Los días pasaban y Hermione había encontrado un nuevo pasatiempo, en el que podía canalizar sus energías de manera positiva, algo que la motivaba a seguir adelante, eso era su ´Patronus´, siempre que podía buscaba la manera de perfeccionar el hechizo. Cada noche esperaba a que todas sus compañeras de cuarto se durmieran para salir de la torre Gryffindor a hurtadillas para no ser detectada, esto se había convertido en una rutina, un escape a su realidad, subió hasta lo alto de la torre de Astronomía, la cual se encontraba vacía. Draco ya no subía allí desde que estaban en los exámenes finales, así que ahora dedicaba sus momentos a solas para practicar su Patronus.

Desde que Harry le había enseñado a Hermione a conjurar el Patronus se había transformado en su pequeña obsesión, necesitaba poder hacer el hechizo a la perfección, de hace tiempo no se sentía con estas nuevas energías de aprender algo nuevo, por lo que puso todo su corazón para que funcionara.

Aprovechando la soledad de la noche con varita en mano Hermione gritó "Expecto Patronum", habían sido muchos los intentos hasta conseguirlo, pero su perseverancia no flaqueó, esta vez se podía ver claramente la forma del Patronus de Hermione, la luz brillante y plateada se intensificó y tomó la forma de una Nutria, se veía tan claramente, Hermione sonrió sintiéndose orgullosa de su hazaña, después de largas horas de entrenamiento por fin pudo conjurarlo sin desvanecerse en el intento.

Hermione estaba tan sumergida en sus logros que no había notado la presencia de alguien más que se encontraba en la torre, quien miraba con profunda admiración el hechizo de Hermione y como esta sonreía genuinamente.

Unos aplausos alertaron a Hermione que no se encontraba sola, quien se volteó para mirar a Draco quien le sonreía y aplaudía emocionado mientras miraba con mucha curiosidad el Patronus que caminaba libremente por la torre.

"¿Draco qué haces aquí?" preguntó Hermione sorprendida al verlo.

"Te preguntaría lo mismo, pero ya se la respuesta. ¡Wow! Jamás había visto uno en persona, es realmente impresionante" Draco estaba fascinado con lo que veían sus ojos.

"¿Quieres intentarlo?" preguntó Hermione, recordó cuando Harry había preguntado lo mismo y ahora podía ver en Draco su reacción de desconcierto.

"No creo que eso sea posible…" se apresuró a contestar Draco, Hermione notó como su voz se apagaba de a poco.

"¿Por qué no?" preguntó Hermione confundida.

"Los mortífagos no son capaces de crear un Patronus" respondió Draco desanimado.

"Tú no eres uno de ellos"

"Pero pronto lo seré…"

"Eso está por verse, Draco no dejaré que te conviertas en un mortífago mientras tenga vida"

"Eso no depende de ti"

"Por lo visto ni de ti, además aún no tienes la marca, eso no te hace un mortífago, ¿así que puedes al menos intentarlo?" preguntó Hermione con esperanza, Draco pareció dudar. "¿Al menos puedes hacerlo por mí? ¡Por favor!" Hermione prácticamente suplicó, ante esto Draco negó con la cabeza divertido por la situación, sabía que no podía negarle nada a Hermione, y esta sabía como utilizar ese As bajo la manga.

"Sabes que no puedo negarme cuando me das esa mirada"

"Me parece perfecto" respondió Hermione con una sonrisa de suficiencia.

"Eres terrible, deberías estar en Slytherin" murmuró Draco más para sí mismo, pero Hermione alcanzó a escucharlo y solo sonrió en respuesta.

"Bien saca tu varita"

Draco sacó su varita de la túnica siguiendo las indicaciones de Hermione, quien le explicaba todo lo aprendido por Harry y le enseñaba los movimientos de varita y en lo que tenía que pensar antes de conjurar el hechizo.

Estuvieron por largo rato tratando de que Draco pensara en algo feliz, luego estuvieron un buen rato tratando de que este canalizara ese recuerdo en su Patronus, sin mucho éxito, por alguna razón Draco parecía más desconcentrado que nunca, sin poder realizar el hechizo, con suerte salieron un par de chispas plateadas antes de esfumarse por completo, se extinguieron como las esperanzas de Draco, quien comenzaba a frustrarse con esta situación.

"No te darás por vencida, ¿cierto?" preguntó Draco derrotado por tanto esfuerzo sin sentido.

"No, yo sé que podrás hacer tu Patronus, ¿me pregunto si será una serpiente?" preguntó Hermione sin prestar atención al estado agotado de Draco.

"¿Solo por qué soy un Slytherin?" preguntó Draco arqueando una ceja hacia Hermione.

"No, es por tu astucia, misterio, solitario, pero por sobre todo tu inteligencia, es el animal perfecto para representarte"

"¿De verdad crees todo eso de mí?"

"Es todo lo que me gusta de ti y no lo cambiaría por nada" le dijo Hermione sinceramente.

Draco sonrió ante esto, tenía frente a él, una chica que era capaz de ver a través de sus muchos defectos, sus virtudes y aun así sentir admiración por ello.

"Sabes, creo que es hora de descansar, me siento agotada" dijo Hermione sentándose en el suelo.

Draco no tardó en seguirla, poniendo su mano en la frente de Hermione.

"¿Te sientes bien?" preguntó con cautela.

"Draco estoy bien, créeme que todo ha estado bien"

"¿Me dirás si comienzas a sentirte mal?"

"Lo prometo" dijo Hermione acariciando su rostro, aunque sabía que era una mentira, no quería hacerlo, pero tampoco quería acabar con la poca tranquilidad que tenía Draco en su vida.

Últimamente se había sentido más agotada que nunca, sus mareos y náuseas parecían intensificarse con el correr de los días, pero no era algo para compartir con Draco, él merecía más que nadie tener algo de armonía en su vida, y ella no era nadie para arrebatársela, aunque le dolía mucho ocultárselo a Draco.

Ambos se recostaron en el frío piso de la torre de Astronomía, mientras observaban el cielo estrellado ante ellos, el cielo despejado hacia ver las múltiples constelaciones que se imponían ante ellos. Hermione al ver la estrella más brillante del cielo nocturno, la apuntó con su mano, para que Draco la siguiera con su vista.

"Ves aquella estrella brillante Draco, cuando ya no este quiero que al verla me recuerdes, no quiero que me olvides"

Draco ladeó la cabeza para mirar a Hermione, un nudo formándose en su garganta.

"No digas eso Hermione, no me gusta cuando hablas así"

"Prométeme que no te olvidarás de mi"

"Como si eso fuera posible… quiero que me prometas Hermione que mientras exista una posibilidad no te darás por vencida" le dijo Draco sentándose y dándole una mirada triste a Hermione.

"Mientras exista una posibilidad prometo no darme por vencida" le dijo Hermione dándole una sonrisa a Draco.

"Lucharemos juntos en esto, encontraremos una manera, lo prometo"

Hermione se sentó junto a Draco y le dio un cálido abrazo, tener su apoyo y comprensión era lo único que importaba, que más podría pedir.


Hermione había estado tratando de concentrarse en su clase de Pociones, pero eran tantos los ingredientes que tenía que mezclar que perdió el hilo total de la clase, cuando ya se daba por vencida y se resignaba a reprobar, apoyó su cabeza en la mesa, ya nada tenía sentido, su poción estaba arruinada, en eso levantó su vista cuando alguien más había llegado hasta su puesto de trabajo y la ayudaba con algunos ingredientes. Hermione se encontró con la mirada de Draco, quien la ayudaba en silencio, nadie parecía notar este intercambio sin palabras, Hermione se incorporó y aceptó la ayuda de Draco sin decir nada, mientras lo veía trabajar en su poción, tratando de arreglar el desastre que había causado. El maestro de Pociones al ver esto se acercó hasta ellos con su mirada de molestia habitual.

"¿Señor Malfoy se puede saber que está haciendo?" preguntó Snape con evidente enojo.

"Ayudando a Hermione, ya terminé mi poción y ahora solo estoy ayudando a Hermione con la suya"

"Este es un trabajo individual señor Malfoy, si la señorita Granger no prestó atención a las órdenes debe lidiar con las consecuencias de su falta de criterio"

"No veo por qué es malo ayudar cuando alguien lo necesita, ¿no es eso lo que nos tratan de inculcar en este colegio?" dijo Draco a la defensiva, llamando la atención de la clase.

"Así es señor Malfoy, pero no en medio de un examen, será mejor que vuelva a su lugar mientras el resto de la clase termina su trabajo, y usted señorita Granger espero que ponga más atención la próxima vez" dijo Snape molesto.

Draco volvió a su lugar resignado dándole una mirada de disculpa a Hermione, quien solo asintió para que hiciera lo que le pedían. Hermione volvió a su poción y trató de terminarla, Draco había sido de gran ayuda, estaba agradecida por su noble gesto, últimamente parecía ser su superhéroe que siempre aparecía cuando se encontraba en apuros y la rescataba. Hermione sonrió para sí misma mientras pensaba en Draco de esta manera, se preguntaba si en el mundo de los magos existían los superhéroes quienes iban al rescate de personas desvalidas, y si no los había, al menos ella había encontrado al suyo, aunque este no lo supiera, quien iluminaba cada uno de sus días con sus pequeños gestos.

La clase llegó a su fin, Hermione etiquetó su poción pensando en que al menos tendría un "Aceptable", solo esperaba no tener una "D" después de todo había logrado arreglar en algo su poción, con ayuda claro, pero al menos lo había logrado.

Hermione se disponía a salir cuando el profesor de Pociones la detuvo.

"Señorita Granger necesito hablar con usted, el resto de la clase puede retirarse"

Hermione se quedó atrás, mientras esperaba que sus demás compañeros salieran de la clase, dio un exhausto suspiro resignado, ¿por qué no podía tener un día normal, sin meterse en problemas? Lo único que quería era pasar quinto año lo más desapercibida posible, mientras menos gente la notara mucho mejor, pero parecía ser últimamente el centro de atención de todos, notaba cuando las chicas de su cuarto murmuraban a sus espaldas, o las miradas que le daban sus compañeros a la hora de la cena, esto le traía muchos recuerdos de su niñez, como sus compañeros de clase murmuraban de ella por ser diferente, como la aislaban sin siquiera darse el trabajo de conocerla, después descubrió que su manera de ser se debía a la magia que había en ella, desde que llegó a Hogwarts tenía un lugar al cual llamar hogar.

"Señorita Granger" Hermione alzó la vista hacia su profesor que la llamaba, saliendo de sus pensamientos.

Al llegar al frente del escritorio de Snape, este le tendió unos pergaminos, Hermione le dio una mirada interrogativa.

"Ahí está todo el trabajo atrasado, si quieres pasar mi clase tienes que ponerte al día antes de Navidad, esta es la única oportunidad que tendrás de mí, así que aprovéchala"

Hermione al escuchar a su profesor le dio una mirada incrédula, esto era todo lo contrario a la última vez que habían hablado de esto.

"No me pedirá nada a cambio… ¿Cómo que me aleje de Draco?" Hermione no pudo evitar preguntar.

En ese momento la puerta del salón se abrió de golpe, dejando ver a Draco quien parecía herido por lo que acababa de escuchar. Se había quedado afuera esperando a Hermione, no quería que se metiera en problemas por su culpa, no había tenido intención de escuchar, sin embargo, lo hizo.

"¿Le pediste a Hermione que se alejara de mí?" preguntó Draco incrédulo ante lo que había oído.

"¿Qué maneras son estas de interrumpir señor Malfoy?"

"¡Te hice una pregunta!" Draco alzó su voz enojado.

"¿Desde cuándo escuchas conversaciones ajenas?" Snape preguntó molesto, sin esperar una respuesta por parte de Draco, se dirigió a Hermione. "Le voy a pedir señorita Granger que se retire, mientras tengo una conversación muy seria con el señor Malfoy"

Hermione miraba horrorizada la situación ante ella, jamás había visto a Draco tan herido, su mirada desafiante no se apartaba de Snape. Hermione tomó los pergaminos para salir de la clase, pero Draco la tomó del brazo.

"¿Es cierto Hermione?" le preguntó Draco mirándola a los ojos, Hermione le dio una mirada triste antes de mirar al suelo.

Eso era todo lo que necesitaba Draco, le quedó más que claro todo, Draco soltó el brazo de Hermione y volvió su mirada de odio hacia Snape.

"¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué me hiciste esto?" Draco no pudo evitar las lágrimas de rabia que se escaparon de sus ojos. "Ahora entiendo todo, por eso te fuiste así Hermione el otro día que llegué a su despacho, ahora entiendo todo"

"Draco no saques conclusiones apresuradas" le dijo Snape, sin importarle usar su nombre frente a Hermione.

"¡Pensé que eras distinto, eres igual a mi padre, te odio, nunca te voy a perdonar por esto!" le dijo Draco con rabia a Snape antes de salir del salón e irse.

Hermione lo miró mientras se iba, por un momento sin saber qué hacer, su mirada se volvió hacia Snape, quien parecía perplejo por la situación que acababa de ocurrir.

"Lo siento" dijo Hermione, antes de salir por la puerta e irse tras Draco, dejando olvidado sus pergaminos, solo queriendo encontrar a Draco y consolarlo por lo que acababa de oír.

Hermione subió las escaleras de las mazmorras, pero Draco no se veía por ningún lado, subió hasta la torre de Astronomía pensando que era el lugar más obvio para refugiarse, pero al llegar no había rastros de él, por lo que siguió y se fue hasta fuera del castillo, sin saber dónde buscarlo. Hermione recordó el pasadizo secreto que le había enseñado Draco, esperó un rato hasta asegurarse de que nadie más estaba en el pasillo y entró por el retrato, saliendo del castillo sin ser vista por nadie.

Hermione caminó por el pequeño bosque, ahí estaba Draco, junto al lago, tirando piedras al lago congelado, tratando de sacar de alguna manera toda su ira y frustración. Hermione se acercó en silencio y comenzó a hacer lo mismo, lanzó piedras hacia el lago, Draco al notar su presencia solo le dio una mirada antes de seguir en lo suyo.

"No tenías que venir hasta aquí" le dijo Draco sin mirarla.

"No tenías que escuchar eso"

Draco se detuvo un momento y su mirada se dirigió a Hermione.

"¿Por qué no me lo dijiste?" preguntó Draco herido.

"Eso no habría cambiado en nada las cosas, sé que no quieres escucharlo ahora, menos de mí, pero Snape se preocupa por ti" Draco le dio una mirada incrédula, iba a burlarse de eso, pero Hermione no lo dejó.

"Draco, estoy segura de que Snape solo quiere lo mejor para ti, y aunque me duela admitirlo yo jamás estaré a tu altura, mis padres son muggles, tú prácticamente naciste en cuna de oro, tus padres son sangre pura, y jamás dejarán que su único hijo este con una sangre sucia como yo, Snape solo te está protegiendo de tu padre Draco, y lo sabes, sé que en el fondo de todo tu dolor, tú también lo sabes"

"Hermione no dejaré que te refieras a ti misma de esa manera, es cierto, yo mismo me referí a ti así por mucho tiempo, pero eso era antes, antes de conocerte y cuando no sabía cuán equivocado estaba de que no hay estatus sociales, la sangre que corre por tus venas es igual a la mía, tu corazón late igual al mío, tú no eres diferente a mí, ambos tenemos magia, no importa tus raíces, tus padres se ven que te han criado con todo el amor que yo mismo nunca recibí de mis padres, me encantaría conocerlos algún día y decirles la maravillosa hija que tienen"

"¡Quizás algún día los conozcas!" dijo Hermione con una sonrisa triste ante las palabras de Draco, sin duda este era el Draco que muchos dudaban que existía, pero que ella había tenido la suerte de conocer.

Hermione y Draco no sabían lo que el destino le tenía preparado, cuando estaban juntos parecían olvidarse de todo lo demás, ya nada importaba, estos pequeños momentos juntos les traía luz en sus vidas, sin ver la oscuridad que pronto los envolvería.


Hermione despertó abruptamente en medio de la noche, una pesadilla la había despertado, su corazón latía con fuerza, una idea vino a su mente, una que había estado ahí en las últimas semanas y que ni siquiera había querido pensar en ella por mucho tiempo, pero seguía estando ahí.

Aquella semana Hermione comenzó a tener muchas más recaídas de las que había tenido desde que se había enterado de su situación. Esto comenzaba a preocuparla de manera alarmante, sabía que su magia se estaba agotando, ya que no le había dado descanso alguno.

Desde aquella recaída frente a Snape y los demás síntomas que comenzaban a aparecer, se estaba preguntando algo… este pensamiento no la dejaba en paz, y a medida que pasaba el tiempo este se intensificaba, sabía que si no obtenía la respuesta que tanto buscaba jamás podría volver a dormir, aunque también sabía que si obtenía lo que tanto deseaba tampoco podría volver a hacerlo, de cualquier manera, no había forma de seguir en la oscuridad absoluta.

Por más que su instinto de supervivencia le decía que lo mejor era no saber, su parte más racional le decía que tenía que hacerlo, al menos podría tener una idea más clara de lo que haría, al menos eso le daría tiempo para dejar todo listo antes de que lo inevitable sucediera.

Hermione no podía seguir esperando, a esta hora probablemente Madame Pomfrey estaba dormida, pero tenía que saber, no podía seguir un día más en la oscuridad, necesitaba saber la verdad para poder enfrentar lo que venía.

Aun no amanecía, dormir por esta noche sería una tarea imposible, sin un segundo pensamiento, salió de la sala común y se fue hasta la enfermería, la cual se encontraba vacía. Se fue hasta el despacho de Madam Pomfrey y se sentó junto a su escritorio, jamás se había sentido tan nerviosa, un frío aterrador recorría todo su cuerpo, no supo cuánto tiempo pasó, ni qué hora era, solo salió de sus pensamientos, cuando la puerta del despacho se abrió y una Pomfrey muy confundida y preocupada la observó con atención desde la puerta.

"Señorita Granger, que haces aquí tan temprano, ¿sucedió algo?" le preguntó con inquietud.

Hermione al verla se puso de pie acercándose a ella, el miedo irradiaba de sus ojos, temía la respuesta, pero más temía la pregunta que había estado en ella los últimos días.

"¿Cuánto tiempo de vida me queda?" le preguntó Hermione sin rodeos y con el corazón en la mano ante la temida respuesta.

Madam Pomfrey parecía perturbada ante aquella pregunta, no tuvo tiempo de procesar bien sus opciones, mientras Hermione parecía expectante por una respuesta. Madam Pomfrey no sabía si era el camino a seguir, de cualquier manera, optó por ser lo más sincera posible con ella, así fuera una cosa difícil de hacer, las malas noticias era lo que más odiaba de su profesión, sobre todo cuando se trataba de jóvenes magos que tenían todavía mucho que entregar.

"¿Mi niña está segura de esto?" preguntó con cautela a Hermione, de la manera más neutra posible.

Hermione solo pudo asentir con aprensión con la cabeza, en la acción se había filtrado una lágrima a través de su ojo derecho, que ahora caía libremente por su mejilla.

"Ven acompáñame" le dijo Madam Pomfrey saliendo de su despacho e indicándole una camilla para que se recostara.

Luego de que Hermione siguió las indicaciones y se recostó en la camilla, Madam Pomfrey lanzó un hechizo sobre ella, Hermione en el proceso mantuvo los ojos cerrados, podía escuchar su corazón latir aceleradamente y un pánico parecía apoderarse de todo su ser. La última vez que había estado en esta posición pudo sentir como su mundo se acababa, al recibir la peor noticia de toda su vida.

"Ya está, puedes acomodarte" la voz de Madam Pomfrey la sacó de sus pensamientos.

Hermione abrió lentamente los ojos, y se sentó en la cama, sus manos aún temblaban. Pomfrey se sentó junto a ella, y le tomó la mano derecha, calmando de alguna manera sus miedos.

"¿Estás segura de que quieres saber Hermione?" le preguntó con calma.

"¡Necesito saberlo, o no podré seguir con todo esto!" Hermione contestó con miedo evidente en su voz.

"Está bien Hermione te lo diré, pero tienes que prometerme que tomarás esto de la manera más madura posible y seguirás luchando sin importar el resultado, sin hacer ninguna locura"

"Lo prometo" Hermione no lo dudó ni por un segundo, necesitaba saber cuánto tiempo quedaba. "¡Ahora por favor dígame! ¿cuánto me queda?"

"Ya sabes que tu núcleo mágico está haciendo un trabajo extraordinario para mantenerte lo más estable posible, pero esto no durará mucho, ya que está trabajando el doble de lo que debería sin descansar…"

"Solo quiero saber cuánto me queda… por favor, quiero escucharlo antes de hacer lo que mi instinto me dice y salga corriendo de aquí sin escuchar absolutamente nada"

"Alrededor de un año, todo depende de tu magia, pero tu cuerpo no resistirá más que eso"

El corazón de Hermione se detuvo en ese mismo instante "un año" solo le quedaba un año, esto era mucho peor a lo que pensaba, ¿qué haría ahora? Un año, antes parecía mucho tiempo… ahora solo era una estrella fugaz que pronto se apagaría para siempre. Sus ojos se llenaron de lágrimas sin poder hacer nada por detenerlas, un miedo aterrador se apoderó de ella, sus fuerzas parecían abandonarla.

"Hermione tienes que ser fuerte" le dijo Madam Pomfrey haciendo lo posible por mantenerse fuerte frente a Hermione.

"Como me dice eso, solo un año… me queda solo un año…"

Hermione se puso de pie y salió de la enfermería corriendo, solo quería salir de ahí, necesitaba aire, necesitaba estar sola, nada ni nadie podía hacerla sentir mejor. Solo le quedaba un año de vida, solo un año.