Hola a todos, espero que se encuentren bien y seguros en sus casas!
Aquí les dejo un nuevo capítulo, espero que les guste :)
Por favor pueden decirme que piensan de esta historia? Me encantaría leer sus comentarios y muchas gracias a quienes siguen esta historia, un saludo a la distancia.
"Aún no puedo decidir cómo me siento con respecto a todo esto, todo se repite en mi mente una y otra vez como un antiguo flashback… o quizás como un viejo sueño que jamás ocurrió en realidad, pero sé que en verdad pasó, lo sé porque aún no logro borrar de mi mente aquellos ojos grises que me miraron con tristeza absoluta mientras me confesaba la verdad, aquella verdad que yo no quiero asumir, pero la vida debe continuar, aunque no quisiéramos"
"¡Hermione estas aquí, te estaba buscando por todos lados!"
Aquella voz sacó a Hermione de sus pensamientos, se volteó desde el alféizar de la ventana donde se encontraba sentada para encontrarse con la mirada de Harry, quien trataba de recuperar el aliento, como si hubiese subido toda la torre de la lechucería corriendo solo para encontrar a Hermione.
"¿Solo quería saber si estás lista?" le preguntó con gran entusiasmo Harry.
Hermione asintió con la cabeza con una sonrisa, antes de seguirlo por las escaleras. Hoy era día de Hogsmeade y Hermione iría junto a sus amigos, después de todo lo ocurrido necesitaba aire fresco y esta era una gran alternativa.
Había pasado alrededor de una semana desde que Draco le había confesado la triste realidad de sus planes de boda, desde entonces no habían vuelto a hablar. Claro que lo veía en clases de Pociones y en el Gran Comedor, pero sus miradas jamás se cruzaron otra vez y ambos pensaban que era lo mejor, o al menos eso era lo que Hermione quería creer.
Ese había sido uno de los días más difíciles en la vida de Hermione, luego de su encuentro con Draco todo su mundo se sumergió en un abismo, uno que todavía no quería asumir.
Aquel día Hermione se había saltado las clases, había vagado por los pasillos desiertos del castillo la mayor parte del día, mientras las palabras de Draco hacían eco en su cabeza una y otra vez. Era después del toque de queda que había regresado a la torre de Gryffindor aún desconcertada por todo, no había derramado ni una sola lágrima, no quería aceptar que Draco saldría de su vida para siempre.
Entró a la sala común, con el corazón agitado, apenas conteniendo el aliento, su rostro pálido y manos temblorosas alertaron a Harry, quien se encontraba en la sala común, quien al verla en aquel estado supuso lo que había pasado, sin decir nada abrazó a Hermione, la abrazó tanto que parecía que sus brazos se acalambraban, Hermione aceptó aquel abrazo reconfortante sin decir una sola palabra. Harry no preguntó nada, solo la contuvo, no hacía falta las palabras, su amiga lo necesitaba y él estaba ahí para ella.
Desde aquel día Hermione no volvió a tocar el tema y sus amigos no presionaron, desde aquel día Hermione no mostró sus sentimientos a los demás, borró esa parte de su vida que tanto daño le hacía.
"Hermione ¿te encuentras bien?" preguntó Harry preocupado al verla tan sumergida en sus pensamientos.
Hermione a lo lejos escuchó su nombre y miró en dirección al sonido, ahí estaba Harry observándola preocupado, tuvo que pestañear un par de veces para recordar donde estaba. Entonces se dio cuenta que se encontraba en "Las Tres Escobas" bebiendo una cerveza de mantequilla junto a Harry y Ron que ahora también la miraba con una mezcla de preocupación y tristeza.
"¿Te sientes bien?" esta vez fue Ron quien habló dándole la misma mirada expectante que le había dado Harry antes.
"Estoy bien. Extrañaba mucho nuestras salidas, eso es todo" dijo Hermione tratando de sonreírle a sus amigos, pero la sonrisa murió en sus labios tan pronto como llegó.
"¿Hermione no quieres hablar de lo que sucedió?" preguntó Ron con calma sin quererla alterar.
"No sucedió nada Ron, estoy bien"
"Hermione…"
"Chicos estoy bien, aquí no ha pasado nada, ok"
Ron le dio una mirada a Harry, pero dejaron el tema de lado, después de todo era bueno tener a Hermione de vuelta como en los viejos tiempos, aunque sabían que nada volvería a ser como antes.
Después de aquel día en la torre de Gryffindor las cosas parecían tranquilizarse. Harry y Ron aceptaron a Hermione con los brazos abiertos sin hacer preguntas. Después de todo, el colegio entero sabía lo que había sucedido, la boda de Draco y Astoria había llegado a oídos de todos. Por lo mismo no era necesario las palabras, todo lo contrario, Harry y Ron parecían más animados que nunca a hacerla feliz, o al menos a que sonriera más seguido. La acompañaban a cada momento y no le permitían tener tiempo para lamentaciones, acompañándola a clases y en los tiempos libres, y por las noches se quedaban hasta tarde junto a la chimenea en la sala común, contando historias de terror que siempre terminaban por asustar a Ron hasta el punto de que no quería ir a la cama después. Todo con tal de quitarle un poco de angustia a su vida y alegrar sus días que se habían tornado tan gris últimamente.
A pesar de sus grandes esfuerzos, nada parecía ser suficiente. Hermione nunca volvió a ser la misma desde aquel día, su luz se había extinguido junto con todo lo demás.
"Chicos no necesito que se sigan preocupando por mí, de verdad se los agradezco, estaré bien" dijo Hermione después de varios minutos de silencio, pero no se había perdido las miradas preocupadas que le daban sus amigos.
"Hermione…"
"Han sido los mejores amigos que pueda tener y yo he sido horrible con ustedes… la verdad es que ya no puedo seguir fingiendo como si nada de esto hubiese pasado, Draco se casara y es hora de aceptarlo"
"Hermione no estás sola en esto"
"Lo sé, es solo que… a veces pienso que hubiese sido mejor que él no me hubiese... salvado" lo último lo susurró tan bajo que era casi inaudible, pero Ron y Harry lo escucharon perfectamente para su gran consternación.
"Hermione… ¿De qué hablas?" preguntó Harry preocupado.
"No es nada. Estaré bien, lo prometo" dijo Hermione poniéndose de pie y dirigiéndose hacia la salida.
"Hermione ¿A dónde vas?" esta vez fue Ron quien la cuestionó sin entender que había sucedido.
"Necesito tomar aire fresco, pensar, estar sola"
"Pero…"
"Chicos estaré bien, no es como si fuera a saltar de la torre del castillo, no tienen de qué preocuparse"
Sin más Hermione salió de Las Tres Escobas y caminó por las calles de Hogsmeade a paso lento. A pesar de la suave lluvia que comenzaba a caer, necesita despejar su mente, un momento a solas.
Hermione iba a doblar una esquina cuando una risa muy familiar llamó su atención, se detuvo y se volteó a ver de dónde provenía, ahí al otro lado de la calle estaba Draco con Astoria, ambos sonreían. Hermione quedó paralizada al verlos, se veían tan felices los dos, era todo tan surrealista, Hermione dio media vuelta y emprendió su camino hacia el castillo, sin saber que Draco dirigió su mirada a ella antes de que esta se volteara y se fuera.
Ahora comenzaba a llover con mayor fuerza, pero esto no importaba, si tan solo la lluvia se llevara algo del dolor que estaba sintiendo Hermione en este momento.
Hermione caminó por los terrenos de Hogwarts con la ropa toda mojada por la lluvia, pero eso no importó, a cada paso podía sentir como sus fuerzas se iban debilitando, al intentar dar otro paso sus piernas cedieron y cayó de rodillas al suelo apoyando sus manos en el suelo húmedo, no tenía las fuerzas para ponerse de pie. Podía escuchar a lo lejos una cálida voz que la llamaba, una que conocía muy bien, si tan solo su mente dejara de jugar con sus sentimientos, si tan fuese real…
Una mano se posó en su hombro, al levantar la vista pudo ver aquellos ojos grises que tanto había anhelado ver en los últimos días, pero aún así bajo la vista al suelo y suaves lágrimas comenzaron a caer por su rostro, no podía soportar su mirada sin que todo su mundo se rompiera en pedazos.
Al ver esto, Draco se arrodilló junto a ella sin importarle que estuviera en el suelo mojado. Lo único que quería en este momento era consolar a Hermione, pero tenía miedo de hacerlo, así que se conformó con poner una mano sobre su hombro mientras ella lloraba amargamente.
"Hermione lo siento tanto…" trató de disculparse Draco cuando los sollozos de Hermione se hicieron desgarradores. "Vamos Hermione di algo, enójate, grítame, cualquier cosa…"
"…Traté de ser fuerte… quise seguir con mi vida como si nada hubiese pasado… fui a clases cada día… hice la tarea… se suponía que así era como todos esperaban que siguiera… pero me bastó ver tu tonta sonrisa para que arruinaras todo lo que he logrado hasta ahora…" dijo Hermione en medio de sus sollozos, esta vez levantó la vista hacia Draco y sus miradas se encontraron. "¿Dime como sigo después de eso?"
Aquellas palabras de Hermione calaron en lo profundo de su ser, Draco ya no pudo soportarlo más y la abrazó.
"No quise hacerte daño Hermione, te juro que yo no quería… pero me importas demasiado. Te amo tanto Hermione"
Hermione se apartó de Draco. "¡No sigas diciendo eso! ¡No lo soporto!"
"Es la verdad, tenía que hacerlo… no tuve opción"
"Deberías estar con tu prometida en vez de aquí conmigo"
"Ella no me importa, tú eres la única en mi vida y lo sabes"
"Eso no fue lo que vi allá afuera, para fingir lo haces bastante bien. Así es como actúan los Slytherin, te hace sentir bien, dime ¿puedes dormir bien por las noches?"
"Hermione si tan solo me escucharas…" le dijo Draco acercándose a ella, pero Hermione lo apartó con su mano.
"¡No te atrevas a tocarme! No quiero saber nada de ti… yo te quería más que a nadie…"
Hermione trató de ponerse de pie, pero se sentía muy débil para hacerlo, por lo que tropezó. Sin embargo, Draco estaba ahí para sostenerla.
"Hermione, ¿estás bien? Tu ropa está mojada, deberías ir a cambiarte antes de que enfermes"
"Como si eso te importara…"
"Por supuesto que me importa" le dijo Draco aun sosteniéndola mientras sus ojos se encontraban.
Hermione no pudo resistir sus impulsos, acercó sus labios a los de Draco y lo besó.
"Este es el fin de nosotros Draco" dijo Hermione apartándose de él. "Te casarás y formarás una familia feliz, digna del apellido Malfoy"
"Hermione no empieces por favor…"
"A pesar de todo espero que seas muy feliz, de seguro Astoria te dará lo que yo nunca podré, después de todo ella está sana y llena de vida, tiene un futuro que yo no tengo"
"No me gusta que hables así Hermione"
"Pero es la verdad. Te amo demasiado para ser tan egoísta contigo, no te arrastraré conmigo y mi enfermedad, después de todo no me queda mucho tiempo" sin decir más Hermione dio media vuelta y se fue, dejando a Draco devastado.
Draco vio como Hermione se iba, quería tanto ir tras ella, lo anhelaba tanto, pero no pudo, la seguridad de Hermione era más importante. Se quedó mirando el suelo con el corazón devastado, cuando algo brillante llamó su atención, se agrachó y lo recogió. Era el anillo que le había dado a Hermione hace algún tiempo atrás, lo miró con tristeza, ya no había nada que los uniera.
Hermione lloró todo el camino a la torre de Gryffindor, una parte de ella se había quedado con Draco, se sentía más sola que nunca, quería tanto olvidar todo lo que estaba sucediendo. Entró a la sala común de Gryffindor la cual estaba vacía, acababa de sacar de su vida a la persona que más amaba, lo cual la dejó con un enorme vacío.
Hermione sentía que su vida no tenía ningún propósito, esto le provocaba un gran coraje, uno difícil de controlar, sus pensamientos la invadían, no la dejaban pensar con claridad, en su desesperación tomó un florero que estaba sobre una mesa y lo lanzó hacia la pared, rompiéndose en mil pedazos. Esto pareció darle algo de satisfacción por lo que comenzó a lanzar más cosas, todo lo que encontraba lo lanzaba lejos, necesitaba apagar la agonía que opacaba todo lo bueno de su vida.
No contenta con todo el desastre que había hecho, comenzó a golpear la pared sin sentido, esto pareció calmar en algo la angustia. Hermione levantó la mano derecha una vez más para seguir golpeando la pared, pero antes de llegar más lejos alguien sujetó su brazo por la espalda.
"Hermione no sigas, por favor detente"
"¡Suéltame Harry, necesito esto!"
"No dejaré que te sigas lastimando. Hermione mírate, esta no eres tú"
Hermione al oír las palabras de Harry se volteó hacia él viendo la consternación en el rostro de su amigo, eso pareció traerla de vuelta. Hermione miró sus dedos lastimados sin creer lo que había hecho.
"Hermione ¿Qué está sucediendo contigo?" preguntó Harry angustiado, Hermione solo negó con la cabeza sin poder mirarlo a la cara.
Harry entendiendo el silencio de Hermione, se acercó a ella y la abrazó. Esto pareció romper las barreras de Hermione, quien ante el abrazo de Harry se aferró a su cuello y lloró desconsoladamente en su hombro.
Hermione trató de hablar, pero simplemente las palabras no salían.
"No digas nada, no hace falta. Sabes que siempre estaré aquí para ti"
"Draco se casará… lo perdí Harry, lo perdí… perdí a Draco para siempre"
"Calma Hermione, todo estará bien"
"Nada estará bien… nunca nada estará bien conmigo…"
"Hermione sé que parece el fin del mundo en este momento, pero no lo es, tienes toda una vida por delante"
"Deja de decir eso... no quiero oírlo, yo no tengo un futuro, no tengo nada"
"Hermione…"
"Ni siquiera lo intentes Harry, no vale la pena. Mejor me iré a la cama y haré de cuenta que nada de esto pasó"
Harry quería decirle a Hermione que el mundo no se acabaría como ella creía, pero antes de decir cualquier cosa, Hermione había subido las escaleras que conducían hacia su dormitorio.
Hermione corrió las cortinas de su cama y se recostó sobre ella, sin importarle que su ropa aún seguía húmeda, sin importarle absolutamente nada.
A la mañana siguiente Harry y Ron se apresuraron a su clase de Transformaciones para no llegar tarde. Estuvieron largo rato buscando a Hermione para ver como estaba, pero sin resultados. Hermione no estaba por ningún lado.
La profesora McGonagall solo les dio una mirada de reproche en cuanto los vio apresurarse antes de que ella cerrara la puerta para dar el comienzo de su clase. Ron junto a Harry tomaron sus asientos habituales aliviados de haber llegado antes de meterse en problemas, pero al buscar en el salón y no ver a Hermione por ningún lado su preocupación creció, preguntándose dónde estaría.
Al terminar la clase Harry junto con Ron se apresuraron a la salida, mientras antes supieran del paradero de Hermione mucho mejor.
"Señor Potter y Señor Weasley, ¿Dónde van con tanta prisa? Necesito hablar con ambos, así que lo que sea que tengan que hacer puede esperar" le dijo McGonagall a Ron y Harry antes de llegar a la puerta.
Ron le dio una mirada resignada a Harry, mientras ambos se acercaban al escritorio de McGonagall y esperaban a que sus demás compañeros salieran del salón. Uno que otro le daba una sonrisa alentadora pensando que estaban en problemas.
"Señor Potter y Señor Weasley les he dicho desde el primer año de clases aquí en Hogwarts que deben llegar a tiempo, bueno lo cumplen la mayoría de las veces, así que esta vez lo dejaré pasar solo con una advertencia para que esto no se vuelva a repetir"
"Lo sentimos profesora McGonagall" ambos chicos se disculparon a la vez.
"Muy bien. Ahora, ¿Me quieren decir lo que está sucediendo? Ambos parecían muy distraídos de mi clase y eso no es aceptable, así que será mejor que tengan un buen motivo"
Ambos chicos se miraron sin saber que decir, pero viendo la mirada imperturbable de su jefa de casa, eran pocas sus alternativas, sabían que McGonagall no los dejaría ir tan fácilmente sin una buena razón. Quizás si un adulto supiera de la situación de Hermione, encontrarla sería mucho más fácil.
"¿Bien?" preguntó McGonagall con una ceja levantada.
Luego de un fuerte suspiro resignado Harry fue el primero en responder. "Se trata de Hermione, no la hemos visto desde ayer, la estuvimos buscando toda la mañana, pero ni rastros de ella, al parecer no se presentó a su primera clase, por eso la tardanza y la distracción, estamos muy preocupados"
"Si profesora, ni rastros de ella, Harry fue el último en verla ayer y estaba muy… angustiada" a Ron le costó terminar la frase, le costaba mucho pensar en Hermione sin preocuparse por su bienestar.
"Debieron informar enseguida de esta situación. Señor Potter, ¿Dónde la viste por última vez?"
"Dijo que se iba a la cama, era temprano aún y no apareció en la cena, desde entonces no la he visto"
"Iré a ver si aún se encuentra en su dormitorio, ustedes mientras tanto vayan a su próxima clase y traten de llegar a tiempo esta vez" la profesora McGonagall se fue a su oficina, dejando a ambos chicos solos.
Harry y Ron no tuvieron que pensarlo dos veces para ir tras la profesora McGonagall, claro que lo hicieron por un medio más convencional, de seguro la profesora llegaría más rápido a través de la red flu de su oficina.
En cuanto llegaron a la sala común de Gryffindor supieron que algo andaba mal, ya que vieron algo que nunca pensaron ver ni en un millón de años, el profesor Snape subía a toda prisa por las escaleras hacia los dormitorios de las chicas.
Una vez más, ambos chicos no lo pensaron dos veces antes de subir las escaleras que conducían a los dormitorios de chicas. Era la primera vez que subían ahí, estaba contra las reglas, pero su amiga estaba primero.
Al llegar al dormitorio de donde provenían voces, entraron. Era la vista más desoladora que habían visto jamás. Hermione estaba tendida en su cama más pálida que nunca, como si la vida se le hubiese escapado. Estaba inconsciente mientras el profesor Snape apuntaba su varita hacia ella con lo que parecía ser un hechizo de diagnóstico. Su rostro dejaba ver sus rasgos demacrados y su gran delgadez, incluso su cabello lucía distinto, ya no tenía tanto como antes. Ambos chicos miraron perplejos la escena delante de ellos.
Harry se estremeció en cuanto vio la verdadera apariencia de Hermione, nunca lo hubiese pensado, nunca lo hubiese creído si no lo viera por el mismo. ¿Cómo no se habían dado cuenta antes? Como Hermione había llegado a este estado…
Ron jadeó en voz alta al ver el estado de Hermione, dando a conocer su presencia, ambos profesores se voltearon a verlos, parecían perplejos.
"Señor Potter y Señor Weasley no les había dicho que fueran a su clase, ¿Qué hacen aquí?" reprendió con enojo a los chicos la profesora McGonagall.
"¿Está viva?" preguntó Ron con temor, sin hacer caso a las palabras de McGonagall.
"No diga idioteces señor Weasley, por supuesto que está viva. Será mejor que vuelvan a su clase antes de que les de detención por estar aquí en vez de clases" espetó Snape con impaciencia, pero ambos chicos permanecieron en su lugar sin querer obedecer.
La profesora McGonagall sacó a ambos chicos de la habitación, una vez fuera les dio una mirada preocupada a ambos.
"¿Ustedes sabían de esto?" cuestionó la profesora McGonagall.
Ron y Harry permanecieron en silencio sin entender bien la pregunta de la profesora, quien pareció entender sus miradas desconcertadas.
"¿Ustedes sabían que la señorita Granger estaba usando un hechizo Glamour sobre ella?"
"¿Un hechizo Glamour dice? ¿Qué es?" preguntó Harry con curiosidad.
"Es un hechizo que altera tu apariencia real" respondió Ron, pero luego vino una duda a él. "¿Pero por qué estaba usando uno?" preguntó a nadie en particular, sin entender los motivos de Hermione.
"Estamos tratando de averiguar eso señor Weasley, por lo mismo espero que ambos se mantengan civilizados mientras con el profesor Snape tratamos de estabilizar a la señorita Granger, mientras llega Madam Pomfrey"
"¿Profesora ella se pondrá bien?" preguntó Harry expectante.
"Esperemos que así sea. Por ahora chicos vayan a clases, les pasaré una nota para que los dejen entrar y por favor obedezcan"
"No podemos dejarla sola profesora…"
"Entiendo señor Weasley, pero solo queda esperar, por ahora ella necesita tranquilidad. Prometo mantenerlos informados, pero no pueden saltarse las clases, ¿está claro?" dijo la profesora McGonagall sin dar lugar a discusión.
A ambos no les quedó de otra que asentir, aunque Ron lo hizo de mala gana y de brazos cruzados dando a entender que solo aceptaba por obligación.
"Ahora será mejor que vayan a su clase de Herbología sin desviaciones esta vez" ordenó la profesora McGonagall dándoles una última mirada antes de entrar al dormitorio y cerrar la puerta tras ella.
Ron se quedó mirando con enojo la puerta, decidiendo si era buena idea desafiar la autoridad por un bien mayor, pero Harry viendo las intenciones de su amigo lo tomó del brazo y lo alejó hasta el pasillo que daba a las escaleras para volver a la sala común.
"No es justo Harry, ¿Qué demonios está pasando con ella? Además… ¿Qué hace el idiota de Snape aquí en la torre de Gryffindor?"
"Ron ya escuchaste a McGonagall, al parecer Madam Pomfrey no está y aunque odio decirlo la mejor opción es Snape, después de todo él sabe de pociones y esas cosas"
"¡No entiendo nada de lo que está pasando!"
"Yo tampoco Ron. Viste su rostro… jamás había visto nada igual, era como si un Dementor se hubiese llevado todo lo bueno que hay en ella…"
"¡Ese idiota tiene la culpa! ¡En cuanto vea a Malfoy lo mataré por hacerle algo así a ella!"
"Ron todavía no sabemos que llevo a Hermione a este estado"
"¡No lo defiendas! Sabes perfectamente que desde que ellos comenzaron a juntarse ella cambió por completo… y si se pasó al lado oscuro…"
"¡No digas tonterías Ron! Lo mejor que podemos hacer por ahora es estar aquí para ella sin hacer preguntas, ni cuestionarla, para que ella se dé cuenta que nos tiene sin importar qué, ella nos contará si quiere a su debido tiempo y sin presiones"
Luego de dar un fuerte suspiro, Ron asintió con la cabeza estando de acuerdo con Harry de ser paciente y esperar a que Hermione se recuperara y decidiera compartir su secreto con ellos.
Con una última mirada a la puerta que se veía al final del pasillo que los separaba de Hermione, bajaron las escaleras hasta llegar a la sala común y con gran resignación se dirigieron a los invernaderos para su clase de Herbología.
