Aquí les dejo un nuevo capítulo, trataré de subir uno por semana.

Muchas gracias a quienes siguen mi historia! Enjoy :)


Hermione no recordaba haberse sentido peor, pensaba que cuando se enteró de su enfermedad, ese había sido catalogado como el peor día de su vida, pero ahora tenía uno nuevo que había ganado el derecho de ser catalogado como el número uno, superó con creces todo lo demás. Luego de enterarse de que solo le quedaba un año de vida, camino por largas horas sin sentido por los terrenos del castillo, se perdió las clases de la mañana, pero eso no importaba, ¿qué sentido tenía estudiar tanto?, de que valía esforzarse si de todos modos en un año ya no estaría aquí, en un año todos se enterarían de su oscuro secreto, entenderían el motivo de tantos cambios, entenderían el porqué de todo, lo mejor de todo es que no estaría ahí para escuchar sus reproches por habérselo ocultado y vivir sola su dolor, eso de cierta forma la reconfortaba, no quería ver a sus amigos sufrir junto con ella, no quería que sus planes y sus vidas se vieran interrumpidas por ella, que sus esperanzas en el futuro se opacaran con su estado de salud, no quería que nadie la viera en su estado real y demacrado, quería que la recordaran como la chica que alguna vez fue, una chica alegre y estudiosa que estaba siempre ahí para sus amigos, aunque con todo lo sucedido últimamente, ya no estaba tan segura que idea tenían de ella sus amigos, ni si lo seguían siendo, cuanto duraría esta bomba de tiempo antes de explotar.

Hermione sabía que todos sus compañeros estaban en clases, así que subió hasta su cuarto en la torre de Gryffindor, se recostó sobre su cama cerrando las cortinas, tomó una almohada y la abrazó con fuerza, no podía evitar las lágrimas que escapaban de sus ojos, era todo tan injusto, una cosa era lidiar con su enfermedad y otra muy distinta era tener solo doce meses para despedirse de todos, ¿cómo podría decir adiós, cuando no quería despedirse? Este había sido su hogar los últimos cinco años de su vida, aquí descubrió lo que era la amistad, cada rincón del castillo guardaba tantos recuerdos, cada lugar contaba una historia diferente, ya no podría graduarse con sus compañeros, o asistir a otro baile, ya no podría casarse y formar su propia familia, no había hechizo que fuera capaz de retroceder el tiempo y hacerlo que durara un poco más. No estaba lista para decir adiós, no quería decir adiós, no quería tener que hacerlo.

Madam Pomfrey la había excusado por unos días de clases y manteniendo confidencialidad absoluta de su estado, pero ya no podía seguir ausentándose de clases y levantar sospechas, ya habían sido dos días en los que no había hecho nada más que estar acostada sin querer seguir con su vida, echándose a morir por todo, pero esto no podía durar para siempre.

Había sido la semana más difícil de Hermione en Hogwarts, desde aquel día no había logrado dormir bien, lo poco que lograba dormir se veía interrumpido por pesadillas que venían a ella apenas cerraba los ojos, siempre era el mismo sueño, se veía cayendo desde lo alto de la torre de Astronomía y no había nadie ahí para rescatarla, la sensación de caer al vacío y acercarse al suelo para estrellarse en él, la hacían despertar con la respiración agitada y el corazón latiendo a toda prisa, no logrando volver a dormir nuevamente. Si no fuera por el hechizo que traía sobre ella, todos podrían ver lo demacrado que estaba su rostro, ni ella misma había querido verlo en meses, aunque luciera bien por fuera, sus fuerzas la delataban, cada día costaba más levantarse por las mañanas, era todo un suplicio hacerlo, pero tenía que tratar de continuar como fuera posible.

La Navidad había llegado a Hogwarts, con ello la increíble decoración navideña adornaba cada rincón del castillo, parecía ser la época más alegre para muchos estudiantes y profesores.

Aunque había cierta chica que no parecía importarle, todo lo contrario, jamás se había sentido más triste en toda su vida. Antes de este año, también era su época favorita del año, ahora no parecía ser más que un nostálgico recuerdo, todo parecía tan lejano, tan distante.

En su última semana de clases con todos los exámenes finales, Hermione no había tenido tiempo de hacer nada más que tratar de al menos aprobar la mayoría de sus clases sin mucho éxito. Su mente no le permitía concentrarse en nada más que en la frase "un año", que resonaba una y otra vez en su cabeza bloqueando todo lo demás.

Hermione podía ver como su mundo perdía el sentido total, hace unos días se había enterado que solo le quedaba un año, como si eso fuese tiempo suficiente para dejar todo en orden, ni siquiera sabía cómo comunicárselo a Draco, después de todo era el único en quien confiaba con su secreto. No estaba segura de poder soportarlo más, necesitaba desahogar su dolor, pero tampoco quería que Draco cargara con todo esto, era más fácil cuando nadie sabía nada, así al menos no veía como hacía sufrir a los demás con su pesar.

Hermione subió hasta la lechucería, necesitaba un tiempo a solas antes de tomar el Expreso que la llevaría a casa para Navidad. No estaba segura de cómo sentirse al respecto, por una parte, extrañaba a sus padres, los necesitaba tanto en estos momentos, pero por otro lado no sabía cómo enfrentarlos, mirarlos a la cara sin romper a llorar, después de todo posiblemente esta sería su última Navidad juntos, quizás después de esto ya no los volvería a ver o quizás querría quedarse en casa a pasar su último tiempo junto a ellos. Había un mundo de posibilidades y cada una de ellas era igual de difícil de enfrentar, sabía que tendría que tomar decisiones importantes, pero no se sentía capaz de seguir adelante con todo esto.

Una lechuza gris entró y se posó en su hombro, sacándola de sus pensamientos. Traía un trozo de pergamino amarrado en su pata derecha, Hermione al percatarse de esto, la desató con mucho cuidado, y acariciando la lechuza cuando esta mordisqueó su cabello de manera afectuosa.

Hermione desató la cinta que envolvía el pergamino, al leerlo una sonrisa se formó en su rostro, unas palabras simples parecían devolverla a la vida.

´Te veo en la Torre de Astronomía´

La letra perfecta de Draco era inconfundible, dando un fuerte suspiro, se fue hasta la torre de Astronomía, trató de arreglar su cabello en el camino sin obtener muchos resultados, la brisa fresca no ayudaba con su cometido, ´Sé fuerte´ se dijo a sí misma antes de subir las escaleras que la llevaban a la torre. ´Draco tiene todo el derecho a saber de esto´. Con este nuevo pensamiento subió hasta lo alto de la torre, estaba dispuesta a contarle todo a Draco, después de todo cuando ella le había confiado su secreto, se había prometido ser lo más transparente posible con él, no quería que hubiera secretos entre ellos, ya habían superado muchas cosas juntos como para empezar de cero una vez más. Además, Hermione ya no tenía mente y corazón para lidiar con todo eso de nuevo.

Hermione vio a Draco junto a la ventana, se acercó a él a paso lento, él al notar su presencia le dedicó una suave sonrisa, Hermione le sonrió de vuelta, pero no con el mismo entusiasmo, Draco se dio cuenta de esto y su sonrisa se fue apagando de a poco.

"Por un momento pensé que no vendrías y no te vería antes de ir a casa" le dijo con sinceridad Draco.

Hermione trató de sonar lo más tranquila posible, aunque no se sentía de esa manera. "Aquí me tienes, era imposible decir no, no cuando enviaste una lechuza tan maravillosa"

"Te refieres a Pólux" le dijo Draco, Hermione alzó una ceja ante el nombre de la lechuza, Draco parecía algo avergonzado ante esto.

"Me parece un nombre perfecto" le dijo Hermione con una sonrisa traviesa.

"Te quiero mostrar algo" Draco le comentó con entusiasmo, mientras tomaba la mano de Hermione y la guiaba hacia las escaleras, las cuales bajaron a toda prisa.

"¿A qué se debe tanto misterio?" preguntó Hermione con enorme curiosidad.

"¡Ya verás!" le respondió Draco sin quitar el entusiasmo en su voz, Hermione adoraba este lado de Draco, en el cual podía ver su verdadero yo.

Draco llevó a Hermione hasta un pasillo que se encontraba vacío.

"Ahora me dirás, ¿qué es?" Hermione no pudo ocultar su curiosidad.

"Tienes que cerrar los ojos primero" Draco se fue tras Hermione, colocando sus manos en sus ojos y guiándola por el pasillo.

"¿Dónde me llevas?" preguntó Hermione inquieta.

"Descuida no te haré daño, ¿confías en mí?"

"Por supuesto que confío en ti, o no habría venido a la torre en primer lugar"

Hermione se dejó guiar por Draco, caminaron unos pocos metros cuando se detuvieron, Draco quitó lentamente sus manos de los ojos de Hermione, quien abrió los ojos y quedó impresionada ante lo que veía, cada rincón de lo que parecía ser una sala de estar estaba decorada con motivos navideños, las luces de colores tintineaban gratamente, había un enorme árbol navideño junto a una chimenea, todo parecía maravilloso ante los ojos sorprendidos de Hermione.

"¿Qué es todo esto Draco? ¿Dónde estamos?" preguntó aún impresionada Hermione, admirando cada detalle del lugar.

"Te presento la sala de los Menesteres" le dijo Draco con gran entusiasmo.

"¿La qué?" preguntó Hermione confundida, jamás había escuchado de este lugar.

"La sala de los Menesteres, o también conocida como la sala que viene y va"

"No había escuchado hablar de esto, y créeme que me leí como 200 veces la Historia de Hogwarts"

"Hay cosas que no aparecen en los libros, tienes que descubrirlas por ti mismo" le dijo Draco con desdén, quien parecía satisfecho ante la mirada incrédula de Hermione, disfrutaba mucho saber algo que ella no, y poder presumir al respecto, su lado Slytherin se hacía presente.

"¿Cómo lo descubriste?" Hermione no pudo evitar preguntar con enorme curiosidad, una que no aparecía hace bastante tiempo.

"Ese es mi secreto" le respondió Draco con una sonrisa arrogante.

"No seas malo, vamos cuéntame" insistió Hermione sin mucho éxito.

"Mejor ven, te tengo una sorpresa" dijo Draco avanzando por la habitación.

Hermione siguió a Draco, quien la llevó junto a la chimenea, había una especie de picnic en el suelo, Draco tomó la mano de Hermione mientras se sentaba en el suelo, lo que obligó a Hermione a hacer lo mismo.

Había todo tipo de bocadillos junto a una cesta de mimbre, desde pastelillos y galletas de jengibre, hasta jugo de calabaza y cerveza de mantequilla.

"Quiero remediar mis errores y recuperar el tiempo perdido" le dijo Draco mirándola a los ojos.

"Draco yo…" Hermione trató de hablar, pero Draco no la dejó.

"Prefiero arrepentirme de lo que he hecho, en vez de lo que nunca haré"

El corazón de Hermione se apretó con amargura, cuando un frío recorrió todo su cuerpo, ´solo un año´, pensó con tristeza. Por un momento había olvidado todo lo que sucedía, Draco la hacía olvidar aquellos momentos tristes, él podía mejorar su día sin siquiera darse cuenta, pero ahora la realidad era otra, no se puede tapar el sol con un dedo. Tenía que ser sincera con él, era ahora o nunca.

"¿Sucede algo Hermione?" la voz de Draco la trajo de vuelta.

Hermione levantó la vista hacia Draco y vio la preocupación reflejada en sus ojos, se preguntó si este sería un buen momento para contarle lo que le había dicho Madam Pomfrey y acabar con todo de una vez. Solo dos palabras ´un año´, sonaba tan sencillo, pero difícil de hacer. No pudo, no cuando Draco parecía tan feliz, ella no sería quien acabara con este pequeño momento feliz, no quería transformar este recuerdo feliz en uno triste, Draco merecía crear buenos recuerdos que lo ayudaran a seguir cuando ella no estuviera, cuando todo lo demás se oscureciera en su vida y tuviera que aferrarse a la vida, sabía que venían tiempos difíciles para ambos, y lo que más necesitaban ahora era un momento de paz, donde no importaba nada más, solo ellos.

"Y bien, ¿me dirás lo que pasa por esa cabecita distraída?" preguntó Draco cuando Hermione no respondió a su primera pregunta, podía ver como Hermione parecía más pensativa de lo normal.

"Solo pensaba en que todo esto es demasiado lindo de tu parte, no sabía que te gustaba este tipo de cosas, realmente me sorprendiste Draco"

"Sé que he estado algo distante, pero todos los exámenes me han tenido muy ocupado, ya sabes que mis padres esperan buenas notas, a veces pienso que sus expectativas son más de lo que puedo alcanzar… solo quería enmendar eso"

"Con todo esto créeme que vas por un buen camino. Si tan solo ellos pudieran ver lo que yo veo… tienes que mostrar quién eres, no puedes seguir ocultándote Draco, los demás tienen que ver quién eres, cuando ya no este… quiero…"

"No hables así…" la interrumpió Draco abruptamente.

"Un día ya no estaré, tienes que saber eso…" continuó Hermione a pesar de la negativa de Draco.

"¡No quiero escucharlo, encontraré una forma!"

"¡Draco no hay una forma! Mi magia se extinguirá en algún momento" Hermione le dijo con mucha angustia.

Draco tomó sus manos con suavidad. "Hermione estoy contigo en esto, ¿lo sabes?"

Hermione asintió abrazándolo.

"Lo sé, pero no quiero que tú también tengas que cargar con un peso que no te corresponde, ya tienes bastante con tus padres y yo no quiero darte más problemas"

"Tú no eres un problema Hermione, me importas, sé que he estado ocupado, también sé que has estado preocupada por algo, hoy te saltaste el desayuno, sé por lo que estás pasando, pero también sé que hay algo más, por eso te cité aquí, no quiero irme sabiendo que me necesitas, solo dime que me quede y lo haré"

Hermione le dedicó una dulce sonrisa y acarició su mejilla con sus dedos. "No tienes que quedarte, yo igual iré a ver a mis padres, solo quisiera que estos días duraran un poco más…"

"¿De qué estás hablando?" Draco parecía alarmado ante la voz desalentada de Hermione.

"Solo me siento algo melancólica por estas fechas, pero estaré bien. Ahora iremos a casa con nuestras familias y pasaremos un buen momento, olvidaremos por unos días todo lo demás"

"¿Estarás bien?" Draco sabía que había algo más en Hermione que no podía descifrar, pero tampoco quería presionarla.

"Lo haré, y tu niño tonto deja de preocuparte por mí, sé cuidarme" Hermione le dedicó una dulce sonrisa.

Draco podía sentir que algo en Hermione no estaba bien, pero lo dejó ir cambiando de tema. "Será mejor que comamos, solo tenemos un par de horas antes de partir, y no quiero desaprovechar todo lo que nos trajo Dobby"

"¿Dijiste Dobby?" una vez más los ojos de Hermione parecían sorprendidos.

"Olvidaba que lo conocías, gracias a tu amiguito Potter me quedé sin elfo y sin ninguna compañía cuando iba a casa" el desdén de Draco era evidente.

"Lo siento por eso, pero era necesario" Hermione sonaba triste.

"Bueno de todas formas ahora que es libre dejo de ser tan melodramático" Draco le dijo de manera despreocupada.

"En eso se parece bastante a ti" Hermione soltó casi sin pensarlo.

Ante esto Draco se atragantó con su jugo de calabaza. "¿Qué acabas de decir?" le dijo con un toque de enojo.

Hermione no pudo evitar reír, ante la cara enfadada que le dio Draco, no ayudó en nada que ahora Draco tenía el mentón y parte de su capa mojada con jugo. Esto provocó aún más las carcajadas en Hermione, ante lo cual Draco también comenzó a reír sin control.

Cuando ambos pudieron controlarse, Hermione quedó observando a Draco por un largo momento mientras seguían comiendo. "Hay tantas cosas que no sé de ti y siento que no hay tiempo para poder conocerte a fondo" dijo Hermione con tristeza.

"Me conoces más que la mayoría de la gente, incluyendo a mis padres, tienes que darte crédito" Draco le dijo de manera despreocupada, sin ver el fondo de lo que quería decir Hermione.

Pero en cuanto vio que Hermione apartaba su mirada de él, pudo ver a qué se debía su tristeza.

"Hermione si tan solo pudiera hacer algo…" la angustia en Draco era evidente ante el dolor de Hermione.

"Si tú eres feliz, yo también lo seré, no dejes que la oscuridad se apodere de ti" Hermione trató de sonar más alegre y entusiasmada, aunque por dentro le preocupaba mucho lo que podría pasar.

La situación de Draco no parecía ser diferente. "Cada día se acerca más el momento en el que tengo que decidir y no sé qué haré cuando llegue ese día, no te puedo arrastrar conmigo" le dijo Draco con preocupación, una que no era propia de él.

Hermione se acercó a él tomando sus manos entre las suyas. "Ya es demasiado tarde, estamos juntos en esto, ¿lo recuerdas?" esta vez Hermione habló con firmeza y con una genuina sonrisa.

"¡Estamos juntos en esto!" le respondió Draco sin dudarlo ni por un segundo, devolviéndole la sonrisa. "¡Que tengas una Feliz Navidad Hermione Granger!"

"Tú también Draco, espero que tengas una linda Navidad"

"Yo también lo espero…" dijo Draco con una mueca desagradable.

"Draco son tus padres, no puede ser tan malo, ¿verdad?" preguntó Hermione esperanzada.

"Supongo que no" respondió Draco tratando de sonar más animado, aunque dudando de sus propias palabras. "Sabes hay algo que he querido hacer desde hace bastante tiempo" esta vez su voz era realmente animada.

Hermione lo miró con evidente curiosidad ante la sonrisa que le estaba dando Draco, pero antes de preguntar, Draco lanzó un hechizo hacia el techo, luego de salir unas chispas doradas de la varita de Draco, se formó un muérdago sobre ellos. Antes de que a Hermione le diera tiempo de preguntar, Draco se acercó a ella y la besó.

"Siempre quise besar a la chica que amo bajo un muérdago" le dijo Draco con una sonrisa.

Hermione parecía conmocionada ante las palabras de Draco, era la primera vez que lo decía, la primera vez que oía esas palabras de sus labios. Si bien la conexión entre ambos era fuerte, Hermione jamás pensó escuchar aquellas palabras del chico que hasta hace poco no era más que un compañero patán y prepotente, que solo pensaba en sí mismo.

Hermione lo miró perpleja, aun conmocionada por lo que acababa de oír. "Draco no puedes ser serio, ¿acaso te volviste loco?"

"Loco sí, estoy loco por ti Hermione Granger, jamás había sido más sincero contigo Hermione, no quería reconocerlo, no quería darme cuenta que lo que sentía por ti era real, no me importa el qué dirán o el prejuicio de los demás, no dejaré que nadie te lastime, haré lo posible por que seas feliz por el resto de tu vida"

De pronto Draco sacó una cajita de terciopelo del bolsillo de su capa, estiró la mano y se la entregó a Hermione.

Hermione quien aún seguía conmocionada por todo, aceptó el obsequio y lo abrió con cuidado, grande fue su sorpresa al ver que en su interior había un anillo plateado con una esmeralda resplandeciente en forma de serpiente en su centro. Hermione no sabía nada de joyas, pero se notaba que aquella pieza era muy fina y valiosa.

"No puedo aceptarlo Draco, esto es mucho" dijo Hermione devolviéndole el anillo.

"Quiero que lo conserves Hermione, esta es la prueba que nada vale más que tú"

"Es precioso, pero…"

"Mi padre le regaló uno parecido a mi madre cuando se comprometieron, y si bien no son los mejores padres del mundo, ellos se aman mucho y han tenido un matrimonio feliz después de todo, es una tradición de mis ancestros que quiero seguir, eres la chica que quiero, quiero pasar una vida contigo"

Las lágrimas caían libremente por el rostro de Hermione. "Draco sabes bien que yo no tengo una vida…"

"Yo tampoco la tengo, nadie tiene la vida comprada. Aunque sean días, semanas, meses, quien sabe, incluso años en el mejor de los casos, yo quiero estar contigo, me gustaría estar contigo cuando sientas que ya no puedes lidiar con todo, quiero estar contigo cuando te abandonen las fuerzas, quiero ser tu apoyo incondicional, eres lo mejor que me ha pasado en la vida y no te dejaré ir" Draco podía sentir sus propias lágrimas caer.

Hermione lo abrazó con todas sus fuerzas, Draco se relajó en sus brazos, había estado nervioso porque Hermione no correspondiera sus sentimientos.

"Quiero que seas mi novia y que todos lo sepan, no me importa el qué dirán"

"Y tus padres…"

"Déjame encargarme de ellos, tu eres lo único que me importa"

"Gracias Draco, gracias por no dejarme lidiar sola con todo este infierno, gracias por no dejarme caer aquella noche, tú me salvaste"

"No fue así Hermione, fuiste tú quien me salvó a mí"

Hermione subió al expreso de Hogwarts con una sonrisa triste en su rostro, se sentó en el último compartimiento que estaba vacío, mientras el tren emprendía su marcha y los campos blancos cubiertos por la nieve se reflejaban en la ventana. Había querido tanto decirle la verdad a Draco, estuvo a punto de decirle cuanto tiempo quedaba, pero todo se salió de control cuando Draco expresó sus sentimientos, no podía hacerle eso, no cuando uno de los dos era tan feliz, no podía negarle esa pequeña felicidad, no cuando duraría tan poco. Hermione observó con gran admiración el anillo que sostenía su dedo mientras revivía todo lo que sucedió esta mañana aún sin poder creerlo. Aquel anillo era mucho más que una joya valiosa, era la prueba de que Draco Malfoy tenía un corazón, y ella era la afortunada de conocerlo.