwarts que empezó a crear momentos felices.
"Debe haber algo Hermione, a mí el recuerdo de mis padres me ayudó, aunque ni siquiera sabía si era real, pero era muy intenso"
Hermione pensando en lo que acababa de decir Harry, pensó en algo que pudiera funcionar. "Podría intentarlo" dijo Hermione determinada a hacerlo.
Cerró sus ojos tratando de pensar en un recuerdo feliz, recordó a sus padres, su infancia, su antigua casa, no eso no, ya no era un recuerdo feliz. Veamos que puede ser… la última semana apareció ante ella como un fuerte recordatorio que la impulsaba a seguir luchando cuando todo lo demás se hundía, era la luz que iluminaba su vida en sus días más oscuros.
"¿Hermione ya lo tienes?" Harry preguntó mientras Hermione abría los ojos y le daba una mirada determinada.
"Bien, ahora debes mover tu varita de esta forma" le dijo Harry, enseñándole el movimiento de varita mientras Hermione lo miraba atentamente. "Ahora tienes que decir Expecto Patronum"
Hermione siguió las indicaciones de Harry al pie de la letra, hizo el movimiento de varita mientras gritaba "Expecto Patronum" recordando aquel momento que parecía ser lo suficientemente fuerte como para hacer cualquier clase de hechizo, era el más feliz que había tenido en mucho tiempo, y era lo bastante intenso como para al menos intentarlo.
Hermione no se había equivocado porque al instante en que conjuró el hechizo con su varita, salió una luz plateada que de a poco parecía tomar forma, solo duró unos segundos, pero se podía ver perfectamente la forma de una Nutria, Hermione sonrió satisfecha antes de caerse en el suelo cuando sus fuerzas la abandonaron.
Harry se apresuró hacia ella, sacando una barra de chocolate de su bolsillo y se la entregó.
"Bastante impresionante Hermione" le dijo Harry con una enorme sonrisa, en cambio Hermione parecía que se desmayaría en cualquier momento.
"¿Tú crees? Siento como si una Bludger me hubiese golpeado, además solo duró unos pocos segundos" Hermione le dijo mientras aceptaba el chocolate que le ofrecía Harry.
"Fue perfecto para ser el primer intento, veo que aún sigues siendo la persona más inteligente que conozco, lo del cansancio es normal, yo no recuerdo cuantas veces me desvanecí antes de conseguirlo"
Hermione podía escuchar en Harry lo orgulloso que estaba de su logro, como en los viejos tiempos, compartiendo como si nada más importara, esto le trajo recuerdos muy lindos de todos esos momentos que habían pasado juntos, Hermione no se contuvo y lo abrazó.
En un principio Harry parecía sorprendido por la acción de Hermione, pero lo superó y la abrazó de vuelta, extrañaba tanto a su amiga, extrañaba pasar tiempo con ella.
"Te he extrañado tanto" le dijo Harry en su oído.
"No sabes cuánto" le respondió Hermione con un suspiro aliviado. "Prométeme que cuidaras de Ron"
Al escuchar esto Harry se apartó de Hermione y la miró con preocupación.
"¿De qué estás hablando Hermione?"
"De nada, solo cuida de que no se meta en problemas, me refiero en Navidad, ya no falta nada, ya sé que pasarán las vacaciones juntos, a eso me refería" dijo Hermione, esperando que Harry le creyera, últimamente hablaba sin pensar, tendría que ser más cuidadosa en el futuro.
"Hermione…"
"Por favor Harry, ya sabes con todo esto que está pasando, con el Señor Oscuro que regresó, y el ataque de los mortífagos hay que cuidarse"
"¿Y qué hay de ti Hermione?" le dijo Harry dándole una mirada triste. "¿Quién te cuida a ti?"
"No tienes que preocuparte por mi" respondió Hermione con firmeza.
"¿Por qué me cuesta tanto creerte?" Harry le reprochó.
"Harry estoy bien, todo a su tiempo"
"Hermione…"
"Lo prometo" le dijo Hermione, antes de levantarse, darse la vuelta y marcharse.
Harry la vio perderse entre los árboles, podía intuir que algo malo sucedía con ella, estaba seguro de que Hermione le ocultaba información importante, pero ya no sabía que más hacer para acercarse a Hermione, esto era lo más cerca que habían estado en meses y estaba agradecido por este momento juntos, realmente la extrañaba, extrañaba mucho a su mejor amiga.
