Todo era blanco… absolutamente blanco, tan blanco como la nieve. Una paz absoluta invadió todo su ser, jamás creyó que tanta tranquilidad fuese posible, era como si su mente y alma estuvieran en completa armonía, donde ya no sentía dolor o angustia, lo único que podía sentir era una paz absoluta que llenaba cada uno de sus sentidos.
¿Qué era todo este lugar? Apenas podía recordar quién era o cómo llegó aquí, pero mientras más caminaba por estos senderos blancos y resplandecientes más le gustaba este lugar, no importaba de dónde venía, pero si sabía dónde quería estar. Necesitaba tanto la tranquilidad que este lugar le ofrecía, que lo recibió con los brazos abiertos...
"Hermione despierta, por favor no te vayas, te necesito"
¿Hermione? ¿Acaso ese era su nombre? Y esa voz… esa voz tan cálida ¿De dónde provenía? Estaba segura que había escuchado esa voz antes… pero ¿Dónde? Esa voz tan familiar… y ¿Por qué sonaba tan triste? Y por qué de pronto ella misma se sintió triste… quería tanto alcanzar aquella voz, ver de quien era, pero por más que buscaba no era capaz de localizarla. De pronto este mundo ya no le parecía tan atractivo, necesitaba volver, necesitaba encontrarse con aquella voz, aunque fuese la última vez… Así no volviera a tener esta tranquilidad jamás. Estaba dispuesta a tomar el riesgo con tal de alcanzar aquella voz que llenaba su ser con un sentimiento puro difícil de explicar.
Hermione abrió los ojos lentamente, encontrándose con aquellos ojos grises que conocía muy bien, aquellos ojos que ahora la miraban con una mezcla de tristeza y alegría, pero por sobre todo parecían aliviados de verla, como si no la hubiese visto en mucho tiempo.
El cuerpo de Draco se aferró al de Hermione abrazándola fuertemente sin querer dejarla ir, ya no la dejaría ir nunca más. La abrazaba como si su vida dependiera de ello, Draco no se pudo contener y comenzó a sollozar sobre su hombro.
Hermione aún no lograba descifrar qué estaba pasando, de lo único que estaba segura era que la persona que tenía junto a ella era quien la había traído de regreso de donde fuese que estuviese, de aquel sueño del que no hubiese querido despertar si no fuese por él, siempre fue él.
"¿Dónde estoy?" pregunto Hermione con la garganta seca, mirando alrededor de la habitación que se encontraba, no lograba distinguir nada en la oscuridad, al parecer era de noche. Todo era tan distinto al lugar en el que había estado antes, ¿Dónde se había ido toda la luz?
Draco al escuchar la voz rasposa de Hermione se alejó lentamente de ella para mirarla a la cara, aún sin poder creer que estuviera de vuelta, jamás había sentido tanto miedo en su vida.
"Tengo mucha sed" dijo Hermione en un susurro.
Draco se apresuró a tomar el vaso de agua que estaba en la mesita de noche junto a la cama y se lo dio. Hermione se lo bebió a toda prisa, estaba más sedienta que nunca, mientras Draco la observaba aún conmocionado de lo que veían sus ojos.
"Hermione… Hermione no sabes lo preocupado que estaba… pensé que…" Draco no pudo terminar la frase, dolía tan solo en pensarlo.
Draco bajó la mirada para que Hermione no pudiera ver los rastros de lágrimas que habían caído sin su consentimiento, cuando todas las emociones que estaba sintiendo lo abrumaron por completo.
"Draco... ¿Qué sucede?" pregunto Hermione preocupada, sin entender porque Draco parecía tan abatido.
Cuando no respondió, Hermione tomó la barbilla de Draco con su mano derecha y aquellos ojos tristes se encontraron con su mirada confundida, mientras ella acariciaba su mejilla con sus dedos.
"¿No me dirás lo que está sucediendo?" insistió Hermione.
"Creo que lo mejor es que llame a alguien" dijo Draco levantándose de su lugar, pero Hermione no lo dejó ir, tomó su mano con fuerza.
"No me dejes… necesito saber qué está pasando, ¿Cómo llegue aquí?"
"Todo estará bien Hermione, lo prometo. Solo iré por ayuda"
"Espera… lo último que recuerdo es que estaba en Hogsmeade y luego… ¡Oh por Dios!" Hermione soltó la mano de Draco y se llevó ambas manos a su cara, sintió sus ojos humedecer, miró su dedo anular y el anillo ya no estaba, entonces todo vino a ella como una vieja película, como si acabara de recordar algo que sucedió hace mucho tiempo y que había tratado de borrar de su memoria.
Draco al ver la reacción de Hermione, se sentó junto a ella, acariciando su hombro con suavidad. "Hermione yo no quería que lo nuestro terminara así…"
Hermione de pronto se sintió completamente infeliz, la tristeza se apoderó de cada parte de su ser, tratando de entender lo que había sucedido.
"Recuerdo que fui a la cama temprano, por lo visto me perdí la cena" dijo irónicamente como si eso le importara.
"Te traeré algo de comer e iré a informar que despertaste" dijo Draco levantándose.
"No tengo hambre Draco, déjalo así" dijo Hermione de mala gana.
"No seas terca Hermione, no has comido en días"
Eso pareció llamar la atención de Hermione, en cuanto salieron aquellas palabras de la boca de Draco levantó la vista hacia él y le dio una mirada confundida.
"Acabas de decir… ¿días?" preguntó Hermione sin ocultar el pánico en su voz, mientras Draco desviaba la mirada de ella, sintiéndose como un completo idiota por haberle revelado esa clase de información sin haberla preparado antes.
"Draco… ¿Dime qué sucedió conmigo?" Hermione miró a Draco con ojos suplicantes. "Por favor…"
Draco esta vez la miró a los ojos y supo que no tenía alternativa, más que decir la verdad. "Enfermaste y estuviste inconsciente por algún tiempo"
"¿Cuánto tiempo?" Hermione necesitaba saber la verdad.
"Tres días… tres largos días. Pensé que jamás despertarías" Draco decidió ser sincero con Hermione.
Esto pareció entristecer a Hermione en gran manera, Draco al notar esto volvió a sentarse a su lado y tomó su mano. Hermione observó la mano que sostenía la suya, su mirada se fue al dedo anular de Draco que sostenía su anillo de compromiso.
Hermione soltó la mano de Draco y se puso de pie, necesitaba salir de ahí, mientras antes lo hiciera mucho mejor. La sensación de falta de aire parecía hacerse cada vez más común en su vida, pero esta vez cuando trató de dar unos pasos perdió el equilibrio y tropezó, pero los reflejos de Draco fueron mucho más rápidos y la sostuvo antes de que Hermione cayera.
"Hermione tu cuerpo aún está debilitado, necesitas descansar"
"¡Nooo! ¡Lo que yo necesito es salir de aquí!"
"Hermione estas agotada"
"¿Qué no entiendes Draco? ¡Acabo de perder días de mi vida que no regresarán! Días valiosos en los que ni siquiera estaba consiente, me estoy muriendo cada día… ¡No quiero pasar lo que me queda de vida en una cama de hospital!" Le dijo Hermione encontrándose con los ojos de Draco, los cuales lucían tan tormentosos como lo suyos. "¡Es todo tan injusto!"
Draco aparto la mirada de Hermione y la llevó de vuelta a la cama, sentándose junto a ella, rodeando con su brazo la espalda de Hermione, mientras ella se aferraba a su pecho llorando todo el dolor que sentía.
Estuvieron así por largo rato sin decir nada, Draco no tenía palabras de consuelo para Hermione, se sentía tan impotente de no poder hacer nada por ella, quería tanto decirle que todo estaría bien, pero sabía que era una gran mentira.
Esta última semana había sido la más difícil en la corta vida de Draco y eso era decir mucho. Hermione había permanecido inmóvil en la cama de hospital sin tener reacción alguna, mientras la vida se le iba y él no podía hacer nada al respecto, más que esperar. La paciencia nunca había sido el fuerte de Draco, mucho menos en una situación al límite como esta.
Después de lo que pareció una eternidad, los sollozos de Hermione por fin cesaron, Draco aún la tenía fuertemente abrazada, de alguna manera esto lo tranquilizaba.
"Deberías dormir un poco, necesitas descansar" le dijo Draco cuando escuchó un leve bostezo de Hermione.
"Ya he descansado lo suficiente, además que pasa si esta vez no logro despertar…" susurró Hermione, dejando en evidencia su mayor miedo.
Draco bajó la mirada hacia ella, quien aún seguía con la cabeza apoyada en su pecho, era un alivio que Hermione no pudiera ver su rostro, ya que el mismo temía lo mismo, que ella no despertara.
"Me quedare contigo y cuidare de ti, no dejare que eso pase" le respondió Draco con mucha más convicción de la que realmente sentía.
"¿Me lo prometes?"
"Lo prometo, no iré a ningún lado, estaré aquí cuando despiertes"
Después de aquello el silencio se hizo presente en la habitación, Hermione pareció tranquilizarse en los brazos de Draco, mientras él solo pensaba en lo injusto que era todo.
Draco bajó la vista hacia Hermione y se dio cuenta que se había quedado dormida. Estaba aliviado en parte de que por fin descansara, pero por otro lado le aterraba la idea de que no despertara más, que volviera al estado inconsciente del cual acababa de despertar, no quería perderla.
Los primeros rayos de sol iluminaron las blancas paredes de la enfermería. Draco no había logrado dormir en toda la noche, la sola idea de alejarse de Hermione lo aterraba.
Draco se encontraba apoyado en el respaldo de la cama en posición sentada, mientras la cabeza de Hermione estaba en su regazo, parecía dormir plácidamente mientras Draco acariciaba su cabello.
Así fue como los encontró el profesor Snape en cuanto entró a la enfermería. Se quedó varios segundos observándolos, tratando de descifrar lo que pasaba. Draco parecía sumergido en su propio mundo mientras miraba con ternura el rostro de Hermione quien parecía profundamente dormida.
Snape se aclaró la garganta para darse a conocer, Draco levantó la vista y sus ojos se encontraron con los del profesor, quien le dio una mirada interrogativa.
Draco con sumo cuidado acomodó la cabeza de Hermione en la almohada y se acercó a su jefe de casa, quien le indicó que lo siguiera afuera en el pasillo.
"Draco, ¿Qué haces aquí?"
"Vine a verla anoche, pensé que podía oírme, aunque estuviera inconsciente y ella… ella abrió los ojos y me miró… ¿Sabes lo es eso padrino? ¡Es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo!"
"¡Draco no te puedes arriesgar así! No puedes exponerla a ella al peligro, su estado de salud es muy delicado"
"Necesitaba verla padrino… necesitaba saber que estaba bien, por favor no me arrebates este momento con tus sermones, no los necesito"
"Debes entender Draco que estar aquí los expone a ambos, ¿Qué pasa si esto llega a oídos de tu padre?"
Draco podía sentir la sangre hervir en sus venas, apretó los puños con fuerza sin poder ocultar su enojo.
"Draco tranquilízate"
"¡No pidas que me tranquilice!" dijo Draco con la voz llena de ira, mientras golpeaba la pared con enojo, iba a hacerlo una vez más, pero Snape lo detuvo.
"¿Qué no entiendes padrino? ¡Mi padre está arruinando mi vida y la de Hermione! Sabes que si no fuera por sus amenazas, jamás habría aceptado casarme con esa tonta"
"Draco será mejor que te prepares para ir a clases, no permitiré que te la saltes"
"Hermione acaba de despertar después de estar días inconsciente y a ti lo único que te interesa es que yo cumpla con ir a clases"
"Debiste dar aviso en cuanto se despertó. Sé que quieres estar con ella, pero sabes muy bien que debes mantener el perfil bajo en esto, no pueden verte aquí"
"Solo fue una noche…"
"Draco, ¿crees que no sé de tus escapadas? Sé que has estado cada noche aquí contra tu buen juicio, pero esto ha llegado muy lejos. ¿Cómo te hago entender que necesitas mantener la cabeza fría? ¡No puedes arriesgarte de esta manera!"
Draco solo agachó la cabeza en derrota, sabía que el estar aquí era arriesgado, pero no podía evitar preocuparse.
"Ahora será mejor que vayas a las mazmorras y te alistes para el día y procura que nadie te vea por estos pasillos y que esto no se vuelva a repetir, conoces bien las consecuencias de tus impulsos"
Draco solo se quedó ahí viendo como Snape volvía a la enfermería y cerraba la puerta tras él. Con gran pesar se fue hasta su dormitorio, tratando de no ser visto.
Cuando Snape volvió a la enfermería. Hermione ya estaba despierta, parecía desorientada y sujetaba su cabeza con ambas manos.
"Señorita Granger"
Al escuchar su nombre, Hermione levantó la vista y se encontró con la mirada de su profesor, quien parecía estudiarla.
"Profesor…" dijo Hermione desconcertada mirando a su alrededor, se preguntaba dónde estaría…
"Si busca al señor Malfoy déjeme decirle que se acaba de ir" dijo Snape adivinado a quien buscaba Hermione.
Aquella respuesta tan simple entristeció a Hermione, esperaba verlo cuando se despertará, como lo había prometido. Por lo que simplemente bajo la mirada sin saber que decir, solo colocó una mano en sus ojos, tanta claridad le hacía doler la cabeza.
"¿Le molesta la luz?" preguntó Snape una vez más adivinando los pensamientos de Hermione como si pudiera leer su mente.
Hermione levantó la vista hacia él y le dio una mirada interrogante.
"Créame señorita Granger que no le estoy leyendo la mente, si es eso lo que está pensando" comentó Snape con una leve sonrisa, parecía divertido por esta situación. En cambio, Hermione pudo sentir su rostro enrojecer por sus sospechas infundadas.
"Acaba de despertar después de varios días de coma, es normal que le moleste la luz y duela la cabeza, quizás igual sienta náuseas y mareos"
"¿Dónde está Madam Pomfrey?" Hermione por fin pudo encontrar su voz y preguntar, aunque su garganta se sentía seca, por lo que tomó el vaso con agua que estaba en la mesita junto a su cama y se lo bebió a toda prisa, calmando en algo el dolor de garganta.
"Ella tuvo que atender un asunto urgente para el ministerio, por lo que por ahora estoy a cargo"
Esto pareció llamar la atención de Hermione, por lo que nuevamente levantó la vista hacia su profesor, aunque en realidad lo que acababa de decir no pareció molestarla del todo. Después de todo Snape ya sabía su secreto.
"Sé que puede parecer una situación difícil, pero lo importante es que se recupere por completo. Ahora déjeme ver que todo esté en orden" dijo Snape sacando su varita.
Hermione conocía muy bien lo que venía, por lo que se recostó en la cama y dejó que el maestro de Pociones trabajara su magia en ella. Era algo incómodo ver a Snape en esta faceta médica, si no fuera por lo delicado del asunto, Hermione lo hubiese encontrado hasta divertido.
"Al parecer su magia se está recomponiendo adecuadamente, así que solo necesita descansar para que se estabilice por completo" le dijo Snape tranquilizando en algo los miedos de Hermione. "También creo que debería dejar de exponerse a situaciones de estrés, no le hace bien a su cuerpo, lo que acaba de suceder es muy serio, si no fuera por su magia las consecuencias podrían haber sido desastrosas, pero no abuse de su don"
"Entiendo" dijo Hermione más que nada para decir algo. Había escuchado tantas veces eso de Madam Pomfrey.
Snape pareció ver las intenciones de Hermione. "¡Granger, esto es muy serio! Será mejor que siga las indicaciones al pie de la letra. Su peso está muy por debajo de lo que se considera saludable, debe comer todas sus comidas sin saltárselas, también debe dormir al menos ocho horas diarias sin excepciones para recuperar fuerzas, como tampoco es prudente que se exponga a la lluvia de esa manera tan irresponsable o no habrá más salidas a Hogsmeade"
Por lo visto a Snape no se le escapaba nada, ¿De dónde venía toda esta preocupación? Era desconcertante y mucho más intimidante que Pomfrey.
"¿Granger está prestando atención?" dijo con irritación Snape cuando se dio cuenta que Hermione no prestaba atención.
"Profesor, la verdad es que no sé lo que sucedió… Draco dijo que he estado dormida desde hace tres días, ni siquiera puedo recordar como terminé aquí…" Hermione se sentó para ponerse más cómoda. Necesitaba tantas respuestas a sus muchas preguntas, ni siquiera sabía por qué le decía todo esto a Snape, pero era su mejor opción por ahora.
"Por ahora lo mejor será que se tome las cosas con calma"
"Necesito saber qué fue lo que sucedió, por favor"
El profesor Snape pareció pensarlo mucho antes de responderle. "El día lunes no llegó a clases, sus amigos comenzaron a buscarla sin tener resultados, por lo que la profesora McGonagall llegó hasta su dormitorio y la encontró inconsciente. Tenía mucha fiebre y como Pomfrey no se encontraba aquí, recurrió a mí, sus defensas eran tan bajas que apenas respiraba"
Hermione miró horrorizada a su profesor mientras le contaba lo que realmente había sucedido.
"Mis defensas bajaron… ¿Eso quiere decir qué…?" preguntó Hermione sin poder terminar su pregunta, esto era peor de lo que pensaba.
Snape asintió con la cabeza antes de responder. "La profesora McGonagall vio su verdadera apariencia, no solo ella fue quien la vio"
Hermione se cubrió el rostro con ambas manos, preguntándose como lucía su cara ahora. No había visto su rostro en mucho tiempo, no le gustaba lo que se reflejaba cuando estaba frente a un espejo. Se preguntaba por qué Draco no mencionó nada…
"¿Draco…?" logro preguntar Hermione al borde del pánico.
"No, pero el señor Weasley junto a Potter entraron justo cuando la estábamos estabilizando y al igual que la profesora McGonagall no entendían nada de lo que estaba sucediendo"
Hermione le dio una mirada interrogante a su profesor mientras tocaba su rostro en frustración.
"No se preocupe que su secreto está a salvo, además a nadie más que a usted le corresponde compartirlo si así lo desea. He vuelto a poner un hechizo sobre usted para que nadie más pueda ver su verdadera apariencia a menos que así lo quiera"
"Gracias"
"Solo cumplo con mi deber mientras Poppy está fuera"
"Esto no es parte del protocolo, lo sé"
"Para ser tan brillante Hermione, careces de sentido común"
Hermione miró sorprendida a su profesor, ya que nunca la había llamado por su nombre y tampoco jamás lo había escuchado referirse así a ningún estudiante.
"No soy quién para intervenir en sus decisiones, pero creo que mientras tenga a más personas a su lado podrá llevar de mejor manera el tiempo que queda"
"¿Así que ya sabe que no queda nada de tiempo?"
"Lo descubrí en cuanto le hice el diagnóstico. No ha pensado en medicina más tradicional, me refiero a medicina muggle para evitar estos episodios de colapsos, su magia no podrá seguir trabajando por mucho tiempo a su ritmo, necesita un descanso"
"No quiero morir en una camilla de hospital conectada a tubos cuando mis pulmones ya no puedan hacer su trabajo por si solos"
"Pero al menos tendrá más tiempo, sería una oportunidad"
"¿Oportunidad de qué? ¿De ver sufrir a quienes quiero, mientras me debilito? ¡No lo soportaría!"
"Señorita Granger, lo que sucedió fue muy serio, es cosa de tiempo para que la bomba explote, es mejor que sea sincera con quienes dice querer antes de que un día pase lo peor y ellos se pregunten por qué decidió ocultar algo tan importante"
"Al menos ya no estaré aquí para verlo…"
"Es su decisión, no interferiré. Pero déjeme decirle que sus amigos no han dejado de venir a verla y conociéndolos bien sé que no se darán por vencidos tan fácil con usted" dijo Snape antes de salir por la misma puerta por la que había entrado momentos antes, dejándola completamente desconcertada.
¿Qué acaba de suceder? Snape estaba siendo decente por una vez en su vida con una Gryffindor, de seguro esto era lo más raro que le había sucedido en mucho tiempo.
Hermione no logró analizarlo con más detalles, porque justo en ese momento apareció una bandeja llena de comida en la mesa que tenía junto a su cama. Hermione no se había dado cuenta de lo hambrienta que estaba hasta que vio la comida sobre su plato, por lo que se apresuró a comer, le pareció la comida más deliciosa que había tenido en mucho tiempo.
Cuando terminó de comer su bandeja desapareció y en su lugar había un frasco con una poción, dudando que hacer con ella. La tomó entre sus dedos, observándola, analizando cada una de sus opciones, no quería depender del resto que quedaba de vida de pócimas que solo la hacían perder la noción del tiempo, ya había perdido mucha parte de él, así que sin más la dejó en la mesa y se recostó sobre la almohada sin dejar de pensar en cómo enfrentaría a todos después de esto.
Sus amigos acababan de descubrir su secreto, uno que no quería compartir con ellos. Quizás Snape tenía razón, si tan solo hubiera una manera… ¿Dónde se había ido toda su valentía Gryffindor cuando la necesitaba? También estaba la profesora McGonagall, que le diría a ella, no quería mentirle, pero tampoco quería admitir su condición, ella misma aún no la aceptaba.
Hermione dejó de analizarlo todo, cuando sus ojos se sintieron pesados y los cerró en contra de su voluntad, dando paso al sueño que reclamaba su cuerpo.
Para cuando Hermione se despertó, el sol ya casi se había ido por completo. "Otro día perdido", pensó con amargura, mientras se levantaba de la cama y se dirigía al baño que estaba al otro lado de la habitación. Todo su cuerpo se sentía cansado, apenas logró llegar a su destino.
Hermione se lavó la cara y luego de pensarlo mucho, echó una mirada a su reflejo a través del espejo que estaba frente a ella. Su rostro era casi tan normal como siempre, aunque los rastros de fatiga lograban verse a la perfección, al parecer el hechizo del profesor Snape era mucho más creíble ante los ojos de quien la viera después de haber estado tantos días en la enfermería, se suponía que así debía lucir después de todo lo que había pasado.
Cuando salió del baño y se iba nuevamente a su cama, escuchó algunas voces que provenían del pasillo, ya que la puerta estaba entreabierta. Las voces cada vez subían más su tono y Hermione logró distinguirlas a la perfección, por lo que se acercó a la puerta y con sumo cuidado miró a través de ella. Ahí pudo ver que estaba Madam Pomfrey y frente a ella estaba Draco.
Draco parecía abatido, con la claridad del pasillo Hermione pudo ver con mayor detalle su rostro, el cual lucía cansado. No solo eso, pudo distinguir un gran hematoma en el lado izquierdo del rostro de Draco, uno que no recordaba que estuviera ahí la noche anterior, Hermione se preguntaba que le había sucedido…
"…Señor Malfoy, una vez más le repito que no haga un escándalo aquí, será mejor que vaya a su dormitorio ya está cerca del toque de queda"
"No me iré mientras no me diga la verdad, yo sé que me están ocultando algo importante, lo que le sucedió no fue un simple desmayo como me lo hacen ver, nadie queda inconsciente por más de un día por una tonta recaída"
"Señor Malfoy será mejor que se vaya o llamare al profesor Snape"
"¡Llame a quien quiera! ¡No me iré mientras no me diga que está pasando con ella!"
"Señor…"
"Lo sé, lo sé. No me lo dirá… al menos dígame que ella estará bien, que solo estoy demasiado preocupado para verlo…"
Madam Pomfrey guardó silencio mientras Draco bajaba la mirada decepcionado. Hermione pudo ver el dolor en la mirada de ambos, en Pomfrey por no darle esperanzas a Draco y en Draco por no obtener una respuesta que le permitiera seguir con su vida.
Draco sintiéndose derrotado, dio media vuelta y se fue. Hermione lo vio perderse por el corredor, deseando poder ir tras él y contarle toda la verdad, su verdad. Sin embargo, se quedó ahí tras la puerta sin hacer nada al respecto, preguntándose si alguna vez tendría el valor de contarle la verdad.
